Mes: septiembre 2011

Otro frente en desarrollo

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El gobierno del presidente Morales no ha conseguido hasta ahora atajar el desarrollo de un nuevo frente que se suma al valor obstinado de los Tipnis de llegar hasta La Paz: una supuesta mega-corrupción que se escondería detrás del camino carretero que pretende atravesar el Parque Nacional Isiboro-Sécure. La bandera la ha levantado Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo, y ahora empiezan a surgir denuncias paralelas. El presidente de la Asociación de Ingenieros de Cochabamba, Gonzalo Maldonado, asegura que la empresa brasileña OAS estaría cobrando, con la aquiescencia de la ABC, el organismo rector del sistema carretero de Bolivia, por 135 kilómetros ya construidos y que en el proyecto de obra figuran como parte de la construcción. Sobre dudas respecto a la calidad del contrato ya se hablaba en el senado en 2009.

La denuncia traída por Erbol se suma a las especulaciones que han cundido en  las últimas semanas sobre el papel jugado en este programa  carretero por el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en cuya más reciente y sorpresiva visita a Bolivia no habría estado ausente la OAS, a favor de la cual el ex mandatario habría prestado su voz.

Circula en la web un documento atribuido a Wikileaks, fechado en Estocolmo, que sostiene que la empresa brasileña ayudó financieramente “siquiera” con US$ 100.000 en la campaña presidencial de 2005 que llevó al timón de Bolivia a Evo Morales. La versión viene supuestamente de un informe de  la embajada de Estados Unidos emitido en enero de 2006. Las contribuciones habrían llegado a su destino por vía de dos hermanos dueños de hoteles en Sao Paulo.

El documento que circula en la web recuerda que en  2008 fue suscrito el contrato para la obra que se teme que permitiría extender sobre ese territorio casi inmaculado los cultivos de coca de Chapare, donde la tierra ya no rinde tanto debido al cultivo intensivo de la hoja. En su última visita como presidente, Lula estuvo en el Chapare y allí las cámaras de los fotógrafos y de la TV lo mostraron recibiendo guirnaldas de  hojas de coca que le cubrieron el pecho. La escena fue criticada en Brasil.

De resultar cierta la versión de que el viaje del ex mandatario brasileño fue financiado por OAS, el dirigente estaría, por lo menos a ojos bolivianos, ante un escándalo con perfiles anti-éticos inocultables.

El documento en la web recuerda que el Defensor del Pueblo, Rolando Villena, ha dicho que el contrato con la OAS no tiene valor si fue realizado al margen de la consulta a los habitantes naturales del Tipnis que el gobierno, por mandato constitucional, estaba obligado a realizar. Este es precisamente uno de los puntos fuertes de los marchistas: no hubo consulta y se los ignoró.

El costo de la obra sería de $US 415 millones, de los cuales el 80% es financiado por el BNDES, el banco de desarrollo económico y social de Brasil. El contrato fue decidido, recuerda la información, sin licitación pública. La OAS fue la única empresa que se presentó.

El documento también otorga credibilidad a la afirmación del gobierno boliviano de que la embajada de Estados Unidos realizaba labores de espionaje bajo la conducción de Philip Goldberg, expulsado de Bolivia en 2009. El gobierno de Estados Unidos devolvió el golpe y expulsó al embajador Bolivia, Pablo Solón. Hasta hace poco parte del círculo estrecho del presidente Morales, Solón mostró en estos días una actitud crítica al gobierno, a raíz de esa carretera. En una carta pública lo exhortó a que ordenase la suspensión de la obra, pues ponía en entredicho todo lo que el presidente ha predicado mundialmente: respeto a los pueblos indígenas y a la madre tierra.

Las sospechas de corrupción generada a través de sobreprecios de la obra inicialmente denunciadas por el dirigente del Movimiento Sin Miedo (MSM), son las que traen  un potencial inquietante, capaz de causar un daño similar al de la marcha indígena al gobierno del presidente Morales. Erbol dijo hoy que la Administradora Boliviana de Carreteras había estimado el precio por kilómetro en unos 620.000 dólares. Ahora sería de $1.340.700, más del doble. (Ver aquí.)

Y mientras los nativos del Tipnis se preparan para reanudar su marcha, el presidente Morales afirmó este viernes que el movimiento era un juego  opositor para que fracasen las elecciones judiciales del 16 de octubre. “Un compañero me dijo que esa marcha desde el primer momento estaba orientada para perjudicar y para hacer fracasar la elección del 16 de octubre”, dijo, en una concentración campesina en Cochabamba.

