Bolivia

Trampolines

Posted on

Las volteretas de 180 grados ocurren en todas partes. El presidente Donald Trump dio esta semana un trampolín que dejó boquiabierto  a medio mundo, a solo horas de haber intentado parapetar su imagen, deteriorada por él mismo cuando trataba de condenar episodios violentos de racismo en una pequeña comunidad del estado de Virginia.  

El mandatario colocó en el mismo saco a los que sentían sus derechos avasallados y a los ultranacionalistas blancos, neo-nazistas, antijudíos y Ku Klux Klan agrupados bajo un denominador común que pretende que existe una ¨supremacía blanca¨.  El KKK le agradeció  su ¨honestidad y coraje¨ cuando condenó la violencia ¨de muchos lados¨ sin menciones específicas a los grupos ultraderechistas.

Que midiera a todos por igual enardeció incluso a dirigentes de su partido. El mandatario ensayó  el lunes un equilibrio y apuntó por su nombre a los grupos ¨supremacistas¨, uno de cuyos militantes había enfilado su vehículo sobre quienes protestaban contra el racismo extremista. La arremetida aplastó a una mujer y la mató. 

Apuntar a grupos derechistas era demasiado para  el presidente republicano. No pasó un día antes de que volviera retroceder y a condenar sólo genéricamente la violencia. Pero de inmediato no le salió una palabra de condolencias por la muerte de Heather Hayer. Solo días más tarde, ante la avalancha de críticas que le sobrevinieron, dijo que la joven de 32 años era una persona muy especial.

Mientras esas idas y venidas ocurrían en el norte, acá en el sur el partido de gobierno daba su propio trampolín y abrogaba una ley que seis años antes había sancionado bajo la indignación general desatada por una carretera que partirá el corazón del Tipnis, y por la furia de la policía para desbandar una marcha de indígenas indefensos que se oponían a la obra. El presidente Evo Morales fue exultante a Trinidad para firmar la ley, mientras muchos indígenas contemplaban impotentes la inminencia de la obra en su territorio. En Santa Cruz, los indígenas, algunos con ojos enrojecidos, no pudieron evitar que los afiliados al gobierno pasasen a ocupar las oficinas que creyeron suyas por derecho.

Los zigzagueos y trampolines ante cuestiones fundamentales son reprensibles y cuestionan el apoyo a líderes con ese comportamiento, que suele ignorar compromisos y desnuda la ineptitud moral de quienes asumen el papel de dirigentes.

La aprobación de Trump bajaba a niveles inexplorados cuando ocurrió el nuevo entripado y afianzaba la creencia de que está sobre una ruta capaz de llevar rauda a su enjuiciamiento.

En nuestras latitudes, quitar la protección al Tipnis puede haber desatado el saco de los vientos y mejor prepararse para las primeras ventiscas.

De nuevo el Tipnis

Posted on Actualizado enn

El Tipnis ha vuelto a erigirse en tema de atención nacional ante la inminencia de la construcción de una carretera a través de ese lugar con la venia de los legisladores del gobierno que con un ¨se le mete nomás¨ dieron una voltereta a la decisión que habían tomado hace seis años. Por estos días en 2011, medio millar de habitantes del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure decidió marchar hasta La Paz en un trayecto de 600 kilómetros que duraría poco más de un mes, como recurso extremo para detener la construcción de una carretera que consideraban iba a herir de muerte a su territorio. Los temores de los marchistas cundieron en todo el país, aún más después de que recibieran una paliza inmisericorde de la policía que intentó desbandarlos el 25 de septiembre aquel año. Cuando, por fin, consiguieron subir las alturas y llegar a La Paz, fueron ovacionados por miles de ciudadanos que desbordaron los controles policiales para dar la bienvenida a quienes consideraron como heroes de una epopeya por salvaguardar uno de los pocos rincones naturales que quedan en el mundo.

Presionado por un movimiento genuino de opinión pública que había desbordado el país, cruzaba mares y llegaba a latitudes lejanas donde poco o nada se sabía de Bolivia, el presidente Morales firmó un ley que declaraba al Tipnis un territorio intangible, que no podía ser tocado. Fue la primera vez que un auténtico movimiento social torció el brazo de la primera autoridad nacional. Este pasado miércoles 9 de agosto, los senadores oficialistas levantaron la mano para aprobar la ley que suprimió la intangilidad del lugar y dejaron abierto el camino para construir la carretera por el centro del territorio.

