Maduro

Un Nabuco actual

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La propaganda, como instrumento para ganar adhesiones a favor de ideas y tendencias, ha tenido un escenario fértil en Venezuela todos estos años.  Al haber perdido el rumbo económico y social y deambular a tropezones para no desplomarse, el régimen de Nicolás Maduro se enfrenta a una etapa mucho más compleja y determinante respecto a todas las anteriores: la batalla de las ideas y la de los sentimientos. Pocos ejemplos podrían describir mejor la lucha venezolana estos días  que una representación  de Nabuco, la obra magistral de Verdi que canta los sufrimientos del pueblo judío atenazado  por las hordas de Nabucodonosor, el rey de Babilonia.

De las tres primeras sílabas proviene el nombre de la obra compuesta hace 140 años, devenida en inmortal. Activistas venezolanos la colocaron en las redes tras comprimirla en cuatro minutos, llenarla de imágenes representativas, desde los tepuys  hasta los llanos, caídas de agua y paisajes asombrosos seguidos de marchas y gestos de jóvenes encadenados que reclaman libertad. Ese pedazo de grito libertario de la orquesta de Carora, estado Lara, a cargo de la directora Rosario Angola,circula mundialmente.

Quien minimize los sufrimientos del pueblo venezolano, lea algunas palabras que me escribe una amiga de allí: ¨Cada paso que damos, cada gestión, cada compra que haya que hacer, representan un esfuerzo del que quedamos agotados. Pero en casa, y en otras tantas, seguimos esquivando la idea de emigrar. Nos seduce, nos llama, la vemos como opción de supervivencia, pero mi marido y yo pasamos los 60 años y nos faltan fuerzas y recursos para comenzar de cero en cualquier lugar…mientras podamos resistir aquí, sacaremos de tripas corazones para esperar el momento de la liberación y trabajar por ella desde nuestros espacios.” Y sigue:

¨Las estrategias de aplastamiento del régimen son feroces y pasan por hacer que tengamos que ocupar todo el día en resolver asuntos cotidianos. Ya se han hecho rutina las colas para la gasolina y el gas doméstico. La gente prefiere desplazarse lo menos possible. No hay sueldo que soporte la hiperinflación. La internet funciona muy mal y la incomunicación es nuestro pan de cada día. Viajar a cualquier lugar, dentro o fuera del país, es carísimo y difícil. ¨Qué más te puedo contar?¨

En este marco, escuchar Nabuco (https://youtu.be/83T6Q6piWus) con palabras como ¨ Venezuela, yo lucho por tu libertad¨, evoca los sentimientos de una amplia mayoría de venezolanos que espera desembarazarse del régimen que empezó como una esperanza y acaba con un grito que pide libertad.

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Elección y desvaríos

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En poco mas de una semana, los partidos políticos bolivianos elegirán por primera vez a sus candidatos a presidente y vicepresidente, en una extraña elección en la que no  habrá contrincantes y solo una ratificación de nombres ya conocidos. ¿Puede haber elección cuando no se nos presenta sino una sola ruta? El proceso es rechazado por la oposición por considerar que no se trata de  una elección pues solo se han presentado binomios únicos y por juzgar que tiene como único fin el de validar la participación de Morales-García, ganar legitimidad electoral y así ocultar el 21F, todo frente a la elección presidencial de fin de año. El president Morales ha dicho que el 27 de enero ¨aplastarᨠal 21 de febrero, en una jactancia vista como admisión elocuente del valor que  confiere a la fecha en que el voto NO se impuso a su pretensión de buscar una nueva elección por encima de la prohibición constitucional de hacerlo.

Parece una constante entre los líderes autoritarios el temor a ser alejados del poder. El temor es mayor cuando se trata de perderlo por vías democráticas, que demostrarían que ya no cuentan  con el apoyo popular del que un tiempo gozaron. El ego sufriría un desaire magno. Los estudiosos subrayan que de esos temores nacen desvaríos. Hace pocos días, el líder venezolano Nicolás Maduro dijo que había viajado al futuro y que retornaba tranquilizado pues había visto que a su país le iba bien.

