Mes: diciembre 2010

Bajo el signo del “gasolinazo”

Posted on Actualizado enn

La Asamblea Permanente de Derechos Humanos entró al cuadrilátero que tiene al gobierno social-indigenista del presidente Evo Morales enfrentado con gran parte  del país y le señaló que la supresión del subsidio sobre el diesel y la gasolina constituye una “medida neoliberal” que, por la forma en que se ha implementado, empobrece aún más a los sectores más vulnerables de la población boliviana. Es más, le ha dicho que es irresponsable, pues una medida así, basada en argumentos conocidos desde hace siquiera un quinquenio, debió haber sido implementada desde el inicio de su administración y de manera gradual.

El pronunciamiento, del que la red de emisoras rurales ERBOL trajo en su página web un resumen esta  noche, a sólo horas del comienzo de  un nuevo año, es un sacudón para el gobierno, que hasta ahora ha tenido en los sectores que defienden los derechos humanos una actitud por lo menos comprensiva por las esperanzas que suscitaba para incluir a grandes sectores, indígenas en su mayoría, que no fueron debidamente incluidos en la vida ciudadana.

El “gasolinazo” decretado por el gobierno pone en evidencia “la voracidad del mercado energético… (que) está sometiendo y postrando en la miseria a los sectores más empobrecidos, principalmente a los no asalariados del país. Proclama que esa medida “menoscaba la economía familiar de todos los habitantes del Estado Plurinacional, en especial de aquellas familias de barrios periurbanos y de los que viven en los pueblos indígena originario campesino, que a la vez son migrantes o trabajadores y que reciben un sueldo mínimo de 679 bolivianos por mes y que en realidad no es respetado por públicos y privados.”

El pronunciamiento muestra la urgencia de hacer conocer al público, qué factores no divulgados llevaron al gobierno a dictar la medida. ¿Quién la propuso? ¿Desde cuándo? ¿Por qué YPFB no fue capaz de hacer  lo que se prometía, de plantas petroquímicas a mayores volúmenes de exportación? ¿Fue por incapacidad? Y si fue así, ¿en qué grado la misma condición afecta a todo el gobierno y sus empresas?

En dirección opuesta a la de las autoridades, la APDHB dice que el gobierno no puede negar que la medida es neoliberal,  “porque expone a las familias a merced del libre mercado”. De inmediato subraya que “… tampoco podemos negar que era una medida necesaria, pero NO AHORA, sino desde hace años atrás, y esta es la responsabilidad del gobierno, el no haber creado las condiciones suficientes para que este tipo de medidas no atente a los sectores más vulnerables”.

La medida, dice, pese a ser necesaria dentro de una visión macroeconómica y de largo plazo, es dura y atentatoria a los derechos y la dignidad de las familias bolivianas. El documento, de acuerdo a la versión de ERBOL, tiene seis conclusiones: 1) No es justo que las consecuencias de desajustes económicos que vienen de años atrás sean cargadas sobre las espaldas de los sectores menos favorecidos; 2) reclama salarios dignos y trabajo estable para todos; 3) apoyo a los pequeños y medianos productores y de esa manera garantizar la seguridad alimentaria del país; 4) abastecimiento oportuno y control adecuado de precios; 5) acciones de gobierno transparentes y bajo consulta con los sectores populares y sus dirigentes; 6) preocuparse no sólo por la estabilidad macroeconómica sino por el bienestar de toda la población.

Debido a los festejos de fin de año en que se encontraba toda la población, el  documento no tuvo comentarios inmediatos de ninguna autoridad.

La verdad de la milanesa

Posted on Actualizado enn

La caída de las reservas de gas natural ha determinando en los hechos un replanteo  de la política de hidrocarburos seguida por el presidente Evo Morales.  Sólo así puede explicarse el fin abrupto de las subvenciones a la gasolina y al diesel,  pese a los riesgos políticos y sociales que el rediseño encierra. Si tendrá el juego de cintura suficiente para hacerlo y salir políticamente inerme, es otra cosa.

