Mes: febrero 2011

Gadafi en el final

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Con casi todo el mundo al frente –excepto Venezuela, Nicaragua y Cuba- Muammar Abu Minyar Al Gadafi y su familia tenían este lunes el pasaporte comprado para un futuro incierto. Sobre sus bienes y los de toda su familia han caído sanciones de las Naciones Unidas que los reclama como patrimonio del pueblo libio. Gran parte de su cuerpo de embajadores le ha dado la espalda e incluso su representante ante la ONU pidió que se lo sancione, ultrajado por las atrocidades cometidas contra su pueblo. En estos momentos hay una apuesta rodando por el mundo. Si Gadafi llega al Miércoles de Cenizas o, quizá, la Semana Santa. En Trípoli o en algún otro lugar.

Aviones  ingleses y alemanes realizaron en las últimas horas misiones atrevidas para recoger a sus técncos de algunos de los campos petrolíferos libios. No enclontraron mayor resistencia. Los campos quedaron bajo control de técnicos locales, informó Aol. Estas misiones parecieron una advertencia a Gadafi y a los militares que lo apoyan: Libia no está protegida ni blindada y el acceso militar aéreo puede ser una opción fácil si el líder africano continúa aferrado al poder.

Las sanciones impuestas por la ONU y, unilateralmente, por Estados Unidos, que entre otras cosas congelan los bienes y recursos financieros de Gadafi y toda su familia, son las más severas de las que se tenga memoria en tiempos recientes. Son también un campanazo de alarma a otros dictadores o aspirantes a serlo.

Libia pudo ser uno de los países más prósperos de África. Con una producción de 1,8 millón de barriles diarios de petróleo, sólo el año pasado recibió 45.000 millones de dólares por sus exportaciones de crudo.  Son embargo, continúa como país atrasado, pero con lugares de lujuria para Gadafi, su familia y sus allegados.

Con el terremoto político libio, todas las dictaduras africanas han puesto las barbas en remojo. No necesariamente todas.  American on Line (AoL) trae hoy la noticia de que Teodorin Obiang, hijo del dictador de Guinea Ecuatorial y ministro de agricultura, ha ordenado un yate propio con costo calculado en 380 millones de dólares, más del triple de lo que su país gasta en salud y educación anualmente.

En las últimas horas, los rebeldes han apretado el cerco sobre Trípoli y el refugio donde Gadafi se encuentra. Cuál y cómo será el desenlace es aún tema de conjeturas. Gadafi cuenta todavía con tropas leales del ejército y la aviación y columnas de mercenarios. Pero la lógica hace pensar que no dispone de mucho tiempo. No deja de ser penoso pensar que hace cuarenta años, Gadafi representó una esperanza de redención para su pueblo que aguardaba mucho de él. Pero décadas después de 1969, el 30% de la población sobrevive dentro del segmento de pobreza, con menos de dos dólares por día. Sus tiempos de gloria han pasado y ahora le ha llegado de golpe el momento de rendir cuentas.

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El queso y el ratón

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Actualizado el miércoles 2 de marzo

La captura en Miami de un ex jerarca de la policía antidroga y uno de sus colaboradores (con acusaciones en la justicia) no puede pasar sin que se formulen algunas reflexiones. Con la detención del general del cuerpo policial René Sanabria ha cundido  el temor de que en Bolivia ya estén instaladas mafias que aprovechan la materia prima disponible en el país, la limitada eficiencia de los organismos encargados de combatir el narcotráfico sumada –ahora lo vemos con esta detención- a la complicidad de un alto jerarca policial.

El ingenio popular ya le ha puesto un sobrenombre al caso. Así como el año pasado rápidamente ganó las calles el vocablo de “narcoamauta”, para designar al amauta Sebastián Mejillones que había entregado al presidente Morales el basón de mando en la ceremonia de su posesión en Tiwanacu en 2006 y en cuya casa fueron econtrados 250 kilos de cocaína,  ahora ha ganado vigencia el de “narcogeneral”. Antes habían ganado su propio espacio los vocablos de “narcoalcaldes” para referirse a los burgomaestres sorprendidos traficando con drogas, y el de  “narcohermanas” para aludir a las hermanas de Cochabamba a quienes se les sorprendió en un vehículo con 147 kilos de cocaína en 2009.

