Mes: agosto 2012

¿Sin rumbo?

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Vista desde el llano, la conducta del gobierno parece la de alguien que perdió el rumbo.
Algunos casos: Con el TIPNIS está en un avispero. La “consulta post” (como acertadamente la llama Erbol), no funcionó. No alcanzó sus objetivos mínimos. La mayoría de los nativos rechaza a los “postconsultores”. Y el plazo que el gobierno se dio a sí mismo para hablar con los nativos vence el 7 de septiembre. El mismo gobierno se dio el plazo pues fue el gobierno el que preparó la ley y la envió al Poder Legislativo para que, como ya es costumbre, le dé curso “sin cambiar una sola letra”. Con el plazo pisándole los talones, ha enviado una nueva propuesta para ampliarlo por dos meses más. Legisladores (del partido de gobierno, se entiende) han planteado una contra-propuesta. Que la consulta posterior sea indefinida. Es decir, per secula seculorum. El territorio viviría bajo una postconsulta indefinida. Como no hay certidumbre sobre cuánto tiempo le llevará al gobierno postconsultar a todas las comunidades, mejor perpetuarla. Así, en algún momento se postconsultará para no postconsultar más. El riesgo es que aquellos a los que favorece la postconsulta –a los colonos cocaleros- continúen avanzando sus cocales. Entretanto, la postconsulta que el gobierno juró que resultaría en un sí estruendoso, se ha vuelto un sí quejumbroso. Está detenida desde hace dos semanas. Habrá novedades pues el gobierno quiere un sí a-lo-Jalisco: o gana o arrebata.
Otro caso: El juicio contra los medios informativos se está volviendo un boomerang. La postura del gobierno raya en el ridículo. No tiene defensa. Nadie sabe dónde estuvo la “tergiversación”. ANF repite sin cesar la frase célebre del presidente y la TV la repone en sus noticieros. El riesgo es que quede registrada como el ejemplo de una forma de hablar para confundir que no debe ser aprendida en las escuelas.
Senador Pinto: La actitud del gobierno se parece a aquella frase anglosajona de querer comer la torta pero querer tenerla intacta. No se pueden cumplir los dos deseos a la vez.. No se puede tener una relación normal con Brasil y no otorgar salvoconducto al senador.

La ruta del uranio

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Brasil está tras la pista del mineral encontrado en un edificio de La Paz, cercano a las embajada de Estados Unidos y de Brasil y donde residen agregados militares de Venezuela, informa el diario financiero Valor, de Sao Paulo, en su edición de hoy jueves. Que se sepa, es la primera vez que se informa sobre quiénes habitan el edificio en cuyo garaje estaban almacenadas dos toneladas de trozos de roca que contienen un mineral, inicialmente señalado como uranio pero después el gobierno boliviano dijo que se trataría de tantalita (tantalio), sin contenido radiactivo. Espero que los medios bolivianos investiguen este ángulo de una información cuya importancia puede crecer más allá de las fronteras nacionales.
Los medios que alcancé a leer y escuchar ayer informaron sobre el vecindario del edificio, pero no sobre quiénes lo habitan, algo que, si se confirma la información sobre quiénes  viven en el lugar, podría ser una omisión periodísticamente imperdonable.
Valor dice que ha determinado que la Policía Federal y Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) “investigan una posible ruta de contrabando de uranio extraído en suelo brasileño rumbo a Venezuela y que podría tener como destino final Irán”.
Agrega: “El edificio en el que se hizo la aprehensión de está próximo a la Embajada de Estados Unidos y la residencia oficial del embajador de Brasil en La Paz, Marcel Biato. Además, el edificio abriga a los agregados militares de Venezuela”.
La información cita al ministro de Gobierno Carlos Romero diciendo que el Instituto Boliviano de Tecnología Nuclear y el Servicio de Geología deberán analizar el material. El titular de Minería, Mario Virreira, dijo que los resultados estarían disponibles “en dos o tres semanas”. En la maraña de versiones oficiales surgió la del presidente de la Corporación Minera de Bolivia, Héctor Córdova, quien aseguró que el material no contenía uranio. De un momento a otro, había muchas autoridades bolivianas desplegando conocimientos sobre materiales radiactivos. Todas descartaban que las rocas del Edificio Illimani contuviesen esos materiales, cuya manipulación requiere de extremo cuidado, aun cuando se trate de realizar un diagnóstico preliminar. ¿No han visto las películas que muestran a quienes trabajan con esos materiales? Todos visten trajes especiales. Nuestros policías tenían guantes de goma, me aseguraron. Y a los curiosos se les ordenó mantenerse “a 20 metros de distancia”. ¡Maravilla de precaución!
Valor dice que una fuente del gobierno brasileño le informó que tanto la Policía Federal como la Agencia de Inteligencia del vecino país “investigan rumores sobre una ruta de contrabando de material radiactivo extraído de Brasil. ‘Si el material aprehendido conteniera efectivamente uranio, eso confirmaría los indicios de que existe una ruta del comercio de uranio clandestino exportado de Brasil por el departamento boliviano del Beni’, dijo la fuente mencionada por el diario. “Ya escuchábamos eso; estábamos procurando investigar. Una de nuestras fuentes policiales nos ha confirmado esos rumores. Ahora ABIN y la Policía Federal tendrán que involucrarse oficialmente en el caso”.
En Brasilia se sospecha, dice la versión, que el uranio ingrese ilegalmente a Bolivia para ser exportado como otro mineral más para Chile, de donde partiría hacia Venezuela para dirigirse a Irán, aliado de Venezuela y bajo un embargo internacional por temores de que el programa nuclear iraní se encamine a la fabricar una bomba atómica. Valor dice que la policía no respondió cuando se les habló de esta hipótesis.
Un asesor de la presidencia de Industrias Nucleares de Brasil informó al periódico que Brasil es el mayor productor mundial de niobio, un metal frecuentemente encontrado junto al Tántalo, ambos metales mucho más valiosos que el uranio.

