Mes: noviembre 2010

Cruzaron el Rubicón

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Los dirigentes cocaleros del Chapare han ido mucho más allá de lo que la prudencia aconseja a quienes se dedican a  una actividad vista con sospecha en gran parte del mundo. Han pedido la expulsión del Arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, italiano de nacimiento pero boliviano hasta los tuétanos al cabo de décadas de vivir sobre la piel del país, entre sus miserias y sus pocas grandezas. A ese pedido se ha sumado la diputada del MAS Emiliana Aiza, quien tomó la delantera y pidió, según Erbol, la expulsión de  la Iglesia Católica.

Estas actitudes intolerantes están llevando a  los cocaleros a perder la simpatía que pudieron haber generado en Bolivia y en otras latitudes. La justificación de que su actividad está guiada por una condición de pobreza y de limitada educación, cuyas pruebas las acabamos de ver con los ataques al arzobispo y el reclamo por su expulsión, ahora empieza a extinguirse.

La falta de argumentación y desconocimiento del mundo del Siglo XXI  lleva a  los cocaleros a manifestarse iracundos contra quien solamente ha repetido una realidad. No vi jamás que las sociedades de Rio de Janeiro o de Medellín se sintiesen estigmatizadas porque hay niños en las favelas que ayudan a los narcotraficantes, pues es entre los niños y jóvenes donde más reclutas encuentra el comercio ilícito de drogas.  Razones hay de sobra, pero sobresalen la falta de empleo, educación y la ausencia de hogares estables. En un día, esos niños pueden ganar más que sus padres en un mes. Es una realidad monstruosa que nadie puede cuestionar.

En Bolivia, sin embargo, se han rasgado las vestiduras los cocaleros del Chapare, la diputada que quiere expulsar a la iglesia y algunos colegas suyos que ven subversión en cada expresión de algún obispo o sacerdote que contradiga afirmaciones, decisiones u obras del gobierno. Quizá nunca se sabrá con certeza cuánto ayudaron –laicos y sacerdotes y religiosas- a pavimentar el camino que en años pasados llevó a Evo Morales a la Presidencia.

Uno podría preguntarse: ¿Por qué tanta bulla por declaraciones de un obispo que conoce la región cocalera hubiera dicho algo que probablemente muchos otros conocen? Al fin y al cabo, el propio presidente Morales recomendó a sus dirigidos del Chapare que se limiten a cultivar coca en el cato que cada persona tiene asignada en la región, en una declaración que implícitamente reconocía el crecimiento de los cultivos. Además, el jefe de la Policía Boliviana, general Nina, acaba de reconocer que menores de 21 años son frecuentemente utilizados como intermediarios del tráfico.

La cadena de eventos tuvo su primer eslabón cuando la Conferencia Episcopal, que congrega a todos los obispos bolivianos, hizo conocer unas reflexiones al pueblo boliviano al concluir su reunión anual, en Cochabamba. El documento repasa algunos de los males políticos y económicos nacionales, entre ellos la falta de empleo, las limitaciones de la educación, las flaquezas de la justicia ante un poder ejecutivo fuerte, y las debilidades de una democracia que, en vez de fortalecerse, parece encogerse. El gobierno dijo que era un manifiesto político y algunos repitieron que la iglesia debía dedicarse a “salvar almas” y circunscribirse a la espiritualidad. Quienes así hablaron probablemente jamás leyeron ni escucharon sobre “Rerum Novarum”, “Quadragessimo Anno”, “Mater et Magistra”, “Pacem in  Terris”, “Populorum Progressio”, y muchos otros documentos de tantos papas desde el siglo pasado y antepasado. Y probablemente olvidan que cuando el régimen comunista polaco se vio forzado a convocar, en 1988, a verdaderas elecciones, de cien escaños en disputa sólo ganó uno. Los otros 99 los obtuvo Solidaridad, el movimiento obrero entonces apoyado por curas y obispos católicos. Fue el comienzo del fin del “comunismo real”.