El problema es un dilema existencial para el gobierno que, para salvar a la principal industria generadora de ingresos para el país, ha tenido que desechar su retórica anti-capitalista. Nada más musical a los oídos “neo-liberales” que acabar con los subsidios y dejar que los precios internos oscilen con las fluctuaciones internacionales. El presidente defendió el miércoles por la noche las medidas de su gobierno y enfatizó la necesidad de más que doblar el valor por barril de petróleo de $US 27 a $US 59 que se paga a  las empresas que producen también para el consumo nacional.  “Si queremos inversión y tener mayor producción de gasolina y diesel, el inversionista debe tener utilidades e incentivos”,  dijo, en un lenguaje que Adam Smith, considerado como el padre del capitalismo, aplaudiría.  Los precios  estarán regidos por los mercados mundiales, de acuerdo al ministro de Hacienda, Luis Arce Catacora, quien el lunes anunciaba que los precios estarán indexados por las fluctuaciones del mercado internacional de hidrocarburos. La noticia la pregonaba Erbol en su página de ese día.

Al eliminar los subsidios, el gobierno ahorraría unos 600 millones de dólares que, de acuerdo a la retórica oficial, permitirán mayores inversiones en hidrocarburos.

Todo luciría perfecto. Pero, ¿es realmente cuestión de invertir y resolver el problema? ¿No es más bien la pobreza de gestión la que impide movilizar siquiera las inversiones que el país está en condiciones de realizar?  Pues ¿cómo se explica que la ejecución del presupuesto de la nación, con cálculos para diciembre, divulgados hace unos días por El Deber, registre  un magro 13,6% en hidrocarburos? Es decir,  un 84,4% no ha sido ejecutado. ¿Por qué?    En conjunto, el promedio de ejecución era del 56,6% de los veinte ministerios. En una empresa privada, eso sería un desastre administrativo y derivaría en una dimisión masiva de ejecutivos. Es parecido a lo que ocurriría con un condominio donde los propietarios cumplen con sus cuotas pero los administradores no pagan la luz, el agua ni el mantenimiento. Así, el condominio acaba colapsando.

Hay una sola manera de explicar lo que ocurre: la gestión gubernamental en estos cinco años ha sido deficiente en hidrocarburos, donde YPFB ha tenido seis presidentes desde 2006. La industria básica de los bolivianos se ha encogido: menos reservas, menos producción, más importaciones.  Con sus bases de  técnicos severamente recortadas, y perforando dos pozos por año (frente a 40-50 de hace medio siglo), es inútil  pensar  en la empresa que muchos bolivianos soñaron desde su creación, hace más de 70 años: gestora industrial, con polos petroquímicos  que harían de Bolivia un centro energético continental.  El presidente Morales lo admitió a medias cuando, hace pocos días, decía que íbamos mal en el sector.  Y poco después venía el mazazo de la eliminación de golpe de subsidios.  El empeño en mirar al pasado y  en ahuyentar las inversiones privadas empieza a mostrar frutos indeseables para todos.

Juntas vecinales bajan de El Alto

Posted on Actualizado enn

Actualización: Manifestantes piden la renuncia del presidente

El Alto se convirtió este jueves por la no0che en una zona del miedo, de acuerdo a la narración que le hacía a su directora la corresponsal de Radio Fides, Felipa Peña, cuando describía la ciudad desprovista de guardia y con grupos de maleantes amenazando negocios y casas privadas tras la jornada violenta que se vivió primero en la mañana y luego en la tarde en la urbe que se levanta dominante sobre la ciudad capital de La Paz. Un policía resultó herido y las oficinas de Vias Bolivia fueron destruídas, de acuerdo con la emisora. Por primera vez se esuchó un grito al unísono, hasta hace poco impensable: “Que renuncie…”, seguido de un epíteto expresivo de la indignación de los manifestantes con el “gasolinazo”. Igual grito resonó en Sucre, donde grupos de manifestantes salieron espontáneamente, dijo la emisora, sin presencia de dirigente alguno, cívico o sindical. El presidente Morales, al comentar lo que ocurría a pocos kilómetros, en las planicies de El Alto, dijo que los manifestantes estaban pagados por “los neoliberales”. No sé quién le dá ese tipo de información al presidente, que al ser entregada a los medios de comunicación, suena artificial o artificiosa, y ya parece devaluada.

En La Paz y El Alto, hubo dos hechos emblemáticos expresivos de la furia popular: en la capital, la bandera de Venezuela fue arriada del mastil en el que flameaba en la plaza que lleva el nombre del vecino país,y de inmediato icinerada, y en El Alto se prendió una fogata a los pies de la estatua de Ché Guevara, en las orillas alteñas. El mismo destino de acabar en cenizas tuvo por lo menos un retrato del presidente Morales.

