Petkoff

Se fue un fundador del MAS

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En agosto de 1968, miles de tanques rusos invadieron Checoslovaquia para sofocar a la que se había llamado ¨Primavera de Praga¨, empeñada en conferir un rostro humano al comunismo que dominaba Europa del Este con mano de hierro. La invasión remachó el desencanto que empezaba a prevalecer en el mundo con el comunismo de marca soviética y sus satélites en el mundo.

En Venezuela, donde juventudes izquierdistas habían admirado con fervor a la Revolución Cubana, la crema y nata del Partido Comunista Venezolano rompió indignada con el comunismo oficial y en una plaza pública de Caracas, cientos de jóvenes militantes repudiaron la invasión y quemaron sus carnets de militantes. Tiempo después, el desencanto ante la imposibilidad de forjar una sociedad mínimamente democrática con las líneas marxista-leninistas, los llevó a crear su propio instrumento politico: el Movimiento al Socialismo (MAS).  Una luminaria entre esos líderes, conocido por su coherencia radical a favor de los derechos sociales y recriminador lapidario del que denominaba ¨socialismo embustero¨, Teodoro Petkoff, murió en Caracas el miércoles 31 de octubre.  Tenía 86 años.

Apartado de los quehaceres prácticos de la dirección de Tal Cual, el diario que fundó, llevaba  enfermo varios meses y el golpe fatal se lo dio un infarto.

El MAS venezolano nunca reclamó la propiedad sobre el nombre pero los masistas bolivianos tampoco reclamaron paternidad sobre el nombre.

Para amargura de los nostálgicos del comunismo de Leonid Brezhnev y los que aún ahora, bajo denominaciones diferentes, añoran ese sistema despótico, Petkoff proclamaba que la democracia era un puerto fundamental de llegada de las naciones civilizadas. ¨La llamo simplemente Democracia con mayúscula, sin ningún adjetivo como ¨popular¨ o ¨formal¨, me dijo hace algunos años cuando hablábamos sobre la democracia en el continente.  Estaba entre los enemigos del Socialismo Unido de Venezuela.

Petkoff fue siempre un comunicador excepcional. Descolló con sus columnas en varios periódicos y dirigió con eficiencia el diario El Mundo, con el cual su firma se asentó en toda Venezuela. Tras dejar El Mundo fundó el semanario ¨Tal Cual¨. Las dificultades por obtener papel, lo llevaron a apartarse del sistema impreso y buscar una publicación enteramente digital. Fundó ¨Tal Cual Digital¨, que hasta ahora se mantiene.

Su ruptura con la Unión Soviética derivó en un distanciamiento con Cuba y con los hermanos Castro, con los cuales había tenido una relación ideológica de carne y uña.  Disuelta la Unión Soviética, Cuba encontró en la Venezuela de Hugo Chávez y, luego, Nicolás Maduro, el sustento que había procurado desde siempre: el petróleo venezolano para su propio sustento y para apoyar su relación con el mundo.

Petkoff no llegó a ver la desintegración política de Cuba pero sí de la economía de su propio país, cuyo hundimiento también amenaza a la isla. Dejar de contar con el  petróleo venezolano, para el consumo doméstico y para refinarlo y exportar, es una posibilidad sobre la que los economistas del régimen cubano no se atreven a especular.

 

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Luchas de la prensa

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Sin estridencia y por naturaleza silencioso, el periodismo digital está ganando un espacio abrumador en todo el mundo. Ese fenómeno es más rápido en algunos países que en otros, pero el rumbo es claro: el universo informativo que conocimos hace pocos años experimenta una mutación radical. Es inútil desconocer que las personas que tienen una pantalla celular en las manos se informan más por los medios digitales que por el papel impreso o la radio y la TV. La primera versión de un acontecimiento suele estar en las pantallas de los celulares con más detalle y amplitud que los medios impresos son capaces de ofrecer. Es la diferencia entre la navegación fluvial y la supersónica o entre los 70 días que llevó la travesía de Colón y los siete minutos de un cohete transcontinental.

En su variante de costos, esta transformación es un respiro para la mayoría de los medios, ahora frente a una perniciosa forma de populismo que intenta imponer ¨verdades paralelas¨. Sumado a las apreturas económicas que los acosan, ha surgido con ímpetu estos años la presión autoritaria, incómoda con versiones diferentes y con frecuencia contrapuestas a la oficial. En Venezuela, hace años que El Nacional confirió a la noticia electrónica el liderazgo de sus informaciones, al igual que Tal Cual Digital de Teodoro Petkoff, el guerrillero que hace muchos años renunció a la asfixia socialista y se atrincheró en el periodismo para oponerse a las verdades únicas. Sin recursos para imprimir em papel, se volcó a la plataforma digital desde donde pudo eludir chantajes en la forma de tinta, papel y publicidad oficial. Medios como el de Petkoff, ahora retirado y limitado por achaques de la salud, se han vuelto refugio para periodistas defensores de la libre expresión.

