Autor: haroldolmos

Carta de Palmasola

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Desde Palmasola, una carta de Juan Carlos Guedes Bruno, uno de los primeros presos  del caso Hotel Las Américas:

Carta a mi amada Bolivia…y a mi amada Santa Cruz

Diez años de detención preventiva sin sentencia.Diez años de lucha son también diez años de traslados de una cárcel a otra del territorio nacional…así estuve en La Paz…Cochabamba….Tarija y finalmente hoy en el penal de Palmasola aquí en Santa Cruz.

Diez años de que estoy olvidado por los amigos, por las instituciones y los políticos conocidos…Diez años que los presos, los perseguidos y los exiliados del supuesto terrorismosoñamos estar en casa abrazando a nuestras familias…porque en estos Diez años nosotros los padres perdimos los más hermoso en nuestras vidas, la niñez y la adolescencia de nuestros hijos e hijas que hoy en día son jóvenes que buscan con tanto sacrificio llegar a ser profesionales y que gracias a este circo nosotros sus padres hace diez años no podemos apoyarlos como se debe.

Son diez años de familias destrozadas económicamente con necesidades básicas que a nadie le importan…

Diez años que escritores nacionales e Internacionales hicieron de nuestra odisea infame una historia que nunca  podrá borrarse fácilmente porque la recordarán padres, madres, hijos y nietos incluso hasta los hijos de nuestros nietos, estudiantes de derecho, ricos y pobres.

O quizás recordarán que hoy, a trece años de este gobierno, no han sido capaces de unirse y forjar  otro camino de esperanza para nuestra amada Bolivia que nació libre y soberana. Desde adentro, yo, Juan Carlos Guedes Bruno, sigo gritando desde lo oscuro del abandono por justicia y libertad, exigiendo el cumplimiento de las leyes; pero mi voz no tiene eco, si la escucharan serían millones las voces que gritarían libertad y buscarían los mecanismos para reformar el poder que hoy nos agobia y buscarían la forma de construir un nuevo equilibrio en la justicia para el bienestar de cada uno de los bolivianos.

Si escucharan mis gritos abrirían no solo los oídos si no también los ojos, no estarían ni sordos,  ni ciegos, porque se unirían y mirarían a una Bolivia avasallada y vendida, a una Bolivia con hambre y sed de justicia igual que yo.

Vivimos el ciclo del no-me-importismo entre nosotros.

Acaso no ven a una Bolivia, en especial a Santa Cruz agraviada por la intorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla? Escuchen mi grito desesperado!!!

Y el grito desesperado de los exiliados políticos que claman y sufren al igual que sufren sus familias y la mía, ¡escuchen mi grito!

Que es el grito de un hombre simple que morirá de pié como los arboles, por lo que cree que es correcto, ¡ESCUCHEN MI GRITO!

Es por ustedes y las nuevas generaciones no por mi… mi suerte ya está echada, no se cuanto mas estaré preso peleando contra esta infamia, ahora en este momento en que escribo ya no se qué nos espera, a nosotros del caso del supuesto terrorismo que nos es otra cosa que Diez años de Mentiras, todo es incierto; no existe el poder judicial, es solo teoría, lo único que existe es el poder político que lo maneja a gusto para seguir gobernando, porque el poder te da impunidad.

Diez años que no sabemos que les espera a nuestras familias, lo único cierto es nuestro temple y el temple de nuestros seres queridos para seguir mirando hacia adelante y demostrar que nunca pasó por mi mente, ni por la mente de nuestros compañeros hacer terrorismo o querer dividir la patria, mi patria por la cual derramaría hasta la última gota de mi sangre si me tocara defenderla.

MAS de una vez se me ha ofrecido echarme la culpa de algo que no hice, sometiéndome a un proceso abreviado; aún tengo fuerzas, tengo espíritu firme y nada extraordinario ha pasado en mi vida o mi familia para que acepte esta propuesta. Hace poco tiempo enterré a mi Padre que se fué amargado por lo que le hicieron a su hijo e impotente de no poder luchar contra tanta injusticia. Besé su frente sin derramar una lagrima como a él le gustaba, sin lágrimas en las despedidas.

En este proceso se también que otros compañeros han perdido a sus seres queridos, me solidarizo con ellos, por que al igual que ellos ese dolor lo siento en carne propia.