En todo el país había algún tipo de convulsiones sociales. En Santa Cruz, hubo una concentración convocada por dirigentes cívicos y organizaciones afines, que se congregó frente al Palacio de Justicia, en el centro de la ciudad. También allí se pidió la renuncia del presidente Morales y se llamó de “traidores” a los transportistas, porque no acataron el paro ordenado por su entidad matriz, que sí fue obedecido en casi todo el resto del país.

La mayor parte de las centrales obreras departamentales decidió no acudir a ninguna negociación que convoque el gobierno si antes no deroga el decreto que dispuso la la eliminación de los subsidios para el diesel y la gasolina.

El descontento se manifestó incluso en El Chapare, a donde el vicepresidente García Linera deberá ir este viernes a explicar la eliminación de subsidios a las federaciones de cocaleros y cómo podrán enfrentar el alza de los precios de los carburantes. Las manifestaciones en La Paz dieron lugar a 15 policías heridos, dos de ellos de gravedad, según informó en la noche la red estatal de TV, y en los enfrentamientos con la policía hubo daños en la puerta de la vicepresidencia de la república. Quince personas fueron detenidas en Cochabamba y seis en La Paz, informó el Ministro del Interior, Sacha Llorenti, quien en la noche formuló declaraciones a los periodistas. El ministro culpó de las movilizaciones en todo el país al ex aliado gubernamental Movimiento Sin Miedo, cuyo líder, Juan del Granado, ha planteado al presidente que convoque a un plebiscito sobre la eliminación de los subsidios.

La jornada

Al mediodía la TV mostró imágenes de La Paz que presentaban a la audiencia una ciudad ocupada por carabineros en su parte más céntrica: el Palacio de Gobierno y zonas aledañas, mientras empezaba una marcha de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, en protesta contra el decreto que eliminó los subsidios y a favor de la eliminación de esa medida para restituir los precios anteriores. Las imágenes mostraban calles desiertas y una Plaza Murillo con tanquetas, como en los momentos más críticos de la vida boliviana. El presidente Evo Morales reafirmó anoche, en un breve mensaje al país, la vigencia de las medidas anti-subsidios.

En El Alto, grupos enardecidos de manifestantes lograron ingresar al edificio de Vías Bolivia y destruyeron puertas y ventanas, y echaron muebles a la calle y les prendieron fuego. Los manifestantes reclamaban la renuncia del Alcalde del municipio, Edgar Patana, del partido de gobierno. La policía intervino y los desalojó del local que ocupaban y estableció un cordón alrededor del edificio. Pero la tensión persistía hasta pasadas las 13:00 horas de este jueves, mientras en La Paz, había estado de alerta entre las fuerzas policiales. Pasado el mediodía, la fuerza policial se replegó a sus cuarteles y hacia el atardecer volvieron a estallar disturbios.

El sistema de radios comunitarias ERBOL informó que en la mañana se habían movilizado unas 14.000 personas en Oruro, El Alto y Llallagua bajo la bandera común de exigir la abrogación del popularmente llamado “gasolinazo” del gobierno del presidente Morales. La versión de ERBOL dice queen Oruro se movilizaron unas ocho mil personas que recorrieron las principales calles de la capital bajo el estruendo de explosiones de cartuchos de dinamita y consignas “anti-gasolinazo”‘. Algunos portavoces de la marcha amenazaron con romper la alianza que tienen con Morales si no deroga la eliminación de los subsidios. En Lallagua, 37 organizaciones de esa región minera se movilizaron en marchas callejeras contra el “gasolinazo”. La versión cita a la emisora Pio XII diciendo que había unos 5.000 manifestantes que coreaban gritos contra las medidas que eliminaron los subsidios.

Unos 1.000 manifestates de El Alto marcharon hacia La Paz y llegaron cerca de la Plaza Murillo para hacer pública su protesta contra el “gasolinazo”. La policía se mantenía vigilante y  no intervino de inmediato. Pero cerca del mediodía, dijo ERBOL, un grupo de por lo menos 150 jóvenes destruyó las siete casetas de peaje de la autopista que vincula las ciudades de La Paz y El Alto. La turba enardecida fue dispersada por efectivos policiales, que usaron gases lacrimógenos. También hubo protestas en Cocabamba y Potosí. En la primera ciudad, dirigentes del transporte proclamaron que el paro decretado para la jornada había sido acatado por casi todos los afiliados al gremio. La próxima semana,  el autotransporte realizaría un paro de 48 horas seguido de ogtro de 72, en una presión escalonada sobre el gobierno para abolir el decreto que eliminó los subsidios a los carburantes.

