Mes: diciembre 2009

NAVIDAD

Posted on

Tomado de

LA PALABRA DEL DÍA

Por Ricardo Soca

en

http://www.elcastellano.org/palabra.php

Cuando compramos los regalos de Navidad, decoramos el árbol o nos reunimos con la familia alrededor de la cena navideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esas tradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.

La conmemoración del nacimiento de Jesús, la fiesta más universal de Occidente, se celebró por primera vez el 25 de diciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo V, la Iglesia de Oriente siguió conmemorando el nacimiento y el bautismo del niño Dios de los cristianos el 6 de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis “nacimiento”, “generación”.

En siglos posteriores, las diócesis orientales fueron adoptando el 25 de diciembre y reservando el 6 de enero para recordar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia armenia, que hasta hoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.

No se conoce con certeza la razón por la cual se eligió el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero los estudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieran propuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalis solis invicti (festival del nacimiento del sol invicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, a partir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cada día más alto por encima del horizonte.

Una vez que la Iglesia oriental instituyó el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus ofrendas de oro, incienso y mirra.

A lo largo de los siglos, las costumbres tradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiples fuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que la celebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origen agrícola que tenían lugar al comienzo del invierno.

Así, la Navidad acogió elementos de la tradición latina de la Saturnalia, una fiesta de regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 de diciembre en homenaje a Saturno.

Y no hay que olvidar que el 25 de diciembre era también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano, y que había inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.

En el Año Nuevo, los romanos decoraban sus casas con luces y hojas de vegetales, y daban regalos a los niños y a los pobres en un clima que hoy llamaríamos “navideño” y, a pesar de que el año romano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a la festividad cristiana.

Por otra parte, con la llegada de los invasores teutónicos a la Galia, a Inglaterra y a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas y fueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornó desde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces y árboles decorados.

La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.

 
La Navidad que celebramos hoy es, pues, el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas y romanas se conjugaron con rituales célticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religiones orientales.

Jesucristo y el Cristianismo

Posted on

El colega diplomatico Ramiro  Prudencio  Lizón Trajoel siguiente articulo que quiero compartir con Uds.en esta Nochebuena:

Esta semana se celebra nuevamente la Navidad de nuestro señor Jesucristo, y es pertinente recordar a este maravilloso ser que nosotros lo hemos divinizado porque nos abrió el camino para ser dignas personas en la tierra y poder alcanzar después el descanso eterno.

  Jesucristo se distinguió en su época no sólo por tener la facultad de curar a los enfermos y consolar a los desgraciados, sino por presentar una concepción original de la divinidad.  Su Dios no era Jehovah, amigo de Israel y enemigo de los hombres; no era el ser solitario, tenebroso, irritable, que señalaban las Escrituras;  su Dios era el padre, el consolador, el purificador, el eternamente sereno, el eternamente justo.

Evidentemente era un maestro, es decir, un verdadero profesor y conductor de hombres.  Y su lenguaje inflamaba las mentes y los corazones de los que le escuchaban.  El predicaba la fraternidad entre los seres humanos, el perdón, la caridad, la humildad, la poderosa virtud del sacrificio.

 Cuando hablaba en los diversos pueblos de Galilea, desprendía a los hombres de los prejuicios fatales del mundo, y era el creador de la paz y el consolador de la vida.  Con su palabra desaparecían los tedios de la existencia ordinaria, la discordia de los intereses, las humillaciones de la vanidad, los desconsuelos de la dolencia.   

Se podría decir que el alma humana tenía, finalmente, un lugar, un espacio, que era el reino de Dios.    

 Pero el Maestro tenía una posición muy dura frente a los ricos y los hombres poderosos.  Como glorificaba al pobre, en aquel evangelio de Galilea, el opulento era considerado el enemigo, el cruel, el inquieto.  Además, llegó a condenar los usos del Templo de Jerusalén.  Y eso le perdió ante las autoridades locales, sobre todo de esa capital, que era el centro político y religioso de todo Israel. 

