Autor: haroldolmos

El círculo se estrecha

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La decisión de los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, refrendada el jueves durante la visita del presidente Juan Manuel Santos a Washington, de trabajar juntos por una solución democrática para Venezuela, ha apretado más la cuerda que asfixia al gobierno de Nicolás Maduro y a quienes lo sostienen. Casi al mismo tiempo ha sido divulgada la noticia sobre las sanciones contra ocho de los 32 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, cuyas cuentas bancarias y bienes en Estados Unidos fueron congeladas, en una ampliación de sanciones contra funcionarios del régimen. Los observadores creen que se acaba el tiempo para el régimen venezolano y que su final será una pésima noticia para sus aliados del Socialismo del Siglo XXI.
Santos recibió de Trump un endoso a sus políticas económicas y sociales y a los esfuerzos por lograr la paz con las fuerzas guerrilleras aún en armas después del acuerdo alcanzado al año pasado con las Farc. A eso se sumó la ratificación del compromiso de combatir y eliminar la producción y el tráfico de drogas, una decisión que pronto podría sentirse en el resto del hemisferio.
El mensaje más importante fuera del significado bilateral del encuentro fueron las referencias a Venezuela. Trump dijo que lo que ocurre en la tierra de Bolívar y Sucre ¨es una desgracia¨ y que con otras naciones de la región los dos países harán ¨lo que sea necesario¨. No fue específico en cuanto a pormenores de ¨lo que sea necesario¨ pero subrayó que los problemas por los que pasa Venezuela ¨son horribles¨, en una escala no vista antes.
El robustecimiento de la relaciones entre Bogotá y Washington no escapa a la atención de los politólogos, menos de los militares venezolanos, cuyas escuelas de guerra estudian con regularidad hipótesis de un conflicto bélico entre ambos países. Es posible asegurar que el encuentro Santos-Trump ha sido sido seguido con aprehensión por los oficiales venezolanos, que no ignoran la soledad de su país, resultado de un experimento politico, económico y social que ha dejado a su economía en ruinas equivalentes a las de una guerra devastadora.
Con multitudes en las calles desde hace más de un mes, bajas fatales que esta semana se aproximaban a 50, y los heridos pasaban el millar, las cancillerías, en especial las dos o tres (sin contar islas del Caribe) del Socialismo del Siglo XXI, se devanan los sesos para determinar cuánto tiempo más Maduro podrá contener la avalancha.
La inventiva de los que protestan contra el régimen tiene sorprendidos a los militares que conducen la represión. La semana que pasó registró una peculiar marcha de centenas de personas mayores por la avenida principal de Caracas en ¨apoyo a nuestros nietos y su futuro¨. Después, contra todo cálculo, empezaron a ocurrir protestas públicas en la noche, una temeridad en un país también agobiado por la delincuencia nocturna. Al horario de la disconformidad fue agregada la madrugada. El viernes, cerca del alba, en frente a la gobernación del estado oriental de Monagas, un grupo de manifestantes plantó carteles de protesta.
Las preguntas sobre qué vendrá después se aglomeran. Las más frecuentes se refieren al destino de los eventuales desplazados, inclusive del propio Maduro y su entorno más inmediato.
La decisión de Estados Unidos de incluir a magistrados de la CSJ en la lista de funcionarios interdictos es vista también como un mensaje a los regímenes que tienen en la justicia un bastón de apoyo para perseguir a sus opositores.
Son cerca de cien los funcionarios con bienes congelados, visas suspendidas y prohibidos de realizar transacciones comerciales y bancarias con entidades estadounidenses. Uno de los sancionados más notables es el vicepresidente Tareck El Aissami. Ahora las sanciones han recaído sobre ocho magistrados de la Corte Suprema de Justicia, entre ellos su presidente, por suprimir la autoridad de la Asamblea Nacional.
Los analistas creen que 28 años después del colapso del experimento socialista en la ahora ex Unión Soviética y sus satélites, lo que sobró en este hemisferio parece vivir sus estertores.