El fin de año se aproximaba bajo una atmósfera de creciente tensión.

Versión actaloizada a las 19:30

El mensaje presidencial

Posted on Actualizado enn

El presidente Evo Morales habló esta noche y anunció un aumento del 20% con efecto inmediato para los sectores militar,  policial, educación y salud. Anunció también “doble aguinaldo” para los empleados públicos. Las medidas, nerviosamente esperadas durante toda la jornada, estuvieron destinadas a calmar la reacción airada de la población contra la eliminación repentina de los subsidios a la gasolina y al diesel en hasta un 83%. Pero si el gobierno esperaba que con esos anuncios calmaría la inquietud que corre por gran parte del país, sufrió una tremenda decepción. Para mañana jueves  está previsto un paro nacional de transporte, los mineros de Huanuni, una de las minas de mayor producción de estaño, informaron que  iniciarían una marcha sobre La Paz, para exigir la derogatoria del decreto que eliminó los subsidios, y también en la capital la TV mostraba decenas de personas haciendo fila para comprar azúcar a pesar del frío y la lluvia, y otros reiteraban su disposición a retirar su dinero de las entidades financieras. La respuesta frecuente a los periodists que indagaban por qué las personas querían retirar su dinero era la misma: no tenían confianza en elgobierno.

La exclusión de los mineros, fabriles, jubilados, bancarios, empleados particulares, y todos los demás sectores de la vida nacional de los beneficios anunciados por el presidente, acentuó el rechazo a la nueva política de precios. En Santa Cruz, dirigentes del sector salud anunciaban solidaridad con los segmentos excluidos e informaban que se sumarían a las marchas públicas de protesta previstas para hoy.

No había comentarios del sector agropecuario, al que el presidente, en su discurso de veinte minutos basado en notas, prometió que el estado  comprará la soya, tanto a grandes como medianos y pequeños productores, “a precios internacionales”.

“Tendrán mercado seguro  con precios internacionales”, reiteró. También dijo que el arroz, maíz y trigo serán adquiridos por el gobierno con un aumento del 10% sobre el recio nacional. Además ofreció una ayuda de $US 300.000 a cada municipio que presente y ejecute proyectos de riego.

El aumento del 20% también beneficiará al salario mínimo. Aparte de eso, el gobierno pondrá en marcha un plan generador de empleo en El Alto y el Plan 3000, de Santa Cruz, para garantizar entre 20.000 y 25.000 fuentes de trabajo temporal.

El presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Núñez,  declaró que el mensaje había generado incertidumbre mayor en la población y que la gasolina y el diesel no salen de contrabando en botellas o mamaderas.  “…lo hacen en cisternas y a la vista de los que cuidan las fronteras”, dijo.

El presidente justificó la medida que siguió a la suspensión de los subsidios: el aumento del precio por barril de petróleo que paga a las empresas privadas que trabajan con YPFB, de 27 dólares a 50 dólares el barril.  “Si queremos inversión y tener mayor producción de gasolina y diesel, el inversionista debe tener utilidades e incentivos”,  dijo, en un lenguaje reminiscente de Adam Smith, considerado como el padre del capitalismo. Subrayó que de los aproximadamente $US 380 millones destinados a la subvención, unos 150 millones beneficiaban a los contrabandistas. En un discurso anterior, había dicho que la gasolina y el diesel salían hasta en botellas de Coca Cola por las fronteras de Pando y Santa Cruz hacia Brasil y por el Desaguadero y Copacabana, hacia Perú.

En los cuestionamientos que hacía la audiencia de los programas televisivos (PAT-No Mentirás), se percibía indignación y desesperación. Resultaba difícil para personajes del gobierno convencer a quienes les planteaban preguntas que las medidas habían sido dictadas por la necesidad de proteger la economía del país y la contradicción de sus respuestas con la jactancia oficial sobre el volumen de reservas monetarias en el Banco Central (más de 9.000 millones de dólares).

El año está a punto de cerrarse, pero los decretos después de Navidad se proyectaban como una nube oscura sobre el año que está por comenzar.

Actualizado a las 16:30 del miércoles.