Quiero decirles hace un tiempo una alta autoridad me dijo ¡ya lo perdiste todo!, !No tienes nada! ¿Acaso no te gustaría estar con tu familia como los demás que se fueron al abreviado???

Mirándole a los ojos y con una sonrisa le respondí…¿Sabe doctora? Tengo a mi familia unida, mis hijos e hijas y mi esposa están conmigo y yo sigo vivo y para mi eso es tenerlo todo, mi lucha es justa doctora, por eso nunca me rindo, si lo hiciera no sería yo, no sería ejemplo para mis hijos, ni para nadie. Y no es por plata ni resarcimiento por las torturas sufridas que sigo aquí preso; es por dignidad!

El honor no se compra doctora, sépalo bien que en eso creo, el honor se gana con buenas acciones y defendiendo lo que es justo.

Por eso para terminar esta carta insto a mis hijos e hijas a todos los jóvenes de Santa Cruz y el país, tomen conciencia cívica y que se interesen por la problemática económica y política de nuestra sociedad para que entiendan major las necesidades y demandas de la población a la cual van a servir a través de sus carreras profesionales, siempre al servicio del bien común

J.C. Guedes Bruno

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La persistencia irlandesa

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El décimo aniversario del ataque al hotel Las Américas y la muerte brutal del boliviano-croata Eduardo Rózsa Flores y dos de sus compañeros en un grupo al que el gobierno le atribuía fines subversivos, pasó sin mucha bulla en Santa Cruz, salvo crónicas especiales de los medios escritos. Pero Irlanda destacó la fecha y un editorial del Irish Times, el diario irlandés más influyente, reflejó lo que puede aguardar a los responsables del violento episodio.

Nada hace pensar que la familia de Michael Dwayer, rematado en el suelo con un balazo al pecho que le partió el corazón, vaya a desistir en su empeño declarado de colocar en el banquillo de un tribunal internacional a los que resultaren culpables.

¨Aunque han pasado 10 años desde que Michael Dwyer fue muerto por la policía boliviana, las circunstancias que rodearon su muerte aún permanecen en el misterio¨, dijo el martes  el editorial del diario que cubrió con mayor amplitud y rigor los incidentes relacionados con el episodio.

Dice el comentario: Gracias a los esfuerzos persistentes de la familia del joven, por entonces con menos de 30 años, ¨una cosa puede darse por cierta: la versión oficial de lo ocurrido en el Hotel Las Américas de Santa Cruz, como originalmente dijeron el presidente boliviano Evo Morales y su poderoso Vicepresidente Álvaro García Linera, ha resultado ser demostradamente falsa¨.

El diario dice que la familia ha reunido un material impresionante, tanto forense como de testigos oculares, que han destruido la credibilidad de las autoridades bolivianas respecto a la incursión policial que resultó en la muerte de Michael Dwyer bajo ejecución sumaria,  y los hechos que condujeron a ese final.

Además de Rózsa y Dwayer, también murió el  rumano Arpad Magyarosi, tan joven como el irlandés. Salvaron la vida Mario Tádic, boliviano-croata, y Elöd Toaso, húngaro. Tras estar presos por seis años, salieron en libertad condicional pero en cuanto se les presentó la oportunidad fugaron de Bolivia. Toasó está escribiendo un relato de sus años preso, incluso sobre la justicia boliviana, en la que ha dicho no creer en absoluto.  Tádic, cochabambino pero con nacionalidad croata,  bajo cuyas banderas luchó en la Guerra de los Balcanes y fue condecorado, vive entre Croacia y Chile.

La publicación agrega: La ejecución sumaria de Dwyer  ha sido ensombrecida por el debate sobre qué hacía en Bolivia y  las compañías con  las que anduvo. Pero estas son consideraciones secundarias de cara a la evidencia de que las fuerzas de seguridad tuvieron muchas oportunidades de arrestarlo en vez de dispararle a quemarropa directo al corazón para luego ocultar el hecho con la versión de que había muerto en un tiroteo.

