Mes: febrero 2010

Un discurso ignorado

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Juan Domingo Perón, el caudillo argentino que gobernó en tiempos de bonanza y decadencia y que dejó pasar la posibilidad de hacer de su país la Australia del continente, decía que el año 2000 encontraría a las naciones latinoamericanas “unidas o sometidas”. Pues el 2000 las encontró más desunidas que cuando el caudillo pronunciaba la frase, en la década de 1970, y más permeadas por un divisivo sentimiento anti-norteamericano.

Perón no consiguió ver cómo crecía la distancia entre el norte rico y el sur pobre. Lo mató una afección pulmonar en 1974, menos de un año después de retornar tras un largo exilio y de retomar el mando presidencial con el 62% del voto popular. (Recuerdo haber leído que la afección, inicialmente una simple gripe, se agravó cuando, durante una concentración ante la Casa Rosada, replicaba a los abucheos de un grupo de “Montoneros”, algunos de cuyos dirigentes ahora son gobierno en su país.)

Hace algunos días, en Cancún, la cumbre de América Latina y del Caribe, concluyó con una decisión: formar la Organización de Estados Latinoamericanos. En ella no estarán ni los Estados Unidos ni Canadá, los dos países más ricos del hemisferio. Sus postulados: nada esencialmente diferente de los que ya tiene la Organización de los Estados Americanos, financiada mayoritariamente por los dos excluidos de la nueva organización que nace dividiendo al hemisferio. En esa reunión, el presidente costarricense y Premio Nobel de Paz Oscar Arias tuvo un discurso escasamente reseñado, y en Bolivia casi desconocido, aunque de amplia repercusión en la internet. Algunos conceptos del mandatario llaman la atención porque parecen calcados de la realidad de algunas naciones. Escuchémoslo:

–A pesar de los discursos y de los aplausos…nuestra región ha avanzado poco en las últimas décadas. En ciertas áreas, ha caminado resueltamente hacia atrás. Muchos quieren abordar un oxidado vagón al pasado, a las trincheras ideológicas que dividieron al mundo durante la Guerra Fría. América Latina corre el riesgo de aumentar su insólita colección de generaciones perdidas.

— Honrar la deuda con la democracia quiere decir mucho más que promulgar constituciones políticas, firmar cartas democráticas o celebrar elecciones periódicas. Quiere decir construir una institucionalidad confiable, más allá de las anémicas estructuras que actualmente sostienen nuestros aparatos estatales. Quiere decir garantizar la supremacía de la ley y la vigencia del Estado de Derecho, que algunos insisten en saltar con garrocha. Quiere decir fortalecer el sistema de pesos y contrapesos, profundamente amenazado por la presencia de gobiernos tentaculares, que han borrado las fronteras entre gobernante, partido y Estado. Quiere decir asegurar el disfrute de un núcleo duro de derechos y garantías fundamentales, crónicamente vulnerados en buena parte de la región latinoamericana. Y quiere decir, antes que nada, la utilización del poder político para lograr un mayor desarrollo humano, el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros habitantes y la expansión de las libertades de nuestros ciudadanos.

Al igual que en la Cumbre de las Américas en abril pasado en Trinidad y Tobago, cuando Arias criticó el afán latinoamericano de culpar de sus males a USA, ninguno de los asistentes le respondió. Un silencio conveniente siguió a sus palabras. Fue una bofetada para los gobiernos de algunos de los presentes. ¿Quieren adivinar quiénes?

Nota: Con el mismo título he publicado otra entrada referida a la entrega del Premio Nacional de Periodismo a Humberto Vacaflor. El artículo correspondiente a Humberto puede ser visto aqui.

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El Caracazo

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Bajo este título, el  diario Tal Cual que dirige, Teodoro Petkoff escribió sobre la conmoción que sacudió los cimientos de Venezuela hace 21 años.  Ese levantamiento popular sólo pudo ser frenado cuando el ejército salió a las calles. Hasta ahora se especula sobre cuántas personas efectivamente murieron.  Pero fue el catalizador del movimiento en gestación que se llamó Movimiento Boliviariano Revolucionario 200, formado por oficiales jóvenes y del que el actual presidente Hugo Chávez era uno de los líderes. Chávez fue crítico de la acción del ejército de entonces. Petkoff, sin entrar en detalles, cita al final de su artículo una frase que entonces escribió quien fue su mano derecha como canciller, Ministro de Defensa y Vicepresidente, José Vicente Rangel.

