México

Como México no hay dos

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(Nota publicada por El Deber de Santa Cruz el 15 de julio, 2018)

Andrés Manuel López Obrador ha traído vientos renovados para las corrientes de la izquierda en el continente, en momentos en que estaban en retroceso, resultado principalmente de la ineptitud y deshonestidad de los propios gobernantes izquierdistas, de graves violaciones a los derechos humanos de cuyo respeto algunos de ellos juraban que eran campeones, y por la repentina oportunidad que el poder brindó a unos pocos para enriquecerse por generaciones. Una pregunta que recorre el hemisferio es si AMLO, como ahora es universalmente conocido, podrá escapar al estigma que marca a los regímenes que se jactan de distribuir en desmedro de producir y acaban perdidos por propósitos continuístas.

Las primeras imágenes suelen ser las más duraderas. En medio del júbilo de millones que lo veían por televisión, el presidente electo subrayó sus expectativas con una humildad que contrastaba con el abrumador 54% de la votación que acababa de obtener: ¨Quiero pasar a la historia como un buen Presidente de México. No les voy a fallar¨, prometió en su primer discurso tras su elección.

Escucharlo me llevó a evocar a otro personaje que, 15 años antes, acababa de jurar al cargo y se dirigía a una multitud de seguidores. Era Luiz Inacio Lula da Silva, que discurseaba ante miles congregados en la imponente avenida que sirve de cuerpo central para la figura de avión bajo la que fue construida Brasilia.

La llovizna de esa tarde de enero de 2003 no desanimó a la multitud que aguardaba expectante al líder que había ganado la presidencia en segundo turno y abría un período de grandes esperanzas. Lula arrancó lágrimas cuando dijo que su mayor aspiración era concluir su mandato habiendo conseguido que ningún brasileño fuese a dormir con hambre. Al dejar el gobierno ocho años más tarde, con una reelección a cuestas en 2007, pudo jactarse de haber conseguido extraer de la pobreza a unos 30 millones de brasileños e incorporarlos a la categoría de clase media.

No era poco. Esa población triplicaba la de Bolivia o duplicaba la de Chile. Ocurría, sin embargo, en medio de una escalada de precios espectacular para gran parte de las materias primas que daba una sensación de bonanza ilimitada a las arcas brasileñas y que el cielo era el límite. Pero el júbilo no tuvo aliento duradero.  La austeridad no sería el signo de los gastos gubernamentales brasileños en los años que vinieron. La honestidad menos.

Uno de los primeros escándalos ocurrió al ser expuesto un sistema de sobornos a los legisladores que garantizaban al gobierno el pasaje de todos sus proyectos. Fue el ¨mensalao¨, o la mesada que recibían los parlamentarios del Partido de los Trabajadores (PT) y de la coalición aliada por alinearse disciplinadamente con el gobierno. Tiempo después vino la factura, que ahora tiene a Lula en la prisión y a su sucesora, Dilma Rousseff, cerca de hacerle compañía tras haber sido apartada del gobierno por otro mega escándalo, el de maquillaje de las cuentas públicas para mostrar buenos resultados donde las cuentas estaban en rojo. El estigma de la deshonestidad, o del robo y el raterío, en lenguaje mas callejero, han sido marca profunda en regímenes populistas y autoritarios.

En nuestro caso, recordemos que la caída del MNR en 1964 ocurrió bajo una percepción generalizada de que el país había sido tomado por asalto y que la corrupción era un signo transversal y vertical del régimen que se iba; o también el descontento que cundió bajo el régimen militar del general Banzer con el enriquecimiento de muchos de su círculo más estrecho, represión y sobreprecios. Lo que vino y la sucesión de otros escándalos amortiguaron el peso del bagaje de las décadas de 1960 y 1970.

El ámbito regional de AMLO no es muy ejemplar. En el norte sudamericano, Venezuela ha roto todos los parámetros de comportamiento de los estados y el régimen de Nicolás Maduro desfallece sin más aliados que Bolivia, Nicaragua y Cuba. Para el recién llegado AMLO, Nicolás Maduro puede resultar demasiado tóxico para merecer algún gesto de México más allá de decir: ¨Arréglenselas ustedes. Respeto la no intervención y no me meto¨.  El nuevo mandatario mexicano no querría entrar a las aguas turbulentas de Venezuela cuando su posesión ocurrirá en cinco meses, una eternidad cuando se aborda la urgencia de sanear el pantano venezolano. La presencia de Maduro es incómoda en el continente, salvo en aquel trio de países que tampoco pueden hacer mucho por un sistema colapsado.

La sociedad mexicana y, en verdad, todo el mundo, estarán atentos a cómo luchará contra la corrupción, para comenzar con ¨la mordida¨ que gobierna desde gran parte de las relaciones interpersonales hasta los grandes contratos del Estado. ¨No voy a tener la corrupción a raya. La voy a erradicar¨, prometió durante su campaña.

Por lo que espera, la tajada será multimillonaria como para acometer trabajos capaces de convertirse en demostración y tener jactancias tipo¨esto costó tanto y fue financiado con la represión sobre gastos agigantados que se iban a realizar en tales y tales sectores. Los responsables están siendo procesados¨.

¿Un sueño?  Cierto, pero sería el camino ideal que promete AMLO.

Del vecindario izquierdista no será mucha la inspiración que AMLO pueda conseguir. La cruzada que pretende emprender contra la corrupción, que identifica no como un fenómeno cultural mexicano sino resultado de la decadencia de regímenes anteriores, es la que puede emerger como gran contribución mexicana a la cultura del continente y a conferirle brillo.  En un gesto capaz de ruborizar a otros líderes de la región, ha archivado el avión presidencial y se dispone a viajar no solo con modestia y sino a donde su presencia resulte imprescindible.

Con gran simpleza que expuso en sus tweets, dijo que no habla inglés (¨no lo necesito¨) y que con el castellano tiene suficiente. Sin aumentar impuestos ni endeudar al país, todo apuntala su idea aún vaga de una gran revolución dentro de la legalidad, sin efectos desestabilizadores ni pérdida de inversiones. Parece la cuadratura del círculo, pero ante su manera de decirlo trepidan hasta los escépticos.

