Mes: abril 2018

Que otro pague la cuenta

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La decisión del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que obliga al Estado Boliviano a resarcir de manera adecuada a legisladores que tuvieron cercenados sus derechos ciudadanos cuando se les vetó la participación en una elección hace cuatro años, ha abierto un torrente capaz de desbordarse, pues no son pocos los juicios que acusan al Estado Boliviano de conculcación de derechos. El torrente puede tener mayores consecuencias tras las declaraciones de autoridades del gobierno favorables a un proyecto de ley que haría que el resarcimiento financiero salga del bolsillo de los funcionarios que sancionaron la violación de derechos. Ese  proyecto debe haber encendido la luz roja para jueces y fiscales a cargo de juicios instaurados por el gobierno, pues tendrán que andar de puntillas y procurar decisiones justas para evitar que les caiga el veredicto popular acuñado en la estrofa de un popular huayño: Lo que has hecho estás pagando.

En otras palabras, la cuenta será para los jueces y los fiscales desde el momento en que asumieron la causa.

A fines de 2014 el Tribunal Supremo Electoral resolvió que legisladores en funciones no podrían postularse para gobernaciones, entre ellos la  cochabambina ex presidenta de la Cámara de Diputados, Rebeca Delgado, y el senador potosino Eduardo Maldonado, personalidades destacadas de  la oposición tras haber militado en el partido de gobierno. Curiosamente, la norma de los magistrados no afectó a candidatos oficiales, algunos ahora en funciones prominentes en las cámaras legislativas.

El estado tiene 180 días para pagar ¨una compensación adecuada¨ a los afectados por el dictamen. Cuánto es eso, queda a  los inhabilitados hace cuatro años determinar y al lector calcular: cualquier cifra seguida de cinco o más ceros. El dictamen de los magistrados será costoso, pero la billetera del Estado puede acabar resarcida con una norma en la Asamblea Legislativa desde hace un año, cuyo concepto central reorienta la responsabilidad hacia los funcionarios que dieron lugar a la infracción de derechos. Que la norma aún no esté sancionada sería solo un detalle menor, como se ha visto a menudo, pero los infractores se verían ante obligaciones legales que tendrían al cielo por límite.

El antecedente viene al pelo a un mes del decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que admitió la denuncia de violación de derechos humanos presentada hace nueve años por algunos acusados en el mayor juicio penal de la historia boliviana, el ¨Caso Terrorismo¨, que esta semana reinicia audiencias en Santa Cruz.

No se conocen opiniones de jueces a cargo de casos que comprometen al estado en cuestiones de derechos humanos. Por la naturaleza de los casos que llevan y por sus ramificaciones, es natural que permanezcan callados. Se puede presumir, sin embargo, que no están libres de  contagiarse de la ansiedad y la angustia que rodean a los temas a su cargo. Estaría a prueba el adagio de ¨quien ríe de ultimo…¨

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Luis García Meza Tejada (8-VIII-1929 – 29-IV-2018)

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2018 no 1918 como salió

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¨El general García Meza no es ningún cobarde, pero en aras de la unidad nacional, renuncio…¨ Escuché sus palabras la noche del 4 de Agosto de 1981, en Brasilia, donde la Associated Press me había designado de manera temporal, tras salir precipitadamente del país por orden del Ministerio de Gobierno, a cargo del entonces también coronel del ejército Luis Arce Gómez. Mi destino era Lima y estuve entre los primeros -quizá el primero- en salir del país por vía aérea con un pasaporte que llevaba estampada mi expulsión de Bolivia por un inexplicado ¨asunto politico¨, y se me daba un plazo de 24 horas para abandonar mi propio país. Ese plazo ya expiraba cuando mi avión despegó.

Además de la solidaridad ilimitada de ¨Presencia¨, todo su personal y de obispos de la  Iglesia Católica con quienes  habría de mantener vínculos indisolubles, estuve bajo el alero de dos colegas de la AP de entonces, Tom Fenton, que oficiaba de director de la oficina en Santiago, y Kernan Turner, a cargo de la oficina de Lima, donde estaría cobijado durante todo el resto del año 1981 antes de ser designado corresponsal adjunto en Brasilia.

