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Quiebra de Unasur en medios bolivianos

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El abandono de seis naciones del bloque regional UNASUR anunciado la noche del viernes puede representar una clase didáctica sobre el manejo informativo que suele darse en Bolivia y generar discusiones en las facultades nacionales de comunicación y en sus áreas de periodismo, escrito y audiovisual.

No es cualquier día que la mitad  de los asociados en un organismo continental agarra el sombrero y se va diciendo que volverá solo si la otra mitad, territorialmente un décimo del conjunto, se comporta de manera diferente. Esto ocurrió a solo una semana de que Bolivia tomara el mando en el organismo, cuando el canciller Fernando Huanacuni no acababa de calendar el sillón. Por la importancia de la decisión, que representaba un grave revés para la política externa boliviana, uno podía esperar una volumen informativo abundante de los medios bolivianos. Pero en las primeras horas de la noche del viernes, la mayoría eludió abordar la cuestión de frente, otros trajeron informaciones parciales o sesgadas, algunos la ignoraron como si no hubiese ocurrido y solo uno que otro habló de la cuestión o de sus consecuencias.  Al tercer día, el domingo, la noticia había desaparecido, salvo excepciones notables. ¿Ha estado el público boliviano bien informado sobre un tema que cuestiona la solidez de la política exterior de su gobierno?

Al fundarse a principios de siglo, UNASUR fue saludada como una OEA estrictamente Sudamericana. Causó recelos de México, pues la geografía lo excluía, y alborozo en Brasil, que encabezaba la iniciativa en un organismo continental sin la presencia estadounidense y la exclusion de los mexicanos.  Geopolíticamente, el cielo era el límite.

UNASUR Se estrenó con un espaldarazo al presidente Evo Morales, en 2008, con una misión para informar sobre los sucesos que conmovieron a Pando, en 2008. Encomendó el trabajo al abogado argentino y ex militante del Ejército Popular del Pueblo (ERP) Rodolfo Mattarollo, quien concluyó echando toda la culpa a los contrarios al gobierno nacional, con un documento tan redactado a su medida que fue durante años citado en la propaganda oficial.

La mayoría de los que leían las versiones electrónicas informativas la noche del viernes 20 de abril debe haber quedado perpleja, sin entender mucho lo que realmente había ocurrido. Argentina, Chile, Paraguay, Brasil, Argentina y Colombia, cuya superficie cubre el 90% de todo el territorio de UNASUR, enviaban una carta al canciller Fernando Huanacuni anunciándole que dejarían de participar de la organización temporalmente, hasta que se resuelvan algunos entuertos que, de manera privada, otros habían atribuído a la naciente gestión del canciller boliviano. Entre esos entuertos figuraba la elección del Secretario General de UNASUR, hasta principios de 2017 a cargo del colombiano Ernesto Samper.

Lucía cuando menos como un despropósito ante la nueva autoridad y su país. En el fondo, parecían estar las divergencias políticas e ideológicas del presidente Morales con los socios mayores en la empresa regional, que las primeras versiones digitales de los medios nacionales no mencionaban.

Anunciaba La Razón: ¨Bolivia niega abandono de países de Unasur y convoca a una reunión para designar a nuevo secretario¨. El titular era, cuando menos, confuso. No se puede negar una decisión documentada (la carta suscrita por seis países) y, a partir de tal negativa, suponer que nada ha ocurrido.   Además, no dejaba claro si  Bolivia decía que era incorrecto sostener que los seis países estuviesen abandonando el grupo porque suponía que el abandono era temporal. Parecía surealista como una escena de Cantinflas. Como decir ¨se va pero se queda¨. El anuncio de convocatoria a reunión para mayo aumentó la confusión. ¿Se puede convocar a una reunión cuando la mitad de los socios se ha alejado? Lo normal sería traer de vuelta a los socios y luego anunciar la convocatoria.

Página Siete fue el más acertado: ¨Seis países deciden dejar la Unasur. La decisión se conoce días después de que Bolivia asumiera la presidencia pro témpore del bloque regional¨.

