A la espera de las pruebas

Posted on Actualizado enn

¨Si tenemos que volver a refrescar la memoria colectiva para recurrir a los instrumentos contundentes probatorios de la existencia de esos hechos, lo vamos a hacer nuevamente ante quien sea”. La frase del Ministro de Gobierno Carlos Romero fue dicha hace dos semanas  y, desde entonces, una buena parte del país aguarda con expectativa esos instrumentos probatorios que no llegaron a ser tales durante  más de cinco años de juicio oral  y de nueve que se cumplen hoy  del suceso brutal que le dio origen.   Es uno de los procesos más dilatados del mundo y nada anuncia su pronta conclusión.

Justo un día como  hoy en 2009, el presidente Evo Morales llegaba a Venezuela y denunciaba ante sus colegas del hemisferio, inclusive ante Barack Obama horas después, que habían querido matarlo y que él había ordenado atacar el hotel donde estaban los supuestos insurrectos. Recibió expresiones solidarias casi de todos, excepto del mandatario estadounidense apenas juramentado quien le dijo que su país rechazaba ese tipo de acciones y robusteció en el lenguaje oficial boliviano la identificación despectiva con ¨el imperio¨ en toda alusión a la potencia del norte.

Solo horas más tarde, el Comandante Nacional de la Policía dijo que  los supuestos conjurados, que dormían en el Hotel Las Américas, habían disparado sobre la unidad policial que invadía el hotel y ¨nos vimos obligados a responder…Esta es la versión de lo ocurrido y hay que creerla.¨

Hasta hoy no hay explicación  sobre el hecho de que los alojados en el hotel estaban en cueros cuando supuestamente  atacaron a la unidad policial. Era una condición que ni Freud podría interpretar. Esa condición de atacar piluchos a policías fuertemente armados haría de lo ocurrido un episodio  único en la historia de los enfrentamientos bélicos y ya estaría registrada entre las rarezas de Ripley. (Más detalles en ¨Labrado en la Memoria¨, 729 páginas, Plural, que presenté en la Feria del Libro de Santa Cruz el año pasado.)

Un testigo contundente habría sido el ex fiscal Marcelo Soza, ahora en el exilio, refugiado en Brasil e identificado con el ropaje de aquellos a  los que acusaba, pero luce improbable que las autoridades, inclusive el tribunal del que fue parte, se interesen en extraditar al locuaz ex magistrado para que declare.   Todo apunta a que el refrescamiento anunciado por el Ministro Romero no  tendrá una manifestación inmediata y que el Juicio del Siglo persistirá acumulando récords en tiempo y contenido hasta que el péndulo marque, como en Brasil, un cambio de dirección.

Anuncios

Jornadas de abril

Posted on Actualizado enn

Nota: En primer párrafo corrige: Comisión, en lugar de Corte, como erróneamente salió.

La audiencia vespertina del martes en el Juicio del Siglo se arrastraba bajo una monotonía agobiante de lectura de pruebas cuando las pantallas de los celuares trajeron la noticia de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acogía una denuncia de ejecuciones extrajudiciales y violación de derechos humanos presentada nueve años antes contra el Estado boliviano. De golpe venían a la memoria el asalto armado al hotel Las Américas y la ejecución sumaria y brutal de tres huéspedes que hasta poco antes dormían apaciblemente, desfile de decenas de presos y el comienzo de un episodio tenebroso y atemorizante que para muchos aún no ha restañado.

Las luces de alarma en el gobierno del Movimiento al Socialismo volvieron a encenderse, esta vez con máxima intensidad, pues la admisión significaba poner en el banquillo al Estado Boliviano y quizá a sus máximos representantes, incluso el presidente Evo Morales. La agenda informativa del pais dio un brusco viraje y atrás quedaron otros episodios que hasta entonces ocupaban la atención nacional con prominencia, inclusive el juicio en La Haya por la demanda marítima de la que nadie habló durante días.

Era la primera vez que la Comisión en sus 60 y pico años daba curso a un caso que involucraba al Estado y por ende a las máximas autoridades bolivianas, que la recibieron con desdén.

