Bolivia

Muerte deljuicio del siglo

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A media mañana del 4 de febrero de 2020 el juez penal Sixto Fernández acabó la lectura de la sentencia que tenia en las manos y dejó de existir el mayor juicio penal de la historia de Bolivia. Durante casi una década ese juicio, Al que llamé ¨juicio del siglo¨, en Bolivia por sus implicaciones, desde magnicidio  hasta separatismo, 

También llegó a su final casi una década de zozobra  para decenas de famiias, principalmente cruceñas,  a las que el proceso puso en un vilo desgraciado sin precedentes en a  historia boliviana. Todas respiraron aliviadas de la conjura que había puesto un jaque al oriente boliviano cuando mejor se vislumbraba el brillo de un crecimiento que ha llevado a su economía a ocupar, en valor,  el primer lugar del país.

Hace unos cinco años, poco antes de abandoner el país, rumbo al exilio, Marcelo Soza, dijo en una conversación que le era grabada: ¨Se cae el caso terrorismo y se cae el gobierno!¨.

¿Por qué habría de caer el gobierno que, hasta entonces, era el de mayor fuerza popular registrado en Bolivia junto al MNR?

Soza, como fiscal del caso, sabia de qué hablaba pues conocía como muy pocos los rincones más oscuros del  trabajo que realizaba y ese conocimiento le permitía semejante aseversación.

Su vaticinio resultó impreciso. Primero cayó Morales y solo semanas después se derrumbó el caso terrorismo. Morales huyó a México, desde el Chapare, donde  había ido a refugiarse  el 10 de noviembre.

El expediente del caso terrorismo se cerró hace poco menos de una semana dejando muchos flancos oscuros y aún no esclarecidos.

Veamos algunos: Morales viajó a Irlanda, para entrevistarse con la familia de uno de los jóvenes masacrados en el Hotel Las Américas, pero nunca reveló sus conversaciones con detalle.

Lo cierto fue que no consiguió nada. Más bien dejó la pregunta sobre si se trató de un viaje investigastivo o de una travesía de placer hacia un país que no conocía pero que, por el caso terrorismo, su nombre era repetido con frecuencia en Bolivia.

Entre muchas preguntas que aguardan respuesta:

¿Quiénes más participaron en la matanza? ¿Quiénes fueron los extranjeros y quién ordenó que vinieran? ¿Cuál fue la verdadera razón para el crimen? ¿Qué ganó Evo Morales con tan horrenda masacre? ¿Qué ganó su partido? ¿Qué cooperación internacional tuvo? ¿Hubo mercenarios de Venezuela o de algún otro país? ¿Quiénes articularon toda la conjura? ¿Por qué la insistencia en involucrar al  general r) Gary Prado Salmón?  ¿Venganza por la derrota de Ernesto Guavara en la guerrilla de 1967? ¿Ordenada por quién?

Las preguntas se multiplican como ¨rios de  pie¨ ahora más que nunca ante la posibilidad de encontrar respuestas quizá muy pronto.

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Apuntes para una misión

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Se encuentra en el país una misión de periodistas argentinos, todos con visiones preconcebidas contra el régimen transitorio que se ha abierto en Bolivia. Su trabajo es elaborar un  informe sobre lo el trampolín politico boliviano.  Las conclusiones son fáciles de imaginar: en Bolivia hubo un golpe de estado y el país está sometido a una dictadura civil-militar de derecha, similares a las que tuvieron países vecinos como Chile, Paraguay y la propia Argentina. Y el gobierno lo dirige nada menos que una mujer que, bajo esa vision, sería una encarnación combinada de García Meza y Luis Arce Gómez, con cuatro décadas de distancia.

Una mirada objetiva permitirá comprobar cuán errada es esa vision. Ni Janine Añez es una Galtieri ni el régimen que preside es una Gestapo andina.

Con solo un poquito menos de prejuicios, la misión podría evidenciar las tendencias totalitarias del régimen que acaba de irse al cabo de casi 14 años con las riendas del poder.  Sus integrantes no aceptarán que el regimen cuyas cabezas están en el exilio, rifó décadas de esfuerzos y de elaboraciones teóricas para edificar una sociedad estable, con menos injusticias, con mejor educación y con una nítida convicción de que el país irá mejor solo con dirigentes probos y honestos. Es muy probable que haya recibido con extremo interés el decreto que otorgó impunidad temporal a  los militares cuando se enfrenten a la necesidad de reprimir y produzcan bajas letales. Para satisfacción de la mayoría de los bolivianos, su vigencia duró solo unos días y fue suspendida en la semana pasada.

