Mes: octubre 2008

Periodistas en el coliseo

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 La Plaza San Pedro de La Paz se ha convertido en un coliseo romano a donde los periodistas bolivianos van resignadamente a cubrir el asedio sobre el Penal del lugar de la misma manera en que los cristianos iban al coliseo de Roma a ser devorados por las fieras. Militantes de los grupos sociales que apoyan al gobierno hacen las veces de animales feroces que quieren a punta de palazos y golpes doblegar la estoica determinación de los periodistas de cumplir su misión informativa ante la sociedad. Esta semana la TV mostró nuevas golpizas recibidas por reporteros y camarógrafos en ese lugar, y organizaciones sindicales y empresariales de la prensa han vuelto a reclamar proteccion.

A los golpeadores cebados en lomo de periodistas no les falta “know-how”. La práctica continuada del oficio se ha traducido en una destreza que otras profesiones envidiarían. Nadie podrá negar que han demostrado habilidad suficiente para merecer un título académico. Incluso podrían ser los precursores de una nueva carrera con certificados en provisión nacional a ser elegantemente enmarcados y exhibidos en lugares privilegiados de sus vivendas. Imaginen el titulo: Doctor en golpizas a periodistas. Un buen camino en un mercado tan prometedor que, por su propia dinámica, brindaría nuevas oportunidades para quienes utilizan las horas libres en la flamante profesión de golpear periodistas. Sería un círculo virtuoso de perfeccionamiento constante. Falta saber cuán bien rentada es la carrera.

Perdón por el sarcasmo, pero es mi desahogo ante el circo intimidatorio en el que deben trabajar periodistas, fotógrafos y camarógrafos que cubren las incidencias de la prisión de Leopoldo Fernández.

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Contra toda esperanza

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El título viene del libro de poemas de Armando Valladares, uno de los  disidentes cubanos más notables,  que pagó con 22 años de reclusión su desencanto con el régimen comunista cubano.  Al llegar al aeropuerto internacional de Caracas a poco de haber sido liberado por el régimen de Fidel Castro parecía un fantasma enfundado en un traje unos seis números más grande que el que le correspondería.  Físicamente, parecía una piltrafa, aunque por dentro llevaba un espíritu de acero.

 Escogí este título porque lo formulé en una pregunta al Dr. Willman Durán, ex presidente del Tribunal Constitucional, quien acababa de dictar una conferencia sobre el proyecto de nueva constitución política ante un grupo de dirigentes.  En el centro de la argumentación de Durán estaba su empeño en encontrar en ese proyecto una luz de esperanza que permitiera vislumbrar una verdadera pacificación y construcción democrática de Bolivia. “Le puse todo el empeño imaginable. Leí, releí, busqué interpretaciones despojado de cualquier prejuicio. Debía ese empeño a la sociedad boliviana, a mi propio entorno familiar que quiere, como yo, participar de un proyecto armonioso que supere injusticias y promueva justicia. Pero fue inútil. El proyecto por el que los bolivianos votaremos el 25 de enero tiene fallas sísmicas que hunden a la democracia. No da lugar a esperanzas”.

¿Cuál es la principal falla?, pregunté.

“El tema de la justicia”, respondió.

En su condición de ex presidente del Tribunal Constitucional, institución inhabilitada por el gobierno actual, y catedrático con vasta experiencia reconocida dentro y fuera de Bolivia, Durán reúne condiciones de credibilidad como pocos jurisconsultos. “Vía manipulaciones en el sistema electoral, tiene asegurado un 20% de votos en cualquier elección. Se le agrega un 40%-45% que puede obtener, en gran parte por el control casi policial sobre el voto campesino, y se llega a los dos tercios.  Este gobierno, entonces, tiene el poder, a través de sus organizaciones sociales y del padrón electoral,  de modificar cuantas veces quiera  la constitución que quiere que aprobemos.  El  artículo 182 proclama que los magistrados serán electos mediante sufragio universal, algo no solamente extraño en sociedades democráticas sino extremadamente peligroso para la administración de la justicia”.

En los albores de la democracia, poco después de la revolución francesa, se intentó que los jueces fuesen elegidos por votación ciudadana directa. “Al poco tiempo tuvieron que dar marcha atrás, pues esa manera de designar jueces era un tiro por la culata. ¿Quién garantizaba la idoneidad de los electos? Nadie. Vieron que entraban en un terreno minado y borraron con el codo lo que escribieron con la mano.”

Los soviéticos  pusieron en práctica esa fórmula nefasta y exhibieron brutalmente lo que puede ser una “justicia” controlada por el estado o por organismos para estatales, me dijo. Recordé entonces un pasaje sarcástico de “Oscuridad al Mediodía”, del magistral Arthur Koestler, uno de los testimonios literarios más terribles de las brutalidades del “socialismo real” del Siglo XX en la desaparecida Unión Soviética bajo Stalin (y antes y después) y con gran participación de mujiks, el campesinado ruso.