(De este episodio marcante de la historia moderna del país tengo algunos capítulos narrativos y testimoniales en mi libro ¨Labrado en la memoria,  anotaciones de un reportero¨, editado por Plural y expuesto en la Feria del Libro de La Paz que concluye esta semana.)

Creo que el gobierno calculó muy mal si creyó que le saldría barato o gratis abrir la cuestión del Tipnis y tenerla resuelta para la campaña electoral de 2019-20 y la re-re-re con la que la mayoría oficialista parece de nuevo entusiasmada. Le está saliendo costoso. Miren ustedes.

Por las redes sociales abundan llamados para la defensa del lugar. El canción de Luis Rico que destaca el coraje de los habitantes del Tipnis resuena en millares de mensajes que recorren las redes. Junto a la canción, se ha vuelto viral la pintura del artista riberalteño José Moreno Aparicio que muestra en primer plano una paraba multicolor gigante de colores vistosos, que bate las alas como para aventar peligros sobre los que marchaban para llegar a La Paz hace seis años.

Los llamados a favor del parque y contra el status de tangibilidad que le han conferido los legisladores oficialistas parecen destinados a multiplicarse al aproximarse, en septiembre,  el aniversario de la ¨Masacre de Chaparina¨, el lugar donde ocurrió la paliza despiadada ejecutada por la policía y dirigida por autoridades del Ministerio del Interior.

Este movimiento corre independiente de la protesta de los partidos politicos de oposición, que han encontrado en la nueva norma una razón poderosa para actuar en conjunto. Todo cuenta con el aval de una opinion pública cuyo crecimiento luce incontenible, incluso para los propagandistas más empeñosos, pues está recubierta por principios de nobleza indiscutible como la defensa del medio ambiente y la protección de los pueblos indígenas. Son atributos que todo el mundo ama defender. (O casi todo el mundo). A eso se suma el convencimiento de que la carretera por el lugar tiene el propósito de ampliar las áreas de cultivos de coca, una promesa no desmentida del presidente Morales a los miembros de las federaciones que él también preside.

También hay el convencimiento de que no obstante la inquietud ya provocada por el paso dado por el legislativo, el debate no ha llegado a su fin y que la controversia reabierta está solo en sus comienzos. En el umbral parecen haber surgido batallas ecológicas y políticas con bajas cuya magnitude aún se desconoce.

La fiscal de allá y los fiscales de acá

Posted on Actualizado enn

Tras conocer los resultados de un Consejo Electoral  sumiso, el presidente Nicolás Maduro bramó amenazas sobre todo el espectro opositor venezolano: supresión de la inmunidad de legisladores,  juicios y cárcel a quienes dudaren de la  legitimidad escuálida del nuevo cuerpo legislativo y una radicalización de su gobierno, visto en gran parte del mundo como cubanista y staliniano. Una voz volvió a retumbar. Luisa Ortega Días, la fiscal rebelde, denunció el fraude revelado por la empresa que prestaba servicios electrónicos y activó una investigación mientras el gobierno urdía planes para acallarla. Con  59 años, la fiscal se ha consolidado como ejemplo universal de autoridad valiente que ejerce el cargo ley en mano aun enfureciendo al gobierno. Aún purgada por Maduro el fin de semana, la funcionaria continuaba con una imagen de dignidad en el ejercicio de sus funciones.

Dos semanas antes, el tribunal de La Paz a cargo del Juicio del Siglo, negó por enésima vez el pedido de Svonko Matkovic Rivera para ser juzgado en libertad. El joven es del puñado de acusados de pretender alzarse en armas, someter al ejército y dividir Bolivia, en un empeño colosal de crear una nueva nación. Nada ha sido probado, aunque  algunos  aceptaron las acusaciones en un esfuerzo por recobrar la libertad tras años encarcelados.  Se declararon culpables, en reminiscencia inevitable de los Juicios de Moscú  (1936-38), cuando la policía soviética extrajo confesiones de los acusados.