La afirmación, que  se suma a otras nunca corroboradas a lo largo de los 40 y tantos días de marcha , puede ser como echar gasolina al fuego. La lengua es,otra vez, un castigo para el cuerpo y una manera gratuita de enredarse en problemas.

Actuaron por su propia cuenta

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Como nadie ha asumido la responsabilidad de haber dado a la policía la orden de ataque para dispersar la marcha de los nativos del Tipnis el domingo, hay que suponer que  los hombres del orden actuaron por cuenta propia. El grupo de 500 efectivos se dotó de vehículos de transporte y de todo el material  logístico que requería para la operación y se dio a sí mismo las órdenes de comando. Es decir, todos actuaron instintivamente. E institivamente pegaron y patearon a niños que en medio del pánico lograron escapar hacia el monte, de donde horas más tarde fueron rescatados por los también pateados dirigentes de la  marcha, según nos cuenta Erbol. Ni Stephen King, el “rey” del suspenso y el terror, habría imaginado un escenario semejante. Acostumbrados a recibir mayormente órdenes para el control de disturbios y represión, decidieron que había llegado el momento de la acción por cuenta  propia guiados por la costumbre y el propio aprendizaje. Hasta ahora, estamos como cantando la rima infantil de la rana, la mosca, la araña, el ratón, el gato, el perro, el caballo, etc. En este caso, sin embargo, no hay final, o aún no se llega al final de la cadena. Nadie quiere decir quién representa a la suegra de la cadena en la rima. Sin embargo, todo indica que se quiere cortar la soga por el lado más delgado: “No fui yo, no fuimos nosotros. Fueron ellos. Solitos.”

Empieza a surgir malestar policial

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Unos treinta oficiales de la policía se camuflaron de civiles y se reunieron secretamente en La Paz donde expresaron su malestar con la posibilidad de ser castigados por su participación en la represión a los nativos del Tipnis la tarde del domingo. La información viene de Erbol, la red que congrega a más de 300 emisoras radiales y a la que el presidente Morales identificó, junto a otros medios, de buscar el desprestigio de su gobierno. El grupo se reunió “en la nueva estación policial de La Merced, ubicada en la zona de Villa Fátima, de la ciudad de La Paz”, entre las tres y cuatro de la tarde de este miércoles, precisó el informe de Erbol.

“Nos amenazaron con echarnos” (de la institución), dijo  uno de los participantes al contar, requiriendo el anonimato,  detalles mínimos de la reunión, mencionó la red de emisoras.

El hecho de que los oficiales se hubiesen reunido con el desconocimiento de sus superiores, configura una situación delicada dentro de la institución policial, y expresa el temor de la mayoría de los participantes de la acción represiva por las medidas que se pudiesen adoptar contra ellos.

Otro oficial que habló  con Erbol dijo que lo que el grupo buscaba era que sus superiores reconocieran las retribuciones ofrecidas a la tropa cuando se la convocó para actuar en Yucumo.  Cada soldado debía recibir un viático diario de 150 bolivianos, pero se les daba sólo 40, de acuerdo a informaciones del mismo sistema radial ofrecidas en una anterior entrada de este blog ayer. (Parte de los efecvtivos retornó a La Paz por su propios medios).  Un tercer oficial informó que el grupo  había sido convocado para reunirse en ese lugar por comunicación vía mensajes en el teléfono celular. El mismo oficial afirmó que las instrucciones para actuar sobre la marcha habían sido  “mal dadas”, pero sin ofrecer ninguna precisión.

En una nota separada, la misma agencia informó que algunos de los policías que lograron retornar a La Paz informaron que estaban bajo órdenes precisas: frenar la marcha de los nativfos y “no tocar” a los colonos que querían detenerlos.   “La orden era clara desde el primer día: que no pase la marcha; y no teníamos ninguna orden congtra los colonizadores que bloueaban la policía”, refirió Erbol citando a uno de los policías.

Esto ocurría mientras en otras latitudes se producían llamados para que la comunidad internacional reaccione a favor de los nativos y evite que en un término de noventa días los dirigentes sean perseguidos procesados o apresados.  Expertos de Mater Navis LLC, una organización de Estados Unidos, dijo en un informe que la posibilidad de  un plebiscito representa un intento de fraude y que los nativos corren el riesgo de ser nuevamente abusados en sus derechos. Cochabamba tiene cuatro veces más habitantes que el Beni.

