Mes: enero 2013

Una propuesta inviable

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Reproduzco para Uds. un artículo del diplomático y ex vicecanciller Marcelo Ostria Trigo, sobre el oleaje producido por el roce verbal entre los presidentes de Bolivia y Chile hace unos días. Bajo el título de “Gas por mar: Por ahora una propuesta inviable entre Bolivia y Chile”, el artículo fue divulgado por el sitio de América Economía, con base en Santiago.

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La propuesta llamada “gas por mar” presentada por el presidente de Bolivia, Evo Morales, en la Cumbre de la Celac-UE para solucionar el problema de le mediterraneidad de Bolivia, y la tajante negativa del presidente de Chile, Sebastián Piñera, han causado enorme revuelo en los dos países. En verdad, no sorprendió que nuevamente Evo Morales se refiera a la mediterraneidad de  Bolivia en una cumbre de países con distintos propósitos a los de ventilar diferendos o controversias.

El presidente boliviano no fue claro en su proposición. Esto dio lugar a que se interprete que había propuesto a Chile que ceda a Bolivia una salida soberana al mar, a cambio de la provisión de gas, presumiblemente como compensación. Pero, muy pronto la confusa propuesta del mandatario boliviano fue “aclarada” por funcionarios de su gobierno y, sorpresivamente, por el ex presidente Carlos Mesa,en sentido de que no se trataría de compensar a Chile con gas por la eventual cesión a Bolivia de una salida soberana al mar, sino de una oferta de venderlo -es decir, como proveedor seguro- a Chile, luego de que se concrete dicha solución de acceso al mar a Bolivia. Por su parte, el ministro boliviano de Gobierno, Carlos Romero, también aseguró que el presidente Evo Morales fue malinterpretado y que en ningún momento ofreció a Chile gas a cambio de una salida marítima para Bolivia. Según este funcionario, lo que realmente dijo el presidente Morales fue que, una vez concretada la cesión de una salida al mar a Bolivia, “se podía pensar” en conversar sobre la exportación gasífera a Chile.

Carlos Mesa, fue el vicepresidente que asumió el mando de la nación en octubre de 2002, cuando fue derrocado el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada por el “pecado” de intentar la exportación de gas a mercados del norte, a través de un puerto chileno.Mesa, entonces, adoptó la llamada “Agenda de Octubre”, impuesta por los revoltosos, en la que se “prohibía” exportar gas boliviano a Chile, o a cualquier otro país a través de los puertos de país vecino. Pronto, Mesa varió su posición y estableció, a través de un plebiscito, la política de su gobierno. La pregunta fue: “¿Está usted de acuerdo con la política del presidente Carlos Mesa de utilizar el gas como recurso estratégico para el logro de una salida útil y soberana al océano pacífico?”. Nótese que se trata de un texto difuso, pues no se explicó el alcance de eso de “utilizar el gas como recurso estratégico”. Por lo demás, Mesa no propuso una política de Estado, sino “su” política.

Naturalmente, el ex presidente Mesa ahora aprovecha la ocasión para recuperar vigencia. Esta vez de la mano de Evo Morales. Y dice: el presidente Evo Morales nunca ofreció “gas por mar” y, apela a una acusación:“ese (la proposición de gas por mar) es un ‘paquete’ que fue ‘vendido’ por los medios de comunicación chilenos y en el que lastimosamente cayeron muchos periodistas bolivianos”.

¿Qué gas ofrece Evo Morales vender, o dar como compensación por una salida soberana al mar eventualmente cedida por Chile? Por lo que se sabe,con el actual ritmo de inversiones para el descubrimiento de nuevos yacimientos de  gas, solo será posible cumplir con los compromisos de venta a Brasil y Argentina y satisfacer la creciente demanda interna. Es que no parece haber variado sustancialmente la situación que se presentaba a fines de 2010, cuando Bolivia pasó, de tener reservas probadas de 28,7 TCF’s el año 2005, a 8,86 TCF’s el año 2010. Entonces, ya fue claro que las reservas no alcanzarían para proveer adicionalmente gas a la proyectada acería en los yacimientos de hierro del cerro Mutún en el Oriente boliviano, cuya explotación  estuvo a cargo de la compañía hindú Jindal Steel Co., que finalmente abandonó el proyecto.