La conquista de América continúa

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Académico de la lengua y ex funcionario del Fondo Monetario Internacional, Jorge Órdenes-Lavadenz es también un historiador exquisito. Coloco aquí su más reciente artículo.
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España y Portugal inician la conquista de América en el siglo XVI. En el XVII llegan ingleses, franceses y holandeses que trajeron africanos. A comienzos del siglo XVI sacerdotes españoles, como Bartolomé de las Casas (1474-1566), se quejaban del mal trato que se daba a los indios americanos lo que causó polémicas en los siglos XVI, XVII y XVIII. En 1552 Las Casas publicó Brevísima relación de la destrucción de las Indias condenando ese mal trato, libro que fue el fundamento inglés y francés para la “leyenda negra” sobre España que, como abanderada del catolicismo con su Inquisición de siglos, encontró enemigos en una Europa en guerra entre protestantes y católicos que terminó en 1646… aunque la secuela política continuó.

Ingleses y franceses explotaron al indio en alianzas guerreras que lo desfavorecieron. En 1804 el presidente de EEUU, Thomas Jefferson, recibió a jefes de las tribus Osage de Louisiana (vendida por Francia a EEUU). Llamó la atención la estatura de más de 1,84 m. de cada Osage que sobrepasaba la de los estadounidenses. Jefferson, impresionado, les prometió “amistad y beneficios “. Pero veinte años más tarde el gobierno confiscó cien millones de acres a cambio obligado de aceptar cuatro millones en el sureste de Kansas “de por vida”, lo que se incumplió porque los colonizadores no cesaron de ocuparlas por la fuerza o comprarlas a $1,25 el acre. Entonces los Osage pagaron un millón de dólares por lo que hoy es Oklahoma, territorio inepto para el cultivo. El contrato incluía toda riqueza que se encontrase, como petróleo (que los Osage sabían que existía). Al poco tiempo lo dieron en concesión que los empezó a beneficiar en grande porque solamente en 1923 percibieron $30 millones en dividendos (o $400 millones hoy). “Ganaban más que nadie per cápita en el mundo”. Esto se prolongó en medio del despilfarro. La autoridad intervino obligando a los Osage de pura sangre a ser fiscalizados, en tanto que los mestizos quedaban exonerados.

Los Osage devinieran cada vez más víctimas de robos, corrupción, matrimonios arreglados con mujeres blancas que se les ofrecían, y asesinatos. Más de veinticuatro asesinatos de Osage e investigadores se registraron entre 1920 y 1924. Incluso el Washington Post dijo: “La conspiración asesina indios ricos”. En esa época la autoridad local eran aguaciles y detectives en medio de tráficos prohibidos, juegos de azar, ladrones y asesinos que circulaban impunemente.

La Oficina Federal de Investigación (FBI) existe desde 1908 pero en 1920 era limitada e incluso “de moralidad liviana”. En 1924 Edgar Hoover devino Director y la profesionalizó nacionalmente. Con el tiempo desenmascaró la cruzada criminal contra los Osage que resultó en juicios y condenas federales. Se trató de los crímenes más premeditados y crueles de indígenas en la historia del país del siglo XX que diluyeron la riqueza de los Osage.

Ahora resulta que el gobierno de Trump, contrario al de Obama, busca declarar veintisiete regiones de monumentos nacionales indígenas de once estados de EEUU como áreas petroleras lo que es resistido dada la historia de despojo y abuso por parte de intereses extractivos. Una es Río Grande del Norte de 242.500 acres en Nuevo México, desde la Reservación de los Taos hasta la frontera de Colorado. Otra es Los Picos de Órgano que tienen 300 millas hacia Las Cruces. Hay otras. Todas con querellas añejas que ahora se reviven con la unión de las tribus Hopi, Navajo y otras, además de deportistas, rancheros, empresarios y ambientalistas para defenderse de Trump que, además, llama “Pokahontas” despectivamente a la senadora Elizabeth Warren que tiene ancestro indoamericano.

