Venezuela

Muerte de un ruiseñor

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Aquel día de fines de enero de 1985 toda Venezuela se detuvo y miles se llevaron la mano a la garganta para sofocar sollozos emocionados con la voz de un niño que le cantaba a Juan Pablo II. La voz inocente de Adrián Guacarán llegó a todos los rincones de Venezuela que, en los ocho minutos de la balada ¨El Peregrino¨, se sintió sobrecogida por una emoción misteriosa como si de repente un portento milagroso llegara al país. Las imágenes de esos momentos resumieron la visita del Pontífice, que quedaron registradas como uno de los momentos más felices de la sociedad venezolana. Sin hipérbole, desde el barrio gigante de Montalbán, al oeste caraqueño, la voz del niño de 12 años vibró en cada rincón venezolano.

Adrián Guacarán murió el jueves, a los 44 años, arrastrado por el turbión de penurias que agobia a la sociedad venezolana. Padecía de insuficiencia renal que no pudo tratar por la escasez de medicinas que mata a centenas de venezolanos bajo un estadística macabra que solo crece.  El miércoles murió una paciente con transplante renal, 15 días después de recibir un riñón. Su organismo resistió esas dos semanas sin inmunosupresores , inexistentes en el sistema de seguros. Días antes, otra paciente murió horas después de haber denunciado que llevaba tres meses  sin recibir las medicinas necesarias luego de un transplante.  Cada día mueren niños venezolanos por hambre o por falta de medicinas o desnutrición. La Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría calcula que en 2016 murieron 11.466 niños, un tercio más que el año anterior. Eso representa más de un niño por hora. El dato expresa la tragedia que se ha abatido sobre el que años atrás figuraba como el país más rico de América Latina y entre los más optimistas del mundo.

Solo en un hospital de Guaiparo, un barrio de San Félix, al sur venezolano,  habían muerto 41 niños en los primeros nueve meses del año. En ese mismo lugar se han vuelto rutina los alumbramientos en el suelo.

Guacarán es la segunda figura del mundo artístico venezolano  que muere a la sombra de responsabilidades del gobierno que preside Nicolás Maduro.  En mayo, un balazo  en la cabeza disparado desde la Guardia Nacional, la temible policía del regimen venezolano, cortó la vida de Armando Cañizales, un joven de 17 años, parte de uno de los grupos musicales más famosos de Venezuela. La tragedia llevó al renombrado director de orquesta Gustavo Adolfo Dudamel a reclamar la atención de Maduro  hacia las necesidades diarias queesos días  tenían a miles de venezolanos en las calles protestando contra el gobierno. El reclamo fue una ruptura del director musical con Maduro y su régimen.

Son constantes en las redes sociales los pedidos de auxilio a favor de pacientes urgidos de medicinas. Un dirigente chavista conocido hizo hace unos días un pedido al presidente Maduro, al Instituto Venezolano de Seguro Social y a la Asamblea Nacional Constituyente, designada a dedo por el gobierno, para que le faciliten medicinas para combatir la hemofilia que amenazaba la vida de su hijo de cuatro años. ¨No sigan permitiendo más muertes¨, escribió Juan Carlos Prado, citado por el diario El Nacional. El propio Guacarán había escrito en su muro días antes de morir: ¨Saludos a todos. Soy Adrián Guacarán. Solicito con urgencia para mí Aldactone de 100 mg. Dios le pague¨. El mensaje fue registrado a las 07:56 del 6 de noviembre. Una señora fue hasta el hospital y donó cuatro unidades de albúmina, pero fueron insuficientes para los volúmenes que el paciente necesitaba.

La descomposición de todos los tejidos sociales, políticos y económicos de Venezuela ha sido lograda en un tiempo relativamente breve: en los 18 años transcurridos desde que se instaló el Socialismo del Siglo XXI.  Sociólogos y analistas políticos apuntan a tres causas para ese récord: Populismo, corrupción e ignorancia.  Con las tres, combinadas en cualquier orden, los líderes venezolanos parecen haber compuesto una receta mortal de cómo acabar con la prosperidad de un país y, en algunos sectores como salud, lograr que retroceda décadas. Epidemias como la malaria y la difteria, hace tiempo erradicadas, se han vuelto una amenaza que lllega hasta países limítrofes como Brasil y Colombia.