Los Tiempos anunció:  ¨Bolivia ignora intenciones de países de dejar Unasur y prevé reunión en mayo¨. Creo que la idea es que Bolivia no asignaba relevancia a la decisión anunciada en la carta de los seis países y que convocaba a reunirse a todo el bloque. Era un ¨se le mete nomás¨ actualizado.

El Día estuvo mejor:  ¨Unasur agoniza, seis países la abandonan¨. Un subtítulo agregaba: ¨Tensión. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú dicen que el organismo está a la deriva¨.

El Deber no estuvo inspirado y tituló: ¨Bolivia niega la salida de seis países de Unasur y convoca a una reunión¨. El subtítulo tampoco despeja la niebla: ¨El canciller Fernando Huanacuni explica que los seis países que le enviaron una carta no abandonan Unasur sino que dejarán de participar en las reuniones hasta que se elija un secretario general¨. (El lunes, sería el primer diario en editorializar sobre el tema.)

La versión de la agencia gubernamental ABI intentó tapar el sol con un dedo: Quito, 20 abr (ABI) .- Bolivia aclaró que seis países de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR) comunicaron el viernes a la Presidencia pro Témpore su decisión de declinar temporalmente sus participaciones en las instancias del bloque hasta en tanto no se designe al Secretario General, acéfalo hace más de un año y que, por lo tanto, no se trata de un rompimiento. La acefalía pudo haber sido cubierta bajo el mandato del colombiano Samper, pero al nombramiento de su candidato -el argentino José Octavio Bordón, embajador de su país en Chile- se opusieron Bolivia y Venezuela, porque no era ex presidente ni ex canciller, como dijeron que estipulaban las normas.

Diarios vecinos de Bolivia hablaron directo. ¨Perú y otros cinco países dejan la Unasur por tiempo indefinido¨, tituló El Comercio, de Lima, y subtituló: ¨Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y el Perú suspenderán su participación diplomática y económica en el bloque por discrepancias con la presidencia pro témpore de Bolivia¨

Perfil, de Argentina, reseñó: ¨Unasur, que atravesaba una situación de virtual parálisis desde hace más de un año, sufrió este viernes un golpe que la deja en peligro de disolución con el anuncio de seis países, entre ellos Argentina, de que abandonarán el bloque hasta que se garantice “el funcionamiento adecuado” de la organización.

La agencia de Noticias Fides encontró un filón informativo y pidió opiniones de dos internacionalistas – el ex embajador en Brasil Gonzalo Montenegro, y la profesora de Relaciones Internacionales y también ex diplomática Karen Longaric. Para ambos el blanco es un alerta roja dirigido a Bolivia (Montenegro) y hacia Venezuela (Longaric), respectivamente, por el trepidante rumbo electoral boliviano y por la consagración de la dictadura venezolana.

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La mentira del cartel

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Si es seguro que la experiencia ayuda a pronosticar, en poco tiempo más puede haber legiones de periodistas bolivianos en los distintivos de los grandes medios de comunicación del mundo. El gobierno plurinacional del Presidente Evo Morales está prestando una ayuda invalorable para que eso ocurra y que pronto el periodista boliviano sea considerado sinónimo de lucha denodada por la libertad de prensa.

La más reciente contribución ha venido del anuncio del trabajo asignado a un profesional argentino para producir un documental sobre ¨El Cartel de la Mentira¨. En la visión gubernamental se trata del siniestro émulo boliviano de una cosa nostra comunicacional especializada en promover la desestabilización de gobiernos electos.

En una controvertida decision que aumenta el cuestionamiento sobre el uso de fondos públicos para generar propaganda gubernamental, el Ministerio de la Presidencia ha dispuesto luz verde para el documental sobre el grupo de medios a los que endilga el papel de bandoleros que incumplen el noveno mandamiento.

La retórica gubernamental dice que la cofradía la forman la Agencia de Noticias Fides (Iglesia Católica), Erbol (unas 300 emisoras Rurales, incluso católicas) junto a los diarios Página Siete y El Deber.

