Bolivia

Todo se derrumbó

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El lunes 1 de octubre ha quedado marcado como el día del naufragio de los esfuerzos bolivianos de un retorno al mar por el Pacífico. El país cerró Septiembre y se fue a dormir sin que nadie en el gobierno frunciera el ceño de preocupación. Apenas acababa de desperezarse al día siguiente cuando vino el vendaval de la Corte Internacional de la Haya, que rechazó de cuajo la pretensión boliviana de obligar a Chile a negociar una salida al mar. El país, enclaustrado desde la guerra de 1879 entre las montañas andinas y los valles y llanuras inmensas del oriente, tuvo un despertar de incredulidad. Parecía que en la cuestión magna de su existencia, había retrocedido un siglo.

Era inevitablemente cierto y el malhumor empezó a cundir. Carlos Valverde, el comentarista radial más desinhibido del país, mandó al Presidente a donde por lo general se va una vez al día. Todo el país fue cubierto por nubarrones. Nada será igual desde entonces.

Para el gobierno del presidente Evo Morales ha sido el equivalente a un Hiroshima y Nagashaki que no le deja otra opción que alzar las manos sin condiciones y buscar una salida honrosa para saltar de la fosa en que ha hundido a la diplomacia boliviana. Salir del foso require activar atenuantes inmediatos para la enorme frustración que toca a todos los bolivianos, desde Riberalta hasta Tupiza, y desde Orinoca hasta Puerto Suárez.

Será difícil liberarse de la frustración por la remoción de todos los hitos construidos con denuedo a lo largo de más de un siglo, desde las gestiones ante la Sociedad de las Naciones, las notas reversales de 1950, la Declaración de Ayacucho, hasta Charaña y las declaraciones sucesivas de la OEA y de todos los documentos que suscribieron Chile y Bolivia para resolver el problema más que centenario enclavado en el corazón sudamericano. Todo se derrumbó.

El lunes fue el día de la mayor catástrofe de la historia diplomática boliviana. Las primeros  ungüentos para soportar el malestar deberían pasar por la renuncia del presidente a la re-re-re y su retiro a un silencioso ostracismo sumado al compromiso con garantías plenas de una elección limpia el año próximo.

Este lunes 1 de octubre fue como  un ¨Maracanazo¨, el campeonato mundial que Brasil perdió ante Uruguay, cuando tenía todo preparado para la que sería una victoria bulliciosa que, en nuestro caso, obligaría, a Chile a negociar. No había siquiera una aquiescencia formal de Perú a la cesión territorial que implicaría la solución, pero la Plaza Murillo estaba preparada como para grandes festejos, hasta sahumerios cerca de una unidad del ejército que desfilaría y una banda militar y que entonaría la marcha del mar. Todo se derrumbó.

Ahora el gobierno tendrá que buscar cómo hablar con el vecino a través de la rendija que dejó el fallo del 1 de octubre. En actitud típica de sindicalista que no quiere perder todo, Morales dijo que escribirá una carta al Secretario General de la ONU reclamando que el fallo de la Corte había ignorado algunas premisas del planteamiento boliviano.

El concepto al que ahora Bolivia se aferra, y que el gobierno cree que aún le da pie para reclamar, está en las cinco líneas finales de la declaración, como un punto seguido, ni siquiera como párrafo independiente. ¨El Tribunal añade que la conclusión (con la que fueron demolidos los argumentos bolivianos) no debe entenderse como un obstáculo para que las Partes continúen su diálogo e intercambios, en un espíritu de buena vecindad, para abordar los problemas relacionados con los países sin litoral, situación de Bolivia, solución a la que ambos han reconocido como una cuestión de mutuo interés¨.

Puede equipararse la frase a la propina que se deja al mesero después del banquete.

En la rendición de cuentas que se viene podrían servir como atenuantes iniciales de la abrumadora derrota,  la cancelación total de la re-re-re, en el marco de una amnistía general y del mantenimiento de la palabra empeñada por el presidente para retornar a su cato de coca bajo un ostracismo que le ayudaría a blindar el olvido que espera.

