Mes: junio 2010

De un general (r) venezolano

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A los bolivianos debe interesar elacontecer de Venezuela. Tenemos muchos lazos con ese país, no solamente históricos, sino comerciales y políticos. Fernando Ochoa Antich, general retirado del ejército de Venezuela, es autor del siguiente artículo, publicado en el diario El Universal, de Caracas, ayer, 27 de junio. Fue canciller de su país durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

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Venezuela vive la más grave crisis histórica de estos últimos cien años. El enfrentamiento nacional, que día a día va tomando fuerza en nuestra sociedad, sólo puede compararse al proceso de disolución nacional que vivió nuestro país durante la Revolución Libertadora, el alzamiento de los caudillos liberales contra el naciente régimen andino. Ni siquiera las delicadas crisis políticas generadas por la revolución de octubre de 1945, el golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 y el estallido popular del 23 de enero de 1958 pueden compararse con la actual situación. Esta verdad deben conocerla los miembros de la Fuerza Armada. Tienen que reflexionar sobre las causas de los grandes problemas nacionales que diariamente golpean a nuestro pueblo. Es necesario debatir entre ustedes esos delicados problemas para que la Institución Armada pueda presentarse unida ante los imprevisibles acontecimientos que se perfilan en nuestro futuro inmediato.

Soy un viejo militar que le debe todo lo que soy a la Fuerza Armada. Además, mi familia estuvo estrechamente vinculada a su desarrollo profesional e institucional. Me angustia ver cómo una camarilla, que se beneficia indebidamente de los dineros públicos, compromete el buen nombre de la Institución Armada. Hace algunos días escribí un artículo que titulé:EN DEFENSA DE LA FUERZA ARMADA. Recibí numerosos mensajes que rechazaban mi posición doctrinaria y atacaban a los miembros activos de la Fuerza Armada por su debilidad ante los abusos del chavismo. Esos ataques me hicieron ver el riesgo que corre nuestra Institución. Uno de los aspectos, que más se repitió, fue la acusación de su responsabilidad en la entrega de nuestra soberanía a Cuba. El otro aspecto fue el señalamiento de los hechos de corrupción cometidos por militares activos y retirados. No es fácil rechazar estas acusaciones. Voz de pueblo, voz de Dios.

Escribiré varios artículos, dirigidos a mis compañeros de armas, con la finalidad de hacerlos reflexionar sobre los grandes problemas nacionales. Trataré de ser lo más objetivo posible. Decir la verdad es la única manera de influir en ustedes. Estos artículos no tienen una finalidad conspirativa. Siempre he rechazado el uso de la fuerza como solución de las crisis nacionales. Además, las conspiraciones dividen a la Fuerza Armada y debilitan su capacidad de acción. Ese no es el camino. Al contrario, respetar y hacer respetar la Constitución Nacional preserva la unidad interna de la Institución Armada y le da suficiente autoridad moral para que sus posiciones sean aceptadas y acatadas por la sociedad. Claro está, que la obligación de respetar la Constitución Nacional es de todos los venezolanos, incluyendo al presidente de la República. No hacerlo, como lo hace permanentemente Hugo Chávez, compromete su legitimidad y su autoridad sobre la Fuerza Armada.

Este debe ser el punto inicial de cualquier reflexión sobre la situación nacional. Hugo Chávez desconoce constantemente el límite a su poder que representa la Constitución Nacional. En algunas oportunidades basa sus decisiones en leyes inconstitucionales aprobadas por la Asamblea Nacional. En otras, lo hace arbitrariamente. Si existiera un verdadero Estado de Derecho en Venezuela, la solución sería dirigirse al Tribunal Supremo de Justicia para establecer la inconstitucionalidad de esas decisiones. Eso no es posible: el Ejecutivo controla todos los poderes. El permanente irrespeto a la Constitución Nacional crea unas condiciones políticas que pueden conducir a la violencia. Los integrantes de la Fuerza Armada, ante tan delicada situación, deben tener una sola posición que preserve la paz de la República e interprete el sentimiento nacional. Ese es el reto de las nuevas generaciones militares. Ojalá lo sepan cumplir con honor y dignidad.

fochoaantich@hotmail.com

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Cabildo sucrense repudia a semi alcaldesa masista

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Los sucrenses fueron a un cabildo abierto este martes para discutir la extraña situación que ha surgido la capital boliviana: Cómo un representante del  MAS, Verónica Berríos, cuyo partido perdió las elecciones, pudo reemplazar al sector vencedor representado por Jaime Barrón. Los sucrenses adoptaron un conjunto de resoluciones, entre las que se destaca el repudio de la ciudadanía a la alcaldesa Berríos y el desconocimiento de cualquier decisión que pudiere tomar. La situación sucrense está llegando a límites que cuestionan severamente la vigencia de democracia.