Todas las empresas del estado están fallidas, inclusive Pdvsa, que antes del ascenso del Socialismo Siglo XXI era, junto a la Exxon, uno de los conglomerados petroleros más ricos del mundo. Hoy está ahogada, entre otras causas por el peso de una deuda externa de 70.000 millones de dólares. (Es irresistible la comparación con las empresas públicas de Bolivia, pupila por excelencia del Socialismo Siglo XXI, donde, que se sepa , salvo YPFB, todas las empresas públicas trabajan a pérdida, resultado de un principio entre los socialistas criollos que privilegia la generación de empleo por parte del Estado sin cuidar de la competencia y los buenos resultados.)

Es posible que para el régimen de Maduro y para los dos o tres que le tienen simpatía en el continente, la muerte de Guacarán no diga gran cosa. Las muertes por hambre y falta de medicinas son ya una realidad cotidiana, pero las gotas pueden acabar en turbiones y éstos arrastrar todo a su paso, una lección que parece aún no aprendida del todo por los regímenes sobrevivientes del experimento socialista Siglo XXI.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

 

 

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Carta de Venezuela

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El estado de una sociedad es visto mejor a través de relatos individuales. Los datos globales ofuscan las trajines del día a día, que son los que mejor la retratan. Recibí ayer de una amiga venezolana (reservo su identidad) una carta que, con serenidad y objetividad propias de buena periodista, me cuenta sobre su país y su vida bajo una dictadura del Socialismo del Siglo XXI. Yo estaba preocupado porque hacía meses que no recibía ninguna noticia de esta colega. Las líneas que leí y que comparto con ustedes me trajeron un cierto alivio pero aumentaron la inquietud por la vida cotidiana de ese país en el que viví y trabajé durante más de una década. Ana Frank, la joven holandesa que sobrevivió con su familia escondida en la buhardilla de una casa de Amsterdam durante gran parte de la guerra, nos legó su diario; no nos habló de estadísticas ni de  estrategias militares o de macroeconomía, sino de las penas y alegrías de cada jornada. Fue la lucha cotidiana por sobrevivir con entereza la que llevó a los conciencias de todo el mundo el drama individual de vivir bajo la opresión de una dictadura. La carta:

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Recibe un abrazo y mi gratitud por tu sincero interés en lo que pasa en Venezuela. A veces no escribo porque tenemos dificultades serias con la señal de internet (muy errática y lenta) y porque no tengo nada que aportar a la comprensión de lo que sucede aquí.
Sabes bien que tuvimos unos días bastante agitados, con una movilización social inédita y con muchas esperanzas de que el régimen estaba agonizando. Pero las cosas derivaron de otro modo. Creo que perdimos (como ciudadanos de oposición) lo que nos quedaba de inocencia en cuanto a creer que los restos de democracia nos iban a permitir salir del atolladero. De pronto, también, como que entendimos (de verdad) que nuestra lucha no era contra Maduro y su gente solamente, sino que el gigante es tal porque es uno solo con los cubanos, rusos y chinos. Son como mucho -y con muchos intereses económicos- para una oposición que aunque mayoritaria numéricamente, no tiene  ni las armas ni el apoyo real de gobierno alguno.
La imposición de la Asamblea Constituyente y la indefensión total de los ciudadanos nos mandó de vuelta a las casas. Y aquí estamos, cada cual luchando para sobrevivir, literalmente. Hay un gran desánimo y ahora el asunto serio que nos amenaza es la gran y comprensible abstención en cualquier proceso electoral que sea convocado. La oposición política se divide entre abstencionistas y quienes queremos (con todo lo que ello implica) mantener la posibilidad de expresarnos a través del voto -que es la única vía que nos va quedando. Qué hará el gobierno con los resultados de los votos es otro cantar. Pero no seré yo (en mi caso) quien deje de votar.
Por otra parte, vemos con alegría cualquier gesto de la comunidad internacional contra el gobierno o los funcionarios, pero sabemos que eso no hará mella en nuestra realidad cotidiana. Se agradece, pero no vemos cómo pueda servir de algo para que esta locura cese.
En lo personal, por primera vez en mi vida estoy en un estado anímico muy bajo y a veces tengo pesadillas. Pero gracias a mi trabajo espiritual cotidiano logro salir de nuevo a flote e imponerme ante la desolación del alma. Mis hijas quieren que dejemos el país, pero mi marido y yo lo hemos descartado mientras se pueda vivir, pues no tenemos ahorros para comenzar una vida medianamente cómoda en otro lugar. Aquí por lo menos tenemos vivienda en un lugar hermoso, tenemos nuestro vehículo ( con dificultades crecientes para  conseguir repuestos) y ambos tenemos las pensiones que traducidas a dólares dan risa . Ambos somos doctores y  jubilados como catedráticos de la universidad pero en bolívares nos alcanza para una vida modesta sin sobresaltos y pagarnos los seguros médicos, la alimentación y las medicinas.
NO me gusta quejarme, nunca me ha gustado. Y esta situación me ha llevado a la queja constante. Cuando me veo a mí misma así, me detengo y digo basta. Esa es una de las razones por las cuales he dejado de escribir, en general. Para no cansar a mis amigos.
Pero ahora quiero que me escribas y me cuentes de ti, qué estás haciendo y cómo ves las cosas.
Te mando un gran abrazo.