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El objetivo principal

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En estas semanas se han multiplicado los focos de conflicto que provocan el interés de grandes segmentos de la población boliviana. Algunos de ellos: Las acusaciones a la Iglesia Católica porque un obispo ha dicho –y le piden pruebas!-  que el auge de las drogas, o la miseria absoluta, ha  llegado a tales niveles que hay niños que ofreciendo cocaína en el Chapare. (No dijo nada nuevo, pero dirigentes cocaleros y autoridades del gobierno se han rasgado las vestiduras.) El encarcelamiento de René Joaquino y de Jaime barrón, baluartes cívicos de Potosí y Sucre; las amenazas contra los gobernadores del Beni, Ernesto Suárez, y de Santa Cruz, Rubén Costas;  las colisiones verbales con Estados Unidos en la Conferencia de Ministros de Defensa y el reavivamiento de las tensiones bilaterales (en verdad, la tensión es unilateral, pues no creo que a Estados Unidos le muevan un pelo los gritos de Bolivia); los acuerdos con Irán, y hasta un concurso de “misses”. Todo copó las primeras páginas informativas y los espacios principales de la radio y la TV.

El tema más importante fue puesto en nivel secundario: las reservas de gas natural y su precipitada declinación. El gas se nos acaba y pocos se preocupan, pues tienen la atención fija en sucesos como los mencionados. Si contamos con reservas de 8,2 o 8,6 trillones de pies cúbicos, eso nos permitiría una vida gasífera  de unos 10 años o algo más. Pero sin termoeléctricas, sin Mutún, sin nuevas exportaciones. Eso significa adiós a la industrialización. El gobierno no quiere decirlo y por eso, más bien, parecería preferir trifulcas verbales. Vean ustedes: El plan de inversiones de YPFB hablaba de perforar dos pozos con fines exploratorios este año. Hace cuarenta años se perforaban 40 anualmente. Que se sepa, aún no se ha perforado siquiera uno enteramente exploratorio. Para el que sería el primer pozo se organizó una ceremonia especial a la que asistió el presidente de la república. Era como si el dueño de una casa asistiese a la colocación de una teja en su techo. “Reporte Energía” de la primera quincena de noviembre nos informa que han acabado los trabajos preparatorios del terreno donde ocurrirá la perforación del pozo Sararenda X-1, uno de los dos programados para el año. “Una vez montados los equipos de 3000 HP (caballos de fuerza. Noten bien: aún no habían sido montados)…se realizarán pruebas previas al inicio de la perforación programada para noviembre”. Dime cuándo, cuándo, cuándo, cantaría una intérprete italiana de los años de 1960.

Mientras esto ocurre, los cocaleros del Chapara dan un ultimátum de 48 horas para que uno de los obispos católicos más queridos y respetados del país, Mons. Tito Solari, se retracte de su declaración de que en el Chapare hay niños utilizados para vender cocaína hasta en bolsitas de plástico. Dijo el Vicepresidente de la Federación de Cocaleros del Trópico cochabambino: Si en ese tiempo el arzobispo no se retracta, los cocaleros pedirán, a través de la Asamblea Plurinacional, la expulsión del prelado de Bolivia, pues es italiano de nacimiento.

Muchos católicos han empezado a preocuparse por el destino del arzobispo, y por el poder cocalero. Que hay niños obligados o llevados a colaborar con el narcotráfico no es novedad. Los dirigentes cocaleros deberían saber que en  los morros de Río de Janeiro (a donde llega una porción importante de la droga boliviana) son niños los que previenen a sus jefes cuando se aproxima la policía. Y nadie se rasga las vestiduras porque la denuncia es extrapolada para involucrar a todos los niños de alguna favela. Y el tema del gas, -de qué vivirá el país mañana- pasa a segundo y tercer plano.

Entrada actualizada a las 21:00 del 24 de Nov. 2010

La batalla de Ingavi

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El título corresponde a la más reciente entrega para este blog del dilomático Ramiro Prudencio Lizón.

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La semana pasada se ha conmemorado un nuevo aniversario de la batalla de Ingavi, brillante triunfo alcanzado el 18 de noviembre de 1841, por el general José Ballivián, ante las huestes del presidente peruano, Agustín Gamarra.

En nuestro país se ha tratado en general, de no efectuar grandes homenajes a la fecha de Ingavi por considerar que ello crearía susceptibilidades con el hermano pueblo peruano.  Pero esto es absurdo, porque las luchas devengadas en los primeros años de la república no tenían carácter nacional y menos entre el Bajo y Alto Perú.

