Mes: octubre 2017

Espejismo

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Pasada más de una década de las cruzadas cívicas que movilizaron a cientos de miles de cruceños para ganar espacios en la gestión de su propio destino, la autonomía departamental es todavía una quimera.  Los pasos para vivir bajo ese sistema se han convertido en un juego de pretensiones que van desde el Estado que jura haber establecido un régimen de esa naturaleza hasta sus ejecutores que pretenden desenvolverse bajo un sistema autonómico. La realidad suele imponerse a los espejismos  y el Ministerio creado para orientar la autonomía acabó reducido a principios de este año a un viceministerio del Ministerio de la Presidencia.

Una relación de ese proceso y su estado actual fue presentada hace poco con ¨Las autonomías centralizadas – El caso boliviano: ¿qué pasó y qué hacer?¨ (Plural, 122 páginas), de Juan Carlos Urenda, uno de los institucionalistas mejor versados del país.  El título curioso de la obra subraya el oximoron de autonomía y centralismo y parece un toque de clarín para una retoma de la larga marcha hacia la autonomía que las autoridades centrales consideran cuestión resuelta. La descripción que presenta el autor sobre cada recodo del curso seguido para la aplicación de la autonomía es como una vivisección de una de las mayores aspiraciones cruceñas.

Su dominio de los  temas institucionales llevó al Presidente Morales, durante una de las reuniones infructíferas de prefectos con el mandatario en 2008, a pedirle que fuera su asesor cuando aún era poca el agua que había corrido bajo el puente de la historia nacional reciente. El pedido se extinguió en esa misma reunión, pues ambos eran extremos contrapuestos desahuciados de converger sobre una misma senda.

La recopilación del autor  recuenta los pasos emprendidos para aplicar normas autonómicas clásicas, desde la descentralización administrativa hasta el manejo de recursos que corresponderían a los departamentos y que el Estado absorbe casi por completo. ¨El sistema fiscal boliviano es claramente centralista y así no puede haber autonomías de verdad¨, concluye el autor. Una sola muestra: del 11% que el departamento arrancó del poder central como regalías petroleras,  casi el 80% queda bajo la administración del estado central. Ni qué hablar de la educación, parte de cuya gestión es atributo de todo régimen autonómico. Urenda recuerda que bajo la ley Avelino Siñani-Elizardo Pérez el sistema educativo ha quedado bajo la égida del poder central de manera absoluta.

Recorrer la obra de Urenda puede resultar para muchos lectores como deshojar una cebolla: cada lámina produce lágrimas.

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Jaime Humérez Seleme

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Fue un profesional sin recreos, convencido de que Bolivia sí tenia futuro,  dueño de una lógica persuasiva con sus causas cobijadas en el bien común. Como Jefe de Redacción y Director buscaba equilibrios sin desviarse de su misión de informador, su vida profesional fue un camino empeñoso y sin claudicaciones. Jaime Humérez Seleme emprendió su ruta final el 21 de octubre.

Los años de Jaime en el ejercicio profesional periodístico se insertan en la lucha de Presencia por salir adelante y por consolidar el liderazgo que alcanzó con las armas más nobles de la comunicación social: noticias, muchas de ellas exclusivas, redacción de calidad y respeto a las normas éticas.

Entre las últimas empresas en las que se embarcó estuvo la redacción del Código de Ética de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP). Debía haber sido uno solo, que englobara a todas las instituciones periodísticas, pero hubo sectores que quisieron escribir ellos mismos sus propias normas y elaboraron estatutos separados. Jaime Humérez y Willman Durán, también fallecido, se esmeraron en elaborar un documento digno de profesionales, que sirviese de antorcha ética para los periodistas. Creo que la meta fue lograda, aunque pocos recuerdan la contribución de esas dos personas en la elaboración de un conjunto de normas que buscaban hacer la tarea periodística éticamente más confiable. Tal vez no sean muchos los que sepan, pero Jaime y Willman quemaron las pestañas en la concepción y redacción de las normas éticas del que guían a los profesionales  de las empresas bajo el alero de la ANP. Junto a Alberto Zuazo Nathes fui parte del Tribunal de Ética Periodística gestado por la ANP, el primero de esa institución.