Hoy los intereses de las multinacionales están más que nunca en el gobierno que, entre otras cosas, tiene al ex CEO de Exxon como ministro de relaciones exteriores. O sea que la toma de tierras y la extracción de recursos a costa de los derechos humanos continúa en el siglo XXI en EEUU, ¡increíble!
jvordenes.wordpress.com

Perlas de la libertad de prensa

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En la segunda semana de febrero, cuando la administración de Donald Trump aún se instalaba, The Washington Post y The New York Times trajeron la primicia sobre los vínculos extranjeros de un asesor de la Casa Blanca en seguridad nacional. En pocos días, el general (r) Michael Flynn era alejado de uno de los cargos más influyentes del mundo, en un sismo cuyos remezones demolieron el miércoles pasado el mandato del director del FBI, James Comey, y elevaron la adrenalina en la política estadounidense como pocas veces en su historia.
Es raro que un alto funcionario de la inteligencia o, mejor, del espionaje, sea relevado de modo tan sumario y que la noticia le llegue por un ayudante que le dijo que las pantallas a su espalda, en el salón donde dictaba una conferencia, anunciaban un hecho real y no una broma como creía: Trump lo había destituido.
Solo días antes, el mandatario había elogiado al funcionario, en un zig-zag de opiniones desconcertantes en las que Comey pasaba de repente de héroe a villano y viceversa, de ¨persona maravillosa¨ a ineficiente. Al despedirlo, el mandatario dijo que no hacía buen trabajo y que el FBI le había perdido confianza. Para su desazón, el director encargado tras la destitución encomió el trabajo del destituído y ante un subcomité que lo examinaba aseguró que la institución nunca le perdió confianza. Algo más grave parecía rodear el despido. El FBI investigaba, bajo el funcionario despedido, a qué grado habría llegado la supuesta interferencia informática rusa en las elecciones del año pasado en detrimento de Hillary Clinton y en favor de Trump.
Antes que Comey, la Procuradora General encargada, Sally Yakes, había tropezado con el mandatario al decidir que los fiscales a su cargo no apoyarían la orden genérica de bloquear el ingreso de ciudadanos de países musulmanes a USA porque era una orden illegal. Más tarde había tratado de llegar a Trump para exponerle el peligro de la presencia en su círculo más estrecho de una persona con fuertes vínculos con Rusia que, además, había trabajado para el gobierno turco, del que había recibido honorarios cuantiosos. Le iba a hablar de Flynn. Fue un esfuerzo suicida pues acabó dimitida. Al igual que Comey, Yakes supo de su despido de modo indirecto: por los medios.
Todavía en desarrollo y en suspenso creciente, estos episodios han llegado al público con gran detalle gracias a los medios informativos estadounidenses, que estos meses evidencian su valor en sociedades modernas y abiertas, donde son considerados como expresión de un derecho primario. Para los demócratas, la tarea investigativa rigurosa y profesional de los medios es el mejor antídoto contra autocracias, dictaduras y cualquier sistema de naturaleza prorroguista.