Su gran reto yace al norte, donde Donald Trump cree que puede moldear el TLCAN a su visión unilateral del mundo.  AMLO tiene una vision distinta de la que tenía hace 20 años cuando era opositor intransigente a la integración comercial con el país a donde ahora van cuatro quintas partes del comercio exterior mexicano.  Ambos con fuertes rasgos populistas podrían encontrar en esas similitudes puentes para entenderse. En ese empeño, AMLO cuenta con una ventaja importante sobre Trump: de su lado estará Canadá, el tercero en el esfuerzo por redibujar el mapa del libre comercio en América del Norte.

 

 

Quiebra de Unasur en medios bolivianos

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El abandono de seis naciones del bloque regional UNASUR anunciado la noche del viernes puede representar una clase didáctica sobre el manejo informativo que suele darse en Bolivia y generar discusiones en las facultades nacionales de comunicación y en sus áreas de periodismo, escrito y audiovisual.

No es cualquier día que la mitad  de los asociados en un organismo continental agarra el sombrero y se va diciendo que volverá solo si la otra mitad, territorialmente un décimo del conjunto, se comporta de manera diferente. Esto ocurrió a solo una semana de que Bolivia tomara el mando en el organismo, cuando el canciller Fernando Huanacuni no acababa de calendar el sillón. Por la importancia de la decisión, que representaba un grave revés para la política externa boliviana, uno podía esperar una volumen informativo abundante de los medios bolivianos. Pero en las primeras horas de la noche del viernes, la mayoría eludió abordar la cuestión de frente, otros trajeron informaciones parciales o sesgadas, algunos la ignoraron como si no hubiese ocurrido y solo uno que otro habló de la cuestión o de sus consecuencias.  Al tercer día, el domingo, la noticia había desaparecido, salvo excepciones notables. ¿Ha estado el público boliviano bien informado sobre un tema que cuestiona la solidez de la política exterior de su gobierno?

Al fundarse a principios de siglo, UNASUR fue saludada como una OEA estrictamente Sudamericana. Causó recelos de México, pues la geografía lo excluía, y alborozo en Brasil, que encabezaba la iniciativa en un organismo continental sin la presencia estadounidense y la exclusion de los mexicanos.  Geopolíticamente, el cielo era el límite.

UNASUR Se estrenó con un espaldarazo al presidente Evo Morales, en 2008, con una misión para informar sobre los sucesos que conmovieron a Pando, en 2008. Encomendó el trabajo al abogado argentino y ex militante del Ejército Popular del Pueblo (ERP) Rodolfo Mattarollo, quien concluyó echando toda la culpa a los contrarios al gobierno nacional, con un documento tan redactado a su medida que fue durante años citado en la propaganda oficial.

La mayoría de los que leían las versiones electrónicas informativas la noche del viernes 20 de abril debe haber quedado perpleja, sin entender mucho lo que realmente había ocurrido. Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, Argentina y Colombia, cuya superficie cubre el 90% de todo el territorio de UNASUR, enviaban una carta al canciller Fernando Huanacuni anunciándole que dejarían de participar de la organización temporalmente, hasta que se resuelvan algunos entuertos que, de manera privada, otros habían atribuído a la naciente gestión del canciller boliviano. Entre esos entuertos figuraba la elección del Secretario General de UNASUR, hasta principios de 2017 a cargo del colombiano Ernesto Samper.

Lucía cuando menos como un despropósito ante la nueva autoridad y su país. En el fondo, parecían estar las divergencias políticas e ideológicas del presidente Morales con los socios mayores en la empresa regional, que las primeras versiones digitales de los medios nacionales no mencionaban.

Anunciaba La Razón: ¨Bolivia niega abandono de países de Unasur y convoca a una reunión para designar a nuevo secretario¨. El titular era, cuando menos, confuso. No se puede negar una decisión documentada (la carta suscrita por seis países) y, a partir de tal negativa, suponer que nada ha ocurrido.   Además, no dejaba claro si  Bolivia decía que era incorrecto sostener que los seis países estuviesen abandonando el grupo porque suponía que el abandono era temporal. Parecía surealista como una escena de Cantinflas. Como decir ¨se va pero se queda¨. El anuncio de convocatoria a reunión para mayo aumentó la confusión. ¿Se puede convocar a una reunión cuando la mitad de los socios se ha alejado? Lo normal sería traer de vuelta a los socios y luego anunciar la convocatoria.

Página Siete fue el más acertado: ¨Seis países deciden dejar la Unasur. La decisión se conoce días después de que Bolivia asumiera la presidencia pro témpore del bloque regional¨.

Los Tiempos anunció:  ¨Bolivia ignora intenciones de países de dejar Unasur y prevé reunión en mayo¨. Creo que la idea es que Bolivia no asignaba relevancia a la decisión anunciada en la carta de los seis países y que convocaba a reunirse a todo el bloque. Era un ¨se le mete nomás¨ actualizado.

El Día estuvo mejor:  ¨Unasur agoniza, seis países la abandonan¨. Un subtítulo agregaba: ¨Tensión. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú dicen que el organismo está a la deriva¨.

El Deber no estuvo inspirado y tituló: ¨Bolivia niega la salida de seis países de Unasur y convoca a una reunión¨. El subtítulo tampoco despeja la niebla: ¨El canciller Fernando Huanacuni explica que los seis países que le enviaron una carta no abandonan Unasur sino que dejarán de participar en las reuniones hasta que se elija un secretario general¨. (El lunes, sería el primer diario en editorializar sobre el tema.)

La versión de la agencia gubernamental ABI intentó tapar el sol con un dedo: Quito, 20 abr (ABI) .- Bolivia aclaró que seis países de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR) comunicaron el viernes a la Presidencia pro Témpore su decisión de declinar temporalmente sus participaciones en las instancias del bloque hasta en tanto no se designe al Secretario General, acéfalo hace más de un año y que, por lo tanto, no se trata de un rompimiento. La acefalía pudo haber sido cubierta bajo el mandato del colombiano Samper, pero al nombramiento de su candidato -el argentino José Octavio Bordón, embajador de su país en Chile- se opusieron Bolivia y Venezuela, porque no era ex presidente ni ex canciller, como dijeron que estipulaban las normas.