Las últimas estimaciones sobre las reservas de gas de Bolivia alcanzarían a 9,91 TCF’s y, pese al gran potencial gasífero de su territorio, un posible aumento de las  mismas resultaría en excedentes de gas sólo dentro de ocho años, si se invierte lo requerido para el descubrimiento de nuevos yacimientos. Esto, naturalmente lo sabe el presidente Morales. Probablemente, el solícito ex presidente Mesa lo ignora.

Pero, además de la inviabilidad de la proposición del presidente Morales, su presentación fue, por lo menos, imprudente. Sorpresas como ésta no son propias de un buen manejo diplomático. La trascendencia de un asunto como la solución de la mediterraneidad de Bolivia exige preparación, consultas previas y, por supuesto, negociaciones. Sólo así se evita rechazos públicos que son difíciles de revertir; más aún si las respuestas, como la del presidente Piñera, son torpes y cierran posibilidades de entendimientos futuros.

Una vez más, el presidente Piñera, justificó su cerrada negativa en la “santidad” de los tratados de límites, sosteniendo que Chile no está -alguna vez dijo que nunca estuvo- en disposición de ceder a Bolivia una salida soberana al mar. Esta inexactitud la repite constantemente. Pero la historia muestra los contrario: en 1950 Chile declaró oficialmente que estaba “llano a entrar formalmente en una negociación directa destinada a buscar una fórmula que pueda hacer posible dar a Bolivia una salida propia y soberana al Océano Pacífico” (nota del canciller chileno Horacio Walker Larraín al  embajador de Bolivia en Santiago, de 20 de junio de 1950). Luego, transcurridos 25 años, también se llegó a negociar –luego de la reunión de Charaña– una fórmula concreta para la salida soberana de Bolivia al mar como solución de la mediterraneidad de Bolivia. En ambos casos, no se habló de revisión, modificación o nulidad del Tratado de 1904. En verdad, no es justo ni prudente torcer la verdad.

Pero en lo que tiene razón el presidente Piñera es que ambas partes están empeñadas en un “diálogo de sordos”. Claro que él, en esto, también tiene su parte.

Los rescoldos no pueden ser más decepcionantes: los adjetivos y las agresiones verbales ya provienen de los dos lados, llegando a las descalificaciones personales.

Coca: No tan rápido

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La decisión de una amplia mayoría de países de no objetar la reincorporación de Bolivia a la Convención de Viena y concordar con sus objeciones a la penalización de la hoja de coca para consumo regular de su población, ha sido seguida por una cascada de anuncios optimistas sobre supuestas oportunidades comerciales.

Convengamos que el país recibió sólo un apoyo no manifiesto de las naciones que, sin necesidad de pronunciarse pues así lo autorizan las reglas, respaldaron la causa oficial boliviana. Pero los que se pronunciaron abiertamente en contra son quince países que detentan más de la mitad de todo el producto interno bruto del mundo y cuatro quintos del poderío militar planetario.

Se trata de Estados Unidos, Rusia, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Holanda, Suecia, Finlandia, Portugal, Israel, Irlanda, México y Japón. Estas naciones discordaron con que al masticado se le levante el estigma de ilegalidad que tiene en gran parte del mundo. Un documento de reconocida solvencia que circula en la red concluye que los países de la convención (184) le han dicho al nuestro: OK, mastiquen cuanto quieran, pero en su propio país. Los quince manifiestamente opuestos han sido categóricos: Aunque puedan masticar libremente en su país, para nosotros se trata de un delito pues la coca es un estupefaciente. Que eso no sea punible en Bolivia, es problema de los bolivianos.

En el fondo, nada diferente de lo que ya existía.Fuera de Bolivia y un par de naciones vecinas, la masticación de la hoja está prohibida.

El que los opositores hubiesen estado lejos del número de 62 requerido para vetar a Bolivia debe ser visto sin triunfalismos. Excepto España, toda Europa se ha opuesto. Como es poco probable que podamos exportar coca a Nepal o Cabo Verde, es ante los países que han dicho explícitamente no que el gobierno tendrá que realizar gestiones para exportar hoja de coca o derivados que no sean cocaína. Son esos países los que tienen capacidad de comprar y aquellos cuyas conductas suelen dictar pautas mundiales de consumo. Es decir, las agregadurías comerciales de las legaciones diplomáticas, además de convidar mate de coca a sus visitantes, tendrían que conseguir que la hoja aparezca en el menú de importaciones de todo el mundo y que al cenar en un restaurant en los Alpes sea posible ordenar la infusión sin que el cliente sea visto como un lunático o un delincuente en potencia. Está claro que nadie podrá ir a un parque en Alemania, abrir la bolsita de hojas y empezar a acullicar. (Sería el caso de agregar, prudentemente, “por ahora”.)