  Dichas autoridades le arrastraron a una muerte horrible, la crucifixión, siendo inocente;  y ello impactó grandemente en sus discípulos y amigos, los cuales no pudieron vivir sin él y esperaron su resurrección.  Como dijo don Roberto Prudencio: “Sólo la muerte puede dar testimonio  de la verdad de una vida y de una doctrina.  Y sólo la muerte da también valor de trascendencia a las ideas.  La filosofía de Sócrates se afirmó con su muerte, y Cristo tuvo que morir para que viva el Evangelio”. 

Es increíble cómo se propagó tan rápidamente la nueva doctrina llamada cristiana, por “Cristo”, nombre griego de la palabra “Mesías”.  Aparte de la organización centralista del imperio romano, que permitía circular libremente por todo su territorio, la principal causa fue que sus súbditos esperaban de la religión algo más que las ceremonias de un culto oficial en que no creían ni siquiera los que lo celebraban.  Y el cristianismo respondió precisamente a las aspiraciones del alma humana, porque propugnaba la igualdad de los hombres ante Dios, la solidaridad entre ellos, el perdón de los pecados y la promesa de una felicidad eterna, siguiendo una doctrina sencilla y maravillosa, condensada en un solo mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

 Al continente americano llegó el cristianismo junto al conquistador español.  Sirvió para atemperar la violenta conquista y explotación.  Sacerdotes como Las Casas y Mariana hicieron determinar a la Corona que los indios eran hijos de Dios y, por tanto, no susceptibles a ser esclavizados.  Por ello, los nativos recibieron con entusiasmo a esa nueva doctrina que los libraba de la esclavitud y de las religiones autóctonas que ponderaban los sacrificios humanos y una extrema desigualdad.  Y fueron indios, como Juan Diego y Tito Yupanqui, con la creación de las vírgenes de Guadalupe y Copacabana, quienes influyeron en la propagación del cristianismo e hicieron que el campesino indígena se convirtiera en el baluarte del cristianismo en América.

 En consecuencia, causa extrañeza que ahora existan grupos en el país que propugnan el retorno de nuestros campesinos a concepciones religiosas primitivas, dejando de lado el cristianismo, nervio fundamental de la cultura latinoamericana y base de la unión de los pueblos de la América morena.

Tentaciones hegemónicas

Posted on Actualizado enn

Todos estos meses –y quizá todos estos últimos años- hemos vivido bajo el bombardeo del concepto democracia dicho a diestra y siniestra sin que todos entiendan el concepto ni el valor que encierra. Para muchos, democracia se ha vuelto sinónimo de hegemonía que suplanta el equilibrio y la búsqueda armónica del bien común.

Está en circulación desde hace un tiempo un texto que llamó mi atención por su claridad y sencillez: La Formación en los valores de la Democracia (Grupo Editorial Quipus, 131 páginas, tercera edición.) Nadie podrá decir que su autor, Gregorio Iriarte, cura Oblato, es de ideas conservadoras. Lo conocí hace muchos años y creo nunca se movió un centímetro de su compromiso con los valores que siempre predicó y los refiere en su obra que merece ser leída, especialmente en temporadas de fin de año proclives a la solidaridad.

“Generalmente se acepta la idea”, nos dice (Pag. 55), “de que deben existir por lo menos dos partidos políticos para que haya democracia en un país. El pueblo puede controlar al gobierno solamente cuando cuenta con la posibilidad de cambiar dicho gobierno, apoyando a otro partido. Las elecciones no tendrán mayor significado si no existen opciones reales de cambios”.

Transcribo la cita por las tentaciones hacia la hegemonía política que se manifiestan en Bolivia. Agregaría yo que es en la capacidad de decidir entre varias opciones donde reside la esencia de la dignidad del ser humano y su libertad. Fue por el clamor sofocado que gritaba democracia, como se la conoce en el mundo occidental, que cayeron las llamadas “democracias populares” del este de Europa y la propia -ahora fallecida- Unión Soviética. La hegemonía condujo en esos países a feroces regímenes policíacos. La ineficiencia en la gestión económica completó el desastre.