La batuta se indigna

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El chasquido de los gases lacrimógenos disparados por la Guardia Nacional Venezolana sobre los manifestantes que acosan al régimen de Nicolás Maduro fue insuficiente el 4 de mayo para sofocar la voz de quien hasta poco antes había evitado, a pesar de los reclamos de muchos de sus compatriotas, abordar de frente el terremoto politico y económico que cunde en su país. Gustavo Adolfo Dudamel Ramírez, el genial director de orquesta a cargo de la filarmónica de Los Ángeles, en California, apuntó indignado la batuta hacia el régimen militar socialista de Maduro y en su página web declaró: ¨Levanto mi voz contra la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis¨.
El día anterior, había muerto de un tiro en la cabeza el joven de 17 años Armando Cañizales, del sistema de orquestas que Dudamel había ayudado a organizar en Venezuela y del cual han surgido decenas de jóvenes artistas. En la descripción refinada del ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, el joven talento murió en Caracas alcanzado por ¨una esfera metálica cromada de 8 milímetros¨ durante la marcha opositora del 3 de mayo, una de las tantas que estremecen a Venezuela desde hace más de un mes, con una cuenta mortífera hoy cercana a 40 víctimas.
Fue demasiado para el director que comandó una de las mejores interpretaciones polifónicas de ¨Caballo Viejo¨, del compositor hace pocos años fallecido Simón Díaz, una especie de himno nacional venezolano que desde hace medio siglo se canta en toda América Latina. Dudamel apuntó al régimen, que ha sido pródigo al abrir la billetera para apoyar algunos proyectos artísticos que, de paso y mientras hubo abundancia, le ayudaban a ensayar un rostro diferente al que está acostumbrado el venezolano corriente. Avalado por la reverencia de los artistas en Venezuela y el respeto que el mundo le confiere, es posible que Dudamel haya escrito la recriminación más sentida que haya recibido el heredero de Hugo Chávez.
Bajo la congoja que colmaba el Cementerio del Este caraqueño, Cañizales fue enterrado al mediodía, arrullado en las notas tristes de violas y flauta dulce de sus compañeros de la orquesta sinfónica juvenil de la que era parte. Con solemnidad impresionante, más de 50 de sus colegas tocaron el segundo movimiento de la séptima sinfonia de Beethoven. Las notas llegaron a las fibras más profundas de los cientos de presentes en la ceremonia y, por lo que se pudo ver en la TV, eran muy pocos los ojos secos. El telón de fondo era un precepto que algunos líderes no captan o no entienden: Nada vale una vida.
Dudamel no es el único entre figuras populares que ha alzado la voz contra el régimen venezolano. Son cada vez más frecuentes los desencantos de personajes que bajan el pulgar junto con las multitudes que llenan avenidas, muchos angustiados por el horror de no saber qué comerán al día siguiente. La semana pasada, jugadores venezolanos afamados de las grandes ligas de béisbol protestaron contra la represión policial y también le reclamaron democracia para su país. El presidente venezolano ostenta con holgura el título de mandatario más repudiado, por lo menos en el hemisferio. Por temor al contagio del repudio generalizado, sus escasos aliados del Socialismo del Siglo XXI se refieren cada vez menos a las tribulaciones con final al parecer inevitable que ahogan a Maduro.
El repudio lo sienten los representantes venezolanos. Hace unos días, un diplomático fue hostigado por una mujer en un supermercado suizo. Le gritaba ¨ladrón¨, ¨corrupto¨ y otros epítetos de calibre. Para disimular la ira y el rubor que lo embargaban, el diplomático pretendió con sonrisas forzadas que la mujer le hacía gestos amistosos. No logró aplacar a su interpelante y acabó escabulléndose del lugar. Peor suerte tuvo el Defensor del Pueblo Tarek William Saab, quien en Líbano soportó la incomodidad de ver interrumpida la conferencia que dictaba sobre derechos humanos. Dos mujeres aparecieron de repente en primera fila y una de ellas se envolvió con una bandera con los colores venezolanos y a voz en cuello le gritó ¨¡mi pueblo se muere! ¡Los están matando! ¿Dónde están los derechos humanos¨? Su compañera filmaba el video que poco después corrió por el mundo.
Tarek William Saab venía de una situación embarazosa. En Venezuela su hijo Yibram Saab había difundido un video en su cuenta internet condenando la represión policial-militar hacia los manifestantes que luchan por libertades democráticas y elecciones generales. El funcionario declaró que su hijo era libre de opinar y que por sobre todo él lo amaba. Pero el amor filial así explicitado no impidió un nuevo tweet de su hijo con el mismo contenido de reproche. El hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, le respondió con en otro tweet: ¨Tus tres minutos de gloria pudieron haber sido otra cosa¨. Quedó en el misterio saber qué sería la ¨otra cosa¨.
Con todo el poder que representa, el Ministro de la Defensa, Gral. Vladimir Padrino López se vio frente al pedido embarazoso de dos primos hermanos para que reflexione sobre su papel como comandante de las Fuerzas Armadas. Su primo Ernesto Padrino le dijo que hay venezolanos que mueren de hambre y gente escarba en la basura en busca de desperdicios. Su prima Carolina Padrina se atrevió más y le dijo que era una burla que el presidente Maduro saliese a bailar en momentos en que había manifestaciones en la calle. ¨Es una burla…no estamos para bailar¨, le dijo por escrito.
Cuánto tiempo podrá el régimen soportar estas presiones era en estos días de mayo una cuestión cuya respuesta todos querrían saber.