Los Dwyers entregaron sus evidencias al funcionario oficial de las Naciones Unidas que investiga ejecuciones extra judiciales sumarias. Después de un examen de los hechos,  concluyó que había evidencias suficientes para sostener que se había tratado de una ejecución extrajudicial. El funcionario emitió denuncias ante las autoridades bolivianos, el nivel más alto de denuncia disponible. La Comisión Interamericna de Derechos Humanos también revisó las evidencias recogidas por los Dwyers y dictaminó que el estado boliviano tenía que responder. El gobierno de Morales, recalca la nota,  respondió criticando la integridad de la comisión.

La Paz, dice el comentario, continua escondiéndose detrás de un proceso derivado del asalto policial. Sostiene que no puede abrir las puertas a una comisión internacional investigadora, un compromiso hecho por Morales durante su visita oficial a Irlanda en 2015, mientras el proceso en curso no llegue al final.

El comentario subraya que el llamado ¨caso terrorismo No. 1¨ ha derivado en una farsa y no muestra signos de estar próximo  al final. Ahora luce  como una farsa  que durante una década ha neutralizado  a la que una vez fue una robusta oposición a Morales en Santa Cruz.

La tumba de Rózsa

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Casi nada cambió en diez años. En el cuarto nivel del bloque de nichos de la familia Antelo Landívar del Cementerio general de Santa Cruz reposaba un ramito de margaritas aún frescas, escondidas entre claveles  que, con hojitas verdes, se imponían en el modesto florero de metal a cuyo lado se destacaba, en letras negras bien diseñadas, el nombre del huésped en cuya memoria fue depositado: Eduardo Rózsa Flores. Diez años atrás, el nombre estaba garabateado sobre el estuco fresco, que ahora lucía pintado con firmeza, al parecer desde hacía pocos días .

Eso era toda la memoria del personaje de muchos mundos y muchas lenguas, que ahora tendría 60 años, al que se acusa de haber pretendido encender una conflagración para derrocar al gobierno de Evo Morales y dividir Bolivia. El arrojado combatiente de la Guerra de los Balcanes, recordado con aquel adjetivo por los pocos amigos que le quedaban en Bolivia, donde vivió toda su infancia hasta los diez años, y los que ganó en Chile durante algún tiempo antes de que sus padres se radicaran en Hungría, escapando de la dictadura militar del general Pinochet.

El carácter impulsivo de Rózsa parece retratarse en sus palabras cuando departía con algunos de sus amigos en Santa Cruz y le contaron que Morales se había reunido días antes con todo su gabinete en una lancha en el Lago Titicaca: ¨De haber sabido antes, ¡le enviaba un par de hombres rana y volaban todos…!¨

También parece sepultada en la bruma la versión, reforzada por el propio presidente Morales ante sus colegas en una reunión en Cumaná, a pocas horas del episodio, que estaba en marcha una conspiración para matarlo y que él había dejado la orden de detener la operación y a los conspiradores pues el espionaje de su gobierno  había detectado que ¨querían escapar¨. Uno de los pocos que no creyó en la versión fue Barack Obama, a cuyo país Morales incorporaba en la conspiración. Incrédulo, lo escuchó decir que Estados Unidos no participaba en conspiraciones. La frase de Morales es tenida por los opositores del gobierno como una confesión.

Pero a partir de ahí la acusación derivó en elementos nada creíbles: una balacera de media hora cuando las evidencias posteriores demostraron que habría haber durado cuando mucho un par de minutos. Lo que sí quedó impreso en la memoria fueron los gritos desesperados dentro del hotel y los pedidos de clemencia a toda voz que escucharon dos huéspedes brasileños que rápidamente salieron del hotel para tomar, aun de madrugada, el avión comercial que los llevaría rumbo a su país. Fue en esos instantes que se cree que Rózsa fue acribillado. Así moría la leyenda que él mismo había personificado en una película premiada en un festival cinematográfico, hasta ahora la versión más difundida sobre la vida del combatiente de los Balcanes. También a partir de ahí se volvió cada vez más difícil para el gobierno convencer de la veracidad plena de la versión conspirativa.

El canciller irlandés de entonces Michael Martin, fue invitado por el presidente Morales a venir a Bolivia para verificar la tesis defendida por el gobierno de que un grupo armado había atacado a la policía. La invitación duró pocas horas antes de ser anulada por el propio gobierno. Pero la versión del ataque sobre la policía fue poco a poco desvirtuada y con el tiempo la version invirtió papeles: quien atacó fue la policía. Los supuestos atacantes fueron sorprendidos mientras dormían, de acuerdo con dos sobrevivientes del grupo capitaneado por Rózsa, y algunos de ellos estaban desnudos, condición improbable para lanzar un ataque armado.

