Notas al margen

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Los medios informativos impresos, radiales y televisivos y los sitios electrónicos que se nutren de los medios impresos o sus páginas digitales vivieron una extraña jornada de indecisión que los incapacitó para lidiar con la muerte brutal del Viceministro Roberto Illanes tan pronto como se supo la noticia. Erbol partió primera con la información y estuvo como única referencia durante las horas dominadas por la incertidumbre. A través de radio Pio XII, parte del conglomerado de 300 emisoras que forman la cadena, tuvo la iniciativa de hablar con el director de una radio que reportaba la tragedia para Erbol. La operación noticiosa estuvo a cargo del periodista Moises Flores, director de la Radio Fedcomin (Federación de Cooperativas Mineras).
En la que quizá fue una de las mayores primicias de su vida, informó que había visto el cadáver de la autoridad del gobierno ¨en la zona de las antenas¨ de la emisora, probablemente en el patio o fuera de los estudios de transmisión. A partir de ahí pasaron cinco horas antes de que el Ministro de Gobierno Carlos Romero hablase al país. El lugar donde fue dejado el cadáver de la autoridad era impreciso. A la versión del periodista Flores se agregó la del Ministro de Trabajo Gonzalo Trigoso quien dijo que el cadáver del funcionario estaba en un barranco. La localización del cadáver de la infortunada autoridad se convertía en un eslabón importante de la investigación. Tras la versión que ponía Erbol en sus páginas, vino la petición (tal vez el término no sea apropiado) del Ministerio de Comunicaciones para reprimir toda información sobre el caso mientras no hubiese una versión oficial. No hubo un detalle justificativo de la decisión, pero consiguió el propósito de levantar, de momento, una muralla alrededor de la noticia.
La mayoría de las versiones digitales de los medios calló lo ocurrido durante horas. La televisión encontró una razón para no informar y las emisoras de mayor sintonía continuaron la programación habitual que llena las primeras horas de la noche. Y salvo raras excepciones, las páginas digitales de los medios impresos pasaron por alto lo que ocurría. Página Siete estuvo entre las excepciones al mantener en su primera página la escueta versión que había dado Erbol, la única que durante horas tuvieron los bolivianos. A diferencia de lo que ocurría entre medios locales, algunos sitios internacionales de la web, en base al trabajo de corresponsales de agencias de noticias, traían información amplia de lo que acababa de ocurrir.
Transcurrieron más de cinco horas entre la emisión del boletín de Erbol y la declaración televisada del Ministro de Gobierno, Carlos Romero. Si alguien esperaba que el funcionario trajese algún detalle mayor sobre la suerte del viceministro se encontró con que la autoridad, voz trémula y palabras que parecían pesarle toneladas, solo confirmaba la tragedia anunciada por el periodista radial. La voz del presidente Morales solo vino mucho después, para denunciar una conspiración, los actores acostumbrados: la derecha, el imperialismo y el capitalismo.
La tragedia de Panduro, el lugar del crimen, es reminiscente del asesinato de Vicente Álvarez Plata, cuando era Ministro de Asuntos Campesinos de Hernán Siles Zuazo, en 1959. Lo mataron campesinos de Achacachi pero los culpables, a aquellos que se presumía que fueron culpables, no fueron ni enjuiciados ni castigados.
La tragedia es también un desafío y una oportunidad para los medios tradicionales. Hay avidez por conocer, no mediante opiniones sino vía información, detalles relevantes de lo que ocurrió, por qué ocurrió y cómo y en qué magnitud alteran el escenario político del país. De modo general, algunos observadores ven en lo ocurrido el eslabón de una cadena extensa que se origina en las estrecheces económicas a las que ha entrado el país.

De Almagro a López (y a Maduro)

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El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ha enfilado de nuevo sus baterías sobre Nicolás Maduro y su régimen, al que declara fuera de la democracia desde que, hace pocos días, el Tribunal Supremo de Justicia decidió ratificar la condena de casi 14 años de cárcel que una juez había dictado contra el dirigente opositor Leopoldo López. El documento de ocho páginas es un dominó cuyos efectos se extienden sobre todos los regímenes regidos por el Socialismo del Siglo XXI.
Esta noche, entrevistado por CNNE, Almagro se explayó con detalles sobre la carta que dirigió a López, el joven dirigente político a quien los jueces acusaron de haber enviado mensajes subliminales (Ud. ha leido bien) a las multitudes que manifestaban contra el régimen madurista hace dos años. Rosa Amelia Asuaje, la linguista que hizo el estudio sobre las palabras y tonalidades del discurso en el que el régimen apoyó la acusación, dijo que la juez parafraseó el informe y lo manipuló para adecuarlo a la condena.
La carta de Almagro contiene advertencias válidas para todos los países involucrados con esa corriente y anticipa nuevos movimientos diplomáticos contra el régimen de Maduro. El texto del documento, tomado del diario Panorama, de Maracaibo, se le puede leer aquí.

