Socialismo Siglo XXI

Verdades de ayer

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El remolino de acontecimientos en Venezuela esta semana ha ofuscado  la historia que yace detrás del terremoto del vecino país. Los factores que confluyeron para dar lugar a la marea política, económica y social que parece tragarse a Venezuela deben ser tomados en cuenta con seriedad, en especial por sus vecinos, pues  preanuncian lo que puede ocurrir en otras latitudes del continente, especialmente  en países empeñados en afiliarse al modelo socialista del Siglo XXI hasta ahora capitaneado por Venezuela.

Norman Gall, un estudioso de América Latina y fundador y director del prestigioso Instituto Fernand Braudel de Economía Mundial, con sede en Sao Paulo, escribió hace años un estudio cuyo valor, ahora que lo vuelvo a leer, se agiganta por la actualidad que encierra. El trabajo, editado hace una década por el instituto a su cargo, asombra por la validez premonitoria de la densa información que ofrece y la lección que entraña para la región.

El estudio de  Gall, quien visita Bolivia con frecuencia y tiene trabajos que analizan cuestiones importantes que están en la base de la pirámide económica y social  boliviana, dice sin ambages: ¨La historia de Venezuela es una historia del impacto de los ingresos petrolíferos sobre las instituciones débiles, agravada  por agudas transformaciones demográficas que precedieron la ascensión al poder del presidente (+) Hugo Chávez y su ¨Revolución Bolivariana¨ en 1998, y que Chávez elevó a un nuevo nivel de desorden. Venezuela inspira tristeza, miedo e indignación ante lo que ese desorden puede acarrear¨.

Algunos datos que llamaban la atención del estudioso hace una década han empeorado, en tanto que las finanzas que ayudaron a costear el aluvión de gastos que provocó el auge de precios de los hidcocarburos se han enflaquecido en más de la mitad. ¨La desorganización y la falta de inversiones en el sector petrolífero (podríamos leer ¨gasífero¨) nacionalizado están reduciendo la producción. La infraestructura colapsa y los homicidios se triplicaron en los últimos 10 años¨.

Gall subraya que hasta hace pocos años, el petróleo y la democracia protegían al país del desorden, pero que esa protección fue socavada por la intensa presión demográfica (la población del país pasó de 2.,4 millones a comienzos del siglo pasado a 27 millones siete décadas después) que llevó al 90% de venezolanos a vivir en ciudades donde dieron lugar a una demanda creciente de vivienda, servicios e inversiones, todo aparejado con un consumo en alza cubierto por importaciones de todo, especialmente alimentos.

Con el bombeo de petróleo en un promedio declinante de dos millones de barriles diarios (3,5 millones en 1998, antes de que se instaurara el ciclo de Hugo Chávez y Maduro), el horizonte económico venezolano es oscuro.  La oscuridad es más densa conel despeñadero en el que parece encontrarse el regimen.

Cuando escribió si ensayo hace una década, Gall decía que la mayoría de los observadores creía que Chávez (murió en marzo de 2013) permanecería con las riendas de su país mientras los precios del petróleo se mantuvieran altos. ¨Pero mi impresión es que, independientemente de los precios del petróleo, Chávez va a hundirse en el desorden creciente que lo circunda. Lo más triste de esta historia es que el desorden va a continuar por mucho tiempo después de que Chavez haya partido¨.

Por la información que traía el estudio de Gall,  lo que ahora ocurre estaba escrito en la pared. Decía el ensayista: ¨El futuro (de Venezuela) será prometedor si las instituciones democráticas pudieran ser fortalecidas en las próximas décadas, de manera de superar las fallas especialmente descuidadas en los sistemas de justicia, seguridad, educación e infraestructura¨.