Muchos años antes, Jaime fue un puntal del sindicalismo entre los periodistas, cuando alcanzó la dirección del Sindicato de Trabajadores de Prensa de La Paz y  luego la Federación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia. Desde allí libró batallas siempre actuales para proteger la libertad de prensa,  a los periodistas y a los medios impresos acosados por tentaciones totalitarias.  Cochabambino egresado de la facultad de Derecho,  nunca ejerció la profesión, consecuencia de su inconformidad con una justicia mezquina y  con frecuencia tramposa. Jaime Humérez desarrolló  un camino profesional largo y señero, como pivote esencial de Presencia en los años en que el periódico pasó de semanario a diario, en 1958. Sus primeras páginas, que él mismo diagramaba con un inflatable lápiz Faber bicolor rojo-azul,  obedecieron a una concepción noticiosa atractiva para el público. Esas páginas, cuando la extension de un artículo se medía en centímetros y no en caracteres,  fueron muchas veces resultado de las jornadas nocturnas aliviadas con el sabor de un café tinto remachado por un Singani San Pedro.

Desde la jefatura de Redacción, Humérez coordinó y él mismo ayudó en el armado del diario de Che Guevara que el periódico decidió publicar de un envión y dejar en su rastro la hazaña de un tiraje de 134.000 ejemplares, todavía récord quizá imbatible del periodismo escrito boliviano. Con esa primicia, un verdadero ¨scoop¨, Presencia se anotó un poroto histórico que no dejó sobra para ningún otro diario, ni para los más fervientes medios del castrismo de aquella época. Lo que ellos habrían querido hacer, Presencia lo hizo, gracias a una combinación fortuita de episodios que hicieron que uno de los primeros ejemplares de la edición parisina llegara a la redacción. Esa madrugada fuimos varios los que nos hincamos sobre del pavimento de Editorial Lux para armar los cientos de páginas del documento. A esa incomodidad pueden ser atribuidos unos pocos errores de compaginación de esa edición.

A ratos veíamos a Jaime como un ¨toro¨. Incansable, a veces amanecía a la espera de las últimas noticias. Llegaba el alba con la satisfacción de haber cumplido la tarea, y aún con tiempo para ir el estadio Hernando Siles, donde las caseras escuchaban tertulias sobre la jornada que acompañaban a docenas de anticuchos consumidos por esos voraces comensales de las madrugadas.

Dotado de una paciencia excepcional, Jaime buscaba aclaraciones del redactor, corregía e indicaba cómo escribir mejor una noticia. Su letra menuda pero clara no representaba un gran esfuerzo para los linotipistas pues era muy  legible. Imponía su autoridad con una fuerza profesional que a nadie incomodaba. Jaime enseñó el camino para una buena redacción y entrenó en el buen olfato periodístico a muchos de las siguientes generaciones.  Tuvo a su cargo los diarios Hoy y Meridiano, en La Paz. Los cambios politicos, a menudo intempestivos, que ocurrían en Bolivia, lo llevaron a apartarse de Presencia. Fuera del periódico, incursionó en la internet con un blog: Bolivioscopio. Algunas de sus notas aún perduran en la red.

Su pasión por entender y construir Bolivia desde una óptica del Bien Común lo colocó entre los dirigentes del Partido Social Cristiano, antes de que se convirtiera en PDC. Inconforme con esa conversión,  refundó, junto a otras personas, el PSC original, pero el esfuerzo se diluyó en los períodos autoritarios que vivió el país.

La partida de Jaime cierra un capítulo del periodismo boliviano del que fue uno de sus grandes gestores. Fue parte destacada de una ¨belle époque¨ del perenne quehacer por forjar una sociedad mejor informada.   Le sobreviven su esposa Nelly y sus hijas Carole, Heidi, Marienka, Cecilia, Julieta, Karina y Claudia.

 

Huellas de un aniversario

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Con la avalancha informativa sobre el cincuentenario de la muerte de Che Guevara, tal vez no se prestó mayor atención a hechos que dibujaban mejor lo ocurrido en Bolivia estos días y su significado en una realidad contradictoria que parecieron reflejar.  Menos de una semana después de rendir tributo al guerrillero argentino-cubano e identificarlo como su verdadero héroe, el Presidente Morales presidió el homenaje de las Fuerzas Armadas a quienes lo derrotaron y pusieron fin a su campaña. La incongruencia entre los actos de Vallegrande, primero, y de La Paz, pasó desapercibida para el Jefe del Estado, quien dedicó gran parte de su discurso a atacar al ¨imperialismo¨, imprescindible en su oratoria. El de La Paz semejó un acto en el que los participantes militares caminaban por una ruta y las palabras vibrantes del mandatario por la orilla opuesta.