Cabe señalar que Gamarra había venido a Bolivia llamado precisamente por Ballivián, quien se sintió incapaz de  imponerse en el país, porque el partido crucista (partidario del mariscal Santa Cruz) dominaba en Cochabamba, y el general Velasco, en el  sur.  Ahora bien, el grave error del general  peruano fue tratar de mantenerse en el departamento de La Paz y de cercenarlo de Bolivia.  Esto creó una situación nueva que trastocaba la costumbre imperante de prestarse apoyo entre los  caudillos de los dos Perú.

Por este motivo, los militares bolivianos comenzaron a agruparse y unirse frente a Gamarra a quien ya tildaron de “invasor”.  Así, el general Velasco, quien marchaba al norte para combatir a Ballivián, determinó retirarse y cederle sus tropas para la defensa de la integridad de Bolivia.

Mientras tanto, Gamarra ingresó a La Paz, el 15 de octubre, y una escuadra peruana ocupó el litoral boliviano, con el fin de impedir toda importación de armas.  Como el pueblo paceño ya consideraba a las tropas peruanas como invasoras, se preocupó con astucia de hacerles daño.  Es divertido recordar que las cholas les obsequiaban peras verdes en abundancia, lo que provocó, según el historiador José Agustín Morales, que en menos de quince días tuviesen varias bajas.

Al comprender que la inferioridad numérica de sus tropas no le deparaba posibilidad de triunfo ya que las fuerzas armadas peruanas doblaban a las bolivianas, el general Ballivián trató de llegar a un entendimiento con Gamarra.  Pero mientras se arreglaba un armisticio, se produjo un combate en Mecapaca, en cuyas alturas un destacamento boliviano trató de sorprender con mala fortuna a un sector del ejército enemigo, lo que determinó la conclusión de las negociaciones de paz.

Se tuvo que llegar a un enfrentamiento definitivo entre los ejércitos de ambos caudillos apostados muy cerca uno del otro.  A las ocho de la mañana del día 18 de noviembre, se rompieron los fuegos en Viacha, en una estancia llamada Ingavi perteneciente a un ciudadano cuzqueño, que dio su nombre a la batalla.  Esta tuvo una duración de sólo 50 minutos, pues con la muerte de Gamarra y con la irrupción por su retaguardia de la famosa caballería chicheña, cedida por el general Velasco a Ballivián,  sobrevino la derrota completa de sus tropas.  Casi todo el ejército enemigo quedó prisionero.

Cabe señalar que se ha elegido como fecha del inicio histórico del ejército nacional, al heroico combate de Aroma, llevado a cabo el 14 de noviembre de 1810.  Sería muy conveniente que también se determinara consagrar ahora al general Ballivián, quien consolidó nuestra independencia en la batalla de Ingavi y quien fuera el más grande militar nacido en suelo boliviano. Un justo homenaje sería que nuestro Colegio Miliar tuviera su nombre, ya que ha sido su verdadero creador.  Así, el 22 de abril de 1842, se estableció el Colegio Militar de caballeros cadetes.  El decreto de fundación disponía que “deberían concurrir a su formación en calidad de internos, cuatro jóvenes por cada departamento y dos por Tarija y Cobija”, lo que demostraba su espíritu integrador nacional.

Actualmente el Colegio Militar lleva el nombre de un discutido político militar, en cuyo gobierno hubo odios, persecuciones y gran separación de la familia boliviana. Pero en la época  de cambio en que vivimos, no pueden continuar siendo ensalzadas las personas que se han dedicado a dividir a los bolivianos,  sino a las que como Ballivián, los han unido para la defensa y grandeza de la patria.

Misterios de las cifras

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Un informe de la oficina en Bolivia de la ONU ha llamado la atención por sus cifras sobre la situación económica y social boliviana en las últimas décadas. Del documento distribuido por la internet surge la impresión de que nunca el país estuvo en mejores condiciones y que gran parte de ellas se ha dado sólo en los últimos años.