Iriarte menciona las falencias de la democracia boliviana (es el año 2004), en la que los excesos condujeron a un desencanto general con los partidos políticos. Un dato eriza los cabellos: un senador costaba al país unos dos millones de bolivianos anuales (más o menos 300.000 dólares), cifra obscena donde cientos de miles sobreviven con menos de un dólar por día. Esa manera de administrar los recursos del estado condicionó muchas de las conmociones que Bolivia vivió después. Habrá que hacer comparaciones ahora que el número de parlamentarios de la llamada “Asamblea Plurinacional” será mayor. Como hay poca transparencia en los gastos públicos, poco se sabe respecto a cuánto consumirá la asamblea que sucederá al Poder Legislativo. En verdad, se sabe muy poco de cómo el gobierno gasta el dinero de los bolivianos, mucho menos cómo ha gastado lo que el país recibió con la bonanza de precios que produjo la economía mundial para los exportadores de materias primas. Eso suele ocurrir cuando no existe un sistema efectivo de control entre los poderes.

La obra de Iriarte, guiada por el norte básico del bien común, es una manera fácil y rápida de recordar cómo convivir en democracia. Discrepo personalmente de algunos conceptos y premisas de la obra. Los llamados “movimientos sociales” que emergen como un contrapeso a los partidos por lo general obedecen a caudillos y suelen volverse camino seguro a la anarquía y a hundir el bien común que se quiere promover. El tema es vasto y apenas deseaba mencionar la obra como fuente para una sana discusión.

La Independencia de Bolivia

Posted on Actualizado enn

Con la venia del autor, el diplomático  Ramiro  Prudencio  Lizón, reproduzco su más reciente comentario:

=0=

La semana pasada se ha publicado la segunda edición de una excelente obra, “Historia de la Independencia de Bolivia”, del conocido escritor e historiador, Jorge Siles Salinas.  Dicho libro fue publicado anteriormente bajo los auspicios del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, pero fue poco difundido por tener una impresión limitada.  Por ello, ahora surgió nuevamente en un momento muy significativo de nuestro país, ya que se conmemora este año el inicio de la emancipación no sólo de Bolivia sino de toda Iberoamérica.

El libro de Jorge Siles se destaca sobre todo porque presenta ese gran período histórico como es la independencia americana, con un enfoque moderno y ecuánime.  Narra el violento y a la vez grandioso tema de nuestra liberación del dominio español con gran objetividad, tratando siempre de no parcializarse hacia el bando patriota, como frecuentemente lo han hecho nuestros historiadores, y demostrando al mismo tiempo que la terrible contienda de la independencia no tuvo como antagonista algo extraño como lo español, sino que fue más bien una guerra civil.

Como el doctor Siles señala acertadamente, ese gran conflicto fue producto de un choque ideológico, entre los llamados patriotas, sustentadores de las nuevas ideas de autonomía y libre pensamiento  -ideas provenientes de la América del Norte y de la Revolución Francesa-, y los realistas, defensores de la tradición, la Iglesia y la Corona.  Por este motivo, muchos criollos combatieron por la parte realista.  Igualmente, varios españoles lo hicieron por el lado patriota.  Aconteció lo mismo con los hombres de iglesia.  Unos lucharon junto a los patriotas, y otros, sobre todo los de más alta jerarquía, sostuvieron la causa del rey.  Entre los indígenas se dio el mismo tenor.  Hubo caciques que acompañaron o cooperaron a los patriotas, pero otros, como el famoso Pumacahua, apoyaron enérgicamente a los realistas.

Sólo en las postrimerías de la guerra, todos los nacidos en suelo americano comprendieron que el espíritu autonomista era irreversible y se plegaron decididamente a la causa patriota.