Cuando llega al suelo la credibilidad pública respecto al juicio originado en el asalto al Hotel Las Américas y la muerte brutal de tres huéspedes, el tribunal que preside el juez Sixto Fernández  optó por unánimidad respetar el libreto oficial.   Ese libreto se hundió en el descrédito hace tres años cuando su gestor, el entonces fiscal Marcelo Soza, dijo que el gobierno lo había forzado a incriminar a líderes cruceños y fugó a Brasil donde confesó la fechoría. Los fiscales sucesores no han variado la acusación.  Al escucharlos defender la tesis, se  concluye que los testimonios de estos años y la propia confesión de Soza no existen. De hecho, el tribunal la declaró inexistente para el juicio porque carecía de autenticación oficial boliviana, algo que el propio refugiado Soza habría tenido que gestionar.

Es posible que el tribunal hubiese perdido una oportunidad para a sepultar el caso e identificar a los que forjaron la trama que Soza contó en detalle.  Pero faltó una fiscal Ortega con su temple ético  y agallas para marcar la diferencia.

Verdades de ayer

Posted on

El remolino de acontecimientos en Venezuela esta semana ha ofuscado  la historia que yace detrás del terremoto del vecino país. Los factores que confluyeron para dar lugar a la marea política, económica y social que parece tragarse a Venezuela deben ser tomados en cuenta con seriedad, en especial por sus vecinos, pues  preanuncian lo que puede ocurrir en otras latitudes del continente, especialmente  en países empeñados en afiliarse al modelo socialista del Siglo XXI hasta ahora capitaneado por Venezuela.

Norman Gall, un estudioso de América Latina y fundador y director del prestigioso Instituto Fernand Braudel de Economía Mundial, con sede en Sao Paulo, escribió hace años un estudio cuyo valor, ahora que lo vuelvo a leer, se agiganta por la actualidad que encierra. El trabajo, editado hace una década por el instituto a su cargo, asombra por la validez premonitoria de la densa información que ofrece y la lección que entraña para la región.

El estudio de  Gall, quien visita Bolivia con frecuencia y tiene trabajos que analizan cuestiones importantes que están en la base de la pirámide económica y social  boliviana, dice sin ambages: ¨La historia de Venezuela es una historia del impacto de los ingresos petrolíferos sobre las instituciones débiles, agravada  por agudas transformaciones demográficas que precedieron la ascensión al poder del presidente (+) Hugo Chávez y su ¨Revolución Bolivariana¨ en 1998, y que Chávez elevó a un nuevo nivel de desorden. Venezuela inspira tristeza, miedo e indignación ante lo que ese desorden puede acarrear¨.

Algunos datos que llamaban la atención del estudioso hace una década han empeorado, en tanto que las finanzas que ayudaron a costear el aluvión de gastos que provocó el auge de precios de los hidcocarburos se han enflaquecido en más de la mitad. ¨La desorganización y la falta de inversiones en el sector petrolífero (podríamos leer ¨gasífero¨) nacionalizado están reduciendo la producción. La infraestructura colapsa y los homicidios se triplicaron en los últimos 10 años¨.

Gall subraya que hasta hace pocos años, el petróleo y la democracia protegían al país del desorden, pero que esa protección fue socavada por la intensa presión demográfica (la población del país pasó de 2.,4 millones a comienzos del siglo pasado a 27 millones siete décadas después) que llevó al 90% de venezolanos a vivir en ciudades donde dieron lugar a una demanda creciente de vivienda, servicios e inversiones, todo aparejado con un consumo en alza cubierto por importaciones de todo, especialmente alimentos.

Con el bombeo de petróleo en un promedio declinante de dos millones de barriles diarios (3,5 millones en 1998, antes de que se instaurara el ciclo de Hugo Chávez y Maduro), el horizonte económico venezolano es oscuro.  La oscuridad es más densa conel despeñadero en el que parece encontrarse el regimen.

Cuando escribió si ensayo hace una década, Gall decía que la mayoría de los observadores creía que Chávez (murió en marzo de 2013) permanecería con las riendas de su país mientras los precios del petróleo se mantuvieran altos. ¨Pero mi impresión es que, independientemente de los precios del petróleo, Chávez va a hundirse en el desorden creciente que lo circunda. Lo más triste de esta historia es que el desorden va a continuar por mucho tiempo después de que Chavez haya partido¨.

Por la información que traía el estudio de Gall,  lo que ahora ocurre estaba escrito en la pared. Decía el ensayista: ¨El futuro (de Venezuela) será prometedor si las instituciones democráticas pudieran ser fortalecidas en las próximas décadas, de manera de superar las fallas especialmente descuidadas en los sistemas de justicia, seguridad, educación e infraestructura¨.