Entrevistado por el programa “No Mentirás” en PAT, el Concejal Nelson Guzmán, que apoya a Barrón, dijo que en su ciudad se había producido un “golpe de estado” de carácter municipal  pues la semi alcaldesa (no encuentro un nombre que exteriorice su condición) fue posesionada en una ceremonia de 10 segundos y bajo protección de la policía. Además, dijo el concejal, la resolución que dio base al juramento de la semi autoridad municipal coloca a quienes se opusieron a esa semi nominación como partidarios de ella. Una reserva puesta sobre la calidad del cabildo fue la escasa participación ciudadana comparada con las expectativas de los organizadores, que esperaban una multitud mucho mayor.

Al volcán en peligro de erupción en que se ha convertido Sucre estos días se le agregó un ingrediente más: el ex alcalde de La Paz, Juan del Granado, ex aliado del gobierno, dijo que efectivamente si hay una acusación formal contra una autoridad, ésta debe ser suspendida del cargo, pero –eso sí- se la debe substituir temporalmente por un representante de la agrupación ganadora.  Es decir, del partido de Barrón, no del MAS.

El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas,  se jugó por Barrón, también convertido en semi alcalde, la nueva categoría política boliviana surgida estos días. El programa televisivo mostró declaraciones formuladas algunas horas antes por el mandatario regional en las que preguntó “quién puede probar” que fue Jaime Barrón quien envió a los grupos acusados de humillar a campesinos hace dos años en la plaza central de Sucre. “(La destitución de Barrón) es una violación de los derechos ciudadanos”.

La evolución de este conflicto es como caminar descalzo sobre vidrio roto. Su exposición a los ojos nacionales y observadores externos vuelve difícil creer que en Bolivia impera la normalidad democrática.

Ahora se le suma otro síntoma igualmente peligroso:  la marcha de los pueblos indígenas del oriente, que este miércoles ingresaba a su tercer día y que pretende recorrer 1.600 kilómetros y pasar por Santa Cruz y Cochabamba antes de llegar a La Paz. Desconozco el calendario, pero la caminata todavía tiene muchos días por delante.

Los marchistas colocan al gobierno entre la espada y la pared cuando le exigen autonomía y autodeterminación de los pueblos indígenas.  Los dirigentes indígenas –ya son 500 en la marcha- exigen al gobierno que cumpla los compromisos que llevaron a la aprobación de la CPE.

Uno no puede ignorar que Bolivia es la geografía para un experimento social que congrega a 1.600 ONGs (cálculo de la revista brasileña Veja, la tercera en circulación mundial). La marcha recuerda la que realizaron los mismos pueblos indígenas hace veinte años, una piedra angular en los acontecimientos políticos y sociales que se sucedieron en los años siguientes, inclusive los últimos cinco signados por el presidente Evo Morales.

La paz del Chaco, 75 años

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Con autorización del autor, reproduzco la entrega del diplomático Ramiro Prudencio Lizón, quien escribe sobre las “bodas de diamante” de la paz del Chaco. Bajo el título  “Conmemorando la paz del Chaco”, el internacinalista escribe:

En el presente mes de junio se ha conmemorado el 75º aniversario del protocolo de 12 de junio de 1935, que dio fin a las hostilidades después de tres años de una cruenta guerra, donde perecieron más de sesenta mil hombres.

Para recordar tan significativa fecha, los ministros de defensa de ambos países se reunieron en Villamontes.  Lo lógico hubiese sido que se encontrasen los dos primeros mandatarios, pero el presidente Evo Morales prefirió asistir a la inauguración del mundial de fútbol, lo que demuestra la carencia de asesores sobre asuntos internacionales en el Palacio de Gobierno, porque ni con el ministro ni con los viceministros de relaciones exteriores se puede contar ya que no son entendidos en la materia.

El mencionado protocolo fue suscrito por el canciller boliviano, don Tomás Manuel Elío, y por el paraguayo, don Luis Riart, reunidos en la Casa Rosada de Buenos Aires, en presencia del presidente argentino, don Agustín Justo, y de los miembros que conformaban la Comisión de Mediación.