Diarios vecinos de Bolivia hablaron directo. ¨Perú y otros cinco países dejan la Unasur por tiempo indefinido¨, tituló El Comercio, de Lima, y subtituló: ¨Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y el Perú suspenderán su participación diplomática y económica en el bloque por discrepancias con la presidencia pro témpore de Bolivia¨

Perfil, de Argentina, reseñó: ¨Unasur, que atravesaba una situación de virtual parálisis desde hace más de un año, sufrió este viernes un golpe que la deja en peligro de disolución con el anuncio de seis países, entre ellos Argentina, de que abandonarán el bloque hasta que se garantice “el funcionamiento adecuado” de la organización.

La agencia de Noticias Fides encontró un filón informativo y pidió opiniones de dos internacionalistas – el ex embajador en Brasil Gonzalo Montenegro, y la profesora de Relaciones Internacionales y también ex diplomática Karen Longaric. Para ambos el blanco es un alerta roja dirigido a Bolivia (Montenegro) y hacia Venezuela (Longaric), respectivamente, por el trepidante rumbo electoral boliviano y por la consagración de la dictadura venezolana.

El pintor del Tipnis

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La curiosidad de un profesor y un jalón de orejas fueron la mano del destino que llevó a José Moreno Aparicio a encontrar su pasión artística y con los años a proyectar las figuras de sus sueños infantiles convirtiéndolas en pinturas que asombran por la vivacidad de los colores y lo genuino de sus paisajes. Sin percatarse, estuvo librando durante años una lucha entre sus propias habilidades antes de encaminarse por la que se impondría y que hoy engalanan salas en Santa Cruz, México, Brasil y residencias privadas de otros países.
Con 60 años a cumplir en abril y ahora pintor consagrado, José Moreno Aparicio parece cobijado por la sombra del ave gigante, la guacamaya o la paraba rojo-azul que bate sus alas sobre una marcha de hombres de las tierras bajas como para darles protección y aventar a los enemigos del lugar. Con ese cuadro, ahora en posesión de una familia particular en Santa Cruz, Moreno Aparicio consolidó el entrelazamiento de su arte con la defensa del medio ambiente. No ha vuelto abordar el tema de la marcha de los pobladores del Tipnis, que escindió las relaciones del gobierno con los pueblos indígenas del oriente y norte de Bolivia, pero la atmósfera húmeda y ardiente de la selva permea el estilo de gran parte de sus telas.
Conversé con el pintor tras haber visto en una casa de amigos de Santa Cruz algunos de sus cuadros y visitar la exposición que presentaba hace un par de meses en la sala de Cainco (Cámara de Industria y Comercio), donde eran también destacadas las obras de otros riberalteños. (Es curiosa la vocación artística natural de los nacidos en aquella ciudad, a veces identificada con paisajes del Edén o con una extensión imaginaria del paraíso).
Macizo, bajo de estatura y luciendo una guayabera de lino celeste, José Moreno Aparicio me contó que había pintado cuanto le pidieron: techos, paredes y hasta cruces en el cementerio, donde su letra gótica fina era buscada para homenajear con elegancia a parientes, amigos o conocidos ya difuntos. A los 13 años trabajaba de albañil con su padre y hacía adobes, rellenaba paredes con barro en los tabiques y colocaba techos, en la trilla de un oficio de construcción que se mantiene inalterable por generaciones. Le trajeron tutumas para pintar, después caparazón de tortugas y por último discos de 78 rpm, que fueron el orgullo de familias que podían darse el lujo de una vitrola. Una cubierta con paisajes coloridos del disco que registraba la música favorita era una exclusividad privilegiada que ganó simpatías en el lugar y trajo alivio a los bolsillos desnutridos del naciente artista.
Aún estaba en el ciclo primario de educación cuando una vocación innata de arreglar lo arreglable lo llevó a reparar anafes de la casa que oficiaban de hornillas para cocinar y tiempo más tarde a reparar la máquina de coser en la que su madre quemaba los ojos para ganar el sustento de ocho hijos. Empeñado en darle un respiro, el joven Moreno Aparicio empezó a reparar los anafes de la casa y a manejar el hierro candente para derretir metales y soldar piezas rotas. Ahí comenzó una historia que décadas después se iba a plasmar en las pinturas vistosas y paisajes con los colores lujuriosos del vientre tropical que albergan algunas galerías y domicilios privados de muchos lugares. ¿Cómo pasó de allí a manejar los colores con destreza? Uno nunca lleva apuntes para subrayar los cambios decisivos en la ruta del destino pero Moreno Aparicio dice que todo le servía para pintar, inclusive los rizos de sus hermanas, que guardaba para hacer pinceles finos para trazados delicados.
En esa misma ruta artística apareció el trabajo en barro greda, entonces abundante en los pauros de las que eran las ¨afueras¨ de Riberalta (ahora a solo pocas cuadras de la plaza principal). Y, recuerda, se le ocurrió moldear cabezas de sus profesores. Ya tenía varias en fila al pie de una pared de la casa donde se había instalado en diagonal al edificio del colegio cuando cruzó por su destino la curiosidad de Rubén Darío Parada, declamador eximio y figura señera de la educación en Riberalta.
El espigado profesor estaba intrigado por las entradas y salidas tan frecuentes del alumno que apenas ingresaba al ciclo secundario y quería saber el motivo de sus trajines cada vez que había intermedio en las clases. Desde el piso superior del colegio, en medio de los dos grandes barrios de la ciudad, lo veía salir corriendo y una vez se dispuso a averiguar el porqué.
Recuerda el pintor que el profesor quedó sorprendido al encontrarse al pie de la pared con media docena de bustos, ente ellos el suyo, de casi todo el elenco de profesores del colegio. Acababa de develar el secreto de las salidas furtivas del estudiante. De ahí, dice el pintor, se forjó una relación sólida entre el alumno y el maestro que vincularía a ambos por el resto de sus vidas. El professor murió hace algún tiempo pero su nombre está vivo en la ciudad: evoca las grandes épocas de la educación en el noroeste boliviano.
¨El profesor Ñaño confió en mí¨, recordó, y cuando surgió un ítem para enseñar artes se lo hizo saber. Moreno Aparicio, que aún no era bachiller, postuló y a los pocos meses era nombrado maestro en su colegio. ¨Fue un salto con garrocha¨, dijo, pues de golpe ganaba en status y conseguía un sueldo mensual que lo sacaría de las apreturas financieras. Al poco tiempo se vino a Santa Cruz para estudiar bellas artes y reunirse con parte de su familia (había enviado a la capital oriental a una hermana y a su madre). Fue otro salto cualitativo.
En Santa Cruz estudió teatro bajo la dirección de Elías Serrano y forjó muchas amistades. Finalizaba la década de 1970 y ganó una beca para ir a Rio de Janeiro donde estuvo seis meses. Ahí tuvo, en su evocación, el mayor avance cualitativo de su carrera. Red Globo entrevistaba a jóvenes artistas y reparó en sus trabajos, casi todos guiados por el estilo Naif. Días después lo llamaban desde las oficinas de Roberto Marinho, el patriarca dueño de Red Globo. Le ofrecían un trabajo desafiante: revivir paisajes de Cabo Frio, la costa del Atlántico donde residía el magnate, en base a las memorias que contarían los pobladores más ancianos del lugar. Los ancianos describían el paisaje y Moreno Aparicio procuraba retratarlos. Instalado en el lugar, el pintor conoció a personalidades de las artes y del espectáculo brasileños.
De vuelta en Bolivia, con la madurez lograda en Rio, pintó con entusiasmo y se fue a La Paz con algunos de sus cuadros. Intentó exponer, pero se encontró con que abrirse camino en la capital política del país era demasiado cuesta arriba. Recuerda que le dijeron que en las salas oficiales de exposiciones ¨no había espacio para benianos¨.
Se le ocurrió ir a la Embajada de México, donde había un salón de exposiciones que en esos días hospedaría obras de algunos artistas. No tuvo suerte inmediata, pero al salir del lugar con un amigo que lo acompañaba, acomodó en la vereda los tres cuadros que había traído, cuando otro golpe del destino hizo que estacionara, a pocos pasos, un vehículo con placa diplomatica.
No lo sabía, pero era el Embajador de México, quien al ver los cuadros le preguntó qué hacía allí. En pocos minutos, Moreno Aparicio contaba con un pequeño cubículo donde expondría sus telas, gracias a la intervención de Marcelo Vargas, hijo del cantante Pedro Vargas cuya voz perpetuó ¨Vereda Tropical¨ y cientos de otras canciones. Pese al desdén de algunos funcionarios de las bellas artes nacionales, la exposición resultó no sólo en la venta de casi todos sus cuadros sino en llegar hasta México (¨nadie es profeta en su tierra¨), donde se instaló y tras coincidencias sucesivas acabó radicándose. Ahora vive, dice, entre Cuernavaca y Puerto Vallarta y cuando viene a Bolivia se queda meses, va a Riberalta y Guayaramerín, dicta clases y seminarios y se envuelve en proyectos de nuevas telas. Ahora espera desarrollar pasantías para jóvenes pintores orientales con suficiente talento como para abrirse camino. Moreno Aparicio cree ellos pueden reproducir su historia.