Diez años después del episodio, la parte jurídica no ha llegado al final. Algunos de los 39 acusados consiguieron la libertad tras declararse culpables de las acusaciones que les hacía el gobierno. Pero otros se resisten a aceptar las acusaciones y han dicho que mantendrán esa posición hasta final. Los abogados estiman que la fase de sentencia no ocurriría antes de un año ni antes de  las elecciones de  octubre, cuando los acusados esperan que el proceso contra ellos logre tomar otro rumbo.

La tumba de Rózsa  yace solitaria al centro del cementerio. Algunos pinos próximos le brindan algo de sombra al conjunto de nichos. Pero al atardecer de un sábado como el pasado, había muy pocas personas fuera del personal de mantenimiento.

¨No ha venido mucha  gente¨, dijo el guardia, al explicar la soledad que reinaba en el principal camposanto cruceño. ¨Pero la tumba de Rózsa está limpia y mantenida¨.

Décimo aniversario

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A una semana del decimo aniversario de los eventos que le dieron inicio, el Juicio del Siglo volvió a tropezar el  miércoles con incidentes que expusieron su trama surrealista: el hijo de una de las jueces ciudadanas que conforman el Jurado se enfermó y la juez Sonia Mamani anunció que había decidido ir el mismo día a La Paz para atenderlo. Su decisión originó un fuerte altercado con el juez Sixto Fernández,   quien no logró disuadir a la  juez de su viaje y se vio obligado, en la mañana, a suspender las audiencias hasta la semana del 22 de abril. Todos los acusados y abogados de la defensa presentes dieron apoyo a la jurado y de manera indirecta repudiaron el punto de vista del juez presidente y de los fiscales, reacios a suspender la audiencia.

La inesperada situación, y la decisión del juez, no evitaron que el juicio, por lo menos en calendario, se mantenga en sesiones cuando  llegue  el aniversario del 16 de abril, cuando una unidad fuertemente armada de la hoy disuelta UTARC (Unidad Táctica de Resolución de Conflictos)  atacó el Hotel Las Américas, de Santa Cruz, y mató a sangre fría a tres de sus ocupantes y detuvo a dos, años después puestos en libertad. A partir de ahí se desencadenó una fuerte represión contra líderes de Santa Cruz, acusados de ser parte de un esquema para dividir a Bolivia y hacer del oriente una nueva nación en pleno centro sudamericano. La acusación nunca fue solidamente sustentada pero mantuvo cuando menos cabizbaja a la dirigencia cívica cruceña.

Hasta ahora se mantienen muchas de las incógnitas surgidas en aquella ocasión: ¿Quién exactamente ordenó traer a Bolivia a Eduardo Rózsa Flores, el supuesto cabecilla de la banda que iba a enfrentar al ejército nacional? ¿De dónde provendría el financiamiento de la supuesta guerra separatista? (Se supone que el ejército lucharía con todo para evitar la división del país, lo que representaría un gran escollo en el supuesto plan.) ¿Quién contactó a Rózsa en Europa central, donde vivía, para que viniese a Bolivia y bajo qué ofrecimiento? ¿Y qué de los dos  supuestos integrantes de la también supuesta ¨célula terrorista¨? Uno de ellos -el húngaro Elod Toaso- fugó del país mientras estaba en libertad condicional, y su compañero Mario Tádic desapareció de la circulación y se lo supone en Chile o en Croacia. 

 Muchos pormenores siguen en la bruma, si bien algunos elementos han sido clarificados. El propio presidente Evo Morales dijo que él había dejado la orden de atacar al grupo antes de partir rumbo a Venezuela (y estacionar su avión en el aeropuerto de Santa Cruz en la misma madrugada en que  morirían Rózsa Flores y dos de sus compañeros.) De esta declaración se agarran quienes pretenden responsabilizar al presidente de las muertes de esa madrugada.

