El turno de los juicios abreviados

Las audiencias del Juicio del Siglo (terrorismo, alzamiento armado y separatismo) se reiniciarán este lunes bajo el desconcierto causado por la admisión de culpa de “El Viejo”, personaje central de la acusación elaborada por el ex fiscal Marcelo Soza sobre una conspiración para derrotar al ejército y dividir Bolivia creando un nuevo país. Otros tres acusados, inclusive los dos sobrevivientes del asalto policial al Hotel Las Américas hace casi seis años, avanzaban con trámites similares el fin de semana.
Ignacio Villa Vargas (56) decidió a principios de año solicitar un juicio abreviado, un proceso rápido que, tras negociar con los fiscales acusadores y admitir culpa, resultó en una condena de ocho años de presidio, de la que ya ha cumplido dos tercios. No hay detalle inmediato de los términos finales de los acuerdos, pero una sentencia plena por separatismo puede representar 30 años de presidio, la pena máxima.
La decisión de “El Viejo” y otros detenidos aumentó la inquietud de la defensa, que en las semanas pasadas había tenido bajo jaque constante a la acusación, con argumentos que reforzaban la idea de que aquélla fue un montaje del gobierno. Lo ocurrido “es una nueva forma de extorsión. Antes fue económica. Ahora es más macabra. Se presiona con la libertad”, dijo Gary Prado Araúz, abogado de su padre, el general retirado Gary Prado Salmón, y de otros acusados.
La salud quebrantada, acosado por una diabetes sin control adecuado que repercutía sobre todo su organismo, “El Viejo” ha sido el eslabón más frágil de la cadena de 39 personas aglutinadas por el ex fiscal para sostener la acusación, cuya credibilidad trepidó cuando el ex fiscal Marcelo Soza fugó de Bolivia. Al pedir refugio, Soza dijo que era perseguido por el gobierno y, en una “Carta al Pueblo de Bolivia”, declaró que había sido presionado para imputar a personalidades de Santa Cruz. El documento no ha sido admitido como prueba por el tribunal a cargo del caso. Soza está refugiado en Brasil y la tesis que elaboró ha sido sostenida intransigentemente por quienes lo sucedieron.
Villa Vargas, quien asegura que fue originalmente contratado por el Ministerio de Gobierno y la policía para informar sobre los desplazamientos de Eduardo Rózsa Flores, fue “testigo clave” del ex fiscal. Para el ex magistrado ahora refugiado, Rózsa Flores, boliviano-húngaro-croata protagonista de la película “Chico”, que cuenta su propia vida, era cabeza de un movimiento secesionista similar a los que hubo en los Balcanes en los años de 1990. En el giro de pocas semanas, Soza convirtió a “El Viejo” en acusado, sindicándolo de “participación criminal” en la supuesta conjura que ha dado lugar al mayor juicio de la historia penal del país.
En la solicitud inicial para el juicio abreviado, Villa Vargas dijo que había contribuido a los dos atentados que, con daños materiales, ocurrieron a principios de 2009 en Santa Cruz, pero bajo órdenes y complicidad de quienes lo habían contratado. En un segundo memorial, suprimió la identidad de sus mandantes. Los términos de la tercera, no fueron de inmediato divulgados.
Juan Alberto Kudelka (32), era considerado como la mano derecha administrativa del industrial Branko Marinkovic, cuando el ex fiscal decidió incorporarlo a la lista de acusados. El joven fue acusado de “viabilizar fondos económicos” (entrega de dinero) que el ex fiscal dedujo que lo incluía en el tipo penal de terrorismo. Tampoco se conocían los términos del acuerdo que se tradujo en una sentencia de seis años y nueve meses de prisión. Desde 2010 está en el penal de San Padro, en La Paz.
Mario Tádic, húngaro-boliviano, y Elod Tóásó, húngaro, sobrevivieron al ataque al Hotel Las Américas. Ambos han hecho revelaciones importantes a lo largo de las audiencias que se realizan en Santa Cruz y han cuestionado la versión sobre el ataque policial presentada por el ex fiscal. Los términos acordados con los fiscales eran igualmente desconocidos hasta el viernes temprano.
Antes de que surgiese la etapa abreviada, la acusación del ex fiscal defendida por quienes sustituyeron a Soza había sido persistentemente golpeada. Desde un punto de vista logístico y militar, el general Gary Prado Salmón ridiculizó la idea de que Rózsa iba a formar una “milicia” con la que habría derrotado al ejército boliviano, paso necesario para formar otro país.
En una declaración ante el tribunal a fines del año pasado, Prado Salmón recordó que el ex fiscal Soza había dicho que la supuesta milicia sería formada por la guardia municipal de Santa Cruz (”no llega a 1.000 hombres, de los cuales ni la cuarta parte ha hecho el servicio militar”), las fraternidades y agrupaciones del Carnaval y las “barras” de los principales equipos de fútbol de Santa Cruz.
Ex comandante de la Octava División del Ejército, retirado desde 1988, declarado Héroe Nacional por el Congreso, y ex embajador boliviano en España y México, el militar rindió a Ernesto “Ché” Guevara en octubre de 1967 y puso fin a la campaña guerrillera de ese año.
Los juicios abreviados, bajo cuyas sombras deben ser retomadas las audiencias a partir de mañana en el Palacio de Justicia de Santa Cruz, no anulan los procesos por violación de derechos humanos en curso ante instancias internacionales.
Nota: Este articulo fue escrito el viernes por la mañana, antes de que, en la noche, se conocieran las sentencias sobre Tádic y Tóásó.