El régimen que acabó el 10 de noviembre tuvo comienzos auspiciosos, con apoyo en casi todo el mundo. Pero en poco tiempo se transformó, ¨a la Orwell¨ con Rebelión en la Granja, y vistió el modelo capitalista, muy lejos de su prédica original.

La misión argentina probablemente no aceptará escuchar sobre Chaparina, o la paliza brutal que recibieron indígenas de las tierras bajas opuestos a una carretera que les partiría su territorio y daría luz verde para nuevas plantaciones de coca. (El país está en deuda con esos indígenas y  con quienes con actitudes parecidas, individual o colectivamente, procuraron frenar el avance de un sistema que tiene atenazada a Venezuela, y cuyos admiradores esperaban consolidar algo semejante en el nuevo período de gobierno en Bolivia que ellos creían ganado.)

Menos querrán los delegados escuchar que lo que evidentemente se dio en Bolivia a partir del 21 de octubre fue un alzamiento cívico que desnudó la esencia del régimen, dispuesto a jugarse por completo con tal de asegurar el poder. El informe de  la OEA exhibió el fraude gigante cometido y que el ex presidente exiliado y muchos que lo acompañaban aún rehúsan reconocer.

La mayoría de los observadores considera que perder la elección representó un tropezón de enorme magnitud para los países aún aferrados al Socialismo Siglo XXI (Nicaragua, Venezuela y Cuba).  Con el antecedente, es improbable que vuelvan a hablar de elecciones en sus países. En Bolivia, el tropezón de haberla perdido acabó en fatalidad cuando el ahora ex mandatario renunció y partió al exilio.

Una realidad que sale a flote es que ningún sistema se impone atribuyéndose la condición monopólica de defensor  de derechos y de avances sociales. Con el tiempo, las verdades absolutas se desgranan y queda evidente que la única convivencia posible a largo plazo estriba en esforzarse en conseguir equilibrios y renunciar a la dictadura, cualquiera sea su sobrenombre.

(Publicado en El Diario, 1 de diciembre de 2019)

Evo versus BBC Mundo

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Quien tenga el afán de mirar con detenimiento la entrevista  que concedió Evo Morales al periodista uruguayo Gerardo Lissardy de la BBC-Mundo hace dos semanas en México, comprobará que ha sido una de las más tensas del ex mandatario y una explicaión de porqué, en Bolivia, muchos periodistas no tenían mayor entusiasmo en buscar entrevistas directas con el ex mandatario. Hace algunos años, en uno de sus momentos de mayor intolerancia con la prensa, obligó a un periodista de La Paz a permanecer frente a él en plena conferencia de prensa mientras criticaba al profesional y blandía un ejemplar del  periódico en que trabajaba.  

La entrevista no podría haberse llevado a cabo en La Paz con el entonces presidente Evo en funciones. Imagínense al periodista ante el ex mandatario claramente molesto y con dificultades para imponer un ritmo tranquilo a sus palabras ni de escoger los mejores términos para expresar sus pensamientos.

En uno de los momentos más controvertidos de esa entrevista, cuando el ex mandatario contaba de su llegada a Chimoré, antes de salir al exilio, dijo que al entrevistador podía contarle muchas cosas, como detalles de su salida de Bolivia, y que lamentaba no  recibir esas preguntas. Ahí mismo arremetió con una impertinencia, como en sus mejores momentos de ejercicio del poder.

¨Yo pensarìa que usted desea que Evo esté muerto. Cuando le pregunto ¿usted quisiera que yo esté muerto?¨

La sintaxis de la pregunta coloca dentro de un cuarto oscuro a cualquiera. ¨¿Usted quiere verme muerto?  Te pregunto: ¿ Quiere verme muerto? Dígame, respóndame. Como periodista, ¿quiere ver muerto a Evo?¨

La avalancha, que debe haber desconcertado al entrevistador, no acabó. ¨Le pregunto como ser humano. No  hay aquí periodista ni ex presidente ni presidente: ¿Quiere ver muerto al Evo?¨.

El reportero cerró el momento  diciendo que él no era el entrevistado. Pero no transcurrieron muchos segundos antes de que el ex mandatario volviera con el mismo tema: ¨Le pregunto como ser humano. No hay aquí periodista, ni ex presidente ni presidente. ¿Quiere ver muerto a Evo?

