Mes: junio 2011

El largo brazo del imperio: Sanabria se declara culpable

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El general de la policía René Sanabria Oropeza se declaró culpable de conspirar para llevar cocaína a los Estados Unidos y puede recibir entre nueve y catorce años de prisión. La confesión del ex alto jefe policial abre la posibilidad de que surjan nuevos nombres de implicados e involucrados en el tráfico de cocaína. La audiencia final está fijada para el 2 de septiembre, cuando se conocerá la sentencia.

La información la trajo ampliamente El Deber, en su página web de esta tarde, con voz de su reportero Roberto Aguirre Durán, en un esfuerzo que dice muy bien del diario, en su propósito de cubrir informaciones que interesan al público boliviano.  El periodista anunció más detalles en la información impresa de mañana viernes.

Los abogados de  la defensa de ex jefe policial, detenido desde enero en Estados Unidos, consideraron “un éxito” la recomendación de conmutar el pedido de pena por una de nueve a catorce años de presidio en alguna prisión de Estados Unidos, en lugar de cadena perpetua.

En la descripción que ofrece el periodista en la página web de El Deber, el ex jefe policial durante dos períodos bajo el actual gobierno lucía “desmejorado”. En la audiencia admitió que estaba tomando medicinas contra los nervios, dice Aguirre.

Ahora se podrán conocer más datos sobre el tráfico de drogas y se puede saber más sobre las operaciones para combatir ese flagelo, así como qué “otros niveles” podrían estar implicados o infiltrados.  El periodista repite la pregunta que insistentemente se han hecho estos meses muchos bolivianos: ¿Hasta qué punto el general Sanabria podría involucrar a otros funcionarios?

En el juicio también está procesado el civil Marcelo Foronda Acero, quien fue detenido en Panamá, donde los investigadores aseguran que organizaba un embarque de drogas hacia Estados Unidos, casi simultáneamente con la detención del general Sanabria.

Un comentario:

Hay que partir de una premisa: Ni  el general Sanabria ni Marcelo Foronda actuaron solos. El primero llegó a dirigir la FELCN cuando probablemente ya existía algún esquema. Estuvo dos períodos en ese cargo del círculo estrecho del poder en Bolivia. Ese es el punto de partida que ciertamente los fiscales estadounidenses no ignoraron. Se les echa todo el fardo a ellos, pero… ¿De dónde salió la droga? ¿Dónde fue elaborada? ¿Quiénes participaron? ¿Qué logística utilizaron? ¿Cómo salió la droga de Bolivia? ¿En base a órdenes de qué autoridad o autoridades? No es posible suponer que sólo las órdenes del ex jefe policial bastaban. Las preguntas son muchas y deben desembocar en un mapa del tráfico e Bolivia y sus cómplices. No sería sorpresa que muchos en Bolivia y oras partes ya hayan agachado la cabeza, pues el golpe contra el tráfico ha sido importante. Hay un verdadero filón, comenzando por los niveles políticos que pueden haber  intervenido en todo el proceso, desde su gestación. De aquí a septiembre puede haber mucho por ser revelado. En resumen, es posible afirmar  que los investigadores norteamericanos tienen ahora, investigativamente, la sartén por el mango. Es también plausible especular que la detención del general Sanabria y Acero son dos puntas de un geiser, que equivalen a más que las computadoras de Raúl Reyes, el fallecido jefe guerrillero colombiano, cuando lo mataron en una  operación en Ecuador a principios del año pasado. Esas computadoras siguen ayudando en la campaña anti-dogas en Colombia.

De aquí para adelante, el tráfico tendrá sus facilidades limitadas en Bolivia. Habrá un cuello de botella difícil de romper. Y dentro de la botella pueden estar algunos de los genios que lo dirigen o lo orientan.

Estamos ante un capítulo importante de la campaña anti-drogas. Y el brazo del  “imperio” muestra su extensión. Si para muchos la captura y muerte de Saddam Hussein y la de Ossama Bin Laden no lo fue, ese brazo ahora nos ha llegado a casa.