El lunes, mientras se desvanecían las ilusiones que el presidente forjó durante cinco años, parecían resonar orondas las palabras de Abraham König, el plenipotenciario chileno que en 1900 escribió el epitafio para la era que comenzaba:

¨Es un error muy esparcido que se repite diariamente en la prensa y en la calle, el afirmar que Bolivia tiene derecho de exigir un puerto en compensación de su Litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado Litoral y se ha apoderado de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título que los Estados Unidos de la América del Norte han tomado a Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones. Que el Litoral es rico y que vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale muchos millones; que si nada valiera, no habría interés en su conservación. Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el Litoral. Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido; así  lo dice el Pacto de Tregua: fue una entrega absoluta e  incondicional, perpetua. En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto¨.

El presidente Morales y los negociadores ignoraron la premisa brutal que encierra la expresión lapidaria del plenipotenciario. Hoy, casi 120 años después, la frase luce convalidada.

 

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El naufragio de Unasur

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Menos de tres semanas después de su inauguración oficial, el moderno complejo de oficinas destinado a cobijar a Unasur, inció actividades albergando un congreso de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, cuyos afiliados producen gran parte de la coca en Bolivia.

El acto oficial, presidido por el Primer Mandatario de la Nación, representó mensajes importantes para los participantes. En primer lugar estuvo la trascendencia de ese grupo de federaciones en la vida política, sindical y también económica de Bolivia.  Las seis federaciones fueron las primeras oficialmente alojadas en el moderno complejo que costó más de 62 millones de dólares, uno de los mayores y más costosos emprendimientos de la industria boliviana de la construcción.

Hasta días antes de que las llaves del lugar fuesen entregadas al XIV Congreso Ordinario de las seis federaciones, el monumento estaba acechado por dudas sobre su funcionamiento. El gobierno decidió designarlo como la Casa de la Integración Sudamericana y al asignarle la sede del congreso de las federaciones subrayó la importancia e influencia del grupo, que el propio presidente encabeza.

En el discurso inaugural, el mandatario envió un mensaje a los participantes: Ojalá aprendieran a hablar inglés para poder ir al Africa y divulgar el proceso politico boliviano. Parecía un buen deseo que, sin embargo, subestimaba que en ese continente se habla francés, árabe, swahili, yoruba, y muchas otras lenguas poco conocidas en Bolivia, en número igual o superior al de los que pueden expresarse de manera fluida en inglés.

Los africanos que conocieron el discurso del presidente pueden haber quedado sorprendidos con el propósito linguístico desde el que se postula como el principal foro integracionista sudamericano.

Los festejos de la inauguración no disiparon el escepticismo que ofusca el futuro de la unión integracionista.

Las riendas del proceso fueron asumidas por Bolivia a mediados de año, en medio del retiro simultáneo del grupo de seis socios mayores: Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Chile y Paraguay. Este mes, Colombia, que había subrayado como causa matriz de su divorcio la ostensible influencia de Venezuela sobre las decisiones del grupo, ratificó que su alejamiento es definitivo. Y hasta ahora nada  se sabe sobre las responsabilidades de los gastos administrativos asumidos por Bolivia.

Informes no oficiales subrayaban la incertidumbre que habría cundido en la planta administrativa. La ocupación  temporal por el congreso de un sector ligado al gobierno tampoco traía gran tranquilidad a los administradores.  El rédito que representaría para el moderno complejo, ubicado en el municipio de San Benito, a menos de 50 kilómetros de Cochabamba, parecía mínimo o cuando menos cuestionable.

El ejecutivo Andrónico Rodríguez, de la Federación Mamoré-Bulo Bulo, dijo que la cancillería había cedido gratis el edificio y que las federaciones solo se harían cargo de la limpieza y de los gastos de agua y luz, sin ofrecer cifras sobre el monto de tales obligaciones.

En una frase ampliamente citada por los medios nacionales, el dirigente dijo: ¨Hemos coordinado con la Cancillería. Esto está al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores. Nos ha cedido (ese ministerio), por supuesto vamos a cubrir pequeños gastos que tenemos en cuanto al agua, por ejemplo, a la energía, pero después está bajo nuestra responsabilidad el tema de higiene y la limpieza¨.