Estos días, el futuro del regimen acosado de Nicolás Maduro luce impredecible. Los nubarrones sobre su regimen se han acentuado con la instalación de una Asamblea Constituyente ocurrida el viernes, un día después de la fecha oficial prevista. El retraso, anunciado  a solo horas de la inauguración prevista originalmente, fue explicado por el propio Maduro por la necesidad de juramentar a unos pocos electos que no habían recibido credenciales. Pero los observadores creen que la causa real de la demora fue el impacto que causó la revelación de la firma que desde 2004 brindaba una plataforma tecnológica para el registro del voto. La firma dijo que había detectado un fraude gigante, de cuando menos un millón de votos que le habían permitido al gobierno decir que en la elección del domingo habían votado más de ocho millones de ciudadanos, más que el referendum opositor que había congregado a 7,6 millones. La destitución arbitraria e ilegal de la fiscal Luisa Ortega Días este fin de semana ha colocado la caldera hirviente en que está Venezuela a punto de estallar.

El trabajo de Norman Gall es básico para entender lo que ha ocurrido en aquel país de memoria tan grata en Bolivia, que del nombre del Libertador creó el suyo. Quien quiera que desee leerlo en sus detalles, puede encontrarlo en la página web del instituto: www.braudel.com.br

 

 

Coletazos de la guerra fria

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La historia reciente dista del final armonioso que predijo Francis Fukuyama cuando hace 25 años escribió su controvertido ensayo: La evolución socio-política acabaría con el fin del conflicto este-oeste y el derrumbe de la tesis marxista-leninista que proclamaba la inevitabilidad del triunfo socialista. ¨El fin de la historia y el último hombre¨ predecía la expansión de la democracia como la practican los países donde rige un capitalismo moderno. Los acontecimientos lo desmintieron. Casi al mismo tiempo estallaba la guerra en Irak y Yugoeslavia se desmembraba en seis, reaparecían los conflictos étnicos e insurgía el terrorismo más cruel de la historia reciente. Nunca la escala del terror fue tan alta.
Por la misma época, surgía ¨El Foro de Sao Paulo¨, convocado por partidos comunistas y alas radicales de América Latina que, al desaparecer del firmamento politico el país símbolo de la hoz y el martillo, quedaron sin matriz de referencia. Cuba, la rebelde del continente, quedó menos solitaria.
Apoyados en el descontento con las desigualdades económicas congénitas y las políticas pro libre mercado, empezaron a surgir los regímenes populistas. Hasta los reveses en Honduras y Paraguay (2009 y 2012), estuvieron cerca de cubrir de rojo-rosado a toda la región, apuntalados por el auge fantástico de los precios de las materias primas. La bonanza se acabó y en el continente emergieron fuerzas de signo distinto.
Ahora el péndulo sigue una dirección adversa a los regímenes del Socialismo del Siglo XXI. Todos, con mayor o menor intensidad, perciben que el final se acerca. La resistencia de Nicolás Maduro en Venezuela se explica en el pánico entre las fuerzas de izquierda en el mundo por su derrumbe y por el temor a una justicia que luce inescapable. Venezuela recibió riquezas faraónicas cuyo destino Maduro deberá explicar. Aún más: al frente lo aguardarían multitudes de juicios por violaciones a los derechos humanos, estos días patentes con la represion militar y policial.
Después de dos meses con miles de manifestantes en las calles, 60 muertos, 1.500 heridos, y cientos de prisioneros, Fukuyama podría comprobar que por lo menos aquella historia socialista llegó a su fin. Pero el régimen y los que en él se ¨enchufaron¨ no lo creen y no dan tregua a la represión.
No todos han cerrado los ojos. En las últimas semanas, se han distanciado de posiciones de Nicolas Maduro dos magistrados de la Corte Suprema, la Fiscal General y algunos de sus ex ministros. Periodista, ex Ministro y dirigente sindical, Vladimir Villegas ha sido el más reciente en cuadrarse con la constitución que Maduro quiere cambiar. Los que creyeron que con el ¨chavismo¨ Venezuela alcanzaría la gloria empiezan a disminuir. Por lo visto, Maduro escribe el epitafio de una historia convertida en horror.