Irritación por medida boliviana

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Una nota de la revista semanal brasileña Isto E’ Dinheiro, del gruopo Istoe’,  una de las tres mayores editoras de revistas de Brasil, (Veja y Época son las otras dos) ha publicado esta semana un artículo durísimo sobre la medida del gobierno del presidente Evo Morales de autorizar por decreto la legalización de los automóviles “chutos”, la gran mayoría de los cuales se cree que son robados de otros países, especialmente de Brasil. Hasta esta semana  habían sido registrados miles de estos vehículos, que en gran parte ingresaron por puertos chilenos. Como la publicación está entre los que suele seleccionar el servicio de prensa de Itamarty, ofrecido los que acceden a sus páginas web y utilizadas por lo general por la prensa en Brasil, se puede suponer que la medida del gobierno boliviano ha irritado como pocas a medios de la industria automotriz en países como nuestro vecino.

La nota, titulada La Legalización del Robo. fue tomada en Bolivia como si se tratase de algo oficial de Itamaraty. No es así. La diplomacia brasileña, como todos los entendidos saben, suele trabajar de manera diferente. Pero probablemente ha sido leída no sólo por los subscritores de la revista, que son decenas de miles,  sino también gran parte del personal diplomático brasileño  y la comunidad vinculada a las Relaciones Exteriores en ese país. La nota, escrita por Carlos José Marques, fue publicada el 20 de junio, es decir el lunes, pero circulaba en los  puestos de material impreso de Sao Paulo, Rio, Brasilia y otras ciudades ya desde el sábado anterior. Es decir, la reputación del país está en uno de sus niveles más bajos.

La nota comienza con el siguiente subtítulo: El boliviano Evo Morales acaba de instituir uno de los mayores premios al crimen organizado del que se tenga noticia en la historia de la humanidad.

Al igual que otros medios brasileños, de cuyas crónicas habló este blog, el artículo dice sin ambages que la medida boliviana es un estímulo para los delincuentes y critica sin filtros al presidente Morales y su gobierno.

“Morales resolvió legalizar los automóviles que circulan de manera irregular en su país. Vehículos robados o contrabandeados, traídos principalmente de países como Brasil y Chile, se convierten, de la noche al día, en productos lícitos, con documentación al día y aptos para su uso sin riesgo de confiscación por la policía local. Según una estimación conservadora, hay más de 10.000 carros hurtados de brasileños, y allí vendidos por bandidos a cambio de drogas, y circulan por ciudades como La Paz ( y otras. NT).”

La nota agrega que cerca de “cuatro de 10 automóviles de la flota boliviana tienen ese origen”, fenómeno que atribuye, entre otras causas,  a la “flaccidez de los controles fronterizos”, y a la connivencia corrupta de fiscales”. Afirma que el crecimiento de vehículos ilegales y luego legalizados es “un sistema escandaloso” en el que los más perjudicados son los propietarios legales, empresas aseguradoras y la industria automovilística”. Luego de un adjetivo sobre el presidente Morales dice que “le gusta el populismo con patrimonio ajeno”.

Protesta contra el silencio oficial brasileño y sugiere retaliaciones, pero sin explicar de qué tipo.

¿De nuevo la confederación perú-boliviana?

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El presidente electo de Perú Ollanta Humala lanzó un mensaje que a algunos niveles de bolivianos puede  haber entusiasmado. “Sueño con la reunificación de Perú y Bolivia. Sueño que en algún momento esta línea fronteriza desaparezca y volvamos a ser una misma  nación, un solo país”, dijo Humala, quien del 28 de julio jurará como presidente electo de su país. Habló durante un almuerzo que le ofreció en el Palacio de Gobierno de La Paz su colega Evo Morales, a quien llamó compatriota, y quien, tras conocer que Humala había vencido la segunda vuelta electoral en su  país, dijo exultante que “América del Sur se viste de rojo”. Tomo todos estos datos de la página web de El Comercio, de Lima, que a la hora de escribir esta entrada traía más detalles que los diarios bolivianos.

“Somos un mismo núcleo -afirmó después-, tenemos un mismo origen, somos más que pueblos hermanos, somos un mismo pueblo que tiene una frontera administrativa que tiene más de 200 años de vigencia, pero que compartimos una misma nacionalidad”.

Las palabras del mandatario electo fueron reminiscentes de la confederación forjada por el Mariscal Andrés de Santa Cruz, a la que se opuso Chile y que finalmente logró desbaratar en Yungay, con el mismo ejército que Santa Cruz no había querido desarmar.  Los tres países después guerrearían en el  Pacífico, que ganó Chile, 40 años después. Antes, el general Agustín Gamarra, del lado peruano, había intentado la reunificación de los dos países, pero perdió ante las fuerzas bolivianas en la batalla de Ingavi. Ambas naciones constituían una unidad geográfica bajo la colonia.  Grupos bolivianos influyentes convencieron a Bolivar y a Sucre que el Alto Perú era una región en sí, que debía ser independiente de Perú. Unidos, los dos territorios eran contrapeso a la vastedad geográfica de Brasil y Argentina y al de la Gran Colombia, que formaban Venezuela y Colombia.