Rodríguez no detalló en qué había consistido la cesión, pero dijo que había ocurrido ¨con mucha facilidad. No estamos pagando alquiler ni nada¨.

Parecía el epitafio, cuando menos de su sede, de un organismo que nació con el  pregón de la unidad continental y que ahora  inaugura su principal edificio ofreciéndolo gratuitamente a las federaciones del trópico.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

La prueba del 13

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Los bolivianos están siendo obligados a concurrir de prisa  a elecciones primarias para designar candidaturas para las elecciones del próximo año, bajo una norma vista como estrategia del gobierno para prolongar su permanencia en el poder, en el que ha cumplido 12 años y se acerca a los 13. Para los que creen en números y fechas cabalísticas en torno al número 13, vale la pena tomar en cuenta algunos datos.

A la evocación magna de que 13 fueron los que asistieron a la Última Cena, hay que agregar que en la edad media (Wikipedia), se pensaba que 13 personas formaban los grupos de brujas que aterraban aldeas y que 13 eran las escaleras que llevaban hasta el patíbulo.

Muchos creen que el número 12 es perfecto. El año contiene 12 meses, jornadas de 12 horas dividen al día y la noche. En compensación, el siguiente número sería de malos augurios en toda su extensión. En esta aversión hacia el 13 militan hasta los pilotos de automóviles. En las carreras Fórmula 1 ese número fue usado muy raras veces, por el temor de los corredores que padecen de triscaidecafobia, o trececafobia, el miedo irracional al número 13.

No solo  los pilotos. Muchos edificios evitan el número y pasan del 12 al 14 o colocan una ¨b¨ para disimular el salto: 12A, para continuar con 14. Con los ascensores ocurre lo mismo: del 12 se pasa al 14A o simplemente al 14. Además, la primera bandera de Estados Unidos tenía 13 franjas que representaban a  los 13 estados con los que se fundaba la unión. Nadie aconseja casarse en martes 13 y el viernes 13 es considerada fecha en la que mejor no andar con juegos. Los ejemplos son numerosos.

En política es más complicado, pues en este caso implicaría comprometer todo un año. Eso no significa, sin embargo, temer a una fecha que, bajo otros lentes, es prolífica de buenas noticias. En la liturgia católica, el 13 de mayo se conmemora la aparición de la Virgen de Fátima a los niños pastores de Cova da Iria, en Portugal. La aparición fue seguida por otras cinco, una cada dia 13 siguiente.

En todo caso, dice mucho el número de años en el mando del país al que ingresa el presidente Evo Morales, un record rara vez alcanzado en el mundo. Bajo una oposición empeñada en unirse a regañadientes para cerrarle el paso, el número 13 debe también llamar la atención de quienes no causa rubor la derrota del 21 de febrero de 2016. Ese día la mayoría del país dijo No al intento de modificar la CPE para pintar de legalidad el propósito prorroguista.

A estas alturas, pese al rechazo a la decisión controvertida del TC, nada anuncia que el presidente Morales y su cúpula vayan a retroceder, salvo intercesión del temor reverente hacia aquel número cabalístico.

El empeño de cruzar el 13 puede resultar en un fiasco que engorde las supersticiones hacia este número. Pronto podría saberse si  ha sido acertado desestimar la sabiduría popular, así ésta sea supersticiosa.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Tribulaciones de Trump

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La fortuna política del president Donald Trump dio esta semana nuevas vueltas que volvieron más probable el espectro que acecha a su administración: un enjuiciamiento por multiples causas que llevarían a su apartamiento de la presidencia, desde conducta personal impropia hasta relaciones indebidas de algunos de sus parientes más próximos con jerarcas rusos para ayudarle a vencer la presidencia en 2016.