Este tipo de informes es normal en todo el mundo. En nuestro caso, no trae nada que no hubieran dicho otros informes.  Pero llama también la atención la ausencia de cifras comparativas. Y no es una deficiencia  atribuible a la organización sino a la forma incompleta de la divulgación de las realidades que el organismo quiere subrayar.  Hay que partir de una premisa: Las cifras dicen muy poco si no vienen acompañadas de comparaciones adecuadas que destaquen su relevancia.

Algunos ejemplos. Bolivia es todavía uno de los países con mayor concentración de riqueza. El informe dice que en 1970, el 20% más rico concentraba el 59% de la riqueza, mientras que el 20% más pobre recibía sólo el 4%. Treinta y siete años después, los porcentajes eran obscenamente peores, pues en 2007, ese 20% más rico recibía el 60% de la riqueza del país en tanto que en el otro extremo, el 20% más pobre sólo recibía el 2%. El tiempo escogido abarca dos generaciones y puede decir mucho de nuestro estancamiento. Pero las cifras no son explicadas.

En escala boliviana, ¿qué es “riqueza”?  ¿Cuánto es ese 60% o aquél 20%? Los que hicieron el estudio no lo dicen. No sabemos a partir de qué nivel de ingresos un boliviano sería considerado “rico”. ¿A partir de Bs 7.000, o 9.000 mensuales? Con el volumen de nuestro Producto Interno Bruto, (totalidad de bienes y servicios producidos por todo el país en un año), no alcanzamos a otros de la región. Nos corresponderían menos de $2.000 anuales por persona (Paraguay: más de $US4.000 y Brasil aproximadamente $US6.000 anuales). En el caso boliviano, son menos de 14.000 pesos por año. Tomada fríamente, la cifra indicaría que Bolivia deja de ser país muy pobre y avanza hacia ser país de ingresos medianos, o casi medianos, pues muchos países, especialmente en África y Asia, son aún más pobres. En 1970, nuestro PIB anual por persona era de $US 241 (su valor actual sería el cuádruple), para 4,2 millones de habitantes. Ahora tenemos un PIB de cerca de 17.000 millones de dólares para una población superior a nueve millones.

Sin cifras complementarias, las de concentración de la riqueza son un misterio. Sólo nos dicen que los ricos de 1970 recibían porcentualmente  un 1% menos que en 2007.  No se sabe, salvo a cálculos complicados, cuánto es y cómo se dio ese aumento, que en estos momentos representaría $US 170 millones. Ni cómo el ingreso de los más pobres cayó a la mitad (del 4% al 2%).

Un dato revelador es la supuesta ampliación de la clase media, en la escala boliviana (ignoramos el rango de ingresos de esta clase media), y el aumento de quienes dejaron la pobreza absoluta (menos de un dólar diario) entre 2000 y 2008. Pero, ¿gracias a qué? El estudio confirma que eso ha ocurrido gracias a iniciativas individuales y privadas más que a la acción del estado. (En algo deben haber contribuido los bonos iniciados  por el vituperado neoliberalismo.)

El estudio subraya que “hoy” los indígenas y las mujeres tienen mayor posibilidad de conseguir cargos públicos que antes. La palabra “antes” es imprecisa en extremo. ¿Desde cuándo? Ese deberá ser otro tema.

Revaluación del peso boliviano?

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Leo en los periódicos, tras haberlo visto y escuchado anoche en la TV, que el Ministro de Finanzas anunciaba que el peso boliviano podría apreciarse a lo largo de 2011. Este puede ser un gafe muy grave en política económica. ¿Debe un ministro de finanzas anunciar cambios en la divisa nacional? No creo. Los resultados pueden ser corridas bancarias hacia el peso boliviano que contribuirían a valorizarlo aún más.

Con una medida como la propalada oficialmente, habrá ganadores y perdedores, pero sólo los especialistas y los que están en el gobierno y conocen todos los datos del comercio exterior, podrían determinar hacia qué lado se inclinará mayormente  la balanza. Por lo menos es lo que uno espera. Pero se puede asegurar, sin duda alguna, que los importadores estarán bien arriba en la lista de los ganadores. Comprar del exterior les costará menos.  Y entre ellos hay que contar como ganadores a los contrabandistas, los “importadores” no oficiales cuyas mercancías tienen repletos nuestros mercados. Y los exportadores –soya, minerales, gas- entre los más grandes perdedores. Los importadores tendrán un dólar más barato para importar. Los exportadores  recibirán menos dólares por lo que venden en el exterior y tendrán los mismos gastos en Bolivia. Es decir, tendrán un peso boliviano caro para pagar.  ¿Será cuantificable el desequilibrio? Hay que esperar que los técnicos del gobierno y del Banco Central hayan hecho bien sus cálculos. Me encuentro entre los escépticos.

