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Luis García Meza Tejada (8-VIII-1929 – 29-IV-2018)

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2018 no 1918 como salió

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¨El general García Meza no es ningún cobarde, pero en aras de la unidad nacional, renuncio…¨ Escuché sus palabras la noche del 4 de Agosto de 1981, en Brasilia, donde la Associated Press me había designado de manera temporal, tras salir precipitadamente del país por orden del Ministerio de Gobierno, a cargo del entonces también coronel del ejército Luis Arce Gómez. Mi destino era Lima y estuve entre los primeros -quizá el primero- en salir del país por vía aérea con un pasaporte que llevaba estampada mi expulsión de Bolivia por un inexplicado ¨asunto politico¨, y se me daba un plazo de 24 horas para abandonar mi propio país. Ese plazo ya expiraba cuando mi avión despegó.

Además de la solidaridad ilimitada de ¨Presencia¨, todo su personal y de obispos de la  Iglesia Católica con quienes  habría de mantener vínculos indisolubles, estuve bajo el alero de dos colegas de la AP de entonces, Tom Fenton, que oficiaba de director de la oficina en Santiago, y Kernan Turner, a cargo de la oficina de Lima, donde estaría cobijado durante todo el resto del año 1981 antes de ser designado corresponsal adjunto en Brasilia.

Estaba de vuelta en Brasil, con base en Río de Janeiro, cuando me tocó seguir la noticia del apresamiento de este militar, escondido en un tugurio en Sao Paulo, y su posterior remisión a las autoridades bolivianos para su enjuiciamiento.  Casi igual que aquel día de marzo de 1995, la muerte del general García Meza me ha vuelto a causar una gran perplejidad sobre los rumbos que imprime el destino humano y las volteretas que conlleva.

Todopoderoso en Bolivia ayer, su condena posterior a la pena máxima, en el cierre de un capítulo ensombrecido de las estadísticas bolivianas, subrayaba en letras mayúsculas la fragilidad de quienes se creen omnipotentes tras alcanzar y ejercer el poder politico y militar. Su muerte, cerca de cumplir 89 años, es el epitafio para la fragilidad de las ambiciones humanas y su inutilidad en la perspectiva del tiempo.

En una de las últimas entrevistas que realizó el semanario ¨Apertura¨, en abril de 1980, el general habló de unas ¨democracía inédita¨ incomprensible pero cuya primera edición habría de lanzar tres meses más tarde. A quienes realizábamos la entrevista, entre ellos Juan León Cornejo, fallecido hace un par de años, y el camarógrafo boliviano-uruguayo Daniel Bauer, nos llamó la atención  la vehemencia con la que hablaba de lo que sería aquella democracia que nadie alcanzó a entender, pero cuyos características las expondría su entonces Ministro de Gobierno, cuando proclamó que había que andar con ¨el testamento bajo el brazo¨ y él mismo cuando dijo que los bolivianos tendrían que acostumbrarse a comer yuca y charque.

El general García Meza fue la exacerbación de un sistema militar que agonizaba y que en un par años más tarde expiraría para dar lugar al curso democrático que pervive, aún bajo amenazas.