Juicios contra Veja

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El avispero está siendo sacudido. El diario Folha de S. Paulo trae en su edición de este martes ocho líneas con una información para el registro: “Gobierno Morales procesará a ‘Veja’ por denuncia que involucra a ministro”. El texto: “Bolivia abrirá en Brasil dos procesos judiciales contra la revista ‘Veja’ a raíz de un reportaje publicado en junio, que vinculó al ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana al narcotráfico. Habrá dos procesos distintos: uno del Estado, que cree que su dignidad ha sido ofendida por el texto, y otro de “índole personal” del propio Quintana. En el reportaje ‘Bolivia: La república de la cocaína’ revista cita informes de una unidad de inteligencia boliviana que dicen que, en 2010, Quintana habría tenido una ‘conexión directa’ con el traficante brasileño Maximiliano Munhoz Filho.”

Dos Bolivias

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Poco después de la nacionalización de Petrobras en Bolivia, hace seis años, el entonces presidente Luiz Inacio Lula da Silva anunció que el vecino país avanzaría a ritmo acelerado hacia el autoabastecimiento de gas para consumo industrial y doméstico y subrayaba que Brasil no debía depender “del humor de nadie”.
Las autoridades bolivianas no se dieron por enteradas de la dirección del anuncio brasileño ni sopesaron el significado del esfuerzo de Brasil para conseguir autonomía plena en su abastecimiento de energía. Lo que Brasil anunciaba equivalía a decir que pronto estaría en condiciones de neutralizar cualquier amenaza de corte, suspensión o alteración en las entregas de gas natural de Bolivia. Se trataba de suprimir o reducir a niveles tolerables la supuesta ventaja negociadora de Bolivia, que partía de la convicción de que Brasil necesitaría el gas boliviano durante muchos años. Es la ventaja del vendedor que sabe que el amigo lo busca no sólo por amistad sino también por necesidad. Inversiones voluminosas realizadas en los últimos seis años han permitido a Brasil construir y mejorar instalaciones que le permiten recibir gas natural incluso de otros suplidores. La ventaja ya no es la de antes.
Hace pocos días el diario O Globo, de Rio de Janeiro, trajo las palabras de un alto funcionario de Petrobras sobre los saltos de Brasil rumbo a esa meta. No son nuevas que  Bolivia celebraría, pues marcan la declinación drástica de la ventaja que creyó tener sobre su vecino. Decía el titular de la nota del diario carioca O Globo: Casi dos Bolivias de gas en 2016.
La nota anunciaba que hasta 2016 Petrobras tendrá capacidad de producción de 55 millones de metros cúbicos por día de gas natural, casi el doble del de gas importado de Bolivia, de 30 millones de metros cúbicos diarios. La información provenía del director de Gas y energía de Petrobras, Alcides Santoro, al detallar el Plan de Negocios 2012-2016. De un total de 236.500 millones (10 veces el PIB anual boliviano) destinados a inversiones en el quinquenio, 13.500 millones (equivalente a todas las reservas internacionales de divisas de Bolivia) irán a proyectos de gas y energía.
Santoro dijo que el gas boliviano cubre un 30,3% de las necesidades de Brasil, y que ese porcentaje disminuirá. Para 2016, habrá descendido al 21,5% y para 2020 estaría en 17,8%. Santoro subrayó que esa declinación no significará una prescindencia del gas boliviano. “Precisamos y precisaremos del gas boliviano. Bolivia está siempre en nuestros planes”, dijo, citado por O Globo. Objetivamente, la carta maestra boliviana está debilitándose aceleradamente y pronto puede quedar en cero.

Senado confirma compromiso con DD.HH.

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El senado boliviano dio esta semana un paso de alta significación para la protección de  los derechos humanos al dar luz verde a la designación  del  ex Ministro de Gobierno Sacha Llorenti como embajador del país ante la Organización de las Naciones Unidas. Senadores que  endosaron la designación dijeron que el representante boliviano ante el organismo  mundial tendrá como tarea primordial mostrar ante el mundo que la defensa de los derechos de las personas es una norma respetada en Bolivia. Bajo el criterio de los legisladores, el ex ministro reune todas  las condiciones para exhibir las cualidades del gobierno boliviano como baluarte defensor de esos derechos.

La venia que dieron los senadores oficialistas a la designación fue la culminación de una estrategia que ignoró las acusaciones opositoras contra el ex ministro.