El llamado de Humala deberá merecer estudios muy amplios en Bolivia, y ciertamente también en Chile y las demás cancillerías del continente sudamericano. Pero parecía claro que su llamado a retornar al Perú pre-independencia se refería principalmente a la unidad económica de los dos países. Esa unidad sería el eje de una integración mayor entre Bolivia y su país, que, según dijo, tiene invertidos  unos mil millones de dólares en negocios en Bolivia. “Para nosotros es importante entender que el desarrollo del Perú involucra también, de todas maneras, lo que es el desarrollo de Bolivia”, afirmó.

Humala habló del sentido social que marcará su gobierno. Los gobernantes  tienen “un compromiso con los pobres” y no con los poderes económicos, dijo. También  recalcó que en América del Sur debe darse un compromiso de impulsar el desarrollo para los pueblos, donde  el Estado funcione para todos y no para una minoría.

Con todo, el líder visitante no mencionó de inmediato el problema magno de Bolivia –su reclamo de una salida al Pacífico de forma soberana. Pero invitó al presidente Morales a asistir a su posesión, el 28 de julio. Antes de venir a Bolivia, cuando aún era candidato, había dicho que Perú no sería obstáculo para las aspiraciones bolivianas. De inmediato se ignoraba si abordaron el tema durante el tiempo en que se reunieron en privado.

Tiempo de hablar

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Van dos meses desde  formación de un consejo de alto nivel para asesorar al presidente Evo Morales sobre la política marítima boliviana. En estos dos meses muchas cosas han ocurrido, entre ellas el desvanecimiento de la esperanza endeble de conseguir, en la reciente asamblea general de la Organización de los Estados Americanos (OEA),  una plena reiteración de la resolución de 1979 que recomendaba el diálogo encaminado a la obtención de una solución apropiada para las aspiraciones bolivianas. Entretanto,  declaraciones de Santiago y La Paz han ido y han venido, y hasta nos han hecho pensar que enarbolábamos banderas de guerra (algo ridículo frente a la desproporción de fuerzas.) Pero todos aguardábamos que algunas de las líneas generales de orientación emanadas de los ex presidentes, y si el flujo de éstas continuó después de la primera reunión,  fuesen compartidas con la población. (Del tipo: Recomendamos cautela frente a tal cosa, etc.) Creo que todos querríamos conocer la opinión de los ex mandatarios en áreas no estratégicas ni secretas. ¿Qué recomendaciones hicieron los ex presidentes para la reunión de la OEA?   ¿Estuvimos en el camino correcto? No son pocos los bolivianos que han visto los resultados como  muy pobres, y querrían saber si los ex mandatarios previeron esos resultados. Se puede concluir que no hubo sugerencias o éstas no fueron escuchadas.

Públicamente, sabemos que el presidente Morales agradeció a sus huéspedes y dijo que había aprendido mucho de ellos. Los ex presidentes subrayaron el carácter secreto de la reunión y aseguraron que nada revelarían que pueda resultar nocivo para la estrategia boliviana. Esta retórica es normal. Pero resulta que casi diez semanas después no se ha vuelto a hablar de un segundo encuentro.

Lo ocurrido en la OEA estaba escrito en la pared. Chile y Bolivia en 2011 son diferentes de lo que eran en 1979, cuando el hemisferio estaba casi compactamente unido contra las dictaduras. En Chile había una muy dura y, en Bolivia, una democracia que intentaba ponerse de pié y por eso concitaba simpatías. Fuimos a la reunión de 1979, en La Paz, llevados de la mano de muchos amigos.  La situación de hoy es muy diferente. Miremos serenamente quiénes son nuestros supuestos amigos en el mundo y veremos en qué terreno estamos.

Escuchando el punto de vista oficial parecería que hemos tenido una gran victoria. Dicho de manera simple, lo que se nos ha recomendado (tanto a Bolivia como a Chile) ha sido volver al cauce de la bilateralidad, del que salimos del 23 de marzo,  hace menos de tres meses. Es difícil aceptar que eso sea un triunfo.

Y hace pocos días se celebró otra reunión, ahora a nivel de ex cancilleres. Nada oficial ha trascendido aunque es posible suponer que la pregunta obvia pudo haber sido: ¿Y ahora qué?

