Mes: diciembre 2013

Crónica del “neoaguinaldo”

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{*) Aún se escuchaba el eco del comienzo temprano de la campaña electoral para 2014, estaba en debate el informe oficial sobre la coca y  persistía la inquietud con la salud de algunos acusados en el Juicio del Siglo tras la muerte de José María Bakovic, cuando sobrevino un sacudón con epicentro en la economía: un aguinaldo doble que, para los más críticos, el presidente Evo Morales sacó del sombrero y lo brindó a los asalariados. Fue mayúsculo el sobresalto de empresarios, grandes y pequeños, y de todos los responsables por algún empleo. Las campanas de alarma tocaron a rebato alertando sobre el riesgo de un brote inflacionario y de cierre inminente de emprendimientos pequeños, el grueso de la empresa privada boliviana.

En un país donde predomina la economía informal, el repentino regalo alcanza a sólo una porción de asalariados, probablemente a uno de cada cinco trabajadores. Hubo muchos que se sintieron discriminados, entre ellos los jubilados y los “auto empleados”, que viven de un negocio unipersonal (taxistas, por ejemplo). Marginados del festejo estaban los campesinos, columna vertebral del gobierno, pues en las zonas rurales el bono sólo llegaría a maestros y funcionarios municipales, una ínfima minoría.

El alboroto causó perplejidad  en el gobierno que, a los pocos días, ya anunciaba su disposición a un arreglo que permitiese pagar el neo-aguinaldo en parcelas. Algunos pedían hasta seis meses y pagarlo en productos: la zapatería pagaría en zapatos. La lógica no era muy clara: ¿cómo pagarían a sus empleados los restaurantes y puestos de comida?  Con datos del censo de hace dos años,  se tendría que un 94% de las empresas registradas serían micro y pequeñas empresas. Una empresa es “micro” si tiene hasta cuatro empleados. Pasa a la categoría “pequeña” con  5-15 empleados.

En la segunda semana, cuando estaba resuelto que el bono extra se pagaría hasta fines de febrero, la cuestión de cuánto y a quiénes beneficiaría no había sido definida. Se hablaba de pagarlo sólo a  los que ganasen menos de 5.000 bolivianos mensuales y estuviesen en funciones al menos un año.

Más que de júbilo por un regalo inesperado, la reacción inmediata del país tuvo el rostro del rubor de quien recibe una fruta prohibida (una caricatura en la red mostraba a un presidente Morales festivo que decía: “Yo invito, ustedes pagan”).  El diseño del regalo era excluyente. Lo subrayó el cardenal Julio Terrazas, quien en su homilía antes de partir a Roma para ver al Santo Padre dijo que debía alcanzar también  a los jubilados. “Esas estupideces no tienen nada que ver con nuestra fe. ¿Cómo van a decir que no hacen nada”?, dijo sobre la palabra oficial opuesta a otorgar bonos a los jubilados.

Para el gobierno, el verbo cardenalicio fue como un trueno que deslucía la fiesta. Isaac Ávalos, senador del MAS por Santa Cruz, se  indignó con el cardenal y dijo que sus palabras  no correspondían a un supuesto arreglo del presidente Morales con el Santo Padre: que la Iglesia Católica no interviniese en áreas que el gobierno consideraba propias para que el gobierno no interviniese en cuestiones eclesiásticas. El problema era que regímenes como el boliviano nunca entendieron que él ámbito de la iglesia trasciende la celebración de misas y abarca todo lo concerniente al ser humano, espiritual y materialmente. En los días siguientes el reclamo del purpurado sólo tendía a crecer y marcaba la reaparición de conflictos entre las autoridades y la Iglesia Católica.

El gobierno intentó convencer que la estabilidad de la economía no sería afectada. Al creciente número de quienes sostenían que la medida buscaba beneficios electorales dentro de 11 meses,  aseguraba que era un acto de justicia distributiva porque la economía crecería linealmente en un 4.5%.

El argumento no era muy ortodoxo, y  evocaba el “bono patriótico” creado por el general Hugo Bánzer en tiempos de bonanza, gracias, como ahora, a los precios de los hidrocarburos. Bolivia exportaba algunos miles de barriles diarios de petróleo y empezaba a vender gas natural a Argentina. Ese regalo, a ser pagado a mitad de año, fue barrido por las tormentas que trajo la inflación que sobrevino años después.

