Mes: junio 2014

Al vesre

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Las autoridades han logrado una unanimidad sorprendente que ha llevado a todos a hablar del cambio de dirección de las manillas del reloj del Palacio Legislativo de La Paz. La nueva idea, por ahora sólo circunscrita a ese reloj, ha decretado que las agujas giren en dirección a la izquierda, en contraposición con todos los demás miles de millones de marcadores de la hora en el mundo que desde sus orígenes marcharon hacia la derecha. Quienes quieran ver la hora en el reloj legislativo deberán entornar los ojos de otra manera y ajustar el cuello, acostumbrando al cerebro para hacerlo mecánicamente sin mayores preámbulos. El riesgo de una epidemia de tortícolis por ahora se reduce a los visitantes habituales de ese lugar histórico de Bolivia.
Llevar los relojes a la configuración que ahora tiene una excepción en el palacio de los legisladores bolivianos llevó muchos años, quizá milenios, porque el tiempo ha sido medido como una marcha hacia adelante y nunca hacia atrás. En la marcha inexorable del tiempo, a alguien se le ocurrió que ese concepto tenía que ser medido. Más adelante, los capitalistas acuñaron el concepto de que el tiempo es oro y lo convirtieron en la mercancía más valiosa del hombre. Los historiadores aseguran que el primer reloj fue solar pero nadie dice con certeza porqué desde el principio marcaron las horas hacia la derecha y las representaron con los símbolos de los que se sirve el capital para determinar cuánto crece o disminuye su volumen. Quizá porque nuestro lado derecho predominaba en casi todo. Los que escribimos con la mano izquierda siempre tuvimos grandes dificultades de escribir en el pizarrón, ideado sólo para gente que escribe con la derecha. Menos mal que en los diales telefónicos modernos los números pueden ser marcados con cualquier mano. Muchos recordarán que era un tormento discar con la mano izquierda y sostener simultáneamente el auricular con la derecha. O los riesgos de manchar el cuaderno con la tinta cuando ésta era líquida y había que escribir cuidando que la mano izquierda no ensuciase el cuaderno en su rastro de avanzar hacia la derecha.
Las decisiones que desorientan a mucha gente no son patrimonio boliviano. Hace pocos años, al gobierno del entonces presidente venezolano Hugo Chávez se le ocurrió que había que cambiar la hora oficial para permitir un ahorro de energía, algo extraordinario en un país donde la energía es vendida a los precios más bajos del mundo. Uno llena el tanque de gasolina con unos 15 bolivianos. Encontrar el huso horario exacto para establecer la hora oficial de Venezuela, hasta entonces la misma de Bolivia, no era fácil. Chávez decidió desatar el nudo cortándolo: la hora oficial estaría a tres y media horas de la del Meridiano de Greenwich. La diferencia anterior era de cuatro horas redondas. Quienes consultan los horarios oficiales de los partidos de fútbol que se juegan en Brasil notan una diferencia desconcertante de media hora respecto al horario boliviano. Hubo dolores de cabeza agudos cuando se implantó ese horario, especialmente entre las líneas aéreas internacionales.
La iniciativa expresada en el reloj legislativo es menos traumática que si se hubiera tratado de cambiar los polos, la salida y puesta del sol, que el norte fuera sur, o que el corazón humano fuese colocado a la derecha.
Hace un tiempo, era común decir palabras pronunciando las sílabas al revés. Se decía “tisgra” por gratis o “al vesre” por al revés. El jefe de la diplomacia boliviana explicó que el cambio en el reloj era una expresión de creatividad. Lo mismo que decir el canciller del odatse lanoicanirulp, Vidad Acnauheuqoch, el canciller del Estado Plurinacional. No me digan Uds. que esta creatividad no causa mareos.