Nadie debe estigmatizar a la policía como institución, pero no se puede apartar el inquietante pensammiento de que este organismo ha sido penetrado por el delito. El general Sanabria está retirado del cuerpo policial pero su arresto echa sombras sobre la institución que dirigió entre 2007 y 2008 y se proyectan más allá cuando se sabe que después de su retiro había sido designado para dirigir un centro de operaciones recolectar informaciones sobre el narcotráfico y que proyectaba interceptar llamadas telefónicas. La información la dio a Erbol  este martes el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Felipe Cáceres.

El gobierno no puede ignorar las consecuencias de este episodio  y los peligros que desnudda  para la sociedad boliviana ni la relación que el fenómeno puede tener con el aumento de los cultivos de coca. Será difícil demostrar que ambos no marchan de la mano. Para la ciudadanía es terrible evidenciar que quienes están encargados de protegerla, son los que aparecen envueltos en crímenes. Y con esto viene una terrible sensación de impotencia y orfandad que cala hondo en la gran mayoría ciudadana honesta.

Como resultado del arresto del ex jefe de la policía anti-drogas, fueron detenidos en Bolivia  tres oficiales en La Paz y Santa Cruz que trabajaban como parte de una supuesta “red” boliviana. El acontecimiento acrecienta la sospecha de que en Bolivia ya hay carteles de la droga que operan sin que exista una fuerza suficientemente capaz de neutralizarla. El gobierno se ha privado de aliados y ahora se advierte que no puede actuar solo.

Erbol dice que  el general Sanabria era “miembro de un equipo técnico del Minisiterio de Gobierno”y “presunto cabecilla de  una banda inernacional de narcotraficantes” que se movía entre Bolivia, Panamá y Estados Unidos desde noviembre del año pasado. Atribuye la información a una fuente oficial.

Erbol agrega: “En las últimas horas, en La Paz y Santa Cruz fueron capturados el coronel Milton Sánchez Pantoja, uno de los jefes del Regimiento Cuatro Policial de la sede de gobierno y ex jefe regional de Fuerza Especal de Lucha contra el Narcotráfico(FELCN) de Cochabamba, integrante de la banda.” También dice que fueron detenidos y preentados a la prensa en La Paz los policías mayor Raúl Edwin Oña Moncada y el capitán Franz Siles Ríos, hasta la víspera caboradores del general Sanabria.

Lo ocurrido ha hecho crecer la sensación de que se ha entregado la custodia del queso al ratón. El tema,  que ha sido un plato informativo  fuerte en todos los diarios, emisoras y cadenas de TV este domingo y el lunes.

Entre el lunes y el martes he escuchado algo que ustedes dirán si tiene sentido: los servicios de inteligencia de los Estados Unidos extraerán del Gral. Sanabria  informaciones que difícilmente serían conocidas en Bolivia. Si el peso del ex jefe policial es grande, su conocimiento sobre esa actividad será equivalente y habría muchos a la expectativa de lo que pueda decir. Su captura puede haberse convertido en una pesadilla y en un pase de factura, pues ahora llega la  hora de la DEA, la Drug  Enforcement Agency expulsada de Bolivia por el presidente hace dos años. Podemos estar ante el peligro de  revelaciones por doquier parecido al de “El Viejo”? Escuché algo que merece consideración: la justicia estadounidense no actuará bajo simples indicaciones que le fueren facilitadas. Las investigará, antes de disparar las armas legales. Pero es evidente que debe haber personas y funcionarios preocupados por lo que el Gral. Sanabria pueda decir a los investigadores, ante quienes optó por guardar silencio,acogiéndose a un derecho constitucional. Pero los fiscales reaccionaron con dureza y le advirtieron que puede pesar sobre él la posibilidad de cadena perpetua por negarse a cooperar con la justicia.