Qué habría ocurrido si respondía afirmativamente, que quería ver muerto a Evo, queda para la especulación. Sin duda, el trance era peligroso.

Algunos periodistas bolivianos probablemente conocen turbulencias parecidas, en las que el entrevistador pierde equilibrio y, al no ver una salida apaciguada de la circunstancia, cierra la libreta para dar por concluido su empeño entrevistador.

En el fondo  de este incidente anecdótico yacen realidades terribles que revelan los puentes que aún se deben construir para entendernos major entre bolivianos.

En mi  libro ¨Labrado en  la memoria¨, sobre el caso Hotel las Américas, menciono la entrevista de un reportero de una cadena norteamericana de television. La entrevista se descarriló de manera parecida, pero el reportero, simplemente mostrando la filmación, evidenció las dificultades de entendimiento con el entrevistado. Y es probable que el episodio haya sido lo más festejado de todo el incidente, que en mi narración, concluye con una pregunta sobre qué le quitaba el sueño al ex mandatario pues era fácil de imaginar las altas responsabilidades de un jefe de estado.

El ex mandatario respondió que al retornar a la sede de gobierno y bajar a La Paz dormía 10 o 15 minutos y estaba de nuevo ¨cero kilómetros¨.

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Por qué se fue Evo

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Por Lupe Cajías – Tomado de Blogspot

Un artículo completo que debe ser leído para tener una referencia completa de las turbulencias que vive Bolivia.

La Paz, Bolivia, 14 noviembre 2019. Una vez más se comprueba que para determinados círculos académicos y mediáticos es difícil aplicar las mismas categorías de análisis para interpretar las crisis sociales y políticas en países regidos por gobiernos considerados conservadores y en países regidos por gobiernos considerados progresistas.            

Para el conflicto chileno se califica de protestas justas, para el caso boliviano se quiere insistir en un golpe de estado, aunque no existe una sola característica que permita considerar esa hipótesis.            

Es el caso actual circulan muchas informaciones y opiniones sobre la precipitada salida de Evo Morales Ayma de la presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia después de 21 días de resistencia civil a un monumental fraude electoral que intentó perpetuarlo en el poder.

Morales, sus colaboradores y un inmenso aparato comunicacional relacionado con el llamado Socialismo Siglo XXI, especialmente desde Argentina, insisten en afirmar que un golpe de estado sacó al expresidente boliviano de la presidencia.            

Se contempla la foto final, no el proceso. Al parecer no se toma en cuenta el dato duro más importante, Morales logró habilitar su candidatura sin respetar las reglas del juego electorales y la propia Constitución Política del Estado Plurinacional que él firmó.


ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS            

En primer lugar, hay que recordar que, en la difícil construcción de la democracia boliviana, desde 1982 a la fecha, tres presidentes constitucionales renunciaron para facilitar el tránsito a una nueva etapa y para contribuir a la pacificación nacional

Hernán Siles Zuazo (1982-1985), primer presidente surgido en las urnas después de 18 años de dictaduras militares acortó su mandato por el rechazo popular a las medidas económicas que generaron la más grande inflación de la historia boliviana.            

Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003) envió su renuncia al parlamento después de 17 días de convulsión social en el occidente del país por el aumento a los impuestos, la posible venta de gas a Estados Unidos a través de Chile y la crisis económica.            

Carlos Mesa Gisbert (2003-2005), su sucesor constitucional, renunció después de varios días de cerco sindical al parlamento, bloqueos en la zona cocalera y el pedido expreso de Evo Morales para que se dé lugar a nuevas elecciones. Las personas en línea de sucesión parlamentaria debieron renunciar por la presión de movimientos sociales. Asumió el presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez con la misión de convocar a nuevos comicios en diciembre de 2005.           

 Era evidente el agotamiento del sistema político tradicional y el Movimiento al Socialismo ganó con amplio margen y con la garantía de una Corte Electoral profesional y transparente.


EL PASO EN FALSO 

En 2016 Morales perdió el referendo convocado por él mismo para modificar la Constitución Política del Estado que no permite la reelección indefinida. Perdió, incluso con el árbitro electoral a su favor.            

Pese a sus anuncios públicos de retornar a su cato de coca, desconoció el resultado. Desde ese momento se acentuó su aislamiento en la clase media urbana y entre muchos intelectuales que antes lo habían respaldado.            