Vecindario convulsionado

La algarabía carnavalesca sofocó el ruido de otras noticias del mayor socio comercial de Bolivia: la economía se contrajo en enero en un 0.15%, señal que los economistas apuntaron como camino a la recesión. El dato, a ser confirmado por el Instituto Brasileño de Economía y Estadística, se empareja con previsiones de un crecimiento económico de sólo el 0,3% en 2015, distante del índice demográfico anual de Brasil (0,9%). Este año, los brasileños tendrán, estadísticamente, una tajada menor de la riqueza del país. El dato traído por Folha de S. Paulo confirma las dificultades de la mayor economía de América Latina.
Reflejo de esa tendencia es la depreciación del real, que la semana pasada requería de 2,88 unidades para comprar un dólar, el valor más bajo desde hacía más de 10 años. No hay que asombrarse si en el comercio boliviano aumenta la presencia de productos brasileños, a través de importaciones regulares o por contrabando.
La tendencia viene precedida del malestar político latente con las desventuras de Petrobras, la empresa bandera de Brasil que durante el gobierno del PT derivó en agencia que financiaba al partido y a algunos de sus líderes. El escándalo salpica, como dirían por aquí, a la presidente Dilma Rousseff, que acaba de dimitir a la plana mayor de Petrobras, incluso a María das Gracas Silva Foster, principal jerarca de la empresa. Amiga personal de la presidente, dirigía Petrobras desde 2012 y en medio del turbión que ha hecho caer en picada el valor de las acciones de la empresa, un tribunal estuvo cerca de congelarle sus bienes hace unos días. De paso, el malestar que ha cundido entre los brasileños con los avatares de la empresa que más los representa en el mundo ocurre cuando el ex presidente Luiz Ignacio Lula da Silva realiza precalentamiento para buscar la reelección en 2018. Los analistas dicen que Lula querría apartarse de Dilma, pero ambos tienen el destino político amarrado: los tropiezos de la presidente son también tropiezos para sus aspiraciones.
Por el peso y magnitud de su presencia en el continente, el curso del destino de Brasil repercute con magnitudes a veces imprevistas. Viene a la cabeza el viejo dicho árabe: Cuando veas la casa de tu vecino arder, pon tus barbas en remojo.
Hay otros vecinos con incendios para apagar. Argentina, el segundo comprador de gas natural boliviano, está atenazada por la inflación (en el continente, sólo inferior a la de Venezuela) y la conmoción por la muerte del fiscal Alberto Nisman que, por todo lo registrado, iba a acusar formalmente a la presidente Cristina Kirchner de encubrir a iraníes involucrados en el atentado sobre la sede de AMIA (85 muertos) hace 20 años. Otro fiscal tomó la antorcha de Nisman y el fin de semana, al imputar formalmente a la presidente, colocó al peronismo ante uno de los momentos más sombríos de su historia. Fue sólo un primer paso en un largo trayecto judicial, pero los nervios políticos de nuestro vecino se han crispado.
Venezuela sigue en el vértigo, rumbo al que parece un estallido cuya inminencia luce mayor al empeorar la crisis de la economía. Algo no va bien en un país donde un dólar ($b 6,86) compra 50 litros de gasolina y nada se hace para frenar la sangría. El presidente Nicolás Maduro ocupó la amplia palestra que le confieren los medios del estado y denunció que había logrado desarticular un golpe que, en sus palabras, debía estallar el jueves con un ataque aéreo sobre el Palacio de Miraflores. La nueva devaluación de la moneda dispuesta antes del Carnaval es vista como el toque de clarín para otra andanada de conflictos en cuanto acabe el baile de la temporada.