En ese pasaje, el ex comisario Rubashov está deponiendo ante quien ahora ocupa su cargo. El nuevo comisario le dice que la revolución está cambiando la piel de la sociedad. Rubashov le contesta: “Veo el cuerpo despellejado de esta generación. Pero no veo trazas de la nueva piel…”

Esta disquisición lleva a ver lo que ocurre en Pando y a preguntarse: ¿qué garantías hay de que el gobierno cumplirá la CPE si ahora mismo incumple la ley?  En lugar de cumplir la orden del tribunal superior de justicia el presidente Evo Morales dijo que “se sospecha” que recibieron dinero los tribunos que decretaron que el mandatario pandino debe ir a Sucre para allí ser juzgado. Esa manera de mancillar la honra del prójimo sin presentar pruebas se ha vuelto habitual en el hablar del mandatario nacional.

La negativa del gobierno a cumplir la resolución de la corte suprema  para trasladar a Leopoldo Fernández  e ignorar al máximo tribunal de justicia es una evidencia tenebrosa de la ruta que el proyecto de CPE espera consolidar.

Demolición incalificable

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La demolición de 120 viviendas ordenada por la Alcaldía de Santa Cruz es un acto de incalificable primitivismo. Si algo debe preocupar a las autoridades edilicias cruceñas es mostrar superioridad no sólo administrativa sino también inteligencia en la aplicación de normas. Pues eso le brinda a la región estatura moral para afirmar su condición dirigente del país.

Ha sido un acto demencial cualquiera que hubiesen sido las razones. Lo hecho esta semana ha sido peor que degollar perros en Achacachi. Pues los tractores municipales degollaron las esperanzas de cientos de personas de contar con techo propio, un derecho de las personas y uno de los instintos más primordiales de la especie humana.

Tiene razón la delegada presidencial al designar como “salvajada” el episodio de este martes que ha consternado a gran parte de los cruceños y warneños. Los dos municipios tienen una disputa de jurisdicción sobre el área de construcción, pero las diferencias no se resuelven de esa manera.

Cuando al país le cerraron los ojos

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 Es posible que las jornadas del congreso el 20 y 21 de octubre queden registradas como los “días de la vergüenza”, cuando al país le cerraron los ojos para que no viera las sesiones en las que se jugaba su futuro durante el porvenir inmediato. Se trata de episodios que las escuelas de periodismo recordarán cuando citen ejemplos de lo que ocurre cuando ni el gobierno ni porciones importantes de la clase política están preparados para administrar una sociedad basada en principios democráticos como la libertad de expresión, en la que el libre flujo de información es vital para que el ciudadano se encuentre debidamente informado.

No hay justificación suficiente para que el gobierno (¿quién podría jurar que no hubo complicidad de opositores?) hubiese vetado el acceso a la prensa y a la TV para registrar lo que ocurría allí dentro. Eso equivale a censura, el virus más letal contra la libre expresión. Ahí empieza la erosión de la democracia y los derechos fundamentales.

El único argumento es no haber querido que el público presenciara el desmenuzamiento del proyecto de constitución aprobado por el MAS, aquel que se creía empaquetado, sellado y entregado sin posibilidad de revisión alguna.

Ahora, por declaración del Jefe de Estado, se sabe que se trató de un arma de negociación para conseguir que fuesen aprobados algunos puntos que consideraba fundamentales para su gobierno. Es decir, que el país estuvo en vilo durante casi año y medio sólo para la preparación de un documento que a la postre sería sólo parte de la apuesta de las autoridades para lograr determinados fines. Y en esa jugada se gastaron millones y se maltrató al país. Peor todavía: la jugada ocasionó muertos y heridos. ¿Quién responde por ellos? No hubo sesión final de la constituyente, como sus patrocinadores esperaban. Nada de oropel.

Al final, entonces, los constituyentes no fueron sino marionetas. Ahora lo saben, desde su presidenta hasta el último de los 255 asambleístas (¿seguirán ganando sueldo?)

El petróleo en apuros

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Los países miembros de la OPEP se reúnen esta semana en Viena, sede de su cuartel general, para discutir en cuántos cientos de miles de barriles pueden bajar su producción para detener la reducción de los precios del crudo, que también arrastran a los del gas natural, el principal producto boliviano de exportación. Venezuela quiere disminuir la producción de los países miembros (28,8 millones de barriles diarios) en siquiera un millón de bpd. Los más radicales quieren una disminución de dos millones de barriles, o más. La pregunta es: pueden revertir la tendencia actual de los precios, que este jueves cerraron en Nueva York en 69 dólares el barril?.