Estas consultas se asemejan cada vez más a la “reunión de los cien” que convocó el general Banzer en Cochabamba en 1974, cuando su gobierno de fuerza estaba en su auge.  Fue uno de los peldaños para construir la gestión de Charaña, ahora vista como uno de los pasos más avanzados de la diplomacia boliviana en las relaciones con Chile y el problema marítimo. Si de éstas reuniones saldrá un gran diseño o apenas una aproximación al problema nacional es algo aún por verse. Es decir, si de las reuniones y las consultas emergerá un nuevo plan, constituye una interrogante que los bolivianos quisieran ver debidamente respondida.

Ahora es dentro del MAS y con Evo

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Un grupo prominente de figuras del  “masismo”, el movimiento que encabeza el presidente Evo Morales, ha roto lanzas con el partido de gobierno y en una dura crítica a su gestión quinquenal dice que “nada ha cambiado” realmente en la Bolivia que Morales prometía cambiar. Entre otras aseveraciones, el documento, publicado in extenso por Erbol, dice que el gobierno del presidente Morales financia al capital internacional depositando dinero de las reservas internacionales a bajos intereses, inferiores a los créditos que recibe de Venezuela y otras fuentes.

Afirma el documento: “Se ha destinado una parte importante de las reservas a la compra de bonos de bancos y gobiernos extranjeros, como el de EEUU y Portugal. Solo el primer semestre del año 2010, Bolivia invirtió 734 millones de dólares en bonos del Tesoro de los Estados Unidos, a un interés promedio del 2%. Con lo que resulta que el Gobierno, pretendidamente antiimperialista de Bolivia, financia con el sacrificado ahorro interno del país, al mismísimo tesoro del imperio.”

Entre los firmantes figuran Raúl Prada, ex constituyente; Alejandro Almaraz, ex Viceministro de Tierras; y el ex embajador en Estados Unidos, Gustavo Guzmán. Los tres pertenecen a la línea ideológica fundacional del MAS. La ruptura representa el primer cisma en el MAS y refleja el descontento en las filas oficialistas por la gestión que realizaron durante el quinquenio pasado. El grupo se identifica “con lo que sienten y piensan muchos bolivianos y bolivianas”. Tras un recuento de las tareas que cumplieron desde el año 2000, se preguntan “”hoy, en el año 2011, al quinto año de gobierno del presidente Evo Morales…nos preguntamos: ¿Cómo estamos? ¿Qué ha pasado? ¿Cuál es la situación y el futuro del proceso de cambio que hemos abierto….y en el que hemos depositado nuestras esperanzas de un mejor futuro colectivo?” Parecería, dice, que los que mejoraron han sido “los que siempre estuvieron bien: los banqueros, las transnacionales petroleras y mineras, los contrabandistas y los narcotraficantes. El gasolinazo del 26 de diciembre ha evidenciado que la gestión económica de este Gobierno se dirige a reproducir y restaurar las viejas estructuras que mantuvieron históricamente al país en la pobreza y la opresión, y no a la construcción de otras nuevas, justas y liberadoras, como es el mandato del pueblo boliviano”.

El manifiesto marca el fin de la unidad de pensamiento y acción en el gobierno y el surgimiento de una corriente más radical y más crítica de la que oiremos hablar con frecuencia en los días que vendrán.

En otra afirmación, dice: El “anticapitalista” y “antiimperialista” Gobierno de Evo Morales es mucho más generoso y solidario con la banca transnacional, núcleo duro y agresivo del capital mundial, de lo que el Presidente Hugo Chávez lo es con Bolivia. Por otra parte, al considerar la importancia y disponibilidad de las reservas internacionales, se debe tener en cuenta que cerca de 4 mil millones de dólares de las mismas deben destinarse a respaldar las importaciones bolivianas del extranjero, y, asimismo, que su cuantía debe cotejarse con la de la deuda externa que, al presente, se halla alrededor de los 3.000 millones de dólares.

El documento subraya que el gobierno viola continuamente el texto constitucional y ha puesto fin a la  construcción del estado plurinacional.  Sostiene que las violaciones comenzaron con la transgresión al  principio democrático de la independencia de poderes que se produjo cuando el Órgano Ejecutivo, con la complacencia “servil” de la Asamblea Legislativa, nombró vertical y arbitrariamente a las principales autoridades del Órgano Judicial.

Los pobres -dice- siguen igualmente pobres-, pero la banca y otros sectores privilegiados se enriquecen.