Hasta el Banco Central, por definición guardián de las finanzas nacionales, intervino para sostener que no habría inflación y asegurar que el Aguinaldo II era “una medida legítima, necesaria y justa” de redistribución coherente con el desempeño macroeconómico del país que registra superávits desde hace siete años.

Con el bullicio de la controversia, no estaba muy claro cuánto dinero exactamente ingresaría a la circulación con el pago imprevisto. Datos de distintas fuentes aseguraban que unos 7.000 millones de bolivianos entrarían en circulación. De esa cantidad, sólo un tercio vendría del estado. Para los mineros, el aguinaldo extra sería sobre el salario básico, en muchos casos apenas un 20% del ingreso mensual porque el resto corresponde a bonos de producción.

El Banco Central se vio ante una contradicción. Por un lado la economía recibiría un torrente de cientos de millones de dólares que se sumaría a la fuerte liquidez que provocan los pagos de fin de año (sueldo de noviembre y diciembre además del aguinaldo tradicional, al que ahora se sumaría, hasta febrero, otro más);  por otro lado, el instituto emisor instaba a la población a ahorrar lo que iba a recibir. “Es de esperar que gran parte…se destine al ahorro”, proclamaba en un aviso el domingo 24 de noviembre. La oferta incluía tasas de interés de hasta el triple  respecto a las que normalmente rigen el mercado (2% versus 6%). Casi nadie contradecía que, con los niveles de ingresos de los bolivianos, pocos serían los que fuesen a tener capacidad o voluntad de ahorrar. Una perla mereció atención: entre los beneficiados iban a estar los legisladores de la asamblea plurinacional. Sumados los cuatro sueldos, cada uno recibiría el equivalente a unos 7.000 dólares en un mes.

El Ministro de Finanzas Luis Arce trató de conferir racionalidad a la medida al asegurar que, en conjunto, las ganancias de las empresa privada iban a ser de 4.111 millones de dólares en 2013 (US$ 3.700 millones el año anterior), lo que daba pie para pensar que los que resistían el pago eran unos  miserables.

No pensaba así el joven industrial cruceño Fernando Delius (26), que distribuyó entre sus amigos una carta abierta al presidente Morales destacando el agobio de las empresas que había levantado gracias a sus ahorros y estudios en el extranjero. “Me siento impotente y decepcionado”, le dijo al jefe de Estado. “El crecimiento del 4.5% del PIB no logra cubrir  el tremendo aumento en cargas sociales que se tienen que pagar. Como yo, deben de haber miles de empresarios preocupados, y no solo empresarios sino empleados conscientes de que para crecer y ganar hay que aumentar la productividad…”

Con la dinámica de los acontecimientos en Bolivia era legítimo pensar que el fuego de noviembre estará apagado en diciembre, y que pronto sobrevendrá algún otro  acontecimiento que acallará el nuevo ruido. ¿Tiene fin esta cadena? El país semeja desde hace rato una usina  productora de acontecimientos que se sobreponen y se acumulan sin resolución y aumentan la presión sobre una caldera que, llegado el momento, pocos podrán controlar.

(*) Este artículo fue publicado en el número 135 de Nueva Crónica del Instituto Prisma, con la que frecuentemente colaboro.  Es un vistazo en torno al aguinald doble decretado por el gobierno a mediados de noviembre.

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No deja de ser un volcán

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Las elecciones municipales del domingo pasado en Venezuela no han agregado luz a la incertidumbre política y económica que prevalece sobre uno de los mayores productores de petróleo del mundo. El gobierno asegura que ha ganado la contienda con matiz plebiscitario, pero si se miden los resultados por las reacciones de los campos en el combate puede percibirse a quién duelen más los votos ganados por el contrincante y quién ha resultado disminuido.

Al menos siete de los 49 municipios adicionales que ganó la oposición se vieron el jueves privados de maquinarias y vehículos públicos en una aparente retaliación de las fuerzas oficiales cuyos candidatos fueron desdeñados por el voto ciudadano, informaba el jueves el diario El Nacional.  Tras el anuncio del presidente Nicolás Maduro de asignar funciones especiales a sus candidatos perdedores, crecía el temor que el gobierno reduzca las competencias de los nuevos bastiones opositores y se despliegue el escenario para una nueva confrontación.