Hasta ese momento, muchos ignoraban que el propio Jefe de Estado y el Alto Mando Militar iban a homenajear a los excombatientes de la guerrilla, algo que nunca había ocurrido durante todos los años del gobierno. Hasta hoy se especula sobre qué motivó al gobierno a llevar a cabo el homenaje cuando aún estaban en Bolivia algunos de la multitud de admiradores que vinieron a rendir tributo al comandante guerrillero.  Un dato citado por  testigos y observadores parecía elocuente: en las ceremonias de Vallegrande no hubo una presencia visible de militares. Fue notoria la ausencia de ex combatientes, pese a que tenían todos los gastos cubiertos, inclusive la oferta de un viático especial.  La versión más verosímil parece estar en la insatisfacción miliar con la posibilidad de dejar pasar el aniversario e ignorar la acción de 1967, en la que ocurrió la única victoria decisiva de las armas bolivianas el siglo pasado contra una fuerza que se proponía crear ¨uno, dos, tres, muchos Vietnam¨ a partir de Bolivia. Con todo, los detalles sobre la decision aún permanecen oscuros.

En La Paz, los ex combatientes fueron condecorados, acto que el presidente Morales equilibró con su fuerte discurso anti-norteamericano, con blanco en la CIA. Culpó a la agencia norteamericana y a los generales bolivianos de la muerte del guerrillero. Como ha sido habitual, no elaboró su afirmación ni sus bases históricas.

El fervor marcial del acto en el Cuartel General de Miraflores, menos de una semana después, fue visto como una evidencia de que, por sobre otras enseñanzas, pesa sobre los militares su propia historia. Los observadores subrayan que es improbable que el relato que recibían hasta hace una década vaya a transformarse para aceptar la versión de que la victoria en la campaña de Ñancahuazú no fue obra de bolivianos.

El debate sobre la guerrilla de 1967 recobró actualidad y reavivó controversias estos días con declaraciones de la combatiente de aquellos años, Loyola Guzmán, parte del grupo original que comandó Che Guevara. En una extensa entrevista publicada por Página Siete el domingo antepasado, la ex guerrillera explicó por qué se escogió Ñancahuazú, en el remoto sureste nacional, como base de operaciones para lanzar la campaña.  El lugar ha sido señalado como inadecuado por los críticos de la guerrilla pues equivalía a estar en el medio de nada: a cientos de kilómetros de la frontera más próxima (a 400 kilómetros de Argentina, a 800 kilómetros de Brasil y a más de mil de Perú).   ¨Por lo que nos explicó (el Che) era una especie de retaguardia¨, dijo la ex combatiente, cuya misión era organizar y activar una red urbana de lucha clandestina. Esas distancias gigantes respecto a la retaguardia se multiplicaban con la condición inhóspita de la zona, lo que, en opinión de los críticos, anticipaba la derrota. La retaguardia quedaba muy lejana de los lugares sobre los que se suponía que los combatientes debían operar y una cobertura logística minima lucía adversa.

La ex combatiente, nemesis para el partido de gobierno y al lado de quienes se oponen a la reelección indefinida del Presidente Morales (¨Si ser izquierdista es ser masista, yo no soy izquierdista¨), dijo que la campaña en Bolivia debía extenderse por muchos años y que su estallido el 23 de marzo de 1967 fue prematuro. En contraste, los críticos y analistas de la campaña sostienen que habría sido solo cuestión de días para que el movimiento quedase al descubierto. Casi todos los autores coinciden en que la presencia de la columna de Guevara era conocida desde hacía semanas y que los pobladores de la extensa región escogida para lanzar los combates mantenían informado al ejército. Cuando la base de operaciones del movimiento fue capturada a pocas semanas de la apertura de hostilidades, la campaña guerrillera quedó sin cordon umbilical, a la intemperie, y su suerte sellada.

Una apreciación general es que los actos del cincuentenario fueron solo una página entre otras cuya lectura quedó pendiente y que sobre la conmemoración en Bolivia resta mucho para contar.

