Morales

El naufragio de Unasur

Posted on Actualizado enn

 

Menos de tres semanas después de su inauguración oficial, el moderno complejo de oficinas destinado a cobijar a Unasur, inció actividades albergando un congreso de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, cuyos afiliados producen gran parte de la coca en Bolivia.

El acto oficial, presidido por el Primer Mandatario de la Nación, representó mensajes importantes para los participantes. En primer lugar estuvo la trascendencia de ese grupo de federaciones en la vida política, sindical y también económica de Bolivia.  Las seis federaciones fueron las primeras oficialmente alojadas en el moderno complejo que costó más de 62 millones de dólares, uno de los mayores y más costosos emprendimientos de la industria boliviana de la construcción.

Hasta días antes de que las llaves del lugar fuesen entregadas al XIV Congreso Ordinario de las seis federaciones, el monumento estaba acechado por dudas sobre su funcionamiento. El gobierno decidió designarlo como la Casa de la Integración Sudamericana y al asignarle la sede del congreso de las federaciones subrayó la importancia e influencia del grupo, que el propio presidente encabeza.

En el discurso inaugural, el mandatario envió un mensaje a los participantes: Ojalá aprendieran a hablar inglés para poder ir al Africa y divulgar el proceso politico boliviano. Parecía un buen deseo que, sin embargo, subestimaba que en ese continente se habla francés, árabe, swahili, yoruba, y muchas otras lenguas poco conocidas en Bolivia, en número igual o superior al de los que pueden expresarse de manera fluida en inglés.

Los africanos que conocieron el discurso del presidente pueden haber quedado sorprendidos con el propósito linguístico desde el que se postula como el principal foro integracionista sudamericano.

Los festejos de la inauguración no disiparon el escepticismo que ofusca el futuro de la unión integracionista.

Las riendas del proceso fueron asumidas por Bolivia a mediados de año, en medio del retiro simultáneo del grupo de seis socios mayores: Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Chile y Paraguay. Este mes, Colombia, que había subrayado como causa matriz de su divorcio la ostensible influencia de Venezuela sobre las decisiones del grupo, ratificó que su alejamiento es definitivo. Y hasta ahora nada  se sabe sobre las responsabilidades de los gastos administrativos asumidos por Bolivia.

Informes no oficiales subrayaban la incertidumbre que habría cundido en la planta administrativa. La ocupación  temporal por el congreso de un sector ligado al gobierno tampoco traía gran tranquilidad a los administradores.  El rédito que representaría para el moderno complejo, ubicado en el municipio de San Benito, a menos de 50 kilómetros de Cochabamba, parecía mínimo o cuando menos cuestionable.

El ejecutivo Andrónico Rodríguez, de la Federación Mamoré-Bulo Bulo, dijo que la cancillería había cedido gratis el edificio y que las federaciones solo se harían cargo de la limpieza y de los gastos de agua y luz, sin ofrecer cifras sobre el monto de tales obligaciones.

En una frase ampliamente citada por los medios nacionales, el dirigente dijo: ¨Hemos coordinado con la Cancillería. Esto está al mando del Ministerio de Relaciones Exteriores. Nos ha cedido (ese ministerio), por supuesto vamos a cubrir pequeños gastos que tenemos en cuanto al agua, por ejemplo, a la energía, pero después está bajo nuestra responsabilidad el tema de higiene y la limpieza¨.

Rodríguez no detalló en qué había consistido la cesión, pero dijo que había ocurrido ¨con mucha facilidad. No estamos pagando alquiler ni nada¨.

Parecía el epitafio, cuando menos de su sede, de un organismo que nació con el  pregón de la unidad continental y que ahora  inaugura su principal edificio ofreciéndolo gratuitamente a las federaciones del trópico.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

Anuncios

Se llama opinión pública

Posted on Actualizado enn

(Edita versión anterior. Crónica publicada en El Diario, 15 de julio)

Una premisa esencial de la propaganda es sintetizar las ideas en pocas palabras, en un proceso que culmina en una imagen o un símbolo capaz de representar de un solo vistazo todo el bagaje que le dio origen.