En algún momento todavía difuso, la CNNE, la cadena televisiva internacional en español, ingresó al grupo selecto, pero no hay precisión en cuanto al porqué.

Tomados en conjunto, esos medios bolivianos emplean a cientos de profesionales de la comunicación. Como las autoridades no han identificado a las personas militantes de la organización conspirativa, se teme que todos estén bajo el  ojo acucioso de las investigadores oficiales de la conjura.

La denominación de Cartel de la Mentira  tiene la misma matriz ideológica y metodológica que llevó a Ronald Reagan a identificar a la ex URSS como el ¨imperio del mal¨.

En esa categoría ominosa como miembros del cartel se encuentran los periodistas Carlos Valverde (Sin letra Chica) y Humberto Vacaflor (carta semanal Siglo XXI y columnas en varios diarios nacionales.)

El primero se vio obligado a buscar refugio en Argentina, en una derivación de  la primicia que ofreció sobre los amores furtivos del presidente, el nacimiento de una criatura cuya existencia está en el limbo y sobre la madre que de la oscuridad subió al jet-set empresarial sino-boliviano y después cayó en picada a las mazmorras carcelarias para librar ahora una pugna sigilosa por su libertad.

Vacaflor, hace solo pocos días, fue forzado a retractarse de la version que dio de un informe sobre un macabro crimen de tiempos cocaleros. La version fue  corroborada por el ex dirigente sindical minero Filemón Escóbar, ex alter ego del presidente en su época en el Chapare.

A estas alturas, pocos querrían estar en los zapatos del productor, cuya criatura es desdeñada antes de siquiera nacer.

Siete asociaciones de periodistas (La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí, Beni y Tarija y la Asociación Nacional) se unieron en una sola crítica para reclamar por el trabajo encomendado para ¨lanzar acusaciones y agravios contra periodistas de larga y reconocida trayectoria¨. La agrupación de asociaciones manifiesta sorpresa por el uso de fondos públicos con el fin de ¨justificar   acusaciones difamatorias con las que el gobierno ha enfrentado de manera continua a la prensa boliviana¨. Las asociaciones dicen también que el productor trabaja en un canal televisivo estatal financiado por Irán, con lo que agregaron  a la controversia una cuestión política delicada y también controvertida.

El uso de las pantallas grande y chica parece una necesidad constante bajo los regimenes socialistas de este siglo.  Estaba en su apogeo la  noticia del documental cuando los diarios venezolanos registraron una declaración del presidente Nicolás Maduro en la que sugería a la TV española producir una serie sobre la infancia de la Primera Dama venezolana, Cilia Flores. Nacida en un remoto pueblito del interior venezolano, su madre la llevo a Caracas junto con sus otros siete hijos. Allí creció y con el esfuerzo materno y personal consiguió estudiar y ahora es ¨la primera combatiente de la república¨, dijo Maduro ante una asamblea de partidarios. De la vida de la dirigente podría hacerse una novela ¨bien aleccionadora¨, dijo. No se sabe cuál ha sido la respuesta española.

Las aguas levantadas en el embate contra Vacaflor han llegado a playas distantes. En San Juan, Puerto Rico, el Foro Iberoamérica emitió una declaración de solidaridad con el periodista nacional y denunció que el asedio legal al que ha sido sometido  representa ¨una coacción y veto al ejercicio del  periodismo crítico e independiente como el que practica Vacaflor, que lo ha hecho merecedor del  Premio Libertad concedido por la Asociación Nacional de la Prensa¨.

La solidariidad con Vacaflor ¨es un compromisso  con el espíritu del foro de promover y defender la libertad de expresión y el derecho a la información¨.

La declaración, que circuló por todos los medios  del continente, provino de la comisión de organización del Foro. Entre sus firmantes figura Joao Roberto Marinho, alto ejecutivo de las Organizaciones O Globo que, entre otros conglomerados, incluye a la red televisiva brasileña O Globo.