Por coincidencia, para el miércoles  estaba prevista una audiencia del médico neumólogo Juan Carlos Santisteban, una personalidad en Santa Cruz, en el inicio de un juicio separado del resto de los acusados (algunos están en similar situación, y con detención domiciliaria). La audiencia quedó suspendida hasta la semana subsiguiente.

Las audiencias quedaron instaladas en Santa Cruz en 2013, donde se produjo la mayor parte de los incidentes que han hecho ensombrecido el proceso, sobre el que he escrito dos libros, ahora agotados. El último, que incluye el primero, (Labrado en la memoria, anotaciones de un reportero) fue presentado en la Feria del Libro de Santa Cruz en 2017, impreso y distribuido por Editorial Plural.

¨No sé cuánto tiempo más estaré preso peleando contra esta infamia¨, dijo en una declaración escrita Juan Carlos Guedes, uno de los dos en la cárcel de Palmasola, donde ha afinado sus condiciones  narrativas y ya ha escrito un libro sobre sus vivencias en la cárcel y prepara una edición actualizada. También está preso Alcides Mendoza. Ambos eran líderes de la Unión Juvenil Cruceñista, que el gobierno consideraba archi-enemiga.

El incidente con la salud es el más reciente de los traspiés del juicio. El propio juez residente ha debido ausentarse de las sesiones durante semanas, debido a dolencias relacionadas con una diabetes que le impedían su traslado a Santa Cruz. Las demás jueces también han estado acosadas por distintas dolencias, una de ellas por una parálisis facial.

N.E. Ajusta anterior versión.

Nueva ronda en Venezuela

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La oposición venezolana  dio inicio este sábado a la ¨Operación Libertad¨, un esfuerzo opositor extremo para conseguir que los militares renuncien al apoyo que brindan a Nicolás Maduro, y se sumen a la campaña para  apartarlo del poder. La iniciativa ocurre a pesar del desánimo que empezaba a manifestarse sobre el uso de medios exclusivamente pacíficos para derrotar al dictador y dar curso a una reinstitucionalización menos traumática de la patria de Bolívar y Sucre al cabo de 20 años de Socialismo del Siglo XXI.

El esfuerzo, por lo que mostró la television, tuvo más participación de la prevista. La gente salió a las calles desde decenas de puntos de encuentro y convergió sobre las áreas centrales de Caracas (lo mismo ocurrió en otras ciudades) con un mensaje muy claro: la lucha por el desalojo está activa y no cederá hasta que Maduro renuncie y abandone el cargo.  Si eso llega a ocurrir, será la mayor derrota del Socialismo del Siglo XXI y probablemente su fin.

Hasta ahora no han tenido resultado las manifestaciones masivas contra la dictadura, en cuya vida diaria  no parece preocuparle que 54 países hayan reconocido a Juan Guaidó como presidente legítimo y desconocido a Maduro. Los observadores creen que esa indiferencia responde a un instinto de conservación, apoyado en la enorme desproporción entre una población desarmada y un ejército de  los mejor pertrechados y más modernos de América Latina que, en los últimos años, no ha trepidado en salir a las calles para apuntalar al acosado régimen de Maduro. Guaidó anunció nuevas concentraciones y protestas para el miércoles que viene.

Diseñado para disuadir cualquier amenaza fronteriza, especialmente desde Colombia, con la que, en el diseño de Bolívar, conformaba una sola nación, y Guyana, en el suroriente, de quien los venezolanos reclaman el territorio del Esequibo (dos terceras partes del territorio guyanés), las armas venezolanas han adquirido lo más moderno que ofrece la industria armamentista convencional, inclusive aviones supersónicos de Estados Unidos y de Rusia, pasando por vehículos livianos y aviones Pucara fabricados por Brasil.

Guaidó asumió el mando el 23 de enero ante una multitud cansada de un régimen que provocó grandes esperanzas en sus orígenes, hace 20 años, y cuyos fracasos incluyeron el pasado mes la ausencia de luz, que dejó durante días a todo el país sumido en la oscuridad. Guaidó, presidente de la Asamblea Legislativa, fue literalmente empujado al timón del país por una multitud ansiosa de relevos que ese día lo vitoreaba durante una manifestación en las calles céntricas de Caracas.

La fecha está llena de simbolismo en la historia venezolana pues aquel el día fue derrotada la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, quien huyó del país cuando fueron vencidas las fuerzas de su policía política y emergió la que fue la democracia más vigorosa del continente.