Los cien días

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En la última semana de abril, el porcentaje de ciudadanos que aprobaba la gestión de Donald Trump en los primeros cien días de gobierno (cumplidos el sábado) era de 41%. La encuesta de Gallup decía que el promedio para los ex presidentes en ese mismo período en los 80 años anteriores era 53%. Al cruzar el umbral de cien días, Trump tenia 12 puntos porcentuales menos que todos sus antecesores en tres cuartos de siglo, desde que se hizo costumbre medir las simpatías o antipatías hacia un presidente a poco de iniciada su gestión, en la cúspide del que se supone es el período más dichoso de una luna de miel con los electores.
Un dato más significativo subrayado por los analistas era que el grado de aprobación hacia Trump era inferior en 22 puntos porcentuales respecto al de Barack Obama al comenzar su gestión presidencial. Obama, el líder a quien el nuevo presidente se empeña en eclipsar, tenía en 2009 una aprobación de 63%.
Los analistas dicen que uno de los factores que más influye en la popularidad de un presidente es su credibilidad. Las mentiras, imprecisiones y exageraciones son como explosivos en la percepción del público sobre su líder, en USA y en todas partes.
Trump prometió acabar con el sistema de seguridad social creado bajo Obama. No ha podido, pues incluso sus seguidores más fervientes en el Congreso han trepidado ante la perspectiva de dejar desamparados a unos 24 millones de estadounidenses en una década. Luego de admitir que acabar con ese legado no es fácil, anunció una nueva iniciativa de la que aún no se tienen indicios. La promesa de reforma tributaria está empañada por la sensación de que busca beneficiar a los más ricos con billones de dólares en desmedro de los más pobres. Las grandes empresas, entre ellas las suyas, gozarían de beneficios impositivos a costa del Tesoro, atribulado por enormes desajustes presupuestarios.
Aún más grave, en la vision de la mayoría de los comentaristas, es la relación de sus negocios con Rusia, un tema que en cualquier momento podría volverse incandescente.
Los problemas con los inmigrantes no han salido por completo del saco de los vientos y han tenido traspiés severos con la justicia.
Las inconsecuencias del nuevo presidente quedaron a la vista estos días con el NAFTA, que consideraba como prejudicial para su país y decía que lo denunciaría. Ahora, tras conversar -por teléfono- con los presidentes de México y Canadá, dice que solo lo renegociará. Y con la OTAN, la alianza militar más poderosa forjada por Estados Unidos, ha dejado de ser una entidad obsoleta y ahora es válida.

Gladys Moreno, la genial intérprete de las canciones bolivianas, habría parodiado: ¨Eso pensaba hasta ayer nomás, pero al verte vacilé¨ (En rigor, al telefonearte).