El autor prueba asimismo, que el fanatismo y la crueldad no sólo eran actitudes de la facción realista, como se enseña en nuestras escuelas, sino que se dio en ambas partes.  De este modo, en su libro condena igualmente la dureza demostrada por Goyeneche en La Paz y Cochabamba, como los desmanes cometidos por Castelli y Monteagudo.

Por otra parte, como lo evidencia el texto que comentamos, la guerra de nuestra independencia fue una verdadera epopeya, donde su une lo grandioso y lo trágico.  Ella configura la culminación de la concepción político-filosófica de la célebre Universidad de San Francisco Xavier de Charcas, cuna del pensamiento emancipador del continente.  En el conflicto se dan asimismo, las hazañas más heroicas de nuestra historia, como las batallas de Aroma, Suipacha y la Florida, o como la defensa de Cochabamba efectuada por las mujeres y ancianos de la ciudad.  Pero por otro lado, se producen también horribles desmanes, fusilamientos, saqueos, huidas y matanzas que empobrecieron y despoblaron el territorio del Alto Perú.  Por estos motivos, bien se puede decir que dicha guerra constituyó para Bolivia su acción más brillante, pero al mismo tiempo, el comienzo de su decadencia.

Jorge Siles tiene pues la virtud de demostrar la grandeza y miseria que ha constituido para el país ese trascendental acontecimiento.  Además de estar muy bien documentada,  su obra tiene el mérito de rezumar una gran pasión, lo que produce que su lectura sea muy atractiva.  Pero la pasión que pone el autor en ella no le impide mantener una visión imparcial de la historia, sino que es un sentimiento de admiración por los grandes sucesos que han ocurrido en el Alto Perú, hoy Bolivia; sucesos que certifican la importancia capital que este territorio tenía en la época virreinal, lo que determinó que las autoridades peninsulares se esforzasen grandemente en mantenerlo en su dominio. Por esta causa, pese a que el Alto Perú fue el origen del movimiento libertario, fue también la última región del continente en quedar redimida.

Declaración del Tribunal de Honor de la APLP

Posted on Actualizado enn

A continuación el texto completo de la declaración del Tribunal de Honor de la Asociación de Periodistas de La Paz, a la que se refería la entrada publicada temprano en la mañana. Esta entrada se sobrepone a la anterior.

-0-

Ante la confusión originada por informaciones contradictorias difundidas en algunos medios de comunicación respecto a la otorgación del Premio Nacional de Periodismo 2009, el Tribunal de Honor de la Asociación de Periodistas de La Paz considera oportuno expresar lo siguiente:
 
PRIMERO.- En cumplimiento de la Convocatoria emitida por la Asociación de Periodistas de La Paz (inciso f) el martes 2 de diciembre se reunió el Jurado Especial  conformado por los miembros del Tribunal de Honor de la APLP y los presidentes de la Asociación Nacional de Periodistas  de Bolivia y de la Asociación de Periodistas de La Paz.
 
SEGUNDO.- Durante la reunión, tras la calificación de los cuatro postulantes y no siendo posible la elección por unanimidad, debido a la excusa de un jurado por motivos personales y el desacuerdo de otro jurado que sugirió declarar desierto el premio<, los cinco jurados restantes votaron por el postulante Humberto Vacaflor Ganam quien, de ese modo, fue elegido y galardonado con el “Premio Nacional de Periodismo 2009”. El fallo del Jurado es inapelable según la normativa institucional de la APLP.
 
TERCERO.- La Convocatoria (inciso h) dice; “El galardonado con el Premio Nacional de Periodismo 2009 recibirá la distinción en acto solemne que se efectuará el 10 de diciembre de 2009, en homenaje al octogésimo aniversario de la fundación de la APLP..” En el mismo acto solemne –determina la Convocatoria- se entregarán las medallas al mérito profesional en la categorías  “Bautista Saavedra”,  “Daniel Sanchez Bustamante”, “Franz Tamayo” y “Huáscar Cajías Kauffman”. Igualmente está prevista la entrega de premios a los mejores trabajos periodísticos en las categorías de Prensa, Documental de investigación periodística; Radio, Televisión, Fotografía, Caricatura, y Periodismo Digital.
 