Un caso de estudio es el ¨Bolivia dijo No¨, que partió del resultado del referendum del 21 de febrero de 2016. La expresión se ha convertido en un dictamen que se esparce por doquier. Donde haya una comunidad fuerte de bolivianos, es probable que allí aparezcan esas tres palabras. Tras manifestarse en competencias deportivas, hace poco llegó hasta Roma, en un recorrido cada vez más amplio aún está en desarrollo.  Por haber ocurrido en la Santa Sede tuvo amplia resonancia y causó una incomodidad mayúscula entre todas las autoridades. Durante días fue plato noticioso favorito entre bolivianos y, sobre todo, en el mundo diplomático. En la red circularon fotografías con banderas en el estadio de fútbol de Moscú, donde se jugaba la final Francia-Croacia, que sostenían una bandera boliviana con el ¨Bolivia dijo no¨ a lo largo del emblema.

Es obvio que los diplomáticos bolivianos se sienten incómodos ante el surgimiento de banderas y poleras que llevan inscrito el trio de palabras. Aunque no  lleven ninguna explicación escrita, todo el mundo sabe que se refieren al gobierno y a sus autoridades empeñadas en contradecir el mandato popular  contra las reelecciones.  La expresión potencia su efecto emotivo y racional si la expresión ocurre en presencia de la primera autoridad del país, a quien van dirigidas las tres palabras y que ahora empieza a percibir la magnitud del fenómeno. Sus asesores inmediatos también y es comprensible que se inhiban de comentarlo, pues se dan cuenta de que intentar apaciaguarlo opera como combustible para avivarlo.

No recuerdo en la Bolivia de las últimas décadas que un movimiento se hubiese extendido tanto en las alas de tres palabras, detrás de las cuales yace una tendencia vigorosa en contra de las candidaturas presidenciales sine die. El mensaje, que ya no require de explicaciones, recuerda que hubo un referendum, que las autoridades creyeron que ganarían con facilidad pero les resultó adverso. El resultado es que la tendencia vencedora del referendum sobre las reelecciones infinitas ahora quiere hacer valer su decision, que no pertenece a ningún grupo en particular sino a la ciudadanía.

Algunos equivalentes recientes que alcanzaron toda la magnitud del fenómeno podrían encontrarse en las guerras del agua y del gas o en la demanda por la apertura democrática de fines de la década de 1970.

El que se da en Bolivia es un típico fenómeno social con aristas políticas que ahora crecen con dinamismo propio, sustentadas por ideas, deseos, aspiraciones y sentimientos de arraigo profundo. Las lecciones de sicología social enseñan que una vez desencadenado, el fenómeno rara vez desaparece antes que sus metas sean satisfechas.

De dónde parten las raíces de estos movimientos y cuál es el momento exacto de su estallido es complejo precisarlo. Pero se da con una cadena de hechos, sucesos, eventos, accidentes, sentimientos y frustraciones que los van conformando hasta que en un momento que nadie podría determinar, se activan y convocan a la unanimidad y a la acción.

A favor o encontra, nadie se siente neutral. Los que se sienten parte del movimiento defienden que su causa es justa y victoriosa. Es como una marea, que puede comenzar con un oleaje suave para ir creciendo hasta convertirse en un tsunami. Sin duda, hechos remotos y recientes alimentan el caudal, que se retroalimenta constantemente.

Es de suponer que las escuelas nacionales de comunicación están saturadas de iniciativas para estudiar y debatir el tema. Si no fuera así, habría que urgirlas a hacerlo. De lo contrario, sería como dejar pasar frente a las narices un fenómeno ilustrativo, mejor que mil lecciones, sin estudiarlo ni analizarlo.