La fuerza del impacto pudo medirse por las reacciones de las autoridades. El Ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo que el Estado asumiría su defensa y que refrescaría la memoria de lo ocurrido hace casi una década. Las novedades que traería ese refrescamiento provocaban curiosidad, pues en cinco años de juicio oral los acusadores no han logrado comprobar ningún elemento que sostenga la tesis de que desde Santa Cruz se planeaba dividir al país y que la unidad policial armada hasta los dientes que rodeó el hotel había sido ¨injustamente atacada¨ y debió defenderse, como dijo el entonces fiscal Marcelo Soza. Fuera de 51 casquillos de balas contabilizados dese día, una prueba tangible mayor fue una vieja pistola sin cacerinas que uno de los acusados, Juan Carlos Guedes Bruno, vendió a Eduardo Rózsa Flores, con la que éste se armaría para capitanear la gesta magna de rendir al ejército nacional.

El Presidente Morales no argumentó y en un tweet pontificó que admitir la demanda equivalía a defender al terrorismo y separatismo. La afirmación causó  perplejidad entre los defensores de los acusados en el largo trámite del caso. ¨El Presidente no reparó que la misma CIDH que él tilda de favorecer al terrorismo es la que años atrás admitió el caso denunciado por el ahora vicepresidente García Linera cuando estaba preso a fines del siglo pasado. Se debe concluir que ya entonces la Comisión habría estado favoreciendo al terrorismo. Una de muchas conclusiones: el presidente carece de sindéresis, de capacidad de juzgar correctamente¨, dijo con ironía Gary Prado Araúz, abogado defensor.

El Vicepresidente salió desde otra esquina. En Bolivia, dijo, hubo terrorismo e intención de dividir al país que admitieron actores del caso ahora en libertad y algunos fuera del país. El segundo mandatario omitió mencionar que sobrevivientes del asalto policial ahora fuera del país, negaron consistentemente, a lo largo del juicio escenificado en Santa Cruz, que hubiesen pretendido promover una guerra interna y dijeron que, si confesaron culpabilidad, fue para salir en libertad al cabo de más de seis años de prisión y, a escondidas, poder fugar del país.

El memorial de admisión, contenido en decenas de páginas, era un revés a las versiones que el gobierno ofreció desde la madrugada del 16 de abril de 2009.

La noticia de la CIDH era parte de la racha de malas nuevas que golpean al socialismo del Siglo XXI. En Venezuela, Nicolás Maduro estaba cada vez más cercado; en Argentina se acentuaba el sitio judicial sobre la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, y en Brasil, el ícono más valioso de esa corriente, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, estaba a horas de ir preso, condenado en dos instancias, por uso indebido de recursos del estado y corrupción. Nunca las llamas que consumen a vecinos izquierdistas habían llegado tan cerca del círculo boliviano en el poder.

La sensación de estar con las barbas en remojo para protegerse del fuego que quemaba a la figura más emblemática de la izquierda latinoamericana se agravaba cada hora. El presidente Morales acudió al tweet para alentar al acosado ex presidente Lula da Silva. ¨Repudiamos la decisión indignante de la justicia de Brasil…Esa sentencia ilegítima es un golpe imstituicional¨. El aliento que enviaba hacia el hermano mayor de los líderes de su línea en la region debe haberse perdido en el fragor de las horas del largo fin de semana brasileño.

La Ley de Murphy (si algo puede salir e quivocado, saldrá equivocado) que ronda el Juicio del Siglo volvió a manifestarse el viernes. El juez Sixto Fernández, que el dia anterior había suspendido las audiencias hasta el 16 de abril, pues el viernes se debatiría un enésimo pedido del ex dirigente juvenil cruceñista Guedes para defenderse desde su domicilio, no notificó al Penal de Palmasola que el reo debía ser trasladado hasta la sala de audiencias. Los custodios policiales concluyeron que al estar suspendidas las audiencias, Guedes no podía salir el penal.  Defensores y acusados aguardaron durante casi una antes que el juez suspendiera el acto hasta el martes 17 de abril.

