Mes: agosto 2017

De nuevo el Tipnis

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El Tipnis ha vuelto a erigirse en tema de atención nacional ante la inminencia de la construcción de una carretera a través de ese lugar con la venia de los legisladores del gobierno que con un ¨se le mete nomás¨ dieron una voltereta a la decisión que habían tomado hace seis años. Por estos días en 2011, medio millar de habitantes del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure decidió marchar hasta La Paz en un trayecto de 600 kilómetros que duraría poco más de un mes, como recurso extremo para detener la construcción de una carretera que consideraban iba a herir de muerte a su territorio. Los temores de los marchistas cundieron en todo el país, aún más después de que recibieran una paliza inmisericorde de la policía que intentó desbandarlos el 25 de septiembre aquel año. Cuando, por fin, consiguieron subir las alturas y llegar a La Paz, fueron ovacionados por miles de ciudadanos que desbordaron los controles policiales para dar la bienvenida a quienes consideraron como heroes de una epopeya por salvaguardar uno de los pocos rincones naturales que quedan en el mundo.

Presionado por un movimiento genuino de opinión pública que había desbordado el país, cruzaba mares y llegaba a latitudes lejanas donde poco o nada se sabía de Bolivia, el presidente Morales firmó un ley que declaraba al Tipnis un territorio intangible, que no podía ser tocado. Fue la primera vez que un auténtico movimiento social torció el brazo de la primera autoridad nacional. Este pasado miércoles 9 de agosto, los senadores oficialistas levantaron la mano para aprobar la ley que suprimió la intangilidad del lugar y dejaron abierto el camino para construir la carretera por el centro del territorio.

(De este episodio marcante de la historia moderna del país tengo algunos capítulos narrativos y testimoniales en mi libro ¨Labrado en la memoria,  anotaciones de un reportero¨, editado por Plural y expuesto en la Feria del Libro de La Paz que concluye esta semana.)

Creo que el gobierno calculó muy mal si creyó que le saldría barato o gratis abrir la cuestión del Tipnis y tenerla resuelta para la campaña electoral de 2019-20 y la re-re-re con la que la mayoría oficialista parece de nuevo entusiasmada. Le está saliendo costoso. Miren ustedes.

Por las redes sociales abundan llamados para la defensa del lugar. El canción de Luis Rico que destaca el coraje de los habitantes del Tipnis resuena en millares de mensajes que recorren las redes. Junto a la canción, se ha vuelto viral la pintura del artista riberalteño José Moreno Aparicio que muestra en primer plano una paraba multicolor gigante de colores vistosos, que bate las alas como para aventar peligros sobre los que marchaban para llegar a La Paz hace seis años.

Los llamados a favor del parque y contra el status de tangibilidad que le han conferido los legisladores oficialistas parecen destinados a multiplicarse al aproximarse, en septiembre,  el aniversario de la ¨Masacre de Chaparina¨, el lugar donde ocurrió la paliza despiadada ejecutada por la policía y dirigida por autoridades del Ministerio del Interior.

Este movimiento corre independiente de la protesta de los partidos politicos de oposición, que han encontrado en la nueva norma una razón poderosa para actuar en conjunto. Todo cuenta con el aval de una opinion pública cuyo crecimiento luce incontenible, incluso para los propagandistas más empeñosos, pues está recubierta por principios de nobleza indiscutible como la defensa del medio ambiente y la protección de los pueblos indígenas. Son atributos que todo el mundo ama defender. (O casi todo el mundo). A eso se suma el convencimiento de que la carretera por el lugar tiene el propósito de ampliar las áreas de cultivos de coca, una promesa no desmentida del presidente Morales a los miembros de las federaciones que él también preside.

También hay el convencimiento de que no obstante la inquietud ya provocada por el paso dado por el legislativo, el debate no ha llegado a su fin y que la controversia reabierta está solo en sus comienzos. En el umbral parecen haber surgido batallas ecológicas y políticas con bajas cuya magnitude aún se desconoce.

La fiscal de allá y los fiscales de acá

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Tras conocer los resultados de un Consejo Electoral  sumiso, el presidente Nicolás Maduro bramó amenazas sobre todo el espectro opositor venezolano: supresión de la inmunidad de legisladores,  juicios y cárcel a quienes dudaren de la  legitimidad escuálida del nuevo cuerpo legislativo y una radicalización de su gobierno, visto en gran parte del mundo como cubanista y staliniano. Una voz volvió a retumbar. Luisa Ortega Días, la fiscal rebelde, denunció el fraude revelado por la empresa que prestaba servicios electrónicos y activó una investigación mientras el gobierno urdía planes para acallarla. Con  59 años, la fiscal se ha consolidado como ejemplo universal de autoridad valiente que ejerce el cargo ley en mano aun enfureciendo al gobierno. Aún purgada por Maduro el fin de semana, la funcionaria continuaba con una imagen de dignidad en el ejercicio de sus funciones.

Dos semanas antes, el tribunal de La Paz a cargo del Juicio del Siglo, negó por enésima vez el pedido de Svonko Matkovic Rivera para ser juzgado en libertad. El joven es del puñado de acusados de pretender alzarse en armas, someter al ejército y dividir Bolivia, en un empeño colosal de crear una nueva nación. Nada ha sido probado, aunque  algunos  aceptaron las acusaciones en un esfuerzo por recobrar la libertad tras años encarcelados.  Se declararon culpables, en reminiscencia inevitable de los Juicios de Moscú  (1936-38), cuando la policía soviética extrajo confesiones de los acusados.