De la Venezuela del Socialismo del Siglo XXI han emigrado millones (3,4 millones han salido del país forzados por la hecatombe económica y la persecusión política, según los informes más recientes de organizaciones para refugiados.) Hasta fines de año, se calcula que habrá más de cuatro millones de refugiados. Nunca en la historia de la region Sudamericana hubo semejante alud de emigrantes.

Temeroso de que en una justa electoral dirimitoria perdería por amplios márgenes, Maduro ha rehusado atender los reclamos para someterse a una elección. (Las que celebró el año pasado son vistas unánimemente como tramposas, manipuladas para hacerlo ganar.) Bolivia y Nicaragua son los únicos países en Sudamérica y América Central que respaldan a Maduro. Mientras para Nicaragua la sincronía política con el regimen de Maduro está visible en la conmoción interna que afecta al regimen de Daniel Ortega,  aún no está claro lo que podría representar ese apoyo para Bolivia.

Hace un par de semanas comenzaron a sentirse los efectos de las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre  el petróleo venezolano, la vena yugular de la economía que preside Maduro, para doblegar a su régimen y obligarlo a ceder a las demandas a favor de elecciones libres. Las sanciones, que no permiten importar repuestos que se suman a la ausencia masiva de técnicos y especialistas, despedidos o fuera del país por falta de oportunidades, se han agravado estos días con la decision de Washington de extenderlas a los barcos petroleros que transportan combustible. El blanco principal de esa medida son los que transportan petróleo a Cuba, esencial para la isla.

Con esto, la crisis venezolana ha entrado a una nueva fase, que ahora abarca a Cuba. El petróleo que envia a la isla (entre 20.000 y 50.000 barriles diarios, según cifras citadas por The New  York Times) es solo una porción de los 100.000-120.000 barriles diarios que enviaba hasta hace un par de años a precio subvencionado o retributivo por la presencia de técnicos y médicos cubanos en Venezuela a título de asesores.   Desde la desaparición de la URSS, hace casi 30 años, Venezuela ha sido el sostén económico fundamental de Cuba. Sin ese apoyo, disminuido y ahora a punto de desaparecer con el bloqueo impuesto por USA, el futuro económico de la isla es otra incognita que trae el naufragio venezolano.

Es en ese marco que empieza una neva ronda contra el régimen de Maduro.

Publicado en El Diario de La Paz.

La vida en un país que agoniza

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POR Claudio Nazoa. Tomado de El Nacional, edición de hoy, 2 de abril. Esta vivencia no requiere de presentación alguna.

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Quienes me conocen saben que soy un guerrillero del optimismo y que seguiré siéndolo hasta el último día de mi vida. No hay ni habrá forma de convertirme en pesimista. El pesimismo y la desesperanza, son las armas más efectivas del diablo.

Soy consciente de que en medio de esta debacle soy afortunado porque tengo algunos ahorritos, un automóvil, un lugar donde vivir y la mínima posibilidad de resistir a este desastre de la ultraizquierda internacional porque, hablemos claro, Venezuela es víctima del imperialismito cubano que nos coloniza. Cuba, sin discusión, es un gobierno parásito que vive de las miserias que aún nos quedan.

Comencemos la historia. En uno de los múltiples apagones que hemos tenido en Venezuela, me tocó vivir algo que años atrás había escrito. Me cito: “Llegará el momento en el que aun teniendo dinero en el bolsillo, no podremos comprar nada…”. Juro que lo escribí sin tan siquiera imaginar que realmente me iba a pasar.

Pues, así fue. Me acosté durante un apagón nacional que comenzó a las 9:00 de la noche, día previo a mi cumpleaños, y que continuó la aciaga mañana del día siguiente. Todos sabemos que cuando se va la luz, se va el agua. Por eso fue que teniendo cocina eléctrica, sin agua y sin tener provisiones en la nevera, ya que para evitar que la comida se descompusiera la vacié dejando solo lo necesario, no tenía cómo preparar el desayuno por más humilde que este fuera.