 

Alertas tempranas

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El nivel de las aguas del Titicaca disminuyó tres metros en 40 años; solo en la región del Chaco cruceño hay medio millón de reses en riesgo de morir por falta de agua; el agro de Santa Cruz ha perdido ya 120 millones de dólares, la ganadería beniana también está asolada por la sequía. El norte, el centro y el occidente también sufren las inclemencias del clima. En breve, más de un tercio de todos los municipios del país está en apronte ante el peligro de calamidades mayores. El mensaje es claro: este año será uno de los más calientes desde que hay registros estadísticos y es difícil asegurar que el fenómeno no aterrizará con furia en las mesas bolivianas.
La vida cotidiana del país, entretanto, no luce afectada y la reacción de las autoridades nacionales tampoco parece a la altura de la emergencia. Las crisis de las naciones demoran en madurar y cuando se forja una unanimidad para combatirlas es, por lo general, muy tarde.
La que llevó al fúnebre ¨Bolivia se nos muere¨ pronunciado por Víctor Paz Estenssoro el 29 de agosto de 1985 se gestaba desde hacía más de un quinquenio y cuando estalló tuvo la fuerza de un huracán que arrasó con lo que encontró a su paso. Una mirada fugaz al pasado reciente puede ayudar a percibir mejor nuestro presente.
En 1977 ya había síntomas claros del desastre. Un endeudamiento externo insoportable, caída de la producción, déficit comercial y el derrumbe de los precios del petróleo fueron factores que allanaron el camino para alejar a los militares del gobierno. Vino la crisis electoral y luego de elecciones sucesivas la presidencia de Walter Guevara Arze. Más consciente que otros líderes, Guevara reclamaba un período mínimo de dos años para poner cierto orden en la economía y prevenir un descalabro mayor. No le hicieron caso y vino el golpe del general Alberto Natusch, quien ingresó al récord nacional por la violencia de su ascenso y su exigua duración (sólo 16 días). Su sucesora Lidia Gueiller duró ocho meses sobre las bayonetas y ocurrió lo peor cuando, con tanques, metralla y paramilitares, se encaramó el general Luis García Meza. Cumplió un año y dos semanas para dar lugar a una sucesión de generales hasta que los militares arrojaron la toalla, recibió el mando Hernán Siles Zuazo y sobrevino la era democrática en cuyo curso, con altos y bajos, inclusive el frenazo en seco a una inflación descomunal, aún se encuentra el país.
Gobernar con los vientos de los buenos precios para las exportaciones a favor ha sido relativamente fácil. Ahora que el país ha empezado a transitar por el sendero angosto de la austeridad, es bueno repasar las lecciones del pasado y preguntarse si han sido aprendidas como demandan las circunstancias.

Periodismo en español (made in USA)