Estaba de vuelta en Brasil, con base en Río de Janeiro, cuando me tocó seguir la noticia del apresamiento de este militar, escondido en un tugurio en Sao Paulo, y su posterior remisión a las autoridades bolivianos para su enjuiciamiento.  Casi igual que aquel día de marzo de 1995, la muerte del general García Meza me ha vuelto a causar una gran perplejidad sobre los rumbos que imprime el destino humano y las volteretas que conlleva.

Todopoderoso en Bolivia ayer, su condena posterior a la pena máxima, en el cierre de un capítulo ensombrecido de las estadísticas bolivianas, subrayaba en letras mayúsculas la fragilidad de quienes se creen omnipotentes tras alcanzar y ejercer el poder politico y militar. Su muerte, cerca de cumplir 89 años, es el epitafio para la fragilidad de las ambiciones humanas y su inutilidad en la perspectiva del tiempo.

En una de las últimas entrevistas que realizó el semanario ¨Apertura¨, en abril de 1980, el general habló de unas ¨democracía inédita¨ incomprensible pero cuya primera edición habría de lanzar tres meses más tarde. A quienes realizábamos la entrevista, entre ellos Juan León Cornejo, fallecido hace un par de años, y el camarógrafo boliviano-uruguayo Daniel Bauer, nos llamó la atención  la vehemencia con la que hablaba de lo que sería aquella democracia que nadie alcanzó a entender, pero cuyos características las expondría su entonces Ministro de Gobierno, cuando proclamó que había que andar con ¨el testamento bajo el brazo¨ y él mismo cuando dijo que los bolivianos tendrían que acostumbrarse a comer yuca y charque.

El general García Meza fue la exacerbación de un sistema militar que agonizaba y que en un par años más tarde expiraría para dar lugar al curso democrático que pervive, aún bajo amenazas.

Signos de los tiempos

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La tensión que estalló en Nicaragua hace dos semanas no se ha disipado y, con las esperanzas en un diálogo aún incierto intermediado por la Iglesia Católica, el país centroamericano busca reponerse del sacudón que liquidó la imagen que los dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional propalaban de un país tranquilo abocado a desarrollarse en el marco del Socialismo del Siglo XXI, el único bastión centroamericano de esa corriente. El estallido causante de decenas de muertes  ha sido visto como una confirmación de que el anochecer avanza para los países embarcados en el experimento de buscar un rostro renovado para el socialismo marxista en el continente.

Daniel Ortega fue elegido por tercera vez hace dos años, tras la implantación de la reelección indefinida por un congreso de legisladores dóciles a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional.  La estabilidad de su país parecía asegurada con un crecimiento estable de su economía (4.9% del PIB el año pasado, con una prevision del 4.4% para este año). Los nicaraguenses parecían aceptar las restricciones impuestas por el régimen, en particular a la libertad de prensa y de expresión, a cambio de una economía sin grandes sobresaltos. La apariencia de esa tranquilidad se hizo astillas cuando, urgido por recursos para cubrir los gastos fiscales, apretó el cinturón en los gastos sociales y, entre otas medidas, dispuso una reducción de las pensiones jubilatorias. Fue la gota que rompió las apariencias de tranquilidad. Al día siguiente, miles de jóvenes estaban en las calles y al cabo de una semana de protestas, con barricadas e incendios en edificios públicos, los medios contabilizaban entre 40 y más de 60 muertos, un balance desconocido desde los tiempos de las luchas contra la dictadura de Anastasio Somoza.

Dicen los observadores que la mecha estaba encendida desde hacía al menos dos años, cuando sectores importantes de la economía comenzaron encogerse y las arcas del estado vieron restringida la ayuda venezolana que llegaba a través del petróleo subsidiado. Se acababa la época de la gran bonanza de precios y comenzaba una de vacas flacas.

La furia de las protestas hizo retroceder a Ortega, quien por primera vez se vio ante multitudes que reclamaban no solo contra los reajustes sino contra sí mismo y contra su esposa, la Vicepresidente Rosario Murillo. Le pedían que se fueran. Hizo lo único que razonablemente  podía y abrogó el decreto. En estos días todos aguardan saber qué propondrá, pues las apreturas financieras que causaron las medidas no han desaparecido.