Todo por la re-re-re

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A un mes del primer aniversario de la mayor derrota política del gobierno del presidente Morales no quedan dudas de que el mandatario rechaza el veredicto y que insiste en ser candidato para gobernar por un cuarto período y llegar a los 20 años corridos a cargo del país. El presidente jura que un tenebroso cartel maquinó para que dijese No la mayoría a la que se le preguntó el 21 de febrero si aprobaba que volviese a candidatear. Solo le resta escoger la forma que asumirá la pulseada.
Al aproximarse ese aniversario, ha empezado a delinearse una respuesta articulada al desafío que lanzó el presidente a sus opositores al aceptar de manera implícita una nueva candidatura a pesar de haber dicho hace 11 meses que se retiraría a su propiedad en el Chapare. (“ Aceptampos los resultados. Es parte de la democracia¨, dijo entonces.)

Se espera que este domingo surja una respuesta que no admita dudas sobre la oposición del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria al propósito re-re-reeleccionista. Ese partido estuvo entre los protagonistas del fin del ciclo autoritario de gobiernos militares y se apresta a conmemorar el asesinato de gran parte de su plana mayor de dirigentes el 15 de enero de 1981 en la calle Harrington de La Paz. El MIR pasaría a engrosar de manera militante la articulación a un nuevo No. Una expresión masiva del No está en gestación para llevar a cabo manifestaciones en todo el país en la fecha del primer aniversario.
Víctor Paz Estenssoro, quizá el presidente más lúcido de Bolivia en todo el Siglo XX, dio hace 40 años una respuesta sencilla cuando le preguntaron por qué había tantos cambios de gobierno en Bolivia, a menudo con violencia. ¨Por peras¨, dijo, al explicar que el árbol del poder en Bolivia no producía suficientes frutos como para satisfacer a todos los que buscaban una ¨pera¨, un trabajo en el lenguaje de entonces. Lo mismo valía para quienes buscaban mantener la ¨pera¨ que les había llegado a través del gobierno. Pregunten a quienes defienden la re-re-reelección qué posición ejercen en el estado como resultado de su militancia en el partido de gobierno. La respuesta puede explicar la mayor o menor vehemencia con la que muchos suelen defender la continuidad de sus líderes. No será muy grande el número de los que ejercen funciones por méritos estrictamente profesionales, con prescindencia de ideologías.
A eso los analistas agregan otra razón: seguridad para el futuro inmediato de los líderes. Una justicia envilecida como la que ha tomado cuerpo no garantiza que serán conducidos con imparcialidad los juicios eventuales que algunos podrían enfrentar, desde corrupción hasta abusos y violaciones de los derechos humanos. El mismo razonamiento puede aplicarse a la tenacidad con la que Nicolás Maduro y sus partidarios en Venezuela se esfuerzan para mantenerse en el gobierno a pesar de la reprobación cercana al 90% que, en sondeos de opinión, les manifiestan sus compatriotas.
Los observadores destacan que el ¨frente externo¨ contrario al reeleccionismo y partidario de la alternabilidad democrática en el gobierno está fortalecido. Nada indica una reversión de los procesos en curso en Brasil y Argentina, y el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski en Perú les ha inyectado mayor vigor.
A eso se agrega ahora el advenimiento de Donald Trump para regir Estados Unidos. Con la retórica anti-capitalista que expresan los líderes de lo que queda del Socialismo del Siglo XXI, no es difícil vaticinar nuevas turbulencias en las relaciones entre Estados Unidos y los países regidos por ese signo. Una pregunta aún sin respuesta es si el empeño por la re-re-re llegará a agitar las aguas de nuestras relaciones exteriores.

