Democracia

Una moción sobre Bolivia

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Veinte ex mandatarios latinoamericanos han emitido una declaración sobre los tropiezos de la democracia boliviana y la preocupación que cunde en las cancillerías del continente por el futuro de la democracia en nuestro país. El documento es público e importante para el  país, pero en Bolivia no se lo conoce integralmente. Por eso lo transcribo para los lectores de este blog:

DECLARACIÓN SOBRE BOLIVIA
Los ex jefes de Estado y de Gobierno firmantes de las declaraciones de Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), a propósito de la ruptura del orden constitucional y democrático en Bolivia:
Considerando:
a) Que la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, aprobada mediante referéndum constitucional del 25 de enero de 2009 con una participación del 90,14% de los votantes, establece, en su artículo 168, la reelección del Presidente o del Vicepresidente de la República “por una sola vez de manera continua”.
b) Que habiéndose sometido a referéndum constitucional la eventual reforma de la norma constitucional que impide la reelección continua del Presidente de la República el 21 de febrero de 2016, fue negada mediante el sufragio de la mayoría de los bolivianos, habiendo participado el 84,45% de los sufragantes.
c) Que a través de una mutación constitucional, violatoria y en fraude de la Constitución, desconociéndose a la soberanía popular, el Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia declara, el 28 de noviembre de 2017, que la reelección continua del Presidente de la República es un derecho humano, que como tal priva sobre la norma constitucional que la impide; a cuyo efecto obvia la jurisprudencia de la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos, a cuyo tenor: “La previsión y aplicación de requisitos para ejercitar los derechos políticos no constituyen, per se, una restricción indebida a los derechos políticos. Esos derechos no son absolutos y pueden estar sujetos a limitaciones. Su reglamentación debe observar los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad en una sociedad democrática”.
d) Que la Comisión de Venecia, a instancias del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, en su Informe adoptado los días 16 y 17 de marzo de 2018 concluye que “los límites a la reelección tienen como objetivo preservar la democracia y proteger el derecho humano a la
participación política […] son una restricción autoimpuesta al poder del
pueblo de elegir libremente a un representante con el objetivo de
mantener un sistema democrático”.
e) Que la Carta Democrática Interamericana dispone en su artículo 3 que es
elemento esencial de la democracia “el acceso al poder y su ejercicio
conforme al estado de derecho”, lo que, en el caso del ejercicio continuo de
la Presidencia de Bolivia se vería vulnerado.
f) Que no obstante todo ello, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia ha
anunciado este 5 de diciembre pasado la habilitación de Evo Morales,
actual Presidente de la República, para que participe en una cuarta
reelección.
Declaran:
Instamos, respetuosamente, a los gobiernos de los Estados miembros de la
Organización de los Estados Americanos y de la Unión Europea, a mantenerse
vigilantes y disponer las medidas preventivas y efectivas necesarias y
apropiadas a la ruptura del orden constitucional y democrático ocurrido en
Bolivia bajo la presidencia de Evo Morales.
8 de diciembre de 2018
Óscar Arias, Costa Rica
José María Aznar, España
Enrique Bolaños G., Nicaragua
Rafael Ángel Calderón, Costa Rica
Alfredo Cristiani, El Salvador
Fernando de la Rúa, Argentina
Vicente Fox, México
César Gaviria T., Colombia
Felipe González, España
Osvaldo Hurtado L., Ecuador
Luis Alberto Lacalle, Uruguay
Jamil Mahuad, Ecuador
Mireya Moscoso, Panamá
Gustavo Noboa Bejarano, Ecuador
Andrés Pastrana A., Colombia
Jorge Tuto Quiroga, Bolivia
Miguel Ángel Rodríguez, Costa Rica
Julio María Sanguinetti, Uruguay
Álvaro Uribe Vélez, Colombia
Juan Carlos Wasmosy, Paraguay
Es auténtica:
Asdrúbal Aguiar
Secretario General de IDEA / http://www.idea-democratica.org

Se fue un fundador del MAS

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En agosto de 1968, miles de tanques rusos invadieron Checoslovaquia para sofocar a la que se había llamado ¨Primavera de Praga¨, empeñada en conferir un rostro humano al comunismo que dominaba Europa del Este con mano de hierro. La invasión remachó el desencanto que empezaba a prevalecer en el mundo con el comunismo de marca soviética y sus satélites en el mundo.