No era una decisión democrática. Morales perdió la legitimidad que tenía.            

La habilitación tramposa para una nueva elección promovió la desconfianza de la ciudadanía en forma creciente.            

También volvió a postularse contra la CPE el vicepresidente Álvaro García Linera, quien también había anunciado dejar su puesto en 2020.            

Las renuncias de importantes vocales del Tribunal Electoral y de más de cien técnicos informáticos y de las áreas legales aumentaron la desconfianza. Demasiados datos acumulados en decenas de informaciones alertaron sobre la manipulación de los resultados electorales.            

Al frente de Morales tambaleaba una oposición desorganizada y con débil estructura partidaria. Varias candidaturas anunciaban la dispersión del voto frente a un vigoroso aparato político del MAS respaldado con el dinero y la infraestructura estatal para su campaña.


ARDE LA CHIQUITANIA ENTRENA LAS PROTESTAS

Un suceso inesperado, aunque previsible, cambió el curso del desarrollo de las elecciones bolivianas. Por una parte, el gobierno entregó tierras con vocación forestal a migrantes andinos que debían quemar bosques para intentar sembrar ahí; por otra parte, la intención de enviar toneladas de carne a China motivó a ganaderos ampliar la frontera agrícola. Este sector empresarial muy próspero, junto con los agroindustriales soyeros, se convirtió en el aliado más firme de Morales en este último periodo.            La quema de pastizales y árboles en la Chiquitania y en el Chaco, una prolongada sequía y los fuertes vientos del norte provocaron un incendio gigantesco que salió fuera de todo control y consumió 7 millones de hectáreas, sobre todo en el departamento más pujante de Bolivia, Santa Cruz.            

Las quejas ciudadanas se convirtieron en grandes movilizaciones en defensa del medio ambiente e incorporaron a activistas de todas las capas sociales, incluso las más indiferentes. Para los cruceños la pérdida de su identidad regional fue un golpe económico y simbólico.            

El primer cabildo contra Evo Morales por no declarar desastre nacional mostró la molestia de más de un millón de personas. En La Paz, los pacíficos activistas por la ecología llegaron hasta la casa presidencial con sus reclamos, como no habían podido lograr otras movilizaciones sociales o políticas.            

Como una consigna espontánea los votantes decidieron dar su apoyo a Carlos Mesa, el candidato opositor mejor situado en las encuestas para competir con Evo.

EL FRAUDE            

Es seguramente el caudal de votos que recogió Mesa y que fue testificado por el control social y por los veedores internacionales el que puso en evidencia fáctica las muchas irregularidades del Tribunal Electoral.            

La interrupción del conteo el domingo 20 de octubre precipitó la certeza del fraude, certeza subrayada por la misión de la Organización de Estados Americanos y ratificada con más evidencias por los auditores de la OEA. Su informe divulgado el domingo 10 de noviembre aceleró la caída de Morales.            

Las primeras declaraciones de los responsables de estos presuntos delitos electorales, actualmente detenidos, muestran que las órdenes para modificar la tendencia de los votantes salieron del propio Palacio de Gobierno.

DE LA SEGUNDA VUELTA A LA RENUNCIA           

El lunes 21 de octubre, ante la inexplicable interrupción del conteo y con la también inexplicable modificación de la tendencia electoral, plataformas ciudadanas, jóvenes que votaban por primera vez y muchas personas salieron espontáneamente a protestar de forma pacífica.            La bandera boliviana se convirtió en el símbolo de esa resistencia y una consigna que habían elaborado los médicos enfrentados al gobierno: “¿Quién se cansa? ¡Nadie se cansa! ¿Quién se rinde? ¡Nadie se rinde! ¿Evo de nuevo? Huevo, carajo”, coreada con el alegre ritmo del tradicional baile caporal boliviano.            

Entre tanto, el Comité Cívico Cruceño, alicaído durante una década, convocó a un paro indefinido departamental. A los pocos días, todos los departamentos se unieron a la medida.            

Las protestas fueron pacíficas y los grupos de bloqueadores usaron una pitita delgada y sin pretensiones para expresar su repudio. Alrededor de la “pitita” se sentaban abuelas, madres con hijos, jubilados en sus hamacas.            

Un torrente de memes y mensajes de humor usados por los jóvenes ponían el sello moderno y pacífico. A ellos se unieron los artistas, conjuntos y orquestas.            

