Mes: agosto 2015

A propósito de mitos

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¨Tal Cual Digital¨, la publicación que dirige el polìtico venezolano Teodoro Petkoff, ha traido esta semana un artículo muy interesante de Fernando Mires, politólogo chileno.¨Cuando la mitología de una revolución pierde su vigencia, ya no hay revolución…¨

Recomiendo su lectura-

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La frontera caliente

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Una de las fronteras latinoamericanas más dinámicas, con un intercambio comercial de más de 1.000 millones de dólares anuales hasta el año pasado, se ha convertido  en uno de los focos más tensos de la región, con una escalada cuyo desenlace luce imprevisible. Tras el fracaso de las cancilleres de Colombia y Venezuela en conseguir una distensión, los dos países han llamado a sus embajadores y ahora crece la presión sobre Unasur, la organización regional fundada en 2008 que excluye a Centroamérica, México y el Caribe, con predominio de naciones con regímenes enlazados por la izquierda del Siglo XXI. Colombia y Perú, eran entonces islas políticas circundadas por vecinos izquierdistas. La capacidad de la organización para apagar la beligerancia está ante su mayor prueba. Si no logra apaciguar a dos fundadores, ¿en qué queda su misión integradora?

El origen próximo de la tensión fue un choque violento entre bandas de narcotraficantes con mandos atribuidos a jefes venezolanos de la policía y la Fuerzas Armadas. Tres militares y un civil resultaron heridos, el gobierno de Nicolás Maduro ordenó el cierre de la frontera, el comercio fronterizo se desplomó y la tensión se disparó.

No es la primera vez que las tensiones bilaterales alcanzan altas temperatura. Años antes de ir al exilio arrollado por una  insurrección civil-militar, Marcos Pérez Jiménez comandó una operación naval y plantó soberanía venezolana sobre un conjunto de islotes a la entrada del Golfo de Venezuela, escenario de una disputa territorial con Colombia. Casi 40 años después, los ejércitos de los dos países se movilizaron en pie de guerra por el incidente que causó una corbeta que se posicionó en el golfo. Un submarino venezolano fue colocado debajo de la corbeta y el presidente venezolano Jaime Lusinchi llamó a su colega colombiano Virgilio Barco. ¨Ordenas que se vaya o te la hundo¨, dijo a su interlocutor el gobernante social-demócrata.

Esos términos los narró Lusinchi a un corresponsal durante una conversación en una recepción. En las tensas negociaciones fue clave un personaje esencial de la democracia venezolana: Simón Alberto Consalvi, amigo de Bolivia y de sus luchas democráticas fallecido hace un par de años.

Venezuela movilizó 100.000 hombres y Colombia otro tanto. Hubo un ultimátum de 24 horas de Caracas a Bogotá y el belicismo se apoderó de las cancillerías de los dos países. Predominó la cordura y Barco ordenó el repliegue de la corbeta, sobre la que con frecuencia sobrevolaban F-16 venezolanos, los más modernos caza-bombarderos de la época en América Latina. Venezuela acababa de comprar de Estados Unidos 24 unidades al contado, en una operación estimada en 2.000 millones de dólares.

Nunca se supo claramente la intención del gobierno colombiano, pero el incidente ratificó una constante básica de la política venezolana: contar con poder disuasivo sobre Colombia y librar una guerra con posibilidades militares de ganar al hermano siamés del que se separó en 1830, cuando ambos formaban La Gran Colombia que había creado Bolívar.

Con la economía venezolana en aprietos desconocidos en el país asentado sobre las reservas petrolíferas más abundantes del mundo, es una incógnita determinar hasta qué punto Nicolás Maduro podrá escalar las tensiones con su vecino Juan Manuel Santos, a tres meses de elecciones legislativas que pueden hacer tambalear su régimen.

Pero con certeza están lejanos los días de exuberancia cuando Venezuela ordenaba compras militares que hacían aguar la boca de sus vecinos. Si esta realidad puede contribuir a enfriar la frontera, o calentarla más bajo cálculos políticos ante el descontento creciente de los venezolanos con su régimen, es otra incógnita.