Arquitecto del caos

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Sin signos de apaciguamiento, Donald Trump está en su tercera semana con el timón de Estados Unidos y crecen las especulaciones sobre el escenario de su próxima ronda. Ninguno de los capítulos abiertos estos días está cerrado pero son componentes de un piso sobre el cual el nuevo dirigente pretende que el mundo camine. Es una arquitectura caótica cuyo destino es un signo de interrogación enorme incluso para los norteamericanos.
Vía México, tocó de frente al hemisferio al decidir continuar la construcción del muro sobre la frontera. La embestida apenas empieza. A la vuelta de la esquina están negociaciones sobre el tratado de libre comercio que incluye a Canadá, en un supuesto banquete en el que Trump asegura que a USA le ha tocado la carne más flaca mientras sus vecinos recibieron filet mignon. La vision oculta los beneficios recibidos por los consumidores norteamericanos.
En la secuencia de remezones los más afectados son, por ahora, los refugiados y los países a cuyos ciudadanos les fueron suspendidas las visas, inclusive a quienes ya tenían residencia, a cientos que estaban en pleno viaje y muchos ya en aeropuertos. Era curioso que entre esas naciones no figurasen aquellas de donde partieron los que destruyeron las Torres Gemelas, Egipto y Arabia Saudita. Era más significativo que esas naciones albergasen millonarias inversiones de Organizaciones Trump, lo que para muchos analistas exponía intereses conflictivos.
La fiscal Sally Yates desafió la orden anti-refugiados y anti-inmigrantes del magnate presidente, por muchos vista como anti-islámica, y dispuso que su despacho no colaborase con su implementación. La firmeza de la fiscal, encomiada como muestra de integridad ética, tuvo una respuesta inmediata. Trump la echó. En otras latitudes, donde la justicia se ahoga en perversiones y languidece, el comportamiento de la fiscal emergió como un rayo esperanzador al mostrar que hay personas que se juegan por su conciencia y resisten al poder.
Las tensiones crecieron cuando Trump colgó el teléfono al primer ministro australiano Malcolm Turnbull, que le reclamaba un compromiso para recibir a 1.250 refugiados instalados en campos de detención australianos.
Los sacudones han llegado a un área muy sensible: ecología y medio ambiente. Una de las órdenes de Trump dispuso ejecutar las obras de un gasoducto que atraviesa áreas indígenas y ha desencadenado protestas por toda la frontera norte. Decenas de manifestantes, en su mayoría nativos, han sido arrestados y nada indicaba que la tension fuese a disminuir.
En este marco, muchos arquearon las cejas cuando el jueves oyeron al mandatario reconocer que había problemas en el mundo. ¨El mundo está en problemas, pero vamos a resolverlos. ¿OK? Es lo que yo hago. Resolver problemas¨.

Nota: La anterior reseña, publicada hoy lunes 6 de febrero en El Deber, de Santa Cruz, fue escrita antes de las decisiones judiciales que detuvieron temporalmente las medidas sobre inmigración.