En Venezuela, donde juventudes izquierdistas habían admirado con fervor a la Revolución Cubana, la crema y nata del Partido Comunista Venezolano rompió indignada con el comunismo oficial y en una plaza pública de Caracas, cientos de jóvenes militantes repudiaron la invasión y quemaron sus carnets de militantes. Tiempo después, el desencanto ante la imposibilidad de forjar una sociedad mínimamente democrática con las líneas marxista-leninistas, los llevó a crear su propio instrumento politico: el Movimiento al Socialismo (MAS).  Una luminaria entre esos líderes, conocido por su coherencia radical a favor de los derechos sociales y recriminador lapidario del que denominaba ¨socialismo embustero¨, Teodoro Petkoff, murió en Caracas el miércoles 31 de octubre.  Tenía 86 años.

Apartado de los quehaceres prácticos de la dirección de Tal Cual, el diario que fundó, llevaba  enfermo varios meses y el golpe fatal se lo dio un infarto.

El MAS venezolano nunca reclamó la propiedad sobre el nombre pero los masistas bolivianos tampoco reclamaron paternidad sobre el nombre.

Para amargura de los nostálgicos del comunismo de Leonid Brezhnev y los que aún ahora, bajo denominaciones diferentes, añoran ese sistema despótico, Petkoff proclamaba que la democracia era un puerto fundamental de llegada de las naciones civilizadas. ¨La llamo simplemente Democracia con mayúscula, sin ningún adjetivo como ¨popular¨ o ¨formal¨, me dijo hace algunos años cuando hablábamos sobre la democracia en el continente.  Estaba entre los enemigos del Socialismo Unido de Venezuela.

Petkoff fue siempre un comunicador excepcional. Descolló con sus columnas en varios periódicos y dirigió con eficiencia el diario El Mundo, con el cual su firma se asentó en toda Venezuela. Tras dejar El Mundo fundó el semanario ¨Tal Cual¨. Las dificultades por obtener papel, lo llevaron a apartarse del sistema impreso y buscar una publicación enteramente digital. Fundó ¨Tal Cual Digital¨, que hasta ahora se mantiene.

Su ruptura con la Unión Soviética derivó en un distanciamiento con Cuba y con los hermanos Castro, con los cuales había tenido una relación ideológica de carne y uña.  Disuelta la Unión Soviética, Cuba encontró en la Venezuela de Hugo Chávez y, luego, Nicolás Maduro, el sustento que había procurado desde siempre: el petróleo venezolano para su propio sustento y para apoyar su relación con el mundo.

Petkoff no llegó a ver la desintegración política de Cuba pero sí de la economía de su propio país, cuyo hundimiento también amenaza a la isla. Dejar de contar con el  petróleo venezolano, para el consumo doméstico y para refinarlo y exportar, es una posibilidad sobre la que los economistas del régimen cubano no se atreven a especular.

 

Luis García Meza Tejada (8-VIII-1929 – 29-IV-2018)

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2018 no 1918 como salió

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¨El general García Meza no es ningún cobarde, pero en aras de la unidad nacional, renuncio…¨ Escuché sus palabras la noche del 4 de Agosto de 1981, en Brasilia, donde la Associated Press me había designado de manera temporal, tras salir precipitadamente del país por orden del Ministerio de Gobierno, a cargo del entonces también coronel del ejército Luis Arce Gómez. Mi destino era Lima y estuve entre los primeros -quizá el primero- en salir del país por vía aérea con un pasaporte que llevaba estampada mi expulsión de Bolivia por un inexplicado ¨asunto politico¨, y se me daba un plazo de 24 horas para abandonar mi propio país. Ese plazo ya expiraba cuando mi avión despegó.

Además de la solidaridad ilimitada de ¨Presencia¨, todo su personal y de obispos de la  Iglesia Católica con quienes  habría de mantener vínculos indisolubles, estuve bajo el alero de dos colegas de la AP de entonces, Tom Fenton, que oficiaba de director de la oficina en Santiago, y Kernan Turner, a cargo de la oficina de Lima, donde estaría cobijado durante todo el resto del año 1981 antes de ser designado corresponsal adjunto en Brasilia.