En el genesis del fenómeno boliviano actual no sería difícil detectar episodios de fuerte impacto, desde la paliza que recibieron cientos de campesinos del Tipnis, la masacre del Hotel las Américas y la justicia, hasta el imponente palacio de gobierno a ser inaugurado en semanas más que alimenta ideas de despilfarro o de malas inversiones. Todas contribuyen a formar una ¨matriz de opinión¨ que yace latente hasta que ocurre algo que la activa y la impulsa a actuar. Reproducir las tres palabras en las formas más originales, se ha vuelto, de hecho, una competencia.

Movimientos así no encuentran antídotos con facilidad, salvo en otros equivalentes, en la mayoría de los casos improbables, que reorienten la atención pública y conlleven mayor fuerza y emotividad. Los investigadores dirán que es una competencia completamente desigual. Pocos dudarían en reconocer que hay una distancia abismal entre los postulados del ¨Bolivia dijo No¨ y el de ¨Bolivia dijo Sí¨ (este último pretendería demostrar que las reelecciones continuas son benéficas para las sociedades.) Se trata de una idea aún no corroborada empíricamente pues quienes lo intentaron fracasaron. Ejemplos abundan, inclusive a nuestro alrededor.

Enfrentar esas corrientes de opinion suele ser contraproducente y equivale a entrar en arena movediza en la que todo movimiento contribuye a hundir más lo que se quiere salvar. El tema es vasto y debería llamar la atención de los académicos.

 

Signos de los tiempos

Posted on

La tensión que estalló en Nicaragua hace dos semanas no se ha disipado y, con las esperanzas en un diálogo aún incierto intermediado por la Iglesia Católica, el país centroamericano busca reponerse del sacudón que liquidó la imagen que los dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional propalaban de un país tranquilo abocado a desarrollarse en el marco del Socialismo del Siglo XXI, el único bastión centroamericano de esa corriente. El estallido causante de decenas de muertes  ha sido visto como una confirmación de que el anochecer avanza para los países embarcados en el experimento de buscar un rostro renovado para el socialismo marxista en el continente.

Daniel Ortega fue elegido por tercera vez hace dos años, tras la implantación de la reelección indefinida por un congreso de legisladores dóciles a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional.  La estabilidad de su país parecía asegurada con un crecimiento estable de su economía (4.9% del PIB el año pasado, con una prevision del 4.4% para este año). Los nicaraguenses parecían aceptar las restricciones impuestas por el régimen, en particular a la libertad de prensa y de expresión, a cambio de una economía sin grandes sobresaltos. La apariencia de esa tranquilidad se hizo astillas cuando, urgido por recursos para cubrir los gastos fiscales, apretó el cinturón en los gastos sociales y, entre otas medidas, dispuso una reducción de las pensiones jubilatorias. Fue la gota que rompió las apariencias de tranquilidad. Al día siguiente, miles de jóvenes estaban en las calles y al cabo de una semana de protestas, con barricadas e incendios en edificios públicos, los medios contabilizaban entre 40 y más de 60 muertos, un balance desconocido desde los tiempos de las luchas contra la dictadura de Anastasio Somoza.

Dicen los observadores que la mecha estaba encendida desde hacía al menos dos años, cuando sectores importantes de la economía comenzaron encogerse y las arcas del estado vieron restringida la ayuda venezolana que llegaba a través del petróleo subsidiado. Se acababa la época de la gran bonanza de precios y comenzaba una de vacas flacas.

La furia de las protestas hizo retroceder a Ortega, quien por primera vez se vio ante multitudes que reclamaban no solo contra los reajustes sino contra sí mismo y contra su esposa, la Vicepresidente Rosario Murillo. Le pedían que se fueran. Hizo lo único que razonablemente  podía y abrogó el decreto. En estos días todos aguardan saber qué propondrá, pues las apreturas financieras que causaron las medidas no han desaparecido.