No hubo la lectura oportuna de los asesores de Morales que jugaron al cansancio de la población y a la violencia contra algunos grupos desprotegidos. Los muertos de estos días son por acciones de francotiradores amparados en turbas.            

La reacción de la población fue también en escala, desde el pedido a una segunda vuelta prevista en la norma; luego exigió nuevas elecciones con nuevo tribunal electoral, pedido que anunció Morales de forma tardía; hasta la demanda de su renuncia para pacificar el país como sucedió antes.            

Los tiempos no ayudaron a la estrategia oficial, más bien le jugaron en contra.            

Morales comprendió finalmente que no podía seguir gobernando contra las ciudades y contra los dos departamentos más duros en la protesta, Santa Cruz y Potosí.


DESPEDIDA CON VIOLENCIA


Coherente con el estilo del MAS y con la influencia venezolana, Morales decidió irse sembrando caos y terror. Los violentos dentro del MAS están relacionados con antiguos militantes senderistas, de la guerrilla colombiana y de colectivos venezolanos.            

La ciudad más castigada es La Paz. Hordas de pobladores pobres, muchos jóvenes varones, mimetizan a francotiradores y terroristas que han intentado atemorizar a los vecinos.            

A pesar de noches muy duras, con el resultado de domicilios incendiados e intentos de tomar gasolineras, la inmediata organización barrial entrenada en los días de paro ha logrado detener a venezolanos, colombianos y otros extranjeros.            

Entre ello llamó la atención la presencia de un guerrillero argentino vinculado a las FARC colombianas.           

Además de la violencia simbólica, persisten una campaña mundial para victimizar a Morales y culpar a la “derecha fascista” de su salida. 

Ni siquiera en los resultados amañados por el tribunal electoral Morales ganó en Bolivia. Los votos que supuestamente le permitieron saltar el 10% llegaron desde Argentina. Comunidad Ciudadana ganó en el 98 por ciento de los países donde sufragaron bolivianos, pero en Argentina está la mayor colonia boliviana.           

 Por ello, entre las cuentas pendientes sobre las irregularidades en las elecciones bolivianas la causa abierta en la fiscalía boliviana deberá investigar cómo funcionaron los consulados y la embajada boliviana en Argentina.            

En el futuro inmediato, podrían dañarse seriamente las relaciones entre Bolivia y Argentina si aparecen movidas (peor si son oficiales) para desestabilizar la dura reconstrucción de la institucionalidad boliviana.       

Cavilaciones: Pensamentos de Evo en su primera mañana en México

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Por Shane Hunt y Harold Olmos

Así que esto es México. Parece bastante bonito. La altura me cae bien. Es la misma de Cochabamba.

En el desayuno tuvimos enchiladas, que comí sin entusiasmo. Quién sabe si me acostumbraré a estas delicias.

Nunca quise ese cuarto mandato presidencial. Me empujaron… Ya lo dije antes:  lo que de verdad quería era irme a mi casita en el Chapare y quedarme, rodeado de amigos que me apoyarían y protegerían.

Pero mis asesores me desaconsejaron diciendo que vendrían por mí.  Con ese discurso de la independencia judicial y el imperio de la ley, tendrían nuevos fiscales y nuevos jueces. Y entonces hurgarían hasta el delito más pequeño de los últimos 15 años para atacarme.  Y, claro, han habido unas pocas veces cuando tuve que sobrepasar la ley. ¿Cómo crees que los partidos politicos se financian en América Latina? Y no es que esas compañías brasileñas sean las únicas que saben construir una buena carretera. Claro que saben. También los chinos saben. Y hay que aprovechar lo que acostumbran dar.

Aquí estoy con ese lío de la cuarta elección. Y eso que nada ha sido fácil.

El referendum del 21 de febrero fue mal manejado y entonces tuvimos que salir con esa estúpida decision del Tribunal Constitucional. Y casi se nos resbala la elección. Debíamos haber intervenido mucho antes, pero te aseguro que yo creía que ganar iba a ser pan comido. Y nunca pensé que la misión de observadores de la OEA iba a ser tan metiche.

A lo mejor no debía haber hecho aquel acuerdo con Almagro.