El artículo de Petkoff:

Este sábado 27 de febrero se cumplen 21 años de la espantosa tragedia del “Caracazo”. Fue, ya se sabe, la primera vez que las grandes campanas del destino doblaron por las élites sociales y políticas que venían conduciendo el país.

Un sacudón social ciego, una revuelta espontánea y anárquica, un grito de queja y reclamo, sin orientación política alguna, que desgarró el falaz velo de prosperidad petrolera que cubría al país y desnudó a su vez las carencias de un modo de dirigirlo políticamente, del cual la gente comenzaba a desconectarse.

La leyenda que inventó Chávez, sobre el 27F como protesta contra el neoliberalismo, es una mentira monda y lironda, una vulgar manipulación politiquera. De hecho, el estallido social se produjo tres semanas después de la toma de posesión de CAP, cuyo programa económico apenas había sido anunciado y del cual sólo se había puesto en práctica el aumento de la gasolina, que dio pie a la protesta por los aumentos de los pasajes del transporte público. En verdad, lo que Venezuela vivía eran los efectos y consecuencias empobrecedores de un modelo económico de vieja data, basado en la dependencia del petróleo y del gasto público, expresados en populismo, clientelismo, precario y errático crecimiento económico y alta inflación, modelo que, por cierto, el gobierno de Chávez ha copiado y empeorado considerablemente.

Chacumbele, que ha confiscado para sus fines desde la Guerra de Independencia y Simón Bolívar hasta el 23 de Enero, también “expropia” el 27F como supuesta matriz de su golpe y fecha fundacional de su “revolución”, cuando el MBR200 para esa fecha ya tenía seis años conspirando, creado como había sido en 1983.

Lo terrible es que dos décadas después, los crímenes cometidos durante la represión permanecen impunes y la imputación judicial se ha enfocado exclusivamente en un reducido grupo de oficiales de la FAN, como si fuera ésta la responsable exclusiva de la sangrienta represión producida durante aquellos fatídicos tres días.

En verdad, el Plan Ávila, que hizo actuar a la fuerza armada, fue activado el 28 a las 8 de la noche, después de dos días de saqueos y combates callejeros, entre la gente y la policía, que produjeron la mayor parte de las víctimas. Es obvio que efectivos de la FAN, no entrenados para hacer frente a asuntos de orden público, también cometieron excesos, abusos y crímenes, pero, en todo caso, como lo sería con la Policía Metropolitana, las responsabilidades son individuales y en ningún caso institucionales –a menos que se acepte el supuesto negado de que desde los altos mandos de la PM y de las FAN, e incluso del propio gobierno, hubieran partido órdenes de matar.

Quizás sea oportuno recordar hoy lo que escribió José Vicente Rangel, el 20 de marzo de 1989, en su columna “Las Cinco Patas del Gato” en El Diario de Caracas: “Más allá de fallas, errores e incluso abusos, la posición de las FF.AA., institucionalmente hablando, con motivo de los acontecimientos del 27 de febrero, ha sido altamente positiva. Fue el único organismo del Estado que respondió cuando imperaba el caos. Y respondió con espíritu democrático, encarnando un liderazgo responsable, reivindicando no sólo la noción de orden público, sino de justicia y honradez”. Concluyendo JVR, más adelante: “A los militares se les llamó cuando todo colapsaba. Incriminarlos ahora, bien directamente o bien solapadamente… no es otra cosa que mala fe”.

Argucias transandinas

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Por su importancia, transcribo algunos conceptos de la carta de un amigo, versado en temas de relaciones exteriores.

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“…es difícil creer que haya un “montón” de propuestas para invertir en Bolivia.  La única que hay es la de Gas Atacama. Y éste es un asunto muy obscuro, porque el presidente de YPFB declaró no tener conocimiento de ello.  Y lo seguro es que tampoco lo tenga el ministro de hidrocarburos.

Cabe la pregunta, ¿cómo se han contactado los agentes de esa empresa chilena con nuestro Presidente?  Es un misterio.  Pero se puede inferir que el contacto provino del gobierno chileno.  Mejor dicho, de la propia Bachelet.
Sabemos que los chilenos son duchos y han comprendido que no pueden fácilmente negociar el asunto del gas de Estado a Estado.  Hay mucha resistencia interna contra Chile.  Entonces, la Sra. Bachelet habría sugerido a Evo que este tema se tratara con una empresa privada.  De este modo, si éste fracasa, el gobierno chileno no perdería nada. 