Reveses

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El gobierno ha sufrido estos días reveses bochornosos que ni sus más obstinados admiradores podrán ignorar. Vemos algunos:

El presidente envió a la OEA a dos escuderos -Héctor Arce Zaconeta y Gabriela Montaño- para presentar un caso curioso. El presidente reclamó que la constitución que él y su partido enarbolaron con orgullo, era un traspié para su afán de reelegirse por enésima vez. En criterio del mandatario y de quienes expusieron su caso, el presidente sufre el desconocimiento de un novedoso ¨derecho humano¨ de reelegirse  hasta la saciedad. Parecería que el mandatario y sus promotores buscan banalizar los derechos humanos. Que un presidente alegue que se le está violando su ¨derecho  humano¨ de reelegirse sine die parece una jugarreta que caló en Bolivia, cuyo Tribunal Supremo ahora analiza, pero que se atascó ante sus interlocutores de la región.  El ambiente era de estupefacción y nadie, ni sus aliados del disminuído Socialismo del Siglo 21, osó suscribir el reclamo. Era como decir que a Trump se le violaba un derecho humano por la condena a sus actitudes ofensivas hacia las mujeres.

Poco después ocurrió el aniversario de los 50 años de la ejecución (es la definición  correcta) de Ernesto Che Guevara. El bochorno fue ver al presidente  homenajeando a los que perdieron la guerrilla de 1967,  desdeñando a los soldados que la derrotaron,  y colocando al guerrillero como paradigma. En Santa Cruz, los ex combatientes desfilaron al lado del  comandante con el que vencieron la última batalla. Los ex combatientes aportaron de sus exiguas pensiones para levantar el mural que ese día se inauguró con la lista de los 54 caídos del ejército y de cientos de combatientes. Altivos y paso firme, algunos recorrieron el lugar bajo los aplausos de cientos de asistentes. Mientras el presidente y parte de su plana mayor rendían homenaje a los vencidos, a los vencedores les rodeaba la simpatía de parientes,  amigos y de algunos líderes cívicos cruceños.

El 10 de octubre multitudes salieron a millares por todo el país para conmemorar 35 años de la restitución de la democracia. Evo arremetió contra sus dos contrincantes principales:  Carlos Mesa, con su popularidad aún no articulada en ningún partido, y Jaime Paz, a quien atacó con más vehemencia que nunca. Su arremetida pareció una señal de que ve en Paz Zamora, que en dos meses ha recorrido casi todo el país, uno de los muros más difíciles para alcanzar su propósito.

Homenaje oficial a la gesta de 1967

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En un cambio radical de la conducta silenciosa que mantuvieron durante una década, las Fuerzas Armadas rindieron esta mañana homenaje a los combatientes de la guerrilla de Ñancahuazú y destacaron su desempeño para derrotar a los guerrilleros que comandaba Ernesto Che Guevara.

El escenario de la ceremonia presidida  por  el Alto Mando Militar fue el patio central del Cuartel General de Miraflores. El presidente Evo Morales estuvo a la cabeza de la ceremonia y distribuyó diplomas y condecoraciones que, en la voz del locutor de la emisora estatal de TV, fueron el ¨homenaje del Estado¨, –sin ningún adjetivo– a los excombatientes. No estuvo presente el Vice Presidente Álvaro García Linera.

En un breve discurso el Presidente Morales destacó  su reconocimiento a la fecha, y dijo que la clase militar y de entonces la constituían  ¨soldados obedientes de instrucciones internas y a la clase política de entonces que estaba sometida a instrucciones externas¨.

La banda militar interpretó las marchas e himnos nacionales clásicos y a algunos  conmovió  la tonada del Soldado de Ñancahuazú, una parodia de Mis Harapos, de Antonio Tormo, en una de cuyas estrofas combatientes bolivianos cuentan momentos de tristeza porque ¨no faltaba un guerrillero que mataba a un camarada…¨ La tonada recorrió las redes con profusión estos días de conmemoración del cincuentenario de la campaña de 1967.

En todos los aniversarios anteriores bajo el actual gobierno, la gesta de 1967 había sido recordada con extrema cautela y a veces inclusive ignorada.

El domingo 8 de octubre el presidente Morales presidió las ceremonias conmemorativas de Vallegrande y rindió homenaje a Che Guevara. Pese al pedido de las autoridades para conseguir la participación de los ex combatientes en esas ceremonias, ¨no asistió ni uno solo¨, me dijo un ex combatiente. Se buscaba una ¨reconciliación¨ de los combatientes de entonces con un abrazo ante la tumba del Che con las autoridades y representantes de Cuba que vinieron a Bolivia para ese acto.