Estaba de vuelta en Brasil, con base en Río de Janeiro, cuando me tocó seguir la noticia del apresamiento de este militar, escondido en un tugurio en Sao Paulo, y su posterior remisión a las autoridades bolivianos para su enjuiciamiento.  Casi igual que aquel día de marzo de 1995, la muerte del general García Meza me ha vuelto a causar una gran perplejidad sobre los rumbos que imprime el destino humano y las volteretas que conlleva.

Todopoderoso en Bolivia ayer, su condena posterior a la pena máxima, en el cierre de un capítulo ensombrecido de las estadísticas bolivianas, subrayaba en letras mayúsculas la fragilidad de quienes se creen omnipotentes tras alcanzar y ejercer el poder politico y militar. Su muerte, cerca de cumplir 89 años, es el epitafio para la fragilidad de las ambiciones humanas y su inutilidad en la perspectiva del tiempo.

En una de las últimas entrevistas que realizó el semanario ¨Apertura¨, en abril de 1980, el general habló de unas ¨democracía inédita¨ incomprensible pero cuya primera edición habría de lanzar tres meses más tarde. A quienes realizábamos la entrevista, entre ellos Juan León Cornejo, fallecido hace un par de años, y el camarógrafo boliviano-uruguayo Daniel Bauer, nos llamó la atención  la vehemencia con la que hablaba de lo que sería aquella democracia que nadie alcanzó a entender, pero cuyos características las expondría su entonces Ministro de Gobierno, cuando proclamó que había que andar con ¨el testamento bajo el brazo¨ y él mismo cuando dijo que los bolivianos tendrían que acostumbrarse a comer yuca y charque.

El general García Meza fue la exacerbación de un sistema militar que agonizaba y que en un par años más tarde expiraría para dar lugar al curso democrático que pervive, aún bajo amenazas.

Agonía sin fin

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La crisis integral de Venezuela parece otra vez en la etapa final. Se acaban los alimentos, no hay medicinas, la delincuencia toma las calles y hasta los caminos interprovinciales se han vuelto escenario para la delincuencia. Nadie está más seguro. Los países de la región donde jerarcas del régimen creían que encontrarían refugio se cierran con prisa. El más reciente en hacerlo ha sido Costa Rica, que decidió cerrar las puertas para el Ministro de Defensa, Padrino López, y su familia (El Nacional, 7 de febrero).  El oxígeno financiero recibido de China, Rusia e Irán es insuficiente para mantener con vida a un sistema opresivo. Las noticias que llegan de Caracas, de los llanos y de los andes venezolanos llevan a una conclusion: el final del régimen se aproxima a galope y en cualquier momento puede generalizarse el grito de sálvese quien pueda. ¿Será?

Lo mismo pueden haber pensado décadas atrás los españoles con Franco, los portugueses con Salazar, los rumanos con Ceaucescu, los rusos con Beria, Lubianka y los gulags, los propios venezolanos en tiempos de Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez. Todos duraron eternidades. Pero ahora existe una diferencia notable: la comunicación exhibe cada día las trampas del régimen y los abusos de la Guardia Nacional, y se ha creado un estado de conciencia mundial sobre la urgencia de apartar al régimen de Nicolás Maduro y de reinstaurar el camino democrático del que Venezuela fue uno de sus campeones. Si no, que lo digan los argentinos, bolivianos, brasileños, chilenos, ecuatorianos, peruanos, ecuatorianos y centroamericanos que allí encontraron hospitalidad.

La pregunta que surge aquí en los llanos bolivianos es qué puede hacer el gobierno de este país para detener el desenlace o evitarlo: Nada, más allá de expresar simpatías obvias y emitir declaraciones altisonantes. Nadie se atrevería a asegurar que la que impera en Venezuela sea una causa con algún futuro.

Todo concurre para exhibir el ocaso del Socialismo del Siglo XXI, cuyos gobernantes ahora se enfrentan a numerosos traspiés.  La imprudencia del Presidente Morales al responder en Tupiza al reclamo de una mujer que le pedía que no olvidara su promesa de ayudar a quienes han sufrido la peor calamidad de sus vidas le pasó factura inmediata. Un par de días después, Página 7 publicaba una encuesta que le daba la mala noticia de que la aceptación de su gobierno había bajado en picada y que ahora se ubicaba en un 22%. En comparación, habría parecido gran noticia el resultado de la encuesta de Equipos Mori publicada por El Deber que le asignaba un 34%. Ya entonces el bajón mareaba pues parecía una caída libre respecto al año anterior, cuando registraba un 58%.