El esperpento al poder en USA

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Con permiso del autor, comparto con ustedes este artículo, oportuno e ilustrativo.

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz

El esperpento es una figura literaria estrafalaria ideada hacia 1920 por el novelista español de la Generación de 1898, Ramón del Valle Inclán, creador de la narrativa de dictadores iberoamericanos con la novela Tirano Banderas. Ésta dice algo muy alusivo a los desplantes del flamante presidente de EE.UU., Su Excelencia Donald Trump: “Santos Banderas les garanta que el día más feliz de su vida será cuando pueda retirarse y sumirse en la oscuridad a labrar su predio, como Cincinato. Crean, amigos, que para un viejo son fardel muy pesado las obligaciones de la presidencia”. (Col. Austral, 5ª Ed. p. 17).

Con las múltiples y numerosísimas manifestaciones públicas en contra de S.E. en las principales ciudades de EE.UU. y del mundo, sobre todo de mujeres, ocurridas el sábado 21 de enero, un día después de su toma de posesión, más su paradójica visita también ese sábado a las oficinas centrales de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. donde alabó a esa repartición luego de haberla denigrado públicamente días antes… entre otras manifestaciones habladas y escritas sobre todo en twiters, todas esperpénticas, se puede decir que desde el día después de haber tomado la presidencia es probable que ya se sienta como Cincinato y quiera que todo esto se acabe aunque ese “todo” recién empieza. La resaca ha de costar a S.E.… como el percatarse de que “hacer muros” no solamente es de charlatanes sino de ilusionistas.

Como candidato dizque republicano en junio de 2016 S.E. se burló de los otros diez y seis candidatos insultando a la mayoría de ellos, denigrando a la mujer en los debates y sobre todo en grabaciones no solamente esperpénticas sino denigrantes en las que aludía a las partes femeninas íntimas con desplante machista de donjuanesco conquistador (aunque ni el Burlador de Sevilla ni Juan Tenorio llegaron tan bajo). Se burló públicamente de los lisiados, de los musulmanes, de los estadounidenses descendientes de Africanos y Mexicanos de estadía ilegal a los que llamó “asaltantes” y “violadores”, aunque en su discurso inaugural ¡ojo! se contradijo al decir: “cabe recordar ese viejo adagio que nuestros soldados nunca olvidarán, no importa si somos negros, marrones o blancos, todos sangramos la sangre roja de los patriotas”.

Prometió que el primer día de mandato derogaría lo hecho por el presidente Obama. Y lo está intentando pese a que su gente le está comenzando a decir que tal cosa no es fácil. En su discurso inaugural también dijo que muchos estadounidenses “están atrapados en la pobreza entre escombros de las que una vez fueron fábricas hoy esparcidas en el paisaje cual lápidas”; también aludió al sistema educativo de EE.UU.: “está repleto de dinero pero deja a nuestros hermosos estudiantes en la supina ignorancia”. Terminó diciendo que esta “carnicería se acaba aquí y ahora”.

La anterior es una de sus más esperpénticas e incluso desaforadas afirmaciones que el ciudadano común del país no ha de olvidar fácilmente. Es la manera negativa, insultante y contradictoria en que ha asentado su candidatura “populista” de derecha aunque cabe aclarar que la pobreza también atrapa a los barrios pobres de las ciudades como Chicago donde el crimen, sobre todo de gente pobre de color, mata a ciudadanos cada noche; aunque en la ciudad de Nueva York la situación mejora.

Esperpéntico es afirmar: “de hoy en adelante EE.UU. será primero” ; debemos proteger nuestras fronteras de los estragos causados por “países que fabrican nuestros productos”. ¿Cómo? ¿Proteger a EE.UU. de productos de China, México, Colombia o Vietnam? ¡Qué protección es esa! ¡Todos deberíamos saber que producirlos en EE.UU. costaría más al consumidor estadounidense!

Alguien tiene que decir a S.E. que el comercio internacional existe desde hace miles de años sobre todo por los factores de competitividad, algo que en Bolivia, por ejemplo, lo entienden al dedillo los contrabandistas y los empleados de aduanas… sin connotación esperpéntica.

La geopolíticade apertura en crisis

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Con permiso del autor, transcribo una reseña muy interesante sobre acontecimientos que colocan en vilo a toda la arquitectura comercial forjada en los últimos tres cuartos de siglo.

Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz*

De las explosiones de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki en 1945 nació en concepto de comunidad global contra el terror de una guerra con armas atómicas. Los 60 millones de muertos de la segunda guerra mundial también tuvieron su efecto en los seres humanos que a través de sus gobiernos optaron por la cooperación que dio pie a la creación de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones multilaterales que impulsaron la gestación de una serie de corrientes de intercambio sin precedentes en la historia del mundo.

La invención del chip en 1958 permitió el desarrollo vertiginoso de los medios de comunicación al punto de que en 1961 ya se hablaba de la “aldea global” fortalecida a partir de septiembre de 1969 con la creación de la red Internet. La caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 y el final de la guerra fría gestaron alivio y esperanza de que los totalitarismos tanto de izquierda como de derecha habrían de ser dizque asunto histórico.

La globalización tuvo su mayor apogeo en el ámbito político-económico-comercial: Tratado de Roma (1953) que conformó la Unión Europea, Alianza para el Progreso (1961), Acuerdo de Cartagena (1964), Pacto Andino (1969), Los Tratados de Schengen (1985), Maastricht (1991), Comercio de América del Norte, NAFTA, (1994), Comercial de los Pueblos (2006), MERCOSUR y docenas de tratados bilaterales que fomentaron el comercio internacional en algunas regiones pero no en todas.

Así, entre 1981 y 2002, el porcentaje de personas que vivían con menos de dos dólares al día en Asia de Este, Pacífico y China disminuyó del 84,8 % a 40,7 % ; en América Latina disminuyó del 29,6% a tan solo el 23.%; y en África Subsahariana aumentó del 73,3% al 74,9% lo que todavía significa un fracaso de la globalización comercial con respecto a los países pobres. A Propósito, el saldo comercial de Bolivia con el exterior, de enero a diciembre de 2015, arrojó un déficit de US$509 millones; 2016 ya sabemos que arrojó un déficit aún mayor, de US$935 millones. Mejorar es una obligación… pero habrá que ver cómo se logra una mejor institucionalización del país.