Vender la idea de que la hoja es benigna sin que haya dudas es cuesta arriba. Verticalmente. Es difícil creer que los países del no dejarán de considerarla materia prima para las drogas. Sólo la campaña publicitaria en esos países sería monumental, si es que alguna vez fuese aceptada. Para tener una idea de costos, el presupuesto publicitario de Coca Cola fue de 2.900 millones de dólares sólo en 2010, mayor que el de Microsoft y de Apple juntos, y un quinto de todas las reservas monetarias bolivianas acumuladas hasta ahora. Soñar es gratis pero, por favor, calma.

Estamos de acuerdo en que Bolivia obtuvo una vitoria diplomática y que su perfil internacional creció. Pero el éxito logrado también trae obligaciones.

Hablar de oportunidades comerciales implica considerar un aumento de la producción o de aumentar las áreas de cultivo. Funcionarios de las Naciones Unidas ya advirtieron: La decisión de los signatarios de la Convención de Viena no representa luz verde para extender los sembradíos. Al contrario, han dicho, debe marcar un compromiso para disminuirlos efectivamente, de una manera cuantificable. Año tras año, las autoridades anuncian la erradicación de un número de hectáreas, pero el total sembrado se mantiene prácticamente igual. Otro punto importante subrayado por César Guedes, el representante de la organización mundial en Bolivia: el gobierno debe apresurarse en divulgar los resultados del estudio patrocinado por la Comunidad Europea que debe decir cuántas hectáreas son necesarias para cubrir las necesidades de masticado en el país.

Los buenos acullicadores aseguran saber cuál es la coca masticable y afirman que la del Chapare carece del sabor y cualidades de la de Yungas. El informe dirá cuánto de la coca de las dos regiones es efectivamente masticada en el país y cuánta coca de ambas va a la producción de drogas. Se trata de un dato fundamental que urge conocer. Pero en una demora que sólo ha alentado sospechas y especulaciones, la presentación del estudio lleva un retraso de más de dos años.

Historia de un fiasco informativo

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“Si algo puede resultar equivocado, resultará equivocado”.  Es uno de los axiomas de las llamadas “Leyes de Murphy” sobre los traspiés del ser humano y sus instituciones. Este 24 de enero (2013)  quedará registrado entre los periodistas como el día de un gran fiasco. Será un día para reflexionar sobre cómo fallan los controles más rigurosos, incluso  en un medio de prestigio como El País, de Madrid, y cómo las precauciones resultan insuficientes para cubrir todos los riesgos.

Una fotografía que supuestamente mostraba al presidente Hugo Chávez entubado en un hospital de La Habana y que el periódico había registrado en su primera página impresa y digital de hoy resultó un engaño. Todo parecía coincidir: La fotografía y la imagen de un paciente en un hospital. Sólo que el paciente no era el teniente coronel Chávez ni el sujeto de la imagen estaba en un hospital cubano. Algo más: la imagen había sido extraida de un video de 2008 que se encontraba en la red, en el sistema de youtube.

La imagen llegó al periódico a través de una agencia de fotografías de reconocida seriedad. Los editores de fotografías hicieron las verificaciones habituales y dieron el paso…al abismo. A la media hora de estar en la edición digital, El País tuvo que retirarla,  recoger cuanto pudo de su edición en los puestos de venta y distribución, y reformar su página digital. Todo seguido de un extenso pedido de disculpas a su público y a las autoridades.  Nunca será posible estimar el grado en que la reputación de ese periódico, respetable a pesar del traspié, sufrió en esas horas, aciagas para todo periodista.

El video de donde fue extraída la imagen publicada por el diario español estaba disponible hasta anoche en algunos sitios de medios informativos, entre ellos El Universal, de Caracas. Esta mañana, el video habia sido retirado.  En Tal Cual Digital, también de Caracas, encontré la explicación de El País. Ese diario digital venezolano  estuvo entre los pocos que registraron  la explicación sin preocuparse por la extensión, uno de los dolores de cabeza de los periodistas en todo el mundo. La explicación es respetable pero no disipa la pregunta: ¿podía haberse evitado el papelón? El País siguió casi toda la cartilla de verificación. Pero reconoce que no consiguió confirmar la autenticidad de la fotografía tal como era descrita. ¿Entonces? Decidió publicarla, de todas maneras,.