La a peor noticia política de estos días vino desde la mitad del mundo: en Ecuador murió la iniciativa para instituir la reelección indefinida que propugnaba Rafael Correa. La derrota proclamaba que su amigo Correa no podrá volver a candidatear. La reprobación partia de un 65% de la ciudadanía ecuatoriana, decían los primeros resultados, mientras que solo el 35% aprobaba la iniciativa reeleccionista. Era un revés adicional para Maduro, que perdía otro amigo y una advertencia para el empeño reeleccionista del presidente Morales.

Pocas veces ocurren traspiés tan sucesivos. En Argentina, Rex Tillerson hablaba con autoridades vecinas sobre la situación de Venezuela y sobre sanciones capaces de herir al todavía robusto sector petrolero, la vena yugular de Venezuela.

La crispación en la que vive la patria de Bolívar y Sucre es sentida con particular intensidad en Cuba. En los albores de la revolución cubana, Fidel Castro, urgido de recursos financieros y petróleo, intentó hace 60 años convencer al entonces líder democrático Rómulo Betancourt, de abrir las arcas venezolanas para ayudar a Cuba. Betancourt era un hombre pragmático, con fuertes lazos politicos con Víctor Paz Estenssoro, quien asumía un liderazgo por entonces indisputable en su país. El estadista venezolano le respondió que Venezuela también batallaba por su desarrollo y le urgían todos los recursos de los que podía disponer, y que el petróleo a precios preferenciales debía negociarlo con las compañías productoras que operaban en Venezuela. Volvió a La Habana con las manos vacías, y a los pocos meses desembarcaron en las playas venezolanas guerrilleros de Venezuela y Cuba. Las expediciones guerrilleras fueron derrotadas, pero décadas después, cuando asumió Hugo Chávez, Cuba relanzó el lazo que Betancourt había esquivado y amarró gran parte de su destino económico y politico a Venezuela, con hasta 100.000 barriles de petróleo subsidiado. Con el colapso de los precios hace tres años, aumento de su propia producción y acuerdos con otras naciones, Rusia en especial, la importancia del petróleo venezolano se redujo, pero quedaron decenas de miles de profesionales cubanos por los que Venezuela paga a Cuba en petróleo o al contado. Los profesionales son fuente porimaria  de ingresos para Cuba y esta fuente financiera vital sufriría si ocurriera un cambio de dirección en Caracas.

El gobierno boliviano, socio bandera del Socialismo del Siglo XXI, comparte las tribulaciones venezolanas con una posición incómoda: no puede evitar que muchos bolivianos teman que la Venezuela de estos tiempos anticipe lo que podría esperarle a Bolivia con ese mismo socialismo. Ya sufrieron carestías hace 40 años y no quisieran verlas repetidas o multiplicadas. De alguna forma, el desprestigio del regimen venezolano está en el ánimo de la población, como lo estuvo en muchos de los ecuatorianos que cerraron el paso reeleccionista de Correa. Para muchos es indiscutible que el exígeno de Maduro se agota y que, tiempo más o tiempo menos, se irá del Palacio de Miraflores. ¿A dónde?  Quizá a Rusia. Luiz Inacio Lula da Silva, ahora condenado a la cárcel por la justicia de su país, podría escoger una latitud menos remota para eludir la cárcel. El columnista y reconocido historiador Elio Gaspari especuló esta semana que Lula se vendría a Bolivia.

El fracaso de las negociaciones en República Dominicana es un pésimo augurio. Los desplantes del ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, que oficiaba de mediador en las negociaciones gobierno-oposición, fueron vistos como una ruptura de su traje de imparcialidad. Se lo percibía cuadrado con el regimen al presionar a la oposición venezolana para que firmase un acuerdo que aprobaba el gobierno y que ignoraba reclamos básicos de los opositores, como amnistía y liberación de presos politicos, reconocimiento de la Asamblea Nacional elegida en 2015, libre acceso a los medios informativos del estado, y apertura de un canal humanitario para recibir alimentos y medicinas.

En actitud de escapar hacia adelante, el régimen ha convocado a elecciones presidenciales para el 22 de abril. Las especulaciones en las cancillerías tratan de acertar qué ocurrirá hasta entonces.