La ausencia de Soza

Cerca de un año después de su fuga de Bolivia, el ex fiscal Marcelo Soza continúa siendo una pieza fundamental para esclarecer la acusación con la que basó uno de los mayores casos de la historia penal boliviana. Los fiscales que lo sucedieron mantienen la premisa del ex fiscal Soza de que hubo terrorismo que pretendía desembocar en la la derrota del ejército y la creación de una nueva república en el centro de América del Sur. El tribunal, bajo el argumento de que no le corresponde producir pruebas, ha rehusado facilitar la obtención de copias autenticadas de la confesión del ex fiscal, que al fugar declaró que las bases que sostienen el caso fueron prefabricadas, y que el gobierno lo presionó para imputar a personalidades de Santa Cruz y desarticular a la oposición en el oriente.
A lo largo del proceso, nunca había parecido tan importante tener al ex fiscal presente en las audiencias que se llevan a cabo en Santa Cruz, para aclarar el que los abogados de la defensa califican como montaje para escenificar el mayor juicio penal boliviano en lo que va del siglo.
En las últimas semanas, los acusados han apuntado a las debilidades de la acusación en cuestiones militares y a la imposibilidad de que los acontecimientos del 16 de abril en el Hotel Las Américas hubiesen ocurrido como los describió el ex fiscal. Probablemente sólo él, dicen, podría ayudar a entender las falencias de su acusación.
En una sorpresiva acción que, vencido el plazo legal, aún no tiene respuesta, “El Viejo” Ignacio Villa Vargas planteó un proceso abreviado admitiendo que participó en la elaboración y traslado de explosivos a la casa de un concejal del partido de gobierno y a la del cardenal Julio Terrazas, pero dejando sentado que obedeció órdenes de funcionarios del gobierno; y un defensor quiso, sin éxito, exponer su alegato con apoyo de anotaciones electrónicas como antes hizo la acusación. El tribunal aceptó pero luego revirtió su aceptación.
La admisión de un abogado asistente de Soza de que efectivamente hubo extorsión, astilló más la acusación y dio sustento a Roberto Eduardo Justiniano, funcionario de la Feria Exposición de Santa Cruz y uno de los 39 acusados por Soza, para decir al tribunal que no debe sentirse obligado por un formato acusatorio fraudulento y que tomara en cuenta que “…estamos siendo acusados por un extorsionador”.
Nadie ha defendido a Soza, a quien las más altas autoridades llaman “delincuente confeso”, pero el pliego acusatorio que él elaboró es el ABC con el que trabajan los abogados del Ministerio Público y del Ministerio de Gobierno.