Las tribulaciones nicaraguenses son seguidas con aprehensión por Venezuela, donde cualquier nueva baja en las filas del Socialismo del Siglo XXI sería una amputación  mayúscula en el campo externo, en el que carece de aliados, excepto Bolivia y Cuba, además de la propia Nicaragua. Ya visto a su alrededor sin atenuantes como un dictador implacable, Nicolás Maduro ha contemplado impotente el torbellino que amenaza al régimen Sandinista. Sin nada práctico para ofrecerle, el presidente Evo Morales viajó de Lima a Caracas para saludarlo cuando aún retumbaba el eco de las condenas que había recibido Maduro en la Cumbre de Las Américas en Lima. Con ese gesto pareció poner un candado a su propio aislamiento en el continente. En términos tangibles, carecía de efecto cualquier expresión de solidaridad que hubiese tenido hacia el líder nicaraguense. Además, debía concentrar la atención en UNASUR, inerte tras el abandono de Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Perú y Colombia justo cuando Bolivia asumía su conducción.

No estaba aún claro del todo si la salida de esos países, que deja a la intemperie financiera al organismo continental, tenía relación directa con la defensa solitaria que el presidente Morales hizo de Maduro ante sus colegas en Lima. UNASUR nació en 2004, con el continente urgido de un foro sudamericano, como los países caribeños y centroamericanos tienen el CORICOM, donde plantear y discutir estrategias y temas propios de la región.  Pero cobró vida  institucional mucho después,  con un informe sobre los sucesos en Pando cuatro años más tarde. Exoneró de toda culpa al gobierno y responsabilizó a quienes se le oponían.

Diez años después, Bolivia se encuentra ante la misión gigante de reanimar al organismo sudamericano o de prepararse para pronunciar el responso para el mayor emprendimiento institucional sudamericano.  Como está el cuadro continental estos días, la segunda opción luce más probable que la primera.

Desde Venezuela

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Una amiga me envió la siguiente nota de un blog interesante para indagar sobre el sentir de  la mayoría de los venezolanos ante los tiempos oscuros que vive la patria de Bolívar.  Con gusto la comparto con ustedes.

AL COMPÁS DE LA CIENCIA

GIOCONDA SAN BLAS

UN TÚNEL DE ESPERANZA EN LA NEGRA MONTAÑA DEL DESCONCIERTO

Escribir frases cortas desde una cárcel, en pedazos de papel ocasionalmente llegados a las manos del preso; burlar la vigilancia; esperar que los fragmentos convertidos en testimonio escapen de a poco a través de los barrotes en los bolsillos de algún visitante o guardián compasivo; rogar que las palabras sean luego ensambladas por alguien en un documento único que perdure en el tiempo como evidencia de lo sufrido y luchado…

Una técnica inmemorial, usada por los presos de conciencia de antes y ahora para dejar constancia de sus motivaciones cuando no ha habido más medios para difundir las ideas detrás de sus luchas sociales. De esa forma, Martin Luther King logró hacer pública su carta de 1963 desde su prisión en la cárcel de Birmingham (Alabama), proclamando su lucha en favor de la justicia e igualdad de derechos civiles para sus hermanos negros de los Estados Unidos.

 A la luz de hoy, esa carta puede ser leída más allá del motivo original como rebelión contra la discriminación racial. En estos tiempos oscuros por los que transitamos los venezolanos, podemos inspirarnos en ella, extender su significado como canto a la libertad, a la igualdad de los seres humanos, sin absurdas distinciones de color de piel, ideas, religión, fortunas. Es la expresión cabal de quien rehúsa sentirse derrotado en su lucha, por más adversas que sean sus circunstancias.

A los venezolanos de hoy, King nos recuerda que muy rara vez los grupos privilegiados prescinden espontáneamente de sus privilegios, que la libertad nunca la concede voluntariamente el opresor, sino que tiene que ser exigida por el oprimido, que una justicia demorada durante demasiado tiempo equivale a una justicia denegada, que la injusticia necesita ser extirpada mediante una acción poderosa, persistente y decidida.

También nos advierte que llega un momento en que se colma la copa de la resignación y los hombres no  quieren seguir abismados en la desesperación. El anhelo de libertad acaba por manifestarse abiertamente. Habiendo nacido con el derecho a la libertad, el ser humano puede y debe conquistarla. Y debe hacerlo a través de una campaña no violenta que según él, consta de cuatro fases básicas: la reunión de los datos necesarios para determinar si existen las injusticias, la negociación, la auto-purificación y por último, la acción directa.