Alguien más perderá: los remitentes bolivianos en el exterior, los que envían dinero a sus familias en Bolivia. Ahora tendrán que enviar más euros o más dólares para que sus familias compren la misma cantidad de bolivianos y paguen por sus obligaciones en Bolivia. Lo mismo ocurrirá con los turistas que vienen del exterior. Les costará más caro venir a Bolivia.  Y –por qué no decirlo- perderán también los que venden drogas prohibidas, verbigracia, cocaína. Tendrán que vender más “producción final” para pagar por  la misma cantidad de coca con la que producen la droga. Y los consumidores tendrán también quepagar algo más. ¿Qué ocurrirá entonces? Transfiero la pregunta al Ministro de Finanzas o a  los portavoces oficiales. Es un asunto policial, dirán. Es cierto que también es un asunto policial. Pero no es así de cristalino.  Este  un sector que se sentirá indudablemente estimulado para equilibrar ingresos con egresos.

Pues no creo que los narco productores se resignen a recibir menos y que, más bien, sentirán la compulsión por producir más y mantener su “flujo de caja” intacto, si no creciente. Todo lo cual puede ser un traspié grave para Bolivia y sus esfuerzos por controlar el narcotráfico. Nuestros vecinos, en especial Brasil, Chile (que tiene más de 50 pasos fronterizos clandestinos) y Argentina, estarán alertas.

Ganarán también las empresas públicas que deben en dólares, pues pagarán menos bolivianos por sus deudas. Pero para quienes se habían vivido bajo a un cambio “congelado” drante un par de años no es buena noticia. Tendrán menos pesos bolivianos. Ahora la tendencia será prestarse dinero en dólares. Por cuanto tiempo? Y a qué tasas? Los bancos, que están entre los grandes ganadores de estos últimos años, no han logrado equiparar sus tasas de  interés a las que prevalecen en otras partes. En materia bancaria, estamos muy lejos de la Suiza que alguna vez mencionó el presidente Morales como modelo para emular. Pero quizá estemos más cerca en cuanto a los porcentajes sobre capital de las ganancias de sus bancos respecto a  los nuestros. Pregunte cuánto debe pagar de mensualidad sólo por el uso -no por el consumo- de una tarjeta de crédito (en otras partes se la dan gratis al cuenta correntista), y verá que la afirmación tiene base.

Potosí solitario

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Potosí vivió este 10 de noviembre un aniversario solitario, sin la presencia de las principales autoridades gubernamentales en los actos cívicos.  Ni el presidente Evo Morales ni el vicepresidente Álvaro García Linera fueron a la Villa Imperial en el día más emblemático de la ciudad. Celebraba 200 años y la ausencia de los dos mandatarios no fue ningún bálsamo para los ánimos potosinos que estallaron en rebelión entre julio y agosto durante casi tres semanas. Los potosinos reclamaban mayor atención de las autoridades y solución a algunos de sus problemas infraestructurales elementales como un aeropuerto y carreteras que vertebren mejor a la región con sus hermanos del país.

El dirigente cívico Celestino Condori dijo en la TV que su región de todas formas celebraba el acontecimiento altivamente, llena de confianza en que avanzará con sus propias fuerzas y sus propios recursos. Estaba allí la directora del programa de PAT “No Mentirás”, Sisi Añez. Fue la primera vez que el programa fue dirigido desde fuera de Santa Cruz.

En los desfiles cívicos de este miércoles hubo de nuevo gritos sonoros en favor del federalismo. Los residentes potosinos en todo el país también, a su manera y en sus propias dimensiones, rindieron homenaje al departamento en torno al cual se fundó Bolivia y con el cual caló en todos los idiomas el dicho de “vale un Potosí”.