Brumas (¿?) del G77

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A poco más de una semana del cierre de la reunión del G77 el público no ha tenido una lista cierta de los presidentes que asistieron a esa cita. El detalle pasó desapercibido y luego olvidado al fragor de otros acontecimientos que ocuparon la atención inmediata del país.  Página Siete se aproximó a la cifra cuando, el día de la clausura, registró: “En la foto oficial…aparecen 86 jefes de delegación, entre primeros mandatarios, primeros ministros y embajadores ante las Naciones Unidas. Según el embajador Reymi Ferreira, 129 de los 133 países que conforman el Grupo estuvieron representados, 15 de ellos por presidentes y cinco primeros ministros…” Una semana antes, los periódicos destacaban: “El gobierno boliviano anunció este lunes la asistencia de 27 presidentes, tres vicepresidentes y cuatro primeros ministros a la Cumbre de los 77 países en desarrollo y China (G77) prevista para este fin de semana en la ciudad de Santa Cruz…”
El número final de asistentes, del cual no se conoció una lista oficial, fue la mitad del estimado por el embajador. Hasta este momento se ignora si hubo alguna justificación para las inasistencias. Entre quienes vinieron, fue notable la presencia de Robert Mugawe, de Zimbabwe, quien se mostró vigoroso a pesar de sus 90 años, cumplidos el 23 de febrero. Un vigor mayor exhibió el presidente cubano, Raúl Castro, quien dos semanas antes, el 3 de junio, había cumplido 83.
De los 242 artículos de la declaración de Santa Cruz, no hay uno solo dedicado a los derechos humanos, menos a un compromiso por respetarlos. Una mención aparece en el artículo 34, que brilla por la cacofonía oscura de su redacción: “También reafirmamos la proclamación de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de que el derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todas las personas y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales para contribuir a ese desarrollo y para disfrutar del él, como se reconoce en la Declaración.”
Si el lector aún tiene aliento, aquí va otro trabalenguas: “43. Reconocemos que la pobreza es una afrenta a la dignidad humana y destacamos que la erradicación de la pobreza es el mayor problema que afronta el mundo en la actualidad, y concedemos la máxima prioridad a la erradicación de la pobreza en la agenda de desarrollo de las Naciones Unidas para después de 2015, que debe apoyarse con medios efectivos y adecuados de aplicación y con una alianza mundial para el desarrollo fortalecida, y que entre otros objetivos entraña la promoción del empleo y el trabajo decente para todos, el mejoramiento del acceso a los servicios sociales, la erradicación del analfabetismo y las enfermedades, y la aplicación de estrategias nacionales y regionales integradas, coordinadas y coherentes.”
¿Quiénes intervinieron en la elaboración de este documento? ¿Cuál fue el “toque boliviano” que se dijo que contenía? Urge saberlo para mantener a ese personal lejos de declaraciones futuras.
El capítulo sobre el mejoramiento de las prácticas de la democracia tiene una perla que debe ser examinada por los profesores y alumnos de redacción en las escuelas de comunicación: “36. Pedimos que los medios de comunicación dejen de utilizarse de modo que puedan difundir información distorsionada contra los Estados miembros del Grupo de los 77 haciendo caso omiso del principio del derecho internacional.”
¿Alguien entiende? Lo que efectivamente dice es que los medios de información puedan difundir información distorsionada. Es decir, que se les habilite para informar incorrectamente haciendo uso del derecho internacional.
En la cabeza de quienes redactaron el párrafo posiblemente estaba: Los medios de comunicación no deben difundir información distorsionada contra los estados miembros del Grupo de los 77 (aunque sí contra no miembros, podría decirse). Pero como la frase corre libremente, se deduce que sí lo pueden hacer, si omiten el derecho internacional. La redacción, Uds. convendrán, es como dejar caer un ladrillo en el pie de quien tiene gota.
P.S. En algunos periódicos, la declaración vino hoy como encarte del gobierno.