Repercute en nosotros su cortante decepción contra quienes se mantienen callados, en medio de las injusticias: “Tendremos que arrepentirnos en esta generación no sólo por las acciones y palabras hijas del odio de los hombres malos, sino también por el inconcebible silencio atribuible a los hombres buenos”.

Desde su investidura como pastor bautista, King acude a su fe, a su iglesia para promover los cambios a los que aspira. Y en eso se parecen a él los obispos venezolanos, que en estos tiempos perversos han estado luchando con el mismo ímpetu en contra de las injusticias sociales que nos afligen. Luchando por “plantar la firme roca de la dignidad humana” a la que llamaba King, nuestros obispos, en repetidas ocasiones han protestado “la sorprendente indiferencia de los responsables gubernamentales” para solventar los problemas de hambre, desempleo, salud que agobian al pueblo.

No es ya un problema de segregación racial, sino más bien de discriminación entre los poderosos y el resto de la población, en aras de implantar un sistema totalitario donde el juego de mantenerse en el poder a costa del sufrimiento del pueblo, es la consigna. Tal dicen los obispos.

Ayer con King, hoy con nuestras luchas, estamos cavando “un túnel de esperanza en la negra montaña del desconcierto”, como lo expresara el pastor bautista en su carta desde la cárcel de Birmingham y que he tomado prestado como título de mi entrega de hoy.

 

TUITEANDO

Las incertidumbres de la realidad política venezolana – Michael Penfold – Para la oposición es urgente aprender a transformar la adversidad en oportunidad, acercando posiciones, compatibilizando objetivos y garantizando que el triunfo de una ruta no se transforme en la derrota del otro.

Las Academias Nacionales ante los anuncios en materia monetaria del gobierno nacional

Quiebra de Unasur en medios bolivianos

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El abandono de seis naciones del bloque regional UNASUR anunciado la noche del viernes puede representar una clase didáctica sobre el manejo informativo que suele darse en Bolivia y generar discusiones en las facultades nacionales de comunicación y en sus áreas de periodismo, escrito y audiovisual.

No es cualquier día que la mitad  de los asociados en un organismo continental agarra el sombrero y se va diciendo que volverá solo si la otra mitad, territorialmente un décimo del conjunto, se comporta de manera diferente. Esto ocurrió a solo una semana de que Bolivia tomara el mando en el organismo, cuando el canciller Fernando Huanacuni no acababa de calendar el sillón. Por la importancia de la decisión, que representaba un grave revés para la política externa boliviana, uno podía esperar una volumen informativo abundante de los medios bolivianos. Pero en las primeras horas de la noche del viernes, la mayoría eludió abordar la cuestión de frente, otros trajeron informaciones parciales o sesgadas, algunos la ignoraron como si no hubiese ocurrido y solo uno que otro habló de la cuestión o de sus consecuencias.  Al tercer día, el domingo, la noticia había desaparecido, salvo excepciones notables. ¿Ha estado el público boliviano bien informado sobre un tema que cuestiona la solidez de la política exterior de su gobierno?

Al fundarse a principios de siglo, UNASUR fue saludada como una OEA estrictamente Sudamericana. Causó recelos de México, pues la geografía lo excluía, y alborozo en Brasil, que encabezaba la iniciativa en un organismo continental sin la presencia estadounidense y la exclusion de los mexicanos.  Geopolíticamente, el cielo era el límite.

UNASUR Se estrenó con un espaldarazo al presidente Evo Morales, en 2008, con una misión para informar sobre los sucesos que conmovieron a Pando, en 2008. Encomendó el trabajo al abogado argentino y ex militante del Ejército Popular del Pueblo (ERP) Rodolfo Mattarollo, quien concluyó echando toda la culpa a los contrarios al gobierno nacional, con un documento tan redactado a su medida que fue durante años citado en la propaganda oficial.

La mayoría de los que leían las versiones electrónicas informativas la noche del viernes 20 de abril debe haber quedado perpleja, sin entender mucho lo que realmente había ocurrido. Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, Argentina y Colombia, cuya superficie cubre el 90% de todo el territorio de UNASUR, enviaban una carta al canciller Fernando Huanacuni anunciándole que dejarían de participar de la organización temporalmente, hasta que se resuelvan algunos entuertos que, de manera privada, otros habían atribuído a la naciente gestión del canciller boliviano. Entre esos entuertos figuraba la elección del Secretario General de UNASUR, hasta principios de 2017 a cargo del colombiano Ernesto Samper.