Se atribuye al ex Ministro responsabilidad en la orden, el 26 de septiembre de 2011,  para la brutal represión que sufrieron cientos de indígenas bolivianos que marchaban hacia La Paz para oponerse a la construcción de una carretera que los nativos creen que permitirá una expansión acelerada de los cultivos de coca, la materia prima de la cocaína.

El ex ministro tiene el “perfil perfecto” para poder asumir la representación boliviana, dictaminó Nélida Sifuentes, del partido de gobierno Movimiento al Socialismo, que acogió la designación y volcó todo el peso de sus senadores para darle curso. “Trabajará en los temas de derechos  humanos y  narcotráfico”, dijo.

El dirigente campesino Rafael Quispe, del Consejo de Ayllus y Markas del Qollasuyo (Conamaq), pronosticó que la designación derivará en “una vergüenza para el país… (será) funesto para el país que cuando esté ejerciendo sea llamado por la justicia”.

Tras la aprobación en el Comité de Política Exterior, el nombramiento pasó a la sala plena del Senado que no tuvo inconvenientes en darle paso con el voto mayoritario de los senadores del partido de gobierno. La aprobación abrumadora del senado es vista como un mensaje para exhibir el respeto impecable que en Bolivia se observa hacia los derechos de las personas, cuyo porta-estandarte  será quien estaba a la cabeza de los aparatos de seguridad del gobierno.

El flamante diplomático será ahora formalmente designado por el presidente Morales. El mandatario había tratado de preservar a Llorenti entre sus colaboradores más próximos,  pero tuvo que pedirle la  renuncia ante la presión política de los acontecimientos que surgieron con el asalto exitoso de la policía sobre la marcha de los indígenas. Los furibundos marchistas nada pudieron con sus cayados peligrosos ante la pacífica arremetida de la policía que sólo contaba con abundancia de gases lacrimógenos, sogas y mordazas, además de contactos  logísticos con La Paz, de donde partió la orden de ataque. La tranquila y estudiada arremetida contra los belicosos indígenas iba a tener un broche dorado con el traslado de los marchistas hacia otros lugares en camiones y aviones de la fuerza militar en Rurrenabque. Pero los marchistas, con el apoyo cómplice de las poblaciones de San Borja y Rurrenabaque, consiguieron  escapar.

El año pasado, al aceptar su renuncia y anunciar al sustituto, el actual ministro Carlos Romero, el presidente ensalzó las cualidades de Llorenti y dijo que esperaba tenerlo pronto de nuevo en la primera fila de su gobierno. El nombramiento otorgado a la ex autoridad es visto como un paso hacia la reincorporación plena del ex ministro injustamente apartado del círculo más estrecho de hombres del  gobierno.

El ex ministro se disponía a trasladarse en los próximos días a la nueva sede de sus funciones, en Nueva York, con el secreto sobre de dónde vino o quién dio expresamente la orden de ataque para frenar a los aguerridos  marchistas. Su aporte principal a las investigaciones sobre el suceso fue un dato esclarecedor: la “cadena de  mando” fue rota, sin que específicamente se sepa hasta ahora el nombre de la  persona que impartió la instrucción. Entre las declaraciones que persistieron tras el episodio de Chaparina figuran las de Justa Cabrera, la dirigente nativa oriental quien dijo que la orden había tenido  lugar en el Palacio de Gobierno. El vicepresidente Álvaro García había dicho, días después del episodio, que el gobierno sabía quién había dado la orden y que era cuestión que tuviesen un poco de paciencia los periodistas que le preguntaban sobre los orígenes de la exitosa intervención policial. La paciencia continúa.

La partida de Llorenti hacia sus funciones no será fácil. El dirigente Quispe, de Conamaq, dijo que presentará una solicitud de arraigo del ex ministro.

De flojos y flojera

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La acusación del gobierno a la Agencia de Noticias Fides (ANF) ahora se basa en que, al informar sobre un discurso del presidente Morales en Tiwanaku hace una semana, interpuso flojera  en lugar de flojo.
Por haber transcrito las palabras del presidente Morales durante una ceremonia en ese lugar, el Ministro de Gobierno Carlos Romero endilgó a la agencia una docena de adjetivos y anunció un juicio criminal contra ella.
Se me ocurre que estamos ante un círculo vicioso en el que se habla lenguajes diferentes. Las autoridades  insisten en que al hablar de flojos en vez de flojera (o viceversa)  se ha cometido el delito de calumnia. Pero no explican dónde está la diferencia. Es como decir:
Murió pero no esta muerta;
Delira pero no es delirante;
Cuelga pero no es colgante;
Es un ser que vive, no es un ser viviente;
Vota pero no es votante;
Adula pero no es adulador;

Milita pero no es militante;

Calumnia pero no es calumniador;

Es flojo pero no tiene flojera.

El etc. sería infinito.

Sigue vigente la pregunta: ¿Habrá juicio? Creo que debería haberlo. Uno pagaría para asistir a las audiencias. Podrían resultar una magnífica clase de gramática y de aprendizaje. Para muchos. Adivinen quiénes serían los más beneficiados.

¿Y si los discursos fueran reproducidos intactos?