La hora del conejo

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Sobre la cuerda floja de una impopularidad que la fuerza militar no ha logrado aplacar, el régimen de Nicolás Maduro ha lanzado un nuevo plan para paliar el hambre y la desnutrición que azotan a una gran porción de sus compatriotas. Ahora se propone impulsar la cría de conejos.

El ¨Plan Conejo¨ consiste en entregar una pareja de conejos a familias de sectores populares para generar parte de la proteína animal que han dejado de consumir debido al desabastecimiento que atenaza al país hasta hace poco entre los mejor alimentados del continente. La velocidad reproductiva de los prolíficos mamíferos, que en 75 días pueden generar entre ocho y doce crías, reza el discurso oficial, permitirá a una familia contar en pocas semanas con substitutos para la carne de vaca, pollo y cerdo y cocinar guisos sabrosos.

Maduro hizo gala de buen humor al asistir hace una semana a la entrega de algunas parejas de los pequeños mamíferos, ahora alentados, dijo, a ¨reproducirse como conejos¨.

Todo estriba, claro, en la acogida que reciba el conejo, que nunca fue parte de la dieta regular del venezolano. Su consumo fue siempre ocasional.

No es la primera vez que el régimen acude a experimentos insólitos para cubrir las necesidades alimenticias de los venezolanos. Hace años buscó estimular la producción de hortalizas en los balcones y todo lugar de un apartamento capaz de alojar una verdura. Se desconocen los resultados del experimento, pero la escasez continua siendo causa diaria de exasperación en los hogares del otrora rico país petrolero.

El novedoso ¨Plan Conejo¨ mal comenzaba y ya tenia su primer traspié, confesado por el propio titular de un ministerio de Agricultura Urbana. No mucho antes, el Ministro Freddy Bernal había entregado un lote de conejos y cuando volvió para observar el portento que esperaba, se encontró con que muchos animales, con lazos en el cuello, estaban convertidos en mascotas, el papel que los venezolanos suelen asignarles.

El experimento concita la atención de los pocos países aún alineados con el Socialismo del Siglo XXI. Con Ecuador en retirada, en América del Sur solo quedan Venezuela y Bolivia. Dada la relación estrecha del presidente Morales con Maduro, con sus gobiernos unidos en aquella escuela, muchas miradas bolivianas hacia el vecino del Caribe acarrean inquietud extrema, pues el fracaso venezolano puede ser la antesala de lo que aguarda a los que creen que ese socialismo es el futuro.

Diarios en tiempos de mordaza

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Al arreciar las penurias de Venezuela, cuyo régimen es, por fin, llamado de dictadura sin tapujos en gran parte del mundo, resulta notable la lucha de algunos diarios por mantener viva la voz contra la avalancha opresiva que busca el pensamiento único.  El arma que tienen es su capacidad para llegar al público gracias a la era digital y la credibilidad que se les atribuye. Sin más recursos que un puñado de reporteros y hace tiempo sin papel para ediciones en la calle, dos diarios sobresalen con noticias y análisis que desafían la censura que impone el régimen, vía intimidación y chantaje con pautas publicitarias. El Nacional y Tal Cual Digital se han vuelto una necesidad para quienes buscan informarse sobre ese país distante y cercano de Bolivia.

Las versiones electrónicas de los dos diarios suelen mostrar el rostro que el régimen de Nicolás Maduro no quiere exhibir y que los fanáticos de otras latitudes niegan.   Vean algunos titulares de este jueves en Tal Cual Digital, creado por el infatigable Teodoro Petkoff, comunista y guerrillero hasta que, sin perder su visión por una sociedad más justa, reconoció la realidad y se transformó en un demócrata respetable.  Llegó a ser ministro del presidente social cristiano Rafael Caldera, el mandatario que indultó y sacó de la cárcel a Hugo Chávez.