Maduro en su Hora 25

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La conmoción interminable que vive Venezuela bajo Nicolás Maduro ha alcanzado otra vez niveles críticos y todo parecería apuntar a un desenlace próximo. La forma que tendría ese desenlace se ha vuelto foco de las más grandes apuestas políticas de la region latinoamericana sobre un país que ha sido un centro constante de controversias en las últimas décadas.
La ciudadanía opositora ha encontrado una forma de manifestarse que complica la represión de los soldados de la Guardia Nacional: la protesta es en paz, bajo la forma de ¨plantón¨ en la que la gente se concentra en determinados lugares para expresar su descontento con el régimen de una manera nada habitual. No es fácil echar gases lacrimógenos sobre gente que conversa, lee, canta, reza y juega cartas mientras acumula adherentes.
El Nacional relató el lunes que una mujer se hizo presente en una avenida del este de Caracas y envuelta en los colores de la bandera venezolana, realizó piruetas frente a plantonistas, alegres y animados con el inesperado espectáculo acrobático de la atleta que simulaba reprimirlos.
No fue así en todas partes ni en todo momento. Dos personas murieron el martes en las ciudades de Mérida y Barinas, lo que elevó a 26 el número de víctimas fatales. Este miércoles la tension había recrudecido en Caracas y imágenes televisivas y testimonios por internet mostraban de nuevo nubes de gas lacrimógeno en el centro de la ciudad con el despliegue de la milicia policial para dispersar manifestantes.
Las protestas estallaron a fines de marzo tras la decisión de la Corte Suprema de Justicia de disolver la Asamblea Nacional, en la que la oposición tiene una amplia mayoría, y asignar a una de sus salas el papel legislador. Dirigentes opositores dijeron que el movimiento de protesta no cederá hasta que el gobierno convoque a elecciones regionales, se dicte una amnistía general con liberación de todos los prisioneros políticos y Maduro se repliegue del escenario politico venezolano.
Incluso para los gobiernos europeos que apoyaban a Maduro o evitaban criticarlo, la continuidad del sistema que implantó el comandante Hugo Chávez luce insostenible. Ahora ni siquiera contaría con los votos dóciles de algunas islas del Caribe que lo protegían contra censuras y aislamiento hemisférico.
Los analistas ven al régimen a cargo del país con las más grandes reservas petrolíferas del mundo en picada lenta y dolorosa, con su presidente ahora abierto, quizá demasiado tarde, a concesiones que hace pocos días nadie imaginaba poder arrancarle. El domingo dijo que estaba ansioso por realizar las elecciones para gobernadores que debían haberse efectuado en 2016. Pero no iba más allá del que dijo que era su mayor deseo, y el Consejo Nacional Electoral, que el régimen controla, se mantenía en silencio. Maduro lanzó la carta electoral para apaciguar a los venezolanos que están en las calles. Éstos no le creyeron o desdeñaron la jugada. El Socialismo del Siglo 21, del que el gobierno boliviano es militante, parecía en trance de perder a su país líder fundador y hasta no hace mucho ariete financiero.
Los observadores veían una perspectiva sombría para esa corriente y creían que, dado el fracaso estrepitoso en Venezuela, con 1.660 por ciento de inflación calculada para este año, escasez insoportable y una delincuencia desembozada, no levantará cabeza en la región siquiera durante dos generaciones. La izquierda radical venezolana dilapidó la mayor oportunidad que tuvo de erigir a su país en un ejemplo de desarrollo armónico pues recursos financieros no le faltaban. La falta de talento administrativo y de honestidad del regimen habrían quedado al desnudo cuando los precios del petróleo se derrumbaron hace tres años.
Los observadores dicen que las cavilaciones de las cancillerías de la región se centran en determinar la forma que tomaría apartar al régimen. Un golpe clásico parece descartado, aunque subrayan que esa sería la forma que Maduro y su régimen buscarían.
Nada más ingrato para un gobierno de izquierda como la venezolana, subrayan, que salir desplazado por la voluntad popular. La memoria de líderes de la izquierda europea como Honecker y Ulbritch, (Alemania), Ceaucescu (Rumania), Jaruzelski (Polonia), Svoboda (Checoslovaquia), Hoxa (Albania), Kádar (Hungría), para citar a algunos, se deslizó muy rápido hacia el olvido y el desprecio por un tobogán oscuro apenas fueron apartados del poder. O ejecutados, como el caso del rumano. Nadie se atrevería a erigir una escuela, fundar una Universidad o abrir una biblioteca con el nombre de cualquiera de ellos.
Un golpe militar y una represión masiva permitirían a los líderes de la izquierda venezolana victimizarse y provocar alguna reacción internacional de simpatía. Pero el camino de la resistencia pacífica promovido por las organizaciones civiles venezolanas apunta a una salida institucional cuyo camino sería solo la renuncia de Maduro y/o la convocatoria inmediata a elecciones nacionales y regionales.
Los observadores creen que el mango de la sartén ha pasado a manos opositoras y que el margen de maniobra del regimen venezolano es estrecho. Como en la novela de Constantin Virgil Gheorghiu, La Hora 25, es el momento en que para el individuo se acaban las posibilidades y yace solitario ante la maquinaria del estado. Solo que en este caso, subrayan, Maduro debía representar al estado. Ahora el juego parece camino a una voltereta en la que el líder venezolano pronto podría enfrentarse a la justicia. Tal vez en ese momento podría pedir que no sea la misma justicia que el régimen montó.