Pese a que el acuerdo estaba sujeto a ratificación, el presidente Justo expresó en ese día que tenía “el gran honor y una alta satisfacción de declarar y anunciar solemnemente que la Guerra del Chaco ha terminado”.  Posteriormente, los cancilleres Elío y Riart, salieron al balcón principal del Palacio de Gobierno y se abrazaron delante de una inmensa multitud concentrada en la Plaza de Mayo que con lágrimas vitoreaban a Bolivia, Paraguay y Argentina.

El mismo día 12, se firmó un protocolo adicional donde se determinaba que las hostilidades se suspenderían a las 48 horas de ese momento, por un plazo de diez días, mientras se efectuaban las ratificaciones del acuerdo.

Pero la guerra continuaba.  El protocolo adicional había establecido que el cese de fuego debería comenzar a las 12 horas del día 14 de junio.  De ese modo, mientras los  pueblos boliviano y paraguayo festejaban jubilosos la paz, saliendo a las calles, concentrándose en las plazas y haciendo repicar las campanas, en el frente se seguía combatiendo.

Por increíble que parezca, el comando de nuestro ejército determinó que media hora antes de que se suspenda la guerra, se rompiese fuego en todo el frente y con todas las armas.  Parece que la intención era efectuar una demostración del potencial bélico para impresionar al enemigo y quizás colaborar a la acción de nuestros diplomáticos que negociaban en Buenos Aires.

Por fin, a la hora convenida de ese 14 de junio, callaron las armas.  Los soldados cesaron de combatir y en todo el frente se sintió un silencio impresionante.  Según contaban los combatientes, ese silencio fue más aterrador que el tronar de los cañones de pocos minutos antes.  Casi a los tres años de haberse iniciado, la Guerra del Chaco finalizó definitivamente.

Cabe destacar que pese a las órdenes de sus comandantes que impedían el contacto entre las tropas, los soldados bolivianos y paraguayos salieron de sus trincheras para abrazarse y demostrar que no existían odios ni rencores que impidiesen un acercamiento entre sus pueblos.

El Protocolo de 12 de junio de 1935 constituye un hito en nuestras relaciones con el Paraguay, porque divide dos épocas muy distintas.  La primera, que desembocó en la guerra, fue un largo período de desconfianza y enemistad entre los dos países; y la segunda, posterior a la guerra, en la que los pueblos boliviano y paraguayo han superado sus recelos y se encaminan hacia una plena hermandad.

Como corolario, es importante destacar la determinación efectuada por el Congreso paraguayo, hace unos veinte años, de devolver los trofeos de guerra conquistados a Bolivia.  Evidentemente, ese hermoso gesto sirvió para cerrar cualquier vestigio de resquemor que hubiese dejado esa tremenda contienda, y dio paso al ingreso de una futura integración entre Bolivia y Paraguay.

Sucre ante otra hora decisiva

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Para hoy está convocado un cabildo en Sucre, escenario de de una situación inverosímil al igual que otras que ocurren en Bolivia desde hace tiempo originadas en la escasa cultura democrática del país. El cabildo viene precedido de las jornadas violentas de la semana pasada, cuando ocurrió un vuelco político de campana y el alcalde electo por mayoría ciudadana, Jaime Barrón, fue defenestrado del cargo antes de haber calentado su sillón municipal. Fue depuesto  por el voto de concejales que colocaron interinamente en su lugar a Verónica Berríos, del partido de gobierno.  Los concejales del MAS se apoyaron en la ley electoral transitoria que establece que los funcionarios, aun cuando fuesen electos mayoritariamente, deberán renunciar a sus cargos mientras las denuncias que pudieren pesar contra ellos no fuesen debidamente esclarecidas.   Barrón, por el ritmo de tortuga con el que se conduce la justicia en Bolivia, puede esperar todo su mandato fuera del cargo. Una escena similar ha ocurrido en Quillacollo: el alcalde electo renunció ante las presiones de militantes del partido oficial.

El problema es que hasta ahora se trata de acusaciones, sin que exista aún una sentencia. Y la norma universal dice que todo acusado será inocente mientras no se le compruebe culpabilidad en un juicio justo e imparcial.

A Barrón se lo sindica como responsable de los incidentes que ocurrieron hace más de dos años cuando, en plena Asamblea Constituyente, una veintena de campesinos convocada para apoyar al presidente Morales fue vejada en la plaza principal de la capital boliviana: se les obligó a desnudarse hasta la cintura y a permanecer en silencio mientras eran abucheados, insultados y algunos recibían latigazos (los mismos puestos de moda con la mal llamada justicia comunitaria).  Los incidentes fueron un eslabón en una seguidilla de hechos violentos que tuvieron su clímax en La Calancha, con la muerte de dos personas que recibieron balas de alto calibre y unos trescientos heridos cuando protestaban contra el traslado de las reuniones constituyentes a un cuartel. Esos incidentes no han sido investigados debidamente ni se conoce a los culpables.