Estos días, el futuro del regimen acosado de Nicolás Maduro luce impredecible. Los nubarrones sobre su regimen se han acentuado con la instalación de una Asamblea Constituyente ocurrida el viernes, un día después de la fecha oficial prevista. El retraso, anunciado  a solo horas de la inauguración prevista originalmente, fue explicado por el propio Maduro por la necesidad de juramentar a unos pocos electos que no habían recibido credenciales. Pero los observadores creen que la causa real de la demora fue el impacto que causó la revelación de la firma que desde 2004 brindaba una plataforma tecnológica para el registro del voto. La firma dijo que había detectado un fraude gigante, de cuando menos un millón de votos que le habían permitido al gobierno decir que en la elección del domingo habían votado más de ocho millones de ciudadanos, más que el referendum opositor que había congregado a 7,6 millones. La destitución arbitraria e ilegal de la fiscal Luisa Ortega Días este fin de semana ha colocado la caldera hirviente en que está Venezuela a punto de estallar.

El trabajo de Norman Gall es básico para entender lo que ha ocurrido en aquel país de memoria tan grata en Bolivia, que del nombre del Libertador creó el suyo. Quien quiera que desee leerlo en sus detalles, puede encontrarlo en la página web del instituto: www.braudel.com.br

 

 

La intifada venezolana

Posted on

El levantamiento popular en Venezuela cumplió los dos días programados de paro general  y ahora avanza hacia una ¨toma de la nación¨ con la meta de forzar al gobierno de Nicolás Maduro a dar marcha atrás en su propósito de realizar una elección el domingo. Ya es tarde para revertir el turbión al que ha entrado el país bolivariano y las miradas de los vecinos sudamericanos están sobre las Fuerzas Armadas para tratar de auscultar lo que vendrá en los próximos días. Nada ayuda a avizorar un desenlace pacífico y muchos hogares parecen preparados para una contienda aún más violenta que puede prolongarse mucho tiempo.

Los analistas creen que Maduro y su entorno estuvieron todos estos años envalentonados con el poder militar sobre la población civil desarmada y que  han apretado el acelerador  para doblegar a la  oposición. Pero en en tres meses, desde que la ofensiva retomó las calles en abril,  las multitudes que desafían al régimen han mostrado una fuerza contra la que el Maduro y los militares no tienen cómo actuar de manera decisiva. La población ha perdido temor a la fuerza militar y, más todavía, parece haber perdido el temor a morir. Más de cien muertos desde abril al ritmo de uno por día prueban que la fuerza bruta ni las balas son suficientes para someter a una población civil determinada.

Venezuela vive bajo una intifada, el término árabe que describe la lucha popular en la que la población se levanta y decide jugarse el todo el todo. Se originó en Palestina para describir la ofensiva general de los palestinos contra los israelíes. En las dos intifadas que lanzaron, a fines de la década de 1980 y de 1990, los palestinos pusieron en jaque al poderoso ejército de Israel. No consiguieron la autonomía plena que buscaban pero lograron que el mundo tuviese frente a sus pantallas la lucha que libraban casi todos los días y consiguieron difundir su causa y ganar simpatías. No fue poco.

La causa venezolana ha alcanzado en estos tres meses un nivel planetario como nunca. Maduro y su regimen han quedado identificados como expresión de un sistema represivo dictatorial que trata de imponer un régimen comunal, eufemismo apenas diferente del comunista que impera en Cuba y que rigió gran parte de Europa el siglo pasado.

El método escogido es burdo, pues a título de querer redactar una nueva constitución  se pretende anular la Asamblea Nacional, de la que la oposición ganó dos tercios hace dos años contra todo el poder y maniobras del partido de gobierno para quitarle funcionalidad.

En su intifada, los venezolanos cuentan con amigos decisivos en cualquier contienda: Toda America del Sur, excepto Bolivia y, con menos énfasis, Ecuador,  están de su lado. Estados Unidos ha decretado estos días sanciones contra una docena de venezolanos, entre ellos la presidente del Consejo Nacional Electoral,  y en su saco de los vientos tiene todavía tempestades letales para desatar. Una de ellas es volátil en extremo y se llama petróleo.  Estados Unidos compra el 40% de las exportaciones petroleras de Venezuela y cerrar ese grifo sería fatal para las finanzas a cargo de Maduro.  Pero los analistas ven un arma de doble filo, pues un embargo a las compras venezolanas dañaría a la industria refinera norteamericana. Sería una medida contra corriente en un momento en que Donald Trump trata de preservar la economía y generar empleos.