Curiosamente, escucho esta noche en la TV que el gobierno ha pedido la repatriación del general Sanabria. Por qué no se quiere dejarlo en Estados Unidos? Es que aquí tendría un trato diferente del que tendría allí? De todas formas, es improbable que Estados Unidos acepte devolverlo a Bolivia, pues puede ser un archivo con mucha información.

No es la comunicación, es la gestión

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Escrito originalmente para ANF y sus subscriptores

Especial para Agencia de Noticias Fides

El presidente Evo Morales hizo un cambio en su equipo de ministros esta semana, y amplió el área de comunicación. Se puede ampliar las áreas que se desee y hasta crear nuevas, pero si no hay gestión eficiente, no valdrá de nada, ni servirá para contener el aluvión de protestas que ha desatado la inflación.  Los cambios de ministros en estos cinco años ya se cuentan por docenas. No sé cómo fue en los gobiernos anteriores al actual, pero si hicieron lo mismo, puede notarse que los cambios de cabezas en los ministerios no modificaron en nada la substancia real de los problemas del país: trabajo, educación, empleo. Si  los ministerios generaban empleo, los resultados han sido muy pobres.

El área de la comunicación es una de las más importantes que tiene el gobierno actual. Hasta ahora ha servido para apuntalarlo  en generar una ficción para convencerse de que a costa de repetir y repetir el país enderezará su rumbo y comenzará aquel mundo idílico del “vivir bien”. Bajo esa creencia, sólo por arte propagandístico alcanzaríamos aquel paraíso. Y con eso, decenas de vendedores de ilusiones han conseguido empleo y salario en el área de la propaganda. Pero la sábana es pequeña y no cubre a todos los que quisieran empleo, incluso en ese segmento. Goebbels y otros expertos en propaganda lo sabían muy bien: la propaganda por sí sola no sirve de gran cosa si no viene acompañada de hechos demostrativos. Por eso tuvo lugar cuando menos un atentado contra la vida de Führer, en momentos en que los alemanes ya no creían más en discursos ni en concentraciones pues percibían que sus hijos iban al frente de batalla y nunca más regresaban. En casa tenemos un ejemplo: la jactancia del Banco Central sobre las reservas internacionales de Bolivia bajo su control. Los técnicos propagandistas saben que nada dicen los números si no están acompañados de la realidad ni seguidos de comparaciones que les confieran verosimilitud.

Es cierto que las reservas han aumentado, pero en ¿qué medida eso es resultado de acciones del gobierno? ¿No es que los precios de las materias primas que exportamos se han cuadruplicado o quintuplicado? Además, a fines del año pasado la ejecución presupuestaria no había llegado al 40%. Si yo no gasto, claro que mi capacidad de ahorro aumenta. Más aún: ¿Qué tal les ha ido a nuestros vecinos? ¿Por qué no comparar nuestros números con los de Perú, Paraguay o Chile, para no hacerlo con Brasil (que ahora le presta a FMI) o Argentina, con economías de una escala mucho mayor?

Veamos:

Población       Reservas (en US)   RPC (reservas per cápita)

Bolivia        10 millones     10.000 millones      1.000

Paraguay    5,6 millones     4.169 millones           753

Perú:          31 millones    42.000 millones         1.354

Chile:          17 millones    26.000 millones         1.529

Nótese que salvo Paraguay, nuestros otros dos vecinos tienen reservas internacionales per cápita mucho más altas que las bolivianas. De ninguno de estos países he escuchado decir que el gobierno tiene plata porque ahorró y que sus antecesores no lo hicieron. Nuestros vecinos también se han beneficiado con los precios altos de las materias primas que exportan. Pero han tenido crecimientos más del doble que los que ha tenido Bolivia en estos años. Hace varios años que Perú crece a un “ritmo chino” y  Chile se ha estabilizado con tasas altas superiores al 7% anual.  Paraguay no exporta gas natural, el producto líder de las exportaciones bolivianas, en cambio sí vende energía a Brasil, de la presa de Itaipú.  Pero su crecimiento verdaderamente espectacular viene de sus exportaciones agrícolas, que llegaron a más del 14% el año pasado, el porcentaje que pudo haber tenido Bolivia para ese sector.