El problema del momento y sobre todo desde la reciente elección del presidente de EE.UU. es que las fuerzas capitalistas entronadas en la derecha política recalcitrante hablan de cerrar fronteras y coartar la marcha del comercio internacional incluyendo el movimiento de personas que, por ejemplo con Brexit, temen, no siendo ingleses, no poder seguir trabajando en el Reino Unido. La derecha francesa habla de un “Frenxit”, etc.

La idea es comprar menos en el exterior para producir más en el país es una aberración. En EE.UU. la oferta política que se viene: dar empleo interno y castigar a las empresas que abran e incluso mantengan fábricas en el exterior, hizo, por ejemplo, que la compañía estadounidense Ford cancelara recientemente una importante inversión de fabricación de automóviles en México. Se trata de un ejemplo de intimidación gubernamental que da por tierra con la idea de globalización que tanto ha servido para sentar las bases de la cooperación internacional a través del derecho. Ha costado mucho concretar tratados de comercio que den resultados, y cuesta aún más mantener resultados y mejorarlos disminuyendo el desempleo y el subempleo.

Si el Occidente del planeta se ofusca ante la tentación de soluciones falsas, nacidas de desilusiones fraguadas y angurria política, los pilares institucionales e intelectuales en los que ha venido descansando el orden internacional desde la segunda guerra mundial quizá se debiliten y hasta se quiebren. Ignorar las historia del mundo es volver al pasado que ha costado superar, en buena medida, en base a la globalización.

*Miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua

Un choque de oscurantismo

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Gran parte del mundo aún retiene la respiración para ver los efectos reales de la elección de Donald Trump. De inmediato, es cada día mayor la ansiedad por determinar el grado de oscurantismo que podría recaer sobre una administración cuyo jefe se ha manifestado contra casi todo lo forjado por y con Estados Unidos durante el pasado medio siglo. En ese amplio abanico de insatisfacciones ingresan desde la Alianza Atlántica con la que Estados Unidos ganó la Guerra Fría hasta los elogios del ahora presidente electo a Vladimir Putin y su rechazo a los tratados de libre comercio, en especial al NAFTA que coaliga el comercio de su país con México y Canadá. En el limbo han quedado las causas ecológicas que Estados Unidos abrazó, y los acuerdos contra la contaminación, incluso los programas en los que la participación financiera de Estados Unidos es esencial. Hasta el respaldo a la Organización de las Naciones Unidas (22% de su presupuesto) está en entredicho pues en algunos discursos el mandatario electo le restó utilidad.

Tras la aceptación con sobria dignidad del triunfo de su rival bajo el sistema de votos electorales, Hillary Clinton ha pasado a un segundo plano, pero con una estela de civismo ejemplar. Muchos dicen que reconocimiento de la vitoria de Trump el miércoles está entre los mejores mejores discursos de su larga carrera democrática y que con él dio un mensaje muy claro sobre cuál debe ser el comportamiento de un líder al perder una elección.  Lejos de reclamar una nueva elección, Clinton dijo a sus seguidores que le dolía haber perdido pero que Trump va a ser ¨nuestro presidente¨ y que debía dársele una mirada fresca. En una de sus frases más repetidas dijo: ¨Esta derrota duele, pero nunca dejemos de creer que vale la pena luchar por lo que es correcto¨.

América Latina estuvo fuera de los debates pre-electorales y no se espera que ingrese a áreas de interés para el nuevo gobernante, salvo casos muy especiales. Con México se avecina una pugna fuerte por la inmigración y el NAFTA, al que Trump responsabiliza por el decaimiento del empleo en algunos centros industriales. Esa visión luce para muchos economistas como de un simplismo extremo. No toma en cuenta que de ser producido en Estados Unidos, un refrigerador como el que produce México costaría dos o tres veces más. Tampoco cuantifica cuánto más deberían pagar los consumidores por defender el sello Made in USA versus el Made in China o Made in Brazil. El acceso al consumo que han tenido millones tiene un pilar fundamental en el libre comercio que apuntaló el progreso de las naciones en los útimos 50 años.

Dentro de la sombra gris que proyecta el resultado de la elección está también la relación con Cuba, que apenas empieza a florecer luego de un divorcio de más de medio siglo. Con la mirada más al sur, los observadores señalan que los gobiernos izquierdo-populistas de Venezuela, Ecuador y Bolivia, en ese orden, deberán moverse como si pisaran arenas calientes. Respecto a Colombia, señalan que Juan Manuel Santos deberá utilizar todo su buen juicio para mostrar que los acuerdos con la FARC son convenientes.

El asombro por la elección de Trump es equivalente a la decepción causada por la derrota de la candidata demócrata. Las manifestaciones callejeras que ocurrieron en las noches después de la elección en unas dos docenas de ciudades dice mucho del humor prevaleciente entre los ciudadanos ante los cambios en la brújula a la vuelta de la esquina.

El tabloid New York Post hizo notar el jueves que el Colegio Electoral deberá reunirse el 19 de diciembre en cada capital de estado y que, en teoría, nada impediría que un elector cambie de dirección.  Esto ya ocurrió este siglo, en 2004, cuando un elector declinó votar por el demócrata John Kerry y optó por su compañero de formula John Edwards.  En el lenguaje politico estadounidenses, a los defectores se los llama ¨faithless¨, sin fe o, más preciso, apóstatas. Las apostasías están prohibidas en solo 29 de los 50 estados de la union y el Post hizo notar que si un elector abdicase del candidato republicano bastarían otros 20 para mudar el curso de toda la elección.

La posibilidad luce remota pero es probable que la idea también ha martilleado la cabeza de las multitudes que han salido en manifestaciones nocturnas a protestar contra Trump.