Para muchos medios impresos, incluídos los que acogen esta columna, la información electrónica, por su volumen e inmediatez, es la mejor defensa de las libertades básicas -información y opinión- que los populismos intentan socavar. Las versiones electrónicas alcanzan a más personas que los medios tradicionales ahora obligados a reinventarse y ofrecer más y mejor calidad  para sus lectores. Pregunten a Humberto Vacaflor, de la carta semanal Siglo XXI, sobre el alcance de su boletín editado en Tarija y les sorprenderá saber la geografía que transita. Esta realidad fue entendida hace tiempo por todos los gigantes de la información, obligados más que nunca a valorar cada centímetro de espacio y a buscar profundidad y detalles más vívidos y descriptivos que los ya traídos por las versiones digitales inmediatas. El tema es amplio y complejo y volveré a tratarlo.

El retorno de Tal Cual

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Tras poco más de dos meses de repliegue uno de los periódicos más críticos del continente acaba de reaparecer en las calles venezolanas encarnado en semanario. Tal Cual se presentó con un formato novedoso en sus versiones digital e impresa y desafió: “Aquí nadie se rinde y aquí nadie se asusta. Seguiremos plantándole cara al autoritarismo. Estamos listos. Lo que viene es mejor”.

La reaparición del periódico ocurrió dos días después de la decisión de un tribunal que prohibió a 22 periodistas salir de Venezuela para responder a un juicio por reproducir la información de un diario español que alegaba que el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dirigía un cartel de narcotraficantes. El hombre fuerte venezolano los acusó de “difamación agravada continuada” y un juez les abrió causa. La misma información había sido difundida por The Miami Herald.

La prohibición ha sido criticada por organizaciones periodísticas en muchos países y se ha sumado a los temores cada vez mayores de un languidecimiento total de la libertad de expresión en uno de los países que más la defendió. (La cobertura informativa irrestricta durante el golpe que, en 2002, apartó del poder fugazmente al entonces presidente Hugo Chávez, es vista como la causa del fracaso de la asonada y la consiguiente consolidación del “chavismo”, que habría sido imposible en un ambiente como el que luego instaló el gobierno.)

Los medios en los que trabajan los periodistas prohibidos de salir de su país habían reproducido informaciones que citaban al jefe de la guardia presidencial venezolana bajo el fallecido comandante Chávez como el origen de las denuncias que involucraban a Cabello.

En los últimos tiempos ha sido frecuente acusar a periodistas por las informaciones que reciben, en una tendencia a condenar al mensajero y prescindir del mensaje.  En Bolivia se intentó, hace pocas semanas, levantar un juicio contra la periodista de Erbol Amalia Pando por expresiones del ex asesor jurídico de la Octava División, Cnl. Germán Cardona, sobre una autoridad del gobierno durante una entrevista radial. En este caso, el oficial que se declara perseguido político y procura refugio en España, había citado la frase de un subordinado. La autoridad aludida tuvo serenidad y cordura suficientes para descartar toda acción legal de su parte.

La nueva época de Tal Cual (www.talcualdigital.com) es vista como un punto destacado en el desempeño de la libre expresión en el continente bajo los regímenes del Socialismo del Siglo XXI.  La publicación explicó las razones para volver a circular: “El gobierno ha logrado crear, a punta de presiones y dinero, su tan anhelada hegemonía comunicacional. La censura se impone hoy en los medios tradicionales, un cerco que se debe romper”.

El lenguaje desembozado del fundador del periódico, Teodoro Petkoff, guerrillero combatiente de la década de 1960, reapareció en su primer comentario en la nueva versión: “Hola, Diosdado. Pues sí señor. Aquí estamos otra vez. No nos da la gana de desaparecer.” Y como blandiendo el índice: “Nos acusas por dar tratamiento a una noticia que de cualquier manera las redes sociales ya habían hecho de conocimiento general; por reproducir una información internacional en la que has resultado aludido; que perfectamente habrías podido aclarar, de haberlo deseado en realidad, en estas mismas páginas”.

El resurgimiento de la publicación parece llamado a probar hasta qué punto el régimen venezolano puede soportar una oposición con la calidad profesional y el calibre que representa Tal Cual.

La batalla de Petkoff

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Con este título fue publicada este miércoles una entrevista a Teodoro Petkoff, el líder izquierdista venezolano, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS), el original, en 1971.Actual director de Tal Cual Digital, sus opiniones tienen un peso fundamental en la escindida sociedad venezolana. Recomiendo su lectura. Oprima aquí.