Trump, con un promedio de aprobación inferior al 40%, más bajo que el de todos sus antecesores en lo últimos 65 años en época equivalente, tendría dificultades para continuar su agenda legislativa, cuando dentro de dos meses habrá una renovación de las dos cámaras. La mayoría de las encuestas hace ver que es probable que pierda la mayoría que el Partido Republicano ha ostentado hasta ahora en ambas cámaras, que le ha permitido llevar adelante la agenda del gobierno.  En el trayecto de su agenda están las relaciones internacionales y los acuerdos de libre comercio, inclusive el que tiene Estados Unidos con México y Canadá. Sin esa mayoría, Trump ingresará a una etapa diferente de gobierno, con los demócratas acelerando una agenda que busca su enjuiciamiento.

Tres hechos sobresalientes en una semana pueden haber contribuido para que eso suceda: Su inasistencia a los funerales del senador republicano John McCain, considerado el senador más liberal de su Partido,  un libro revelador del carácter del mandatario, escrito por uno de los dos periodistas del Washington Post que desencadenaron el escándalo de Watergate, y una extraña columna periodística anónima en The New York Times.

En el primer caso, Trump no fue invitado por la familia. El presidente no guardaba ninguna simpatía hacia el senador fallecido que, a su vez, desdeñaba su modo de gobernar. La semana antepasada tuvo actitudes contradictorias, como muchas otras de su gobierno, cuando ordenó recolcar la bandera nacional de manera normal cuando había sido izada a media asta en duelo por la muerte del senador. El rencor inocultable del mandatario hacia un senador muy popular por su conducta como combatiente en la Guerra de Vietnam, donde estuvo prisionero durante cinco años y medio, irritó a gran parte del país. Trump había dicho que prefería a héroes de guerra que no hubiesen caído prisioneros. Sus asesores se vieron en figurillas para tratar de explicar la actitud del presidente.

Al traspié le siguió la publicación de Fear: Trump in the White House (Miedo, Trump en la Casa Blanca), el nuevo libro de Bob Woodward, que relata situaciones de caos y desazón imperantes en la sede del gobierno. Woodward fue el periodista que, junto a Carl Bernstein, destapó el mayor escándalo del siglo pasado en la política norteamericana. Las revelaciones del ¨caso Watergate¨, por el nombre del hotel donde se escenificó el escándalo, llevaron a la renuncia del presidente Richard Nixon en 1974.

En una conversación de Trump con el periodista, grabada la semana que acaba con el consentimiento del mandatario, éste reconoce que ¨se viene otro libro con malas noticias¨. Woodward le explicó que había tratado de entrevistarlo y que había hablado con seis funcionarios de su entorno, sin ningún éxito.

El desconcierto que parece imperar en la sede del gobierno habría llevado a uno de sus funcionarios a escribir una carta anónima que publicó The New York Times, tras advertir a los lectores que lo hacía para proteger al autor, a quién sí conocía, de represalias de la administración. El autor anónimo develaba que muchos otros funcionarios tratan de sabotear al presidente desde dentro de la Casa Blanca e incluso le esconden documentos porque creen que las actitudes del mandatario ponen en riesgo la seguridad del país y la paz mundial.

Autoconfeso  militante de ¨la resistencia¨ anónima en el gobierno de Trump, el autor critica la aproximación del presidente hacia la dictadura norcoreana y la rusa y su desdén hacia los aliados tradicionales de Estados Unidos.

La publicación ha traído una grave pregunta a los periodistas, sus jefes de redacción y los propietarios de los medios: ¿pueden publicar notas anónimas con razgos de plena verosimilitud, inclusive conociendo la identidad de los autores, si juzgan que hacen así un bien a la sociedad a la que sirven?

El periódico más influyente del mundo ha creído que sí.

Enredos de la propaganda

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Hace algunos años, un comentarista intentó emular ¨Poema 20¨ de Neruda y queriendo ofrecer un ánimo optimista y risueño opuesto al mensaje del poeta, escribió en su columna de un diario de La Paz:  ¨Puedo escribir los versos más alegres esta noche…¨ La intentona murió de rechazo por el mal gusto, antípoda de los versos entristecidos que fluían de la inspiración del gran poeta, después premiado con el Nobel. El desdén del público al intento de parodiar el sentido del poema grandioso (¿quién no tuvo adolescencia para recordarlo y memorizarlo?), sepultó la idea para siempre.