Las noticias que llegaban de Brasil condimentaron el caldo todo el fin de semana. El rechazo del habeas corpus para Lula y su prisión inminente por lavado de dinero y corrupción, bajo óptica boliviana, era un presagio de lo que podría ocurrir a otros gobernantes. Por eso, la decisión de la CIDH estremeció a más de un alto dignatario boliviano susceptible de acusaciones de  corrupción o de violación de derechos humanos.

La secuencia de noticias no había declinado y en la semana que empieza crecía la ansiedad por descubrir lo que aún trae este mes de abril.

 

Luchas de la prensa

Posted on Actualizado enn

Sin estridencia y por naturaleza silencioso, el periodismo digital está ganando un espacio abrumador en todo el mundo. Ese fenómeno es más rápido en algunos países que en otros, pero el rumbo es claro: el universo informativo que conocimos hace pocos años experimenta una mutación radical. Es inútil desconocer que las personas que tienen una pantalla celular en las manos se informan más por los medios digitales que por el papel impreso o la radio y la TV. La primera versión de un acontecimiento suele estar en las pantallas de los celulares con más detalle y amplitud que los medios impresos son capaces de ofrecer. Es la diferencia entre la navegación fluvial y la supersónica o entre los 70 días que llevó la travesía de Colón y los siete minutos de un cohete transcontinental.

En su variante de costos, esta transformación es un respiro para la mayoría de los medios, ahora frente a una perniciosa forma de populismo que intenta imponer ¨verdades paralelas¨. Sumado a las apreturas económicas que los acosan, ha surgido con ímpetu estos años la presión autoritaria, incómoda con versiones diferentes y con frecuencia contrapuestas a la oficial. En Venezuela, hace años que El Nacional confirió a la noticia electrónica el liderazgo de sus informaciones, al igual que Tal Cual Digital de Teodoro Petkoff, el guerrillero que hace muchos años renunció a la asfixia socialista y se atrincheró en el periodismo para oponerse a las verdades únicas. Sin recursos para imprimir em papel, se volcó a la plataforma digital desde donde pudo eludir chantajes en la forma de tinta, papel y publicidad oficial. Medios como el de Petkoff, ahora retirado y limitado por achaques de la salud, se han vuelto refugio para periodistas defensores de la libre expresión.

Para muchos medios impresos, incluídos los que acogen esta columna, la información electrónica, por su volumen e inmediatez, es la mejor defensa de las libertades básicas -información y opinión- que los populismos intentan socavar. Las versiones electrónicas alcanzan a más personas que los medios tradicionales ahora obligados a reinventarse y ofrecer más y mejor calidad  para sus lectores. Pregunten a Humberto Vacaflor, de la carta semanal Siglo XXI, sobre el alcance de su boletín editado en Tarija y les sorprenderá saber la geografía que transita. Esta realidad fue entendida hace tiempo por todos los gigantes de la información, obligados más que nunca a valorar cada centímetro de espacio y a buscar profundidad y detalles más vívidos y descriptivos que los ya traídos por las versiones digitales inmediatas. El tema es amplio y complejo y volveré a tratarlo.

Surrealismo sin fin

Posted on Actualizado enn

Después de casi tres semanas de haber conseguido la prisión domiciliaria, Svonko Matkovic Ribera logró, dos graves tumultos mediante, dejar el Penal de Palmasola y transcurrir al lado de sus padres los rigores de la privación de libertad bajo la que ha vivido durante ocho años de encierro en el penal. Las dos conmociones fueron como el saludo final de una de las cárceles más temidas del mundo al dirigente del Comité pro Santa Cruz. Llegó allí bajo la acusación del ahora prófugo y refugiado en Brasil, Marcelo Soza Álvarez, el magistrado que redactó las acusación que incriminó a decenas de cruceños acusados de conspirar para la secesión de Bolivia. La acusación no ha sido probada hasta ahora, y el juicio oral, que tiene a Santa Cruz como escenario, se desarrolla a paso de cangrejo desde hace cinco años.  Uno más y llegará a la primera década el acontecimiento brutal que le dio origen, el 16 de abril de 2009.