Lo que se dijo y no se dijo

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Muchos entre los 150 millones que se asegura sumaron la audiencia del debate Clinton-Trump, hace una semana, eran latinoamericanos interesados en escuchar al duo de rivales hablar sobre temas de la region. Tuvieron una noche decepcionante. Venezuela y el Socialismo del Siglo XXI, Brasil y Argentina, incluso Cuba y Colombia, estuvieron ausentes de la discusión acalorada. Salvo México, telón de fondo de la propuesta del republicano de erigir una muralla fronteriza que pagarían los mexicanos, y por la membresía mexicana del NAFTA (¨nos roban los empleos¨), América Latina estuvo ausente del primer debate más importante de la carrera por la presidencia de Estados Unidos.
No del todo.
Hubo una excepción hacia el final. Venezuela ingresó al cuadrilátero verbal de manera indirecta, pero con uno de sus atributos más admirados: su cadena de bellezas y títulos de Miss Universo.
Casi todos los asuntos debatidos esa noche fueron opacados por la avalancha que desató un tema demoledor traído por la candidata demócrata cuando recordó a su rival republicano opiniones racistas y peyorativas contra la figura de la ex Miss Universo (1996) Alicia Machado, ahora ciudadana norteamericana. Indignado por el apoyo militante de la ex reina de belleza a Hillary Clinton, Trump la había llamado ¨Miss chanchita¨ y con desprecio dijo que era también Miss Empleada Doméstica.
Sin defensa ante el golpe devastador que la cuestión le causaría entre las mujeres hispanas y no hispanas, Trump solo atinó a balbucear: ¨¿De dónde sacate eso?¨ Fue una pregunta servida en bandeja para Clinton: ¨Se llama Alicia Machado. Ahora es ciudadana norteamericana. Este año va a votar. Puedes apostar…¨
La conmoción entre los republicanos fue equivalente a la intensidad del golpe. Newt Gringrich, uno de los líderes más conservadores de su partido, salió en defensa del asediado candidato. Lo hundió más. Como para exclamar ¨no me ayudes, compadre¨, Gingrich dijo que Trump tenia todo el derecho de ridiculizar a la ex Miss Universo. ¨Nadie aumenta 26 kilos el año en que es elegida Miss Universo¨, dijo. (La ex miss admitió, después, que había aumentado solo ocho kilos).
Fue la peor semana republicana y una de las más felices de los demócratas. Alicia Machado, que había llorado al escuchar al republicano denigrarla por su peso, se sintió reivindicada.
El debate había sido como una pelea sin casco de protección. El énfasis estaba en la presidenciabilidad de ambos, en la violencia, generación de empleos y mayores salarios. Parecía que acabaría sin nuevos sobresaltos. Hasta que ingresó el rasgo del republicano que más detestan las feministas.
Los demócratas han estado cosechando los réditos de la vision del multimillonario republicano. Hillary Clinton golpeó sobre un rival maniatado por sus palabras que en toda la semana no logró encontrar una manera de controlar el desaguisado. ¨¿Quién se levanta a las 03.00 de la madrugada para lanzar un ataque en twitters?¨, redobló. Trump estaba en arena movediza y cualquier reacción ayudaba a empantanarlo.
Poco más de dos horas después ensayó un contra-ataque y afirmó que su rival había ayudado ¨a la repugnante (echen un vistazo a su video sexual y su pasado) a convertirse en ciudadana norteamericana para poder utilizarla en el debate¨. Eso tampoco apaciguó los ánimos de quienes vieron en las expresiones del republicano un grave prejuicio anti-latino.
Habrá otros dos encuentros antes de la elección, el 10 y el 19 de octubre.

La batalla por el libre comercio

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El bullicio de la colisión verbal entre los presidentes Evo Morales y Sebastián Piñera en la reciente cumbre realizada en Santiago acalló un hecho trascendente para todo el hemisferio,  con un reflejo especial sobre Bolivia que no se debe ignorar. Mientras en Santiago los asistentes a la reunión de CELAC estaban engarzados en temas generales que suelen llevar a declaraciones extensas que frecuentemente ni siquiera todos los firmantes leen, los países de la Alianza del Pacífico optaron por una dinámica diferente y retomaron el acelerador de su proyecto integrador. Hasta el 31 de marzo, el 90% del comercio intra-zonal (Chile, Perú, Colombia y México) estará liberado de impuestos en la zona. La liberación impositiva para el restante 10% estará en discusión en los meses siguientes, de manera que no pasará mucho tiempo antes de que el grupo esté plenamente estructurado y sus habitantes circulen sin restricciones por las cuatro naciones.  Los anuncios originales decían que todas las barreras arancelarias estarían derribadas hasta el 31 de diciembre pasado. Hasta aquí hay un retraso de tres meses, cuya importancia será apreciada en la medida en que el grupo avance hacia sus metas.

El avance de esta alianza, hasta ahora con un número creciente de observadores, la aleja de Mercosur, al que Bolivia se postula, y se acerca más a la idea original del Área Latinoamericana de Libre Comercio (ALCA), patrocinada por Estados Unidos y ahora fuera de juego en virtud de la tenaz oposición de Venezuela, apoyada entre otros países por Bolivia, Argentina y Brasil.  En el grupo de observadores están Japón, Guatemala, Canadá, Nueva Zelandia, Australia, España (ahora busca ser miembro activo), Uruguay, Panamá y Costa Rica.

Es curioso que Bolivia, cuya economía ha gravitado sobre el occidente sudamericano a lo largo de toda su historia, no haya requerido el status de observador. Por la cuenca del Pacífico fluye más de la mitad del comercio mundial y su PIB, pero Bolivia  parece desdeñar un proyecto que puede ayudarla a combatir el atraso abyecto de un gran número de compatriotas.

No conozco estudioso alguno de las relaciones internacionales que conciba positivo y saludable colocar todas las apuestas en un solo caballo, con el riesgo de alejarse del único sobre el que ahora cabalga, la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Quienes observan la geopolítica continental abogan por la permanencia de Bolivia en el originalmente llamado Pacto Andino del que, tras el abandono de Venezuela para incorporarse a Mercosur, va quedando sólo el esqueleto: Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador. Fue la posibilidad de exportar productos agro-industriales, especialmente soya al mercado de Colombia y Perú, la que sustentó el crecimiento del agro de Santa Cruz.

