Petkoff

Una elegía para Teodoro Petkoff

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Enrique Krauze, el escritor y politólogo mexicano, escribió el siguiente artículo sobre Teodoro Petkoff, el periodista y lumbrera de ideas de la izquierda democrática muerto el 31 de octubre a los 86 años.
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Aunque la esperaba desde hace meses, me dolió mucho la muerte de Teodoro Petkoff. Fue un gran dirigente de la izquierda democrática venezolana. Sufría una depresión profunda. No salía de su cuarto. Me dicen que apenas hablaba. Su semanario Tal Cual –valiente, provocador, lúcido– había dejado de circular en la versión impresa (no en la digital), pero desde hacía muchos años era el blanco de la represión bajo la forma de acosos violentos y demandas judiciales. En 2015, Teodoro tuvo la osadía de señalar los nexos de Diosdado Cabello con el narcotráfico. El todopoderoso militar, número dos en la jerarquía de aquel régimen, lo demandó penalmente bajo el cargo de “difamación”. Siguieron otros juicios con “agravantes”. Previsiblemente, el Poder Judicial –servil, como todos los otros poderes, excepto la casi exangüe Asamblea Nacional– lo condenó a una cruel prisión domiciliaria que él encaró, como todo en la vida, con estoicismo: “Continúo con mi editorial. Los juicios no me afectan en absoluto”, declaró por entonces. Sentía “el deber de resistir”.

En mi libro El poder y el delirio recogí su testimonio sobre Hugo Chávez. Había llegado a la conclusión de que Chávez bordeaba el fascismo, pero le dolía esa convicción. Le había dado el beneficio de la duda. No comulgaba con el comandante, pero comprendía las raíces de su ascenso. Pensaba que en los regímenes neoliberales de fines de los ochenta habían aplicado “una operación sin anestesia” a la sociedad venezolana, y le parecía natural que esta hubiese reaccionado. Todavía en 2002, durante el frustrado golpe de Estado que por unas horas mantuvo al país en vilo, Teodoro había visto marchar a una viejita con una pancarta que decía “Devuélvanme a mi loco”. Repetía esa anécdota para recordar la llama de esperanza que Chávez había prendido en vastos sectores del pueblo. Pero cuando lo conocí en 2008 su veredicto sobre el chavismo era irreversiblemente negativo.
En su testimonio sobre Chávez advertí una gravedad inusitada, un peso de la historia. Y es que Petkoff no provenía solo de la Revolución cubana sino de la original, la Revolución rusa. Los Petkoff (Luben, Teodoro y un tercer hermano que murió joven) eran hijos de una familia de comunistas europeos, el padre búlgaro, la madre judía polaca, que habían llegado a Venezuela en los años veinte y plantaron en sus hijos el espíritu revolucionario. Ese era su linaje. Por eso a Teodoro le indignaba tan profundamente que un líder que se ostentaba de izquierda hubiese terminado por adoptar la política intolerante y autoritaria, la prédica polarizadora, la mentira sistemática y el odio ideológico de los enemigos históricos del socialismo: los nazi-fascistas.
A fines de 2009 lo invité a presentar aquel libro en la Feria de Guadalajara. Pasamos todo el día juntos. Por la mañana, mientras recorríamos los murales de Orozco en el Hospicio Cabañas, me contó tramos de su vida. Había sido junto con Luben uno de los primeros guerrilleros entrenados en Cuba que desembarcaron en las playas venezolanas para replicar la revolución en América Latina, pero no tardó en tomar conciencia de que la vía armada al socialismo desembocaba, por necesidad, por fatalidad, en la dictadura. El apoyo inmediato de Castro a la invasión de los tanques rusos a Checoslovaquia en agosto de 1968 lo apartó para siempre de Fidel, quien no tardó en condenar públicamente a Teodoro argumentando, si mal no recuerdo, su tibieza, su falta de fe, su traición.