El margen porcentual de votos a favor del oficialismo está lejos de la mayoría abrumadora que obtenía Hugo Chávez. En la suma total, los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) recibieron cerca del 50% de los votos, en tanto que los de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) lograron el 44%.  La balanza, empero, se inclina a favor de la oposición cuando se le agrega el total que no votó por el oficialismo. La abstención fue elevada bajo cualquier parámetro (un 40%)  si bien similar a la de procesos municipales anteriores en el vecino país.

La pasada ha sido considerada como la elección la más ventajista para el oficialismo de las contiendas de los últimos años. Todo el aparato estatal (inclusive ambulancias, subraya The Economist) estuvo al lado de los candidatos gobiernistas).

La oposición concluye la contienda con un caudal de fuerza mayor, ganado principalmente en centros urbanos, inclusive en Barinas, el estado natal de Chávez. El oficialismo confirmó su fuerza especialmente en lugares remotos, en la Venezuela rural donde la ciudadanía suele estar menos informada y es más permeable a la propaganda oficial.

Si las cuentas parecen dar un resultado político relativamente claro, con una oposición que deja de ser anecdótica y puede consolidarse como fuerza alternativa,  las de la ecuación económica son más complejas.

Tras el furor que desató el llamado de Maduro para “vaciar los anaqueles”,  es una incógnita determinar si el dinero del Estado y la capacidad de sus administradores podrán volver a llenarlos de manera sostenida.  El 95% de las divisas que recibe Venezuela viene del petróleo, cuyos precios declinan a la par que disminuye la producción (2,75 millones de barriles diarios, 30.000 menos que el año anterior, de acuerdo al Banco Central de Venezuela). El cuadro se agrava con la indisponibilidad de una tajada importante de la producción exportada debido a compromisos comerciales, especialmente con China, y a obligaciones políticas con Cuba, América Central y algunas islas del Caribe a las que vende petróleo el país sudamericano  con descuentos.

A eso se suma un consumo interno de gasolina creciente, alentado por subsidios increíbles que hacen que llenar el tanque de un vehículo promedio cueste estos días unos 40 centavos de dólar (tres bolivianos). Para llegar a cubrir siquiera el costo de producción,  Petróleos de Venezuela (PDVSA) tendría que quintuplicar el ridículo precio vigente desde hace décadas.   Algunos cálculos sostienen que Venezuela pierde unos 13.000 millones de dólares anuales al mantener esa subvención.

Una insinuación sobre una eventual alteración de precios ha recibido un inmediato rechazo de la oposición que sabe dónde le aprieta el zapato a cualquier gobernante.

El “caracazo” de 1989, a causa de un fallido intento de nivelar los precios, está vivo en la memoria de muchos venezolanos. El Ministro de Transporte Terrestre dijo esta semana que las autoridades estudian un posible aumento, pero de inmediato aclaró que cualquier variación no deberá afectar al transporte público.  Con la cotización del dólar no oficial por las nubes (hasta 10 veces más), una nueva devaluación parece tocar las puertas.

El presidente Maduro ha conseguido controlar las pérdidas de las elecciones del 8 de diciembre. La crisis que todavía yace en la economía de su país puede ser mucho más compleja y de manejo más difícil.

El Ekeko y Papá Noel

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El canciller David Choquehuanca ofreció la semana pasada una cátedra circunspecta sobre el popular Ekeko ante los representantes de las misiones diplomáticas acreditadas en Bolivia, con los que intercambiaba el saludo tradicional de fin de ano. El jefe de la diplomacia boliviana exhibió ante sus invitados la imagen entre escéptica y sonriente, de bigotes recortados cuidadosamente sobre labios gruesos , del muñeco más popular del país. 

“Quiero presentarles a nuestro Ekeko”, dijo a los diplomáticos, al exhibir al muñeco como representante de la “energía de la abundancia” que visita al país todos los años entre el 21 de diciembre y el 24 de enero, dijo, en conjunción con las fiestas de la temporada.  Contrapuso al Ekeko con el Papá Noel de las tradiciones nórdicas al decir que el gordo de barbas blancas y exuberantes bombachas rojiblancas tiene prohibido el ingreso al edificio de la Cancillería, que carece de chimenea, el pasaje predilecto de todo Noel digno de respeto.  Contó a los diplomáticos que un representante suizo había llevado al Ekeko por primera vez a su país hacía más de siglo y medio y está expuesto en un museo. “Por eso es tal vez que Suiza está como está, porque tiene esta energía de la abundancia”, subrayó.