Es valor está muy por debajo del promedio de $US 95 que los expertos del Deutsche Bank dicen que Venezuela e Irán requieren para mantenerse económicamente a flote y evitar un apretón mayúsculo en sus economías.

En Venezuela, el petróleo representa el 94% de las exportaciones y el 60% de sus ingresos fiscales.

Folha de S. Paulo dice hoy que el descenso rápido de los precios (desde el récord de $147 por barril a mediados de este año) está volviendo patentes las debilidades estructurales de la economía venezolana, cuyo presidente Hugo Chávez dice está preparada para “el fin del capitalismo” (algo similar escuchamos en otras latitudes).

El petróleo venezolano tiene una cotización menor a la de los mercados (el que se observa para el WTI o el Brent, por ejemplo) debido a que es más denso, más pesado y refinarlo cuesta más. La semana pasada se cotizaba a $68 el barril, antes de que bajara debajo de la marca de $70.

Su principal comprador son los Estados Unidos: 45% del petróleo venezolano. Pero ese porcentaje deberá descender en los próximos años, a causa de la contracción económica mundial emparejada con los planes de Estados Unidos de disminuir su dependencia del petróleo importado (etanol, carbón, gas natural, plantas nucleares, molinos de viento, etc. son parte de la lista de substitutos del petróleo).

Desde principios del siglo pasado, cuando el petróleo reemplazó al cacao como principal producto venezolano de exportación, los líderes de ese país han hablado de “sembrar el petróleo”. Pero sin ninguna intención real y sin mayor éxito.

El fin del ciclo alcista del petróleo y otras materias primas ha sido recibido con pesar por los analistas venezolanos. “No hemos creado una economía productiva”, lamentó Domingo Maza Zavala, uno de los gurús económicos venezolanos y ex presidente del Banco Central de Venezuela. “El estado expandió sus gastos de manera extraordinaria y ahora 2,2 millones de personas viven del estado. Eso refleja un desempleo potencial y no contribuye a aumentar la producción del país”, dijo, citado por Folha.

Chávez, quien llegó a la presidencia en 2001 con el petróleo en $8 el barril, dice que $55 serían suficientes para Venezuela.

Es posible vaticinar una caída drástica de la asistencia venezolana a sus socios en el continente latinoamericano, especialmente Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Y anticipar que los cheques venezolanos en Bolivia empezarán también a escasear.

¿Quousque Tandem…?

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(*)

Bajo la presión de miles de campesinos movilizados hasta La Paz por activistas del partido de gobierno, el congreso aprobó en la madrugada del martes una ley que abrió el paso para un plebiscito el 25 de enero en torno al proyecto constituyente elaborado por el MAS y modificado parcialmente por los legisladores. Con esta decisión Bolivia dio un paso que quedará registrado como expresión de uno de los períodos más turbulentos de su historia. Ahora están abiertas las compuertas para una nueva racha de acontecimientos.

En un organismo debilitado institucional y económicamente, este es el inicio de una nueva prueba sobre la capacidad boliviana de ofrecer horizontes de progreso para su población. Uno quisiera equivocarse, pero es fácil ver que los nubarrones en el horizonte nacional e internacional harán del camino una ruta tortuosa en la que cada paso, como los de estos últimos tres años, será un esfuerzo redoblado para mantenerse en una senda de paz.

Un paréntesis para mencionar un aspecto importante de este tormentoso episodio. Se ha hablado mucho del sacrificio extenuante de los marchistas, la mayoría ignorante de su misión y su contenido. Pero poco se ha mencionado la valentía de los parlamentarios que resistieron a la presión y obedecieron espartanamente el mandato de sus departamentos. Fueron unos pocos representantes de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando, junto a los de Chuquisaca, herida pero aún de pie por el desconocimiento a su aspiración de reasumir la capital plena que perdió en una guerra. En cuatro jornadas, reposaron como pudieron en el Palacio Legislativo para evitar ser suplantados, sospecha increíble en una democracia auténtica pero realista en nuestro medio. Y allí construyeron la línea de defensa que les dictaba la conciencia. Los observadores extranjeros y muchos nacionales quizá pasen por alto este episodio de perfiles heroicos. Pero los nombres de sus protagonistas no serán olvidados en sus pueblos.

Fueron cuatro jornadas grotescas porque su fondo –por la razón o la fuerza- no es democrático (¿era posible esperar algo mejor, dadas las estructuras sobre las que se asienta Bolivia y la rapacidad e ineficiencia vergonzosas de los gobiernos anteriores?). Se suman a otras de los últimos años, cierto. Pero éstas fueron aderezadas por el Primer Mandatario, quien las encabezó en su inicio y su final. Fue la contradicción injustificable entre un mandatario que debe aplicar la ley, que prescribe que los legisladores no deben ser objeto de presiones y otro que presiona y rompe ley. (¿Hay algún lugar en el mundo democrático donde las multitudes y el Presidente se congreguen para obligar a los legisladores a votar en determinada dirección? O… Señálenme uno, por favor). Era como el “estoy aquí y no estoy aquí” que se atribuye a la cosmología altiplánica.