Lo importante,  como me repetían los asesores cubanos y venezolanos, no es cómo ganas sino simplemente que ganes. De modo que uno tiene que retorcer el proceso democrático como un chorizo. ¿Qué importa?  Como estos asesores insisten, las elecciones democráticas burguesas se basan en un precepto falso, con el que, bajo el capitalismo y el imperialismo, el pueblo vota por su propia esclavitud.

Los asesores no se metieron tanto en esos últimos discursos porque estaban tan ocupados endilgándome que yo había perdido el control del ejército y la policía. Pero ¿cómo controlarlos cuando todos están metidos con WhatsApp y saben todo?

Bueno, pues al final acordamos llamar a nuevas elecciones. Habríamos tenido suficiente tiempo para erradicar a los disidentes en el ejército y la policía.

Pero podía haber sido un asunto complicado. Hasta los venezolanos cometieron el error de llevar a juicio público a un oficial disidente que estaba ya medio muerto por las torturas, y acabó muriendo. 

Quizá eso no habría sido un gran error.

Pero nada había comenzado hasta que aquel militar nos paró en seco exigiendo mi renuncia. Pero no lo culpo. ¿Qué podía hacer él? Pienso que él ya  había perdido el control de demasiadas tropas. Si tus soldados empiezan a marchar por su cuenta, lo mejor que puedes hacer es salir al frente y pretender que los estás comandando.

De manera que no podia irme al Chapare sino para hacer mi maleta. ¿Qué opciones tenía?

¿Venezuela? No, gracias. No quiero hacer fila para recibir mi comida. ¿Cuba? Ha sido siempre lindo estar allí como jefe de estado. Sus médicos son magníficos, pero como exiliado me mirarían como un tipo que traicionó a la revoluición por no haber sido suficientemente duro. ¿Rusia? Muy frío. Allí está Siberia. Moscú no es más que Siberia con subterráneos.

De manera que surgió México. Es bastante bonito. Aquí hablan español. Pero es muy feo si para salir tengo que estar con un ejército de guadaespaldas.

Además, está las DEA, apenas pasando la frontera, lamiendo sus vasos de cerveza con solo  pensar en agarrarme y convertirme en un nuevo Noriega.  Y ¿qué si aquí comienzan un proceso para extraditarme y Trump amenaza con cerrar la frontera para apoyar la demanda?

¿Será AMLO lo suficientemente duro  para parárseles?

Me dicen que Correa vive en Bélgica. Él entregó el poder a su vicepresidente y se fue. ¡Qué fiasco! Si no puedes confiar en  un tipo cuyo nombre es Lenin, ¿en quién confiar? Su nombre debería haber sido Judas.

Pero me pregunto qué tal sería vivir en Bélgica…

Me hicieron tantos problemas. Eso de la Zapata, por ejemplo. Aún peor: tanta bulla en todo el mundo por la arremetida en el Tipnis, que iba a abrir el camino a los indígenas. ¡Iban dejar de comer tanto pescado y habrían comido asado de vaca! 

Cómo me han insultado por ese rascacielos en la Plaza Murillo que volvió un enano el palacio viejo. No puedo creer que no lo volveré a ver.

Uno no sabe todo. ¡Cómo los de la ciudad me criticaron cuando en un desfile me soplé la nariz con la bandera ! Se aprovecharon de que no sabía las costumbres de esa gente.

Si hubiera vivido el Hugo habría tenido quien me ayude a hacer y decir las cosas. Ahora estoy en la tierra de un general que decía que nadie resiste un cañonazo de 50.000 pesos! Y cómo tenía razón. Entre los empresarios ese dicho vale!

Quiero ver ahora cómo se las arreglan ahora sin el Evo.

Hay que saber perder

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¿Es golpe? Como profesional he vivido bajo muchos golpes de estado y ninguno se pareció a éste que ahora el ex presidente Evo Morales y sus simpatizantes se esfuerzan por retratar. La pregunta que casi todos se hacen es si Morales no acudió a decir ¨golpe¨ porque vio que no podría ocultar el fraude ni, en esas condiciones, mantenerse más en el poder con una crisis económica de su factura que parece asomar sobre Bolivia.

No he presenciado ningún golpe en el que eran mayoría las multitudes de  los cuatro puntos cardinales del país que pedían la renuncia del ex mandatario y reclamaban contra el golpe en el cómputo del domingo 20 que atribuían al presidente ido. Tampoco presencié golpes sin presencia militar en las calles.

Entre los repentinos ¨ganó Evo¨ nadie se preocupó por echar una mirada a las grandes concentraciones previas al acto electoral por parte de partidarios de ambos grupos y compararlas.