Apuesta riesgosa

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Venezuela se encamina a quedar sin diarios impresos en pocas semanas más, en la cresta de una tormenta que arrecia y pone a la libertad de prensa entre las primeras víctimas. El gobierno otorga divisas de importación que no entrega y alimenta una espiral de desabastecimiento que ha llevado a los diarios a agotar sus reservas. El mejor dotado de los periódicos dejaría de circular físicamente en mes y medio, dice el bloque de Prensa Venezolano, que engloba a casi todos los medios impresos en ese país. Hasta entonces, otros con menos reservas habrían desaparecido.
La crisis de los medios impresos venezolanos deviene principalmente de la escasez de divisas. En Venezuela, la tasa oficial restringida es de 6,30 bolívares por dólar. En el mercado negro se cotiza a un valor entre 10 y 12 veces mayor. Por razones obvias, a ese segmento ilegal no tienen acceso los diarios. El año pasado corrió la noticia de la escasez de papel higiénico y pocos dudaron en apuntar al responsable: la ineptitud imperante en la cuna del Socialismo del Siglo 21 que también inspira al gobierno boliviano. La perspectiva de que el país se quede sin periódicos luce alarmante. “Dentro de poco tendremos un país sin periódicos, como nunca se ha visto en el mundo”, resumió Miguel Henrique Otro, de El Nacional, cuyas reservas aguantarían sólo cuatro semanas.
Si el futuro inmediato de los medios impresos es tenebroso, las tinieblas parecerían más densas ante otro síntoma: El pan empieza a escasear. Dice en el diario Tal Cual Digital Todoro Petkoff, guerrillero de la década de 1960 y demócrata desde la de 1970: “Falta pan y la sensación de desamparo, de desconcierto ante la incertidumbre se hace insoportable, porque el pan es el ícono simbólico de los alimentos.”
Las malas noticias no cesan. Sin divisas para comprar repuestos, Aerolínea Venezolana, con la mayor parte de sus rutas dentro del país, anunció que suspendía operaciones indefinidamente. La vietnamita PetroVietnan, acosada por los costos derivados de la inflación (56,2% en 2013), decidió suspender la producción en sus campos del delta del Orinoco. Las operaciones de esa empresa eran presentadas como una muestra de vitalidad de las inversiones extranjeras en Venezuela.
La escasez de divisas en Venezuela ha sido crónica en los últimos tiempos. Lo crónico ahora es crítico. El nivel de reservas internacionales ha descendido y estos días bordeaba los 20.000 millones de dólares, de los cuales más de dos tercios eran oro. Sólo unos 2.000 millones de dólares estarían disponibles de inmediato para cubrir deuda externa (104.000 millones de dólares) e importaciones. Como el presidente Maduro aseguró que no habrá devaluación este año ni más adelante, la presión por los pocos dólares disponibles sólo crece.
Con el país dividido en dos mitades –oficialismo y oposición- una apuesta por la estabilidad venezolana lucia estos días demasiado riesgosa.

Angustias venezolanas

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El drama que vuelve a vivir Venezuela con la revelación del presidente Hugo Chávez sobre el recrudecimiento del cáncer que padece , y su viaje a La Habana para someterse a una cuarta operación quirúrgica, evoca la zozobra que vivían los venezolanos en los días previos a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, “El Benemérito”, ocurrida el 17 de diciembre de 1935. El misterio cubrió los pormenores de la enfermedad, agonía y muerte del dictador, uno de los más feroces de la historia latinoamericana: trabajó por las oligarquías, destruyó a la oposición, amarró al poder judicial y apagó la libertad de expresión. Gómez creía ser la reencarnación de Bolívar y hay historiadores que sostienen que el círculo de poder que lo rodeaba ocultó su fallecimiento para que coincidiera con la fecha de la muerte del Libertador, el 17 de diciembre.
El nuevo traspié del mandatario evidencia que su salud ya era grave cuando decidió lanzarse de lleno a la campaña por la reelección y que los comicios fueron adelantados de diciembre a octubre para permitirle una faena proselitista que, de otro modo, no habría conseguido llevar a cabo. Además, el presidente había asegurado que estaba curado. No dijo la verdad, al igual que todos sus asesores que mantuvieron a oscuras la gravedad de la salud del líder bolivariano.
Ahora crece la sensación de que el mandatario, político pura-sangre, hizo el esfuerzo supremo de retornar a Caracas por un día para dar un espaldarazo a sus candidatos a las 23 gobernaciones que estarán en juego este domingo. Y también para anunciar la proclamación de Nicolás Maduro, el vicepresidente y canciller, por quien pidió que se vote en caso de que tuviesen que ser convocadas nuevas elecciones presidenciales si él no pudiese reasumir el cargo el 10 de enero.
La oposición ha dicho que en Venezuela no impera una monarquía y que si fuera necesario designar un sucesor, corresponderá a los venezolanos elegirlo. Las normas legales dictan que se convoque a nuevas elecciones en 30 días en caso de impedimento de la máxima autoridad.
El eventual relevo, sin embargo, puede no ser tan fácil. En las fuerzas chavistas ha empezado a correr la idea de que si Maduro es ahora presidente en ejercicio, puede serlo también durante todo el próximo período presidencial que debe empezar el 10 de enero. La oposición dice que no hay tal y que Chávez debe primero jurar a su nuevo mandato para luego designar a su gabinete, y al vicepresidente.
En su editorial de este lunes en Tal Cual Digital, la publicación que dirige, el líder socialista Teodoro Petkoff, describió el momento que vive Venezuela: “Está vidrioso”.