Estos días, El Deber, de Santa Cruz, y Página Siete, de La Paz, han destacado la noticia de una cumbia que intenta neutralizar el mensaje que ha cundido a lo ancho y largo de la geografía boliviana. La primera línea lo dice todo: ¨Bolivia dijo no te vayas Evo¨. En las imágenes y audios que vienen enlazados a las publicaciones, aparecen las primeras autoridades del país que, en un climax de entusiasmo, bailan al son de la cumbia.

Para medir el efecto de la iniciativa habría que interpretarla en ambientes de concurrencia masiva. Mejor todavía, habría que determinar si se logra hacerlo en grandes urbes donde la tesis contraria también se manifiesta: Sao Paulo, Buenos Aires, Roma, Berlin o París, donde ya retumbó el original Bolivia dijo No. Es obvio que el esfuerzo conllevaría mucho coraje pues tendría que posicionarse frente a una opinión adversa ya asentada y con tendencia a crecer. Podría afirmarse que la iniciativa ha partido con desventaja autoinfligida, al incorporar y, por ende potenciar, las tres palabras de la expresión que se quiere antagonizar: ¨Bolivia dijo no te vayas Evo¨. Le agrega tres (…te vayas Evo), que quitan originalidad al mensaje y lo vuelven pueril. Es como si en los años de 1950 se hubiera querido cantar ¨viva la Falange, Gloria a Villarroel, y a Paz Estenssoro…¨ etc. bajo la tonada movimientista ¨Siempre¨.

¿Se han dado cuenta los que lanzaron la idea?

El fenómeno ¨opinión pública¨ no es una suma de opiniones pero sí una amalgama potente, un conjunto de sentimientos, ideas, protestas, recuerdos y creencias nuevas y añejas, que de pronto convergen y se manifiestan públicamente de una manera contagiosa, reclaman unanimidad y llaman a la acción bajo una sola idea.  Observen el ¨Bolivia dijo no¨ y verán esas características.

Los estudiosos aún no logran de manera unánime definir el fenómeno que, sin embargo, es esencialmente dinámico y visible en sus manifestaciones. Pocas veces ocurren fenómenos de la escala que presenta el ¨Bolivia dijo No¨. Nadie podría pronosticar el resultado si los que ahora interpretan la novísima tonada ¨Bolivia dijo No te vayas Evo¨ lo hicieran durante una competencia deportiva o en una plaza pública.

El tema es fascinante y continuará como objeto de estudio aún cuando las causas que le dieron origen hayan desaparecido. Los sociólogos tendrán mucho para hablar sobre esta demostración empírica de cómo se impone el fenómeno masivo que, a falta de otra denominación es, simplemente, ¨opinión pública¨.

Lemings del Siglo XXI

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Los signos no dejan lugar a dudas y despellejan la realidad de un ciclo que llega al final. La ex presidente Cristina Kirchner está a un paso de ir a la cárcel, en medio del asombro de muchos argentinos que no sospechaban de la trama de corrupción que bajo sus narices se tejía. El camino de la ex presidenta hacia la prisión ya fue seguido por Luiz Inacio Lula da Silva y Ollanta Humala. De Fernando Lugo casi nadie se acuerda y a Rafael Correa la justicia le pisa los talones. Tras 23 años con el poder presidencial y presionado por una insurrección cívica, Daniel Ortega no encuentra a dónde ir. Otros de su misma línea en el continente presienten que el final se acerca inexorable y temen correr la misma suerte.

Surgido como una oportunidad de redención tras el fracaso monumental del socialismo real que se instaló durante 72 años en Rusia, el Socialismo del Siglo XXI luce en crisis terminal. Muchos analistas creen que, a menos que reorienten la ruta drásticamente, los sobrevivientes de este prolongado tsunami marchan hacia el final suicida hasta hace poco atribuido a los lemings de Europa del norte. No se conoce de ninguna banda musical auténtica que los acompañe pues el entusiasmo que consiguió congregar alrededor de sus postulados ahora languidece. Los sostiene una esperanza azarosa de que en algún momento la fortuna política les vuelva a sonreir.