Desde dos esquinas

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Estaba aún fresca la tinta del documento del G77 y China con sendos apoyos a los gobiernos de Argentina y Venezuela cuando llegó la primera noticia: La Corte Suprema de Estados Unidos desoía el pedido argentino para exponer su alegato contra los “Fondos Buitres” y quedaba vigente la orden de un juez para que los tenedores de bonos por 1.330 millones de dólares reciban la totalidad de ese valor. La decisión amenazaba detonar una cascada de pagos que llevarían a Argentina a perder más de la mitad de sus reservas de divisas y a caer en la insolvencia.
Esta semana deben comenzar negociaciones con los acreedores para aliviar la crisis que amenaza con una suspensión generalizada de pagos de los más de100.000 millones de dólares que el país vecino debe al extranjero. Argentina tratará de convencer a parte de los acreedores que acepten un canje de bonos cobrables en plazas argentinas en vez de Nueva York y someterse a las normas argentinas.
La cuestión abre la puerta a problemas financieros aún mayores. En el difícil supuesto de aceptar la fórmula, los acreedores darían un paso sin retorno y quedarían desamparados de la justicia norteamericana. Además, persistirían los reclamos de los acreedores que en las reestructuraciones de la deuda exigieron el pago del 100 por ciento del valor original de sus bonos y no sólo una fracción. En juego están las finanzas argentinas. Las bolsas, termómetro de la credibilidad financiera del vecino país, perdieron el 10% el día que la Corte Suprema hizo conocer su decisión.
Un golpe también demoledor recibió el gobierno de Nicolás Maduro cuando Jorge Giordani, Vicepresidente y Ministro de Planificación y Finanzas hasta hace una semana y uno de los más estrechos colaboradores de Hugo Chávez, fue apartado del gobierno. Giordani, a cuyo cargo estuvo la administración de las divisas venezolanas, dio un portazo y acusó a Maduro de ineptitud, falta de liderazgo y de haber pretendido copiar, sin éxito, el estilo de Chávez. Esos conceptos bien podían haber sido expresados por cualquier opositor.
La salida abrupta de Giordani exhibe, cuando menos, un síntoma de resquebrajamiento del régimen que Maduro heredó tras la muerte de Chávez, el año pasado. Ocurrió en momentos en que el desabastecimiento y la inseguridad arrecian en medio de un recrudecimiento de la oposición (está convocada una manifestación nacional contra el gobierno este martes 24), que no ha bajado la cabeza.
En el norte y el sur del continente hay un clima de agitación que enciende luces de alerta para los regímenes del Socialismo del Siglo 21.

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Nota publicada en El Deber de 23-06-2014

Entre el arco y las urnas

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Los colombianos tendrán fresco el sabor de lo ocurrido el sábado en Belo Horizonte en el partido frente a Grecia cuando hoy domingo concurran a las urnas para decidir entre dos formas de encarar la paz que desde hace décadas elude a la nación andino- caribeño-amazónica. El titular Juan Manuel Santos busca repechar la ventaja que le sacó Oscar Iván Zuluaga en la primera vuelta hace tres semanas y vencerlo. Como agarrado de un peñasco para evitar el precipicio, Santos pretende continuar gobernando a su país en medio de un creciente descrédito del proceso de paz que lanzó hace casi dos años para encaminar a las guerrillas de las FARC por un sendero democrático.  A la desconfianza de muchos colombianos exhiben hacia una reconciliación institucional con la guerrilla que este año cumple medio siglo, se opone un temor creciente por el retorno a una lucha aún más encarnizada del “vale todo” para combatir a la insurgencia.

Desde que Manuel Marulanda, el legendario “Tiro Fijo”, lanzó la guerrilla en 1964 y la dirigió hasta su muerte en 2008, el movimiento se mantiene como eje orientador en la política colombiana.  Muchos colombianos dicen: “Combatamos a los guerrilleros, pero no de esa manera”. Otros no menos numerosos reflexionan: “No queremos la paz a cualquier precio y los insurgentes que cometieron crímenes deben pagar ante la justicia”.

Esos dos sentimientos opuestos juegan hoy en pos de la decisión del votante, en el que predomina a tendencia a la abstención. Pueden votar unos 33 millones de colombianos, pero quienes no lo hicieron en la primera ronda representaron casi el 60 por ciento de la población habilitada, un récord temible en cualquier democracia.

La decisión repercute mucho más allá de los límites geográficos de Colombia.