El informe asegura que “el  “debate” y la propuesta de un “referéndum” son ilegales y van a dejar indefensos a los indígenas porque sobre una violación se construirá un hecho consumado y con el nuevo poder judicial preseleccionado por Evo que se consolidara en un par de semanas se convertirá en mandato “legal”.

Un resumen del trabajo de esa organización, especializada en seguridad,  puede ser leído aquí. 

¿Quién dio la orden?

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Richard Nixon  perdió la presidencia de Estados Unidos no sólo porque los republicanos de su partido invadieron una oficina demócrata para robar información y sabotear a sus rivales en la campaña electoral en la que él era candidato a la reelección.  Las evidencias sobre esa acción ilegal se acumularon progresivamente frente a la ignorancia que quería lucir el mandatario sobre su responsabilidad en lo ocurrido. A partir de ahí se formó una montaña de indignación que lo sepultó.

La indignación del pueblo norteamericano emergió de un hecho inmoral que toda sociedad repudia: Había mentido. Le había mentido a su pueblo. No asumió su responsabilidad en el escándalo y pretendía que todo el mundo diese la espalda a su doblez.

La mentira, dicen los norteamericanos en un una frase que se ha vuelto universal, no corre muy lejos pues tiene las patas cortas.

Los pueblos son tolerantes con sus gobernantes y respetan a quienes tienen el valor de decirles la verdad, aún a costa de los riesgos personales que eso pueda conllevar.

Bolivia está esperando que se le responda: ¿Quién dio la orden de reprimir a los nativos del Tipnis el domingo?

Dos nuevos ministros

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Resumen de la jornada

Menos de dos horas después de aceptar la renuncia de Sacha Llorenti como Ministro del Interior, el presidente Evo Morales posesionó a su sucesor, el viceministro de esa cartera Wilfredo Chávez, y al de la ministra Cecilia Chacón que había renunciado al cargo el lunes. Designó como titular de la cartera a Rubén Saavedra, quien vuelve al cargo.

Con ataques a la prensa, a la que denominó su mayor “enemigo” (“algunos medios de comunicación sólo saben mentir, mentir y mentir”),  y llamando específicamente la atención a medios como Erbol (su director Andés Gómez desarticuló más tarde todo el discurso presidencial) , Radio Panamericana y el diario Página Siete,  el mandatario habló después de tomar juramento a los dos nuevos ministros.  Con expresión compungida, estaba en el salón principal del Palacio de Gobierno el ahora ex ministro Sacha Llorenti. Su salida fue recibida con una salva de críticas y pedidos de que se lo enjuicie por su actuación en el Ministerio del Interior.

Concluyó así el capítulo de las renuncias precipitadas por la dura represión policial sobre la marcha de nativos del Tipnis, ordenada aún no se sabe -o no e ha querido decir ni admitir- exactamente por quién. Además de sus ataques a los medios, el mandatario tuvo algunas afirmaciones:

-La gente que vive dentro del Territorio Indígena Parque Nacional  Isiboro-Sécure no es la que marcha hacia La Paz.

– El diálogo estará siempre abierto, para entender y entendernos

– Sacha Llorenti es uno de los mejores compañeros

– Condenamos la represión del domingo

– Disculpas a quienes resultaron agredidos

– Que decidan sobre la construcción de la carretera “los que viven en la zona”

– Nadie puede acusar de corrupción a los ministros de su gobierno

Horas antes habían renunciado el Viceministro de Orden y Seguridad Interior, Marcos Farfán, y la Directora Nacional de Inmigración,  María René Quiroga.

La cadena de renuncias había empezado el domingo, con la escueta carta al presidente de la Ministra de Defensa, Cecilia Chacón, quien le dijo “Así no”, al repudiar la represión a los nativos y le recordó que habían acordado que el gobierno actuaría de manera diferente a sus antecesores.

Esas renuncias habían sacudido la relativa calma de la jornada en todo el país tras los acontecimientos del domingo y las repercusiones políticas que empezaban a manifestarse con vigilias, protestas y huelgas de hambre en las principales ciudades del país en solidaridad con los maltratados marchistas del Tipnis. Eran coincidentes las opiniones que escuché por TV (PAT), de que el capítulo de ayer fue sólo un episodio de un proceso que no ha concluido.

La sorpresiva salida del ministro y el juramento de su reemplazante dejó abierta la pregunta sobre si tendrá lugar mañana miércoles una  huelga general “movilizada” dispuesta por la Central Obrera Boliviana. Algunos dirigentes anunciaron que sí. La marcha de los Tipnis hasta La Paz podría reiniciarse en cualquier momento.