En nuestro medio, dos semanas atrás el presidente Morales anunció orgulloso que en cuestión de días el país batiría un récord al haber perforado el pozo más profundo de Sudamérica, con 8.000 metros. ¨Es una buena noticia, no solo para Bolivia, también para Sudamérica y el mundo¨, dijo en un discurso. Los entendidos andaban perplejos. Hasta el 11 de enero, los equipos de perforación  habían llegado a 7.862 metros al cabo de 18 meses de trabajo pero la producción era cero. En los días que siguieron el país estuvo en vilo a la espera del grito de victoria.

El presidente habría tenido más prudencia si le hubieran dicho que en Rusia, el pozo Chaivo, cerca de la frontera con Noruega, tiene una profundidad de 12.376 metros. Todo el campo produce más de dos millones de barriles diarios. Pero principalmente si  le hubieran hecho notar que el resultado final es más importante que el esfuerzo empleado para cumplir una meta. Si Colón no hubiese llegado a América toda su empresa habría sido un fracaso y su nombre no habría aparecido en los libros de historia a pesar del esfuerzo financiero y el coraje que la epopeya representó. De nada vale ejecutar excelentes jugadas en un partido de fútbol si se pierde el encuentro. La moraleja es que no hay que anticiparse a la realidad, aún si hay premura por hacerlo para compensar infortunios (no haber descubierto aún nuevos yacimientos, por ejemplo, y tener a la vuelta de la esquina compromisos que deben cumplirse o mostrar a los clientes que el país tiene capacidad exportadora.) Como solía decir un notable político y pensador boliviano, Walter Guevara Arze: Lo importante es el resultado.

Otro ejemplo: El Tribunal Electoral no se ha pronunciado oficialmente todavía sobre la legalidad de la candidatura oficial para los comicios de fin de año. Debe pronunciarse sobre el asombroso paralelo con el caso que, un trienio atrás, le llevó a dictar con celeridad la anulación de la candidatura del gobernador del Beni Ernesto Suárez, y de más de doscientos candidatos de su partido. Fue una medida que claramente favoreció a las candidaturas del gobierno. Ahora que, dentro del período de veda propagandística, se ha publicado una encuesta que favorece al Presidente Morales, el Tribunal vacila pues la medida consecuente sería anular la candidatura del presidente y su vicepresidente.

La oposición, desconfiada de la imparcialidad del órgano electoral, propone una asistencia minima a la elección de ¨pre candidatos¨ este fin de mes. Votarían solo algunos dirigentes de modo que se evidencie el reclamo de los partidos por la parcialidad del órgano electoral. La medida ocurriría cuando la comunidad internacional empieza a observar con cuidado el curso de la democracia boliviana. Nada contribuiría a desvalorizar una elección el hecho de que que no es tal porque ocurrirá sin alternativas; sería ¨un sí o sí¨, y eso no es elección.  

Podrían ocurrir resultados inverosímiles: el Partido de gobierno obtendría cientos de miles de votos, y el principal candidato opositor apenas una decena. ¿Alguien creería en esa ¨elección¨?

Por ahora…Maduro

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Escrito tras la posesión de Maduro, ayer al mediodía. Habrá actualización. La situación en Venezuela se ha vuelto fluida.

Era previsible que Nicolás Maduro y los militares que lo sustentan recibirían de los poderes bajo su control, un nuevo mandato de seis años para gobernar Venezuela hasta 2025.  Pero de lo que nadie estaba seguro era cuánto podrán aguantar. Lo que siguía siendo claro el fin de semana que pasó era que completar ese mandato representaba una apuesta que ni Maduro ni los jefes militares, se atrevían a articular, pues desde hace por lo menos dos años el gobierno venezolano vive al día, aguardando completar la jornada incólume.  Lo mismo ocurre con la economía pues una gran parte de la población  hace esfuerzos para llegar al fin del día habiendo comido tres veces.