Además, el asunto del pago de la deuda histórica del Silala también debe ser idea del gobierno Bachelet.  Porque a dicha empresa no se le habría ocurrido nunca meterse en ese entuerto.  Además, el gobierno de Chile, oficialmente, no puede pagar la mencionada deuda porque nuncar reconocerá que Bolivia sea dueña del 100% de las aguas del Silala.  Mientras que Gas Atacama puede pagar unos cien millones de dólares a Potosí y todos quedarían contentos.  Y así, el pueblo boliviano podría aceptar que la empresa chilena no sólo adquiera el gas nacional sino que se entremeta en las tierras chapacas o cambas.  (Y cuando una empresa chilena se mete en alguna parte no sale más de ella…)
Creo que es conveniente que se realicen mayores análisis de este delicado asunto. Lamentablemente perdimos la oportunidad de hacer un gran negocio con Chile en base a la concesión del puerto de Patillos para poder exportar el gas no sólo a ese país sino también a ultramar.  Ahora terminaremos por hacer un pésimo negocio con esa empresa privada. 

Así también obramos en el pasado.  Suscribimos un excelente tratado de paz en 1895, donde Chile nos garantizaba la concesión de una salida al mar.  Pero le pusimos tantas trabas que al final quedó anulado, y pronto Chile nos exigió un tratado sin puerto.

Nuevas renuncias en Venezuela

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 Una nueva dimisión en el equipo de gobierno del presidente Hugo Chávez tuvo lugar esta semana. A la del Vicepresidente ejecutivo y Ministro de Defensa, Ramón Carrizales, y de su esposa y ministra del Medio Ambiente Yubirí Ortega, se sumó este miércoles la del Ministro para la Banca Pública, Eugenio Vásquez Orellana. Alegó razones personales, pero su salida imprevista echó más combustible a las especulaciones en torno a lo que ocurre dentro del gobierno venezolano.

“Hay una crisis de gobernabilidad”, comentó el periodista y director del diario caraqueño El Nacional, Miguel Henrique Otero. A la serie de denuncias, que tiene como marco una oleada de manifestaciones estudiantiles en todo el país que, entre otras cosas, protestan por el cierre de la cadena televisiva RCTV en todas sus versiones, se sumó otra: la del gobernador del estado de Lara, Henri Falcón, que se apartó de las filas del partido de gobierno, el Socialista Unido de Venezuela.

Teodoro Petkoff, hombre de izquierda y simpatizante de Chávez en sus primeros años de gobierno, comenta en el diario Tal Cual, edición de este miércoles, la salida de Falcón:

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Nota: Para los no familiarizados con la política venezolana, Chacumbele es el sobrenombre que le da Petkoff al mandatario venezolano. El Gral. Müller Rojas es uno de los hombres de mayor confianza del presidente Chávez: está a su lado desde hace al menos dos décadas. Luis Miquilena fue uno de los ideólogos que acompaño a Chávez hasta hace unos pocos años, cuando rompió con él.

Cada vez menos

Cuando Chacumbele instaba a Henri Falcón a “saltar la talanquera”, a que abandonara el PSUV, y ahora cuando el general Müller Rojas expresa su “regocijo” por el paso dado por el gobernador de Lara, hacen recordar una expresión que acuñara Stalin, acerca de las diferencias de opinión en el partido bolchevique, que rezaba “El partido se fortalece depurándose”. Esta sentencia parte del supuesto monolitismo del partido, en el cual la única opinión válida es la de la dirección. Toda opinión o punto de vista que difiera de los de ésta es considerada una “desviación”, acusación que antecede a la de “traidor” y que termina con la “depuración”. En otras palabras, el partido se fortalecería cuando opiniones distintas a las de su dirección son expulsadas o, a punta de hostigar a sus portadores, estos lo abandonan. Es, pues, una concepción absolutamente antidemocrática, que parte del supuesto de la infalibilidad de la dirección y de la subordinación ciega e incondicional de los seguidores a ella. Los militantes delegan en la dirección del partido la facultad de pensar y decidir y sólo cumplen el rol de obedientes militantes.

Pero la cosa se hace aún peor cuando el partido está dirigido por un caudillo, que sustituye a la dirección y suprime todo debate, haciendo de su voluntad la línea política a seguir. En un partido regido por un caudillo no es posible ningún debate, ni siquiera en su dirección. Es el caso del PSUV. Chacumbele es el amo y señor del partido. Su voluntad es la ley. En el PSUV cualquier discusión o debate es el que Chávez quiere y autoriza. No es posible en ese partido ningún debate o discusión que nazca de “la base”.