Son conocidas las dificultades de verificar una noticia (o fotografía) de ese calibre con las  fuentes habituales. Este no era un caso habitual y quizá por eso era necesario ir más allá de todos los pasos convencionales. Por lo que leo un paso no seguido, probablemente entre los últimos en la cadena,  pudo ser  la comprobación suprema: Ir a las autoridades venezolanas o cubanas, presentar la imagen y pedir una confirmación o una negativa.  ¿Podía dar ese paso un periodista en La Habana sin riesgos para su propia seguridad? El temor es comprensible y lo conocen muchos de los que han trabajado bajo regímenes policíacos.

Otro punto a considerar: ¿Podía el diario arriesgar todas las verificaciones, incluso el paso supremo, sin atrasar su edición o perder una, hasta ese momento, supuesta primicia? Planteada así la pregunta, la respuesta es inequívoca: Sí. El tiempo, como en este caso, no es un factor a considerar. Por sobre todo, se encuentra el lector y la credibilidad que otorga al medio. Ante eso, hasta una buena fotografía puede esperar.

La cuestión presenta muchas otras facetas que seguramente los medios españoles habrán de escudriñar. Para las escuelas de periodismo y las redacciones de todo el mundo, el tema es  apasionante y especialmente delicado. Lo ocurrido es lamentable, pero el riesgo de resbalar es uno de los muchos avatares de la tarea fascinante de informar.

En El Deber, Santa Cruz, 3 de febrero de 2013

El paso que faltó

Grandes primicias que la realidad volvió fiascos suelen adornar  el camino al  infierno informativo. Lo prueban ejemplos clásicos como el “Dewey Defeats Truman” del Chicago Daily News, en 1948,cuando el ganador de la carrera presidencial de 1948  fue Harry Truman,  o aquel “Il Papa é Morto”, de un rotativo romano cuando Juan XXIII estaba en coma y sólo moriría días después; o el  “Sallustro ejecutado”, de  una agencia de noticias europea que en 1972  anunciaba la muerte de Oberdán Sallustro, un industrial argentino secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo que sería efectivamente ejecutado sólo semanas después.

Los medios han acentuado los controles antes de divulgar noticias extraordinarias  no confirmadas o de dudosa veracidad, pero son insuficientes para eliminar el virus del error, cobijado por la falibilidad humana y el impulso, a menudo irracional, de divulgar una  primicia y gozar la gloria de la exclusividad.  Como dicen las “leyes de Murphy”, cuando algo puede resultar equivocado, resultará equivocado. Eso ocurrió con El País, el respetable diario español, uno de los mejores de lengua hispana.
La fotografía que las instancias decisivas del periódico supusieron que mostraba al presidente Hugo Chávez entubado en un hospital cubano era falsa.  El paciente no era Chávez, la imagen había sido extraída de un video que databa de 2008 y se encontraba en You Tube.
Los editores vivieron horas frenéticas de consultas. Quince mil euros mediante y una hora y catorce minutos después de la orden de publicación, vendría la contraorden: retiren la página web y suspendan la impresión. La foto es falsa. Son palabras fatales en cualquier redacción.
Los editores cumplieron casi todos los pasos de la receta anti-fraude. Fueron tras la agencia que proporcionó la foto, averiguaron sus orígenes (la hermana de una enfermera de La Habana, en la versión que creían, había recibido la foto); escudriñaron la imagen. El “casi” fue  insuficiente para evitar el papelón. En el propio pie de la foto el diario reconoció que no había conseguido verificar con fuentes independientes la autenticidad de la foto. Sin embargo, la publicó.
Son conocidas las dificultades de verificar la autenticidad de una foto de ese calibre mediante las fuentes habituales. Este no era un caso habitual. Cualquier duda era mayúscula y  merecía el paso supremo, aun a riesgo de perder la exclusividad: consultar directamente a las autoridades cubanas o venezolanas. La magnitud del riesgo que se corría hacia imperativo el paso. Es preferible abortar una primicia si  no hay certeza plena de su veracidad. El País no lo hizo y ha pagado con un descrédito incuantificable ante sus lectores. Una lección adicional: la precipitación es uno de los peores  enemigos del periodista.