A solo días del anuncio electoral, Venezuela lucía como un país paria. Europa repudió la convocatoria, en un anticipo de nuevas sanciones sobre jerarcas del régimen. El Grupo de Lima, 12 naciones del hemisferio entre las que no figura Bolivia, declaró que la convocatoria anticipada imposibilitaba elecciones democráticas y este martes se disponía a considerer el caso. Habría que estar ciego y sordo para no percibir que el regimen cruje y que los marineros corren el peligro de hundirse en un naufragio estrepitoso.

Es aceptable creer que la angustia de verse sin horizontes carcome a los comandantes cuyas tropas sostienen al régimen. El que la Corte Penal Internacional (CPI) hubiese dispuesto abrir un examen preliminar sobre abusos y violaciones a los derechos humanos en Venezuela podría parecerles la apertura de un camino hacia un Nuremberg del Siglo XXI.

 

Ante el desenlace

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América Latina parece estar al fin en un ciclo democrático firme al cabo de décadas de divagar entre autoritarismos y tentativas de perfeccionar sus niveles precarios de progreso y convivencia. Este  año quedó instalada la convicción de que meses más o meses menos, irán desapareciendo bajo el oleaje democrático los gobiernos que adoptaron, con mayor o menor intensidad, el sistema que hace un cuarto de siglo emergió del Foro de Sao Paulo. Este foro fue el techo de los remanentes del socialismo real que durante casi todo el siglo pasado aplicó su voluntad con fusiles, prisiones, torturas  y campos de concentración  en la vasta geografía donde se había impuesto Rusia durante  la II Guerra Mundial.  Muchos eran viudos del Muro de Berlin, que tuvieron cobija y medraron en media docena de países del continente apuntalados por un hambre de cambio que no había tenido respuesta adecuada.

El socialismo real latinoamericano entró en una agonía acelerada cuando Argentina decidió desembarazarse del Kirchnerismo. Fue un paso de coraje, apoyado  en la madurez y realismo de líderes del movimiento peronista que percibieron que su país estaba en un callejón sin salida y dieron fuerza a la opción más inmediata de derrotar al candidato oficialista en las elecciones generales de hace un año.  Mauricio Macri transita hoy un camino minado en todos los frentes.

Muchos ven el cambio operado en Argentina como resultado de la probidad de una porción importante del Poder Judicial que ha permanecido independiente al cabo del decenio kirchnerista. Controlar a jueces y fiscales ha sido fundamental para los regimenes socialistas ¨light¨. Las limitaciones al uso de la policía política característica de los regímenes comunistas fue en parte compensada por la obsecuencia de los operadores de la justicia con los intereses del gobierno.   El rompecabezas económico es más difícil. Hasta ahora, sin embargo, ha conseguido prevalecer el sentido común ante formas de administración dispendiosas, posibles en tiempos de bonanza de precios que multiplicaban el valor de las exportaciones. Como ese momento único para los exportadores de materias primas se acabó, el gobierno argentino ahora camina por un sendero de austeridad que no tiene alternativa.

Brasil  demostró también que puede ocurrir un cambio de ruta sin acabar con la institucionalidad democrática.  El enjuiciamiento de la ahora ex mandataria Dilma Rousseff y la salida del PT del gobierno ha sido el golpe más duro para las izquierdas latinoamericanas desde la disolución de la Unión Soviética. Las críticas frecuentes contra el gobierno de Michel Temer recalcan que la salida de la presidente fue un desconocimiento de la voluntad de los 54 millones de brasileños que votaron por ella hace dos años. No es tan simple, pero  los que basan sus críticas en ese argumento olvidan que esa misma cantidad de votos correspondió también a Temer, que fue electo como vicepresidente.

Con poder y decisiones equivalentes a las de un Primer Ministro, José Serra, considerado como el  más izquierdista  de la socialdemocracia brasileña, ha asumido la política exterior del gigante latinoamericano con una determinación pocas veces vista. Sus decisiones han dejado claro que Itamaraty  no es el mismo y que ha acabado el tiempo de las complacencias de Brasil con sus vecinos vocingleros. No ha necesitado ser persuasivo para actuar al lado de sus socios en Mercosur y darle la voz de alto a Venezuela, ahora al borde de su exclusion del grupo del que tanto quiso ser parte, por razones geopolíticas más que económicas. Horizontes económicos fueron el origen de  Mercosur.  Chávez pretendía convertir al bloque en una plataforma política que apuntalase su proyecto continental socializante, antagónico a Estados Unidos y con puentes hacia Cuba.