Mitos hacia el ocaso

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El oleaje del reencuentro Cuba-Estados Unidos todavía bate fuerte sobre las playas de países cuyos gobiernos apostaban a la inmutabilidad del remanente de la guerra fría en el Caribe. La caída del malecón ideológico entre La Habana y Washington aún no parece haber sido digerida del todo, pero poco a poco algunos de los mitos bajo los cuales vivió el continente durante décadas parecen ingresar a la sombra.

El mito de que Cuba ofrecía el paraíso empieza a salir veloz del escenario. Imágenes de estos días muestran a lo largo de hoteles habaneros filas de viejos convertibles reacondicionados y colores brillantes bajo enormes carteles con el grito de guerra que acuñó la revolución cubana ¨Patria o Muerte, Venceremos¨.  Es como el argumento melancólico de una publicación de los últimos años soviéticos al proclamar que el mundo de Winston Smith (George Orwell, ¨1984¨) bajo ¨El Gran Hermano¨ fotografiaba a USA y que la URSS iba rauda al Edén. La caída del Muro de Berlín la desmintió. Pregunten a cualquier persona informada si propondría reproducir aquel paraíso en su país y la escucharán decir asombrada que usted está loco.

Arrastrado por el desplome de los precios del petróleo, se desvanece el desahogo que durante más de una década representó Venezuela para miles de cubanos que proporcionaban ingresos jugosos al tesoro de Cuba. La fuga de cientos de médicos y profesores hacia Colombia solo este año es explicada con una lógica difícil de rebatir: en su patria la vida era austera pero al menos estaban con la familia. En Venezuela conseguir alimentos y cualquier vitualla es casi imposible, mucho más si al hablar se les advierte el acento extranjero.

El realineamiento de Cuba y Estados Unidos llevará al ocaso a otros mitos. Mucho antes de que fuera disuelta, en la URSS evocaban solo miedo y hambrunas terribles  los nombres como Stalin o Brezhnev, jefes supremos por décadas. ¿Cuántos querrían reproducir en Bolivia el sistema que rige en Cuba?

No es aventurado decir que el fervor que suscitaba Cuba ahora languidece, igual que la imagen forjada para Ernesto Guevara, el Ché, derrotado por un joven capitán que dio a su ejército una de sus escasas victorias en más de 100 años. En silla de ruedas desde hace más de tres décadas, el militar lidia, junto a otros acusados, con fiscales que aseguran que intentó una guerra terrorista/separatista.

Tras el reencuentro de La Habana con Washington sería interesante saber cuántos jóvenes seguirían dispuestos a embarcar sus vidas en una causa que se sabe de antemano que atracará en el mismo puerto del que quisieron alejarse.