En Venezuela, la elección es vista con el interés de un fenómeno muy vecino, cuando no local.No solamente por la tradicional rivalidad geopolítica o por el  hecho de que Venezuela cobija a un gran número de emigrantes colombianos.  También porque ha sido bajo presidentes liberales que los dos países tuvieron sus peores roces en los últimos años. Bajo Virgilio Barco, estuvieron cerca de la guerra, en 1987, cuando una corbeta colombiana se estacionó en aguas del Golfo de Venezuela que Caracas considera suyas. En represalia, Venezuela envió dos submarinos que se ubicaron al fondo del golfo, debajo de la corbeta, y dieron un ultimátum para que fuese retirada o sería hundida. Colombia la retiró. El anterior presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien apadrina políticamente a Zuluaga, chocó con Hugo Chávez acusándolo de complicidad con las unidades de a FARC que operaban sobre la frontera con Venezuela. De modo que, a desgano, Caracas vería con menos celo la continuidad de Santos que una llegada de Zuluaga. Esta visión, sin embargo, se empaña cuando los venezolanos en rebelión masiva contra el régimen de Nicolás Maduro notan que Santos tiende a ser tolerante con las infracciones venezolanas a los derechos humanos y que su defensa de los valores democráticos languidece cuando lidia con quienes ahora conducen la patria de Bolívar.

Un triunfo de Zuluaga intranquilizaría a Maduro, al igual que a los demás regímenes sudamericanos alineados con el llamado “socialismo del siglo 21”, entre ellos Bolivia, que tiene en Colombia el destino de gran  parte de sus exportaciones agrícolas. Como en un juego de dominó en el que una pieza condiciona a otras, el cambio de mando sería sentido en La Habana, sede de las conversaciones de paz con las FARC emprendidas por Colombia desde fines de 2012. Los colombianos que están contra Santos le acusan de guiarse por los  intereses de La Habana antes que por los de Bogotá, y ha sido gravemente erosionada la confianza que esas conversaciones tenían entre los colombianos. En este marco, Cuba y, por extensión, todas las izquierdas, se sienten más confortables con Santos que con Zuluaga.

Cualquiera que sea el sabor dejado por el encuentro con Grecia (que ha sido dlce, de victoria), la perspectiva del encuentro siguiente de los colombianos en Brasilia con Costa de Marfil el jueves no apagará las repercusiones a corto, mediano y largo de la decisión que hoy emerja de las urnas.

 