En la huella de la distopía

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La muerte de Fidel Castro ha reproducido lo que durante su vida el comandante sembró: polarización y controversia. La figura, elevada y firme durante gran parte de su vida, y en los últimos años encorvada y decadente, ha recorrido los espacios informativos de todo el mundo. Genio y figura, pocos meses antes de morir manifestó desconfianza hacia el deshielo entre Cuba y Estados Unidos, que busca superar un distanciamiento de más de medio siglo y oxigenar a la isla. Nunca dejó de afirmar que Cuba era un edén en gestación, aunque la realidad le decía que de ningún paraíso la gente escapa a montones dispuesta a sacrificar la vida en el intento. Bajo su vision, Cuba era la utopía realizada pero para gran parte de sus compatriotas ha sido una distopía real donde todo ha resultado tan insoportable que hay que escapar de la isla.
Las muerte del conductor cubano mostró la dificultad de muchos medios y comentaristas de definir al régimen. Nadie dudaría en calificar como dictadores a los generales Pinochet, Videla, Stroessner o Trujillo. Extender la definición al lider cubano, fallecido el viernes 25 de noviembre a los 90 años, ha sido difícil, peor aún subrayar las condiciones opresivas que subsisten en la isla. Fue perceptible el prejuicio cuando medios escritos bolivianos y de otras latitudes titulaban al día siguiente que ¨el mundo llora¨ la muerte del líder cubano. Nadie dudó cuando se dijo que el mundo había llorado el fallecimiento de la Madre Teresa de Calcuta. Atribuir ese sentimiento mundial hacia Fidel Castro fue un exabrupto ni siquiera explicable en la prisa por cerrar la edición.
¿Por qué? Una tentativa de respuesta es la resistencia del ser humano a desengañarse y aceptar que sus ilusiones se han vuelto una pesadilla. Ni siquiera los testimonios de quienes vivían esa realidad convencía a los que cerraban los ojos y seguían creyendo en la vision romántica de una revolución que entusiasmaba en sus primeros años y que acabó en una maquinaria despótica. El fanatismo enceguece, como cuando un articulista ruso pretendía que se le creyera que ¨1984¨, de Orwell, retrataba a Estados Unidos y no a la URSS.
Durante un viaje a la isla hace unos años, conversaba con un vigilante de playas que no admitía que Cuba había dado pasos gigantes en garantizar la salud, en grado envidiable para sus vecinos del continente. El vigilante arqueó las cejas y me dijo: ¨Eso dice la propaganda. Para la mayoría como yo, un hospital es inalcanzable. Usted puede ser atendido y beneficiarse de esa medicina porque va a pagar en dólares. Los cubanos no podemos hacerlo¨.
Dos países sudamericanos fueron foco especial de su atención: Venezuela y Bolivia. Con ambos tuvo los peores desencuentros y las alianzas más fructíferas. Fue a Caracas pocas semanas después de derrocar a Fulgencio Baptista y al presidente socialdemócrata Rómulo Betancourt le pidió un préstamo inmediato de 300 millones de dólares y petróleo subsidiado. Buscaba apoyarse en la riqueza venezolana para catapultar al castrismo por el continente. ¨De esta entrevista depende el futuro de la revolución¨, dijo a quienes lo acompañaban. No recibió nada. Betancourt, que había ganado las primeras elecciones libres venezolanas tras la caída del dictador Pérez Jiménez (1948-1958), le dijo que su país también estaba en aprietos y que para darle petróleo tenía que comprarlo a las compañías petroleras y venderlo a precio menor. Un negocio pírrico para un país que, entonces, ostentaba índices de atraso peores que los de Cuba.
Castro se fue con las manos vacías y en los años sucesivos Betancourt debió enfrentar invasiones guerrilleras apoyadas por La Habana, que pretendían convertir a Venezuela en otra Cuba. El ejército las derrotó y la mayoría de los invasores acabó presa. Más tarde, sus líderes, desencantados con el socialismo real, abrazaron la democracia y algunos llegaron a ser respetables legisladores. Cuarenta años después, al llegar al poder Hugo Chávez, Castro encontró en el teniente coronel venezolano el respaldo que Betancourt no le dio. Con torrentes de petrodólares, Cuba apuntaló su economía y ¨exportó¨ miles de profesionales sin cabida en la economía estrecha de la isla.
Con Bolivia, la apuesta fue también grande. Compró la idea de que, en 1966, Bolivia vivía bajo una dictadura que se desmoronaba y la guerrilla que iba a encabezar Ernesto Che Guevara sería la mecha que incendiaría a un país que suponía ansioso por un sistema de gobierno como el cubano. Fue otro fracaso. La creencia absurda de que en Bolivia sería como en Cuba hundió a la columna, que pasó gran parte de los 10 meses de su odisea en lucha feroz contra la naturaleza, en especial insectos, mosquitos, parásitos y, carente de refugio seguro, bajo un hambre que la acosó incesante. ¨Nuestro problema principal era encontrarlos¨, me dijo el general Gary Prado Salmón, ante cuya compañía Che Guevara se rindió tras gritar ¨no disparen, soy el Che¨.
Cincuenta años después, Castro encontró en Evo Morales uno de sus más grandes admiradores, dispuesto a alcanzar metas de la revolución cubana bajo un sistema recauchutado: el Socialismo del Siglo XXI.