Los observadores ven la intifada de la tierra de Bolívar y Sucre como una lanza letal al Socialismo del Siglo XXI. Después de lo que ocurre en Venezuela, no será fácil encontrar voluntarios para levantar carteles, en Buenos Aires, Londres o Estocolmo, que digan ¨Fuerza Maduro¨ o que quieran repetir la frase ¨Maduro dáles duro¨ del Presidente Morales hace pocos días.  Con el tiempo, nadie se atreverá a repetirlo como ahora nadie daría vivas a Ceaucescu o a  Gomulka, los dictadores de Rumania y Polonia.

El decaimiento de Venezuela en medio de la  mayor bonanza financiera de su historia es visto como prueba indiscutible de  incapacidad  administrativa y  falencias éticas de un régimen que tuvo todo para hacer de su país una excepoción en el continente.  El tema es extenso y merecerá nuevos abordajes.

Ayer le tocó a mi barrio

Posted on

Una amiga venezolana compartió conmigo el artículo que sigue: una prueba de enorme valor humano, un testimonio de la realidad que vive la patria de Bolívar y de Sucre, y de la brutalidad que la atenaza. Fue publicado por Juan Carlos Liendo, un periodista cuya agudeza hace mérito a los grandes narradores de su país. Escribe regularmente en su blog ¨Los de Entonces¨.

-0-

Ayer le tocó a mi barrio

El Cotufa es  uno de mis vecinos más famosos. Todavía no he descubierto bien que hace y,  con lo despistado que soy, seguro estoy que no podría identificarlo entre varios. Vive en una de las veredas y,  desde que me mudé aquí,  escucho ese mote sin nombre en todos los lugares. Un amigo me lo presentó el otro día y como a tantos otros vecinos, lo saludo al verlo pasar;  pero, seguro que no sé quién es ni porque le dicen así.  Si es por mí, El Cotufa puede ser un santo o todo lo contrario, yo solo sé que es hijo de una de las primeras familias de aquí y que su padre, de 86 años,  fue víctima de la rabia iracunda de la Guardia Nacional Bolivariana durante el tercer ataque que sufrió mi barrio hoy, en un periodo de 10 horas.

La Urbanización Los Sauzales es,  de verdad, una comunidad modelo.  Construida en 1968 por el desaparecido Banco Obrero “para dar solución a los serios problemas habitacionales de la clase obrera” significó una de las decisiones habitacionales mas atinadas de Mérida (y quizás de Venezuela) muy probablemente porque sus constructores tuvieron el ojo exacto para ver el extraordinario potencial de crecimiento urbano que posee  la zona donde fue construida.  Hoy día, no solo es el punto central de La Otra Banda, sino el paso obligado que une sus dos extremos y, aunque sigue siendo una urbanización “de interés social”,  su devenir ha sido ejemplarizante.

Es una de las colectividades mejor organizadas y con mayor sentido de pertenencia de cuantas forman el entramado social de Mérida. Formada por tres grandes grupos de bloques de apartamentos y unas cuantas veredas de pequeñas casitas unifamiliares, tiene continuidad y complemento en la Urbanización Don Pancho, cuyas dos únicas calles de “casaquintas” adosadas, le otorga particularidades estéticas a un terreno que sobrepasa los 100.000 metros cuadrados, en el que se ha logrado un orden y nivel de mantenimiento y cuidados inusuales en esta urbanidad de emergencia en que se ha convertido el país.  Los Sauzales ha crecido tanto como sus moradores: en sus apartamentos y casas, ampliadas y hermoseadas, se han formado un par de generaciones de profesionales universitarios a quienes sus padres “sacaron adelante” gracias a la tranquilidad que les produjo ese desarrollo habitacional pensado para obreros de la Universidad de los Andes.

Es también una urbanización muy comprometida con la oposición; tanto, que en ocasiones  ha llegado a llamarse,  medio en broma (y medio en  serio) una Republica Independiente. Obedece cada llamado a plantón, cada trancazo y cada marcha, habiendo desarrollado en 113 días de protestas un movimiento de resistencia que, en casi todo, unifica su agenda a la de la Mesa de la Unidad Democrática, aunque posee un punto innegociable: el cierre de sus accesos a la Avenida Los Próceres, cosa que hacen casi diariamente impulsando de esa forma otros cierres importantes en La Otra Banda, territorio de inconformes.