Con el impacto que producen las imágenes cinematográficas, es possible que Vacaflor y todos los que sean mencionados en el documental, tengan asegurado un Segundo Aguinaldo de notoriedad no solicitada.

El show interminable

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Sumario.
Desde que los medios propalan la información más guardada por el cogollo del gobierno, el riachuelo informativo crece de manera descomunal y se vuelve un torrente que el gobierno no logra frenar. En la mayoría de los hogares bolivianos no se habla sino de la joven que tuvo un bebé con el presidente, que si no lo tuvo, que si está aquí, que no está, que no se lo puede ver, que solo se lo verá fuera de Bolivia, donde se encontraría para preservar su seguridad; que al concebir era adolescente; no, que era mayor de edad; que el niño nunca existió; en fin, que es una conjura digitada por ¨la derecha¨ y ¨el imperio¨ que lograron ingresar a los ámbitos más privados de la primera figura nacional.
La cuestión agota. ¿Cuál es la verdad?
El tema se vuelve obsesivo para muchos bolivianos. Pocos parecen dudar que, frente a la información ofrecida por el gobierno y sus múltiples voceros, hay más gente que le cree a Gabriela Zapata, la joven que, después de conocer al presidente Morales y tener un hijo con él, hizo una carrera meteórica hasta las cumbres empresariales bolivianas.
Tras hacer saber que posee información comprometedora, resultado del idilio con el presidente y sobre quiénes serían los que en verdad traficaron con influencias (un eufemismo sofisticado del ¨cuánto hay pa´ eso¨ venezolano), la joven ha sido trasladada del penal femenino de Obrajes, en La Paz, a otro de alta seguridad en la zona de Miraflores. Allí los periodistas no tendrían acceso.
En una amplia declaración a una reportera (ANF), la detenida dice: ¨Voy a demostrar quiénes son los mayores traficantes de influencias en este país. Usted fíjese solamente en la persona que más me acusa.¨ Algunos investigadores proponen un ¨acusómetro¨ para resolver el acertijo planteado por la expareja presidencial. Ella misma ofrece pistas cuando apunta al ministro Juan Ramón Quintana y, al salir de una audiencia judicial días después, asegura: ¨Él ha armado todo esto¨.
Toda la atención del país está enfocada en el culebrón, que no es eclipsado por eventos de trascendencia. Ni los actos del Día del Mar y ni la controversia del Silala le quitan brillo.
Algunos comentan que en un continente donde los amores furtivos indebidos suelen desplazarse con facilidad hacia la escena política, la aventura amorosa del presidente no es una singularidad.
Que lo diga, desafían, Alejandro Toledo, quien en 2002, al cabo de años de sortear demandas Judiciales para reconociera a una hija, acabó por aceptar su paternidad. El clamor peruano por una actitud hidalga, dobló su negativa pertinaz y reconoció a la adolescente que entonces tenía 14 años. Todo en medio de un remolino que había despeñado su popularidad y ponía en riesgo la estabilidad del país. Abrumado por el índice acusador de gran parte de la sociedad peruana, la aprobación de Toledo se hundió hasta el 6%, uno los porcentajes más bajos de la historia democrática de ese país.
En el sur del continente, los historiadores argentinos han hablado y escrito a raudales sobre Nelly Rivas, la ¨amante-niña¨ del Gral. Juan Domingo Perón, de quien se enamoró a los 14 años. El idilio nació un año después de la muerte de Evita, durante una visita a la residencia presidencial de un grupo de la Unión de Estudiantes de Secundaria de la que Nelly Rivas formaba parte. Del encuentro fugaz surgió el romance cuya evocación acompañó al líder argentino hasta su muerte, en 1974. Tras el golpe militar que lo derrocó en 1955, la amante adolescente fue perseguida y enviada a un asilo de prostitutas y el general seductor acusado de estupro por las nuevas autoridades.
Los productores de la serie nacional omiten revelar detalles clave de la trama pero aseguran que los próximos capítulos no decepcionarán a la audiencia.