Es la primera vez que desde dentro de gobierno éste es objeto de una crítica tan dura. Ocurre en momentos en que Morales atraviesa una crisis internacioal, con la tensión creada con Chile a raíz del ingreso ilegal de un grupo militar al vecino país y la consiguiente detención de 14 soldados, ahora arrestados por las autoridades chilenas. No hubo, de inmediato, ninguna reacción del partido de gobierno.

Quienes desean leer el extenso documento por completo, pueden oprimir el cursor aquí.

Un grave cuello de botella

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Un grave cuello de botella para la economía boliviana ha sido destacado ayer viernes por un ex gerente de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE): en cualquier minuto, nos puede faltar electricidad. No vi el hecho destacado, que afecta a todos, incluso a este computador desde el cual escribo, con despliegue suficiente en los medios, si bien lo trajo originalmente Erbol. Pero el que falte electricidad a un país es el equivalente a un infarto. Todo se paraliza. Y los riesgos pueden ser fatales si el servicio no es restablecido con suficiente agilidad y amplitud. ¿Recuerdan al presidente Chávez sugiriendo a sus compatriotas que no se duchen más allá de tres minutos? Pues algo semejante, y quizá peor, puede ocurrir entre nosotros.

De acuerdo a la crónica de Erbol, el economista Enrique Gómez, ex gerente general de la empresa Nacional de Electricidad, Bolivia carece de reservas para cubrir un crecimiento mínimo de la demanda. Todo el país puede quedar en vilo.

La razón para esta crítica situación es la falta de inversiones y las tarifas consideradas bajas por la empresa, que ha invertido 90 millones de dólares en la Central Termoeléctrica de entre Ríos y su rentabilidad es menor al 6% que debe pagar anualmente de intereses por los créditos contraídos. ¿Pre anuncio de aumento de tarifas? Sólo pregunto.

Las consecuencias de este apretón ya parecen comenzar a sentirse: el presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Marco Antonio Ayaffar, recomendó a los asociados a la entidad reorganizar sus horarios de operación, para evitar que la actividad de sus industrias caigan entro de los horarios de críticos que podrían degenerar en cortes repentinos de energía. No indica desde cuándo ni hasta cuándo.

Hasta 2006, Bolivia tenía un “colchón” de 25% de exceso respecto a la demanda, dice a ex autoridad entrevistada por Erbol. Ese “colchón está ahora reducido al 1%. Bolivia tiene quince generadores de termo e hidroelectricidad. No he leído ninguna información sobre qué dicen las actuales autoridades del gobierno.

La capacidad de producción de energía de todo el país para consumo doméstico y público es de 1.250 megavatios. es una de  las más bajas del continente (la presa de Itaipú, entre Brasil y Paraguay, produce más de 25 veces ese volumen.) El gobierno tiene prevista la construcción de media docena de centrales hidroeléctricas entre 2014 y 218, pero  la crónica no informa sobre los volúmenes que producirán.

Esta situación, de commprobarse su veracidad, pone al desnudo nuestra ultra frágil situación energética, que se sumaría a la que ofrece YPFB, también agobiada por la falta de inversiones.

Para quienes quieran leerla,  la información de Erbol se encuentra aquí.

Evo en su laberinto

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El título viene de una crónica sobre Bolivia que registró esta semana el diario carioca O Globo. De ese titular -reminiscente del título de la historia de los últimos meses de Bolívar escrita por el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez-  para señalar que el prestigio e imagen de Bolivia y su presidente  pocas veces han estado en niveles tan bajos en el exterior. Hasta hace un par de años, las crónicas que nos llegaban respecto al presidente Morales eran casi todas favorables. Ahora eso pertenece al pasado. Los pollos, los imperios, la calvicie, terrorismo, muertes, represión, el rodillazo, politización del poder judicial, sumisión del legislativo, leyes mordaza, contrabando, narcotráfico, corrupción,  filípicas contra la Iglesia Católica, la prensa y  los periodistas y otros temas que llegaron a las mesas de redacción en el exterior, fueron cambiando el tono de esas crónicas. Las medidas sociales del gobierno en apoyo a los más pobres y para disminuir las desigualdades, no han logrado ocultar los otros elementos del abigarrado mosaico que constituye la realidad boliviana.

Adicionalmente, se nota en estos días que pocas veces el país ha estado tan distante de las naciones que son sujeto en el escenario internacional. Violencia, drogas y, ahora, internación de vehículos de origen oscuro que son legalizados en el país suman nuevos ingredientes cuyos efectos podrán sentirse más temprano que tarde.