Imprecisiones

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El lector es enemigo de las expresiones vagas y detesta llenar vacíos. Leía hace unos días: “El aeropuerto El Trompillo estrenó anoche un moderno sistema de iluminación que permitirá vuelos y aterrizajes nocturnos. Según los informes, la terminal aérea, enclaustrada en la creciente mancha urbana de la capital cruceña, recuperó el estatus de internacional perdido en 1983, cuando inició operaciones Viru Viru, el otro aeropuerto internacional del departamento de Santa Cruz”. Pasemos por alto aquel vago “según los informes” y preguntemos por qué tener un aeropuerto nuevo (Viru Viru) anuló el status del otro. ¿Se volvió innecesario? ¿Era demasiado costoso mantener operativos dos aeropuertos de ese nivel simultáneamente? La nota no lo dice. El lector que no lo sabía se quedó con la curiosidad.
La vaguedad e imprecisión de algunas informaciones brotan en todas partes. Un ejemplo: (De La República, Lima, el 31 de mayo) – Un juez condenó a un ex sacerdote católico que está muriendo de cáncer a 15 años de prisión por abusar sexualmente de un adolescente en una iglesia de Estados Unidos en la década de 1970. James Schook, de 62 años, fue detenido el viernes después de la audiencia de sentencia. La causa penal se había retrasado en varias ocasiones durante tres años, pues Schook argumentaba que estaba demasiado débil para enfrentar un juicio bajo varios cargos, entre ellos el de sodomía. Fue hallado culpable en abril y el jurado recomendó una pena de 15 años de prisión, etc.
El párrafo inicial equivale a ingresar a un laberinto ante el cual el lector debe decidir el camino correcto o perderse. ¿Está muriendo de cáncer por haber abusado a una adolescente en la década de 1970? ¿Tiene cáncer por haber cometido el abuso en una Iglesia? El lector no merece estar frente a laberintos y menos caer en ellos. Es obligación del editor mostrarle un camino derecho. En ninguna parte está escrito que todos los elementos de la noticia deben estar apiñados en el párrafo introductorio. Para beneficio del lector, claridad es un primer mandamiento. Pudo haberse escrito: “Un ex sacerdote moribundo fue condenado a 15 años de cárcel por haber abusado sexualmente de una joven. El delito ocurrió dentro de un templo en Estados Unidos en la década de 1970.” En total, 32 palabras versus 34.
Muera la intencionalidad. El martes leí: Diputada Viscarra: “El TSE tiene intencionalidad de favorecer el empadronamiento en provincias y no en la ciudad haciendo cálculo político”. La idea representa una manera más de ofuscar al lector. ¿Por qué ese adjetivo rimbombante (intencionalidad) cuando muy bien cabe intención? ¿Cree la persona que escribió la noticia que las 15 letras de intencionalidad dicen más que las nueve de intención?
Pena de muerta para “al interior”. Acabo de leer: “El ex Viceministro de Tierras Alejandro Almaraz reveló que hubo un debate AL INTERIOR DE LOS LIBRE PENSANTES”. Caramba. La frase no permite vislumbrar hacia qué parte interior de los libre pensantes se deslizó el debate. Pero sí es un deber asegurar al redactor y al editor de la nota que los debates se dan entre (debatieron entre cuatro paredes), con (el diputado debatió la propuesta con sus colegas) o simplemente en, que probablemente era lo que se quería decir: debatieron en el Congreso (no al interior del), en la Plaza Murillo. Lo mismo vale para el ex fiscal Marcelo Soza cuando dice que “al interior” del gobierno había pugnas que llevaron a su huida de Bolivia. Debía haber dicho en el gobierno había pugnas, etc.
No son pocos los ejemplos. Ocurren masivamente todos los días.
Uno enrojece cuando lee en una nota fechada en Asunción: Choquehuanca, citado por el periódico chileno La Tercera, dijo que en este siglo se debe “orientar a nuestros pueblos, a nuestros hijos, y restituir lo que se ha obrado mal”.
Hay un rubor adicional mayor. ¿No podían los medios bolivianos tener a un corresponsal, un enviado especial que reportase para medios bolivianos las noticias de interés del país? Un trabajo conjunto debía haberse hecho, pues para una cuestión tan esencial como la marítima no es elegante citar a un medio de Chile, el país con el que Bolivia está en disputa.
Verbo y artículos deben concordar. “El 72% de los brasileños están insatisfechos”, etc. Debe decirse el 72% está, etc.
Pedro Shimose tiene material inagotable para ls notas que escribe en El Deber procurando corregir entuertos de redacción.

Conmemoraciones

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Todavía se escucha el eco de las conmemoraciones centenarias de la Primera Guerra Mundial y las lecciones de ese conflicto que sembró la segunda conflagración, cuyas secuelas sólo se disiparon a partir del 9 de noviembre de 1989, al caer el Muro de Berlín y el subsiguiente desplome de la Unión Soviética dos años después. Esos momentos tienen necrológicos que nadie discute, pero cuando se aborda del colapso de uno de los mayores  imperios políticos de la historia, muchos, inclusive aquí, rehúsan siquiera leer la noticia.

Jean Francois Revel,  el  pensador francés (“Ni Marx ni Jesús”) que hace medio siglo vaticinó que el socialismo sucumbiría aplastado por sus fracasos económicos y su desprecio por los derechos humanos, menciona una paradoja: “A pesar de que el comunismo no se aplica en ninguna parte, se le condena cada vez menos; y a pesar de que es condenado casi universalmente, el liberalismo se aplica en todas partes. ¿Por qué?”

En una conversación con el ensayista colombiano Plinio Apuleyo Mendoza (“El Olor de la Guayaba”), a propósito del más reciente trabajo del pensador, éste esbozó una respuesta: Entre 1917 y 1991 estuvo vigente el socialismo real. “Y no era bueno. Mal que bien, la izquierda no comunista se veía obligada a reconocer los errores y aun los horrores de este sistema: el gulag, los desastres económicos de la Unión Soviética, las masacres de gran salto hacia adelante en China…Pero, desaparecido el socialismo real y libres ya de esa incómoda realidad, políticos e intelectuales de izquierda pueden hoy regresar cómodamente a un socialismo que recupera su primitiva condición de utopía. Y la utopía, por definición, es imposible de objetar. Así, sus bellas intenciones y sus ideas generosas de igualdad y justicia social se enfrentan ventajosamente al infame liberalismo…”