También conocido como San Nicolás, Santa Claus o simplemente Santa, el canciller remarcó sucintamente:   “No está el Papá Noel aquí porque aquí no hay chimenea; está el Ekeko, la energía de la abundancia”.   El Canciller evitó especular sobre las distancias no sólo geográficas que separan a  los dos símbolos.

En términos simplistas, puede decirse que el oficio del Ekeko es acumular y el de Papá Noel distribuir. Mientras el volumen y peso de la carga que puede acumular un Ekeko depende de la imaginación de cada uno y es susceptible, por tanto, de ser infinita, sí hay cálculos sobre la magnitud que correspondería a Noel en la empresa que se le atribuye de llevar regalos a todos los niños del mundo: al menos cuatro veces el peso de un transatlántico como el Queen Elizabeth (90.000 toneladas x 4), y unos 214.000 venados. Sólo para citar dos de los muchos detalles de la operación en una sola noche.

En el mundo de la diplomacia se dice mucho cuando se habla poco. La sobriedad es con frecuencia un antídoto para  imprudencias y contradicciones. No por nada, un viejo dicho irlandés subraya que la principal función de la lengua es mantenerse detrás de los dientes.  El Sr. Canciller habló con extrema parquedad. Sus interlocutores decidirán si fue mucho o muy poco.

Mientras dormimos

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Nota: Esta entrada quedó en mi tintero desde la semana pasada. Pido disculpas por la omisión. El título alude sucesos de importancia capital, pero que en Bolivia, frecuentemente, por mirarnos el ombligo, no percibimos o desconocemos.
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Presionado por sanciones económicas agobiantes que amenazan poner de rodillas a su industria petrolera, Irán se ha comprometido a retroceder en su programa nuclear y a otorgar amplias garantías de que no desarrollará armas nucleares. Estados Unidos y otras cinco naciones (Francia, Alemania, Inglaterra, China y Rusia) han logrado un acuerdo que equivale a mover piezas tectónicas capaces de alterar el horizonte político mundial de los últimos años. Israel lo considera “un error histórico” porque ocurre, dice, cuando las sanciones empiezan a morder duro al régimen de los ayatolás.
El acuerdo ha llegado cinco meses después de la elección Hassan Rohani, el moderado que sucedió a mediados de año al radical Mahmoud Ahmadineyad, amigo de los gobiernos del socialismo del Siglo XXI en América Latina. Es un cambio mayúsculo que obliga a recomponer las bases que guiaban los razonamientos en torno al Oriente Medio y sus proyecciones sobre otros países. Ahora comprometido ante un abanico de países que cubre gran parte de la geografía y la economía del mundo, no será mucho lo que podrá hacer Irán –si aún tiene ánimo de hacerlo- para trabajar con gobiernos cuyos líderes declaran al capitalismo como el enemigo a vencer.
El acuerdo, que a lo largo de seis meses permitirá un alivio de unos 7.000 millones de dólares al comercio iraní bloqueado por las sanciones, aún no modifica las restricciones que agobian a la industria petrolera, de la que Irán se sostiene y que le permite fomentar sus relaciones exteriores. Miembro fundador de la OPEP, es uno de los mayores productores mundiales, pero a raíz de las sanciones sus exportaciones han perdido mercado para un millón de barriles diarios, más de un tercio de sus ventas. Las restricciones han agudizado la escasez de productos importados y presionado la inflación, que a mediados de año registraba oficialmente un 30% anual (competía con Venezuela aunque medios independientes creían que era mucho mayor).
Entre otros puntos, el acuerdo limita la calidad del uranio que Irán podría producir y lo confina a fines pacíficos. Israel ha dicho que no bajará la guardia pues desconfía de todo lo que emerge de Tehran. Ahmadineyad había negado que el holocausto judío hubiese existido pero su sucesor, en una posición 180 grados diferente, lo consideró una vergüenza para la humanidad.
El deshielo de los nexos de Irán fundamentalista con el mundo occidental capitalista es una inflexión que todas las cancillerías examinan con cuidado. Es considerado como el paso más significativo desde la revolución iraní que en 1979 marcó el advenimiento de los ayatolás. Los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua han tenido lazos estrechos con los antecesores de Rohani, a los que sentían ideológicamente próximos.
Los analistas no encuentran aún elementos para determinar los cambios que podrían registrarse con el advenimiento del nuevo líder iraní y con el deshielo a toda carrera que ha impreso a sus relaciones con el mundo occidental. Una interrogante que flota entre quienes observan el mundo diplomático se refiere al grado de sostenibilidad de los acuerdos de cooperación suscritos entre Irán y naciones del continente. Es plausible suponer siquiera un cambio de énfasis a raíz de las dificultades económicas iraníes.
Los acuerdos que firmó el gobierno boliviano contienen cláusulas confidenciales (El Diario, 2 de julio, 2013) de las que poco se ha hablado. Cualquier interés para explicar ese sigilo fue ahogado por el barullo de la interdicción y bloqueo del avión en que viajaba el presidente Evo Morales, quien en esos días se había entrevistado con el aún presidente Ahmadineyad para ratificar la continuidad de los acuerdos entre las dos naciones. El grado de continuidad que les conferirá Rohani es todavía una apuesta insegura.
En política, la ganancia de unos suele ser pérdida de otros. El deshielo que empieza a acelerarse puede complicar las dificultades que experimentan las corrientes populistas en el continente, que verían debilitado su nexo más fuerte con el Oriente Medio en momentos en que declina el modelo que aplican, ahora lejos de la popularidad que ostentaba hace unos años. Los sucesores de Hugo Chávez no son una referencia para identificarse. Con la magnitud de problemas que enfrenta Venezuela, postrada en una crisis que parece interminable, haría ruborizar a su audiencia quienquiera que viese en el presidente Nicolás Maduro un ejemplo para imitar.
No se conoce un detalle de las relaciones de Bolivia con Irán. Las autoridades nacionales habían dicho que esperaban traducir la cooperación iraní en apoyo para combatir el narcotráfico, que el país enfrenta casi solitario tras el alejamiento de la cooperación estadounidense. Debido al sigilo que ha rodeado esas relaciones, se ignora qué áreas cubren y cuál sería su intensidad.
Una conclusión mínima es que los documentos suscritos en Ginebra el 24 de noviembre pueden ser apenas una tarjeta presentación para otros acontecimientos que sólo empiezan a asomar.