La gestión del gobierno en el mejor momento de la economía no ha sido equivalente a los recursos que ha recibido. En esa percepción reside la frustración que ahora vemos en las calles.

El turbión – y un diagnóstico

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El viernes fue una jornada de movilizaciones y convulsión en casi todo el  país. Nadie puede negarlo y  atribuir sus orígenes a algún grupo opositor en particular, o incluso a los medios. Eso es esconder la cabeza en la arena. Estamos en días de un alzamiento popular en mediana escala y cámara lenta y los cimientos del gobierno, que creía sólidamente cementados, se han sacudido. El movimiento más masivo se dio en Oruro, el departamento natal del presidente. Cuando menos en las calles de ocho ciudades ha resonado el grito por un aumento salarial importante, por un ajuste racional de los precios de transporte y un freno a alza del costo de la vida. Los precios empezaron a subir a raíz del gasolinazo del día de Navidad y el fenómeno no ha parado desde entonces.

Esto ha puesto contra las cuerdas a la noción difundida por la propaganda gubernamental de que estábamos bien, que las reservas monetarias en el Banco Central eran un sólido blindaje, y que Bolivia era un oasis en un desierto de crisis.

Los acontecimientos que se suceden desde hace meses dejan una conclusión muy clara: Bolivia NO puede ser manejada por un solo partido, un solo grupo o un solo movimiento. Las bases del país, incluso las del Movimiento al Socialismo (MAS), son insuficientes para la conducción eficiente de un organismo tan complejo como el estado.    ¿Por qué?  Porque ningún organismo –llámese partido o movimiento- tiene la suficiente masa crítica de gente preparada, gente capaz de asumir la conducción de la nave estatal. Estas deficiencias las vemos diariamente en los dislates de algunas declaraciones de autoridades, y en algo mucho más grave: la nave del estado no tiene rumbo claro y se desliza en un mar tormentoso. Las decisiones son frecuentemente las menos apropiadas.

Bolivia requiere de miles de técnicos, de profesionales sólidos. Mientras no exista esa masa crítica de gente suficientemente preparada, cuyos servicios son requeridos no solamente por el estado sino también la empresa privada, el país caminará trastabillando. Ejemplos recientes de impreparación son algunas de las empresas del estado. YPFB lanzó hace algunos días una convocatoria para emplear a ingenieros y técnicos de alto nivel (cinco años después de la toma de los yacimientos) con sueldos que van hasta los seis mil dólares mensuales. Eso es el sueldo mediano-bajo en las grandes empresas petroleras. Uno concluye que algunos de los altos cargos de dirección en la empresa no estaban bien remunerados. De ahí se pueden explicar las deficiencias de la empresa: La declinación de la producción, la ausencia de políticas sanas de largo plazo, la falta de exploración, las deficiencias en la distribución, las limitaciones de la distribución de gas a domicilio.

Si no es posible conducir al país con un solo partido o movimiento, no hay otra conclusión que la de formar bloques ciudadanos incluyentes, con todas las organizaciones –con lo mejor de todas las organizaciones a la cabeza- y establecer metas  de diez a veinte años. Es algo así como el Pacto de la Moncloa o de Punto Fijo, que nos dará tiempo para generar aquella masa crítica de ciudadanos en una magnitud mucho mayor que la actual. Algunos de los integrantes de esa masa crítica conducirán al país. Otros irán al sector privado. El país no sufrirá escasez de mano de gente calificada y no habría tantos errores en la toma de decisiones. Como mejorará la producción y la productividad, los sueldos podrán ser mayores y competitivos internacionalmente. Y el gobierno dejará de ser el botín para conseguir empleo.