El sistema que colapsa también trepida más allá de los límites geográficos inmediatos. Ahora afecta al nervio esencial del socialismo en su segunda versión, Cuba, que también siente que transita un retorno a los tiempos temibles del ¨Período Especial¨ que sobrevino tras la caída de la Unión Soviética, que durante 30 años mantuvo la economía de la isla a razón de unos cinco millones de dólares diarios. Fueron años de grandes sacrificios para los cubanos, en los que hasta los bueyes compensaron la falta de energía que derivaba del petróleo, que en trueques y a precios reducidos, recibía de los soviéticos. En un determinado momento, una legión de 200.000 bueyes arrastraba arados, tractores y propulsaba moliendas de azúcar. La fortuna, sin embargo, aún estaba del lado del régimen de los hermanos Castro.

Hugo Chávez Frías fue ungido presidente tras ganar las elecciones de 1998. Recibió la banda presidencial del mandatario que lo había amnistiado años atrás, Rafael Caldera, cumbre del socialcristianismo mundial. El comandante estuvo dos años en la cárcel del Yare, a unos 70 kilómetros por carretera desde Caracas, donde fue recluido tras la intentona golpista de 1992. Libre, empezó su escalada democrática hacia la presidencia.

En el joven mandatario Cuba encontraría el respaldo económico que perdía con el hundimiento soviético. A Cuba llegaban hasta hace poco unos 90.000 barriles diarios de crudo entregados en condiciones preferenciales y que la isla procesaba o vendía directamente a clientes. Esa cantidad se ha ido reduciendo a medida que la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) también entraba en una crisis sin precedentes y retrocedía en más de medio siglo.

La producción petrolera ahora está en alrededor de 1,5 millón de barriles diarios; las refinerías se paralizan por falta de repuestos y mano de obra calificada, y en ese declive las entregas subsidiadas a Cuba y otras islas del Caribe han sido afectadas o desaparecido por completo.

Los observadores subrayan que ese derrumbe ha repercutido en una de las naciones centroamericanas más favorecidas por el petróleo subsidiado. Contar con petróleo barato y, además, con acceso preferencial al mercado venezolano fue fundamental para que la economía nicaraguense pareciese pletórica de salud, con un crecimiento que bordeó el cinco por ciento anual, el más robusto después del de Panamá. La falta del apoyo venezolano apretó fuertemente el cinturón de la economía y en abril Ortega buscó paliar el déficit fiscal con cambios en el sistema de pensiones. Fue el fulminante para las protestas estudiantiles y las convulsiones políticas que amenazan al régimen. Cualquier parecido con otras realidades no es meramente casual.

El ex comandante guerrillero, aclamado en todo el mundo tras la caída de la dictadura de Somoza, no quiere saber de elecciones anticipadas el año próximo para recortar su mandato, que duraría hasta 2022. Los observadores temen que su intransigencia por mantenerse en el poder lleve a Nicaragua de vuelta a la guerra civil. Es una actitud parecida a la de otros líderes que, al creerse insubstituibles, se comportan como los roedores nórdicos y se enderezan hacia el despeñadero con el riesgo de sacrificar los logros alcanzados por la sociedad que presidieron.

Mamá, no puedo con ella

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El estruendo del supuesto atentado contra Nicolás Maduro atenuó la ansiedad causada por la declaración de un funcionario del Fondo Monetario Internacional que, días atrás, proyectó que hasta fines de año Venezuela podría alcanzar una inflación tsunámica de un millón por ciento. Los estudiosos tendrán la tarea de explicar ese apocalipsis, pues el planeta no ha conocido un desastre semejante. Ningún gobierno ha sobrevivido a una inflación disparada, que más pronto que tarde desemboca en cambios radicales a menudo violentos.