Resulta cuando menos incongruente que Bolivia aumente los decibelios de su demanda de una salida soberana al Pacífico mientras parece observar con desdén a la región a la que busca tener acceso directo.  El grupo en gestación comprende a los países que actualmente detentan el crecimiento económico más elevado de América Latina: Perú (6.3%), Chile (5.5%), Colombia (4.8%) y México (3.5%).

En un reciente artículo en Prisma, el ex canciller Gustavo Fernández defiende la permanencia de Bolivia en la CAN y su incorporación a la Alianza del Pacífico. “Bolivia no puede renunciar a su condición de país de la cuenca de Pacífico. Esa es su ancla histórica. Nació ribereña de ese Océano y algún día, tarde o temprano, recobrará esa condición”, escribió. “Ese vínculo –dijo- no puede debilitarse, ni siquiera en el plano puramente simbólico”.

El tren actual de la integración de las naciones hacia el comercio mundial sólo tiende a aumentar velocidad. Los que lo pierdan difícilmente podrán alcanzarlo más adelante o encontrar otro que los lleve al mismo destino.

La guerra fría sudamericana

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Hace dos meses, de Chile llegó una noticia poco difundida en Bolivia: Cuatro países latinoamericanos unieron sus destinos económicos y decidieron lanzar la Alianza del Pacífico Latinoamericano. En diciembre, las barreras aduaneras entre Chile, Perú, Colombia y México quedarán suprimidas, sus habitantes podrán circular libremente por el territorio de la Alianza, al igual que servicios y capitales. Formalmente estará funcionando el bloque comercial más abierto de América Latina. Está prevista la incorporación de Costa Rica y Panamá al bloque, que con 215 millones de habitantes es responsable del 55% de las exportaciones latinoamericanas fuera de la región.
La formación del bloque fue un timbrazo de alerta para Mercosur, sumergido en disputas internas y con uno de sus socios temporalmente amputado. La respuesta del bloque sudamericano no se ha hecho esperar. Hace unos días, en Brasilia, Venezuela ingresó al bloque y ahora es nuevo socio pleno, consecuencia de la suspensión de Paraguay, cuyo congreso se oponía al ingreso venezolano. El rodar de los dados con la suspensión de Paraguay y el ingreso de Venezuela continúa y es arriesgado anticipar los movimientos que aún podrían ocurrir. El entusiasmo del gobierno venezolano tiene contrapartida en el descontento de Paraguay, en cuya mano, paradojalmente, ahora hay cartas capaces de revertir el juego: Sus socios estarían en aprietos si quisiese debilitar sus vínculos con ellos. Esa carta puede ser un valioso comodín.
Mercosur supera a la Alianza del Pacífico en indicadores económicos. Su PIB total es de US$ 3,63 billones (doce ceros). El del bloque del Pacífico es de 2,73 billones. Pero la Alianza es más abierta y su formación fue un adiós a la idea de que se sumarían al bloque del sur, más celoso protector de su mercado. Los cuatro del Pacífico prefirieron una corriente liberal.
De manera arbitraria, guardando diferencias políticas y sólo considerando aspectos geográficos, podría encontrarse un equivalente al dúo de bloques latinos en los que existieron en el continente europeo durante la guerra fría (1945-1989): Comecon, que lideraba la ex Unión Soviética e integrado por sus satélites, y el Mercado Común Europeo, ahora UE, que ha absorbido a gran parte de los ex rivales cuyos regímenes se diluyeron tras la caída del Muro de Berlín.
La presencia de la Venezuela de Hugo Chávez en el bloque sureño acentúa diferencias políticas entre los dos y no atenúa tendencias proteccionistas. Que lo diga la industria textil boliviana que creyó que el mercado venezolano podría sustituir al de Estados Unidos, cuando murió el ATPDEA. Una condición de la Alianza del Pacífico es que sus miembros tengan acuerdos de libre comercio con los grandes espacios económicos del mundo. Ya lo tienen con el NAFTA (Estados Unidos, México y Canadá). Hacia acuerdos semejantes caminan Costa Rica y Panamá. Los miembros de Mercosur se opusieron obstinadamente al ALCA, el Área de Libre Comercio que proponía Estados Unidos. ¿Recuerdan al presidente Chávez, al lado de Maradona, dando saltos y gritando mueras a la idea en la cumbre de Mar del Plata hace dos lustros?
Hay apuestas abiertas. ¿Cuál de los dos bloques crecerá más rápida y armónicamente? Y ¿a cuál podrá sumarse Bolivia, que ahora está sola, junto a Ecuador, frente a los dos bloques en América del Sur? No creo que puedan quedarse de brazos cruzados mucho tiempo y ver de palco la gran disputa económica (con fuertes matices políticos) en curso en el continente. En algún momento, más temprano que tarde, Bolivia deberá dar un paso decisivo. En él irá gran parte de su destino. Más le valdrá inclinarse por la liga con mayores perspectivas de ganar.
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N.A. Amigos que leyeron esta columna me sugirieron la siguiente reseña:

El espectáculo lo dieron Chile, Perú, Colombia y México al anunciar la Alianza del Pacífico. Sorprendido y celoso, el Mercosur dio una cena para compensar a su audiencia, que en su gran mayoría sólo miraba los juegos pirotécnicos. El convidado de honor fue Venezuela, que habló durante los postres. La cuenta la pagó Paraguay. Bolivia y Ecuador no eran miembros de ninguno de los dos clubes y sólo atisbaron la escena desde las rendijas. Entretanto, los fuegos artificiales empezaban a dibujar cuatro letras en el firmamento: A L C A. La Alianza del Pacífico se alineaba con NAFTA, al norte, y formaba un lazo envolvente que sólo podía incomodar al Mercosur, el archi-enemigo de la idea de un Área de Libre Comercio de las Américas. Este acertijo explicaría lo que ha ocurrido a lo largo estas semanas, especialmente la prisa de Mercosur, especialmente de Argentina y Brasil, en expulsar a Paraguay y, sobre todo, de dar la bienvenida a Venezuela, cerrando los ojos y tragando sapos que antes rehusaban deglutir. Es una apuesta económica y comercial gigante que pone al bloque NAFTA y Mercosur en el cuadrilátero.