¨Gobierno convirtió el hambre en la nueva epidemia sin antídotos¨, destaca en su primera página , y cuenta que quien preside la ¨fraudulenta¨ Asamblea Constituyente decía ante audiencias extranjeras el año pasado, cuando era canciller (habla de Delcy Rodríguez), que en su país no había hambre y que lo que tenía daba para alimentar a tres naciones. Ese mismo día medios informativos registraban muerte de niños por desnutrición.  La ex canciller ahora reconoce la plaga bíblica creada por el gobierno del Socialismo del Siglo XXI pero la atribuye a Estados Unidos.

Por eso causó perplejidad que el ex canciller David Choquehuanca dijera que las noticias sobre la crisis de perfil terminal que vive Venezuela eran parte de ¨un formato¨ para desacreditar a gobiernos de esa corriente. Para él, no hay hambre en el vecino país sino  ¨un formato¨, aunque la ex canciller diga lo contrario.

Fundado por un intelectual comunista (Miguel Otero Silva) en 1943, El Nacional destaca el pedido de la Asamblea Nacional (la legítima) para que el Papa que ayude a crear un canal humanitario de socorro a los venezolanos y lista a los gobiernos y dirigentes que sin pelos en la lengua ahora llaman a Maduro de dictador.

Que se sepa, ni Bolivia, ni Cuba ni Nicaragua han ofrecido ayuda a Venezuela ahora que su gobierno reconoce que sí hay hambre en su país.

Doblan las campanas

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A partir del viernes han subido las apuestas sobre la capacidad del regimen de Nicolás Maduro para sobrevivir. Con la arremetida redoblada del gobierno de Estados Unidos al prohibir negocios de ciudadanos y empresas de Estados Unidos con Venezuela, el pronóstico es de una asfixia progresiva. La mayoría de los analistas cree que al régimen le queda aumentar la represión para asegurarse contra fracturas entre los militares, los únicos que ahora pueden sostenerlo.  Pero inclusive esa carta temeraria luce débil pues Maduro y los militares parecen colocados en la situación que Tyllerand desaconsejaba y de la que nadie puede salir ileso: sentarse sobre las bayonetas.

Sin márgenes para negociar compromisos internacionales de espaldas a Estados Unidos, el riesgo de insolvencia de la potencia petrolera puede estar creciendo en espiral y es inevitable que sean cada vez más escasos los que se atrevan a ofrecerle algún salvavidas financiero.

La medida dictada por la administración estadounidense ocurrió a dos días de otra de Panamá que decidió exigir visas a los venezolanos. Eso agravó la realidad tormentosa bajo la que vive gran parte de los venezolanos, cuyo país fue la Meca latinoamericana que brindaba acogida generosa e incondicional a quienes salían de sus países perseguidos por dictaduras o buscando una vida mejor. Ahora son cientos de miles los ciudadanos de la patria de Bolivar y Sucre en tierras extranjeras forzados por el deterioro de las condiciones de vida en su país.

La declinación del regimen de Maduro es el eclipse de un sistema, en cuya cabeza está Cuba, con eslabones de relativa fortaleza en Nicaragua y en Bolivia, también tributarios del Socialismo del Siglo XXI. Lo que ocurre en estas horas muestra los riesgos de alejarse de las normas democráticas y de aferrarse al poder en aras de una forma de gobierno que fracasó en Europa y que en América del Sur ha hundido a un país desbordante de riqueza. La lección y sus resultados están a la vista de todos.

La quiebra de Venezuela, con cualquier consecuencia que pueda ahora sobrevenir, es vista como un llamado a alejarse cuanto antes de experimentos que al destrozar economías, desobedecen las reglas de la democracia más esencial y amordazan la libre expresión o la tienen bajo hostigamiento incesante.

El desenlace en curso semeja un doblar de campanas que conviene escuchar antes que, como diría Hemingway, doblen por uno mismo.

Verdades de ayer

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El remolino de acontecimientos en Venezuela esta semana ha ofuscado  la historia que yace detrás del terremoto del vecino país. Los factores que confluyeron para dar lugar a la marea política, económica y social que parece tragarse a Venezuela deben ser tomados en cuenta con seriedad, en especial por sus vecinos, pues  preanuncian lo que puede ocurrir en otras latitudes del continente, especialmente  en países empeñados en afiliarse al modelo socialista del Siglo XXI hasta ahora capitaneado por Venezuela.