Vistazo a la oscuridad

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Con síntomas que no auguran un desenlace sin traumas, el tema Venezuela ha vuelto ocupar espacios informativos en todo el mundo con ingredientes cada vez más graves. El mes que ha concluido ha vuelto a exhibir la amplitud del descontento extendido por la geografía venezolana, ahora catapultado por la crisis energética que ha dejado a ciudades enteras sin luz y desatado nuevas ondas de violencia. Maracaibo, Maracay y La Guaira, tres centros económicos estratégicos, fueron estos días escenarios de fuertes confrontaciones entre la policía y vecinos iracundos con la escasez y la inseguridad, agravadas por apagones programados o arbitrarios exasperantes. Cientos de descontentos fueron arrestados y al cerrar la semana no había señales de apaciguamiento de las tensiones en las que está sumergida la que un tiempo fue la economía más rica y promisoria de la región latinoamericana.

En un ajuste sin antecedentes, forzado por la escasez de energía, el gobierno implantó una semana de dos días laborables para todo el sector público. La medida podría haber parecido una extravagancia pero revela la magnitud de la tragedia del país, donde la inflación pronto podría llegar a niveles de hiperinflación y dispararse sin control. A los bolivianos, argentinos, chilenos o brasileños se les eriza la piel, pues saben lo que esas cifras representan.

El colapso energético resulta de años de descuido con la que llegó a ser la presa hidroeléctrica de mayor potencia instalada del continente, antes de que la binacional Itaipú (Brasil-Paraguay) alcanzase toda su capacidad. La presa del Guri, responsable del 75% del consumo de energía del país, llegó a representar la ¨Gran Venezuela¨ de los años de 1970 y principios de 1980. Sus niveles de embalse se encuentran hace tiempo en niveles críticos.

Los descuidos se vieron exacerbados este año con la escasez de lluvias y la reducción de la capacidad de la presa. Primero, el gobierno optó por incluir los viernes en el fin de semana venezolano. La semana pasada decidió agregarle otros dos días de asueto a la semana, y así todas las dependencias del estado durante poco más de dos meses deberán de trabajar solo lunes y martes. Los demás días serán feriados. Quien no conozca antecedentes, tendría la impresión de que Venezuela se ha convertido en el paraíso del tiempo libre. Con el estado pagando la cuenta, nadie dudaría en calificar el fenómeno como una jauja laboral jamás vista.

Muchos venezolanos de sentido práctico hicieron saber que la holgura les permitirá más tiempo para formar colas y aumentar sus posibilidades de comprar algo en los centros de abastecimiento, donde también prevalecen los racionamientos y la escasez.