CUARTO.- En sorpresiva decisión, mediante comunicado de fecha lunes 7, el Directorio de la APLP dejó sin efecto los términos de la Convocatoria en lo relativo a la fecha de entrega del Premio Nacional de Periodismo 2009 y de todos los otros premios, posponiendo hasta el 10 mayo de 2010.
 
QUINTO.- El Tribunal de Honor de la APLP, velando por el respeto a la normativa institucional y la seriedad de las convocatorias que emite el Directorio, considera que  este jueves 10 de diciembre, en el acto de celebración del 80 aniversario, deben ser entregados todos los premios, conforme a lo establecido en la Convocatoria al Premio Nacional de Periodismo 2009.
 
La Paz, 8 de diciembre de 2009
 
 
Fdo.      Jaime Humérez Seleme                      Luis Quezada Solares
                    Presidente                                        Vocal Secretario
 
 
             Juan León Cornejo                              Norah Claros Rada
                       Vocal                                                 Vocal

Un gran ausente

Posted on Actualizado enn

No solamente el presidente Evo Morales ha estado ausente de los debates directos para estas elecciones. Fuera de todos los debates ha estado también el tema del que depende la vida económica formal de Bolivia: los hidrocarburos. Estamos ante un asunto de  importancia vital, y por eso lo abordo con frecuencia, pues no hablar de él es como olvidarse de la salud, del trabajo o la alimentación.  Aparte de los anuncios del vicepresidente Álvaro García, de que en este quinquenio que viene Bolivia dará un “gran salto industrial” con la construcción de complejos de petroquímica, plantas termoeléctricas y gas domiciliario generalizado, las menciones a la cuestión han sido en el mejor de los casos sólo al paso.

Este año que se nos escurre ha sido pródigo en anuncios de inversiones en el sector, actualmente bajo una sequía que alarma.  Petrobras debía invertir $600 millones este año, además de unos $1.000 en 2008. No he leído ningún informe que avale estos anuncios o que cuantifique cuánto realmente fue invertido.  Y hasta ahora nadie ha explicado de dónde saldrá el gas para las industrias que se quiere levantar (de plantas petroquímicas y termoeléctricas se habla desde hace más de una década) y, luego, de dónde saldrá el capital para erigirlas. El Banco Central dispuso de $1.000 millones para YPFB, pero se ignora qué cantidad se ha desembolsado hasta la fecha.

Para tener una idea aproximada de cuánto necesita el país invertir, leamos las cifras de una consultora especializada en hidrocarburos. Sólo para las áreas probadas, de donde ya se extrae gas y petróleo, la inversión requerida era de 1.800 millones de dólares anuales, desde 2007. Es decir, sólo para mantener volúmenes de producción y cumplir con los compromisos de exportación. Se desconoce cuánto se ha invertido en estos dos años, pero ciertamente no se ha llegado al volumen mínimo que se necesitaba. La misma consultora dice que las inversiones requeridas para el próximo quinquenio serán de $8.500 millones de dólares, los mismos  $1.800 millones anuales, sólo para mantenernos a flote con los compromisos actuales: Brasil (hasta 31 millones de metros cúbicos por día) y Argentina, poco más de dos mm3d. Es decir, para mantenernos donde estamos, sin pensar en plantas petroquímicas ni termoeléctricas ni en siderurgia, tendríamos que invertir todas las reservas monetarias acumuladas en el Banco Central.  Eso no ocurrirá, pues equivaldría a dejar al país exangüe, sin reservas monetarias y a merced de una inflación desbocada. Esa falta crónica de inversiones explica la disminución de la producción de petróleo (sólo unos 36.000 a 38.000 barriles diarios), la creciente necesidad de importaciones para cubrir el déficit respecto al consumo interno de 40.000 a 42.000 barriles diarios, y la imposibilidad de cumplir los acuerdos de exportación a Argentina. Enviamos a nuestro vecino poco más de dos millones de metros cúbicos de gas natural, en vez de los 7 mm3d contratados (27,7mm3d en 2012).