Supongamos

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Supongamos que Ud. ha sido designado para continuar la construcción de un puente estratégico en la ciudad. La ejecución ya lleva tiempo y muchos obstáculos exhiben su precariedad. El trabajo se vuelve más incierto cuando el ingeniero que diseñó la obra reconoce que hay fallas en su origen que señalan que continuarla es una temeridad. ¿Qué hará?
Las declaraciones del ex fiscal Marcelo Soza a partir de su fuga a Brasil aseguran que recibió un juego de cartas marcadas cuando le asignaron la investigación del asalto al Hotl Las Américas de Santa Cruz y la muerte de tres ciudadanos “en un acto de fuerza innecesaria…no entiendo por qué se procedió con tanta violencia”.
Jurídicamente, el caso que el ex fiscal asumió fue sustentado en un episodio anunciado antes de que ocurriera: el ataque sin daños personales contra la residencia del Cardenal Primado Julio Terrazas. La denuncia fue activada en La Paz, el 14 de abril de 2009, y el acto tuvo lugar a 600 kilómetros al este, en Santa Cruz, horas después. Los estrategas “cometen un error: el de anticipar su presentación”, de acuerdo a la transcripción que hizo ANF de la declaración del ex fiscal. El hecho había sido denunciado como una premonición asombrosa en los días que siguieron al episodio, que desencadenó una secuencia que desde hace cinco años juega con el destino de decenas de acusados y presos en La Paz, Santa Cruz y Trinidad.
Como encargado de la obra, Ud. tiene varias opciones, entre ellas detener los trabajos y revisarlos prolijamente para determinar dónde están los eventuales errores. Puede que Ud. decida cancelar el plan o también que persista en los trabajos porque cree en la validez del caso, cuyo promotor original denuncia como viciado. Abogados defensores dicen que auditar el proceso sería lo mínimo que debería hacerse. En la otra esquina, el Ministerio Público ha anunciado que fortalecerá la acusación.
Ante la baraja de opciones están los jueces y fiscales que conducen el mayor juicio penal de la historia de Bolivia, presumiblemente perplejos porque cada paso que den ahora puede parecerles incierto pues los fundamentos de los que se partió han sido desahuciados por quien los elaboró. El puente, se deduce de lo que dice el Dr. Soza, fue diseñado en base a amenazas y falsedades. El ex fiscal ha apuntado a algunos que serían culpables de planificar y de ejecutar una obra peligrosa.
Las afirmaciones del ex director de la obra traen muchas preguntas. ¿Por qué no habló antes y en cambio continuó a cargo del caso durante cuatro de los cinco años que han transcurrido desde el asalto al Hotel Las Américas? “…fui conminado a continuar la investigación…”, dijo en la declaración que escribió para la Comisión Nacional de Refugiados de Brasil.
El papel que revela el ex fiscal evoca al de Nikita Khurschev cuando denunciaba al “stalinismo” ante los sindicatos (eran los “movimientos sociales” del socialismo real) y aseguraba a su audiencia que si el jefe supremo y protector de la extinta Unión Soviética le ordenaba bailar, él bailaba, y si la orden era cantar, él también cantaba. La historia registra que cuando un obrero le preguntó por qué cantaba y bailaba sabiendo que hacía de payaso, el ex premier soviético pidió que el autor de la pregunta se identificase. La respuesta fue un silencio profundo y al cabo de unos instantes el poderoso premier dijo: “Ahí tienen por qué yo bailaba y yo cantaba…”
El miedo puede ser sólo una parte de esta ecuación. En ella figuran otros factores que bajo un ambiente diferente serían ventilados sin mayores contratiempos. Uno de ellos es el delito de extorsión del que el ex fiscal está acusado y que él, a su vez, endilga a otras personas, en un pingpong que viene a agravar la densa bruma de dudas y sospechas, frecuentemente justificadas, que ensombrece la calidad de la justicia bajo la que vive Bolivia. En el plano ético, ¿cómo justificaría el ex fiscal sus decisiones? Y ¿qué responden las autoridades que afirmaron, nacional e internacionalmente, que en Bolivia estaba en curso una campaña terrorista con magnicidios que buscaba dividir al país luego de rendir al ejército nacional, tesis cuyo diseñador dice que era incorrecta e imprecisa?
Hay una equivocación al creer que divulgar las declaraciones del ex fiscal equivale a vocería de un separatismo entre cuyos denunciantes está el mismo ex fiscal ahora cuestionado (“…la existencia de un grupo irregular integrado por extranjeros que fueron traídos está comprobado {sic} plenamente y las acciones concretas no fueron investigadas plenamente”.)
Nadie dudaría que el fiscal sí es noticia. Ha sido punto central en un proceso traumático todavía en curso. Las declaraciones del ex funcionario responden a los requisitos fundamentales que provocan el quehacer de los periodistas y periódicos. ANF y algunos medios contaron con un periodista en el lugar y recogieron declaraciones del ex fiscal. Es noticia cuando dice que algunos personajes escaparon del país así como cuando refiere que había militares venezolanos adscritos a la Casa Militar y la Presidencia que estaban en el hotel en la madrugada del ataque (coincide con la historia contada por Mario Tádic ) y que no fueron interrogados porque quienes coordinaban la operación dijeron que estaban protegidos por la inmunidad diplomática.
La versión representa “desdecir lo que él afirmó…él fue la autoridad que había presentado una acusación, la ha sostenido…ha exigido y solicitado el procesamiento de 39 personas”, dijo el fiscal del caso, Marco Antonio Rodríguez, citado por El Deber de Santa Cruz.
Esa versión del ex fiscal coincide con gran parte de la tesis de la defensa a lo largo de estos años. El destino de las obras del puente cuyo plano él preparó debe ser resuelto en los días que vendrán.