A principio de los setenta Petkoff comenzó a valorar al expresidente Rómulo Betancourt, cuyo tránsito del socialismo revolucionario a una versión democrática y liberal de los mismos ideales coincidía con el suyo. También Betancourt se había formado en el marxismo, pero su oposición al dictador Juan Vicente Gómez lo había llevado a Chile y Costa Rica, dos países donde aprendió que la democracia y la libertad son valores convergentes e irrenunciables para la vida civilizada. Petkoff creyó siempre que ambos deberían ser consustanciales a la búsqueda de un orden social distinto, incluso socialista. Sobre este tema escribió varios libros. Y bajo esta convicción, fundó MAS, Movimiento al Socialismo, que, si bien no triunfó en las sucesivas contiendas por la presidencia, demostró la viabilidad de la opción democrática para la izquierda. Una opción que Chávez usó para acabar con la economía de su país y con la democracia.

En el hotel de Guadalajara encontramos a Gabriel García Márquez, que nos invitó a cenar. Se querían mucho. Petkoff no podía olvidar que a principio de los años setenta “Gabo” le había donado el dinero del Premio Rómulo Gallegos para ayudar a MAS. García Márquez ordenó champaña para brindar con su viejo amigo. De pronto, Teodoro le pidió un vehemente favor: “Gabo, consígueme una cita con Fidel. Quiero ver a Fidel. Por favor, Gabo”. Quería verlo –me dijo después– para reclamarle la indiferencia con su hermano Luben que, víctima de una enfermedad terminal años atrás, había viajado a Cuba para despedirse del líder histórico a quien había servido por décadas. Fidel nunca lo visitó. García Márquez no prometió nada. Hizo elogios de Fidel. Aseguró que los rumores sobre su mermada salud eran falsos. El rostro de Teodoro, siempre melancólico a pesar de su fácil sonrisa, se ensombreció. Nunca podría volver a ver de frente al hombre que en tantos sentidos había marcado su vida.

Llegará el día en que la izquierda latinoamericana renuncie al culto fascista de la personalidad y adopte los valores de la democracia en libertad. Entonces apreciará la dimensión histórica y moral de Teodoro Petkoff.

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Se fue un fundador del MAS

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En agosto de 1968, miles de tanques rusos invadieron Checoslovaquia para sofocar a la que se había llamado ¨Primavera de Praga¨, empeñada en conferir un rostro humano al comunismo que dominaba Europa del Este con mano de hierro. La invasión remachó el desencanto que empezaba a prevalecer en el mundo con el comunismo de marca soviética y sus satélites en el mundo.

En Venezuela, donde juventudes izquierdistas habían admirado con fervor a la Revolución Cubana, la crema y nata del Partido Comunista Venezolano rompió indignada con el comunismo oficial y en una plaza pública de Caracas, cientos de jóvenes militantes repudiaron la invasión y quemaron sus carnets de militantes. Tiempo después, el desencanto ante la imposibilidad de forjar una sociedad mínimamente democrática con las líneas marxista-leninistas, los llevó a crear su propio instrumento politico: el Movimiento al Socialismo (MAS).  Una luminaria entre esos líderes, conocido por su coherencia radical a favor de los derechos sociales y recriminador lapidario del que denominaba ¨socialismo embustero¨, Teodoro Petkoff, murió en Caracas el miércoles 31 de octubre.  Tenía 86 años.

Apartado de los quehaceres prácticos de la dirección de Tal Cual, el diario que fundó, llevaba  enfermo varios meses y el golpe fatal se lo dio un infarto.

El MAS venezolano nunca reclamó la propiedad sobre el nombre pero los masistas bolivianos tampoco reclamaron paternidad sobre el nombre.

Para amargura de los nostálgicos del comunismo de Leonid Brezhnev y los que aún ahora, bajo denominaciones diferentes, añoran ese sistema despótico, Petkoff proclamaba que la democracia era un puerto fundamental de llegada de las naciones civilizadas. ¨La llamo simplemente Democracia con mayúscula, sin ningún adjetivo como ¨popular¨ o ¨formal¨, me dijo hace algunos años cuando hablábamos sobre la democracia en el continente.  Estaba entre los enemigos del Socialismo Unido de Venezuela.

Petkoff fue siempre un comunicador excepcional. Descolló con sus columnas en varios periódicos y dirigió con eficiencia el diario El Mundo, con el cual su firma se asentó en toda Venezuela. Tras dejar El Mundo fundó el semanario ¨Tal Cual¨. Las dificultades por obtener papel, lo llevaron a apartarse del sistema impreso y buscar una publicación enteramente digital. Fundó ¨Tal Cual Digital¨, que hasta ahora se mantiene.