Cuando por casualidad alguien expresa alguna opinión no masticada previamente por el capo, basta con que éste exprese su desacuerdo o inconformidad, para que todos se arrodillen ante él y la opinión “no autorizada” desaparezca de la escena. El problema para Chacumbele es que ese modelo de partido es un anacronismo, incompatible con una sociedad democrática, sobre todo en una como la venezolana, donde medio siglo de vida democrática, con todas sus imperfecciones, ha decantado una cultura que ha resistido hasta ahora todos los empujones que Chacumbele le ha dado. Por eso, el chavismo, como movimiento político, se ha venido desmigajando con los años. El de Henri Falcón no ha sido el primero ni será el último episodio de la eterna lucha entre el autocratismo y la democracia.

Desde los lejanos tiempos en que Luis Miquilena rompió con Chávez, hasta hoy, son incontables los que han abandonado a un caudillo que no admite pensamiento propio en otros y exige y espera obediencia ciega. Esas rupturas son las que van conduciendo a la conformación de una nueva mayoría en el país. Una nueva mayoría necesariamente diversa y no monolítica, donde se encuentren, con sus puntos de vista y opiniones propias, todos aquellos, provengan de donde provengan, cuyo común denominador sólo puede ser el de la democracia, que como señala Falcón en su carta, “se forja en la diversidad, en el reconocimiento del otro, en el respeto” para “propiciar la inclusión sin exclusión, la reconciliación nacional y el diálogo constructivo”.

Advertencia de un venezolano

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Héctor Silva Michelena, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas de su país y profesional que a lo largo de seis décadas ha estado dedicado a estudiar los fenómenos económicos, ha advertido sobre la  locura de intentar revivir el socialismo.  Los signos que se manifiestan en ese país señalan una marcha hacia experimentos que ya tuvieron lugar en el mundo y que fracasaron, lo que constituye una  “vuelta al pasado”, sostuvo en una prolongada entrevista con el diario El Universal. El diario trajo el texto en su edición de hoy, 21 de febrero.

El estudioso, en su país una figura familiar para los que siguen de cerca los fenómenos económicos,  afirma que “es absolutamente demencial tratar de revivir al socialismo, repetir algo que ya fracasó” y  que “la historia ha demostrado en forma empírica que es inviable y teóricamente, tal como funcionó, también es imposible.”  Como he escuchado apreciaciones muy similares de los críticos de la política económica que sigue el gobierno del presidente Evo Morales, vale la pena leer esa entrevista.

El entrevistador del periódico preguntó por qué su país ha caído en “esta etapa de locura”. Respondió el entrevistado:  Fidel Castro se la traspasó a Hugo Chávez. Su influencia es terrible porque Chávez se ha enamorado de Fidel. También existe un pensamiento muy elemental, creer que tenemos que abrazar al socialismo para eliminar el lucro, la ganancia, y alcanzar la felicidad; de allí surge la necesidad del hiperlíder, el redentor insustituible, así se sintió Stalin a pesar de los crímenes que cometió”.

En otro párrafo previo al desarrollo de la entrevista se lee:   La carencia de innovación, de mejoras tecnológicas, es otro síntoma a considerar en la patología socialista. “En este aspecto las economías socialistas fracasaron rotundamente, la verdad es que sin la competencia nutrida de los mercados, tanto nacional como internacional, ninguna empresa está obligada a innovar; no se han observado procesos de innovación en una economía, aparte de los fomentados por la competencia”. El académico declara que “…estas características no están plenas pero avanzan, hoy es imposible negar que el Estado será el gran propietario. El Primer Plan Socialista tiene un gráfico donde se interpreta que las llamadas empresas de producción social y el Estado equivaldrán a 75% del PIB en 2013, mientras que el sector privado descenderá desde 57% del PIB hasta 25%”.

Ante otra pregunta, que subraya que para el gobierno venezolano el empresario es  un personaje negativo que hay que eliminar porque no crea valor y se aprovecha de los trabajadores, y su respuesta fue:

“… para el chavismo el empresario es un personaje negativo que hay que eliminar; un caníbal, rapaz, que sólo quiere lucrar. Estoy totalmente en desacuerdo, el empresario mejora continuamente su proceso de producción para poder competir, por eso uno de los problemas que tuvo la sustitución de importaciones es que eliminó la competencia extranjera. Cuando el empresario tiene una competencia no le queda más remedio que introducir innovaciones o morir.”