Ir a tribunales de ética, recomienda UNIR

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Fundación UNIR, una de las instancias más respetadas de observación y vigilancia del comportamiento de los medios de comunicación en Bolivia, recomendó este martes al gobierno que considere presentar un reclamo formal ante el Tribunal de Ética Periodística de la ANP y el Consejo Nacional de Ética Periodística para zanjar la controversia en torno al discurso del Presidente Morales sobre las condiciones climáticas, el flojo y la flojera.
También recomienda a los medios ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa en el tratamiento de las noticias.
La recomendación de UNIR coincide con planteamientos de organizaciones periodísticas y, por venir de la institución que fundó y dirigió la periodista Ana María Campero, fallecida hace dos años, puede representar una salida para el conflicto que enfrenta al gobierno, que quiere abrir un juicio contra ANF, El Diario y Página Siete.

El gobierno argumenta que esos medios distorsionaron un discurso que el presidente improvisó en Tiahuanacu hace dos semanas cuando, entre otras cosas, dijo: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente, sólo por flojos podemos hambrear”. Los medos sindicados sostienen que no realizaron ninguna tergiversación y que se limitaron a reproducir las palabras del presidente.

La sugerencia de UNIR viene tras la Carta a la Nación que el domingo publicaron 14 periodistas, todos Premio Nacional de Periodismo o dirigentes de la Asociación de Periodistas de La Paz y la Asociación Nacional de Periodistas que plantearon al gobierno que retire la denuncia contra esos medios.

UNIR dice en los párrafos finales de la vivisección que ha realizado de la controversia:

“El gobierno debe reconocer que ni la penalización de la interpretación periodística de los hechos ni el reiterado estímulo de un enfrentamiento con los medios informativos son una vía adecuada para lograr que la democracia y el pluralismo se fortalezcan o para
que la ciudadanía acceda a información necesaria, responsable y de calidad. A su vez, los responsables de los medios noticiosos y de los gremios periodísticos, además de defender y promover el Derecho a la Información y la Comunicación (DIC) establecido y garantizado por la Constitución Política del Estado, debieran ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa sobre el tratamiento de las noticias, las opiniones y los análisis referidos a temas, instituciones y personas con repercusión pública. Sin embargo, las autoridades de los distintos ámbitos y niveles del Estado debieran considerar siempre el alcance que pueden llegar a tener sus actos y declaraciones en el espacio mediático. Y la ciudadanía debiera estar permanentemente vigilante y ser exigente respecto de la vigencia del DIC en el país.”