La marcha hasta La Paz pondría una nueva prueba ante el gobierno. Los propios policías que apalearon a los marchistas del Tipnis el domingo dicen que están abandonados por el gobierno en un terreno no solamente hostil porque están en el lugar que los vio apalear, sino por la naturaleza de sol ardiente y vegetación tupida de los alrededores que no les da tregua.

La afirmación oficial de que hubo  una orden judicial para dispersar la marcha fue desmentida por el Fiscal General, Mario Uribe. Y, desde ayer, se atribuía la orden al ahora ex Viceministro Farfán. Con la renuncia de Farfán, la pelota volvió al campo del ahora ex Ministro del Interior. En algún lugar entre las autoridades, sin embargo, se anida una mentira. ¿Dónde y en qué nivel? El ahora ex ministro del Interior dejó el cargo sin responder claramente a la pregunta, que ciertamente no pudo haber actuado por su propia cuenta sin instrucciones de alguien (?). Y quién más podría ser ese alguien?

En Santa Cruz, que se había mantenido relativamente tranquila a lo largo del conflicto, estaba en curso una huelga de hambre que ya reunía a unas 40 personas al pie de la Catedral Metropolitana. Eran nativos la mayoría, todos solidarios con sus hermanos del Tipnis.

Al movimiento iban a sumarse en la noche dirigentes cívicos, que en los  últimos días emitieron repetidos pronunciamientos de apoyo a los nativos y solidaridad con su causa contraria a la carretera que el presidente Morales anunció el lunes que estaba en suspenso hasta que tenga lugar una consulta de características aún difusas.

Los nativos ahora exigen al presidente Morales solución para 16 puntos que plantean, sólo uno de los cuales se refiere a la carretera.

Las angustias que se ciernen sobre muchos también llegaban a 309 policías que “se quedaron en Yucumo  sin viáticos, ni agua ni comida”, informó Erbol, la agencia de noticias que reúne los despachos informativos de unas 300 emisoras rurales. Son parte de  los aproximadamente 500 que participaron en la represión del domingo, precisó Erbol.

“Estamos aquí abandonados… Noventa son de la fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico de Yucumo”, dijeron los policías, citados por el sistema noticioso radial. Cada uno de ellos debía recibir viáticos equivalentes a 150 bolivianos diarios, pero les dieron solamente 40, dijeron a Erbol, al reclamar que las autoridades los lleven de vuelta a sus bases de trabajo.

No hay carretera …por ahora

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Se suspende la carretera. Con estas cuatro palabras el presidente Evo Morales dio por concluida la declaración a la prensa que había anunciado el Palacio de Gobierno para referirse a la represión de los nativos del Tipnis. No habrá carretera que atraviese el Tipnis, por ahora…

A lo largo de su declaración, negó que hubiese  habido muertos durante la intervención policial del domingo. Los vecinos de San Borja y las noticias de la radio y de la TV habían mostrado a testigos las noches del domingo y la mañana de hoy que aseguraban que había cuando menos cuatro muertos: dos adultos y dos niños como resultado de la intervención de la policía. El presidente desafió a que le demuestren que ha habido víctimas fatales. La policía aseguró que la versión sobre víctimas fatales era falsa.

El Ministro del Interior, Sacha Llorenti, había dicho que había una orden de un fiscal para desencadenar la acción policial. Esa afirmación quedaría en entredicho a lo largo del día,

El presidente leyó una  decena de  decretos y otras disposiciones que autorizaban la carretera San Ignacio-Villa Tunari. No hizo mención a la CPE aprobada hace dos años que obliga a los gobernantes a consultar con los nativos de las áreas protegidas sobre cualquier obra que afecte su hábitat. El gobierno no hizo la consulta.

El presidente anunció también que quiere llamar a un referéndum de Cochabamba y Beni para definir si se hace o no se hace la carretera. No mencionó  que el Tipnis es un parque nacional, es decir de toda Bolivia, no solamente de Cochabamba y Beni y que, en todo caso, el referéndum podría ser nacional, si llegare a realizarse. Y, por último, podría ser también continental. Pues se trata de uno de los respiraderos de oxígeno del continente. Esto lo escuché decir a la socióloga Silvia Rivero en el programa Cabildeo televisivo de Amalia Pando. Los nativos han ganado tiempo, a menos que se cancele la obra por completo y se decida por un nuevo trazado que no toque el parque.