Presione aquí para leer toda la entrevista.

Diccionario de La Electricidad

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La siguiente entrada es uno de los artículos más recientes de Laureano Márquez, el humorista que con sus crónicas de un humor sarcástico pero liviano hace reír a los venezolanos. Es columnista del diario Tal Cual, de Teodoro Petkoff. Cualquier semejanza no es intencional.

 Diccionario de La Electricidad 
  
 Ahora la electricidad es de todos. Tal Cual, en un afán de  proporcionar a los nuevos socios los elementos técnicos que les  permitan manejar el negocio con propiedad, ofrece este breve pero útil
 diccionario de la electricidad. Recórtelo y péguelo en la nevera para tenerlo siempre a mano:
 
 AISLANTE: Dícese de un gobierno que se pelea con todo aquel que piense de manera diferente a la suya y que cree que puede vivir al margen de la globalización, de una manera endógena, a la vez que sus ingresos dependen de ese mundo del cual se aísla.
 AMPERIO: Potencia enemiga que tiene pretensiones de enchufarnos. 
 CABLE: Lo que se está comiendo la mayor parte de la población ante la escasez de productos básicos. 
 CORTO CIRCUITO: Situación en la que se encuentra el país ante las sucesivas e ininterrumpidas descargas eléctricas que recibe. 
 CONDUCTOR: Caudillo, líder, jefe del proceso. En lo sucesivo, con la  electricidad en sus manos, el líder podrá ser denominado con propiedad  “máximo conductor”. 
 ENCHUFE: Mecanismo mediante el cual un elemento se conecta a un cargo  público en una compañía eléctrica recién “adquerida”. 
 ENERGÍA: Dícese de aquello que le falta a la oposición y que motiva el ruego de muchos que le dicen: “Por favor, no se vayan a meter, que cuando no intervienen las cosas, solitas, salen bien. Gracias”. 
 FOTOCÉLULA: La fotografía que le sacan a los ciudadanos en la Misión Identidad. No puede realizarse cuando hay un apagón. 
HALÓGENO: Fórmula con la cual, a partir de ahora, contestarán el  teléfono los servicios de atención al público de la electricidad bolivariana. Es una mezcla de “aló” con “endógeno”. 
ILUMINACIÓN ARTIFICIAL: La que tienen la totalidad de los dirigentes gubernamentales, que sólo brillan por la luz que se les presta desde arriba. 
INCANDESCENCIA: Situación que habrá de presentarse entre los consumidores frente a las interrupciones del servicio eléctrico que muchos avizoran. 
INTERRUPTOR: Lo que deberían tener algunos dirigentes políticos para poder apagarlos de vez en cuando. 
LUMINARIA: Ver conductor. 
POTENCIA: Los Estados Unidos, el Amperio. 
RESISTENCIA: Cualidad de algunos ciudadanos que siguen en la pelea. 
RESISTENCIA DE TIERRA: Lo mismo, pero en el agro. 
SOBRECARGA: Es la acción generada por el uso masivo de políticas públicas erráticas en un mismo circuito electoral. Suele producirse cuando la luminaria es de mucha intensidad. Un país sobrecargado es  muy peligroso, ya que los circuitos se deterioran y puede haber riesgo de incendio. 
TENSIÓN: Potencial eléctrico de un cuerpo obligado a asentir durante largas jornadas de programa dominical. 
TOMA DE TIERRA: La toma de tierra es un camino de poca resistencia a cualquier corriente de fuga para que cierre el circuito “de tierra” y se mande a mudar. Suele llamársele también “método ¡Chaz!”. 
TRANSFORMADOR: Líder político que cree que salva a su pueblo transformando las estructuras, cuando lo que hace es hundirlo más en la desolación y la miseria. 
VOLTIO: Unidad que mide la tensión de quien está a punto de cambiar su posición política. Por ejemplo: “Aunque él no se de cuenta, ya el  pueblo se le voltio”.

Surrealismo en la TV y otros avatares

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No son frecuentes los episodios de surrealismo puro como el del lunes 8. La audiencia del programa nocturno de PAT “No Mentirás”, conducido por Sisi Añez, notó un ambiente que no concordaba con lo que aprendimos cuando nos dijeron que la razón surge de la fuerza de la verdad y de las evidencias que la sostienen. En el episodio surrealista del lunes había dos razones y dos mundos lejanos uno del otro, y entre ellos una CPE de conceptos difusos y por trechos inasible.