El análisis de UNIR es un trabajo de cuidado meticuloso y sus sugerencias lucen atinadas. Es difícil que el gobierno no las escuche.  Revive paso a paso el proceso de la información, a partir de los boletines emitidos por Agencia de Noticias Fides,  su crónica final  y la publicación que, en base a ella, hicieron El Diario y Página Siete. Pese a provenir  de la noticia de ANF, el titular y primer párrafo de la versión que reprodujeron los dos diarios son diferentes y quizá el  origen de toda la controversia que se desató. En ningún caso, sin embargo, hubo una tergiversación ni una incitación racista. Las autoridades inicialmente echaron toda la responsabilidad sobre ANF y después incorporaron en la cuestión a los dos diarios paceños.

Tal vez la semana concluya con la tensión  gobierno-prensa-periodistas disipada.

¿Quién aplaudió la “represión limpia y sin balas” en Chaparina?

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La pregunta fue hecha esta comienzo de semana por la ex Ministra de Defensa Cecilia Chacón al exponer insatisfacción con la designación de Sacha Llorenti como representante boliviano ante las Naciones Unidas. La ministra, con un sonoro “así no”, renunció al gobierno del presidente Morales hace casi un año como protesta por la represión policial sobre la marcha indígena en Chaparina, de la cual ninguna autoridad quiere responsabilizarse. La insatisfacción de la ex ministra, la única en dirigir la cartera de Defensa Nacional bajo del actual gobierno, es un hecho noticioso de  magnitud.
Cuenta de la carta de la ex ministra dio la Agencia de Noticias Fides (ANF), que colocó un resumen en su portal Noticias Fides y alertó a los medios sobre la actitud de quien durante algunos meses estuvo a la cabeza de las armas bolivianas.
(Para ver la entrada completa ir aquí al lado, a Páginas)

En busca del “Subcomandante Marcos” colombiano

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Si con  raíces en este tema hubiere un nuevo juicio del gobierno contra medios de comunicación, la primera tarea de la defensa y la acusación será descubrir si existe un “Subcomandante Marcos” colombiano que también pertenezca a uno de los movimientos guerrilleros de ese país. Sobre este personaje con aquella combinación en la hoja de vida habló el domingo el Presidente Morales.
La Agencia de Noticias Fides informó sobre la visita del mandatario a la localidad Lauca Ñ del trópico cochabambino. Al citar las palabras del presidente en una reunión con cocaleros del lugar, escribió: “En su alocución, el Presidente Morales cometió presumiblemente un nuevo lapsus; afirmó que el subcomandante Marcos pertenece al “ejército de liberación nacional de Colombia” cuando el subcomandante insurgente es el líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) del estado de Chiapas, al sur de México”.
Luego citó la frase que contenía la afirmación: “Al subcomandante Marcos del Ejército de Liberación Nacional de Colombia le han acusado de narcotraficante. Claro, es antiimperialista, anticapitalista y lo acusan de narcotraficante públicamente, en los medios de comunicación he leído. A Venezuela que no tiene nada que ver con la producción de coca, no tiene nada y la acusaron de narcotraficante”.
Un despacho de Europa Press fechado en Madrid la madrugada de este lunes también dice que la frase del presidente “podría ser un lapsus ya que (el subcomandante) no es miembro del ELN sino el principal ideólogo, portavoz y mando militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)”.
En otro momento, el lapsus, que ANF considera como “presunto”, habría sido corregido o habría pasado desapercibido, pero el estado tenso al que han llegado las relaciones entre el gobierno y los medios no oficiales puede ser la causa para que las palabras del presidente sean reproducidas sin edición a fondo. A menos, claro, que el subcomandante Marcos colombiano exista en la realidad. Y en ese caso el presidente sería acreedor de disculpas de quienes dijeron que habría cometido un lapsus.