Maduro tomó posesión en un acto que no tiene paralelo en la historia hemisférica reciente, por la cantidad de países que desairaron la osadía de asumir el mando con pretensiones democráticas por parte de quien es equiparado a los tiranos más notables de la región. El mayor aporte para esa distinción abyecta lo representan millones de emigrantes que han abandonado el país desde que el Socialismo del Siglo XXI empezó a gobernar, a fines del siglo pasado.

El presidente Evo Morales fue a dar un abrazo y ofrecer apoyo a uno de los personajes más resistidos en el mundo, pero líderes de oposición rápidamente descalificaron ese gesto y lo definieron como individual. El candidato presidencial de Demócratas Oscar Ortiz dijo que ese apoyo ¨implica complicidad con una dictadura y mancha el nombre de Bolivia¨. Adelantó que si llegase a ganar la elección presidencial de fines de año, Bolivia se retirará de ALBA y UNASUR, los organismos multinacionales creados bajo el  impulso de Hugo Chávez. Ambos organismos languidecen  con el advenimiento de gobiernos de sello adeverso en casi todo el continente.   Carlos Mesa, el candidato presidencial más aventajado en las encuestas, dijo que Morales podía creer en la ¨legitimidad¨ de Maduro pero no hablar a nombre de todos los bolivianos.

Cercado por todos sus vecinos, con una economía a pique, que se ha encogido en más de la mitad en los últimos cinco años, es muy poco  lo que Maduro podría hacer para revertir el cuadro. Encuestas privadas le asignan una aceptación del 10% de la  población venezolana y un porcentaje aún menor cree que bajo su mando la suerte de Venezuela podría cambiar. Gobernar en esas condiciones era como caminar descalzo sobre el fuego.

La controversia sobre cómo Maduro obtuvo un segundo mandato ha sido tan persistente que muchos observadores vieron en ella la causa del atropellamiento del Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, al tomar el juramento a Maduro.

El magistrado, un ex  policía con antecedentes criminales por los cuales estuvo en prisión, no alcanzó a leer de corrido la formula de juramentación y hacia el final se atascó.Tras segundos interminables en los que acudió al papel en el que tenia escrita la formula, concluyó la frase mientras Maduro aguardaba inmutable, envuelto en la atmósfera tensa que había invadido la sala del tribunal.

El ostracismo internacional del régimen empezó a volverse sofocante ese mismo momento, cuando los países del Grupo de Lima, conformado el año pasado para lograr la salida de Maduro y la democratización de Venezuela, decidieron desconocer al gobernante y reconocer como único poder electo el de la Asamblea Nacional, que preside Juan Guaidó. El mismo día, la AN había declarado a Maduro como un usurpador. Paraguay se adelantó a todos y en una reviravolta de una maniobra venezolana que cinco años atrrás lo había excluido de Mercosur, rompió relaciones con Caracas.

La ceremonia de juramentación solo agregó incertidumbre . El viernes,  un cabildo abierto frente a la sede de  las Naciones Unidas, dispuso que  Guaidó, asumiese a las competencias del gobierno, en un quiebre mayúsculo de poderes. Con el respaldo de gran parte de la comunidad, Guaidó se disponía el viernes a actuar bajo ese mandato. La edición digital del diario El Nacional anunció que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro saludó al asambleísta como el nuevo presidente de Venezuela, una movida que se esperaba fuese seguida por países que condenan a Maduro.

Maduro y los jefes militares contaban con el apoyo verbal de Nicaragua, Bolivia y Cuba. El margen de Maduro sería escaso: Resistir podría conducir a una matanza y a la corta o a  la larga perdería, pues otras naciones acabarían interviniendo. Abandonar el país, como lo hizo Marcos Pérez Jiménez en 1958, era un viaje sin destino: ¿A dónde? Quizá Cuba o Bolivia pero ¿por cuánto tiempo?

En una de sus primeras decisiones, Guaidó convocó a una concentración en el barrio histórico de 23 de enero, llamado así en memoria de la fuga de Pérez Jiménez. Qué ocurrirá hasta entonces era otra de las grandes incógnitas que han venido como avalancha este primer mes de 2019.