Penurias del Juicio del Siglo

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Con las dolencias cardio-vesiculares y descontrol diabético que tienen a tres de los acusados en el hospital,  la sesión del Juicio del Siglo prevista para este martes acabó como era presumible: fue aplazada. El Juez Sixto Fernández restableció la audiencia durante un par de horas,  tras la imposibilidad de llegar ayer de La Paz a Santa Cruz. El tribunal que preside escuchó los alegatos de los fiscales que querían que  los tres enfermos se presentaran ya este miércoles en el Palacio de Justicia y las protestas de la defensa que consideraba temeraria esa propuesta en vista del estado precario de salud del trio de acusados.

En Brasil describirían la situación con seis palabras: Empujar la bola con la barriga. Después de una consulta entre los  cuatro jurados, la salida para el debate sobre traer o no traer a los acusados fue posponer la sesión hasta el jueves 5 de diciembre. La decisión no fue unánime. La juez técnica Julia Elena Gemio propuso que el tribunal volviese a reunirse el 16 de enero, con un intervalo  de más de un mes para facilitar el tratamiento de los enfermos en el Hospital Guaracachi.

“Fue una decisión de mayoría absoluta”, dijo la propia juez, al informar a la audiencia que sus colegas habían votado para que la sesión se reinstalase el jueves.

No había otra votación posible, salvo un empate, que habría inviabilizado la propuesta, que se suponía que había sido  iniciativa del juez presidente. Las jueces ciudadanas votan casi invariablemente al lado del juez Fernández en este juicio cuyo punto inicial fue la incursión armada de la policía en el Hotel Las Américas, de Santa Cruz, en la madrugada del 16 de abril de 2009, y la muerte a balazos de tres personas y detención de dos, ahora juzgadas junto con otros 37 ciudadanos.    A todos se los acusa de terrorismo, de haber intentado asesinar al presidente Evo Morales y de complotar para dividir a Bolivia.

El jueves, cuando la sesión sea reinstalada, deberá conocerse el informe de los médicos que tratan a Ignacio Villa Vargas “El Viejo”, Alcides Mendoza y Juan Carlos Guedes. Esos informes determinarán si los tres pacientes tienen condiciones de volver al juicio.  Vargas sufre de complicaciones derivadas de una diabetes mal tratada que se manifiesta en afecciones vasculares ahora complicadas con incontinencia urinaria y fecal; Mendoza y Guedes tienen cardiopatías coronarias y en el hospital los médicos los someten a exámenes para cateterismo y probable “bypass” coronario.