El abogado José Hoffman, del ex ejecutivo de COTAS Ronald Castedo y de Gelafio Santisteban, participante de las fuerzas de paz de la ONU en representación de Bolivia, acudió a un recurso didáctico. Dijo que la superioridad de la acusación que promueven los fiscales y los abogados del Ministerio de Gobierno deberá ser absoluta. Comparó la decisión que debe tomar el jurado que integran dos jueces técnicos y dos jueces ciudadanas, con un partido de fútbol que los acusadores tendrían que ganar al menos por 10-0 para que no haya duda de la acusación de alzamiento armado, terrorismo y separatismo. En los jueces, dijo, no debe existir la duda más mínima pues, de lo contrario, se aplicaría la máxima jurídica: mejor absolver a un culpable que condenar a un inocente. Entre otros argumentos, subrayó que el único hecho que el Ministerio Público tiene para apoyar su teoría es el estallido de una bomba en el portón de la residencia del cardenal Julio Terrazas la noche del 15 de abril. Para su defendido, dijo, es “un delito imposible” pues Santisteban se encontraba entonces en Estados Unidos.
El penalista paceño Alberto Morales, del ingeniero Hugo Paz Lavadenz, de COTAS, subrayó la ausencia de peritaje para todo el andamiaje de la teoría del fiscal ahora refugiado en Brasil, desde la invasión de la unidad policial sin orden judicial hasta la apertura arbitraria de computadoras y teléfonos celulares. Puso énfasis en una incoherencia de la historia oficial: ¿cómo un grupo al que se atribuían intenciones adversas al gobierno, inclusive magnicidas, iría a atentar contra el domicilio del cardenal Julio Terrazas, a quien el gobierno identificaba como uno de sus principales opositores?
Ridiculizó la conclusión del ex fiscal de que, al figurar en el teléfono atribuido a Eduardo Rózsa Flores un número con el nombre de Hugo Paz, éste era cómplice de los planes y actos que endilgaba a aquél. Enfatizó la irracionalidad de la conclusión diciendo que seguramente el celular del fiscal principal de la causa, Sergio Céspedes, contenía registros de llamadas hacia el ex fiscal Soza y viceversa. Eso no lo volvía cómplice de Soza, quien está acusado de extorsión, dijo. Paz Lavadenz emocionó a la audiencia al contar una fábula y pedir al tribunal que procure escuchar a quienes están limitados (padres, madres, esposas, hijos), y a quienes están en el exilio.
En la lista de más de 70 personas que el general Gary Prado Salmón ha pedido que comparezcan en el juicio está el ex fiscal, a quien se propone exigir que aclare contradicciones en la acusación y escuchar de la ex autoridad un informe detallado sobre por qué lo incluyó entre sus acusados.
El abogado Otto Ritter, entre cuyos defendidos está el ex dirigente cívico juvenil cruceño Alcides Mendoza, dijo que éste se encontraba preso “por yesca”, por no tener dinero para pagar extorsiones. Dijo a los jueces: “Alcides Mendoza se declara culpable del delito de ser yesca. Busquen ustedes en el Código Penal la tipificación de ese delito, por el que ya está preso hace más de cinco años”.
Svonko Matkovic Ribera también desmenuzó la teoría de Soza y en una de numerosas preguntas indagó sobre un scanner que el ex fiscal asegura que el acusado hizo llegar a Rozsa Flores y que no aparece en la lista de pruebas que el ex funcionario ofrece en su pliego acusatorio.