Bajo la rígida estrechez energética, hoteles y centros comerciales utilizan sus propios generadores, por un número limitado de horas porque también esos generadores consumen combustible. Las restricciones abarcan a todo el aparato productivo, cuyo agotamiento está expuesto en la contracción de la economía que el año pasado se encogió más del 7%. No se espera una mejoría para este año.

Para los analistas, el panorama que ofrece el país de Simón Bolívar es una demostración patética y colosal del fracaso del modelo populista que implantó el coronel Hugo Chávez y que los países del ¨Socialismo del Siglo 21¨ se han empeñado en seguir.

El socialismo venezolano pudo sostenerse mientras había abundancia de petrodólares. La caída severa de los precios fue un despertar amargo para el gobierno de Nicolás Maduro, ahora ante una ofensiva opositora para llevar a cabo un referéndum que lo aparte de la presidencia.

Para llegar a una consulta popular, los proponentes de la revocatoria del presidente deben reunir 1% de firmas del padrón electoral. El porcentaje representa casi 200.000 firmas. Los proponentes dijeron que solo en la primera jornada recolectora  habían reunido cinco veces más. Si el Tribunal Electoral confirma el logro, los proponentes tendrán tres días para saltar una barrera mucho más alta para la convocatoria al referéndum: 20% del padrón electoral, lo que representa 3,9 millones de firmas con huellas digitales. La oposición está segura de reunir esa cantidad. De ahí vendría el salto supremo: contabilizar un voto más de los cerca de 7,5 millones que obtuvo Maduro cuando fue electo en 2013.

Con las oficinas públicas trabajando solo dos días por semana durante los próximos dos meses, y tal vez más, la crisis energética se ha vuelto una cortina más oscura para el porvenir político venezolano.

Las olas de la derrota

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Versión revisada al mediodía del domingo 28 de febrero.

Desde que el presidente Evo Morales admitió hace tres semanas que había tenido una relación amorosa con una joven todavía adolescente, de la que en 2007 nació un bebé, el país entero está viviendo bajo un aluvión informativo. El presidente dijo que poco después de su nacimiento el bebé, ¨para nuestra mala suerte ha fallecido¨. Unos con sorpresa, algunos con indignación y una gran cantidad de seguidores con indiferencia, la cuestión se ha vuelto este fin de semana un escándalo mayúsculo que coloca al primer mandatario ante una pregunta que repercute en todo el país: ¿Mintió cuando dijo que el bebé, que el 30 de abril cumpliría nueve años, había muerto?

Pilar Guzmán, tía de la pareja pasajera del presidente, con quien estuvo envuelto entre 2005 y 2007, según su propia declaración, ha dicho que no, que el niño vive y está en La Paz. La afirmación podría ser escuchada este domingo por la tarde de la voz de la propia madre, cuando está anunciada la audiencia cautelar para Gabriela Zapata Montaño después de la cual un juez deberá decidir si la envía a prisión o dispone su libertad.

La joven de 29 años, cuyos certificados de estudios superiores son objeto de controversia,  fue llevada a declarar el viernes tras ser arrestada cerca de su domicilio, uno de los más lujosos del sur de La Paz. Estaba en un Mercedes impecable y se la detuvo para que declarase ante un juez por sospechas de enriquecimiento ilícito. La firma China CAMC Engineering de la que era representante comercial en Bolivia hasta hace solo unos días, obtuvo en poco más de dos años contratos del estado por unos 500 millones de dólares. La joven, muy locuaz y cortante en sus raras declaraciones después del estallido del ¨affaire¨, había dicho  que no declararía nada relacionado con su vida privada. Eso incluía su relación con el presidente. La tarde de este sábado, su tía hizo saber que en horas más hablaría con la prensa para contar ¨su verdad¨.

Una ministro desconcertada ha planteado que Gabriela Zapata presente al niño para probar  de que éste estaría vivo. La misma ministro  había recalcado horas antes que el presidente, al decir que el fruto de sus amoríos con la joven había muerto, solo había referido la información que se le dio. Muchos opinan que en las circunstancias en las que se desenrolla quizá el peor culebrón de tiempos recientes, la idea de presentar al niño es descabellada. La de que el presidente solo repitió lo que le dijeron carece de cualquier asidero.