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Creo que una solución para la controversia que ha desatado el gobierno por la transcripción de las palabras del presidente Morales durante un discurso la semana pasada sería reproducir tal cual sus palabras de aquí en adelante. Sin ningún trabajo de edición y sólo con acentos, puntos, comas y puntos y coma. Creo que el gobierno no se quejaría. Los transcriptores no podrían ser acusados de “manipular conciencias” y quizá el público agradezca leer en crudo las expresiones de las autoridades.

Defensa del Lector – Comunicación a tropezones

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Hay palabras que se han vuelto de uso común pero que están lejos de su significado original. Es una manera torcida de utilizar el lenguaje sin que sean muchos los que se ruboricen. Es cierto que el origen de los defectos puede estar en la escuela, pero los medios pueden ayudar a corregirlos. No lo hacen con la frecuencia que deberían y al repetirlos acentúan el error y estimulan el mal uso del lenguaje. Pena por la audiencia, y por los niños que resultarán contaminados por estos virus contra los cuales la única vacuna es extirparlos de raíz.

El verbo advertir se ha vuelto sinónimo forzado de amenazar. Como cuando leo el siguiente titular: “Trabajadores de la CNSS advierten con paro de 72 horas”. Es claro que la forma verbal correcta habría sido “amenazan”. Un sinnúmero de ejemplos aparecerá al recorrer las páginas de nuestros medios impresos. Advertir tampoco es equivalente a “vaticinar”, como insinúa un titular: “Presidente del Comité pro Santa Cruz advierte lucha contra el centralismo”. Probablemente, el redactor quiso decir: Presidente del Comité pro Santa Cruz anticipa nuevas luchas contra el centralismo.

Más pernicioso es el uso incorrecto del verbo socializar, que se ha adueñado del concepto que expresan sus hermanos “debatir” “analizar”. “discutir”. Ahora todo se “socializa” como si se hablara de la apropiación de un bien o de un instrumento a favor del Estado. Qué tal suena decir: “Te vas a casar, pero antes socializa la propuesta con tus futuros suegros”. O  “vamos a tener un hijo, pero antes vamos a socializar la idea.”  Igualmente nociva es la metamorfosis aplicada al sustantivo intención. Las formas rebuscadas de hablar y escribir han encontrado un substituto: intencionalidad. Filosóficamente se puede debatir mucho sobre los dos términos y sus equivalencias, pero en el lenguaje diario me quedo, con firmeza, con intención.

La congruencia entre el artículo y el verbo pone a una prueba elemental a quienes escriben. Un ejemplo al paso: La Ministra de Comunicación, Amanda Dávila, admitió ayer que los problemas registrados en el proceso censal en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra fue una situación que salió del control del gobierno debido a la gran cantidad de personas a registrar por un número reducido de empadronadores.  Aparte de que el verbo debía estar en plural (fueron, no fue), la frase dilapida palabras (proceso, situación, control del gobierno, etc.) sin compasión por el lector, que tal vez habría estado más feliz si leía: La Ministra de Comunicación, Amanda Dávila, dijo que los problemas durante el censo en Santa Cruz tuvieron origen en el escaso número de empadronadores.

El siguiente párrafo grita que le den una  “limpieza” y se ampute el “por” que deslumbra por entrometido: El gobierno de Evo Morales puso ayer punto final a la consulta sobre la carretera entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos que atravesará por el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure (Tipnis) en medio de tensiones con un grupo de indígenas que se opone a la construcción y que intentó ingresar al recinto donde se desarrollaba el acto organizado en Trinidad. Comento: La oración que empieza “en medio de…” debía ir separada por un punto, para no atravesar la comprensión del lector.

Este otro párrafo apareció el 8 de diciembre en El Día y El Deber. La similitud en ambos es extraordinaria y, sin examinar formas ni contenido, concluyo que debe haber tenido el mismo origen: CARACAS – El presidente venezolano Hugo Chávez regresó a Caracas tras someterse a un tratamiento en Cuba, a días de unas regionales en las que busca carta blanca para profundizar su plan socialista con un triunfo total sobre la oposición que pelea por conservar sus bastiones. (Las fuentes para ambas versiones son AFP y EFE).

El lector lidia con acertijos cuando la información que le llega no es clara o deliberadamente imprecisa. El porteñísimo Página 12 informaba este martes, al citar declaraciones del canciller y presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro, que Chávez mejora tras su problema respiratorio, y reseñaba: “El vicepresidente y canciller precisó que el jefe del Estado venezolano está en proceso progresivo de estabilización. Dijo que los familiares le dieron a Chávez un informe sobre la victoria en las elecciones regionales del domingo”. Comento: Tantas palabras vagas oscurecen lo que se quiere decir: Su condición es aún inestable y delicada y los médicos se esfuerzan para estabilizarlo.  Nadie entiende lo del  “proceso progresivo”. Lo dicho por Maduro quizá se podría traducir en: “Oye, chico, el comandante está  mal, pero no está empeorando. Y eso ya es bueno porque creemos que pasito a pasito se va recuperando”. (La transcripción de las declaraciones de Maduro viene de la selección diaria que prepara el InstitutoPrisma, de La Paz.)