¿Será soñar demasiado? El tema es amplio y volveré a abordarlo.

País en rebelión

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La jornada de este jueves y la que se anuncia para el viernes muestran a un país en rebelión. Santa Cruz fue escenario durante gran parte de la mañana y de la tarde de disputas entre huelguistas del transporte y quienes querían prestar servicios. En el medio estaba la comunidad angustiada por no encontrar maneras de movilizarse. Por la tarde, la situación retornó parcialmente a la normalidad. Pero sólo para retomar impulso para lo que se ha anunciado para este viernes, cuando todos los sectores más representativos de la Central Obrera Boliviana han anunciado que acatarán un paro general. Por lo anunciado, el paro irá de Tarija hasta Cobija, en el mayor reto al gobierno del presidente Morales para que actúe ante el alza de precios que estalló a partir del frustrado “gasolinazo” del 25 de diciembre. Qué podría hacer el gobierno a estas alturas era algo por descifrar. En la lógica marxista, los paros generales son el preludio de insurrecciones y, eventualmente, cambio de gobiernos. Nadie diría que este es el caso de Bolivia, aunque la situación es una de las más delicadas que le toca enfrentar al régimen del presidente Morales.

En Cochabamba, una manifestación degeneró en un intento de toma de la fábrica de calzados Manaco. Los gritos de orden de los manifestantes eran una condena unánime al alza del costo de la vida.

En Santa Cruz y en otras ciudades, los organizadores del paro han dicho que éste será “movilizado”, lo que en el lenguaje huelguístico boliviano es un llamado para no asomar la nariz a la calle.

Es el estilo al que más acudió el presidente Morales cuando era dirigente cocalero en funciones,  que ha reaparecido con virulencia a partir de la malhadada decisión de aumentar intempestivamente los precios de los carburantes y luego retroceder, para dar lugar al “azucarazo” y otros “azos” que han puesto a la población al borde de un ataque colectivo de nervios.

Pedro Montes, el Secretario general de la Central Obrera Boliviana (COB), convocó esta noche a los ministros, especialmente al de Hacienda, a que viniese a los estudios de la TV (PAT, en cuyo programa era entrevistado) y explicase a la población cómo se hace para cubrir los gastos esenciales con los ingresos que tiene gran parte de la población. “¿Con cuánto el vive?”, preguntó. Fue el ataque más duro que he escuchado de alguien que hasta hace poco apoyaba decididamente al gobierno.

La expectativa para la jornada de hoy se ensombreció con los anuncios de los distintos departamentos de que en ellos habrá paro general del magisterio, en cumplimiento de la orden emanada de la COB. Los estudiantes de todo nivel no podrán ir a sus colegios.

El economista y profesor universitario Gonzalo Chávez expuso un nuevo calificativo para el gobierno: Lo llamó de “gobierno Poncio-Pilato”, porque, dijo, de todo se lava las manos.  “El gobierno –dijo- ha perdido el norte”. Un ejemplo de los varios que citó: Se declara marxista-leninista y anti-capitalista y a la vez aplica las medidas más expresivas del libre mercado y del liberalismo.

Era importante que los ministros, especialmente el de Comunicación y el de Hacienda, apareciesen en las pantallas para explicar lo que está haciendo el gobierno para salir al paso del encarecimiento del costo de la vida y brindar algún sosiego a la población. No supe que lo hubieran hecho por ningún canal privado. Lamentablemente, en momentos críticos, la audiencia no es benevolente con los medios oficiales.

En estas horas previas al paro del viernes, las palabras del presidente ridiculizando un planteamiento para establecer el salario básico de los trabajadores en 8.300 bolivianos fueron gasolina en la hoguera.