Las trancas siguen siempre el mismo patrón: una inmensa bandera tricolor cierra el paso a la avenida  y luego la urbanización se cierra toda, incluso el paso entre las estrechas veredas, obstaculizando el acceso que lleva, por medio de la Urb. Don Pancho,  a la Avenida Las Américas y por allí a las más emblemáticas zonas residenciales de la resistencia. Ayer no fue distinto.  Aunque el paro nacional convocado por  la MUD  y acatado por el 100% de sus negocios y habitantes debía haber terminado a las 6 de la mañana, la tranca se extendió por  una decisión que tuvo más de protección que de protesta.

El primer ataque ocurrió un poco después de las 7 de la mañana. Rápido, violento y sin víctimas: un numeroso ejercito de colectivos motorizados pasó por la avenida, se encontró con la tranca a la altura de Los Próceres y dispararon, como suelen hacer, intentando una inútil disuasión.  Realmente ocurrió poco más y se creía que ganada la escaramuza a los colectivos, el día iba a transcurrir calmado.

No fue así. Menos de dos horas más tarde, los colectivos regresaron acompañados tanto de la Policía Nacional Bolivariana como de la Guardia Nacional Bolivariana. Entonces atacaron con rudeza. A sus disparos, los Sauzaleños respondieron con piedras e insultos, para evitar el azote de los uniformados a la zona de veredas y a los bloques de apartamentos que están en la parte más interna.  No lo consiguieron por poco. Lanzaron un par de bombas lacrimógenas, detuvieron a un chico de 17 años que fue liberado, sin torturas, un poco después y se esmeraron con el primer bloque de apartamentos: el que está en el lindero exacto de la avenida. Sin embargo, no lograron dañarlo.

En la madrugada de ayer, los chicos que estaban de guardia para evitar que se quebrantara el paro nacional, movieron un enorme contenedor de basura y lo ubicaron en el medio de la calle principal haciendo más difícil el paso, quizás eso nos salvo a todos de un ataque que pudo ser más grave y que se llevó por delante al CDI más famoso de Mérida, vacio de pacientes a esa hora;  pues, creyendo que su proximidad los pondría a salvo, los chicos intentaron refugiarse en sus predios, siendo repelidos con gas lacrimógeno y una batalla de piedras contra perdigones,  que milagrosamente no arrojó sino heridos leves y cuantiosos robos,  los efectivos de la Policía Bolivariana arrasaron con bolsos, morrales y carteras de todos los que tuvieron a mano. Se fueron con mucho escándalo cerca de las 11:30 de la mañana.

Los vecinos, decididos a elevar la voz de su protesta en venganza por el desproporcionado ataque, se reunieron en uno de los estacionamientos y decidieron fortalecer las trancas.

El tercer ataque sucedió cerca de las 6 de la tarde y fue tan imprevisto como cruento.  Brutalmente, una tanqueta irrumpió a la entrada de la urbanización y un verdadero ejército represor arrasó con todo a su paso: los vidrios de los apartamentos y casas de toda el área externa de la urbanización y la integridad personal de una comunidad que se respeta a sí misma. Desde mi ventana, podía escuchar gritos, detonaciones y pedidos de poner a salvo a las personas vulnerables.  Casi  inmediatamente empezaron, como parece haberse hecho costumbre, a disparar contra los apartamentos; luego apareció el gas lacrimógeno y fue entonces cuando el padre de El Cotufa, entero y con carácter aun a sus 86 años, salió a enfrentar a la Guardia.

Solo les pidió no arrojar bombas lacrimógenas a las casas de las veredas y  quiso explicar por qué.

Don Homero fue la víctima más sentida de este último ataque. Fue golpeado, cayó al piso frente a su casa y allí tuvo que aguantarse el dolor de una bota militar sobre su rostro; pero, no fue el único: La Sra. Mireya, otra vecina de siempre, fue detenida y llevada a la tanqueta donde la golpearon un rato para dejarla en libertad “aleccionada” (para que aprenda, contaron que dijo el guardia que la liberó) y en algún apartamento, como también parece haberse convertido en costumbre, un chico de 17 años fue atendido de las heridas causadas por perdigones. Una piedra equivocada golpeó el pómulo de uno de los muchachos y tres jóvenes más fueron retenidos por un rato en la tanqueta, aunque solo apresaron a uno.