Las tribulaciones nicaraguenses son seguidas con aprehensión por Venezuela, donde cualquier nueva baja en las filas del Socialismo del Siglo XXI sería una amputación  mayúscula en el campo externo, en el que carece de aliados, excepto Bolivia y Cuba, además de la propia Nicaragua. Ya visto a su alrededor sin atenuantes como un dictador implacable, Nicolás Maduro ha contemplado impotente el torbellino que amenaza al régimen Sandinista. Sin nada práctico para ofrecerle, el presidente Evo Morales viajó de Lima a Caracas para saludarlo cuando aún retumbaba el eco de las condenas que había recibido Maduro en la Cumbre de Las Américas en Lima. Con ese gesto pareció poner un candado a su propio aislamiento en el continente. En términos tangibles, carecía de efecto cualquier expresión de solidaridad que hubiese tenido hacia el líder nicaraguense. Además, debía concentrar la atención en UNASUR, inerte tras el abandono de Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Perú y Colombia justo cuando Bolivia asumía su conducción.

No estaba aún claro del todo si la salida de esos países, que deja a la intemperie financiera al organismo continental, tenía relación directa con la defensa solitaria que el presidente Morales hizo de Maduro ante sus colegas en Lima. UNASUR nació en 2004, con el continente urgido de un foro sudamericano, como los países caribeños y centroamericanos tienen el CORICOM, donde plantear y discutir estrategias y temas propios de la región.  Pero cobró vida  institucional mucho después,  con un informe sobre los sucesos en Pando cuatro años más tarde. Exoneró de toda culpa al gobierno y responsabilizó a quienes se le oponían.

Diez años después, Bolivia se encuentra ante la misión gigante de reanimar al organismo sudamericano o de prepararse para pronunciar el responso para el mayor emprendimiento institucional sudamericano.  Como está el cuadro continental estos días, la segunda opción luce más probable que la primera.

A la espera de las pruebas

Posted on Actualizado enn

¨Si tenemos que volver a refrescar la memoria colectiva para recurrir a los instrumentos contundentes probatorios de la existencia de esos hechos, lo vamos a hacer nuevamente ante quien sea”. La frase del Ministro de Gobierno Carlos Romero fue dicha hace dos semanas  y, desde entonces, una buena parte del país aguarda con expectativa esos instrumentos probatorios que no llegaron a ser tales durante  más de cinco años de juicio oral  y de nueve que se cumplen hoy  del suceso brutal que le dio origen.   Es uno de los procesos más dilatados del mundo y nada anuncia su pronta conclusión.

Justo un día como  hoy en 2009, el presidente Evo Morales llegaba a Venezuela y denunciaba ante sus colegas del hemisferio, inclusive ante Barack Obama horas después, que habían querido matarlo y que él había ordenado atacar el hotel donde estaban los supuestos insurrectos. Recibió expresiones solidarias casi de todos, excepto del mandatario estadounidense apenas juramentado quien le dijo que su país rechazaba ese tipo de acciones y robusteció en el lenguaje oficial boliviano la identificación despectiva con ¨el imperio¨ en toda alusión a la potencia del norte.

Solo horas más tarde, el Comandante Nacional de la Policía dijo que  los supuestos conjurados, que dormían en el Hotel Las Américas, habían disparado sobre la unidad policial que invadía el hotel y ¨nos vimos obligados a responder…Esta es la versión de lo ocurrido y hay que creerla.¨

Hasta hoy no hay explicación  sobre el hecho de que los alojados en el hotel estaban en cueros cuando supuestamente  atacaron a la unidad policial. Era una condición que ni Freud podría interpretar. Esa condición de atacar piluchos a policías fuertemente armados haría de lo ocurrido un episodio  único en la historia de los enfrentamientos bélicos y ya estaría registrada entre las rarezas de Ripley. (Más detalles en ¨Labrado en la Memoria¨, 729 páginas, Plural, que presenté en la Feria del Libro de Santa Cruz el año pasado.)