Aturdido ante el ultimatum, Maduro dijo a sus simpatizantes en Caracas que si Mecosur  cerrase la puerta a Venezuela, ésta entraría por la ventana. Tiene plazo hasta el 1 de diciembre para cumplir todas las normas comerciales del grupo y convencerlo que respeta los derechos humanos, lo que equivale a  la libertad de decenas de presos politicos, entre ellos sus enemigos politicos más destacados.  Nada hace prever que los desplantes de Maduro vayan a causar temor en el bloque, lo que lleva a  afirmar que Venezuela está a nueve semanas de ser expulsada.

La lucha de los venezolanos por rescatar todas sus libertades es vista por como un capítulo heroico que puede figurar entre las mejores contiendas democráticas de la historia continental.  Sin más espacio para moverse en el continente, es una incógnita saber cuál será la actitud de Bolivia y Ecuador en cuanto Maduro y su partido salgan del escenario.

Con José Serra al timón de la política externa brasileña y con el gobierno boliviano empeñado en distanciarse de quien no debería, los analistas creen que está en riesgo de pasar al archivo una de las líneas sobre las que pudo haber trabajado con mayor esmero la diplomacia nacional. Por su condición de vecino y líder continental, Brasil es el único con capacidad real para impulsar la marcha boliviana hacia la modernidad.  Pelearse con él es distanciarse de la unica carta valiosa que Bolivia tendría a su alcance en el juego difícil del desarrollo.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

 

 

 

 

 

Aversión al debate

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La posibilidad de que los bolivianos podamos asistir a un debate entre todos lo que aspiran a dirigir sus destinos en los próximos cinco años es casi nula tras el reiterado desaire del Presidente Morales y del Vicepresidente García hacia la idea. Los lugares que les correspondían en el debate promovido por la Asociación de Periodistas de La Paz estuvieron vacios.  No es claro si se discrimina a los candidatos rivales solo porque tienen ideas diferentes a las del gobierno, soberbia por la distancia de los dos mandatarios respecto a sus oponentes mostrada en sondeos de intención de voto, o por la perspectiva de perder electores que afectaría mayormente al oficialismo. (ED, 22-09-14). En cualquiera de esos escenarios, no cabe eludir una confrontación de ideas, a menos que se quiera disparar sobre el propio pie.

Nadie puede negar que debatir ideas y enfrentar cuestionamientos sea esencial para una democracia que se precie de serlo o que aspire seriamente a alcanzarla. Ninguno de los dos mandatarios ha ofrecido una excusa capaz de convencer que el debate es innecesario o irrelevante. Imaginen Uds. el bloqueo que habría sufrido el diálogo al final de la Sudáfrica del apartheid si uno de  los bandos decía: No discuto contigo porque eres racista o porque quieres manejar la economía de manera diferente a como yo lo hago.

Un ejemplo a la mano de comportamiento democrático está aquí al lado, en Brasil, donde habrá elecciones generales el 5 de octubre Nunca escuché a ninguno de los candidatos líderes decir “no debato contigo porque tienes menos del 1 por ciento de intenciones” (Luciana Genro, con 0,9%  o Pastor Everaldo con 0,8%), no me gusta tu pasado o solo debato con las “organizaciones sociales.” Esos argumentos habrían recibido rechiflas de burla y desaprobación que habrían hecho parecer el bullicio del Marcaná al de un cementerio a la medianoche.

La lista de temas que podrían ingresar a un debate es larga y nadie podría dudar de la trascendencia de abordarlos frente al país. Desde la conducción económica, la situación de la industria petro-gasífera, el narcotráfico, la deuda externa, los acuerdos con China y las obligaciones con ese país, la percepción de los candidatos en torno al Juicio del Siglo y los eventuales responsables del  episodio, inclusive el antisemitismo que también empieza a perfilase en esferas no oficiales, todos son temas de un menú muy amplio. El país habría querido que los candidatos expongan sus ideas “en vivo” y las articulen para llegar al mayor número de ciudadanos. La oportunidad la pintan calva, de acuerdo a un viejo dicho. Nadie sabe cuándo ni si habrá otra.