Bicentenario de Suipacha

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El diplomático Ramiro Prudencio Lizón ha escrito el siguiente artículo, con cuya autorización reproduzco.

Pocos días atrás, se ha conmemorado el bicentenario de la batalla de Suipacha, llevada a cabo el 7 de noviembre de 1810. Fue el primer gran enfrentamiento bélico librado en el Alto Perú durante la larga Guerra de la Independencia.  Y como es frecuente en nuestro país, sólo un reducido grupo de autoridades y de intelectuales se trasladó a ese lugar para acompañar a los tupiceños en ese memorable día, como si se tratase de una importante acción local que no hubiese tenido trascendencia en todo el territorio nacional.

Pero la verdad es que por un corto tiempo, el encuentro de Suipacha determinó la liberación de las cuatro provincias altoperuanas,  confirmando su unión con la Junta de Buenos Aires.

Cabe recordar que la primera expedición militar que envió la junta porteña estuvo dirigida por el general  Balcarce y, sobre todo por el representante de la misma, el doctor José Castelli, abogado de Charcas.  Este contingente, a su arribo al Alto Perú, recibió primeramente la adhesión y refuerzos de Tarija que ya se había pronunciado por la causa independiente.  Luego obtuvo el  gran apoyo de los montoneros  chicheños, quienes salvaron al ejército libertador  de un primer encuentro desfavorable con las fuerzas realistas en Cotagaita, y quienes participaron en forma relevante en la gran gesta de Suipacha.

La batalla de Suipacha fue reñida y muy sangrienta, pero la tenacidad de los montoneros  argentinos, tarijeños y chicheños, decidió la contienda a favor de la causa patriota.    Y al tener conocimiento de  esa gran victoria, los patriotas potosinos, Salvador Matos y Pedro Ascárate, promovieron la revolución en Potosí, el 10 de noviembre, con la consecuente destitución del intendente gobernador  y la organización de una junta de gobierno que reconoció  a la Junta de Buenos Aires como suprema autoridad.   Tres días después, el 13 de noviembre, la ciudad de La Plata (Chuquisaca) también se insurreccionó y retornó al bando patriota.

Suipacha tuvo como corolario, además, el glorioso encuentro de Aroma, donde el caudillo cochabambino, Esteban Arze, al mando de montoneros armados en su mayoría de hondas y palos, derrotó a las tropas realistas acantonadas en el norte, el día 14 de noviembre, y las obligó a cruzar el río Desaguadero y huir al Perú.   Después de esta hazaña, los habitantes de La Paz, en gran asamblea, proclamaron a la Junta de Buenos Aires, el 16 de noviembre.  Con ello, el Alto Perú confirmó su autonomía americanista y fue, junto a las provincias de la actual República Argentina, el único territorio del continente que se había liberado del dominio español.

Lamentablemente, el radicalismo político del doctor Castelli, heredero de las aulas de la Universidad de Charcas, fue determinante para el  fracaso de esta primera independencia del cono sur americano.  Rechazó  las condiciones en las que querían capitular los jefes españoles y ordenó su fusilamiento  en la plaza de Potosí.  Esta inflexible  actitud no sólo le enajenó la  simpatía de los altoperuanos, quienes reconocían la hidalguía de esos dignos chapetones, sino que imposibilitó cualquier entendimiento futuro con el virrey del Perú.

De este modo, el virrey  Abascal no aceptó la propuesta de paz de Castelli y sólo accedió a un armisticio de cuarenta días.  Como se sabe, poco antes de que finalizara el mismo, el brigadier Goyeneche atacó a las fuerzas patriotas en Guaqui, el 20 de junio de 1811, y las derrotó completamente.  Los hermosos días de Suipacha, Aroma, y de las revoluciones de Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Potosí y La Plata, se habían disipado.

Sería muy conveniente que las autoridades nacionales  se preocupasen en destacar los hechos heroicos de nuestra historia, para que el pueblo boliviano tenga cada vez más orgullo de haber nacido en este suelo.  Pero no pueden hacerlo sólo con conmemoraciones locales, como ha sucedido últimamente con el bicentenario de Suipacha, sino considerándolos  una  festividad nacional;  porque cada gran acontecimiento ocurrido en algún punto del país, siempre tuvo repercusión en el resto del mismo.