Las crónicas que he leído desde entonces nunca explicaron quiénes habían movilizado a ese grupo de campesinos hasta la capital. Nunca se supo quién o quiénes los llevaron hasta el lugar, quién costeó la movilización y su alojamiento.  Pues quienes lo hicieron son también responsables de lo ocurrido, aunque hasta ahora hayan conseguido eludir la cuota que les corresponde en los incidentes que tuvieron su culminación en la aprobación sin presencia opositora de una CPE que luego recibió apoyo mayoritario de la población (y que excluyó del debate la cuestión de la capital de Bolivia que Sucre, con el apoyo de otras regiones, quería que fuese considerado). Uno no lleva  sin la debida protección a las personas a una excursión: les garantiza el transporte, la comida, el alojamiento y hasta un seguro de vida.

Bolivia vive un período de transformaciones sobre todo sociales  que se extiende por todo el país en busca de la quimérica igualdad.  Poco se dice que las desigualdades no disminuirán a niveles civilizados mientras no aumente notablemente la educación, ni existan suficientes fuentes de trabajo para generar empleos dignos con salarios dignos.  Educación e inversión van de la mano. Muy pocos se arriesgan a invertir en un país con bajos niveles de educación.  Las inversiones en Bolivia llegan a cuentagotas y de puntillas. Esta valla gigante en el desarrollo no se la salta con las garrochas de los feriados. Ayer lunes, 21 de junio, el país entero estuvo detenido para conmemorar el año aymara. Las otras 33 etnias del país sentirán que tienen también derecho a reclamar su propio feriado. Así, Bolivia puede tener pronto 34 feriados étnicos, casi el 10%  de un año entero, sin contar vacaciones ni feriados cívicos ni religiosos. Un récord.

Academias sin techo

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La sutileza de Mariano Baptista Gumucio  permitió que los asistentes a una presentación durante la Feria del Libro en Santa Cruz se enterasen de algo insólito ocurrido en La Paz el año pasado: la Academia de la Lengua  había quedado sin oficinas al ser desalojada por orden del gobierno de las oficinas que ocupaba en el centro de la ciudad. La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia la tenía como alojada desde hacía muchos años. Era un alojamiento que constituía un honor para el BCB.  Pero la administración actual decidió que el espacio que le otorgaba a esa academia podía servir mejor con otros inquilinos, e impartió una orden irreversible para desalojarla. De repente, a principios del año pasado,  la Academia se quedó irreversiblemente sin techo. Si no hubiese mediado la actitud de la Universidad de Aquino-Bolivia,  que entendió mejor la importancia de esa academia y sus “hermanas” de Historia y Ciencias Económicas que ocupaban espacios en el mismo lugar, la Academia de la Lengua estaría en estos momentos trabajando en cualquier lugar público. La Universidad de Aquino le tendió la mano y llevó al grupo de instituciones a sus instalaciones.

Baptista no incluyó pormenores en la información que, muy de paso, entregaba y que para muchos de los presentes era una novedad que merecía un pellizco para asegurarse de que uno no estaba soñando lo que escuchaba.  La Academia representa al idioma castellano, que habla gran parte de los bolivianos, casi todos de manera exclusiva, incluso muchos  de los de las otras 35 lenguas oficiales que se dice que hay en Bolivia.  Y es el único nexo lingüístico que tienen los bolivianos que no conocen otras lenguas no nativas para conectarse con sociedades fuera de nuestra geografía.

Debo subrayar que esta situación bochornosa no ha sido suficientemente divulgada ni ha concitado suficiente reacción de los  “hispano parlantes” o de quienes creen en el valor de instituciones como la Academia de la Lengua. Lo ocurrido hace más en un año es expresivo de un desdén hacia la cultura. La Academia de la Lengua ha sido colocada en el nivel de las instituciones “sin techo”.  En un medio donde la cultura  ha sido tradicionalmente relegada a un nivel desdeñable y secundario, no tenía una sede propia, al igual que muchas otras instituciones. Pero haber sido cobijada por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia le confirió una cierta seguridad por algunos años. El alojamiento que ha recibido de UDABOL  en La Paz es muy significativo, y demuestra una sensibilidad natural respecto a la cultura que los desdeñosos “desalojadores” no tuvieron. Sin embargo, lo que ha sucedido es una clara manifestación de una época que lamentablemente parece querer  reproducir algunos de  los dramas que, en sus novelas cumbre, Orwell relataba  respecto a una sociedad imaginaria pero sombría. Era obvio,  por los personajes y su entorno, que su trasfondo era la experiencia que se vivía en la ahora desaparecida y sin mayores  llantos Unión Soviética y el “comunismo real”.