Cuando llega al suelo la credibilidad pública respecto al juicio originado en el asalto al Hotel Las Américas y la muerte brutal de tres huéspedes, el tribunal que preside el juez Sixto Fernández  optó por unánimidad respetar el libreto oficial.   Ese libreto se hundió en el descrédito hace tres años cuando su gestor, el entonces fiscal Marcelo Soza, dijo que el gobierno lo había forzado a incriminar a líderes cruceños y fugó a Brasil donde confesó la fechoría. Los fiscales sucesores no han variado la acusación.  Al escucharlos defender la tesis, se  concluye que los testimonios de estos años y la propia confesión de Soza no existen. De hecho, el tribunal la declaró inexistente para el juicio porque carecía de autenticación oficial boliviana, algo que el propio refugiado Soza habría tenido que gestionar.

Es posible que el tribunal hubiese perdido una oportunidad para a sepultar el caso e identificar a los que forjaron la trama que Soza contó en detalle.  Pero faltó una fiscal Ortega con su temple ético  y agallas para marcar la diferencia.

Verdades de ayer

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El remolino de acontecimientos en Venezuela esta semana ha ofuscado  la historia que yace detrás del terremoto del vecino país. Los factores que confluyeron para dar lugar a la marea política, económica y social que parece tragarse a Venezuela deben ser tomados en cuenta con seriedad, en especial por sus vecinos, pues  preanuncian lo que puede ocurrir en otras latitudes del continente, especialmente  en países empeñados en afiliarse al modelo socialista del Siglo XXI hasta ahora capitaneado por Venezuela.

Norman Gall, un estudioso de América Latina y fundador y director del prestigioso Instituto Fernand Braudel de Economía Mundial, con sede en Sao Paulo, escribió hace años un estudio cuyo valor, ahora que lo vuelvo a leer, se agiganta por la actualidad que encierra. El trabajo, editado hace una década por el instituto a su cargo, asombra por la validez premonitoria de la densa información que ofrece y la lección que entraña para la región.

El estudio de  Gall, quien visita Bolivia con frecuencia y tiene trabajos que analizan cuestiones importantes que están en la base de la pirámide económica y social  boliviana, dice sin ambages: ¨La historia de Venezuela es una historia del impacto de los ingresos petrolíferos sobre las instituciones débiles, agravada  por agudas transformaciones demográficas que precedieron la ascensión al poder del presidente (+) Hugo Chávez y su ¨Revolución Bolivariana¨ en 1998, y que Chávez elevó a un nuevo nivel de desorden. Venezuela inspira tristeza, miedo e indignación ante lo que ese desorden puede acarrear¨.

Algunos datos que llamaban la atención del estudioso hace una década han empeorado, en tanto que las finanzas que ayudaron a costear el aluvión de gastos que provocó el auge de precios de los hidcocarburos se han enflaquecido en más de la mitad. ¨La desorganización y la falta de inversiones en el sector petrolífero (podríamos leer ¨gasífero¨) nacionalizado están reduciendo la producción. La infraestructura colapsa y los homicidios se triplicaron en los últimos 10 años¨.

Gall subraya que hasta hace pocos años, el petróleo y la democracia protegían al país del desorden, pero que esa protección fue socavada por la intensa presión demográfica (la población del país pasó de 2.,4 millones a comienzos del siglo pasado a 27 millones siete décadas después) que llevó al 90% de venezolanos a vivir en ciudades donde dieron lugar a una demanda creciente de vivienda, servicios e inversiones, todo aparejado con un consumo en alza cubierto por importaciones de todo, especialmente alimentos.

Con el bombeo de petróleo en un promedio declinante de dos millones de barriles diarios (3,5 millones en 1998, antes de que se instaurara el ciclo de Hugo Chávez y Maduro), el horizonte económico venezolano es oscuro.  La oscuridad es más densa conel despeñadero en el que parece encontrarse el regimen.

Cuando escribió si ensayo hace una década, Gall decía que la mayoría de los observadores creía que Chávez (murió en marzo de 2013) permanecería con las riendas de su país mientras los precios del petróleo se mantuvieran altos. ¨Pero mi impresión es que, independientemente de los precios del petróleo, Chávez va a hundirse en el desorden creciente que lo circunda. Lo más triste de esta historia es que el desorden va a continuar por mucho tiempo después de que Chavez haya partido¨.

Por la información que traía el estudio de Gall,  lo que ahora ocurre estaba escrito en la pared. Decía el ensayista: ¨El futuro (de Venezuela) será prometedor si las instituciones democráticas pudieran ser fortalecidas en las próximas décadas, de manera de superar las fallas especialmente descuidadas en los sistemas de justicia, seguridad, educación e infraestructura¨.

Estos días, el futuro del regimen acosado de Nicolás Maduro luce impredecible. Los nubarrones sobre su regimen se han acentuado con la instalación de una Asamblea Constituyente ocurrida el viernes, un día después de la fecha oficial prevista. El retraso, anunciado  a solo horas de la inauguración prevista originalmente, fue explicado por el propio Maduro por la necesidad de juramentar a unos pocos electos que no habían recibido credenciales. Pero los observadores creen que la causa real de la demora fue el impacto que causó la revelación de la firma que desde 2004 brindaba una plataforma tecnológica para el registro del voto. La firma dijo que había detectado un fraude gigante, de cuando menos un millón de votos que le habían permitido al gobierno decir que en la elección del domingo habían votado más de ocho millones de ciudadanos, más que el referendum opositor que había congregado a 7,6 millones. La destitución arbitraria e ilegal de la fiscal Luisa Ortega Días este fin de semana ha colocado la caldera hirviente en que está Venezuela a punto de estallar.

El trabajo de Norman Gall es básico para entender lo que ha ocurrido en aquel país de memoria tan grata en Bolivia, que del nombre del Libertador creó el suyo. Quien quiera que desee leerlo en sus detalles, puede encontrarlo en la página web del instituto: www.braudel.com.br