Anuncios sin protección

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Sin salvaguardias para proteger a la audiencia, la mayoría de los medios nacionales ha anunciado que está en desarrollo una etapa con desenlace que dieron a entender como inminente: Bolivia y Estados Unidos se aprestan a reanudar relaciones diplomáticas de manera plena, con embajadores en Washington y La Paz.
La versión boliviana más directa la ofreció el presidente Evo Morales (¨hemos agilizado nuestras relaciones…¨), como registro de un movimiento diplomático que sigue a los desplazamientos ocurridos en América Latina en menos de un año y que prefiguran un nuevo mapa político para la región.
La razón del viraje hacia el corazón del capitalismo estuvo clara en las declaraciones del presidente. Después de la reaproximación entre Estados Unidos e Irán y, sobre todo, del restablecimiento pleno de las relaciones con Cuba, Bolivia no podría quedar sola en el juego caracterizado la antipatía a Estados Unidos y simpatía por todo lo que rivalizaba con Washington.
Una premisa de las relaciones internacionales señala que para bailar el tango hacen falta dos. Hasta ahora el gobierno boliviano ha lucido como novio ansioso que bate el piso con la punta del pie mientras aguarda a su pareja que demora en llegar.
La expectativa que crearon los medios fue mayor a la que expresaban las declaraciones de los propios protagonistas. El encargado de negocios de Estados Unidos Peter Brennan fue vago en sus expectativas respecto a las que fluían de titulares y crónicas. ¨…espero que en el futuro sea algo que tenemos que consultar con el Departamento de Estado y la Casa Blanca¨, dijo el funcionario tras reunirse el martes con el Jefe de Estado boliviano.
Dada la magnitud del paso anunciado, era necesario incluir antecedentes, de cuya lectura surgía la necesidad de controlar expectativas. Pocos lo hicieron. El Día, de Santa Cruz, estuvo entre los más acertados cuando tituló: ¨Bolivia y EEUU retoman relaciones, pero aún no repondrán embajadores¨. Los Tiempos fue también parco y tituló: ¨Bolivia y EEUU rompen el hielo¨ y en su primer párrafo subrayó que aún no había designación de embajadores. ¨Bolivia y EEUU inician proceso de acercamiento¨, anunció El Diario. El Deber hizo una apuesta fuerte. Bajo el titular ¨Bolivia y EEUU apuntan a restablecer embajadores¨ dijo en el primer párrafo: ¨En 45 minutos se logró resolver el problema que se originó hace siete años. Estados Unidos y Bolivia están a un paso de reponer sus embajadores¨. Dos días después, anunciaba: ¨La idea es que hasta fin de año Bolivia y Estados Unidos repongan a sus embajadores…¨
Los meses que vienen mostrarán los grados del acierto o del desacierto.
El antecedente que los medios escritos no abordaron sino de paso es que lo ocurrido la semana anterior no ha sido estreno; tampoco la primera vez que los medios dedujeron que lucía inminente (días o semanas) un restablecimiento de las relaciones a nivel de embajadores. Solo cinco meses atrás, en febrero, los medios anunciaban que los dos países habían acordado normalizar relaciones y que la designación de embajadores era inminente, adverbio recurrente en las informaciones sobre esta cuestión. Antes y después hubo anuncios semejantes que quizá reflejaban la ansiedad de las fuentes (tal vez diplomáticos) por divulgar una información que no estaba avalada y a la que los medios escritos, sin embargo, otorgaron rienda suelta.
Desde fines del año pasado (un brindis con el cuerpo diplomático) el canciller David Choquehuanca tiene apretado el acelerador para reponer las relaciones al nivel en que estaban en 2008, antes de la expulsión del embajador Philip Goldberg, a quien se acusaba de conspirar contra el gobierno. La única prueba conocida entonces fue una fotografía del diplomático americano con un ciudadano colombiano en las calles concurridas de la Feria Exposición de aquel año. El supuesto cómplice, que por lo que entonces se supo buscaba una oportunidad fotográfica, se fue de Bolivia y la acusación se diluyó.
Página Siete mostró menos prisa y su titular dijo: ¨Evo busca ´acelerar´ la reposición de embajadores con EEUU¨. Continuó en los subtítulos: ¨Estamos acá para retomar las relaciones con Estados Unidos¨, dijo Morales tras una reunión con el Encargado de Negocios estadounidense…, a quien le entregó el Libro del Mar. ´Esperemos avanzar en las relaciones en el año que viene´, dijo el diplomático¨.
Si el flirt de las dos naciones llegase a un resultado, los obstáculos en el horizonte señalan diferencias prácticas y conceptuales sobre cómo funciona una democracia.John Kerry, en su viaje a La Habana la semana pasada, dijo que Estados Unidos busca una democracia ¨genuina¨, definición cuyos alcances no será fácil de aferrar por parte de los dirigentes actuales de Bolivia. El concepto encierra elecciones libres y alternabilidad en la conducción de cualquier país.
Nota. El cuidado en la versión que entregan los medios a la audiencia abarca formas y contenidos que no deben depender de la posición de quien los anuncia. Como cuando hace pocos días el gobierno difundió declaraciones atribuidas al presidente Morales y que por lo menos un diario nacional reprodujo. La cita afirmaba que ¨la producción de hidrocarburos líquidos llega este año a 52 millones de barriles por día, cifra que se prevé subir a 65 millones de barriles en 2020 y hasta 75 millones de barriles por día para la gestión 2025.¨ Aun en caso que la transcripción hubiese sido correcta, había que comprobar los números como cuestión de rutina. El primer volumen (52mbpd) es muy superior a los 31mbpd que produce toda la OPEP. La segunda es de lejos más del doble de la proyectada para entonces por la organización. ¿Qué hacer? La producción real de líquidos es minúscula y el dato es embarazoso. Una nota de pocas líneas podía haber aclarado: Las cifras divulgadas por XXX sobre producción nacional de petróleo estaban equivocadas. La producción real es, etc. Estoy seguro que el lector habría agradecido.