Así que el día de mi cumpleaños, sin ser felicitado por nadie ya que no había comunicaciones de ninguna especie, decidí salir a la calle en mi automóvil con tan solo 1/4 de gasolina. La ciudad parecía un pueblo abandonado del Lejano Oeste. Los semáforos no funcionaban. Todo estaba cerrado y, por supuesto, las bombas de gasolina tampoco prestaban servicio. De vez en cuando, durante mi recorrido, me topé con algunas personas que con aspecto de zombies cargaban botellones vacíos y hacían colas enormes ante cualquier misterioso suministro de agua callejera, en un intento desesperado por tratar de llenar un bidón.

A las 10:00 de la mañana tenía hambre porque no había cenado la noche anterior. A esa hora, ni un café había logrado tomar. Lo único que había conseguido era gastar la poca gasolina que tenía. En mi cartera solo había un par de billetes de baja denominación en bolívares, pues en Venezuela hace tiempo que escasea el efectivo y sin electricidad no hay manera de que funcione ningún punto de venta para pasar las tarjetas.

De mi bolsillo saqué los últimos 200 dólares que había atesorado para una emergencia. Bueno, la emergencia llegó y de nada me sirvió ese dinero ni me habrían servido 1.000.000 de dólares si los hubiera tenido. ¡No había dónde comprar ni agua! Todo estaba cerrado. Ni siquiera pude pagarle al único vendedor callejero que vi los cambures que estaba vendiendo.

Frustrado y con hambre, regresé a casa. Eran las 10:45 de la mañana y se me ocurrió pedirle ayuda al Gallego Félix, un buen vecino y mejor amigo que casualmente también cumple años el mismo día que yo.  Al llegar, después de felicitarnos mutuamente, apenado, le dije:

—Gallego, no me lo vas a creer. Pero tengo hambre y no he podido tomarme ni un café.

El buen Gallego me preparó el café y compartió conmigo un bizcocho con un pedacito de queso. Les confesaré algo, conozco algo de gastronomía y no exagero al decirles que este fue uno de los mejores desayunos de mi vida y que jamás había valorado tanto el aroma y el sabor del café.

¿Qué más puedo contarles, queridos lectores? He pensado tanto en las miles de personas que literalmente están muriendo por hambre, sed y falta de medicinas en Venezuela y solo me queda decirles que no debemos acostumbrarnos a este infierno comunista.

Hablen con sus hijos. Cuéntenles que la vida hermosa existe y, sobre todo, resistan haciendo bien lo que cada uno sabe hacer. No permitan que la desilusión invada su alma. La vida normal y la felicidad son posibles y la vamos a recuperar junto con la luz que hoy no tenemos.

A luchar. No debemos rendirnos. El tiempo de despertar de esta pesadilla depende de nosotros. De todos, no solo de quienes valientemente están arriesgando su pellejo abiertamente para lograr el regreso de la democracia.

Deshojando la cebolla

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Lejos de la unción cívica que caracterizaba la  jornada, transcurrió el primer Dia del Mar después del fallo del 1 de octubre pasado, cuando la Corte Internacional de Justicia decidió que Chile no está obligado a negociar con Bolivia ninguna salida al mar. Décadas de trabajo, apoyos de gran parte del mundo, fueron esfuerzos vanos. Muchos esperaron que el presidente Morales, cabeza de la gestión que llevó cinco años asumiese plenamente la responsabilidad por el fracaso y rindiera un informe. Pero esa palabra nunca apareció en las declaraciones presidenciales y el sábado 23 de marzo reiteró que el fallo de la corte contenía una convocatoria para que Chile y Bolivia siguieran dialogando. Para muchos pareció  un intento de volver atrás las manillas del reloj, un camino que muchos descartan por impracticable en las circunstancias actuales y con los mismos protagonistas. El tango se baila entre dos y Bolivia no tiene pareja.

En estas circunstancias, ha empezado a circular ¨Bolivia en La Haya – Lecciones del proceso contra Chile¨, (Editorial Plural, 140 páginas) con artículos de 14 internacionalistas que detallan el fracaso. El ramo de analistas aborda gran parte de los puntos que tienen en vilo a la sociedad boliviana, interesada en los pormenores del esfuerzo diplomático más grande del país en toda su historia. Entretanto,  todavía repercute la pregunta: ¿Por qué Bolivia se embarcó en una apuesta tan arriesgada que la llevó a dejar todo en la mesa de apuestas?  ¿De dónde partió la idea que el presidente Morales acogió con tanto entusiasmo y que llevó a muchos a creer que era, por fin, la estrategia correcta más de 100 años después del tratado de 1904? ¿Quiénes aconsejaron el paso? Es una historia fascinante aún no escrita. Las preguntas  llueven y no escampa.