Danza de los elefantes

Las presiones internas y externas sobre el régimen de Nicolás Maduro y la estructura heredada de Hugo Chávez han acentuado el torbellino social, económico y político en que se encuentra el país bolivariano, que otra vez luce próximo a un desenlace histórico. Diarios españoles informan sobre un guardaespaldas que defeccionó de las filas del gobierno y apareció en Estados Unidos como testigo de la DEA y que acusa al segundo hombre del gobierno y presidente de la Asamblea Legislativa, Diosdado Cabello, de vinculaciones con el narcotráfico. La acusación atribuida al capitán de corbeta Leamsy José Salazar puede anular a Cabello como alternativa para reemplazar a Maduro y agravar la percepción de círculos de inteligencia sobre nexos de líderes del Socialismo del Siglo XXI con el submundo de la ilegalidad. La delación del oficial ha agravado la desazón de los dos líderes con tres ex presidentes de la región (Colombia, Chile y México) que estuvieron en Venezuela hace una semana y convocaron a la región a honrar la Carta Democrática de la OEA y reclamar contra las violaciones a los derechos humanos bajo el régimen Maduro-Cabello. Las declaraciones de Andrés Pastrana, Sebastián Piñera y Felipe Calderón se agregaron a un desencanto creciente con los regímenes populistas que se percibe en el hemisferio. Las colas que siguen formando los venezolanos en las afueras de los supermercados testimonian el fiasco de la peregrinación reciente de Maduro en busca de efectivo para paliar las angustias de la escasez de casi todo. Pocas veces un jefe de estado ha salido de su país con la mano extendida a buscar auxilio financiero, gestión paradojal después de recibir durante década y media cerca de un billón (doce ceros) de dólares por sus exportaciones de petróleo. ¿“Trajiste leche”?, le preguntó el opositor Henrique Capriles. La pregunta fue no tuvo respuesta del gobierno. Las colas testimonian el fracaso monumental del experimento socialista lanzado por el comandante Chávez. Maduro y Cabello no reconocen la gravedad de los males que aquejan a su país, que “ahora sí cuelga de un hilo”, dijo el ex presiente costarricense y Premio Nobel de Paz, Oscar Arias. Son como los elefantes del estribillo que alegraba fiestas de antaño mencionando a dos paquidermos que se balanceaban sobre la tela de una araña. La tela de araña es la escasez que exhibe Venezuela en todos los ámbitos de la democracia y la economía. Podrán hasta intentar balancearse, pero todos saben que es imposible y que se trata de un juego que solo puede acabar en tragedia.

El verdadero desafío

El ingreso del  presidente Evo Morales a su tercer mandato ha estado marcado por muchas de las referencias a las que el país está acostumbrado con este tipo de acontecimientos, desde la reiteración de datos macroeconómicos (reservas monetarias e indicadores sociales), proyectos de infraestructura (carreteras y hospitales) hasta las nuevas metas para reducir la pobreza.  El  gran ausente en su discurso de posesión fue el tema de mayor interés para Bolivia pues representa el sueldo del  que vive el país y sobre el que se basan los proyectos para el quinquenio que ha empezado: gas natural, petróleo y precios.

Nada dijo sobre el derrumbe de los precios que ha colocado en terapia intensiva a la economía de los exportadores, especialmente de Venezuela, Irán y Rusia, tres amigos predilectos de Bolivia, y surgieron algunas contradicciones entre  deseos y palabras.  A poco de reiterar que su gobierno desea restablecer relaciones con Estados Unidos, cargó contra el “imperio”. Y en cuestión de horas contradijo a su colega venezolano Nicolás Maduro, abochornado por el reclamo para que Venezuela pague sus deudas a Enatex, cuyos más de 1.000 operarios tienen el empleo amenazado y llevan meses sin recibir salario.

Antes de venir a Bolivia, Maduro había dicho “Dios proveerá” para abastecer de alimentos a su país.  Morales fue más preciso y pragmático al hablar el viernes en la posesión de sus nuevos ministros: “Si el imperio norteamericano nos ataca políticamente y económicamente…no nos va a salvar Dios; el pueblo nos va a salvar”.

En la misma jornada, el precio del petróleo volvió a caer, en una tendencia que aún no encuentra una  base firme sobre la cual asentarse y garantizar una relativa estabilidad. Haber pasado por alto la tempestad petrolera pareció reflejar la incomodidad de las autoridades para abordar el problema que representa dejar de recibir este año cientos de millones de dólares menos de lo que se esperaba de las ventas de gas natural a Brasil y Argentina.

No hay una cuantificación del impacto directo del derrumbe de precios, pero igualmente grave puede ser la declinación de las economías de nuestros dos vecinos. La de Argentina está en contracción  y  Brasil proyecta un exiguo 0,3% de crecimiento de su producto interno bruto este año. (Las autoridades nacionales anticipan un crecimiento superior al 5%, uno de los mayores previstos para el año que ha empezado).  Eso se traduce en dificultades para exportar otros productos que tienen mercado en esos países. No es buena noticia en momentos en que los técnicos bolivianos se preparan para empezar a hablar de un nuevo contrato de venta de gas a Brasil. El vigente acaba a mediados de 2019.