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Una encuesta preparada y conducida por un colega argentino sobre el periodismo hispano en Estados Unidos ha puesto en evidencia realidades del periodismo en español en Estados Unidos y descubierto semejanzas con las dificultades que suelen verse en nuestras latitudes hispanoamericanas.
Publicado por la Universidad de Harvard, el trabajo de Jorge Ignacio Covarrubias muestra que no por estar radicado y tener su mercado de lectores en la primera potencia mundial, el periodismo en lengua española vive el mejor de los mundos.
El trabajo es revelador y referencia para las redacciones de los diarios de la región. Con gran parte de su público de origen mexicano, colombiano, y puertorriqueño, una buena porción es de circulación gratuita y depende de la publicidad. Más de la mitad de los encuestados (54%) consideró entre regular y deficiente la calidad de los medios, con la mayoría dedicada a informar y muy poco a investigar. En la descripción de uno de los encuestados, la calidad del lenguaje es, con frecuencia, ¨atroz¨, deformado por el uso de regionalismos y del ¨spanglish¨, la fusión coloquial del inglés con el español.
Covarrubias fue parte del departamento latinoamericano de la Associated Press durante décadas. Su conocimiento de temas de la Iglesia Católica lo ha convertido en uno de los periodistas mejor informados sobre temas religiosos. Acompañó a Juan Pablo II por algunas de sus giras por América Latina y participó en coberturas de acontecimientos noticiosos que requerían el máximo esfuerzo y la mejor calidad. Su calidad ganó respeto por su prosa limpia y precisa. Una vez en Colombia, el venerable El Tiempo, por lo general renuente a registrar crónicas que no fuesen de sus propios reporteros, no pudo ignorar una que escribió el colega argentino sobre una señora mayor de ¨rostro acartonado por el dolor¨ que viajó desde un lugar remoto de su país para acercarse a la zona donde el Pontífice celebraba una misa. Era el cementerio gigante que el volcán Nevado del Ruiz había provocado, que acababa de explotar y cubrir en lava a un pueblo entero con sus 25.000 habitantes, entre ellos un pariente de la anciana.
Sus condiciones profesionales le valieron para conseguir que 140 colegas en 44 estados y en Washington respondieran a la encuesta. Su tarea fue lograda a lo largo de meses de consultas, llamadas telefónicas, mensajes electrónicos y, sobre todo, con dosis extraordinarias de paciencia y tiempo.
En la introducción a su trabajo, el autor destaca la proliferación de medios en español desde la aparición del primer periódico estadounidense en lengua hispana en Nueva Orleans, en 1808: El Mississipí. La iniciativa se extendió hacia todo el país, cuya geografía alberga a más de 50 millones de hispanoparlantes que hacia mediados de siglo serán el doble, una garantía para los emprendimientos en la lengua de Cervantes. Uno se imagina la avidez que pueden producir estudios demográficos en un tiempo en que Estados Unidos marcha hacia elecciones presidenciales en noviembre y el voto hispánico representa una tajada considerable (17% de la población con tendencia al 25% en 2050).
El autor se planteó preguntas que provocan curiosidad por conocer respuestas. ¿Cuáles son los medios informativos en español? ¿Dónde funcionan? ¿Quiénes son sus responsables y qué opinan de su profesión? ¿Cuántas mujeres trabajan en ellos? ¿Qué tipo de noticias publican? ¿Adoptan su lenguaje a las características lingüísticas de sus lectores? ¿Ayudan a la difusión y perfeccionamiento del español? Las preguntas fueron muchas más y  las 80 páginas de la encuesta dejan abierto el camino para muchas otras interrogantes que subrayan el valor del periodismo de investigación.
En la actualidad Secretario General de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Covarrubias pasó a retiro de las filas de la AP en mayo pasado. Su trabajo fue publicado a principios de año por la Universidad de Harvard, en su Instituto Cervantes, facultad de artes y ciencias.