(https://haroldolmos.wordpress.com)

Ir o no ir

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Una pregunta cuelga en la sala de reuniones de las cancillerías  vecinas: ¿Irá el presidente Evo Morales a la ceremonia de posesión de Nicolás Maduro? La mayoría de los que ven la pregunta responde que sí, pues, bajo la lógica que prevalece en Bolivia,  no habría razón válida para que el mandatario nacional no asista a un acto repudiado de antemano. La mayoría de los gobiernos del continente ha dicho que No irá por considerar que Maduro es un dictador que ha usurpado la presidencia de Venezuela y que la ceremonia es una afrenta a la memoria de Bolívar y Sucre, reverenciada en los países ¨bolivarianos¨.

Estar en Caracas este jueves quizá sea un ¨desquite¨ del presidente Morales ante los desaires que recibió el 1 de enero en Brasilia, donde nadie le exhibió simpatía y debió retornar a Bolivia sin siquiera la fotografía que otros mandatarios se tomaron con el flamante presidente.  

Tal vez no ha sido suficientemente evaluada la idea de asistir a las ceremonias en Caracas este jueves. Uno de los primeros elementos a tomar en cuenta es que Bolivia sería el único  país sudamericano presente con su presidente. Casi todos pertenecen al Grupo de Lima que el viernes acordó repudiar a Maduro y reclamarle que se aleje de las riendas del gobierno venezolano. Las autoridades en Caracas ni siquiera consideran la idea. Temen que de  inmediato empiecen a caer sobre ellos los juicios que aguardan al régimen por violación a los derechos humanos y  por la pésima administración de miles de millones de dólares que ha hundido la economía del que un tiempo fue un país rico encaminado a superar el subdesarrollo en mejores condiciones que todos sus vecinos.  

La presencia del presidente boliviano en Venezuela sería una manifestación costosa de solidaridad con Maduro, ahora totalmente aislado en el continente. Remaría contra corriente respecto a Argentina, Perú y Brasil, con los que la sintonía de las relaciones exteriores bolivianas es fundamental.

En estos momentos, puede ser importante no introducir elementos irritantes en las relaciones con Brasil cuando sobre el tablero de la relación bilateral hay tantas cuestiones importantes, entre ellas la búsqueda de un nuevo contrato para venderle  gas natural. Mostrarse sonriente y dar un abrazo a Maduro en una toma de mando  repudiada continentalmente puede no ser buena idea de la cancillería boliviana, pero sí un estímulo para acrecentar su propio aislamiento.

Nicaragua también ¨desinvitada¨

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Este domingo, el presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro, quien jurará al cargo el 1 de enero, decidió ¨desinvitar¨ a las ceremonias de inauguración en Brasilia al presidente de Nicaragua Daniel Ortega. La decisión configura una secuencia de ¨desinvitaciones¨ que afecta también a Cuba y Venezuela, y reafirma la alianza estrecha del nuevo presidente brasileño con los Estados Unidos y su presidente Donald Trump.

Las ¨desinvitaciones¨ (retiro de la invitación ya cursada) subrayan  la política exterior que seguirá Bolsonaro, equidistante de la que abrazan los países ¨desinvitados¨, que militan en el Socialismo del Siglo XXI  que, con apoyo  cubano, puso en marcha el fallecido comandante Hugo Chávez Frías a comienzos de siglo.

La noticia circulaba profusamente en las cancillerías de la región y en las redes, que subrayaron la declaración del futuro canciller Ernesto Araujo en su cuenta twitter, en la que anunciaba el marginamiento de Nicaragua de las ceremonias de posesión.  El diario nicaraguense La Prensa, anunció que Ortega  no será recibido por la nueva autoridad brasileña debido a las violaciones a los derechos humanos cometidas por régimen nicaraguense contra sus ciudadanos.

Los tres países excluidos forman, junto a Bolivia, el bloque socialista Siglo XXI del continente.

La cancillería brasileña cursó, inicialmente, invitaciones a todos los países con los que mantiene relaciones diplomáticas. Pero, a pedido de las autoridades entrantes, retiró las invitaciones a Venezuela y Cuba. Este domingo amplió el retiro a las autoridades de Nicaragua.