Nos importa

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De los casi 20 millones de venezolanos habilitados para elegir a su próximo presidente son pocos los que saben del impacto de su voto más allá de sus fronteras nacionales. El votante de Carora o de San José de Rio Chico no se imagina que su decisión pueda tener tanto interés en un país remoto, con el cual el mayor vínculo sería sólo la similitud del nombre con el del caraqueño Simón Bolívar. No es así. Los vínculos políticos y económicos son densos. En la otra esquina, también son pocos los bolivianos que calibran la trascendencia de ese voto.
Es improbable que el elector común venezolano sepa que de las refinerías de su país vienen a Bolivia millones de litros de diesel anualmente y que aquí ese carburante también está subvencionado, menos que en Venezuela pero quizá en una escala financieramente más dañina. Este año, sólo con esa subvención el estado boliviano perderá más de 500 millones de dólares. Y quizá más.
Venezuela es el único proveedor de los bolivianos que, en seis años de revolución, no han agregado capacidad a sus refinerías y lo que no producen es importado de aquel país. En verdad, si las hubiésemos ampliado tampoco tendríamos petróleo para abastecerlas. De la soya podríamos fabricar diesel, pero los productos alimenticios que brotan de la madre tierra no deben servir para que se los coman las máquinas, menos aún si se trata de producir algo tan mundano como la energía para camiones o tractores. Curiosamente, la soya no se la puede procesar para producir biocombustible en Bolivia, pero sí en Brasil, y pronto quizá con algo de soya boliviana. No me pregunte por qué, pero creo que la respuesta que Ud. tiene a flor de labios es correcta.
Es posible que el votante venezolano tampoco sepa que el presidente boliviano ha visitado Caracas desde antes de ser electo en 2005. Menos sabrá que el presidente candidato, igual que ahora, recibía efusivamente a su colega boliviano, o “bolivariano” como dirían los venezolanos menos ilustrados. Ambos son muy amigos y socios en la misma empresa política.
Un error del gobierno boliviano es haber descuidado la producción de biocombustibles. El peso de ese descuido podría sentirse de golpe si Henrique Capriles resultare ganador y eso afectase este cordón umbilical. Con la responsabilidad cargará también su partido, cuyo nombre casualmente repite el de aquel que años antes fundaron jóvenes comunistas venezolanos decepcionados con el totalitarismo soviético y por la invasión a Checoslovaquia que ahogó en sangre un experimento socialista con rostro humano en 1968. Entre esos jóvenes estaban Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez y muchos otros que quemaron en la calle sus credenciales comunistas y fundaron el Movimiento al Socialismo (MAS) y que ahora están contra Chávez.
Tienen razón las autoridades al preocuparse por el voto de los venezolanos. Si hubiesen sido precavidas, esa preocupación debía haberse manifestaso hace seis años intensificando la exploración y producción de petróleo y de biocombustibles. Se trata de una observación en retrospectiva, claro, pero las decisiones o indecisiones se miden en el tiempo, que se encarga de demostrar si fueron acertadas.
Capriles ha dicho que revisará todos los convenios de cooperación de Venezuela con los gobiernos amigos del presidente candidato Hugo Chávez. El primero en la lista es Cuba, que recibe unos 100.000 barriles diarios de petróleo que pagan, en parte, el trabajo de más de 30.000 médicos cubanos desplazados a los barrios pobres venezolanos bajo las misiones del programa “Barrio Adentro”. Es un quid pro quo que alivia necesidades asistenciales venezolanas y garantiza un desahogo profesional a los médicos cubanos. Segundo en la lista figura Bolivia. Incluso si el presidente candidato ganase, no creo que los acuerdos que sustentan sus programas en países bolivarianos se mantengan como hasta ahora. En cualquier caso, habrá cambios. Por eso para los bolivianos es importante la decisión del votante de aquel país.