Aniversario en tiempos de tormenta

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A principios de este mes cumplió 73 años una de las expresiones más célebres del periodismo venezolano y una de las ventanas de una lucha obstinada por la libertad de prensa en el universo hispano-parlante. Junto a Tal Cual Digital, El Nacional de Caracas es el medio periodístico de crítica más abierta al régimen de Nicolás Maduro. Y uno de los que ha pagado un precio muy alto por ejercitar esa libertad. Fundado el 3 de agosto de 1943, su aniversario transcurrió como una jornada informativa más en un largo camino de oposición al régimen del Socialismo del Siglo XXI.
Fundado por el novelista Miguel Otero Silva, El Nacional contó, en las historias escritas por sus reporteros y editores, los pasajes más relevantes de la vida contemporánea venezolana. Sus páginas se lucieron con informaciones sobre la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en 1958, y el advenimiento de la democracia, en la que alcanzó su mayor esplendor. Sus páginas fueron recorridas por escritores de primera magnitud, Arturo Uslar Pietri, Ramón J. Velásquez y Simón Alberto Consalvi, entre ellos. En los años de las dictaduras en América Latina, este diario, que nunca renunció al formato tradicional, fue una de las pocas luces informativas veraces en el continente.
Y fue también un refugio para quienes subían desde el sur del continente perseguidos por los regímenes de fuerza. En la delantera de estrellas de El Nacional figuró Ted Córdova-Claure, (Catavi, Bolivia 1932-Havelock, USA 2011) una de las figuras más señeras del periodismo boliviano. Firma conocida en las redacciones de los diarios del continente, tras asumir la jefatura de informaciones internacionales, Córdova-Claure confirió al periódico una jerarquía informativa mayúscula. Gracias a la red de amigos y de contactos forjada por este compatriota boliviano, El Nacional estuvo entre los primeros en contar con corresponsales propios en las principales capitales del continente. Desde sus oficinas en el barrio de El Silencio, los regímenes autoritarios y dictatoriales estuvieron en jaque constante. Con Córdova-Claure destacado a Londres y Carlos Silva Valero, subdirector de la sección, a Buenos Aires, la cobertura que ofreció el periódico sobre la guerra de las Malvinas estuvo entre las más completas de los medios de habla hispana.
La posición crítica del periódico respecto a la estructura de poder que dominaba Venezuela durante gran parte de la era democrática lo llevó a apoyar al Tcnl. Hugo Chávez en la elección de 1998. A los pocos años, el régimen del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) empezó a considerarlo un enemigo. Miguel Henrique Otero, hijo del fundador y uno de los periodistas perseguidos por el régimen Nicolás Maduro, es hoy voz itinerante a favor de la democracia en su país. Por ironía, había sido uno de los simpatizantes del régimen del comandante Chávez en sus primeros años.
Bajo una dieta forzosa de papel que impuso el gobierno a la mayoría de los medios impresos, ha dirigido esfuerzos notables a su edición digital. La reproducción de informaciones que el año pasado publicó un periódico español sobre vinculaciones de líderes del régimen con un cartel del narcotráfico le significó un juicio por difamación aún en curso. La noticia que había registrado el diario ABC de Madrid se basaba en informaciones del capitán de corbeta Leamsy Salazar, uno de los encargados de la seguridad de Chávez y también de Nicolás Maduro.
La lucha cuesta arriba que libra el diario se siente en el bolsillo de sus lectores. Un ejemplar de su edición aniversario costaba 700 bolívares, 14 veces los 50 bolívares de Últimas Noticias, uno de sus competidores.
Las dificultades no han empañado su chispa para producir encabezamientos que atrapan al lector. Decía la presentación de una noticia hace un par de días sobre las filas interminables, a veces de más de 30 horas, que deben realizar muchos venezolanos para comprar alimentos:
¨Las largas filas para comprar comida se han convertido en la nueva diversión de un país que estaba acostumbrado a los fines de semanas de fiesta y playa.¨

Esos no volverán

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Hubo desconcierto en las filas oficiales venezolanas cuando hace tres meses el Consejo Nacional Electoral (CNE) de su país autorizó recolectar firmas del 1% de los inscritos en el padrón electoral para iniciar al camino al referéndum revocatorio de Nicolás Maduro.  El desconcierto fue mayor cuando, en una geografía donde el Socialismo Siglo XXI cree tener todo el fervor popular, los partidarios de remover al mandatario y a su partido reunieron, en un par de días, las 196.000 firmas requeridas, una demostración irrefutable del apoyo que los movía.

Al finalizar la recolección, tenían siete veces aquel total. Recién la semana pasada, el CNE validó esas firmas y anunció el siguiente paso esencial: los revocadores deberán reunir un quinto de todo el padrón electoral, es decir unos cuatro millones firmas. Apenas horas después, los revocadores de la Mesa de Unidad Democrática requirieron autorización formal para reunir y presentar todas esas firmas.  El consejo tiene tres semanas para dar luz verde y plazos para la nueva recolección. El CNE (el gobierno) se guía por instinto de conservación y no exhibe ningún interés en acelerar el paso.

Con las encuestas que colocan a Maduro sobre el piso, la oposición está segura de que, en el paso final, al que espera llegar hasta el 10 de enero, tendrá una ventaja superior al 70% de votos y comenzará una nueva historia. Para muchos observadores, eso es lo que el régimen venezolano no quiere: ser apartado por un golpe de votos después de haber alcanzado el poder con aluviones de sufragios ahora extinguidos.

La agonía de Maduro proyecta la del socialismo marxista que resiste salir del gobierno en un país donde creía tener todo para hacer realidad, sin ejércitos de ocupación ni guerras mundiales, lo que no logró la inmensa Rusia.

Pocas veces en la historia de las democracias un país ha tenido que enfrentar tantas dificultades para desembarazarse de un mal gobierno. El rubor inicial por la posibilidad de sucumbir ante quienes lo quieren fuera ha dado paso a demoras cínicas para alargar el calendario.

La tenacidad de Maduro y su partido en aferrarse a un sistema terminal nace de saber que perder el gobierno equivale a una rendición incondicional histórica. ¿Alguien que tenga juicio creería que los venezolanos volverían a votar por un partido o por líderes que los llevaron al desastre?