Lucía cuando menos como un despropósito ante la nueva autoridad y su país. En el fondo, parecían estar las divergencias políticas e ideológicas del presidente Morales con los socios mayores en la empresa regional, que las primeras versiones digitales de los medios nacionales no mencionaban.

Anunciaba La Razón: ¨Bolivia niega abandono de países de Unasur y convoca a una reunión para designar a nuevo secretario¨. El titular era, cuando menos, confuso. No se puede negar una decisión documentada (la carta suscrita por seis países) y, a partir de tal negativa, suponer que nada ha ocurrido.   Además, no dejaba claro si  Bolivia decía que era incorrecto sostener que los seis países estuviesen abandonando el grupo porque suponía que el abandono era temporal. Parecía surealista como una escena de Cantinflas. Como decir ¨se va pero se queda¨. El anuncio de convocatoria a reunión para mayo aumentó la confusión. ¿Se puede convocar a una reunión cuando la mitad de los socios se ha alejado? Lo normal sería traer de vuelta a los socios y luego anunciar la convocatoria.

Página Siete fue el más acertado: ¨Seis países deciden dejar la Unasur. La decisión se conoce días después de que Bolivia asumiera la presidencia pro témpore del bloque regional¨.

Los Tiempos anunció:  ¨Bolivia ignora intenciones de países de dejar Unasur y prevé reunión en mayo¨. Creo que la idea es que Bolivia no asignaba relevancia a la decisión anunciada en la carta de los seis países y que convocaba a reunirse a todo el bloque. Era un ¨se le mete nomás¨ actualizado.

El Día estuvo mejor:  ¨Unasur agoniza, seis países la abandonan¨. Un subtítulo agregaba: ¨Tensión. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú dicen que el organismo está a la deriva¨.

El Deber no estuvo inspirado y tituló: ¨Bolivia niega la salida de seis países de Unasur y convoca a una reunión¨. El subtítulo tampoco despeja la niebla: ¨El canciller Fernando Huanacuni explica que los seis países que le enviaron una carta no abandonan Unasur sino que dejarán de participar en las reuniones hasta que se elija un secretario general¨. (El lunes, sería el primer diario en editorializar sobre el tema.)

La versión de la agencia gubernamental ABI intentó tapar el sol con un dedo: Quito, 20 abr (ABI) .- Bolivia aclaró que seis países de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR) comunicaron el viernes a la Presidencia pro Témpore su decisión de declinar temporalmente sus participaciones en las instancias del bloque hasta en tanto no se designe al Secretario General, acéfalo hace más de un año y que, por lo tanto, no se trata de un rompimiento. La acefalía pudo haber sido cubierta bajo el mandato del colombiano Samper, pero al nombramiento de su candidato -el argentino José Octavio Bordón, embajador de su país en Chile- se opusieron Bolivia y Venezuela, porque no era ex presidente ni ex canciller, como dijeron que estipulaban las normas.

Diarios vecinos de Bolivia hablaron directo. ¨Perú y otros cinco países dejan la Unasur por tiempo indefinido¨, tituló El Comercio, de Lima, y subtituló: ¨Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y el Perú suspenderán su participación diplomática y económica en el bloque por discrepancias con la presidencia pro témpore de Bolivia¨

Perfil, de Argentina, reseñó: ¨Unasur, que atravesaba una situación de virtual parálisis desde hace más de un año, sufrió este viernes un golpe que la deja en peligro de disolución con el anuncio de seis países, entre ellos Argentina, de que abandonarán el bloque hasta que se garantice “el funcionamiento adecuado” de la organización.

La agencia de Noticias Fides encontró un filón informativo y pidió opiniones de dos internacionalistas – el ex embajador en Brasil Gonzalo Montenegro, y la profesora de Relaciones Internacionales y también ex diplomática Karen Longaric. Para ambos el blanco es un alerta roja dirigido a Bolivia (Montenegro) y hacia Venezuela (Longaric), respectivamente, por el trepidante rumbo electoral boliviano y por la consagración de la dictadura venezolana.