Al público le interesa saber con precisión qué pasa con el líder de la “revolución bolivariana”. Matizar términos y esquivar palabras no ayudan a la claridad  que el lector espera. Uno queda más confundido cuando se lee que el comandante está bajo reposo absoluto, pero que sus familiares le informaron sobre las elecciones del domingo. Sigue el informe de P12: “El vicepresidente también hizo referencia a la elección regional y manifestó que los familiares más cercanos al jefe de Estado le dieron a Chávez un informe sobre la abrumadora victoria del oficialismo en las elecciones regionales del domingo, en las que ganó 20 de 23 gobernaciones en disputa. “Ha expresado una gran felicidad y un agradecimiento profundo a todo el pueblo, a todos los hombres y mujeres de nuestra patria”, resaltó.

Es decir, el reposo no es tan absoluto. Y la información es una comunicación a tropezones.

Cruzadas inconclusas

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El testimonio de Marcial Fabricano

El dirigente indígena Marcial Fabricano, conocido internacionalmente tras el flagelo que le  propinaron hace tres años quienes habían sido compañeros en la larga travesía hasta la elección del presidente Morales en 2005 y la Asamblea Constituyente  después, dice que está inconclusa la cruzada que encabezó hace 22 años.

Eligieron a Morales y hubo Asamblea Constituyente, como demandaban los nativos,  pero los objetivos, asegura, han sido distorsionados; el sueño de respeto pleno para sus derechos sobre las tierras que habitaron desde siempre está distante y muchos de  quienes los defienden son ahora enemigos del gobierno y se los persigue.

Una parodia de la conquista

En un extenso relato de su vida en el sitio http://tevetk.com/Videoteca/ del instituto Prisma, dice que los cocaleros ingresaron al codiciado lugar acogidos por los nativos quienes, en una trágica parodia de los engaños de  los conquistadores de hace cinco siglos, fueron cautivados con la hoja generadora de la cocaína, e incorporaron a algunos comunarios a su causa depredadora. Los que serían  llamados colonizadores abrieron la brecha para carcomer el territorio y convertir en pugna nacional una carretera que, dicen los críticos, acabará inmolando  ese territorio un día considerado como el Edén de las llanuras bolivianas.

“Había sido fácil” sumarse al cultivo de la coca, explicó a la presentadora Jimena Costa, a cargo del programa, una  novedad que se propone registrar el testimonio de bolivianos a quienes entrevista para que cuenten sus vidas. “De ahí es que ahora aparecen indígenas yuracarés y mojeños (contados) como si fueran (representaran a) comunidades que están a favor de la  carretera…” Después denuncia: “Hay familias que han sido convertidas  y sometidas bajo presión para poder continuar ahí. ¡En su propia tierra!”

En la visión del dirigente nativo (59 años) la coca engrupió a los comunarios con oportunidades materiales inmediatas, pues obtenían más  dinero por su cultivo que por los productos naturales.

El relato registrado por Prisma,  disponible para quien quiera oírlo con paciente atención, informa sobre la epopeya indígena y la lucha de los nativos por preservar un hábitat que temen que en poco tiempo desaparezca como la zona que cedieron a los  cocaleros. Esa zona está ahora cubierta por sembradíos de coca.

El pivote de la cuestión es el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure o Tipnis en el centro de Bolivia que tiene a los indígenas del lugar y a los ambientalistas en una esquina y al gobierno en la otra. El gobierno quiere a toda costa construir esa carretera sin admitir alternativas al curso que atravesaría el lugar. Los nativos han realizado 10 marchas en los últimos 22 años, dos bajo el gobierno actual, y han logrado sólo parte de sus reivindicaciones.

Del relato de Fabricano se deduce que los  colonos que apoyan una consulta para aprobar la construcción de la obra, llegaron al Tipnis como inmigrantes y los nativos del  lugar les facilitaron el asentamiento.

Independientemente de la controversia que tuvo su clímax con un castigo brutal a latigazos de sus compañeros en mayo de 2009 (50 azotes atado a un cepo), el relato de Fabricano permite radiografiar  el alejamiento de los indígenas del mandatario.  Sus palabras son básicas para interpretar lo que ocurrió en Bolivia entre 1990 y 2005.

Agua y aceite

Fabricano tiene fuertes convicciones religiosas, como muchos pobladores del Tipnis que  desarrollaron una base religiosa en la escuela, como sus antepasados. Esa formación, que abarca a la mayoría de los nativos orientales, difiere diametralmente de la del presidente. No es fácil determinar la profundidad de tal formación, pero es aceptable  decir que los  indígenas de las tierras bajas son esencialmente  cristianos y católicos, en contraste con el marxismo-castrismo que predomina en las élites gubernamentales. Agua y aceite.

Al quedar con el costado oriental del Tipnis clavado por las plantaciones prohibidas que medraron en las últimas décadas, los pobladores del lugar intentaron fijar límites para el  área cocalera: el Polígono Siete, y la “línea roja”. La franja cocalera representaba 144.640  de las 1.236.296 hectáreas que originalmente conformaban el Tipnis. Curiosamente, la delimitación la acordaron en la década de 1990 dos personas que despuntaban entre los  líderes bolivianos: Marcial Fabricano y Evo Morales. La “línea roja” pretendía ser un muro que los cocaleros no sobrepasarían. Los cocaleros no respetaron los límites y han mantenido un avance persistente. El avance colonizador del territorio fue estimulado con la promesa de la carretera del ahora presidente a los cocaleros en 2005. En Brasil, el candidato presidencial José Serra la llamó “la  transcocalera”.