Ignoro qué destino se ha dado a las oficinas que ocupaban las academias. Muchos se sentirían menos inquietos si han sido creadas oficinas para las 35 lenguas restantes, pero aun eso no compensará la sensación de ultraje que han recibido quienes representan a los que en Bolivia tienen al castellano como lengua principal.

El mundial con la FIFA

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Para ver y actualizarse con los resultados y posiciones en los diferentes grupos del Mundial Sudáfrica ir directamente a:

http://es.fifa.com/

Viene el lobo

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Hace 32 meses, con un D.S. nacía  Papeles de Bolivia (PAPELBOL), empresa considerada estratégica. Debía estar en funcionamiento en Cochabamba en un plazo de 14 meses, es decir en marzo del año pasado y, aunque no se conoce un estudio de factibilidad, se suponía que utilizaría básicamente materia prima nacional. El plazo no se ha cumplido  y el uso de materia prima nacional es incierto. El decreto autorizó el desembolso por parte del estado de 162.393.000 bolivianos (poco más de U$20 millones) que, en verdad, es dinero de todos. Pero el 2 de mayo pasado, una empresa  bajo el nombre de PAPEPLBOL, Empresa Pública Nacional Estratégica, publicó un aviso en El Deber requiriendo propuestas deempresas nacionales e internacionales para  suministrarle materia prima: fibra virgen, fibra reciclada (papel reciclado blanco de primera y de segunda, cartón reciclado) e insumos químicos. Las propuestas debían ser presentadas hasta el 6 de mayo. Se desconoce si las hubo y si fueron satisfactorias. Llama la atención que más de un año después del plazo en que la obra debía estar funcionando, con materia prima nacional, sus operaciones industriales son aún desconocidas.

Uno de los problemas bolivianos es la mediocridad (término a veces generoso) en la gestión administrativa oficial. Es un problema relacionado con la educación y la capacitación, y viene de mucho tiempo, es cierto. Pero no se nota que haya esfuerzos en la escala requerida para siquiera paliarlo. Es el caso de los hidrocarburos, industria que genera gran parte del sueldo de los bolivianos. No se conoce de aumentos significativos en la producción de gas o de  petróleo, pero sí de la disminución lenta e inexorable, respecto a los volúmenes de hace cinco años.  Un ingeniero petrolero me decía que Bolivia empezó a importar diesel en 1992, con 64,5 millones de litros. La proyección que él hace para este año es de 780 millones de litros. Comenzamos con un equivalente a 1.127 barriles diarios cuando empezó a faltarnos ese combustible para llegar ahora a más o menos unos 13.000 barriles diarios. Por cada barril que importábamos entonces,  importamos hoy once y medio barriles. Y eso representa un gasto de aproximadamente un dólar por litro, pero como lo vendemos a precio subsidiado,  lo que realmente le costará al estado esta importación en 2010 serán casi 400 millones de dólares. El horizonte no es nada halagador. Gran parte de ese diesel viene de Venezuela y, con los aprietos económicos de ese país, nadie asegura que los suministros continuarán como requiere Bolivia. Pues ocurre que no se conoce cuánto se debe por estas importaciones  ni tampoco ha sido hecho público algún contrato regulador de ese comercio.

El gobierno conoce la sensibilidad de los carburantes en toda economía. Por eso hace todo lo posible por no tocarlos. Cuando en años pasados alguien lo intentó, tuvo que dar una acelerada marcha atrás.  Pero el camino seguido, con subsidios y declinante producción (deberíamos estar produciendo 67 millones de m3 de gas natural, pero producimos sólo entre 37 mm3 y 41 mm3), equivale a querer pasar la cuesta  empujado la pelota con la barriga el tiempo todo, dirían los brasileños.

Con una agenda política intensa, el gobierno ha logrado disminuir la atención nacional sobre asuntos vitales. Pero eso no significa que la estrategia funcionará indefinidamente. Los recientes reclamos de los transportistas por aumento de tarifas equivalen al grito: ¡Viene el lobo!