Las conmemoraciones menudean. Está  la del  6 de junio de 1944, hace 70 años, cuando las tropas aliadas desembarcaron en Normandía y sellaron la derrota de Alemania nazi. Dos días antes, los fascistas habían sido expulsados de Roma. También un  4 de junio de 1989, los tanques del ejército chino masacraron a cientos (no se sabe cuántos y quizá fueron miles) de jóvenes que en la Plaza Tianamen demandaban democracia y protestaban contra la corrupción.  Ese mismo día los polacos aplastaron al comunismo con votos e iniciaron el dominó que acabó con la URSS.

Sin conmemoraciones correspondientes, otros aniversarios han tenido importancia mayúscula,. Ejemplo: el  5 de marzo de 2013 se cumplieron 60 años de la muerte de Stalin; su partida horadó  un sistema  cuyo fracaso económico y su crueldad oprobiosa  serían reconocidos sólo mucho después.  Curiosamente, ese aniversario pasó inadvertido, tal vez por el ruido de otros acontecimientos el mismo dia.  Así transcurre la gloria del mundo, habrían dicho los romanos.

 

Muerto en combate

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Uno de los grandes héroes de la medicina, Jacinto Convit García  murió 12 de mayo en Caracas. En septiembre habría cumplido 101 años, gran parte de  ellos dedicados a investigar y combatir una de las enfermedades más estigmatizadas de todos los tiempos: la lepra.

Este científico, de hablar pausado y seguro de sus metas, elaboró una medicina que detenía la enfermedad y  trabajaba en pos de una vacuna contra el cáncer. El tratamiento que desarroló fue experimentado con éxito en todo el mundo y el gobierno venezolano lo postuló para el Premio Nobel en 1988. No ganó la distinción, ese año otorgada a una investigadora neoyorquina y a otro escocés. Con sencillez explicable en la magnitud de su servicio a la humanidad, una vez comentó: “No me quita el sueño no ganar el Nobel, pero sí me lo quita buscar la cura para el cáncer”. El último de los cientos de trabajos que produjo fue publicado a poco de llegar a la centuria.

Ignorado en muchos lugares del continente donde tuvo su campo de batalla, Convit concibió la idea fundamental de su cruzada estudiando a los armadillos, portadores de la bacteria, y relacionándola con la baja temperatura del cuerpo de esos mamíferos. En una entrevista en su laboratorio del barrio La Pastora, en Caracas, el investigador me mostró diapositivas que exhibían, gracias al tratamiento que desarrollaba, la remisión de células de personas enfermas.  La remisión no llegaba a las porciones perdidas del cuerpo, pero la recomposición celular era asombrosa. Su trabajo ha llevado alivio a muchos leprosorios y  contribuido a hacer de la lepra una enfermedad controlable.

El héroe asistente de este combate fue el quirquincho, con cuyo caparazón algunos artesanos en Bolivia fabrican charangos de acústica envolvente y profunda melancolía que admiran los que se sienten fascinados por la música andina. Originario de América del Sur, representa una de la veintena de especies dotadas de armadura.

Convit fue el ejemplo de la ciencia que, con escasos recursos y voluntad enorme, se mantiene en pie. Su fe en que las enfermedades pueden ser detenidas tenía en él un sello mayor: no cobraba a sus pacientes y, si podía, regalaba las medicinas.

Entre muchas actividades académicas que tuvo a su cargo, enseñó en las universidades de Stanford, California, y en el hospital Jackson Memorial, de la Universidad de Miami. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lo declaró “Héroe de la Salud Pública”.

Sinónimo de pobreza y atraso, la lepra aún mata hasta 30.000 personas al año en el mundo, pero, gracias los esfuerzos de investigadores como Convit,  es menor  el estigma que la acompañaba. El investigador estuvo activo hasta sus últimos días. Hace pocas semanas afirmaba que no está lejos la curar del cáncer, en cuyo combate era un legionario.