El pintor del Tipnis

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La curiosidad de un profesor y un jalón de orejas fueron la mano del destino que llevó a José Moreno Aparicio a encontrar su pasión artística y con los años a proyectar las figuras de sus sueños infantiles convirtiéndolas en pinturas que asombran por la vivacidad de los colores y lo genuino de sus paisajes. Sin percatarse, estuvo librando durante años una lucha entre sus propias habilidades antes de encaminarse por la que se impondría y que hoy engalanan salas en Santa Cruz, México, Brasil y residencias privadas de otros países.
Con 60 años a cumplir en abril y ahora pintor consagrado, José Moreno Aparicio parece cobijado por la sombra del ave gigante, la guacamaya o la paraba rojo-azul que bate sus alas sobre una marcha de hombres de las tierras bajas como para darles protección y aventar a los enemigos del lugar. Con ese cuadro, ahora en posesión de una familia particular en Santa Cruz, Moreno Aparicio consolidó el entrelazamiento de su arte con la defensa del medio ambiente. No ha vuelto abordar el tema de la marcha de los pobladores del Tipnis, que escindió las relaciones del gobierno con los pueblos indígenas del oriente y norte de Bolivia, pero la atmósfera húmeda y ardiente de la selva permea el estilo de gran parte de sus telas.
Conversé con el pintor tras haber visto en una casa de amigos de Santa Cruz algunos de sus cuadros y visitar la exposición que presentaba hace un par de meses en la sala de Cainco (Cámara de Industria y Comercio), donde eran también destacadas las obras de otros riberalteños. (Es curiosa la vocación artística natural de los nacidos en aquella ciudad, a veces identificada con paisajes del Edén o con una extensión imaginaria del paraíso).
Maciso, bajo de estatura y luciendo una guayabera de lino celeste, José Moreno Aparicio me contó que había pintado cuanto le pidieron: techos, paredes y hasta cruces en el cementerio, donde su letra gótica fina era buscada para homenajear con elegancia a parientes, amigos o conocidos ya difuntos. A los 13 años trabajaba de albañil con su padre y hacía adobes, rellenaba paredes con barro en los tabiques y colocaba techos, en la trilla de un oficio de construcción que se mantiene inalterable por generaciones. Le trajeron tutumas para pintar, después caparazón de tortugas y por último discos de 78 rpm, que fueron el orgullo de familias que podían darse el lujo de una vitrola. Una cubierta con paisajes coloridos del disco que registraba la música favorita era una exclusividad privilegiada que ganó simpatías en el lugar y trajo alivio a los bolsillos desnutridos del naciente artista.
Aún estaba en el ciclo primario de educación cuando una vocación innata de arreglar lo arreglable lo llevó a reparar anafes de la casa que oficiaban de hornillas para cocinar y tiempo más tarde a reparar la máquina de coser en la que su madre quemaba los ojos para ganar el sustento de ocho hijos. Empeñado en darle un respiro, el joven Moreno Aparicio empezó a reparar los anafes de la casa y a manejar el hierro candente para derretir metales y soldar piezas rotas. Ahí comenzó una historia que décadas después se iba a plasmar en las pinturas vistosas y paisajes con los colores lujuriosos del vientre tropical que albergan algunas galerías y domicilios privados de muchos lugares. ¿Cómo pasó de allí a manejar los colores con destreza? Uno nunca lleva apuntes para subrayar los cambios decisivos en la ruta del destino pero Moreno Aparicio dice que todo le servía para pintar, inclusive los rizos de sus hermanas, que guardaba para hacer pinceles finos para trazados delicados.
En esa misma ruta artística apareció el trabajo en barro greda, entonces abundante en los pauros de las que eran las ¨afueras¨ de Riberalta (ahora a solo pocas cuadras de la plaza principal). Y, recuerda, se le ocurrió moldear cabezas de sus profesores. Ya tenía varias en fila al pie de una pared de la casa donde se había instalado en diagonal al edificio del colegio cuando cruzó por su destino la curiosidad de Rubén Darío Parada, declamador eximio y figura señera de la educación en Riberalta.