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Hasta aquí esta entrada. Un lector tuvo la gentileza de encontrar en este blog un artículo escrito hace cinco años, sobre el mismo tema de la negativa del presidente a debatir. Véanlo oprimiendo las palabras subrayadas.

 

Simón Alberto Consalvi

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Fue un gran venezolano. Nació el 7 de julio de 1927 y murió el 11 de marzo pasado, a los 85 años. Pocos tuvieron el tacto y la sensibilidad de este demócrata de pura sangre. Como pocos,  conoció la historia boliviana y no fue escasa su participación en lograr que Bolivia se reencaminara por el sendero de la democracia, sin adjetivos, ni “formal” ni menos “neoliberal”, en octubre de 1982.

Me sentí privilegiado conociéndolo personalmente como periodista y como canciller. Los detalles suelen revelar la fibra de una persona. A fines de 1988, se produjo –decía el gobierno de Jaime Lucinshi, del mismo partido Acción Democrática que Consalvi-  un violento ataque de las guerrillas que operaban sobre la frontera, y la guardia nacional de Venezuela. Habían muerto 14 personas y una atmósfera efervescente se instalaba en Venezuela pues otras informaciones sostenían que la versión que entregaba el gobierno no era correcta. Encontré al entonces canciller Consalvi, en octubre de aquel año, y le pregunté directamente: ¿Es cierto que han muerto 14 guerrilleros en un enfrentamiento con la Guardia Nacional? Estábamos en Centro Andrés Bello, donde Consalvi acababa de dictar una conferencia. Su respuesta, embarazosa para el gobierno pero fiel a lo que habia ocurrido, fue una primicia de gran magnitud en esos momentos: “No eran guerrilleros, eran pescadores que pescaban para hacerse un cocido de pescado a la orilla del rio. Es más. Eran militantes de Acción Democrática.”

Las palabras del sagaz canciller sepultaban la versión de que había sido un ataque de la guerrilla colombiana , apartaban del horizonte un problema fronterizo binacional y dirigían la responsabilidad hacia la propia policía venezolana. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó, 16 años después, que Venezuela pagase $US 700.000 en reparaciones a los sobrevivientes de las víctimas.

Simón Alberto fue un hombre correcto y afable, diplomático las 24 horas del día, y periodista el año entero.

Fue una de las figuras egregias de El Nacional, un formidable medio de expresión venezolano, dirigido por la familia de herederos del escritor Miguel Otero Silva. Su presencia en el periódico fue siempre garantía de equilibrio y veracidad, la misma garantía que confirió a su labor de diplomático. Era Director Asociado del periódico cuando murió.

De la redacción de El Nacional extraigo el siguiente artículo que revela algunas facetas de este venezolano que acaba de partir definitivamente de su país y de los amigos que lo aprecieron y los colegas que de él mucho aprendieron.

Un discurso ignorado

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Han pasado cuatro semanas desde que Humberto Vacaflor, uno de los columnistas más leídos de Bolivia, reiteró una grave denuncia sobre el peligro que corre la libertad de prensa en Bolivia y en los países de la corriente que cree haber inventado un nuevo tipo de socialismo. La amenaza es persistente pero sorprende queel tema  no haya merecido mayores comentarios de los medios nacionales. Puede decirse que el discurso pasó inadvertido.

Vacaflor dijo que en Bolivia se intenta acallar a los medios mediante una táctica “ladina”. “Lo que hace el gobierno es pedir a algunos empresarios amigos que vayan comprando los medios que molestan,” dijo. En otras latitudes, la declaración de un reportero que acababa de recibir (si bien con una demora inexplicable de tres años) el Premio Nacional de Periodismo, habría precipitado reportajes y noticias en los medios. En Bolivia nada ocurrió, salvo una entrevista al periodista por TV (PAT, No Mentirás). Esta actitud me dejó pensando sobre el medio en el que ahora estamos inmersos.

Vacaflor se preguntó por qué a los países encaminados por el que se llama “Socialismo del siglo 21” no les agrada la libertad de prensa, como asegura una gran mayoría de periodistas y como lo demuestran cotidianamente los denuestos de autoridades hacia la prensa y los medios de comunicación.