Con miedo de la felicidad

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Los índices excluyen un optimismo inmediato y las recomendaciones son  claras: hay que prepararse para un empeoramiento y la recomendación más sensata es abrocharse  los cinturones. Resta por comprobarse si también en la economía se aplica la sentencia fatal del Richard Nixon: Como le vaya a Brasil así le irá a América Latina (diciembre, 1971, en un brindis para el militar dictador brasileño que lo visitaba en la Casa Blanca).

La racha de malas noticias la encabezó el estado general de la economía de nuestro vecino gigante. El PIB decrecerá en 1,7 %, porcentaje mayor al 1,5% previsto al comenzar el año. La diferencia de 0,02% representa  algunos miles de millones de dólares respecto a los tres billones calculados para el PIB de Brasil, entre el sexto y séptimo del mundo. La  señal más reciente de la contracción vino de la industria, que encogió un 6.3% en los primeros seis meses del año, declive que se refleja en una baja del 20%  de la producción automovilística. El índice de la industria automotriz arrastra a todos los demás con valor tangible para la economía. Un elemento positivo (cada nubarrón tiene una orilla plateada) es la amplia difusión de estas noticias, que corren sin censura ni temores, y la ejecución de planes de una austeridad severa.

El impacto del fenómeno brasileño se siente en las zonas fronterizas a causa del valor del real,  nunca tan débil desde finales de 2002, cuando Lula se preparaba para asumir el gobierno ¨sin miedo de ser feliz¨ (el grito de combate del Partido de los Trabajadores) y la ansiedad dominaba los mercados financieros.

Hace pocos días, el kilo de pollo brasileño llegó a costar cinco bolivianos en los friales de Puerto Quijarro, mientras cundía la angustia entre los avicultores cruceños que con 9-10 bolivianos el kilo no podían competir. Ese valor era la mitad del año anterior. Entonces y ahora, la moneda boliviana gozaba de un prestigio con pocos paralelos pero cada vez más asfixiante para los productores nacionales. En estos tiempos, es palpable el poder de compra de la divisa nacional, pero allende las fronteras. Con el equivalente a 100 dólares se compra más fuera de Bolivia que lo que compran 685 bolivianos.

La variedad de manifestaciones refleja el fenómeno de ¨la gateadora¨, descrito a comienzos de año por el ex prefecto cruceño Rolando Aróstegui, cuando en los llanos el agua avanza indetenible. Su alcance luce continental. (En Venezuela, dos bolivianos sobran para llenar un tanque de 40 litros de gasolina, resultado del laberinto en el que se encuentra el vecino país.)

En nuestro medio, muchos encogen los hombros en señal de ¨a mí no me toca¨, pese a que perciben que ¨la gateadora¨ cobra un ritmo peligroso. Ejemplos que avalan esa figura son los conflictos de Potosí y la inquietud de las regiones indígenas ante la apertura a la exploración y explotación petrolera de áreas naturales que consideraban intangibles.

Con Lula investigado dentro de uno de los mayores escándalos de la historia sudamericana y cientos de miles en las calles en demanda de un enjuiciamiento de la presidente dilma Roussef, muchos brasileños se preguntan estos días si valió la pena aventurarse sin miedo en busca de una felicidad que, al menos fuera del paraíso terrenal, luce demasiado escurridiza.

Las aguas turbias del norte

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En el norte sudamericano emerge una disputa que eriza los cabellos de las cancillerías de la región. Un nombre que parecía exótico al oído hispanoparlante empieza a ser lugar común y peligroso: Esequibo, una derivación, dicen los historiadores, de Juan de Esquivel,  el navegante hijo de Colón que se aventuró por costas más allá del Caribe y confirió a la región un nombre que cada cierto tiempo equivale a tensiones y trae malos recuerdos del poder colonial inglés.

El cuadrilátero de la disputa tiene a Guyana en  una esquina, y a su lado a todos los países anglófonos del Caribe, incluso algunos integrantes de ALBA, la agrupación geopolítica  forjada por el comandante Hugo Chávez y sustentada por  petrodólares otrora abundantes. En la otra esquina está Venezuela, armada de mucha retórica, sin ningún apoyo externo ostensible y escindida por antagonismos internos que parecen superar los límites para una reconciliación racional.