Un artículo en El Nacional de Caracas la semana pasada precisaba que la inflación anual venezolana es de 82.766%, con la que los precios se duplican cada 26 días. Ese indicador permite prever una inflación capaz de oscilar entre 600.000% y 1.000.000% en un cuatrimestre.  Estos porcentajes son escalofriantes. Explican sin necesidad de detalles el éxodo más numeroso que conozca América Latina, con cerca de cuatro millones de personas que en el ultimo quinquenio han abandonado su país.

El autor destaca que ese cálculo no consideraba los efectos de las medidas que Maduro ha dicho que dictará este mes: un aumento en los precios de la gasolina, la mecha incendiaria de rebeliones en el continente. Quiere llevar los precios a niveles internacionales. Pese a los enormes riesgos que eso representa, no tiene por dónde escapar.

Las cifras para calcular realidades diarias en Venezuela son alucinantes. Cotizada en el mercado negro, la divisa estadounidense vale 3,5 millones de bolívares. Al precio actual de un bolívar por litro de gasolina de 91 octanos, un tanque de 50 litros podría ser llenado diariamente durante 50 años con el valor de solo un dólar. Serían necesarios varios vehículos y un par de generaciones para consumir todo lo que en combustibles un dólar puede comprar.

El salario mínimo equivale a menos de un dólar diario y aún con los alimentos y servicios públicos subsidiados fuertemente, está lejos de siquiera astillar la barrera de la pobreza extrema, que los venezolanos nunca en su historia imaginaron.

La descomunal calamidad que ocurre en el carro jefe del Socialismo del Siglo XXI explica por sí sola los afanes de los gobiernos de cuño similar por aferrarse al poder. Perciben que su población teme la misma suerte y que el apoyo popular que antes creían tener ahora solo mengua.

La urgencia de aumentar el valor de la gasolina se agravó hace unos días cuando el gobierno, con la producción de petróleo asfixiada, decidió eximir a Petróleos de Venezuela del pago de impuestos. Los que paga PDVSA cubren la mitad del presupuesto nacional y ahora se agravará la figura de la frazada: es demasiado pequeña y al cubrirse una parte se destapa otra. Pocos podrían negar que el gobierno con semejante inflación a cuestas parece cantar el porro colombiano ¨La múcura está en el suelo, Mamá, no puedo con ella…¨

Así, Venezuela llegó al 4 de agosto. Días después del suceso que desencadenó un intercambio informativo frenético entre las cancillerías del hemisferio, lo único evidente son siete soldados heridos, de cuyas condiciones nadie ha informado así como tampoco de las características de sus heridas; al menos media docena de detenidos, y como acusado de capitanear la trama el flamante ex presidente de Colombia Juan Manuel Santos. Rodeada de incongruencias, la trama es aún descrita bajo el escéptico adjetivo de ¨presunta¨, pero ha servido para acusar y perseguir a personalidades políticas prominentes, de oposición, claro.

Las riendas del sorprendente episodio aún están, o lo parecen, en manos de Maduro, a quien se vio trepidar ante el estruendo misterioso, que acentuó la paranoia que recorre toda Venezuela. ¿Está la patria de Bolívar en riesgo como Estado? ¿Qué cálculos hizo Maduro para lanzar la acusación de que Santos había encabezado la trama para acabarlo?

Por provenir de un jefe de Estado, no fue una acusación liviana. Era más grave aún por venir del mayor rival geopolítico de Colombia en el Caribe. Todas las hipótesis tenían cabida pero en un continente ya acostumbrado a balandronadas de ¨me quieren matar¨, la denuncia no ha calado. Pero fue un anticipo de lo que le espera al apenas posesionado Iván Duque, en quien puede haberse afirmado la idea la idea de que con Maduro nada bueno podría esperar. Y viceversa.

No ayudaron para nada al propósito de calmar a la ciudadanía las imágenes de la Guardia Presidencial en estampida segundos después de las explosiones. Y si algo exacerbó los ánimos de las venezolanas fue observar la celeridad con la que la guardia presidencial protegía con sus escudos a Maduro y se olvidaba de Cilia Flores, la primera dama. Era una discriminación de género en el más alto nivel y ante todo el mundo.