A la espera de las pruebas

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¨Si tenemos que volver a refrescar la memoria colectiva para recurrir a los instrumentos contundentes probatorios de la existencia de esos hechos, lo vamos a hacer nuevamente ante quien sea”. La frase del Ministro de Gobierno Carlos Romero fue dicha hace dos semanas  y, desde entonces, una buena parte del país aguarda con expectativa esos instrumentos probatorios que no llegaron a ser tales durante  más de cinco años de juicio oral  y de nueve que se cumplen hoy  del suceso brutal que le dio origen.   Es uno de los procesos más dilatados del mundo y nada anuncia su pronta conclusión.

Justo un día como  hoy en 2009, el presidente Evo Morales llegaba a Venezuela y denunciaba ante sus colegas del hemisferio, inclusive ante Barack Obama horas después, que habían querido matarlo y que él había ordenado atacar el hotel donde estaban los supuestos insurrectos. Recibió expresiones solidarias casi de todos, excepto del mandatario estadounidense apenas juramentado quien le dijo que su país rechazaba ese tipo de acciones y robusteció en el lenguaje oficial boliviano la identificación despectiva con ¨el imperio¨ en toda alusión a la potencia del norte.

Solo horas más tarde, el Comandante Nacional de la Policía dijo que  los supuestos conjurados, que dormían en el Hotel Las Américas, habían disparado sobre la unidad policial que invadía el hotel y ¨nos vimos obligados a responder…Esta es la versión de lo ocurrido y hay que creerla.¨

Hasta hoy no hay explicación  sobre el hecho de que los alojados en el hotel estaban en cueros cuando supuestamente  atacaron a la unidad policial. Era una condición que ni Freud podría interpretar. Esa condición de atacar piluchos a policías fuertemente armados haría de lo ocurrido un episodio  único en la historia de los enfrentamientos bélicos y ya estaría registrada entre las rarezas de Ripley. (Más detalles en ¨Labrado en la Memoria¨, 729 páginas, Plural, que presenté en la Feria del Libro de Santa Cruz el año pasado.)

Un testigo contundente habría sido el ex fiscal Marcelo Soza, ahora en el exilio, refugiado en Brasil e identificado con el ropaje de aquellos a  los que acusaba, pero luce improbable que las autoridades, inclusive el tribunal del que fue parte, se interesen en extraditar al locuaz ex magistrado para que declare.   Todo apunta a que el refrescamiento anunciado por el Ministro Romero no  tendrá una manifestación inmediata y que el Juicio del Siglo persistirá acumulando récords en tiempo y contenido hasta que el péndulo marque, como en Brasil, un cambio de dirección.

Jornadas de abril

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Nota: En primer párrafo corrige: Comisión, en lugar de Corte, como erróneamente salió.

La audiencia vespertina del martes en el Juicio del Siglo se arrastraba bajo una monotonía agobiante de lectura de pruebas cuando las pantallas de los celuares trajeron la noticia de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acogía una denuncia de ejecuciones extrajudiciales y violación de derechos humanos presentada nueve años antes contra el Estado boliviano. De golpe venían a la memoria el asalto armado al hotel Las Américas y la ejecución sumaria y brutal de tres huéspedes que hasta poco antes dormían apaciblemente, desfile de decenas de presos y el comienzo de un episodio tenebroso y atemorizante que para muchos aún no ha restañado.

Las luces de alarma en el gobierno del Movimiento al Socialismo volvieron a encenderse, esta vez con máxima intensidad, pues la admisión significaba poner en el banquillo al Estado Boliviano y quizá a sus máximos representantes, incluso el presidente Evo Morales. La agenda informativa del pais dio un brusco viraje y atrás quedaron otros episodios que hasta entonces ocupaban la atención nacional con prominencia, inclusive el juicio en La Haya por la demanda marítima de la que nadie habló durante días.

Era la primera vez que la Comisión en sus 60 y pico años daba curso a un caso que involucraba al Estado y por ende a las máximas autoridades bolivianas, que la recibieron con desdén.