La respuesta surge a lo largo de su discurso: Porque libertad de prensa equivale a democracia y porque, históricamente, la democracia surgió acunada en la libertad de prensa y de expresión. Por deducción, los gobiernos de esos países no simpatizan con la libertad de prensa tal como funciona en democracia porque son esencialmente antidemocráticos, aunque traten de no mostrarse de esa manera. Sin embargo, en las acciones en las que entra el juego democrático, exhiben ese rasgo esencial. Es decir, estaríamos ante una reproducción parcial de Salazar, Franco, Ceasescu, Mussolini, Stalin, sin policía secreta y con elecciones, muchas veces discutidas, y con una justicia comprometida con el régimen imperante.

¿Por qué no entra esta ecuación el respaldo popular del que parecen gozar los regímenes socialistas Siglo 21? Vacaflor no abordó este punto, ni tampoco era parte del tema que exponía. Pero es una pregunta pertinente. Pues en la medida en que una sociedad se desarrolla democráticamente, la democracia se filtra hacia los sectores populares a través de los medios de comunicación. Y al filtrarse en esos sectores, queda decretada la pena de muerte de los autoritarismos y de todos los “ismos” intolerantes. Es decir, la “nomenklatura” de estos regímenes es consciente de que mientras más se expanda la difusión de conocimiento entre los “sectores duros” que le brindan apoyo incondicional, esa incondicionalidad cederá a la fuerza de la racionalidad. En los años finales de la ahora ex Unión Soviética imperó una racionalidad manifiesta y el imperio se disolvió sin los traumas que vaticinaban quienes querían mantener a toda costa al régimen herido mortalmente por la “perestroika” (las reformas políticas), incluso con la intervención del ejército rojo, como en Praga o en Budapest décadas antes.

Vacaflor cree que el impulso que trae la internet es un desafío adicional que enfrentan regímenes autoritarios y sus simpatizantes, y por eso tampoco les agrada demasiado la libre circulación de mensajes entre los internautas. Es una pena que en Bolivia no exista una publicación exclusivamente dedicada a la información y al debate sobre los medios y los periodistas. Es una deuda que las asociaciones de periodistas tienen con la audiencia boliviana.

Lula en blanco y negro: Democracia es alternancia

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Raras veces un ex presidente expone sus pensamientos con amplitud y lucidez como Luiz Inácio Lula da Silva en una entrevista que publicó el pasado domingo La Nación, de Buenos Aires; ni una entrevista es llevada hasta el fondo por el entrevistador y el entrevistado. No es muy común en América Latina. En esta extensa exposición, Lula subraya un elemento fundamental de la democracia: Equivale a alternabilidad, tanto de personas y líderes como de partidos. Y dice que Chávez debe comenzar a preparar su sucesión. Lean un par de párrafos de la entrevista, que aquí pueden encontrar por entero:

Yo le puedo contar mi experiencia. En 1978 me reeligieron presidente de mi sindicato con el 92% de los votos. Tomé posesión el día 24 de abril. A la semana siguiente convoque a una asamblea y decidí que ningún presidente del sindicato pudiera ser presidente más de dos veces. Cuando estaba en la presidencia de la República y tenía el 87% de aprobación, prohibí que mi partido, por medio de mis compañeros diputados, presentara cualquier tipo de enmienda proponiendo mi [segunda] reelección. ¿Por qué? Porque me parece que la democracia es un ejercicio de alternancia de poder, no solamente de personas, sino de sectores de la sociedad. Y yo estoy muy agradecido creo que pocos países del mundo pudieron alcanzar la proeza de Brasil de elegir un obrero metalúrgico como presidente.
-¿Pero si la alternancia es buena por qué entonces estuvo a favor de la reelección de Chávez?
-Yo no tengo incidencia en la política de Venezuela. No participo en los partidos políticos de Venezuela. Había una elección en Venezuela, donde dos personas se presentaron, Capriles y Chávez, y yo creía que Chávez sería mejor para Venezuela. Ahora creo también que el compañero Chávez debe empezar a preparar su sucesión. Porque la Constitución permite que Chávez sea candidato por cuarta vez, pero cuando él pierda los adversarios también podrían presentarse cuantas veces quieran, y eso no creo que sea bueno. Por eso es que yo mismo no quise un tercer mandato. Porque si lo hubiera hecho, hubiera querido un cuarto mandato, y después un quinto. Entonces si lo quiero para mi, es quererlo para todos. Y para la democracia, la alternancia de poder es una conquista de la humanidad, y por eso hay que mantenerla.