El periodista que destapó el caso, Carlos Valverde, dirige el programa televisivo nocturno de reportajes y comentarios ¨Sin Letra Chica-Todo por Hoy¨ y ha denunciado repetidas veces que es acosado por autoridades incómodas con su estilo desembozado y mordaz.

El escándalo representa uno de  los mayores desafíos de Morales al cabo de más de 10 años de gobierno. El domingo 21 sufrió la primera derrota electoral cuando, en un referéndum, la mayoría de los bolivianos se opuso a su intención de candidatearse de nuevo a la presidencia al terminar su mandato actual  en 2019. Sin mayor entusiasmo, Morales concedió la victoria sus opositores y dijo, en una broma de alcance no entendido de inmediato, que quienes votaron No a la reelección que buscaba, en verdad habían dicho ¨No…te vayas Evo¨.

Desde la derrota del domingo el presidente ha estado errático. A dos días de haber perdido, desafió a sus opositores a un referéndum y  al admitir abochornado que había perdido solo una batalla y no la guerra, dio marcha atrás respecto a su futuro y arrancó de sus planes la idea plácida de volver al Chapare a su cato de coca y cocinar (inclusive invitó a una periodista a unirse a su proyecto y cocinar para un restaurant que abriría). Era como sugerir un nuevo partido al día siguiente de haber perdido, y abandonar de una vez por todas la  idea del retorno.

El resultado del referéndum fue visto por la mayoría de los analistas como expresión categórica del rechazo  del país a la corrupción, uno de los males más graves que acosan a los regímenes del Socialismo del Siglo XXI. Venezuela, Brasil y ahora Bolivia ejemplarizan el descontento con un sistema por el que se podía avanzar ¨sin miedo de ser feliz¨.

El gobierno boliviano asegura que la base de todo el entripado en torno a Evo es una conjura de ¨la derecha¨ y de la Embajada de Estados Unidos. Hay muchos que no creen en la hipótesis conspirativa.

La tía de la joven empresaria esbozó un hipótesis: ¨Al haber perdido ese referendo han buscado… cómo limpiarse y están utilizando a una mujer que la están tratando como una delincuente y es muy doloroso lo que están haciendo con ella.¨, según registra Página Siete. Esta tarde, la juez ante la que declaró decidió enviarla en prisión preventiva a la cárcel de mujeres en Obrajes, al sur de La Paz.

(La audiencia estaba prevista para las 15:00, pero empezó tres y media horas antes. A las 12:30 la juez dispuso prisión preventiva para la joven. No había disponibles de innediato detalles sobre cómo transcurrió la audiencia.)

En el referéndum que el presidente perdió, votó contra la intención reeleccionista una gama amplia de dirigentes conocidos de izquierda a los que identificar con corrientes de derecha carece de sentido. Entre quienes le negaron el voto figuran muchos de los que estuvieron a su lado en los primeros años de su gobierno.

El caso es más que embarazoso para un presidente que tiene entre sus dictados el no mentir, de la trilogìa ¨ama sua, ama llulla, ama kella¨, no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo. Sus consecuencias amenazan con extenderse  e ir más allá de lo que el régimen de Morales estaría dispuesto a conceder.

Los observadores creen que el escándalo causa desagrado también en China, el principal financista de las inversiones que el régimen de Morales programa para los próximos años. El ¨affaire¨ ha puesto en juego muchos elementos vitales en la vida boliviana. Disipar el ambiente y volver a dar credibilidad al presidente se vuelve una tarea cuesta arriba.