Su ruptura con la Unión Soviética derivó en un distanciamiento con Cuba y con los hermanos Castro, con los cuales había tenido una relación ideológica de carne y uña.  Disuelta la Unión Soviética, Cuba encontró en la Venezuela de Hugo Chávez y, luego, Nicolás Maduro, el sustento que había procurado desde siempre: el petróleo venezolano para su propio sustento y para apoyar su relación con el mundo.

Petkoff no llegó a ver la desintegración política de Cuba pero sí de la economía de su propio país, cuyo hundimiento también amenaza a la isla. Dejar de contar con el  petróleo venezolano, para el consumo doméstico y para refinarlo y exportar, es una posibilidad sobre la que los economistas del régimen cubano no se atreven a especular.

 

Luchas de la prensa

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Sin estridencia y por naturaleza silencioso, el periodismo digital está ganando un espacio abrumador en todo el mundo. Ese fenómeno es más rápido en algunos países que en otros, pero el rumbo es claro: el universo informativo que conocimos hace pocos años experimenta una mutación radical. Es inútil desconocer que las personas que tienen una pantalla celular en las manos se informan más por los medios digitales que por el papel impreso o la radio y la TV. La primera versión de un acontecimiento suele estar en las pantallas de los celulares con más detalle y amplitud que los medios impresos son capaces de ofrecer. Es la diferencia entre la navegación fluvial y la supersónica o entre los 70 días que llevó la travesía de Colón y los siete minutos de un cohete transcontinental.

En su variante de costos, esta transformación es un respiro para la mayoría de los medios, ahora frente a una perniciosa forma de populismo que intenta imponer ¨verdades paralelas¨. Sumado a las apreturas económicas que los acosan, ha surgido con ímpetu estos años la presión autoritaria, incómoda con versiones diferentes y con frecuencia contrapuestas a la oficial. En Venezuela, hace años que El Nacional confirió a la noticia electrónica el liderazgo de sus informaciones, al igual que Tal Cual Digital de Teodoro Petkoff, el guerrillero que hace muchos años renunció a la asfixia socialista y se atrincheró en el periodismo para oponerse a las verdades únicas. Sin recursos para imprimir em papel, se volcó a la plataforma digital desde donde pudo eludir chantajes en la forma de tinta, papel y publicidad oficial. Medios como el de Petkoff, ahora retirado y limitado por achaques de la salud, se han vuelto refugio para periodistas defensores de la libre expresión.

Para muchos medios impresos, incluídos los que acogen esta columna, la información electrónica, por su volumen e inmediatez, es la mejor defensa de las libertades básicas -información y opinión- que los populismos intentan socavar. Las versiones electrónicas alcanzan a más personas que los medios tradicionales ahora obligados a reinventarse y ofrecer más y mejor calidad  para sus lectores. Pregunten a Humberto Vacaflor, de la carta semanal Siglo XXI, sobre el alcance de su boletín editado en Tarija y les sorprenderá saber la geografía que transita. Esta realidad fue entendida hace tiempo por todos los gigantes de la información, obligados más que nunca a valorar cada centímetro de espacio y a buscar profundidad y detalles más vívidos y descriptivos que los ya traídos por las versiones digitales inmediatas. El tema es amplio y complejo y volveré a tratarlo.

El retorno de Tal Cual

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Tras poco más de dos meses de repliegue uno de los periódicos más críticos del continente acaba de reaparecer en las calles venezolanas encarnado en semanario. Tal Cual se presentó con un formato novedoso en sus versiones digital e impresa y desafió: “Aquí nadie se rinde y aquí nadie se asusta. Seguiremos plantándole cara al autoritarismo. Estamos listos. Lo que viene es mejor”.

La reaparición del periódico ocurrió dos días después de la decisión de un tribunal que prohibió a 22 periodistas salir de Venezuela para responder a un juicio por reproducir la información de un diario español que alegaba que el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dirigía un cartel de narcotraficantes. El hombre fuerte venezolano los acusó de “difamación agravada continuada” y un juez les abrió causa. La misma información había sido difundida por The Miami Herald.