Matkovic era uno de los tres acusados aún presos en Palmasola por el plan secesionista diseñado por Soza, que incluía hipótesis de alzamientos violentos y asesinato del presidente Evo Morales. Este última acusación fue quitada del pliego acusatorio pues, por la imposibilidad de aportar pruebas fehacientes, habría vuelto insostenible toda la tesis. Los otros dos detenidos -Juan Carlos Guedes y Alcides Mendoza Masavi- aspiran a conseguir también prisión domiciliaria, perspectiva que, de cumplirse, haría del juicio uno de los más raros del mundo. Todos los reos tendrían prisión domiciliaria.

En otras latitudes, la confesión del fiscal acusador, que escapó a Brasil y se declaró perseguido político asegurando que las autoridades bolivianas lo forzaron a incriminar a inocentes, habría sido suficiente para sepultar al juicio. Los sucesores del fiscal agarraron la trama que había escrito Soza y la defendieron a capa y espada. Cantaron victoria sobre la confesión del ex fiscal cuando la representación diplomática boliviana en Brasilia rehusó autenticar la carta que contenía esa confesión. El documento, en su momento el más divulgado en Bolivia, no existe legalmente. Desde entonces han pasado cuatro años y nada hace prever que el Tribunal de Sentencia corregirá el rumbo del caso.

Creí que sería difícil agregar capítulos surrealistas a la obra que presenté el año pasado (¨Labrado en la memoria – anotaciones de un reportero¨) sobre el caso. Sin embargo, la semana que pasó puso en evidencia que el caso continua fértil para la generación situaciones inverosímiles. Hubo al menos dos nuevos episodios.

Juan Carlos Guedes, el ex dirigente de la Unión Juvenil Cruceñista que en la trama organizada por el ex fiscal era el pivote que proporcionaría armamento para la supuesta campaña terrorista y secesionista, fue enviado al hospital a principios de mes para recibir tratamiento por una subida brutal de sus niveles de glicosa (alrededor de 300, casi tres veces los parámetros máximos en ayunas) y presión elevada. El lunes pasado pendía de un hilo la continuidad de la audiencia, pues Guedes estaba retenido por la administración del Hospital Guaracahi mientras no cancelase la cuenta de unos siete mil bolivianos que había demandado el tratamiento que apenas lo había restablecido (su glicosa y la presión sanguínea continuaban disparadas). El oficial encargado de custodiarlo debía conducirlo a la audiencia pero, como nadie pagaba la cuenta y para él era cuestión de honor llevar al acusado ante el juez, se ofreció a sí mismo como garantía de que los valores serían cancelados. Así, para efectos contables, Guedes estaba ¨en prenda¨ y el encargado de custodiarlo también.  El bochornoso episodio fue resuelto el lunes por la tarde cuando el juez Sixto Fernández dispuso que el Ministerio Público pagara la cuenta.

En esas horas surgió un nuevo incidente que impidió que otro de los acusados acudiera a la audiencia. Marco Antonio Monasterio, ex alto funcionario de la Corte Departamental Electoral de la que Eduardo Rózsa Flores había recibido croquis elementales para ayudar a los empadronadores a orientarse y que el ex fiscal consideró como material sensible, estaba anclado en su trabajo en la Intendencia Municipal de Santa Cruz. La guardia municipal se había amotinado por cuestiones salariales y despido de gendarmes y, con el motín, todos los funcionarios quedaron encerrados en la intendencia. Solo al superarse el conflicto los amotinados liberaron a sus rehenes. El mayor juicio penal de la historia boliviana estuvo empantanado durante siquiera un día bloqueado por una cuenta de hospital de poco más de mil dólares y un motín de gendarmes.

Fueron gotas en un mar de precariedad en la que se encuentra la justicia boliviana. Los últimos tres encarcelados del Juicio del Siglo pasaron uno de los mayores sustos de sus vidas cuando hace poco más de una semana hubo un amotinamiento en Palmasola seguido, días después, por la invasión de más de 2.000 policías que tomaron el lugar para requisarlo y llevar a decenas de reos a otros presidios. Las cuentas reproducidas por los medios señalan que hubo ocho reos muertos durante la masiva incursión policial del 14 de marzo, una de las mayores operaciones policiales de los últimos años.