Fabricano coloca 1984, cuando tenía 31 años, entre los hitos de sus convicciones. El peregrinar entre el Beni y Santa Cruz, sin poder continuar sus estudios estancados en el sexto año de primaria, le permitió conocer mejor la realidad boliviana, ya  regida democráticamente. Comenzó a difundir entre los pobladores de San Lorenzo de Mojos, el lugar donde había nacido, la noción de que Bolivia estaba cambiando y era regida por  un sistema democrático. En San Lorenzo, una las misiones jesuitas en las llanuras orientales, la audiencia de Fabricano eran principalmente amigos y parientes, pero haber viajado por otras latitudes le confería autoridad.

Allí ocurrió algo que lo marcó. “En la capilla de la iglesia el padre me dio una biblia. ‘Compadre, me dijo, Ud. va leer para mi, de aquí hasta aquí.’ Empecé a leer y algo sucedía. Sentía que no era yo el que estaba leyendo, sino que alguien leía por mí. Le pedí que me prestara su biblia. Me  la prestó por tres días y leí todo lo que pude. Me quedé con ganas de saber más…” Embarcó en su canoa y, al lado de su esposa y un hermano, se fue a Trinidad a buscar un ejemplar. “Era una búsqueda ansiosa por saber para qué vivía”, dice. En la parroquia de La Santa Cruz un padre le dio una  y, como no podría capacitarse en su  lectura antes de dos meses, retornó a San Lorenzo. Tenía la biblia tras una travesía que le había llevado dos semanas. Su casa se convirtió en un apasionado centro bíblico día y noche.

Como lo explica Fabricano, los nativos empezaron a organizarse intuitivamente hasta llegar a una forma entre “kibutz” y “moshav” israelíes en la que todo apuntaba al bienestar colectivo.

Poco a poco los nativos percibieron que no eran tan dueños del territorio que habitaban como habían creído. Las décadas de 1960-1980 “fueron de mucha caza y recolección de cueros de caimán, lagartos, lobo, de todo”, recuerda Fabricano.  Por esos años, comerciantes inescrupulosos aprovechaban  la ignorancia de los nativos para estafarlos y robarles. Había rescatadores que, ávidos de lucro, invadían cabañas y casas y buscaban cueros hasta debajo de las “chapapas” (camas improvisadas con madera silvestre). “Nos hacían creer que todo lo que era el curso del rio Sécure era de ellos. Otros señalaban porciones del río y nos hacían creer que tenían derecho sobre los ríos. Trataban de amedrentarnos y uno no sabía hasta dónde lo que decían era verdad”. Fue entonces que los comunarios comenzaron a relacionarse con instituciones de Trinidad y otras ciudades y “nos enteramos que el Isiboro-Sécure había sido un Parque Nacional” protegido.

Se enteraron también que había un funcionario dentro del parque para atender el lugar que era ganadero. Como tal, el funcionario autorizaba cacerías y rescataba productos de la zona. “Ahí empezamos a debatir sobre nuestros derechos sobre nuestro territorio”.

En ese tiempo, una persona que recopilaba  información sobre los pueblos indígenas le pidió ayuda. Y Fabricano dice que empezó a hacer preguntas a los mayores, y conoció “historias de terror” que los  indios no contaban por temor a que se repitieran, como las crueldades que sufrían los mojeños en la recolección de goma y castaña, en el norte, y el martirio de uno de ellos, a quien lo mataron sádicamente: le cortaron la lengua, la nariz,  las orejas, para que informase sobre el paradero de nativos rebeldes y que confesase que un cacique  había matado al hijo de un prefecto.

Una niñez feliz

Vista en retrospectiva, la niñez que cuenta Fabricano fue relativamente feliz, incluso cuando los maestros lo obligaban a hincarse sobre granos de arroz o de maíz tras sorprenderlo hablando mojeño-trinitario cuando debía aprender castellano, que para él “era chino”.  “Eso lo recuerdo ahora con alegría…porque en la medida en que fui creciendo me hicieron un bien; aunque sea a chicotazos, aprendí a hablar castellano”. Y con orgullo que su voz no esconde dice que vivió “en libertad”.

Tras el servicio militar fue empleado en la Comisión Mixta Boliviano-Argentina  que construía un ferrocarril. Al dejar el empleo después de  un año recibió una cantidad de dinero que jamás había visto. “Repartí; a mi  tío, mi hermana, mi hermano, mi primo, mi tía. No sabía para qué era la plata. No sé si era mucho, pero repartí. Y con el resto, de ocultas, sin avisar a nadie…en diciembre del ’73 me  vine con  un amigo a Santa Cruz en un avión carguero”.

Ya en Santa Cruz, cuenta, el amigo con el que había viajado le robó su dinero. Pero la fortuna no lo abandonó. La señora donde vivía le habló de  un taller de mecánica donde buscaban ayudantes. Fabricano dice que convenció  al dueño que le diera el trabajo pues, a pesar de no conocer del oficio, tenía una fuerte voluntad. Aprendió el quehacer y en seis meses era jefe de talleres. Tiempo después  volvió a San Lorenzo, se estableció y sembró yuca, plátano,  arroz y maíz. Para 1983 ya tenía pareja y participaba de la preparación de los festejos  de la comunidad, cada 29 de septiembre.