La prohibición ha sido criticada por organizaciones periodísticas en muchos países y se ha sumado a los temores cada vez mayores de un languidecimiento total de la libertad de expresión en uno de los países que más la defendió. (La cobertura informativa irrestricta durante el golpe que, en 2002, apartó del poder fugazmente al entonces presidente Hugo Chávez, es vista como la causa del fracaso de la asonada y la consiguiente consolidación del “chavismo”, que habría sido imposible en un ambiente como el que luego instaló el gobierno.)

Los medios en los que trabajan los periodistas prohibidos de salir de su país habían reproducido informaciones que citaban al jefe de la guardia presidencial venezolana bajo el fallecido comandante Chávez como el origen de las denuncias que involucraban a Cabello.

En los últimos tiempos ha sido frecuente acusar a periodistas por las informaciones que reciben, en una tendencia a condenar al mensajero y prescindir del mensaje.  En Bolivia se intentó, hace pocas semanas, levantar un juicio contra la periodista de Erbol Amalia Pando por expresiones del ex asesor jurídico de la Octava División, Cnl. Germán Cardona, sobre una autoridad del gobierno durante una entrevista radial. En este caso, el oficial que se declara perseguido político y procura refugio en España, había citado la frase de un subordinado. La autoridad aludida tuvo serenidad y cordura suficientes para descartar toda acción legal de su parte.

La nueva época de Tal Cual (www.talcualdigital.com) es vista como un punto destacado en el desempeño de la libre expresión en el continente bajo los regímenes del Socialismo del Siglo XXI.  La publicación explicó las razones para volver a circular: “El gobierno ha logrado crear, a punta de presiones y dinero, su tan anhelada hegemonía comunicacional. La censura se impone hoy en los medios tradicionales, un cerco que se debe romper”.

El lenguaje desembozado del fundador del periódico, Teodoro Petkoff, guerrillero combatiente de la década de 1960, reapareció en su primer comentario en la nueva versión: “Hola, Diosdado. Pues sí señor. Aquí estamos otra vez. No nos da la gana de desaparecer.” Y como blandiendo el índice: “Nos acusas por dar tratamiento a una noticia que de cualquier manera las redes sociales ya habían hecho de conocimiento general; por reproducir una información internacional en la que has resultado aludido; que perfectamente habrías podido aclarar, de haberlo deseado en realidad, en estas mismas páginas”.

El resurgimiento de la publicación parece llamado a probar hasta qué punto el régimen venezolano puede soportar una oposición con la calidad profesional y el calibre que representa Tal Cual.

La batalla de Petkoff

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Con este título fue publicada este miércoles una entrevista a Teodoro Petkoff, el líder izquierdista venezolano, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS), el original, en 1971.Actual director de Tal Cual Digital, sus opiniones tienen un peso fundamental en la escindida sociedad venezolana. Recomiendo su lectura. Oprima aquí.