En Santa Cruz, oficiales de la Fuerza Aérea rindieron homenaje a los soldados caídos en 1967 durante un acto breve en la Plaza 24 de Septiembre, al lado de dos cuadros de homenaje a Guevara colocados allí dos semanas antes.

Los cuatro hijos y dos hermanos del guerrillero argentino-cubano estuvieron en las ceremonias del 8 de octubre en Vallegrande. En Santa Cruz, decenas de excombatientes y cientos de amigos se congregaron en la Plaza Litoral, en el Barrio Militar, el mismo día para rendir homenaje a los ex combatientes y descubrir un mural gigante con los nombres de los caídos en los combates y de los que participaron en la campaña.

La angustia de las urnas

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El recorrido del gobierno para consolidar su ruta hacia la re3 (tercera reelección) para luego conferirle un carácter  indefinido se ha vuelto más espinoso tras las concentraciones del 10 de octubre en todo el país. Con miles de ciudadanos en las calles, las demostraciones exhibieron para el presidente  y la cúpula gobernante que una gran parte de la ciudadanía  quiere respeto al ordenamiento constitucional y repudia la noción del líder único indispensable para regir la nación.

Los observadores coinciden en que las concentraciones del martes son una muestra de la urgencia que se siente en el país por un cambio  de líderes, y  el reclamo por una administración austera y responsable. Lo ocurrido el martes no podrá ser ignorado por el Tribunal Supremo de Justicia que en días más deberá pronunciarse sobre la constitucionalidad de la pretensión de una re3.

La presión indudable que ahora existe sobre la máxima institución de la justicia, que gran parte de la ciudadanía percibe como dócil a los requerimientos del gobierno, es incompatible con la noción de que  los jueces deben decidir libres de presiones.

A esta coyuntura se ha llegado tras la aceptación que hace dos semanas anunció el tribunal de considerar la demanda del partido de gobierno para dejar sin efecto los preceptos constitucionales que prohíben una nueva reelección del Presidente Evo Morales. Esta aceptación acentuó el desaliento de quienes aún quieren creer en la imparcialidad de los jueces supremos. La expectativa sobre el fallo que debe pronunciar el Tribunal es creciente por  las actitudes del propio presidente, quien en otras ocasiones aseguró que no volvería a candidatear y que al final del periódo de gobierno en curso se iría a cultivar su hato de coca en el Chapare.

La coyuntura ha agravado la impresión de muchos de que gobiernos del Socialismo del Siglo XXI solo ceden poder si los reclamos vienen acompañados por avalanchas de votos.  El régimen de Nicolás Maduro ha resistido incluso a la derrota legislativa de 2015, y se las arregló para conservar su poder apoyado en la fuerza militar. En las elecciones regionales de este domingo, en Venezuela están en juego las 23 gobernaciones del país. Con índices de aprobación de 20-25 por ciento, no es mucho lo que Maduro y su partido podrían esperar pero habrán logrado una tregua que, por todo lo visto, puede ser muy efímera.

Una razón principal por la que dirigentes del Socialismo Siglo XXI se aferran al mando puede yacer en tropelías cometidas  en el ejercicio ilegal de ese poder y el temor a rendir, algún día, cuentas ante una justicia cuyas reglas nunca sospecharon que podían volcarse contra sus propios diseñadores.

La semana antepasada el gobierno nacional quemó uno de sus últimos cartuchos cuando no consiguió ningún respaldo en la OEA para la original tesis de que al Presidente Morales se le violan sus derechos de ser humano a través de la CPE de 2009, algunos de cuyos artículos prohiben la reelección que buscan el mandatario y su partido. La oposición ha acudido a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que aclare si es correcta la interpretación del gobierno que asegura que la CPE interfiere los derechos humanos del presidente al impedir su re3. La corte deberá dar su veredicto en las semanas próximas.

El empeño reeleccionista amenaza con restar brillo a la gestión del presidente y afectar áreas no vinculadas necesariamente a sus acciones internas. No son pocos los que creen que tras ese empeño  yace un temor al futuro. Salvo algún pacto nacional creíble, nadie estaría en condiciones de garantizar, en los límites nacionales,  un retorno no traumático de los hombres del gobierno a la vida fuera del poder. En eso estriba la angustia de las urnas presente en los últimos regímenes de la izquierda del siglo 21.