Comenzó entonces a conocer pormenores del funcionamiento de las comunidades en esos parajes. A causa de los festejos, casi todo el poblado tenía deudas. Incluso las cosechas estaban comprometidas. Hizo lo que mejor sabía: coordinar y trabajar juntos. La primera oportunidad se dio con la necesidad de un jefe militar para desmontar un área para construir una franja de aterrizaje. Con hacha y machete, limpiaron el área y en cuatro días tenían suficiente dinero para pagar toda la deuda.

La tierrra prometida

La experiencia fue una lección que agradó a la gente, que hizo de los trabajos comunitarios una rutina, recuerda Fabricano, y la preparó para nuevos emprendimientos.  Pronto descubrieron una falla fundamental: para comprar una aspirina o una inyección de penicilina había que viajar 40 kilómetros hasta el lugar más cercano. Dedicaron entonces  una cosecha entera de  arroz  y trasladaron la carga en callapo hasta Trinidad. Dedicaron la paga a  comprar medicamentos con los que instalaron una farmacia. “Teníamos todo”, recuerda orgulloso.  “Otras comunidades venían para procurar medicinas”.  Pronto estaban haciendo trabajos para otras urgencias.

“Los indígenas son madrugadores…hacíamos chacos entre cuatro, cinco, seis personas y (el fruto de la cosecha) se lo dedicábamos a los ancianos. Logramos organizar a las señoras. Se organizaban veinte, treinta; ponían una especie de cuota en gallinas. Nosotros les hacíamos el gallinero y su canchón. Y era una pequeña granja para la economía de las mujeres. Llevaban a Trinidad 100, 150 gallinas…construimos una pista de aterrizaje  en el puerto de San Lorenzo para aviones de hasta 500 kilos” que permitían llevar productos a otros lugares. En resumen, dice Fabricano, la responsabilidad  económica de la comunidad  involucraba a todos “sin pedir a nadie…”

“Dios nos ayudó”, dice, al ensamblar ese y otros episodios para una conclusión: “Entendimos que la tierra prometida es el Isiboro-Sécure (la “Loma Santa” de algunas leyendas indígenas)  y comenzamos a reclamar nuestro territorio”. En los anos ’88 y ’89 los nativos trasladaron su experiencia a otras organizaciones y bien pronto la región hervía de comunitarismo. El miedo que experiencias dolorosas del pasado se repitieran desapareció “pues estábamos reclamando un derecho”.

“Hasta 1990 ya habíamos tenido tres reuniones de comunidades con problemas similares que decidieron que “el siguiente paso era lograr que el estado reconociera el territorio y el dominio que sobre él ejercían los nativos”.  Los nativos de otras latitudes (en Santa Cruz acababa de nacer la CIDOB) también se organizaban y el movimiento indígena adquiría una dinámica excepcional. ¿Cómo hacerlo? Marchar a pie hasta La Paz y presentar allí el reclamo y legitimar una propiedad que  ellos siempre habían considerado suya.

La primera marcha

Fabricano ya era líder formal de los nativos, de quienes se había ganado respeto también por algo que parecía un detalle que su gente, sin decirlo, tomó en cuenta: hablaba el mojeño-trinitario del lugar sin avergonzarse (a este punto de la deposición, habla unas frases en ese idioma). En los cuatro encuentros entre comunarios del lugar habían participado representaciones de 54 comunidades y Fabricano quería a todas representadas en la marcha que se iba a iniciar. Eran  poco más de 300 personas las reunidas en el atrio de la catedral deTrinidad cuando entre el 25 y 26 de julio de 1990 iniciaron  la marcha de 33 días para cubrir 630 kilómetros hasta La Paz. Nunca en Bolivia se había intentado semejante hazaña.

El gobierno que presidía Jaime Paz Zamora percibió tardíamente lo que estaba ocurriendo, o quizá no encontró cómo salir del jaque en extremo delicado de los nativos. La marcha siguió su curso. Sólo al llegar a Yolosa, antes del ascenso hacia las alturas y cuando manifestaciones populares recibían alborozadas a los marchistas Paz Zamora dio un paso que, visto en retrospectiva, fue un gesto audaz y conciliador: Dio encuentro a la marcha a la cabeza de su equipo de gobierno al que se sumaron legisladores. El paso ofrece una marcada diferencia de actitudes entre un gobierno del corte socialdemócrata de Paz Zamora y otro pro marxista del presidente Morales. Veintiún años más tarde, en Chaparina, los marchistas que venían del Tipnis serían brutalmente reprimidos antes de empezar a subir hacia las cumbres. Otra marcha sería sólo meses después, prohibida de ingresar a la Plaza Murillo y sus integrantes gasificados y reprimidos en incidentes que pocas veces habían ocurrido entre la gente de la selva y la policía del gobierno.