La fuerza del impacto pudo medirse por las reacciones de las autoridades. El Ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo que el Estado asumiría su defensa y que refrescaría la memoria de lo ocurrido hace casi una década. Las novedades que traería ese refrescamiento provocaban curiosidad, pues en cinco años de juicio oral los acusadores no han logrado comprobar ningún elemento que sostenga la tesis de que desde Santa Cruz se planeaba dividir al país y que la unidad policial armada hasta los dientes que rodeó el hotel había sido ¨injustamente atacada¨ y debió defenderse, como dijo el entonces fiscal Marcelo Soza. Fuera de 51 casquillos de balas contabilizados dese día, una prueba tangible mayor fue una vieja pistola sin cacerinas que uno de los acusados, Juan Carlos Guedes Bruno, vendió a Eduardo Rózsa Flores, con la que éste se armaría para capitanear la gesta magna de rendir al ejército nacional.

El Presidente Morales no argumentó y en un tweet pontificó que admitir la demanda equivalía a defender al terrorismo y separatismo. La afirmación causó  perplejidad entre los defensores de los acusados en el largo trámite del caso. ¨El Presidente no reparó que la misma CIDH que él tilda de favorecer al terrorismo es la que años atrás admitió el caso denunciado por el ahora vicepresidente García Linera cuando estaba preso a fines del siglo pasado. Se debe concluir que ya entonces la Comisión habría estado favoreciendo al terrorismo. Una de muchas conclusiones: el presidente carece de sindéresis, de capacidad de juzgar correctamente¨, dijo con ironía Gary Prado Araúz, abogado defensor.

El Vicepresidente salió desde otra esquina. En Bolivia, dijo, hubo terrorismo e intención de dividir al país que admitieron actores del caso ahora en libertad y algunos fuera del país. El segundo mandatario omitió mencionar que sobrevivientes del asalto policial ahora fuera del país, negaron consistentemente, a lo largo del juicio escenificado en Santa Cruz, que hubiesen pretendido promover una guerra interna y dijeron que, si confesaron culpabilidad, fue para salir en libertad al cabo de más de seis años de prisión y, a escondidas, poder fugar del país.

El memorial de admisión, contenido en decenas de páginas, era un revés a las versiones que el gobierno ofreció desde la madrugada del 16 de abril de 2009.

La noticia de la CIDH era parte de la racha de malas nuevas que golpean al socialismo del Siglo XXI. En Venezuela, Nicolás Maduro estaba cada vez más cercado; en Argentina se acentuaba el sitio judicial sobre la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, y en Brasil, el ícono más valioso de esa corriente, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, estaba a horas de ir preso, condenado en dos instancias, por uso indebido de recursos del estado y corrupción. Nunca las llamas que consumen a vecinos izquierdistas habían llegado tan cerca del círculo boliviano en el poder.

La sensación de estar con las barbas en remojo para protegerse del fuego que quemaba a la figura más emblemática de la izquierda latinoamericana se agravaba cada hora. El presidente Morales acudió al tweet para alentar al acosado ex presidente Lula da Silva. ¨Repudiamos la decisión indignante de la justicia de Brasil…Esa sentencia ilegítima es un golpe imstituicional¨. El aliento que enviaba hacia el hermano mayor de los líderes de su línea en la region debe haberse perdido en el fragor de las horas del largo fin de semana brasileño.

La Ley de Murphy (si algo puede salir e quivocado, saldrá equivocado) que ronda el Juicio del Siglo volvió a manifestarse el viernes. El juez Sixto Fernández, que el dia anterior había suspendido las audiencias hasta el 16 de abril, pues el viernes se debatiría un enésimo pedido del ex dirigente juvenil cruceñista Guedes para defenderse desde su domicilio, no notificó al Penal de Palmasola que el reo debía ser trasladado hasta la sala de audiencias. Los custodios policiales concluyeron que al estar suspendidas las audiencias, Guedes no podía salir el penal.  Defensores y acusados aguardaron durante casi una antes que el juez suspendiera el acto hasta el martes 17 de abril.

Las noticias que llegaban de Brasil condimentaron el caldo todo el fin de semana. El rechazo del habeas corpus para Lula y su prisión inminente por lavado de dinero y corrupción, bajo óptica boliviana, era un presagio de lo que podría ocurrir a otros gobernantes. Por eso, la decisión de la CIDH estremeció a más de un alto dignatario boliviano susceptible de acusaciones de  corrupción o de violación de derechos humanos.

La secuencia de noticias no había declinado y en la semana que empieza crecía la ansiedad por descubrir lo que aún trae este mes de abril.