Una media docena de mujeres aymaras y un par de varones (¿aymaros?, pregunto a las “generistas”) fueron hasta el estudio para exhibir sus razones por las cuales defendían a Félix Patzi, quien acababa de ser defenestrado de la candidatura oficial para la gobernación de La Paz. La presentadora hizo la pregunta de rigor (Qué le parece el marginamiento del Sr. Patzi de la candidatura del MAS para La Paz por conducir un vehículo cuando estaba ebrio, o algo parecido). Los ojos fijos y el ceño adusto apenas se le movieron, señal de dominio escénico, cuando sus interlocutores empezaron a responder…en lengua aymara. Ni aun así su rostro mudó. Parecía evidente, empero, que la joven presentadora no hablaba ni entendía esa lengua, una de las 36 que se atribuye a los “pueblos originarios” en Bolivia. Salvo una que otra palabra, como la mayoría de los bolivianos que han tenido algún contacto con esa lengua. Lo sorprendente fue la actitud decidida de las aymaras para apoyar a Patzi, a quien el presidente había amputado su aspiración al cargo de gobernador. Dicen algunos, inclusive el propio Patzi, que de esa manera fue también apartado un posible rival del futuro cercano con cualidades poco comunes estos días: mente muy clara con conceptos bien articulados en buen castellano. La mayoría de la audiencia sentía la falta de las líneas de traducción en la base de la pantalla y había que utilizar intensamente la imaginación.

Aquello que volvía la escena más surrealista era la obstinada defensa a favor de Patzi sin otra argumentación de que no había sido “nada grave”. No era grave en el mundo de ellas, del que supuestamente viene también el presidente Morales. Y entonces no alcanzaban a entender por qué se castigaba a Patzi. Ninguno de los defensores aceptaba que a Patzi se lo hubiese defenestrado y privado de su carnet de conductor para toda la vida porque cometió un delito penado por leyes que no son las de sus comunidades. Para los entrevistados había cometido un pecado venial, de fácil y rápida redención, pero se le aplicaba una pena política y desproporcionada.

El programa, sin proponérselo explícitamente, expuso el conflicto entre dos culturas y dos maneras de ver el mundo (el “cosmos”, está de moda decir): la de la civilización “blanca” o k’ara de la lógica y la de la cultura morena, la aymara, que se sentía abofeteada por la blanca y no entendía por qué.

Delia Quispe, de la agrupación Bartolina Sisa, leyó la declaración reclamando la absolución de Patzi. Con un castellano titubeante (sería cínico e incorrecto exigir algo diferente) puso en evidencia uno de los puntos inaplicables de la CPE –dos justicias- aprobada hace un año en sólo dos días, con sus 400 y pico artículos. (¿Alguien avisó a Guinness?) El documento era puesto en jaque por quienes serían sus mayores beneficiarios. A los defensores de Patzi les faltó énfasis en la comparación con otros casos de gente en el gobierno que habría delinquido y que no habría sido castigada. Habrían ganado mayores puntos para su causa.

Patzi lo afirmó después: fue un ardid tramado por los k’aras que rodean al presidente, entre ellos el vicepresidente García Linera y su ministro del Interior, Sacha Llorenti. Pero no elaboró sus acusaciones y éstas quedaron sólo como tales y, por tanto, bajo sospecha.

En este episodio hubo algunas fallas notorias de los medios. Primero, no percibí que la prensa escrita (ignoro si hubo algún semanario cruceño que lo hubiera hecho), hubiese cumplido la tarea de reportaje del tipo que presentó “No mentirás” y, segundo (vale para todos), ninguno informó sobre dónde ni con quiénes se habría embriagado Patzi; cómo  percibieron que estaba ebrio (alguna información directa de los policías, tipo “lo notamos inseguro en el volante y nos aproximamos”, etc.) y qué significaba el grado alcohólico que le atribuía la prueba de alcoholemia a la que había sido sometido. Un dato que yo habría procurado descubrir: ¿A cuántos más se detuvo ese día por la misma razón? Sólo se supo, por versión de las autoridades, que había dicho, mentirosamente, que estuvo en el velorio de un pariente y que después se echó unos tragos.

El público lector boliviano tiene por una deuda por cobrar, pues, como están las cosas, probablemente habrá más episodios surrealistas.