En la lógica de Fabricano “la última palabra para resolver nuestros problemas era del presidente”. Paz Zamora les dio encuentro en Yolosa, los escuchó y dictó resoluciones pero no fue suficiente para los nativos,  entusiasmados, recuerda Fabricano, con el regocijo de la población a lo largo del trecho final desde Caranavi. Los pobladores se habían volcado a recibirlos. Hasta la  Central  Obrera Boliviana (COB), dirigida por Víctor López, de la vieja estirpe minera, se movilizó para reunirse con los marchistas.

“Como a las 10 de la mañana (no cita el día, probablemente a fines de agosto)  nos reunimos en una cancha. Tras los discursos de bienvenida nos instalamos “frente a frente, de jefe a jefe.” Dice que el presidente les dijo que traía la solución y que intentó disuadirlos de subir a la cumbre. Pero los marchistas, dice Fabricano, querían más que compromisos. Se les ofreció transportarlos hasta La Paz, pero respondieron que llegarían a La Paz caminando. Paz Zamora y sus ministros se retiraron y los marchistas continuaron la travesía.

El abrazo entre tierras bajas y altas

Cuenta Fabricano: “A medida que subíamos, vino  una nube blanquísima por encima de toda la columna y nos siguió y se disipó cuando ya salimos como a una puerta grande, a la cumbre, donde hay una cruz. Ahí se disipó la nube…En la planicie había quechuas y aymaras que nos esperaban. Ahí se confundió todo. Empezamos a estrecharnos en abrazos. Fue emocionante. Era hartísima gente. Se llenó toda la planicie…de ahí nace esto de la unidad y la solidaridad (entre indígenas de la selva y del altiplano).” Invitaron a todos los que habían ido a recibirlos a que se uniesen a la columna  para llegar a La Paz. Fue un trecho alegre y musical cubierto incluso jugando fútbol en la vera del camino. “Era la cultura amazónica que llegaba al corazón del poder político de Bolivia.”

El humo  blanco que salió de las negociaciones se tradujo en cuatro decretos reconociendo cada uno de los territorios: el Sirionó, el Isiboro, el Multiétnico y la formación de una comisión. “El país –recuerda Fabricano- nos reconocía a todos los pueblos indígenas constitucionalmente, con respeto a todos los pueblos indígenas. Esa fue la marcha de 1990. Gracias a la  solidaridad del pueblo boliviano representado por el pueblo de La Paz”.

¿Es o no es verdad?

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EL GOBIERNO SE EQUIVOCA

Con la firma de su director, José Gramunt de Moragas,  Agencia de Noticias Fides (ANF) ha respondido al gobierno, que amenaza con iniciar juicio criminal a la única agencia noticiosa independiente de Bolivia. ¿Por qué? Por haber transcrito frases del Presidente Evo Morales durante una intervención en Tiwanaku.
Venerable periodista fundador y director de ANF desde hace medio siglo, hé aquí el artículo-respuesta:

Por José Gramunt de Moragas. A.J.

El señor ministro de Gobierno, Carlos Romero, se equivoca cuando endilga a la Agencia de Noticias Fides (ANF) una sarta de agresiones verbales injustas. Nos acusa de “calumniar de manera premeditada, alevosa, cobarde, inescrupulosa, antiética” al presidente Evo Morales. El ministro acusa a ANF de haber “distorsionado” un discurso pronunciado por el mandatario el miércoles pasado en Tiahuanacu.

Morales dijo textualmente: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el Altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente no, sólo por flojos podemos hambrear”. ANF se limitó a resumir este párrafo. No tergiversamos, no falseamos, no inventamos nada. Dijimos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

El ministro Romero se equivoca cuando nos anuncia que “hay que sentar un precedente con una sanción drástica” y que “se establezca(n) responsabilidades de quienes mienten de esta manera”. Otra vez falso: En la ANF nadie ha mentido. Y la amenaza del ministro constituye una presunción de culpabilidad que no ha cumplido, además, con el deber elemental de atender el enfático rechazo que ANF publicó acerca de las falsas acusaciones del Gobierno.

Lamentablemente, el ministro Romero se expresa como lo hacían los gobiernos dictatoriales, de los que ANF, en el curso de su medio siglo de vida, soportó el acoso y persecución. ANF, y no el Gobierno, es la que tiene derecho a reclamar, ya que es la ofendida, la insultada.

En cualquier caso, el ministro se equivoca porque los motivos de su anunciada querella no constituyen materia penal. No puede, por tanto, dispararnos un juicio criminal. Sería una injusticia objetiva, además un grave error jurídico.

Los periodistas que nos han acompañado en el trabajo de estos largos años saben muy bien el rigor profesional con el que tratamos la información que difundimos, con verdad y responsabilidad al servicio de Bolivia. Ellos saben también que siempre han trabajado de acuerdo con su conciencia, nunca por consigna.

¿O es que el tiro del ministro apunta a la intimidación de la prensa independiente, al silencio, a la obsecuencia ciega? Sería lamentable que el gobierno se empeñara en privar a la opinión pública nacional de un órgano de prensa que se ha ganado el respeto y la confianza de los medios y de la opinión pública del país a lo largo de su medio siglo de vida.

Al respecto, la ANF agradece el vigoroso respaldo que viene recibiendo de los medios y de los más destacados representantes de la comunicación social independiente en Bolivia, así como de otras respetables personalidades de varios lugares del país.