Norman Gall, un estudioso de América Latina y fundador y director del prestigioso Instituto Fernand Braudel de Economía Mundial, con sede en Sao Paulo, escribió hace años un estudio cuyo valor, ahora que lo vuelvo a leer, se agiganta por la actualidad que encierra. El trabajo, editado hace una década por el instituto a su cargo, asombra por la validez premonitoria de la densa información que ofrece y la lección que entraña para la región.

El estudio de  Gall, quien visita Bolivia con frecuencia y tiene trabajos que analizan cuestiones importantes que están en la base de la pirámide económica y social  boliviana, dice sin ambages: ¨La historia de Venezuela es una historia del impacto de los ingresos petrolíferos sobre las instituciones débiles, agravada  por agudas transformaciones demográficas que precedieron la ascensión al poder del presidente (+) Hugo Chávez y su ¨Revolución Bolivariana¨ en 1998, y que Chávez elevó a un nuevo nivel de desorden. Venezuela inspira tristeza, miedo e indignación ante lo que ese desorden puede acarrear¨.

Algunos datos que llamaban la atención del estudioso hace una década han empeorado, en tanto que las finanzas que ayudaron a costear el aluvión de gastos que provocó el auge de precios de los hidcocarburos se han enflaquecido en más de la mitad. ¨La desorganización y la falta de inversiones en el sector petrolífero (podríamos leer ¨gasífero¨) nacionalizado están reduciendo la producción. La infraestructura colapsa y los homicidios se triplicaron en los últimos 10 años¨.

Gall subraya que hasta hace pocos años, el petróleo y la democracia protegían al país del desorden, pero que esa protección fue socavada por la intensa presión demográfica (la población del país pasó de 2.,4 millones a comienzos del siglo pasado a 27 millones siete décadas después) que llevó al 90% de venezolanos a vivir en ciudades donde dieron lugar a una demanda creciente de vivienda, servicios e inversiones, todo aparejado con un consumo en alza cubierto por importaciones de todo, especialmente alimentos.

Con el bombeo de petróleo en un promedio declinante de dos millones de barriles diarios (3,5 millones en 1998, antes de que se instaurara el ciclo de Hugo Chávez y Maduro), el horizonte económico venezolano es oscuro.  La oscuridad es más densa conel despeñadero en el que parece encontrarse el regimen.

Cuando escribió si ensayo hace una década, Gall decía que la mayoría de los observadores creía que Chávez (murió en marzo de 2013) permanecería con las riendas de su país mientras los precios del petróleo se mantuvieran altos. ¨Pero mi impresión es que, independientemente de los precios del petróleo, Chávez va a hundirse en el desorden creciente que lo circunda. Lo más triste de esta historia es que el desorden va a continuar por mucho tiempo después de que Chavez haya partido¨.

Por la información que traía el estudio de Gall,  lo que ahora ocurre estaba escrito en la pared. Decía el ensayista: ¨El futuro (de Venezuela) será prometedor si las instituciones democráticas pudieran ser fortalecidas en las próximas décadas, de manera de superar las fallas especialmente descuidadas en los sistemas de justicia, seguridad, educación e infraestructura¨.

Estos días, el futuro del regimen acosado de Nicolás Maduro luce impredecible. Los nubarrones sobre su regimen se han acentuado con la instalación de una Asamblea Constituyente ocurrida el viernes, un día después de la fecha oficial prevista. El retraso, anunciado  a solo horas de la inauguración prevista originalmente, fue explicado por el propio Maduro por la necesidad de juramentar a unos pocos electos que no habían recibido credenciales. Pero los observadores creen que la causa real de la demora fue el impacto que causó la revelación de la firma que desde 2004 brindaba una plataforma tecnológica para el registro del voto. La firma dijo que había detectado un fraude gigante, de cuando menos un millón de votos que le habían permitido al gobierno decir que en la elección del domingo habían votado más de ocho millones de ciudadanos, más que el referendum opositor que había congregado a 7,6 millones. La destitución arbitraria e ilegal de la fiscal Luisa Ortega Días este fin de semana ha colocado la caldera hirviente en que está Venezuela a punto de estallar.