Por lo visto nos aguardan jornadas tensas antes de que se restablezca la normalidad.

Mar:Solución a medio camino

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La más reciente entrega del diplomático Ramiro Prudencio Lizón revela que Bolivia planteó un ultimátum a Chile durante la fase final de la negociación de Charaña, que luego fracasó. Lean  Uds.

Solución a medio camino

El lunes antepasado, los cancilleres de Bolivia y Chile, Alfredo Moreno y David Choquehuanca, respectivamente, mantuvieron una reunión muy importante en La Paz.  Se dice extraoficialmente que el ministro Moreno se habría referido en ella a una posible concesión de un corredor al norte de Arica, sin soberanía.

Hay que el corredor al norte de Arica fue la base de las tres principales negociaciones de la segunda mitad del siglo veinte: 1950, 1975 y 1978.  En la segunda, denominada Negociación de Charaña, el gobierno chileno llegó a presentar una propuesta oficial de entrega del corredor con soberanía, pero con una compensación territorial.

Hubo dos problemas que derrumbaron ese trascendental entendimiento: el veto peruano y la reticencia nacional a la compensación territorial.  Ahora bien, con el fin de obviar esos problemas, durante dicha negociación se determinó proponer a Chile, en marzo de 1978, una “solución de medio camino”.    Ella consistía en el otorgamiento de un régimen de autonomía en el corredor ofrecido, pero sin cesión de soberanía.

En un principio, el gobierno del presidente Pinochet aceptó la sugestión boliviana.  Pero grande fue su sorpresa cuando el negociador boliviano, Willy Vargas Vacaflor, manifestó al canciller, almirante Carvajal, que la respuesta chilena debía ser inmediata.  El tenía instrucciones de su gobierno de retornar al día siguiente a La Paz con la respuesta definitiva.  Como se comprenderá, el gobierno chileno consideró ese hecho como un ultimátum y cambió de parecer.   Y de este modo, se perdió una solución semejante a la que hoy se debate y que pudo darse hace más de treinta años.

Lo triste fue que una semana después, el gobierno de Banzer rompió relaciones diplomáticas con Chile, dando fin a la más importante negociación que hubo en el siglo veinte sobre nuestra reintegración marítima.

Si se concreta el actual ofrecimiento chileno del corredor, se podría decir que ya estarían resueltos los dos problemas anteriores.  Primeramente, Perú no podría objetar que Bolivia se sirva de un corredor donde no posee la soberanía territorial;  y segundo, nuestro país no tendría obligación de otorgar compensaciones, ya que no está recibiendo nada  soberano.

Evidentemente, un arreglo sin soberanía no es definitivo.  Sólo una solución de medio camino, pero sería un primer paso positivo para llegar al mar.  Ya lo dijo en 1975 un eminente diplomático chileno, Enrique Bernstein: “el día que Bolivia ponga un pie en la costa del Pacífico, nunca saldrá de ella”.

De todos modos, existe un asunto fundamental que se debería tratar prioritariamente: la necesidad perentoria de Bolivia de contar con un puerto propio en la costa del corredor.

Al respecto, es menester considerar que durante todo el siglo veinte, nuestro país se esmeró en obtener ese puerto propio, porque Bolivia no desea eternamente depender de muelles ajenos para su comercio exterior.   Sólo si se consigue una absoluta libertad de tránsito, nuestro pueblo podrá quedar satisfecho.  De otro modo, se accedería a  una costa  para contemplarla, como sucede en la zona franca de Ilo.  Evidentemente, ello no significaría que el país dejase de utilizar los puertos chilenos y peruanos.  El incremento de nuestro comercio exterior requerirá del servicio de varios de ellos.

Hay personas ingenuas que consideran que la construcción de un puerto determinaría un alto costo.  Eso es absurdo.  Actualmente todos los puertos importantes han sido privatizados.  En consecuencia, nuestro país deberá efectuar una licitación internacional para la construcción y administración del puerto del corredor por unos treinta años. Naturalmente toda la tributación correspondería a Bolivia y, además, se pediría a la empresa que una buena parte de sus empleados sean bolivianos.