La juez Gemio estuvo este martes con los médicos y recibió de ellos información que la llevaron a pedir que la reanudación de sesiones ocurra dentro de mes y medio. Juan Carlos santisteban, uno de los médicos que ha seguido la condición de los tres y quien es también enjuiciado acusado de la misma conspiración, dijo que el trío se encuentra en condiciones “excepcionalmente graves” y que el tribunal sería responsable si se produjese una fatalidad.

El informe de los médicos tratantes deberá precisar el grado de bloqueo de las arterias coronarias de Guedes (afectado, además, por una piedra que se le ha incrustado en la vesícula) y de Mendoza, y de ahí determinar el riesgo que representa para sus vidas continuar en el juicio.

El tema es crucial,  pues suspenderles la prisión para que se defiendan en libertad equivaldría a quitar la columna vertebral del juicio en el que el gobierno es el acusador.

Los tropiezos del juicio coinciden con un aumento de la presión desde la Unión Europea para que a los euorpeos Elod Tóásó (húngaro) y Mario Tádic Astorga (croata-boliviano) se les respete los derechos humanos y se les aplique un proceso justo en base a un tribunal internacional que examinaría el caso.

De nuevo se atasca el Juicio del Siglo

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La gravedad de las dolencias que padecen tres acusados en el Juicio del Siglo se combinaron este lunes con la ausencia del juez Sixto Fernández para suspender la audiencia en la que debía continuar declarando “El Viejo” Inacio Villa Vargas.

La juez ciudadana Anastasia Callisaya anunció que la sesión quedaba aplazada hasta el martes debido a que el presidente del tribual Sixto Fernandez no había conseguido llegar a Santa Cruz desde La Paz a causa de problemas operacionales de la línea aérea BOA. La decisión fue considerada ilegal por abogados de la defensa, que dijeron que la juez carecía de atribuciones para asumirla y que se había cometido una incorrección a partir de la cual que quedaba invalidado todo el proceso.

Pero el fiscal Sergio Céspedes dijo que nada en el procedimiento penal indicaba que la decisión de la juez Callisaya hubiese sido incorrecta.

El caso lleva  55 meses, desde el 16 de abril de 2009, cuando un comando especial de la policía irrumpió en un hotel de Santa Cruz, mató a tres personas y arrestó a dos para luego anunciar que había desbaratado un grupo terrorista y separatista que planeaba asesinar al presidente Evo Morales, dirigir un alzamiento armado y, derrota del ejército mediante, dividir Bolivia.

La sesión  habría tenido dificultades pues “El Viejo” se encuentra desde la semana pasada en una clínica del Seguro Petrolero a raíz de exámenes ordenados por los médicos que atienden a los acusados. El cardiólogo René Ramos dispuso análisis del acusado y de otros dos de sus compañeros  para evaluar sus condiciones de salud. Los resultados de los exámenes debían ser conocidos en la reunión que fue aplazada.

Fuentes de la defensa dijeron que Vargas está afectado por un severo descontrol de la diabetes que padece. Juan Carlos Guedes y Alcides Mendoza parecen de cardiopatías que, en el caso del segundo, obligarían a una cirugía de “bypass”, para sustituir trozos de conductos sanguíneos obstruidos. La cirugía es considerada de grado mayor (costría, en Santa Cruz, entre 30.000 y 100.000 dólares). La sustitución de segmentos obstruidos que impiden la circulación sanguínea se realiza con venas del propio paciente. La recuperación puede demorar semanas y su tratamiento implica un cambio importante en el estilo de vida y dieta del paciente, que difícilmente se podría cumplir en el penal. Y una decisión sobre si el acusado -o los acusados- seguirán presos  se defenderán en libertad parecía inevitable. El juicio, un ariete en la politica interna del gobierno, está atrapado ante una decisi[on que debe tomar el tribunal.

Aunque menos severa pero también de cuidado sería la cardiopatía que afecta Guedes. En el caso de “El Viejo” las dolencias relacionadas con la diabetes (también fuente de cardiopatías) son también consideradas graves.

La presencia de los acusados es fundamental para el desarrollo de las audiencias y este martes el tribunal debería decidir medidas para resolver la cuestión.