El espigado profesor estaba intrigado por las entradas y salidas tan frecuentes del alumno que apenas ingresaba al ciclo secundario y quería saber el motivo de sus trajines cada vez que había intermedio en las clases. Desde el piso superior del colegio, en medio de los dos grandes barrios de la ciudad, lo veía salir corriendo y una vez se dispuso a averiguar el porqué.
Recuerda el pintor que el profesor quedó sorprendido al encontrarse al pie de la pared con media docena de bustos, ente ellos el suyo, de casi todo el elenco de profesores del colegio. Acababa de develar el secreto de las salidas furtivas del estudiante. De ahí, dice el pintor, se forjó una relación sólida entre el alumno y el maestro que vincularía a ambos por el resto de sus vidas. El professor murió hace algún tiempo pero su nombre está vivo en la ciudad: evoca las grandes épocas de la educación en el noroeste boliviano.
¨El profesor Ñaño confió en mí¨, recordó, y cuando surgió un ítem para enseñar artes se lo hizo saber. Moreno Aparicio, que aún no era bachiller, postuló y a los pocos meses era nombrado maestro en su colegio. ¨Fue un salto con garrocha¨, dijo, pues de golpe ganaba en status y conseguía un sueldo mensual que lo sacaría de las apreturas financieras. Al poco tiempo se vino a Santa Cruz para estudiar bellas artes y reunirse con parte de su familia (había enviado a la capital oriental a una hermana y a su madre). Fue otro salto cualitativo.
En Santa Cruz estudió teatro bajo la dirección de Elías Serrano y forjó muchas amistades. Finalizaba la década de 1970 y ganó una beca para ir a Rio de Janeiro donde estuvo seis meses. Ahí tuvo, en su evocación, el mayor avance cualitativo de su carrera. Red Globo entrevistaba a jóvenes artistas y reparó en sus trabajos, casi todos guiados por el estilo Naif. Días después lo llamaban desde las oficinas de Roberto Marinho, el patriarca dueño de Red Globo. Le ofrecían un trabajo desafiante: revivir paisajes de Cabo Frio, la costa del Atlántico donde residía el magnate, en base a las memorias que contarían los pobladores más ancianos del lugar. Los ancianos describían el paisaje y Moreno Aparicio procuraba retratarlos. Instalado en el lugar, el pintor conoció a personalidades de las artes y del espectáculo brasileños.
De vuelta en Bolivia, con la madurez lograda en Rio, pintó con entusiasmo y se fue a La Paz con algunos de sus cuadros. Intentó exponer, pero se encontró con que abrirse camino en la capital política del país era demasiado cuesta arriba. Recuerda que le dijeron que en las salas oficiales de exposiciones ¨no había espacio para benianos¨.
Se le ocurrió ir a la Embajada de México, donde había un salón de exposiciones que en esos días hospedaría obras de algunos artistas. No tuvo suerte inmediata, pero al salir del lugar con un amigo que lo acompañaba, acomodó en la vereda los tres cuadros que había traído, cuando otro golpe del destino hizo que estacionara, a pocos pasos, un vehículo con placa diplomatica.
No lo sabía, pero era el Embajador de México, quien al ver los cuadros le preguntó qué hacía allí. En pocos minutos, Moreno Aparicio contaba con un pequeño cubículo donde expondría sus telas, gracias a la intervención de Marcelo Vargas, hijo del cantante Pedro Vargas cuya voz perpetuó ¨Vereda Tropical¨ y cientos de otras canciones. Pese al desdén de algunos funcionarios de las bellas artes nacionales, la exposición resultó no sólo en la venta de casi todos sus cuadros sino en llegar hasta México (¨nadie es profeta en su tierra¨), donde se instaló y tras coincidencias sucesivas acabó radicándose. Ahora vive, dice, entre Cuernavaca y Puerto Vallarta y cuando viene a Bolivia se queda meses, va a Riberalta y Guayaramerín, dicta clases y seminarios y se envuelve en proyectos de nuevas telas. Ahora espera desarrollar pasantías para jóvenes pintores orientales con suficiente talento como para abrirse camino. Moreno Aparicio cree ellos pueden reproducir su historia.