Al borde de un ataque de nervios

Posted on Actualizado enn

La jornada de hoy ha sido escenario de protestas y desconcierto por doquier ante la intempestiva supresión total de los subsidios al diesel y la gasolina, cuando gran parte del país recién empieza a asimilar los efectos de esa medida. La Confederación de Choferes tiene previsto un paro nacional para mañana jueves, la COB anuncia medidas de protesta para la semana que viene y organizaciones cívicas preparan “cacerolazos” para hacer sentir su protesta contra la decisión y exigir que sea abrogada.  No creo que el gobierno dé marcha atrás. Si es cierto que el presidente Morales tiene abiertos los oídos a su colega venezolano Chávez, éste debe haberle mencionado un dicho típico de aquel país: “Chivo que se devuelve, se “esnuca” (se rompe el cuello).

El presidente habló en la noche e hizo algunos anuncios, a los que haré mención en otra entrada. Entretanto, los periódicos pueden haber causado más que un golpe a la memoria del presidente recordándole que en 2004 él, como diputado, había planteado el recorte del mandato del entonces presidente Carlos Mesa tras un decreto que subió los precios de la gasolina en un 10%. También lo declaró “el mayor enemigo de Bolivia”. Decía Erbol, a la cual citaron otras páginas web del país:  “De acuerdo con una publicación del periódico de La Razón de fecha 13 de enero de 2005, Morales criticó la ineficiencia de la administración gubernamental de Mesa y exigió que se revierta el Decreto Supremo que instruía el incremento del 10 por ciento en el precio de la gasolina, el diesel y otros combustibles.”

La jornada de este miércoles  había sido “caliente”. Los rumores de la jornada llevaron a muchos pequeños ahorristas a correr hacia sus instituciones para retirar su dinero y ver formas para protegerlo.  Algunos se encontraron con una información que los puso aún más nerviosos: No hay dólares.

La moneda norteamericana, que hasta hace sólo unos días era desdeñada por las autoridades que estimulaban a cambiar los ahorros denominados en dólares a pesos bolivianos, adquiere nuevamente características de refugio financiero. Las autoridades, que procuran que la población se mantenga en calma, reiteraron esta mañana que no tenían fundamento alguno versiones que pudiesen hablar de “corralitos” bancarios, “desdolarización” e incluso y una revaluación importante del peso boliviano hasta cinco por un dólar. La paridad actual es de 6,94-7,04 bolivianos por dólar. No obstante, en Santa Cruz la TV mostró colas de personas frente a casas de cambio cerca de la Plaza Principal en procura de dólares.  En otras ciudades había situaciones parecidas. Ahora es cuando la alegada fortaleza de la moneda nacional estará ante su prueba suprema.

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Alberto Arce, junto a los presidentes de, Banco Central de Bolivia, Marcelo Zabalaga, y de  la asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN), Juan Carlos Salaues,  convocaron a la calma “ante los infundados rumores de “corralitos bancarios”, “desdolarización” forzosa de los ahorros y depreciación de la divisa estadounidense hasta 5 bolivianos, según un despacho de Erbol. Ahora, también, es cuando el Ministro Arce ha puesto toda su credibilidad sobre la mesa de apuestas.

“Es la novena oportunidad en que salen estos rumores, la novena oportunidad en que yo tengo que salir a explicar que, por supuesto, ese tipo de acciones políticas no se van a dar en el país, por lo que son absolutamente falsas”, dijo, citado por Erbol. Afirmó que “ese tipo de rumores simplemente están queriendo desestabilizar” el sistema financiero para causar “no sé…qué tipo de actitudes por parte de la población”.

El nerviosismo, como se percibía por los mensajes que llegaban a los programas nocturnos de la TV, se mantenía.

Nivelación vs. Gasolinazo

Posted on Actualizado enn

Las autoridades y seguidores del gobierno se sienten incómodos con el nombre que ganó en todo el país el decreto que abolió los subsidios a la gasolina y al diesel. En vez de gasolinazo prefieren hablar de “nivelación” de precios. Con eso irritan a quienes los escuchan y saben que procuran hacer creer que no ha habido alza. Por si acaso, una nivelación implica un alza o un descenso. Se nivela por arriba o por abajo. Se trata de crear un eufemismo porque gasolinazo, paquetazo, etc. son términos con los que el gobierno asociaba siempre a los que despectivamente llama de “neoliberales”, durante cuyos gobiernos hubo alzas de precios de carburantes, aunque es la primera vez que se llega a la nivelación internacional decretada por el gobierno. Al pan pan, y al vino vino. Me recuerda el caso de un postulante que al llenar el formulario debía mencionar a sus padres. No queriendo decir que su padre había muerto ahorcado tras recibir la pena capital, escribió: Muerto por cedimiento de la plataforma.