Un testigo contundente habría sido el ex fiscal Marcelo Soza, ahora en el exilio, refugiado en Brasil e identificado con el ropaje de aquellos a  los que acusaba, pero luce improbable que las autoridades, inclusive el tribunal del que fue parte, se interesen en extraditar al locuaz ex magistrado para que declare.   Todo apunta a que el refrescamiento anunciado por el Ministro Romero no  tendrá una manifestación inmediata y que el Juicio del Siglo persistirá acumulando récords en tiempo y contenido hasta que el péndulo marque, como en Brasil, un cambio de dirección.

La educación ante un espejo

Posted on

La preparación deficiente de muchos niños en los ciclos primario y secundario es patente y podría servir como vara para medir otras áreas del estado de la sociedad boliviana. Esa precariedad refleja el empeño que prodigan los gobiernos a la educación.

Que adolescentes desconozcan quién fue Víctor Paz Estenssoro o Jaime Paz Zamora, como mostró un programa televisivo nocturno desde Santa Cruz, exhibe un fenómeno frecuente en sociedades donde la educación es incipiente. En nuestro país es más grave porque vemos ese atraso a diario en el comportamiento y discursos de los líderes nacionales. Paz Zamora, quien asistía al programa que presentaba las respuestas de los jóvenes, escandalizado y con amor propio diagnosticó que presenciaba el ¨estado lamentable¨ de la educación.

Ya no parece novedad que el presidente Morales asegure que los pueblos indígenas lucharon contra todos los imperios, incluso el romano. Es notable que muchos a su alrededor no le hagan notar el tamaño del error y lo nocivo que haga afirmaciones equivocadas pues la audiencia que le cree a pies juntillas las puede repetir. Al cabo de 12 años de ejercicio del gobierno, no hay cómo tolerar errores tan crasos, pues ya pasó el tiempo del aprendizaje.  Tampoco se pueden tolerar bromas sin gracia a costa de las mujeres ni dejar de asombrarse porque las aludidas dejen pasar ofensas sin oponer un gesto ni decir una sola palabra. También aquí hay un ejemplo negativo de sumisión. Las descomposturas dan un pésimo ejemplo.

Es igual de mal gusto haber dicho que un periodista parecía ¨un agente chileno¨ por preguntar lo que Bolivia planea para después del actual capítulo de la causa marítima. Es proverbial aquel dictamen de que las preguntas de un periodista no son impertinentes, pero las respuestas suelen serlo.

Como las sociedades son un tejido, extrapolar las deficiencias de la educación y el comportamiento a otras áreas podría mostrar un panorama insoportable.

Dice el académico de la lengua Jorge Órdenes, uno de los escasos impulsores de una cruzada para crear facultades de historia y literatura en las universidades, que la culpa de que los niños desconozcan informaciones tan elementales de historia no es de ellos ni solo de sus maestros sino de la idiosincrasia de los bolivianos, que son demasiado indulgentes con la precariedad de la enseñanza. ¨La toleran, me dijo, pues muchos la desconocen, y no les preocupa mejorarla¨.

 

¨Yo no voy¨

Posted on

Jaime Paz Zamora dio este martes un sacudón que hizo temblar el universo politico y diplomático boliviano. Perforó el bloque que pretendía exhibir el presidente Evo Morales en torno a la política marítima de su gobierno y le rechazó la invitación para viajar a La Haya para escuchar, a su lado y junto con otros tres ex presidentes y una docena de otras personalidades nacionales, los alegatos finales de la disputa marítima con Chile. El expresidente (1989-93) dijo que Morales pretendía ofrecer una imagen de concordia cuando hay una grave discordia en el país por la actitud del mandatario de empeñarse en una nueva reelección e ignorar el referendum del 21 de febrero de 2016 que dictaminó contra esa aspiración.