El trabajo de Norman Gall es básico para entender lo que ha ocurrido en aquel país de memoria tan grata en Bolivia, que del nombre del Libertador creó el suyo. Quien quiera que desee leerlo en sus detalles, puede encontrarlo en la página web del instituto: www.braudel.com.br

 

 

La intifada venezolana

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El levantamiento popular en Venezuela cumplió los dos días programados de paro general  y ahora avanza hacia una ¨toma de la nación¨ con la meta de forzar al gobierno de Nicolás Maduro a dar marcha atrás en su propósito de realizar una elección el domingo. Ya es tarde para revertir el turbión al que ha entrado el país bolivariano y las miradas de los vecinos sudamericanos están sobre las Fuerzas Armadas para tratar de auscultar lo que vendrá en los próximos días. Nada ayuda a avizorar un desenlace pacífico y muchos hogares parecen preparados para una contienda aún más violenta que puede prolongarse mucho tiempo.

Los analistas creen que Maduro y su entorno estuvieron todos estos años envalentonados con el poder militar sobre la población civil desarmada y que  han apretado el acelerador  para doblegar a la  oposición. Pero en en tres meses, desde que la ofensiva retomó las calles en abril,  las multitudes que desafían al régimen han mostrado una fuerza contra la que el Maduro y los militares no tienen cómo actuar de manera decisiva. La población ha perdido temor a la fuerza militar y, más todavía, parece haber perdido el temor a morir. Más de cien muertos desde abril al ritmo de uno por día prueban que la fuerza bruta ni las balas son suficientes para someter a una población civil determinada.

Venezuela vive bajo una intifada, el término árabe que describe la lucha popular en la que la población se levanta y decide jugarse el todo el todo. Se originó en Palestina para describir la ofensiva general de los palestinos contra los israelíes. En las dos intifadas que lanzaron, a fines de la década de 1980 y de 1990, los palestinos pusieron en jaque al poderoso ejército de Israel. No consiguieron la autonomía plena que buscaban pero lograron que el mundo tuviese frente a sus pantallas la lucha que libraban casi todos los días y consiguieron difundir su causa y ganar simpatías. No fue poco.

La causa venezolana ha alcanzado en estos tres meses un nivel planetario como nunca. Maduro y su regimen han quedado identificados como expresión de un sistema represivo dictatorial que trata de imponer un régimen comunal, eufemismo apenas diferente del comunista que impera en Cuba y que rigió gran parte de Europa el siglo pasado.

El método escogido es burdo, pues a título de querer redactar una nueva constitución  se pretende anular la Asamblea Nacional, de la que la oposición ganó dos tercios hace dos años contra todo el poder y maniobras del partido de gobierno para quitarle funcionalidad.

En su intifada, los venezolanos cuentan con amigos decisivos en cualquier contienda: Toda America del Sur, excepto Bolivia y, con menos énfasis, Ecuador,  están de su lado. Estados Unidos ha decretado estos días sanciones contra una docena de venezolanos, entre ellos la presidente del Consejo Nacional Electoral,  y en su saco de los vientos tiene todavía tempestades letales para desatar. Una de ellas es volátil en extremo y se llama petróleo.  Estados Unidos compra el 40% de las exportaciones petroleras de Venezuela y cerrar ese grifo sería fatal para las finanzas a cargo de Maduro.  Pero los analistas ven un arma de doble filo, pues un embargo a las compras venezolanas dañaría a la industria refinera norteamericana. Sería una medida contra corriente en un momento en que Donald Trump trata de preservar la economía y generar empleos.

Los observadores ven la intifada de la tierra de Bolívar y Sucre como una lanza letal al Socialismo del Siglo XXI. Después de lo que ocurre en Venezuela, no será fácil encontrar voluntarios para levantar carteles, en Buenos Aires, Londres o Estocolmo, que digan ¨Fuerza Maduro¨ o que quieran repetir la frase ¨Maduro dáles duro¨ del Presidente Morales hace pocos días.  Con el tiempo, nadie se atreverá a repetirlo como ahora nadie daría vivas a Ceaucescu o a  Gomulka, los dictadores de Rumania y Polonia.

El decaimiento de Venezuela en medio de la  mayor bonanza financiera de su historia es visto como prueba indiscutible de  incapacidad  administrativa y  falencias éticas de un régimen que tuvo todo para hacer de su país una excepoción en el continente.  El tema es extenso y merecerá nuevos abordajes.