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Posted on Actualizado enn

El gobierno ha aplicado uno de los mayores aumentos en el precio de los carburantes en los últimos años. El país joven no tiene memoria de un mazazo de tal magnitud desde aquel “Bolivia se nos muere”.  Con eso sólo puede esperarse  un aumento generalizado de precios que horadarán más los bolsillos empobrecidos de la mayoría de los bolivianos.

Con el nuevo precio, la gasolina boliviana cuesta 13 centavos de dólar más que el litro de la gasolina estadounidense (80 centavos vs. 93 centavos), que tiene mayor octanaje y rinde más. Hemos sobrepasado a Estados Unidos, la superpotencia, y nos hemos aproximado a Suiza, donde el litro cuesta $US 1,37, y hemos hecho un avance extraordinario rumbo a la aspiración presidencial de alcanzar a los helvéticos en quince años.

En sí, eliminar subsidios no es malo. La teoría dice que es esa la manera de sincerar la economía y de aprender a vivir con lo que se tiene y a partir de ahí comenzar a crecer sobre bases reales. Los precios de los carburantes han permanecido estáticos por muchos años y han sido  un persistente estímulo al derroche. Su progresivo crecimiento hasta alcanzar este año cerca de 400 millones de dólares, representa más de un cuarto de lo que Bolivia recibe por sus ventas de gas natural, mayoritariamente a Brasil. Es decir, uno de cada cuatro dólares que ingresan a las arcas nacionales se iba en subsidiar carburantes. Era algo insólito que empujaba el contrabando en las regiones fronterizas a favor de nuestros vecinos, donde los precios son más reales. Esa situación mítica del pueblo de Jauja iba a concluir. Lo malo está en cómo se lo ha hecho.

Lo grave está en la forma intempestiva, sin gradualismo  y  “sin anestesia” alguna, como ya dijo un dirigente obrero. La noticia se extendió como  un reguero por todo el estado y dejó atónitos a la mayoría de los bolivianos, pues resultaba difícil creer que un gobierno como el actual fuese a adoptar una medida de tan tremendo peso impopular, al más nítido estilo “neoliberal.”

Los síntomas de que “algo estaba mal” frueron más visibles a partir del corto televisivo de hace pocas semanas en el que una voz se quejaba de que el contrabando chupaba gran parte de los carburantes nacionales.  No se conoce oficialmente cuánto ni el deetalle de los valores correspondientes de esa farra.

En escala masiva que empequeñece el problema boliviano a una dimensión Liliput, Venezuela experimenta lo mismo con sus vecinos. Allí está la gasolina más barata del mundo y un intento de subirla de ese nivel, también a la condición de la gasolina más barata del mundo llevó a los disturbios del   27 de febrero de 1989 que influyeron decisivamente en la ascensión de Hugo Chávez como fenómeno político. Pero Venezuela es uno de los primeros productores de petróleo del planeta. Bolivia está en una escala diminuta.

El propio presidente Morales, generalmente reacio a admitir errores en su administración (hasta anoche estaba en Venezuela) reconoció que “no vamos bien” en materia de hidrocarburos. En realidad, vamos mal. Antes de su elección, se creía que Bolivia era una potencia gasífera tipo “el cielo es el límite” que alimentaría de energía todo el cono sur del continente, incluidos Brasil y Argentina. Resulta que las reservas son ahora alrededor de un quinto del volumen que el país creía. Se esperó durante meses que el gobierno informase oficialmente de la magnitud de esas reservas. Ahora, según informes de dirigentes de la Cámara Nacional de Hidrocarburos, las reservas serían suficientes para cumplir durante sólo una década más los compromisos actuales. En realidad, se trata principalmente de cumplir con Brasil (hasta 31 millones de metros cúbicos diarios). Y esta semana el Vicepresidente García Linera dijo que las cifras finales de una auditoría serán conocidas sólo en enero.

Esa disminución de reservas, que corrió paralela a una sequía de inversiones en el sector, ha llevado a YPFB a perforar apenas un par de pozos por año para fines de exploración. En la década de 1970 la empresa perforaba entre cuarenta y cincuenta pozos y producía más gasolina que la que producimos ahora, décadas más tarde.

El canto de “viene el lobo”  de precios más altos se acabó. Ahora ya está presente el lobo con precios que gran parte del país considera demasiado elevados para los niveles de ingreso que percibe la mayoría. Entramos a un nuevo año y entonces, citando al  “Chapulín Colorado”, uno tiende a decir: “Y ahora, ¿quién podrá  defendernos?”