Como es común en las reuniones presidenciales con la prensa, no hubo preguntas. O no se las permitió. Si era previsible que la opción del aplazamiento de las obras era una de las probables decisiones del gobierno,  por qué no se la anunció antes de la intervención policial o antes de que empezara la marcha, hace 42 días? Muchas preguntas quedaron en el tintero.

El presidente simplemente acabó sus palabras con un “buenas noches”. No habló de la renuncia de la Ministra de Defensa, Cecilia Chacón (por su valentía, cualquiera que hubiesen sido las circunstancias, su actitud fue unánimemente encomiada por la audiencia de PAT y de gente que escuché privadamente), ni de cuándo se realizaría el plebiscito ni sobre a quiénes abarcaría la consulta, ni si se atendría a las normas constitucionales y a los convenios externos suscritos por Bolivia. Esas normas asignan a los nativos de lugares protegidos la facultad de decidir sin intervenciones de terceros, ni siquiera de colonos, sobre sus territorios. Y, todavía más, les asignan participación en los recursos naturales que llegaren a ser explotados.

El rostro del presidente parecía demudado. No había sido derrotado, pero parecía sentir que no había podido cumplir con aquello de que “la carretera se hará sí o sí”. Le habían torcido la mano.

Igualmente, se  desconocían los detalles de la reacción de los nativos, que todavía curaban las heridas de la intervención policial. La supuesta orden para la descarga policial sobre los marchistas habria sido expedida por una fiscalía. Esta aseveración fue desmentida por el Fiscal General de la Nación. Otra información decía que la orden judicial la habría impartido el Ministro del Interior, Sacha Llorenti, al coronel Aracena, comandante de la operación.

Pero alguien estaría  mintiendo, pues el presidente dijo que lamentaba todo lo ocurrido. Si lamentaba lo ocurrido  (no podría lamentar lo que habría ordenado), era porque ignoraba que hubiese una orden de intervención policial de esa  magnitud. Y tal orden no podía haber sido desconocida por el ministro Llorenti.  No se puede suponer que el Ministro actuó sin consentimiento del presidente ni que el coronel Aracena lo hubiese hecho sin una disposición expresa del Ministerio de Gobierno. ¿De dónde partió la orden? Nadie asumía la responsabilidad.

El país parecía haber despejado parte de sus nubarrones esta noche. Los nativos dijeron que reiniciarían la marcha, pero eso fue antes del mensaje presidencial.

Se reinicia la marcha

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Dirigentes nativos han empezado a reorganizarse en San Borja y unos doscientos de ellos se proponen reiniciar esta misma semana su marcha hacia La Paz.  Lo anunció esta noche Fadio Fides, mientras en gran parte del país estaban en curso jornadas de vigilia en repudio a la represión de que fueron objeto los indígenas del Tipnis y de solidaridad con los nativos. Había una combinación de ese repudio y de rechazo al gobierno del presidente Morales.

En otras circunstancias, estaríamos al borde de una renuncia presidencial o de un drástico anticipo de elecciones generales. Muchas cosas pueden ocurrir en Bolivia, debido a la poca madurez de sus clases políticas, pero en el cuadro político actual, las dos posibilidades parecen distantes.

No se  conocían los detalles de la decisión de los nativos, que todavía curaban las heridas de la intervención policial. La supuesta orden que habría provenido de autoridades judiciales para ordenar la descarga policial sobre los marchistas, fue desmentida por el Fiscal General de la Nación. ¿De dónde partió la orden?

El país parecía esta noche cubierto por nubarrones. Un reinicio de la marcha equivaldría casi un jaque mate sobre el gobierno del presidente Morales, ya resquebrajado con la salida intempestiva de la Ministra de Defensa. (¿Quién habría dado la orden a los militares de salir de sus cuarteles para reprimir a los indígenas si fracasaba la policía? Era la pregunta que se hacía el ex ministro Félix Patzi,  uno de los primeros en salir del barco del gobierno, que no podría mostrar más una faz indigenista ni defensora de la madre tierra. Esa imagen  colapsó este 26 de septiembre. Patzi fue uno de los invitados por radio Fides donde habló de la inteligente decisión de la ministra quien, anticipadamente, dijo Patzi, se apartó del gobierno oportunamente antes que verse obligada a dar una orden de intervención militar.

Para empeorar el horizonte, la central Obrera Boliviana (COB) anunció un paro “movilizado” de 24 horas este miércoles en apoyo a la demanda de  los Tipnis. Eso significa, no asomar la nariz a la calle. Y la persistencia de la presión para doblar el brazo del gobierno del presidente Morales.