Si la propuesta chilena conlleva la autonomía del puerto, los bolivianos deberíamos aceptarla, porque permitirá de todos modos, que nuestro país alcance su cualidad marítima después de más de ciento treinta años de enclaustramiento.

Crisis de alimentos se agrava en el mundo

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El Banco Mundial acaba de advertir hoy martes que el alza de precios de los alimentos ha llevado a 44 millones de personas a la pobreza en países en desarrollo desde junio pasado, en tanto los costos continúan a crecer a los niveles de hace tres años, cuando alcanzaron uno de sus niveles más altos de la historia. El informe presentado por Roberto Zoellick, el presidente de la institución financiera mundial, subraya que los más afectados son los grupos más débiles, los que gastan más de la mitad de sus ingresos en comida. La crisis afecta ,mayormente a los que tienen ingresos más bajos, de alrededor de 1,25 dólar por día (más o menos nueve pesos bolivianos).

Zoellic subrayó que la situación resulta de una combinación de clima en las regiones productoras y, en algunos casos, de prohibición de exportaciones. Todo eso ha reducido la oferta y ha empujado los precios hacia arriba. Sólo en enero, los precios estaban en un 29% arriba del nivel del año anterior en el mismo mes. Los del trigo doblaron en los seis meses que corrieron desde junio pasado. Las buenas cosechas han contribuido a que muchos países africanos tengan los suministros alimenticios bajo precios estables. Pero no es así en otras naciones, hacia las cuales el Banco Mundial  dirigirá un apoyo financiero de 1.400 millones de dólares este año.

“Los precios globales están llegando a niveles peligrosos y amenazan a decenas de millones de pobres en todo el mundo”, dijo Zoellick, poco antes de comenzar la reunión del G-20, grupo de 20 naciones ricas, en París.

En nuestro país empiezan a sentirse los primeros síntomas de esta escasez que, lamentablemente, por nuestra dependencia de las importaciones, suele sentirse con mayor vigor. Escasean el azúcar y otros productos de primera necesidad, cuyos precios han subido considerablemente. De ahí las manifestaciones callejeras que han comenzado a verse este comienzo de semana. Y no hay señales de que vayan a detenerse o a disminuir. Así ocurrió en la década de 1980. Cuando en la mayoría de los países era superada, la crisis nos llegó con la fuerza de un huracán, volviendo realidad aquello de que cuando a los países centrales les da un catarro, a los de la periferia les viene pulmonía. Los 10.000 millones de dólares de reservas monetarias de las que ahora se jacta el Banco Central estarán a prueba. Quizá también ahora pueda verse la ligereza que se cometió al prohibir las exportaciones de granos sin tomar en cuenta que las exportaciones generan dinero fuerte para los exportadores quienes, a la vez, aumentan sus plantaciones y generan más trabajo y contribuyen a crear un círculo virtuoso en la economía. La mirada de corto plazo puede habernos impedido ver más allá de nuestras propias narices y esta crisis nos empieza a agarrar en un momento delicado cuando podríamos estar en una bonanza, con alimentos suficientes para el mercado interno y con excedentes para la exportación, a altos precios.

No existe una cuantificación de los efectos de la crisis en Bolivia ni de las perspectivas del país ante ella. Pero los síntomas que hemos visto estos meses son preocupantes. No es el momento de la demagogia de ni inventar slogans que atribuyen nuestras dificultades exclusivamente al capitalismo y al neoliberalismo (nadie sabe definirlo exactamente). Tampoco el de apuntar con el índice a los responsables. Es el momento de arrmangarse y trabajar sin sectarismos ni partidismos. Estamos en un solo barco, y si la nave se hunde, nos hundimos todos, el capitan, los oficiales, la tripulación y los pasajeros, sean de primera o de segunda.