La realidad y la ficción

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Se les ha aplicado un encarcelamiento en áreas restringidas “como si fueran los más despiadados criminales con sentencia ejecutoriada” y viven el peor calvario de sus vidas. Hasta hace sólo un par de meses eran príncipes de la legión de abogados encargados de dirigir las causas legales del gobierno y de someter a los adversarios. Los ex titulares de la brigada legal del gobierno, Fernando Rivera y Dennis Rodas, viven el drama indignante de muchos bolivianos atrapados por una política salvaje carente de fronteras éticas que parece rutina a lo largo de la vida institucional del país.

Registradas en El Deber del miércoles, las quejas de los abogados sobre las miserias en las que han sido inmersos evocan los reclamos cada vez menos audibles del comisario Nicolas Salmanovich Rubashov, el ex poderoso jefe policial bolchevique enfrentado a quienes fueron sus subordinados en “Oscuridad al Mediodía” (Darkness at Noon, Penguin Books) del genial Arthur Koestler (1905-1983). En la novela, el comisario vive el oprobio de un sistema político y judicial que ayudó a construir en pos de una nueva sociedad y sobre el cual reflexiona, tardíamente, pues ya carece de capacidad para desmontarlo y acaba condenado a muerte.

A los dos abogados encarcelados se los percibe como parte de un método de supuesta justicia orientada a favorecer las causas del gobierno y han dicho que todo cuanto hacían era conocido por los funcionarios superiores y ministros de los que dependían. (Éstos han dicho que esa afirmación no es cierta. Quieren decir que la responsabilidad no llega hasta ellos.) Al igual que otros de sus colegas encarcelados desde que empezó el desenrollar de la madeja de corrupción denunciada por el agro inversionista estadounidense Jacob Ostreicher, todos aseguran haber cumplido cabalmente la misión que se les encomendó. Puestas sus palabras en las del ex comisario Rubashov, equivaldría a decir con impotencia e incredulidad: “Todos nuestros principios eran correctos, pero nuestros resultados fueron erróneos…Les trajimos la verdad, pero en nuestras bocas sonaba como una mentira…”

Este escabroso episodio representa lecciones imposibles de ignorar. La más evidente e inmediata es que el poder es efímero; las reglas aplicadas a los adversarios también serán válidas cuando las piezas del gran tablero nacional cambien de horizonte y los juzgadores de hoy sean los juzgados mañana. Y como el ex comisario a punto de morir podrán preguntarse: ¿Valió la pena?

Ipsos: Lenz gana (52%) pierden Jessica y Evo (44%)

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Actualización a las 21:45 horas.

El candidato opositor Carmelo Lenz parecía esta noche encaminado hacia una victoria contundente sobre la aspirante oficialista, Jessica Jordan, cuya candidatura ha estado apoyada con alma, vida, corazón y todo el peso gubernamental por el presidente Evo Morales.
La encuestadora Ipsos, que hace un mes daba por ganadora a Jordan, asignaba esta noche el 54% de los votos al riberalteño Lenz y un 42% a la ex reina de belleza. Los resultados venían de una conteo rápido y representaba el 94% del universo de ese muestreo en todo el departamento. Con el conteo del 100% de la encuesta, Lenz se mantenía a la cabeza con el 52% y Jordan aumentaba al 44%.

Si estos resultados se consolidan oficialmente, el Beni se erige en un bastión opositor con el que el presidente Morales tendrá que convivir. De confirmarse oficialmente la tendencia, la influencia del triunfo de Lenz y la derrota de Jordan serán un campanazo de alerta para el gobierno. La jornada de este domingo demostraría que no bastó que el presidente ofreciera el oro y el moro a los benianos para convencerlos de apoyar a su candidata. Las peores tendencias de las que hablaban representantes gubernamentales dibujaban una segunda vuelta. De darse una confirmación de los datos de la encuesta de Ipsos, el que Lenz hubiese ganado por K.O. en la primera vuelta tendría un inocultable sabor a victoria que abriría una interrogante mayúscula sobre las elecciones presidenciales de 2014.
Un perdedor adicional emergía esta noche:  el Movimiento Sin Miedo (MSN), que había echado todas sus cartas al lado del candidato indígena Pedro Nuni: no obtuvo sino el 2.5% de los resultados parciales de Ipsos.