Una visión sobre Kurdistán

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Kurdistán iraquí merece la independencia
Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz
Kurdistán iraquí de 40.643 kilómetros cuadrados y 8,5 millones de habitantes, autónomo dentro de Irak, celebró un plebiscito a fines de septiembre de 2017 en el que el voto independentista ganó el 92 por ciento. Es una región democráticamente estable y organizada dentro de la inestabilidad política de Irak el cual se mantiene gracias a la ayuda externa sobre todo de EEUU, a los triunfos bélicos que va alcanzando contra el ISIS, y a la habilidad perenne de mantener relativamente satisfechas a las colectividades musulmanas sunitas, shiítas y desde luego kurdas que pueblan Irak, aunque Kurdistán es un caso aparte sobre todo ahora con el resultado de este plebiscito ante el cual el primer ministro de Irak, Haider al Abadi, ipso facto amenazó con enviar fuerzas armadas iraquíes para contrarrestarlo aunque luego escuchó consejo, recapacitó y declaró que no quería guerra entre iraquíes. Irán, Turquía y las milicias iraníes shiítas que están en Irak también mostraron alarma ente el resultado del plebiscito e incluso blandieron amenazas financieras y de hecho que hasta el momento no han pasado a los hechos aunque Irán movilizó tanques y Turquía dijo que iba a cortar el flujo del oleoducto kurdo. Los kurdos a su vez, y ante tales reacciones, dijeron que “no buscaban la libertad inmediatamente”… aunque es obvio que difundieron ante el mundo su preferencia por la independencia lo que no deja de ser un clamor justo dada la historia única que los caracteriza.
 Derrotado el imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, Inglaterra y Francia se repartieron el Oriente Medio y, en el Tratado Sykes-Picot, omitieron por descuido monumental hacer de Kurdistán un país… lo que hoy es reclamo justo de su presidente y su pueblo. Kurdistán iraquí está al sur de lo que históricamente se conoce como el gran Kurdistán cuya población, que se remonta a la época romana, se extiende en porciones territoriales de todos los países vecinos: Irán al este, Turquía al norte con más de la mitad del territorio, Siria al oeste y, el sur ocupa parte del norte de Irak hasta Kirkuk. Todos pendiente de lo que los kurdos hagan. Su capital es Erbil y su presidente de facto es Bazoud Barzani. Su moneda es el dinar iraquí. Tiene un ejército de hombres y mujeres, o Pashmerga, que se ha destacado en las luchas contra el ISIS en el norte de Irak, y en el sur sobre todo por la toma de los pozos petroleros de Kirkuk en 2014, luego de que el ejército iraquí hubo emprendido la retirada.
 EEUU, el Reino Unido y otros países, excepto Rusia e Israel, se han opuesto a la independencia kurda aunque, en vista del resultado del voto, han intervenido para calmar los ánimos e impedir, entre otras cosas, el bloqueo aéreo que en su momento hizo cancelar vuelos comerciales a Erbil. Irán, que controla milicias que luchan en Irak contra ISIS, ha amenazado con avanzar sobre Kirkuk cuyo petróleo es crucial para la economía de Kurdistán. Los kurdos del norte han construido por Turquía un oleoducto hasta el Mediterráneo que permite la exportación. Por otro lado el comercio entre Erbil y Ankara alcanza diez mil millones de dólares al año y el presidente Erdogan de Turquía prefiere no entorpecerlo pese a las endémicas escaramuzas entre kurdos y turcos.
 Kurdistán tiene hoy una economía fuerte que se basa en el petróleo. Su población tiene un nivel de vida 20% más alto que el resto de Irak; además registra las más bajas tasas del pobreza y el más alto nivel de vida. Es una región organizada y segura que mantiene su propias relaciones exteriores y es sede de consulados de EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Suecia, Rusia y Holanda lo que hace que el actual gobierno de Irak no vea con buenos ojos una posible independencia de Kurdistán que, junto con Israel, son las únicas democracias estables de una región convulsa y violenta donde el fanatismo ha demostrado ser infame con la población civil que se ha visto obligada a emigrar por millones sobre todo a Europa… y lo continúa haciendo.