La ruptura entre ambos líderes presagia un acentuado calentamiento politico en Bolivia cuando faltan casi dos años para las elecciones generales en las que el actual mandatario pretende ser candidato por cuarta vez consecutiva y regir el país hasta 2025.

¨Tomé la decision de disculparme y no ir a La Haya. Prefiero, como todos los compatriotas, esperar los resultados en territorio nacional y rogar a todos los santos que las cosas salgan bien¨, dijo en una conferencia de prensa en las oficinas de su partido, el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), en La Paz.  En criterio del ex mandatario, el presidente Morales utiliza el tema del mar en su propio beneficio. ¨El presidente divide…si uno apoya el mar es, en su lógica, apoyarlo políticamente¨, dijo.

Las reacciones del gobierno fueron de grueso calibre, reflejo de la magnitud del impacto que causó en las autoridades la decisión del ex presidente. El Vicepresidente Álvaro García Linera lo llamó ¨político decrépito¨. ¨Le está dando la espalda a Bolivia y a esta muestra de unidad en torno al mar…hubiera sido lindo que el señor Jaime Paz hubiera aceptado la invitación del Presidente¨.

Entre los allegados al ex presidente y críticos del gobierno las reacciones fueron de aprobación jubilosa, con expresiones de ¨bravo¨y ¨valiente¨ que circulaban en las redes.

La participación de Paz Zamora entre los invitados del presidente había causado molestia y desaliento entre sus seguidores desde la semana pasada. En las redes sociales había declaraciones de franca censura y rechazo a la presencia del ex mandatario en la comitiva designada para acompañar al presidente Morales. La indignación que algunos manifestaban evidenciaban el curso de una ruptura progresiva del líder mirista y el mandatario.

El desaire del ex mandatario anunciado este martes parecía anunciar un punto elevado en las hostilidades que cruzarán el camino del presidente Morales. No era posible calibrar de inmediato el efecto de la decisión sobre otros convidados a La Haya pero resultaba obvio señalar que les provocaba al menos incomodidad. Por lo demás, la invitación ya empezaba a causar desconcierto desde que voceros del gobierno dijeron que los convidados se pagarían los gastos de viaje. El gesto pareció nada convidante, pues no lucía apropiado decir a los invitados:  ¨vengan a la fiesta, pero cubran ustedes mismos todos sus gastos, del transporte a la comida¨. Solo en pasajes, hotel y gastos generales la invitación costaría siquiera unos 5.000 dólares para dos o tres días en La Haya.

Al señalamiento de que el irrespeto al referendum de hace dos años se erigía como barrera para declinar la invitación, se agregó la connivencia que atribuyó al presidente Morales con el mandatario venezolano Nicolás Maduro, bajo cuyo gobierno la economía de su país se ha reducido a la mitad de la que era hace una década, resultado de una crisis que ha causado el éxodo de cientos de miles de venezolanos y la muerte de centenas en manifestaciones de protesta.

Las ceremonias en La Haya empezarán el lunes 19 de marzo.

Se non é vero é ben trovato

Posted on Actualizado enn

Actualización y ajustes

El paro convocado por las organizaciones cívicas para conmemorar el 21 de febrero se cumplió en la mayor parte del país con una magnitud y contundencia tales que es insensato creer que lo ocurrido este miércoles no influirá en el cauce politico nacional. La escala del movimiento muestra el tamaño de la montaña que el gobierno deberá escalar para su propósito de afirmar la re-re-re-re candidatura del presidente Morales en busca de una presidencia continua a través de reelecciones sucesivas. La dimensión del paro fue minimizada por el Ministro de Gobierno Carlos Romero y otras altas autoridades, pero quienes salían a las calles principales de Santa Cruz y veían las imágenes que de otras ciudades transmitía la televisión, percibían que las cúpulas gubernamentales trataban de cubrir el sol con un cedazo.  El paro fue consistente y vino acompañado de la convicción de que el partido ahora en curso apenas comienza y que adelante yacen presiones cívicas renovadas que pondrán en jaque constante a los objetivos del gobierno. El gobierno y el país tendrán que andar con los cinturones bien amarrados.

El presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Fernando Cuéllar, advirtió en las primeras horas de la jornada: ¨Ahora estamos comenzando…unidos nadie vendrá a torcernos el brazo¨. Un par de días antes, en La Paz, José Antonio Quiroga, abanderado de una de las plataformas que hace dos años levantaron la muralla que derrotó la pretensión reeleccionista, dijo en que no tenía sentido participar en cualquier elección presidencial si el mandatario iba como candidato a pesar de haber sido derrotado en el plebiscito del 21 de febrero de 2016. Y el ex prefecto de Santa Cruz Rolando Aróstegui proclamó en su página de internet:  ¨Se podrá esconder el sol y desaparecer la luna, pero la voluntad del pueblo no se atropellará¨. La temperatura política nacional creció con la jornada del miércoles y ya no serán suficientes los analgésicos para detener el ascenso.

La información que corría por los teléfonos celulares dio cuenta de incidentes en lugares distantes como Puerto Suárez y Riberalta, donde el paro también tuvo consistencia. La TV mostró caravanas de cientos de motociclistas riberalteños que gritaban el mantra anti-reeleccionista que cundió en la jornada: ¨Bolivia dijo no¨. El paro abarcó los cuatro puntos cardinales bolivianos.

La declaración del presidente Morales de que el paro había sido un fracaso, era desmentida en Santa Cruz por las aulas vacías de un gran número de escuelas, el comercio cerrado y calles y avenidas desoladas que aprovechaban algunos vecinos para entablar sendas tertulias y hacer un día de campo mientras los niños gozaban con la oportunidad de pedalear triciclos y jugar. En La Paz, el alcalde Luis Revilla cerró la jornada asegurando que el paro había sido contundente y que la marea manifiesta durante la jornada estaría activa y en crecimiento, a menos que el presidente renuncie a candidatear. En la capital las tensiones fueron mayores, por la proclamación de grupos oficialistas al presidente Morales para una re-re-re. Allí ocurrió el incidente más destacado del día, cuando un disparo de gas lacrimógeno hirió en una pierna a Franco Albarracín, hijo del rector de la Universidad Mayor de San Andrés, Waldo Albarracín, ex Defensor del pueblo y opositor conspicuo.

La jornada tuvo un remate en Cochabamba, con una concentración multitudinaria, con decenas de miles de participantes que escenificaron una de las más grandes manifestaciones de tiempos recientes, que se contraponía a otra promovida por el partido de gobierno para afirmar la renovada candidatura del presidente Morales. Fue en Sacaba donde ocurrieron las tensiones más graves en ese departamento. La policá lanzó gases lacrimógenos profusamente sobre la carretera hacia esa población, decían los partes informativos, pero no se conocía si hubo heridos de gravedad.

Santa Cruz también remató la jornada con una extraordinaria concentración al pie del Cristo Redentor. En la noche, parecía haber calado en muchos participantes la idea de que concentraciones de multitudes como la que engrosaban serían un hecho frecuente en los meses por venir.

El jueves, el presidente iba a asegurar, desde Pando, que el movimiento nacional de ¨la derecha fascista¨ contra su candidatura había sido inferior al que organizaron sus partidarios.   Dijo que sus partidarios habían ganado ¨por goleada¨ la presencia militante en las calles que el paro cívico había vaciado, pero pareció más condescendiente que el Ministro de la Presidencia, Alfredo Rada, quien horas antes afirmó que el movimiento de los comités cívicos de todo el país resultó un fracaso pues, en su parecer, no había habido un paro cívico digno de ese nombre. Sin imaginarlo, el mandatario y su ministro evocaban al presidente Donald Trump cuando aseguraba que la ceremonia de su inauguración había sido la más concurrida de la historia de su país. Todo el mundo sabe que no fue así.