Al escribir estas líneas, Lenz daba por segura su victoria, y se aguardaba una conferencia de prensa que Jordan (decía PAT) había ofrecido para antes de la medianoche. Pero aún parecía temprano para dar como finalizada la contienda. Si Jordan remontase y Lenz descendiese a menos del 50%, estaríamos a las puertas de una segunda vuelta.

La victoria parcial de Lenz, aún como proyección de una encuesta que los canales independientes de TV y el diario El Deber divulgaron nacionalmente,  abruma el séptimo aniversario del presidente Morales, cuyo gobierno se prepara para festejar este miércoles.

Lunes por la noche: 

A la medianoche del lunes, las cartas estában echadas y sin indicios de que el presidente Morales y su partido el Movimiento al Socialismo tengan posibilidades de revertir la derrota sufrida el domingo por la candidata Jessica Jordan. No hay todavía un informe final de la Corte Departamental Electoral, pero el Vicepresidente García Linera ha reconocido la derrota y ha dicho que Carmelo Lenz es el vencedor. La que parecía una hazaña remota es real, a pesar  de la lucha electoral que en medios materiales parecía dar una irremontable ventaja a la ex reina de belleza, con todo el aparato estatal a su lado y con el propio presidente Morales en campaña abierta por la candidata. Fue todo el gobierno que se alineó contra Lenz. Los resltados finales serán conocidos el jueves, ha dicho la CDE.

La vicoria del candidato opositor de Primero el Beni, la coalición de fuerzas rivales del gobierno, ahora emerge como una muralla para el avance territorial del partido de gobierno.

La victoria de Lenz ha movido todo el tablero gubernamental y las olas de esa victoria tendrán repercusión en los días que vendrán.

¿Dónde están las bartolinas y los profesores de gramática?

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En el obsceno y grotesco episodio que involucra a un asambleísta del MAS señalado como protagonista de una violación, hay un silencio incomprensible (¿?) e irritante de las organizaciones y dirigentes femeninas que apoyan militantemente al presidente Morales y al gobierno del Movimiento al Socialismo. ¿Por qué se quedan calladas cuando una empleada de Sucre es la aparente víctima de un acto obsceno escenificado en plena sala legislativa de la capital de la República? ¿Es que los atentados contra la decencia sólo son condenables cuando los cometen personas identificadas con la oposición? He escuchado estos días el disparate de que lo ocurrido ha sido una confabulación de “fuerzas neoliberales” para desprestigiar al gobierno o a sus legisladores. Peor, una autoridad, la Ministra de Justicia, ha dicho que la afectada por la agresión debe constituirse en parte querellante para que la fiscalía ordene una investigación. ¿Dónde estamos? El público necesita explicaciones.

El  bochornoso e impúdico video ha recorrido el mundo. Y junto con él una palabra escrita de tal manera que ha causado horror mundial sin que los responsables hubiesen salido al frente para pedir disculpas y ofrecer alguna explicación. La parte agredida fue la GRAMÁTICA. Y nadie, que yo hubiese leido, se ha avergonzado.
La imagen interior del hemiciclo vacío mostraba un subtítulo a la izquierda y, a la derecha, un círculo en rojo para destacar la imagen borrosa de la funcionaria agredida. ¿Sabe qué dice el subtítulo? “Salon de cesiones 1”. SaIón está sin acento y aparece como un error insignificante al lado de “cesión”.¿Qué “cede” ese salón? Además de la honra, como en este caso, claro. El que hemos visto es un delito también obsceno contra la gramática. Así, sin anestesia, ha dado la vuelta al mundo. La conclusión podría ser: Si en Bolivia existe tal salvajismo que escribir “cesión” en lugar de sesión luce como un accidente menor, no podríamos sorprendernos de otros salvajismos, como el atribuido al asambleísta sucrense. La comisión que investigue el caso, deberá extender sus tareas hasta determinar quién martirizó al idioma. Bien hicieron los controles de Google/Youtube al quitar el video indecoroso. Un dispositivo similar debería existir para excluir las notas -y subtítulos- con horrores gramaticales.