La disputa incomoda y enmaraña a la región. Cuba, para citar un caso, es aliada íntima del gobierno social-chavista de Venezuela, a donde ha enviado a decenas de miles de médicos y maestros que trabajan en salud, educación y otras áreas, y de donde aún recibe suministros importantes de petróleo subsidiado. (Con la declinación de precios, el subsidio puede haberse evaporado de manera natural, pero no puede prescindir de profesionales con valores contratados que Cuba no tiene condiciones de cambiar.)  Con Guyana, Cuba tuvo  relaciones siempre estrechas, parte de la red de amistades que forjó durante décadas con las islas anglófonas. La Habana sabe que con ellas no debe crear susceptibilidades que generaría un apoyo abierto a Caracas en desmedro de Georgetown.  Aun sus amigos más próximos y beneficiados por la que un tiempo fue la billetera más repleta y abierta del continente trepidan ante una perspectiva de inclinarse por Venezuela, que resultaría como agarrar una granada. Otro ejemplo sería Bolivia: ¿colocarse del lado de Guyana, un campeón del tercermundismo,  y malograr la relación histórica vital que ha tenido con Venezuela? Eso equivaldría a olvidar que Hugo Chávez llegó a decir, para disgusto de Chile, que deseaba tomar sol en playa boliviana del Pacífico? Bajo cualquier análisis, es un asunto complicado.

La disputa plantó raíces hace 116 años, cuando un laudo arbitral internacional adjudicó la región a Gran Bretaña, entonces el mayor poder naval y colonial del mundo. Venezuela no tuvo una representación propia y su lugar en el tribunal de cinco miembros estuvo a cargo de dos magistrados norteamericanos. Los otros eran dos ingleses y un ruso que se suponía neutral.  Hasta ahí, la cuestión parecía acabar. Pero en sus memorias póstumas conocidas (1949) a los 50 años del laudo que fijó los límites de Venezuela con la región entonces bajo dominio inglés, uno de  los abogados denunció que el ruso había presionado a sus colegas norteamericanos para favorecer la posición inglesa y definir los límites adjudicando a Guyana todo el lado oeste del Esequibo. El laudo había sido fraguado.

Venezuela lo declaró sin valor en 1962, pero para entonces el gobierno inglés estaba camino a conceder independencia a Guyana. En contra de los deseos de Venezuela, que quería el entuerto arreglado antes de que su vecino se convirtiese en nación independiente, en 1966 nació Guyana como ente soberano a cargo de una región que Venezuela reclamaba como suya. Fue un momento curioso de inflexión de las percepciones sobre los dos países. Venezuela era hasta entonces vista como una víctima frente al poder inglés que la despojaba de una porción importante de su territorio, unos 150.000 kilómetros cuadrados, casi el tamaño del departamento de La Paz. La riqueza petrolera la convertía en potencia frente a una nación que surgía pobre y de la que pretendía llevarse más de dos tercios de su extensión territorial.

La región de la que Venezuela se siente despojada y por la que Guyana se siente amenazada es rica en petróleo y minerales, inclusive uranio y otros de carácter estratégico. Y no solo en tierra firme. No es fantasía hablar de la riqueza petrolífera potencial de un país vecino de Venezuela, detentora de las mayores reservas del mundo, y Trinidad y Tobago, el mayor productor del Caribe (85.000 barriles diarios). La gigante petrolera Exxon anunció hace poco que ha descubierto petróleo en la plataforma continental que Venezuela considera parte de su reclamación sobre Guyana.  La susceptibilidad de Venezuela tocó las nubes  al saber que entre los concesionarios de áreas ricas en potencia está China, su mayor proveedora de inversiones y créditos.

La escalada de tensiones tuvo hace pocas semanas un momento destacado con el apoyo de  los 15 miembros de Caricom, que dejaron a un lado los años y petrodólares invertidos por Hugo Chávez para granjearse su apoyo o al menos por considerar la posición de Venezuela. Se alinearon con Guyana sin reservas.

Para la nación bolivariana no es un gran momento para encarar el desafío. Corta de recursos y con un petróleo que solo apunta a la baja, la inflación interanual es supera el 200% interanual, a solo pasos de la espiral de vértigo experimentada por Brasil, Argentina y Bolivia en las décadas de 1980 y 1990, cuando los precios subían de una hora para otra. El porcentaje es sólo estimación, pues el Banco Central no emite informes desde hace un ano y medio.