Luis Almagro, el ex canciller uruguayo y Secretario General de la OEA, el invitado de lujo del entonces presidente para su proclamación en el Chapare, en mayo ultimo, debe haber visto la diferencia. El informe de la comisión de la organización que auditaba el cómputo no le dejó una pizca de duda y ante su auditorio de delegados de los países miembros de  la organización proclamó que Evo Morales había gestado un gran fraude y que el verdadero golpe había que atribuirlo al gobierno de Evo Morales.

El ex mandatario no respondió a esta cuestión en ninguna de las entrevistas que tuvo holgadamente en México, llevadas a cabo sin ninguna dificultad y como si fuese aún autoridad política boliviana.

La canciller Karen Longaric sí expresó su contrariedad, en términos diplomáticos, con la desenvoltura con la que se ha movido el ex presidente Morales en la capital mexicana. Y con notable tacto explicó a los representantas mexicanos en Bolivia las contradicciones entre esta situación y la doctrina mexicana que sirve de apoyo al derecho de asilo. El mundo diplomático tendrá dificultad en explicar  este entripado.   

(fin) https://haroldolmos.wordpress.com

Principio glorioso y final sin gloria

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Luego de 20 días sufridos por la mayoría de los bolivianos, el día 21, a la ¨hora de la oración¨, se abrió un principio glorioso para Bolivia cuando una mujer delgada, esbelta  y bien parecida, que aparentaba bastante menos que  los 52 años que revelan sus datos  personales,  salió a los balcones del Palacio de Gobierno tras jurar como presidente de Bolivia y poner formalmente fin al régimen de Evo Morales Ayma. Para entonces, hacia unas 10 horas que su antecesor se  instalaba en México, como exiliado politico, una condición por la que solo pocos días antes nadie habría apostado. Ahora, todo el mundo en las calles  parecía celebrar festivamente el fin del largo gobierno del MAS. Morales empezaba el camino de las sombras, que ya conocieron otros grandes movimientos. El MNR cayó en 1964 y nunca más volvió a sus tiempos de gloria.

Jeanine Añez fue catapultada a su condición presidencial por la marea de acontecimientos  que estalló el 21 de octubre,  del día después de las elección presidencial en la que Morales postulaba por un cuarto mandato consecutivo, un ciclo inédito en Bolivia  y raro en el mundo. Morales, tras haber tenido muy cerca al candidato de Unidad Democrática, Carlos Mesa, aparecía distanciado, luego de una misteriosa suspensión del conteo electrónico de votos, y a solo un pelo de consolidar la victoria en primera vuelta. Un desempate con un historiador, y periodista de hablar claro y preciso, le habría resultado insoportable hasta el ridículo. En cuanto se restableció el conteo, casi 20 horas más tarde, apareció ganando con el mínimo necesario para evitar a su rival. Los indicios de fraude a lo largo de todo el proceso, desde la decision de Morales de candidatear.

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ridiculizó la imagen de fraude electoral que el regimen de Morales intentó plantar. Mencionó, más bien, el ¨fraude generalizado¨ que, subrayó, se  había producido en Bolivia. El funcionario se autocensuró al no mencionar que él había tenido un lugar de honor en la proclamación de Morales, en el Chapare, como candidato, en mayo pasado.

En la sesion del Consejo Permante de la OEA, en Washington, se registró un alud de condenas contra el fraude en Bolivia. Una de las pocas voces a favor de Morales provino de México, que cuya delegada juró que en Bolivia había habido un ¨golpe de estado¨.

La situación de Jeanine Añez es harto diferente de la que tuvo Lydia Guiller,  la primera mujer president boliviana. Ascendió  en agosto de 1979 y cayó, menos de tres meses después por un golpe military y encabezado por el comandante en jefe de entonces, Luis García Mesa. La nueva presidente parece contar con el apoyo militante de gran parte del pueblo bolliviano que se volcó jubiloso a las calles a bailar, cantar y celebrar.

El ascenso de la presidente Añez puede haber caído como una lluvia de granizo sobre los grupos del ex partido de gobierno que estaban en marcha hacia la Plaza Murillo, para escenificar apoyo para el exiliado líder Morales. Nada se supo de ellos en las horas siguientes. Incluso, buena parte de la guardia que custodiaba el Palacio de Gobierno se fue a dormir –merecidamente.