Cometa Chávez

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Hugo Chávez ha sido como un cometa que hace veinte años cruzó el firmamento de Venezuela para representar una reencarnación de Bolívar. Desde entonces ha sido una constante en torno a la cual ha girado la vida del vecino país. Sobre el pedestal de una montaña asombrosa de dólares petroleros, el líder venezolano se propuso una hazaña continental desde la tierra donde el obstinado libertador caraqueño lanzó la epopeya que llevaría al surgimiento de cinco naciones en las que se desmembró el imperio español en América del Sur. Está lejos de esa hazaña pero su nombre, como el de los grandes personajes, inspira adhesión o rechazo y, en estas horas, confusión entre los venezolanos hastiados de vivir en una sociedad polarizada. La estela que deje el cometa dependerá de lo que ahora está ocurriendo en Caracas y La Habana.

La hazaña libertadora hizo de Bolívar una figura universal. Para los venezolanos, Bolívar es como un santo (“San Bolívar”, dicen algunos historiadores), el alfa y omega, y está más allá de toda discusión: Todo con Bolívar, nada sin él. Un ministro de informaciones fue destituido sumariamente porque omitió la cobertura por la TV oficial de los actos conmemorativos de un aniversario de la muerte del libertador. En Bolivia no hay un culto de esa profundidad. Quizá en la ausencia de una figura histórica de tal magnitud o en no exaltar suficientemente los lados buenos de nuestra historia radique gran parte de las penurias cívicas bolivianas.

Necesitado de afincar su propio abigarrado pensamiento político, Chávez ha hecho de Estados Unidos su polo opuesto. Creó la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), el último bloque de “viudas del Muro de Berlín”, que parecería feliz si los gulags y los confinamientos, las purgas y el estado policíaco reaparecieran en Rusia y otras naciones. A pesar del enorme apoyo interno que tiene, muchos creen probable que su gestión se eclipse, como la de otros caudillos, tan pronto como su figura desaparezca de los cielos del continente.

Ni en sueños Chávez habría imaginado este final de sus días, convertidos en un vaivén de retazos de versiones sobre su salud. Todas esas versiones buscaron disimular la verdad sobre su enfermedad y, dicen los críticos, comprar tiempo para sostener al “modelo chavista” y evitar su colapso. El propio Chávez escondió su enfermedad e hizo creer a sus electores que estaba libre del cáncer. El secreto y las divagaciones de los funcionarios oficiales hicieron el resto para sumergir a Venezuela en una de las neblinas más densas de su historia.
Con una economía marcada por el derroche y la ineficiencia, la tarea que empieza la nueva administración, cualquiera sea el nombre que reciba (continuidad o reconducción), será evitar el caos y el desorden. El mandatario debe recordar que fue con la convulsión social de 1989 que empezó a proyectarse cuando conducía batallones que reimpondrían a balazos el orden en Caracas.

Llegar al día 10 de enero, continuar en La Habana y no presentarse a jurar de nuevo al cargo, ha llevado a sus opositores a apuntar sobre el Tribunal Supremo de Justicia. Ya no son solamente militares retirados los que hacen notar los peligros que creen que están acechando al país bolivariano. También los jueces que han ejercido funciones destacadas han dicho a los tribunos: Uds. interpretan la CPE para adecuarla a las necesidades del partido de gobierno.

Los críticos subrayan un hecho irritante en toda democracia: al aplazar sin fecha la posesión formal del presidente Chávez, el TSJ también dio continuidad al vicepresidente Nicolás Maduro, designado por Chávez y no por mandato electoral. Este es uno de los puntos más álgidos de la controversia, pues Chávez pidió, antes de ser operado hace un mes, que sus partidarios voten por Maduro en la nueva elección presidencial que sobrevendría.

El drama que vive Venezuela se agiganta cuando se percibe la magnitud de los ingresos recibidos desde el inicio del período “chavista”: un billón de dólares (un millón de millones). Eso representa una decena de programas como el que apuntaló la reconstrucción de Europa destruida por la segunda guerra mundial, el Plan Marshall. Al cabo de una década, ya era visible por todo el viejo continente el resurgimiento de la economía. En contraste, después de 13 años de “chavismo”, los índices sociales de Venezuela (educación, salud, infraestructura) son aún del tercer mundo.

Norman Gall, director del Instituto de Economía Mundial Fernand Braudel, de Sao Paulo, en un extraordinario ensayo sobre Venezuela escrito hace un tiempo (Braudel Papers, 2006), parafraseaba a Shakespeare en Macbeth y decía que al acabar la “era Chávez” y vista con los lentes del tiempo ésta podría volverse “un relato lleno de estruendo y furia, contado por un idiota, sin ningún significado”.