Escuchemos preguntar al internacionalista Fernando Salazar Paredes en un artículo escrito para el libro presentado la semana pasada. Se refiere a la supuesta invocación que defienden el presidente y su gobierno para que Bolivia y Chile continúen negociando. ¨¿Dónde está la invocación? Una invocación es una acción de llamar a alguien, habitualmente con una connotación de urgencia¨, subraya en ¨El fallo de  La Haya, sofismas y mitomanía¨, y  recuerda que el llamado está en las líneas finales del fallo, en el párrafo 176 (en un punto seguido) cuando declara que ¨los hallazgos de la Corte no deben ser entendidos como si impidieran a las partes continuar su diálogo e intercambios en un espíritu de buena vecindad  para atender los asuntos relativos a la situación del enclaustramiento de Bolivia¨.

Los actos oficiales del ¨Dia del Mar¨ concluyeron con un mensaje presidencial, lejos de hacer eco en Chile como ocurría en ocasiones similares.

Los argumentos del presidente Morales diciendo que hasta Augusto Pinochet había reconocido (en una obra sobre geopolítica, antes de tomar el mando) que Bolivia había nacido con una costa de 400 kilómetros de longitud no tuvieron repercusión conocida.

Al abordar el tema de la supuesta invocación que Salazar lapida, el Presidente causó perplejidad en su audiencia cuando subrayó que la Corte no ha rechazado la demanda boliviana y, más bien, le ha abierto caminos para llegar al Pacífico soberanamente.

¿Era una forma de ¨posverdad¨?  Ante un público constituído mayormente por empleados públicos, cerró con la trillada arenga ¨Patria o Muerte, Venceremos¨.

Por una curiosa ironía, en esas horas los presidentes de Brasil Jair Bolsonaro y su anfitrión Sebastián Piñera suscribían una declaración en la que Bolivia quedaba excluída de un corredor entre Brasil y Chile. Ambos presidentes reafirmaban el compromiso con la construcción de un corredor para unir el centro-oeste brasileño con los puertos del norte de Chile. Bolivia quedaría cercada. Al escribir este artículo, la cancillería aún no había comentado el tema.

Un elemento importante del libro es el informe meticuloso que rinde Carlos Mesa, con una reseña de cada una de las intervenciones durante esa jornada. Es el informe que faltaba para el hombre de  la calle. Pero eso no justifica  la ausencia de una explicación oficial que solo podría ser compensada con actitudes efectivas inmediatas. Ellas pasan por el desarrollo moderno e intensivo de los puertos Busch y Aguirre (del visionario cochabambino Joaquín Aguirre Lavayén.) Un paso concreto sería establecer (y cumplir con) fechas para la entrega en operaciones totales de los puertos, con el compromiso del estado de desviar hacia ellos cuanto transporte de importación/exportación sea posible y demostrar a la agroindustria y los comerciantes pioneros que en el extremo oriental de Santa Cruz nace un polo de desarrollo de grandes proyecciones. Una acción paralela sería afianzar los puertos hacia el Atlántico que pueden partir desde el Beni.

Gustavo Fernández Saavedra, impulsor de la victoria diplomática de 1979, cuando la asamblea general de la OEA declaró que la cuestión marítima interesaba a todo el hemisferio, dice sin filtros que el resultado de la gestión fue una clara derrota para Bolivia. ¨Quien llevaba el estandarte era él, pero el fallo no le afecta solo a él¨ (el presidente Morales), dice el barroco título de su entrega  de solo siete páginas, transcripción de una entrevista con el diario Página 7, de La Paz. Su dictamen es que la via jurídica escogida por Bolivia no era la apropiada y que el estandarte queda ahora para las nuevas generaciones.

La frase entra en la bruma pues nadie, desde el 1 de octubre, se ha atrevido a estimar el tiempo para un nuevo empeño que, en cualquier caso, será con otros representantes bolivianos y con un interlocutor que ahora tiene todas las cartas en la mano.