El proyecto que se decía inviolable y al que no se le cambiaría una coma, ha sido modificado en muchas secciones. Es un reconocimiento de las anomalías gramaticales y de fondo que existían en el elaborado originalmente. Los legisladores corrigieron errores terribles de redacción, como aquel de los “derechos fundamentalísimos” (¿alguna mano italiana?).

Pero, ¿era legal lo que hacían?

El congreso asumió funciones que no le competen. Se metamorfoseó en Congreso Constituyente para hacer lo que el Presidente confesó que dice a sus colaboradores: si hay algo ilegal, corríjanlo y vuélvanlo legal.

Festejarán quienes ingenuamente creen que este proyecto es la piedra filosofal. No lo es. Vendrá el referendo del 25 de enero, pasará el tiempo y se verá que las condiciones básicas de los bolivianos no cambiaron. A menos que haya un cambio, con actitudes permanentes de respeto pleno a la ley y apego a la educación y al trabajo, empleo e inflación seguirán siendo temas de sobremesa, pero las porciones probablemente serán más magras.

(*) “Hasta cuando (abusaras de nuestra paciencia)”. El tribuno romano Cicerón a Catilina, en un debate en el senado, al acusarlo de conspirar contra la republica.

La partida se acerca al fin

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La sesión del congreso para discutir la convocatoria a referendo respecto al proyecto constitucional del MAS es cada vez más parecida a una partida de póker. Las amenazas del gobierno han ido creciendo y las apuestas han subido. El Vicepresidente, a pesar de su astucia, no ha conseguido doblegar a los otros jugadores para que se retiren del juego.

Esa impotencia se traduce en que hasta la medianoche del domingo para el lunes no había logrado convencer a la oposición que firme la ley de convocatoria al plebiscito. La última carta en entrar a la baraja, y las últimas fichas de apuesta que la siguieron, fue la reelección presidencial con nuevas elecciones inmediatas.

Esto significaría nuevos comicios para un gobierno de cinco años más, con la probabilidad de ganar otros cinco. Para el presidente evo Morales podrían ser 13 años. El gobierno siente que en este punto no puede ceder. Y la oposición percibe que el gobierno, al cabo de tantos malabarismos cada vez más peligrosos, está en un atolladero.

La gran ausente en todas estas semanas de debate ha sido la historia. Un amigo historiador recordaba que ha habido tres casos en los que primó el afán por la reelección. El mariscal Andrés de Santa Cruz, el siglo antepasado. Hernando Siles, al comenzar la década de 1930. Y Víctor Paz Estenssoro. Los tres acabaron derrocados.

El gobierno ha estado enredándose en su propia trama. No pudo negarse a la venida de observadores extranjeros –los de UNASUR, OEA, ONU e iglesias- y ahora está en un dilema. Sus armas –o sus cartas- están a la vista. No puede –o no debería- dejar que bajen hasta el Palacio Legislativo los miles de campesinos en marcha hacia La Paz pues presentaría al mundo un espectáculo que lo desprestigiaría y le cerraría las puertas a la cooperación que habrá de necesitar con el horizonte económico turbulento.

Pero tampoco puede poner en evidencia el bluff que sus adversarios intuyen. Los campesinos que avanzan sobre La Paz y a quienes el presidente Evo Morales promete encabezar en su ingreso raudo hasta el Palacio Legislativo, tampoco pueden dejar que toda su movilización simplemente parezca un bluff. ¿Qué hacer?

La oposición igualmente no puede permitirse un juego que desemboque en nuevas elecciones ya en 2009. No tiene líderes y el fiasco del referendo revocatorio la ha escaldado. Quedan los líderes regionales, pero todavía sin suficiente peso nacional.

Pero, por encima de todo, no puede cargar con el peso de haber dado curso a un referendo sobre un proyecto que es nulo de pleno derecho debido a las irregularidades cometidas para aprobarlo. Lo ha dicho estos días el Colegio Nacional de Abogados, en una separata que publicaron varios diarios.

En este juego, el gobierno se creó un frente crítico. El de la prensa en todas sus ramas, que cerró filas en su insistencia para que, en uso del derecho de libre expresión y de circulación irrestricta de las noticias de interés general, se le permitiese estar presente en los debates.

Fue una pésima jugada prohibir que la TV mostrase las sesiones en vivo y en su integridad. Con la oscuridad informativa que impuso creció la sensación de que por alguna razón nada inocente el gobierno evitaba que las sesiones estuviesen bajo la mirada del público. Y que no son infundados los temores de los periodistas de que el gobierno quiera imponer una línea informativa única a través de su proyecto de constitución.