Sin que su causa genere mayores simpatías entre sus vecinos pero con respaldo interno absoluto, Venezuela ha acudido a las Naciones Unidas en busca de  mediación. Con todo el Caribe anglófono en contra y ninguna voz sudamericana equivalente a su favor, la que está en curso parece una partida en la Venezuela luce en terrible desventaja. Pocas veces las aguas tibias del Caribe y norte del Atlántico sudamericano estuvieron tan calientes.

En busca de una milicia

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 La guardia municipal de Santa Cruz ha sido estos días centro de un debate renovado que cuestiona su capacidad para jugar el papel de ariete en la tesis que sostiene que entre 2008 y 2009 estuvo en curso un plan terrorista que llevaría a un enfrentamiento con el Ejército, al que derrotaría para forjar una nueva nación. Sus entonces menos de 1.000 hombres más otros 3.000  provenientes  de comparsas, fraternidades carnavaleras, de la Unión Juvenil Cruceñista y de FSB iban a ser ejecutores del plan que comandaría el boliviano-croata-húngaro Eduardo Rózsa Flores, acribillado en la operación policial del 16 de abril de 2009. Un problema inicial  surgido en el Juicio del Siglo, que procesa esos eventos, ha sido determinar si la eventual tropa recibió entrenamiento acorde con la misión que se le asignaba, en cuánto tiempo y en qué lugar esa tarea se habría cumplido.

En una de las informaciones más específicas logradas de las preguntas al testigo principal de la acusación, el mayor de policías Miguel Ocampo Tarqui dijo que el entrenamiento incluía lucha cuerpo a cuerpo en distintas modalidades y combates que conllevarían el uso de armas blancas.

El abogado Otto Ritter, de la defensa del general (r)  Gary Prado Salmón, descalificó la calidad de los combatientes y ridiculizó la mención que había hecho el investigador policial tomada de declaraciones de uno de los acusados en el pliego acusatorio inicial. “De Los Chabacanos (una de las comparsas), el menor tendría entonces más de 60 años, y cualquiera de Los Chirapas estaría (también) en los 60”, con lo que, subrayó, no serían aptos para la misión de terror y separatismo que se les encomendaría.

El papel que desempeñarían los miembros de la Guardia Municipal en la milicia sería limitado en extremo, precisó el abogado Gary Prado Araúz, también de la defensa del general Prado Salmón. Lo dijo como conocedor de esa fuerza, que comandó mientras fue Oficial Mayor del municipio cruceño entre 2009 y 2010. Aseveró que cuando esos guardias eran entrenados el objetivo era defenderlos de “los chicheros (vendedores de chicha), que los pegaban”. Para protegerlos de las golpizas desmedidas que recibían, dijo, se les dotaba de chalecos acolchonados y el arma más contundente que tenían eran los bastones.     

El mes que concluyó fue pródigo en preguntas bloqueadas por los fiscales. La exasperación llevó al abogado Rolando Francisco Aróstegui, ex prefecto de Santa Cruz, a pedir al testigo que “diga lo que quiera” y a suspender su interrogatorio tras señalar que la fiscalía tampoco permitiría que eso ocurriese.  Otro abogado pidió al tribunal que le dijese qué y cómo debía preguntar.

Un momento que los abogados de la defensa consideraron como estelar para su tarea ocurrió cuando el testigo admitió que el grupo atribuido a Rózsa Flores había sido infiltrado por la policía.  Los penalistas subrayaron que el trabajo de agente infiltrado está prohibido por las leyes nacionales y solo puede ocurrir cuando se trata de una investigación sobre narcotráfico y bajo autorización expresa de un juez.  

La defensa no consiguió mayores esclarecimientos a causa de las objeciones de la acusación y por el escaso éxito en lograr que el tribunal le facilite su tarea. “Les pido de todo corazón”,  dijo el abogado Ritter, las manos cruzadas en el pecho, a las jueces ciudadanas al plantearles que revocaran una decisión del juez Sixto Fernández. El gesto no le dio ningún resultado.

Las audiencias serán reinstaladas el 10 de agosto.