¨¨Cuando los pueblos emigran…¨

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Una frase del presidente ecuatoriano Lenin Moreno dicha ante la Asamblea General de las Naciones Unidas hace un tiempo y repetida en un tweet incendió  la crisis en que se han hundido las relaciones diplomáticas entre su país y Venezuela. ¨Cuando los pueblos emigran, los presidentes sobran¨. La frase atribuida al patricio cubano José Martí podría ser un sumario excelente para describir una realidad. Pero bajo la crispación con epicentro en Venezuela en que se encuentran las relaciones  interamericanas fue el fulminante que en pocas  horas llevó a la expulsión de la embajadora venezolana en Quito y, algo después, de la encargada de negocios ecuatoriana en Caracas. El jueves y el viernes, el continente parecía ante una de sus peores crisis cuyas consecuencias eran imprevisibles.

El origen es el aluvión incesante de emigrantes venezolanos que abandonan la sociedad construida por Nicolás Maduro y el Socialismo del Siglo XXI. Moreno dijo que Ecuador atiende diariamente a unos 6.000 venezolanos que escapan de su país agobiados por las penurias ocasionadas por el régimen de Nicolás Maduro. Los emigrantes se quejan del colapso y carestía de servicios, falta de alimentos, delincuencia y represión política, que les han destruido el país, un tiempo el más rico y de mayores libertades de América Latina. Moreno calculó que un millón de venezolanos ha llegado a Ecuador en los últimos meses y que de ellos se han quedado unos 300.000. El ministro de información venezolano, Jorge Rodríguez, salió al frente de la afirmación y dijo que el presidente ecuatoriano había ¨inflado¨ las cifras y que era un mentiroso. La réplica fue instantánea. Arguía no que el fenómeno era falso, sino que no era tan mayúsculo.

La cancillería ecuatoriana declaró que no toleraría ninguna falta de respeto hacia sus autoridades y anunció la expulsión de la representante venezolana. Poco después, Caracas dijo que expulsaba a la representante ecuatoriana. Parecían los prolegómenos de un conflicto mayor en una región que hasta hace poco se proponía ser el escenario de un grupo armonioso de integración continental. Con modernos y costosos edificios con destinos ahora inciertos, Quito fue designada sede de UNASUR y la  población cochabambina de San Benito como la de su parlamento. Los modernos locales apenas han sido estrenados. El de Bolivia sirvió para escenificar un congreso de cultivadores de coca, la base para elaborar cocaína.

Las frase pronunciada por Moreno refleja el drama venezolano, con millones obligados a emigrar de su país. El grueso salió en los últimos cuatro años, pero de manera continua los venezolanos que tenían condiciones de hacerlo han emigrado profusamente desde que se instaló el régimen de Hugo Chávez. Bajo Maduro, el éxodo se agravó, como todo en Venezuela en estos años.

La furia de tweets tuvo una segunda ronda, cuando Moreno replicó al ministro venezolano: ¨La furia de un miserable siempre ennoblece¨. Esta vez, Rodriguez no respondió de inmediato.

Al cerrar la semana, era todavía temprano para vaticinar el fin de los cruces cibernéticos pero muchos observadores subrayaban que el oleaje que han levantado no tendrá un final rápido. Bolivia y Nicaragua, los dos socios políticos venezolanos, habían mantenido un silencio prudente pues era evidente que cualquier agregado podía generalizar la crisis y conducirla a finales indeseados.

Mamá, no puedo con ella

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El estruendo del supuesto atentado contra Nicolás Maduro atenuó la ansiedad causada por la declaración de un funcionario del Fondo Monetario Internacional que, días atrás, proyectó que hasta fines de año Venezuela podría alcanzar una inflación tsunámica de un millón por ciento. Los estudiosos tendrán la tarea de explicar ese apocalipsis, pues el planeta no ha conocido un desastre semejante. Ningún gobierno ha sobrevivido a una inflación disparada, que más pronto que tarde desemboca en cambios radicales a menudo violentos.