Son aún desconocidos los detalles de la incursion, pero imágenes divulgadas posteriormente mostraban a cientos de reos que, apiñados uno al lado de otro tendidos boca abajo, formaron una gigantesca alfombra humana.  En esa posición estuvieron durante gran parte del día. El único momento en que los reos podían moverse era cuando las incontinencias los abrumaban. Disponían de un balde de pintura en el que podían descargar sus conductos a vista y paciencia de los demás.

Alcides Mendoza, uno de los que estuvo tendido sobre el pavimento aquel día, dijo que ¨todos fueron golpeados¨ por la milicia policial, en su mayoría llegada desde La Paz. En forma vaga habló solo de ¨mal trato¨, pero el cojear acentuado que tenia en la audiencia parecía indicar que el mal trato pudo haber sido bastante peor que el que señalaba. El juez Fernández evitó que Svonko Matkovic contara la experiencia que tuvo la jornada, que probablemente habría sido descriptiva, señalando que el joven ya la había contado directamente al tribunal.

Las sesiones deberán ser reanudadas el 2 de abril.

La educación ante un espejo

Posted on

La preparación deficiente de muchos niños en los ciclos primario y secundario es patente y podría servir como vara para medir otras áreas del estado de la sociedad boliviana. Esa precariedad refleja el empeño que prodigan los gobiernos a la educación.

Que adolescentes desconozcan quién fue Víctor Paz Estenssoro o Jaime Paz Zamora, como mostró un programa televisivo nocturno desde Santa Cruz, exhibe un fenómeno frecuente en sociedades donde la educación es incipiente. En nuestro país es más grave porque vemos ese atraso a diario en el comportamiento y discursos de los líderes nacionales. Paz Zamora, quien asistía al programa que presentaba las respuestas de los jóvenes, escandalizado y con amor propio diagnosticó que presenciaba el ¨estado lamentable¨ de la educación.

Ya no parece novedad que el presidente Morales asegure que los pueblos indígenas lucharon contra todos los imperios, incluso el romano. Es notable que muchos a su alrededor no le hagan notar el tamaño del error y lo nocivo que haga afirmaciones equivocadas pues la audiencia que le cree a pies juntillas las puede repetir. Al cabo de 12 años de ejercicio del gobierno, no hay cómo tolerar errores tan crasos, pues ya pasó el tiempo del aprendizaje.  Tampoco se pueden tolerar bromas sin gracia a costa de las mujeres ni dejar de asombrarse porque las aludidas dejen pasar ofensas sin oponer un gesto ni decir una sola palabra. También aquí hay un ejemplo negativo de sumisión. Las descomposturas dan un pésimo ejemplo.

Es igual de mal gusto haber dicho que un periodista parecía ¨un agente chileno¨ por preguntar lo que Bolivia planea para después del actual capítulo de la causa marítima. Es proverbial aquel dictamen de que las preguntas de un periodista no son impertinentes, pero las respuestas suelen serlo.

Como las sociedades son un tejido, extrapolar las deficiencias de la educación y el comportamiento a otras áreas podría mostrar un panorama insoportable.

Dice el académico de la lengua Jorge Órdenes, uno de los escasos impulsores de una cruzada para crear facultades de historia y literatura en las universidades, que la culpa de que los niños desconozcan informaciones tan elementales de historia no es de ellos ni solo de sus maestros sino de la idiosincrasia de los bolivianos, que son demasiado indulgentes con la precariedad de la enseñanza. ¨La toleran, me dijo, pues muchos la desconocen, y no les preocupa mejorarla¨.

 

El cordero rugió

Posted on Actualizado enn

En escasos segundos se conviritieron en tema obligado de análisis de las principales cancillerías el despido fulminante del ahora ex Secretario de Estado Rex Tillerson y la nueva derrota de los republicanos de Donald Trump en las elecciones celebradas en Pennsilvania. Ambos son eventos con capacidad de influir en las elecciones legislativas de noviembre, cuando Trump y su gobierno estarán a prueba.