Apuesta riesgosa

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Venezuela se encamina a quedar sin diarios impresos en pocas semanas más, en la cresta de una tormenta que arrecia y pone a la libertad de prensa entre las primeras víctimas. El gobierno otorga divisas de importación que no entrega y alimenta una espiral de desabastecimiento que ha llevado a los diarios a agotar sus reservas. El mejor dotado de los periódicos dejaría de circular físicamente en mes y medio, dice el bloque de Prensa Venezolano, que engloba a casi todos los medios impresos en ese país. Hasta entonces, otros con menos reservas habrían desaparecido.
La crisis de los medios impresos venezolanos deviene principalmente de la escasez de divisas. En Venezuela, la tasa oficial restringida es de 6,30 bolívares por dólar. En el mercado negro se cotiza a un valor entre 10 y 12 veces mayor. Por razones obvias, a ese segmento ilegal no tienen acceso los diarios. El año pasado corrió la noticia de la escasez de papel higiénico y pocos dudaron en apuntar al responsable: la ineptitud imperante en la cuna del Socialismo del Siglo 21 que también inspira al gobierno boliviano. La perspectiva de que el país se quede sin periódicos luce alarmante. “Dentro de poco tendremos un país sin periódicos, como nunca se ha visto en el mundo”, resumió Miguel Henrique Otro, de El Nacional, cuyas reservas aguantarían sólo cuatro semanas.
Si el futuro inmediato de los medios impresos es tenebroso, las tinieblas parecerían más densas ante otro síntoma: El pan empieza a escasear. Dice en el diario Tal Cual Digital Todoro Petkoff, guerrillero de la década de 1960 y demócrata desde la de 1970: “Falta pan y la sensación de desamparo, de desconcierto ante la incertidumbre se hace insoportable, porque el pan es el ícono simbólico de los alimentos.”
Las malas noticias no cesan. Sin divisas para comprar repuestos, Aerolínea Venezolana, con la mayor parte de sus rutas dentro del país, anunció que suspendía operaciones indefinidamente. La vietnamita PetroVietnan, acosada por los costos derivados de la inflación (56,2% en 2013), decidió suspender la producción en sus campos del delta del Orinoco. Las operaciones de esa empresa eran presentadas como una muestra de vitalidad de las inversiones extranjeras en Venezuela.
La escasez de divisas en Venezuela ha sido crónica en los últimos tiempos. Lo crónico ahora es crítico. El nivel de reservas internacionales ha descendido y estos días bordeaba los 20.000 millones de dólares, de los cuales más de dos tercios eran oro. Sólo unos 2.000 millones de dólares estarían disponibles de inmediato para cubrir deuda externa (104.000 millones de dólares) e importaciones. Como el presidente Maduro aseguró que no habrá devaluación este año ni más adelante, la presión por los pocos dólares disponibles sólo crece.
Con el país dividido en dos mitades –oficialismo y oposición- una apuesta por la estabilidad venezolana lucia estos días demasiado riesgosa.

Angustias venezolanas

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El drama que vuelve a vivir Venezuela con la revelación del presidente Hugo Chávez sobre el recrudecimiento del cáncer que padece , y su viaje a La Habana para someterse a una cuarta operación quirúrgica, evoca la zozobra que vivían los venezolanos en los días previos a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, “El Benemérito”, ocurrida el 17 de diciembre de 1935. El misterio cubrió los pormenores de la enfermedad, agonía y muerte del dictador, uno de los más feroces de la historia latinoamericana: trabajó por las oligarquías, destruyó a la oposición, amarró al poder judicial y apagó la libertad de expresión. Gómez creía ser la reencarnación de Bolívar y hay historiadores que sostienen que el círculo de poder que lo rodeaba ocultó su fallecimiento para que coincidiera con la fecha de la muerte del Libertador, el 17 de diciembre.
El nuevo traspié del mandatario evidencia que su salud ya era grave cuando decidió lanzarse de lleno a la campaña por la reelección y que los comicios fueron adelantados de diciembre a octubre para permitirle una faena proselitista que, de otro modo, no habría conseguido llevar a cabo. Además, el presidente había asegurado que estaba curado. No dijo la verdad, al igual que todos sus asesores que mantuvieron a oscuras la gravedad de la salud del líder bolivariano.
Ahora crece la sensación de que el mandatario, político pura-sangre, hizo el esfuerzo supremo de retornar a Caracas por un día para dar un espaldarazo a sus candidatos a las 23 gobernaciones que estarán en juego este domingo. Y también para anunciar la proclamación de Nicolás Maduro, el vicepresidente y canciller, por quien pidió que se vote en caso de que tuviesen que ser convocadas nuevas elecciones presidenciales si él no pudiese reasumir el cargo el 10 de enero.
La oposición ha dicho que en Venezuela no impera una monarquía y que si fuera necesario designar un sucesor, corresponderá a los venezolanos elegirlo. Las normas legales dictan que se convoque a nuevas elecciones en 30 días en caso de impedimento de la máxima autoridad.
El eventual relevo, sin embargo, puede no ser tan fácil. En las fuerzas chavistas ha empezado a correr la idea de que si Maduro es ahora presidente en ejercicio, puede serlo también durante todo el próximo período presidencial que debe empezar el 10 de enero. La oposición dice que no hay tal y que Chávez debe primero jurar a su nuevo mandato para luego designar a su gabinete, y al vicepresidente.
En su editorial de este lunes en Tal Cual Digital, la publicación que dirige, el líder socialista Teodoro Petkoff, describió el momento que vive Venezuela: “Está vidrioso”.