O Globo y O Estado de S. Paulo son dos mayúsculos e influyentes diarios de Brasil, nuestro principal socio comercial.  Los dirigentes nacionales, y particularmente los del gobierno, deben estar atentos a lo que estos medios dicen de Bolivia, pues su influencia sobre la sociedad brasileña es grande.

Hace pocos días, O Estado de S. Paulo decía que “la Bolivia de Evo Morales inventó una forma surrealista de aumentar la recaudación de  impuestos”. Se refería al decreto sobre la importación de vehículos usados y sin documentación, muchos de ellos robados en países vecinos, especialmente en Brasil, para que pagasen un tributo especial en quince días y tenerlos legalizados en Bolivia. Eso permitiría al fisco recaudar unos 180 millones de dólares. “Se trata de un claro incentivo al delito que no puede pasar sin la protesta de Brasil, de donde proviene la inmensa mayoría de los autos y camiones robados”, decía. En Brasil el robo de vehículos llega a unas mil unidades diarias, de las cuales menos del 50% es recuperada, decía el diario paulista. Citaba el argumento del presidente Morales: “Todos tienen derecho a tener carro propio”. Agregaba que la Federación Nacional de Empresas de Seguros, había dirigido una nota a la cancillería brasileña subrayando que la decisión del gobierno boliviano “representa una amenaza para la seguridad pública, que contribuye al aumento de la violencia,  pues equivale a un salvoconducto para los vehículos robados en otros países”. (Comento: Sólo un actitud muy firme y ejemplar del gobierno contra los excesos resepcto a esos vehículos podrá calmar el amnbiente negativo que existe en países vecinos respecto al tema.)

“El robo y el contrabando de automóviles (en Brasil) están estrechamente vinculados al tráfico de drogas y de armas, lo que es inclusive comandado desde los presidios, con ramificaciones en varios estados. Los vehículos funcionan menos como medio de transporte de drogas que como moneda de cambio para adquirir cocaína”, agrega O Estado, para subrayar que “el acto bandido”  del presidente Morales es contestado incluso dentro del propio país.

Y esta semana vino un artículo del diario O Globo,  periódico líder de Río de Janeiro, con el titular de esta entrada y  un subtítulo que destaca: “Presionado por el déficit público y la inflación, el presidente de Bolivia crea recursos amnistiando vehículos ilegales”. Firmado por el periodista José Casado, el artículo dice que con esa medida el presidente Morales procura más de 400 millones de dólares para equilibrar las cuentas fiscales (gastos e ingresos del erario nacional). El problema, dice, es que el déficit crece (los gastos suben más rápido que los ingresos) y para agosto puede llegar a representar un 6% del PIB, unos 1.200 millones de dólares. El cuadro se agrava con la inflación, dice, que ha saltado del 6% al 9% en los últimos 18 meses, lo que proyecta los huecos fiscales comunes antes de Morales. “El problema –dice- es que los déficits en las cuentas públicas siempre redundaron en graves crisis políticas”.

El informe, de cuyo título (O labirinto de Evo) salió el de esta entrada, subraya que La Paz ha vuelto al ritmo de las marchas diarias contra el gobierno, en las alas de un aumento de cerca del 50% del precio de  los alimentos, que responden al 39% de la composición del índice general de precios, que mide la inflación. El aumento de precios resulta de la decisión del “gasolinazo” de Navidad, que sólo días después el gobierno anuló.

Pero las necesidades de los cofres gubernamentales no han sido anuladas y mientras las presiones internas por mejores ingresos, las posibilidades de socorro financiero externo son limitadas, dice la crónica. La diferencia está en que antes de la llegada de Morales al gobierno, ese era el panorama normal de las finanzas bolivianas. Los dirigentes gubernamentales de entonces hacían malabarismos para controlar la inflación y mantener un relativo equilibrio con los gastos. Ahora las exigencias que parten de las calles recaen sobre él.  Un paso para “estirar” los ingresos del tesoro son los impuestos que vendrán de la “legalización” de los vehículos, comúnmente llamados “chutos”: dos mil a tres mil dólares por cada vehículo, dice la publicación carioca.

Como el presidente ha vetado  nuevos aumentos, agrega, ahora corre el riesgo de parecerse a los gobiernos neoliberales que criticaba y atizar los reclamos que le llegan vía protestas callejeras.