La semana apenas empezaba cuando Trump provocó campanazos en las salas de redacción con un tweet que anunciaba la expulsión de su Secretario de Estado, que había dejado la todopoderosa Exxon Mobile para dirigir la política exterior estadounidense. El mandatario estableció un record al fulminar al encargado de la política exterior con los escasos caracteres de un tweet y con igual rapidez anunciar la designación de su reemplazante. Todo esto ocurría cuando la diplomacia estadounidense comenzaba los preparativos para un encuentro de Trump con el norcoreano Kim Jong-il posiblemente a fines de mayo, en el mayor desplazamiento diplomático de la década y que, al ser anunciado, el despedido ignoraba.

Los observadores no lograban esta semana determinar con exactitud qué llevó a Trump al despido tan descomedido. Pero muchos apuntaban a una expresión que tuvo Tillerson respecto a su jefe. Sin que nadie del mundo diplomático se escandalizara públicamente, hace algunos meses lo llamó ¨moron¨, estúpido o idiota, y nunca se retractó. Para el puesto designó al director de la CIA, Mike Pompeo, en una señal inequívoca para la diplomacia de su país, cuyos miembros ahora se sentirían como quien camina sobre brasas.  Aún más elocuente fue la designación de la persona que substituiría a Pompeo. Para el cargo nombró a Gina Haspel (61), quien ya era directora adjunta de la agencia de espionaje.  Amnistía Internacional dice que Haspel tuvo una participación relevante en sesiones de tortura tras los atentados del 11 de septiembre pero investigaciones del Departamento de Justicia no corroboraron la afirmación. Trump tiene una visión magnánima sobre las formas brutales de tortura para extraer información de supuestos terroristas y colaboradores. Dijo que éstas ¨funcionan¨.

Para Pompeo no reprimió su admiración. ¨Tiene una tremenda energía, un tremendo intelecto. Estamos en la misma onda¨, declaró. Las dos designaciones fueron conocidas también por tweets, la nueva forma de comunicación que, para Trump, substituye funciones de la diplomacia tradicional.

La onda post Tillerson se diluyó el miércoles cuando los cómputos electorales determinaron la victoria de los demócratas en las elecciones especiales que se celebraron en Pennsilvania para reasignar un escaño en la Cámara de Representantes cuyo titular había renunciado a raíz de un escándalo por su conducta personal. Conor Lamb (cordero, en español) ganó por apenas 627 votos de un total de más de 1.300.000 sufragantes al republicano Rick Saccone, en un distrito donde elecciones anteriores lo confirmaban como bastión republicano. Hillary Clinton perdió allí por más del 20% de votos y la victoria de Saccone era dada por segura por muchos republicanos, inclusive por Trump.

La zona era considerada tan republicana que incluso perder por un margen estrecho iba a ser una victoria para los demócratas. El triunfo demócrata por un pelo fue un alivio para quienes aguardan las elecciones legislativas de noviembre dispuestos a quebrar la mayoría republicana que apuntala a Trump. A partir de ahí, la administración republicana enfrentaría mayores problemas, incluso la posibilidad de que Trump sea enjuiciado por causa de sus relaciones aún oscuras con Rusia y su conducta personal al parecer poco decorosa.

El cordero rugió en esta elección. Johnathan Allen, de NBC News, dijo en su columna que el victorioso ha enseñado el camino que los demócratas deben seguir para ganar la mayoría de la cámara baja:  escoger candidatos que no irriten a los republicanos por demás. El resto provendría del propio Trump, cuyas políticas, declaraciones públicas y comportamiento propulsaron el vuelco que se dio en uno de los distritos más republicanos de Estados Unidos. Allen escribió: ¨El presidente es tan profundamente impopular entre los demócratas que Lamb no tuvo que recordarles contra quién tenían que votar¨.

La derrota republicana se suma a la sufrida en diciembre en Alabama, cuando el partido de Trump perdió un escaño valioso en el Senado con la victoria de Douglas Jones sobre Roy Moore, por quien Trump había hecho campaña. Perder el escaño significó reducir a un margen mínimo la ventaja legislativa que los republicanos tienen sobre los demócratas: 51-49.