La lógica sugiere que pasará siquiera un par de generaciones antes de pensar en cualquier forma de socialismo de inspiración marxista, y quizá nunca más en el que aún vive Venezuela. Podría decirse, en parafraseo irreverente del poema inmortal de Bécquer: Esas (esos), no volverán.

Un torpedo sobre Mercosur

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La prisa atropellada del gobierno venezolano por asumir la conducción de Mercosur ha impactado como un torpedo sobre el grupo sudamericano de integración y ha derivado en la amenaza institucional más grave en sus 24 años de vida. En las pocas horas desde la decisión uruguaya de pasarle el mando pese al pedido de sus socios fundadores que no lo hiciera, la canciller Delcy Rodríguez anunció que su país asumía la conducción del grupo. Era un anuncio surreal pues decía tomar las riendas de un organismo cuya mayoría no quería dárselas.
El desagrado manifiesto de sus colegas de Paraguay, Brasil y Argentina –en ese orden- fue repudiado de inmediato por el presidente Nicolás Maduro. Desairado, llamó ¨narcotraficante¨ al presidente paraguayo Horacio Cartes, ridiculizó a Mauricio Macri (¨demacrado¨ le dijo, despectivamente) y apuntó a Michel Temer como impostor. Les dio el título de ¨triple alianza de torturadores¨. Días después, la canciller demandó ¨sensatez¨ a sus críticos en el bloque reacios a aceptar su dirección.
Las tensiones dentro del grupo llegaron a niveles jamás experimentados y entre el jueves y viernes las partes agraviadas intentaban resolver el entuerto en encuentros en Montevideo y Rio de Janeiro. No parecía visible una salida inmediata sino, tal vez, designar a otro país, posiblemente Argentina, o una troika para ejercer la presidencia por el tiempo que le habría correspondido a Venezuela. Entretanto, tendrían que decidir qué hacer con la membresía de un país cuyo presidente los denostó con un lenguaje que un diplomático europeo definió como ¨de cosaco rústico¨. Mercosur se había vuelto un organismo acéfalo.
Venezuela podría ser suspendida del grupo, en una repetición de lo ocurrido hace cuatro años cuando Paraguay fue suspendido por la destitución de Fernando Lugo dispuesta por el congreso paraguayo, que vetaba el ingreso Venezuela. (¿Recuerdan que militares paraguayos denunciaron que Maduro, entonces canciller del comandante Chávez, había sugerido un golpe para mantener a Lugo?) Sin Paraguay activo en Mercosur, Venezuela pudo ingresar rauda al grupo. Medios informados comentaban que no sancionar a Maduro sería invitarlo a que la próxima vez aluda a las mamás de los mandatarios. “¡A Venezuela se la respeta! ¡Somos presidentes de Mercosur y lo vamos a ejercer plenamente, señores de la triple alianza! (…)¨, exclamó el jueves. El problema era cuán grave podría ser la sanción.
Todos estos meses se veía venir una grave crisis en el grupo. Mientras hasta hace un año predominaba el Socialismo del Siglo XXI, sus miembros asimilaban diferencias económicas y estrategias comerciales sin afectar a todo el organismo. Eso fue hasta que en octubre el peronismo marca Kirchner fue derrotado en las urnas y el PT de Brasil avasallado por denuncias de corrupción que han alejado a la presidente Dilma Rousseff y mantienen en vilo el destino político de Luiz Inacio Lula da Silva. La falta de sincronía entre gobiernos de raíz ideológica disímil no pasa desapercibida y no demora en manifestarse.
La renuencia argentina, brasileña y paraguaya a entregar el comando a Venezuela, sumergida en una grave crisis interna desde hace tiempo, se ha agravado con el desgano de las autoridades hacia un referéndum que llevaría a apartar del gobierno a Nicolás Maduro y a su partido. Con destacados políticos opositores presos, crisis alimentaria, farmacias con los escaparates vacíos, hospitales sin insumos médicos, servicios públicos deficientes, criminalidad creciente y amenazas de cerrar la Asamblea Nacional, el régimen de Maduro no se destaca por el respeto a los derechos humanos. Es improbable que los gritos de protesta de Caracas tengan algún efecto en las otras capitales del bloque.
A partir del desdén de los socios venezolanos por el gobierno de Caracas, cada hora que pasaba caldeaba más el ambiente en este tenso fin de semana, decisiva para el grupo creado hace 24 años. A él aspira a ingresar Bolivia.