Se supone, entonces, que sólo la inversión extranjera en petróleo dará algún respiro…siempre que los inversionistas se sometan a las leyes de una CPE que los obliga a reinvertir sus utilidades. Tal vez de este callejón sin salida aparente surgió el anuncio que la semana pasada hizo un diario brasileño: Bolivia se prepara para revisar su ley de hidrocarburos. Condorito exclamaría: “Exijo una explicación”.

Ante una realidad

Posted on Actualizado enn

 Con la votación de este domingo se ha consolidado por los próximos cinco años un vuelco de campana en la geografía social y política de Bolivia. Las mayorías marginadas durante mucho tiempo se han encaramado legítimamente en el mando y la gestión del país. Sobre quienes las conforman y quienes las dirigen yace ahora la responsabilidad de llevar a Bolivia a un destino mejor que el que hasta ahora ha tenido. Es un desafio y una gran responsabilidad. Las naciones no cambian solamente por el resultado del acto de ir a votar. Cambian cuando efectivamente ofrecen condiciones de bienestar y mayor felicidad a sus habitantes y pueden ofrecer una sólida educación, el andamiaje con el que se construyen las naciones modernas.

Pasará la euforia que esta noche hemos visto representada en el presidente y su vicepresidente cantando el himno nacional con el puño izquierdo en alto y el grito castrista de “Patria o Muerte” al celebrar la aplastante victoria ante una multitud en la Plaza Murillo de La Paz. Vendrán momentos semejantes cuando se ponga en práctica la “profundización de la gran revolución cultural y democrática de Bolivia” que anunció el presidente, frase que la multitud aplaudía con un estribillo: “arriba, abajo, derecha al c…” y le reclamaba “socialismo”, socialismo”. Tras preguntar cuándo, ella misma respondía “ahora”.

El telón de esa profundización empezará a levantarse cuando empiece la aprobación de las leyes que normarán la nueva CPE. Y también cuando en poco más de una semana se reúnan los presidentes del ALBA, la alternativa diseñada por el presidente venezolano Hugo Chávez al Área de Libre comercio de las Américas (ALCA), promovida por Estados Unidos, que ya tiene tratados de libre comercio con Chile, Colombia y Perú, en América del Sur.

El presidente subrayó ante la audiencia que lo escuchaba directamente y por TV que el triunfo de este domingo representaba un compromiso con Bolivia y la humanidad. Una gran interrogante es la capacidad de gestión de las autoridades, y también si el cuerpo económico de la nación será capaz de soportar el peso de lo que queda aún por cambiar. Ya hemos visto algunos ejemplos. El año que está por empezar ofrece un horizonte poco benigno para las naciones productoras de materias primas, como Bolivia. Por lo demás, ya hemos experimentado durante mucho tiempo como exportadores que no colocan valor agregado a sus productos. Culpa de la falta de vision de muchos gobiernos. Es imperativo cambiar de paradigma e industrializar lo que exportamos. Los países en desarrollo con capacidad industrial (Brasil, China, India y, para no irnos tan lejos, vecinos como Chile, Perú y Colombia) tendrán más facilidades para capear las dificultades que la mayoría de los economistas prevé. Es esta la capacidad que estará a prueba en los años por venir, al igual que mantener los fundamentos de la estabilidad macro-economica.

El presidente re-electo subrayó ante su audiencia que el haber conseguido mayoría absoluta con los dos tercios en el Poder Legislativo, lo comprometía a apretar el acelerador. Además, anunció que con sus colegas del ALBA discutirá cómo afianzar el socialismo y “salvar a la humanidad”. Para ejecutar las tareas que aguardan al gobierno tendió la mano para la participación de todos, inclusive empresarios y dirigentes cívicos. “Primero está Bolivia, por encima de regiones y de individuos”, dijo. Llevará todavía un tiempo aclarar los alcances de su convocatoria.

Pero novedades no dejarán de acontecer.