 

 

Es el modelo

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El 23 de enero solía ser recibido con repique de campanas y en todas las escuelas del país había actos conmemorativos en los que las fuerzas armadas eran saludadas con respeto y admiración. Esa Venezuela cambió en los últimos 15 años y la fecha pasa ahora desapercibida, embotellada en la incertidumbre que abruma a una mayoría que todos los días forma filas interminables en los mercados, calladamente para evitar la acusación de subversión. El modelo socialista del siglo XXI generó en Venezuela una incompetencia agresiva hasta hundirse en el mayor aluvión de petrodólares de su historia y oscurecer el acontecimiento político que enrumbó al país por un camino moderno: el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez al comenzar 1958. Ese suceso equivale al de 1952 en Bolivia: no se lo puede ignorar ni disminuir su importancia.

Con la mirada en situaciones más inmediatas, dos diarios influyentes y tradicionales venezolanos, El Universal y El Nacional, reflejaban este viernes la zozobra económica y las dificultades de la libre expresión, convertidas en fenómeno inseparable de los tiempos que vive la patria de Bolívar.

Los periodistas de El Universal, hasta no hace mucho un bastión conservador, declaraban su angustia ante el rumbo editorial del diario que, a menos de tres meses de cumplir 106 años, ven sesgado con el oficialismo y prevenido contra la oposición. Como evidencia ponían las restricciones para informar sobre una conferencia de prensa del dirigente opositor Henrique Capriles.

Con menos eco y un furor neutralizado tras el deshielo en curso entre Estados Unidos y Cuba, el gobierno atribuye las tribulaciones de la economía a una “guerra económica del imperio” contra Venezuela. “Es el modelo, estúpido” editorializó El Nacional, a contrapelo del exitismo que intentaba generar el presidente Nicolás Maduro sobre su gira por Asia, el Golfo Pérsico y Rusia. El editorial subrayaba una advertencia similar de la Iglesia Católica que, un par de días antes, había apuntado al sistema socialista que procura imponer el gobierno como responsable de la crisis de abastecimientos, en un país años atrás caracterizado por la abundancia. Sin matices, los obispos subrayaban que ese sistema “atenta contra la libertad y los derechos de las personas y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado”. Agregaban que el sistema vigente en Venezuela “es, a todas luces, ineficaz.”

Con una frase que para algunos analistas evocaba las gestiones del Primer Ministro inglés Neville Chamberlain con Alemania Nazi, que lograron solo aplazar por algunas semanas la guerra entre las dos potencias europeas, anunció desde Moscú: “He conseguido los recursos necesarios para que el país mantenga su ritmo de inversiones de importación, y la estabilidad económica”.
Acababa de reunirse con Vladimir Putin en las postrimerías de su gira en busca de ayuda para paliar el hundimiento de los precios del petróleo, garantes del 95% de las divisas que recibe el país. El impacto real inmediato del apoyo de Rusia, abrumada por sus propias dificultades financieras, y su efecto sobre el humor de los venezolanos descontentos con las penurias de su país, era este fin de semana algo por verse.
Aún está en desarrollo el llamado de los líderes opositores a acentuar un movimiento que lleve a Maduro a renunciar. “Maduro no llega ni al 30% de respaldo popular, el 60% del pueblo exige su inmediata renuncia, y 80% exige un cambio de gobierno”, declararon en un documento conjunto Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma. El primero es preso del gobierno, cuya libertad Maduro ha propuesto canjear con la de un dirigente independentista puertorriqueño preso en Estados Unidos. Machado es acusada de pretender matar al mandatario venezolano y Ledezma, cuyo partido, Acción Democrática fue uno de los gestores del derrocamiento de Pérez Jiménez, está acosado por juicios que les siguen las autoridades.
Los tres líderes anunciaron que han convergido en una visión unida para llegar a una salida democrática para su país. Propósitos igualmente claros para conseguir la salida de Maduro ha anunciado reiteradamente Capriles, quien en 2012 estuvo cerca de vencer en elecciones a Hugo Chávez.
Con las aristas antagónicas de la sociedad venezolana otra vez afiladas, la propuesta opositora contra el gobierno de Maduro evidenciaba la crispación bajo la que vive en vecino país.