Un artículo en El Nacional de Caracas la semana pasada precisaba que la inflación anual venezolana es de 82.766%, con la que los precios se duplican cada 26 días. Ese indicador permite prever una inflación capaz de oscilar entre 600.000% y 1.000.000% en un cuatrimestre.  Estos porcentajes son escalofriantes. Explican sin necesidad de detalles el éxodo más numeroso que conozca América Latina, con cerca de cuatro millones de personas que en el ultimo quinquenio han abandonado su país.

El autor destaca que ese cálculo no consideraba los efectos de las medidas que Maduro ha dicho que dictará este mes: un aumento en los precios de la gasolina, la mecha incendiaria de rebeliones en el continente. Quiere llevar los precios a niveles internacionales. Pese a los enormes riesgos que eso representa, no tiene por dónde escapar.

Las cifras para calcular realidades diarias en Venezuela son alucinantes. Cotizada en el mercado negro, la divisa estadounidense vale 3,5 millones de bolívares. Al precio actual de un bolívar por litro de gasolina de 91 octanos, un tanque de 50 litros podría ser llenado diariamente durante 50 años con el valor de solo un dólar. Serían necesarios varios vehículos y un par de generaciones para consumir todo lo que en combustibles un dólar puede comprar.

El salario mínimo equivale a menos de un dólar diario y aún con los alimentos y servicios públicos subsidiados fuertemente, está lejos de siquiera astillar la barrera de la pobreza extrema, que los venezolanos nunca en su historia imaginaron.

La descomunal calamidad que ocurre en el carro jefe del Socialismo del Siglo XXI explica por sí sola los afanes de los gobiernos de cuño similar por aferrarse al poder. Perciben que su población teme la misma suerte y que el apoyo popular que antes creían tener ahora solo mengua.

La urgencia de aumentar el valor de la gasolina se agravó hace unos días cuando el gobierno, con la producción de petróleo asfixiada, decidió eximir a Petróleos de Venezuela del pago de impuestos. Los que paga PDVSA cubren la mitad del presupuesto nacional y ahora se agravará la figura de la frazada: es demasiado pequeña y al cubrirse una parte se destapa otra. Pocos podrían negar que el gobierno con semejante inflación a cuestas parece cantar el porro colombiano ¨La múcura está en el suelo, Mamá, no puedo con ella…¨

Así, Venezuela llegó al 4 de agosto. Días después del suceso que desencadenó un intercambio informativo frenético entre las cancillerías del hemisferio, lo único evidente son siete soldados heridos, de cuyas condiciones nadie ha informado así como tampoco de las características de sus heridas; al menos media docena de detenidos, y como acusado de capitanear la trama el flamante ex presidente de Colombia Juan Manuel Santos. Rodeada de incongruencias, la trama es aún descrita bajo el escéptico adjetivo de ¨presunta¨, pero ha servido para acusar y perseguir a personalidades políticas prominentes, de oposición, claro.

Las riendas del sorprendente episodio aún están, o lo parecen, en manos de Maduro, a quien se vio trepidar ante el estruendo misterioso, que acentuó la paranoia que recorre toda Venezuela. ¿Está la patria de Bolívar en riesgo como Estado? ¿Qué cálculos hizo Maduro para lanzar la acusación de que Santos había encabezado la trama para acabarlo?

Por provenir de un jefe de Estado, no fue una acusación liviana. Era más grave aún por venir del mayor rival geopolítico de Colombia en el Caribe. Todas las hipótesis tenían cabida pero en un continente ya acostumbrado a balandronadas de ¨me quieren matar¨, la denuncia no ha calado. Pero fue un anticipo de lo que le espera al apenas posesionado Iván Duque, en quien puede haberse afirmado la idea la idea de que con Maduro nada bueno podría esperar. Y viceversa.

No ayudaron para nada al propósito de calmar a la ciudadanía las imágenes de la Guardia Presidencial en estampida segundos después de las explosiones. Y si algo exacerbó los ánimos de las venezolanas fue observar la celeridad con la que la guardia presidencial protegía con sus escudos a Maduro y se olvidaba de Cilia Flores, la primera dama. Era una discriminación de género en el más alto nivel y ante todo el mundo.