Se fueron con la misma furia que habían llegado; pero antes, para dejar muy claro que, para la Guardia Nacional Bolivariana, nosotros somos sus enemigos, quemaron la enorme bandera tricolor que ha sido emblema de esta magnífica comunidad desde el inicio de su lucha.

El Cotufa está ocupándose de restablecer la salud física de su padre, a quien según hemos sabido, los golpes no han hecho sino templarle el carácter un poco más y ya fue dado de alta. La Sra. Mireya considera su paso por la tanqueta como una herida menor de esta guerra libertaria y los demás están muy curtidos como para preocuparse por un perdigonazo.

Pero, el sentido de integridad de esta urbanización modelo, formada  por lo mejor de la clase media-media y lo mejor de lo mejor de la clase obrera, ha sido íntimamente herido. La bandera quemada  por la Guardia Nacional Bolivariana en su furioso repliegue se ha convertido en una ofensa mucho más imperdonable que la colección de golpes que hoy,  a sus 86 años, suma Don Homero a su experiencia de vida, pues esos sanarán fortaleciendo su alma de señor decente y honorable; de aquí, de Los Sauzales,  de toda la vida.

Publicado por Juan Carlos Liendo en 8:24:00  

Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest

Etiquetas: ataqueGNBmeridaprotestas

Caída libre

Posted on

El régimen de Nicolás Maduro y su experimento socialista Siglo XXI entraron en caída libre el domingo 16 de julio y de su final la oposición parece tan segura que ha empezado a formar un gobierno paralelo. La agonía del regimen que representó la mayor esperanza de millones de venezolanos de conquistar una sociedad más igual y moderna sustentada en la abundancia del petróleo luce próxima al fin. En su rastro quedan fortunas faraónicas mal gastadas, mal invertidas y mal administradas.

Tras la estocada de fondo que representó la participación de más de siete millones de ciudadanos que votaron para forzar la salida de Maduro y su régimen el domingo pasado, sobrevino el jueves el paro cívico  que detuvo gran parte de las actividades en todo el país. La desolación de las calles mostrada por las imágenes de la television proyectaba la orfandad del regimen al que ahora casi nadie, excepto sus seguidores más cercanos, vacila en llamar dictadura. Salvo Bolivia, y con modestia Ecuador, Maduro está solo en Suramérica. La oposición congregada en la Mesa de Unidad Democrática ahora anuncia un nuevo paro cívico, esta vez por 48 horas, el miércoles y el jueves, para dar curso, el viernes, a una marcha nacional hacia Caracas. Desde el llano, la costa y los Andes, la oposición al régimen, que con holgura supera el 80% de la población, tratará de desembocar en Caracas. Los que vienen son días determinantes.

La soledad internacional que rodea al régimen de Maduro se parece a la del régimen dictatorial de Anastasio Somoza en los estertores.  El 19 de julio de hace 38 años, el ejército Sandinista tomó Managua y lo derrocó tras más de cuatro décadas de dictadura. En el exilio, el capítulo crepuscular que suele acompañar a los dictadores, sus enemigos lo emboscaron en una calle de Asunción y lo acribillaron. Preso de las tribulaciones que han acorralado a su gobierno, este año Maduro envió a los sandinistas solo un mensaje escrito. (Para celebrar la caída de la dictadura y del advenimiento del sandinismo estuvo en Managua el presidente Evo Morales.)

La oposición ya organiza un gobierno de rescate nacional y el viernes juraron nuevos magistrados de una nueva Corte Suprema, a la que se sumará un nuevo Consejo Electoral. Ahora hay un poder dual en Venezuela.

Eso también supone un mensaje a la comunidad financiera (léase China y Rusia) para evitar compromisos con el régimen y se suma a la amenaza de USA de dejar de comprar petróleo de Venezuela (40% de sus exportaciones de crudo van a Estados Unidos) o pagar a través de algún ente fidecomisario. El acoso no ha dejado resquicio. Senadores de Colombia y Chile anunciaron que enjuiciarán a Maduro ante tribunales internacionales.

Con casi todas las pilas de los timbres que tocaba ahora secas, se ha vuelto aventurado asegurar que el ex conductor de autobuses, formado en la escuela de dirigentes en Cuba, sobrevivirá la riada. Tal vez más aún que celebre sus 55 años en el Palacio de Miraflores el 23 de noviembre.