El declive también ocurre cuando YPFB debe contar con reservas más altas que las actuales, que solo bordean la mitad de los volúmenes que se creía hace ocho años, o apenas un sexto de  lo que se dijo que guardaba Bolivia cuando se aseguraba que el país era la cuna gasífera del continente.

El verdadero desafío del  gobierno que ha empezado a operar el pasado viernes es incrementar las reservas de gas. Eso requiere de inversiones en una escala que la empresa nacional no tiene condiciones de generar. Debe recurrir al capital privado internacional, lo que no concuerda con las frecuentes predicciones del presidente sobre la muerte del capitalismo.

Orwell in Chile

Originalmente publicado en Notes on the Americas:

Grafitti on a wall in Santiago provided the cover picture for the Chilean edition of 1984. Grafitti on a wall in Santiago provided the cover picture for the Chilean edition of 1984.

This month marks the 65th anniversary of George Orwell’s death, and here’s one of the lesser-known stories of the great writer’s legacy, courtesy of the Pinochet regime in Chile.

It was 1983, the military dictatorship had been in power nearly ten years and the first stirrings of protest on a national level were about to explode into demonstrations up and down the length of Chile’s narrow territory. Three young journalists—two Chilean, one American—began an afterhours project to translate and publish Orwell’s dystopian masterpiece, 1984.

There were plenty of copies of Animal Farm, Orwell’s bitter satire of Stalinism, on offer in Chilean bookstores, but 1984 seemed conspicuous by its absence.  A search around Santiago turned up a Spanish language copy in the British Council Library, an edition translated in Spain under Franco which had…

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La gateadora

Los precios de casi todas las materias primas y productos agrícolas  declinaron a lo largo del año que acaba de irse. Este lento descenso ha sido eclipsado por el derrumbe estrepitoso del petróleo y sus consecuencias económicas y políticas más inmediatas, pero su amenaza sobre naciones como la nuestra puede ser mayor que la que nadie querría imaginar. Ese avance puede poner a prueba la creencia de que las reservas monetarias del país son garantía en los tiempos de vacas flacas a los que se ha ingresado.

Están acosados los 15.000 y pico millones de dólares de los que se ufanan las autoridades. Una porción está en oro, cuya cotización ha bajado en un 40%  la semana que pasó respecto a un año atrás. El euro, parte de la canasta de divisas del Banco Central, declina frente al dólar, que se yergue poderoso con la economía expansiva del mayor país capitalista.  Al cuadro se agrega el declive de las remesas de bolivianos en Europa, que se encogen al igual que el valor de la moneda europea o que deben retornar al país porque no hay más trabajo.

Soya y granos en general no están más en los niveles de hace dos años, cuando el júbilo de los productores ensordecía. Los minerales también retroceden y los productores procuran subsidios del Estado.

Con Cuba y Estados Unidos en pleno deshielo, y Rusia empantanada en su condición petro-exportadora, están cada vez más solos  los que creen que el capitalismo está por morir.

Nadie ha arriesgado decir oficialmente cuánto Bolivia dejaría de percibir en el nuevo ciclo  petrolero. El presidente dijo que la  nueva tendencia sólo “salpicaría” a Bolivia, el Ministro de Finanzas aseguró que los ingresos menores serían compensados con los combustibles importados más baratos, pero sin ofrecer cifras para corroborar la afirmación,  y el vicepresidente dijo que desde julio o agosto la merma estaría entre 40 millones y 60 millones de dólares. Si decía que eso sería mensual, se habría aproximado a la realidad.

El ex prefecto de Santa Cruz Rolando Aróstegui compara el panorama con el que ofrece un fenómeno de la temporada lluviosa que en el Beni se lo conoce como “la gateadora”. Las aguas sobrepasan sus contenciones naturales y avanzan desde todas las direcciones a ritmo lento, persistente y avasallador, dice Aróstegui, y sus efectos resultan calamitosos si las comunidades por las que avanzan no se unen  para crear defensas. Eso incluye reconocer errores, subsanarlos,  resolver disputas y sanear agravios en aras de un bien mayor: evitar que “la gateadora” destruya todo.