Muchos ahora creen que haber perdido en Pennsilvania esta semana puede representar un paso más hacia un desastre politico republicano en noviembre.

Un viaje relámpago

Posted on Actualizado enn

Pocas veces el Presidente Morales lució tan solo como el domingo que pasó, en las ceremonias de toma del mando del presidente Sebastián Piñera. Al menos respecto a otros invitados, era previsible esa soledad, pero el Presidente no tenia otra opción sino ir. No haber asistido a la toma de mando de Piñera habría servido para subrayar el aislamiento internacional de su régimen. Ir requirió coraje pero la soledad quedó, de todas maneras, expuesta en las seis horas que estuvo en Chile, un récord para una visita presidencial a un país vecino. Antes había jugado fútbol con el ahora nuevo presidente chileno, pero ahora aquel parece un pasado idílico sin señales de que volverá. En la ceremonia estuvo ubicado al lado del Rey Juan Carlos y la esposa del ex presidente uruguayo José Mujica, compañías con las que tenia muy poco para compartir, quizá solo un educado asentir con la cabeza ante cualquier ocurrencia. Partió de vuelta a La Paz apenas ocurrió el juramento de Piñera y en el aeropuerto, con el micrófono en una mano y el papel que iba a leer en la otra, se despidió.

Mucho mejor para él. Sin Hugo Chávez ni Lula o Cristina Kirchner, y ni siquiera Humala, podía haber sido intolerable para el Presidente ver las atenciones prodigadas por Piñera a Macri y la desenvoltura del mandatario argentino en la capital chilena. Macri estuvo al lado del otra vez flamante mandatario durante gran parte de los actos protocolares que precedieron a su juramentación en el congreso. La empatía manifiesta que ambos exhibían, como firmes partidarios de la iniciativa privada, exteriorizaba una imagen de buena vecindad que entre Bolivia y Chile no existe. Los dos hablaron y rieron incluso de sus corbatas, prenda que el mandatario boliviano -así como muchos en Bolivia- ha excluido de su vestimenta por completo. Ver a su colega argentino brindando profusamente con champán, en medio de carcajadas con el anfitrión, tampoco habría entusiasmado al fugaz visitante.

En el aeropuerto lanzó una de las cartas más valiosas que llevaba en este viaje: un pedido de disculpas, probablemente a Chile, como país, por los medios ante los que hablaba (pues) ¨…nunca ha sido mi intención ofenderlo, agredirlo¨ para destacar enseguida que actuaba en defensa propia: ¨Aunque también recibo muchas ofensas por parte de algunos medios de comunicación, por redes sociales, algunos, seguramente son pocos hermanos chilenos, hasta me tratan de (…) indio sin pluma. Quiero decirles: no estoy resentido, no estoy molesto, entiendo perfectamente; somos tan diversos en América Latina; queremos que en esa diversidad haya gran unidad…¨

En ese contexto lanzó la mayor jugada de su viaje al reiterar una invitación ¨para cerrar una herida histórica¨ que permanece entre los dos países. ¨Vengo a extenderles y ofrecerles la mano de la fraternidad. Pongamos todo nuestro esfuerzo, no es imposible…Podemos vencer nuestras diferencias, escribamos juntos, con coraje y valentía, la página más significativa de la historia común de Bolivia y Chile¨.

Fue un cambio marcado en el lenguaje que ha tenido ante las autoridades chilenas, en especial ante las que ese domingo dejaban el gobierno junto con la Presidente Michele Bachelet. Para muchos observadores, era ¨la otra cara de Evo¨, la de los albores de su gobierno ahora con 12 años, con la que posiblemente espera convencer a sus interlocutores a ponerse a trabajar para resolver uno de los entuertos más antiguos del continente. Para la mayoría de los bolivianos, eso significa llegar al Pacífico con un acceso soberano; el adjetivo no ha tenido cabida en la diplomacia chilena. De inmediato, no hubo ninguna señal de que sus palabras fuesen a tener respuesta inmediata, menos ante la inminencia de los alegatos finales de la causa radicada en La Haya.