Francia

Una visión sobre Kurdistán

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Kurdistán iraquí merece la independencia
Por Jorge V. Ordenes-Lavadenz
Kurdistán iraquí de 40.643 kilómetros cuadrados y 8,5 millones de habitantes, autónomo dentro de Irak, celebró un plebiscito a fines de septiembre de 2017 en el que el voto independentista ganó el 92 por ciento. Es una región democráticamente estable y organizada dentro de la inestabilidad política de Irak el cual se mantiene gracias a la ayuda externa sobre todo de EEUU, a los triunfos bélicos que va alcanzando contra el ISIS, y a la habilidad perenne de mantener relativamente satisfechas a las colectividades musulmanas sunitas, shiítas y desde luego kurdas que pueblan Irak, aunque Kurdistán es un caso aparte sobre todo ahora con el resultado de este plebiscito ante el cual el primer ministro de Irak, Haider al Abadi, ipso facto amenazó con enviar fuerzas armadas iraquíes para contrarrestarlo aunque luego escuchó consejo, recapacitó y declaró que no quería guerra entre iraquíes. Irán, Turquía y las milicias iraníes shiítas que están en Irak también mostraron alarma ente el resultado del plebiscito e incluso blandieron amenazas financieras y de hecho que hasta el momento no han pasado a los hechos aunque Irán movilizó tanques y Turquía dijo que iba a cortar el flujo del oleoducto kurdo. Los kurdos a su vez, y ante tales reacciones, dijeron que “no buscaban la libertad inmediatamente”… aunque es obvio que difundieron ante el mundo su preferencia por la independencia lo que no deja de ser un clamor justo dada la historia única que los caracteriza.
 Derrotado el imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, Inglaterra y Francia se repartieron el Oriente Medio y, en el Tratado Sykes-Picot, omitieron por descuido monumental hacer de Kurdistán un país… lo que hoy es reclamo justo de su presidente y su pueblo. Kurdistán iraquí está al sur de lo que históricamente se conoce como el gran Kurdistán cuya población, que se remonta a la época romana, se extiende en porciones territoriales de todos los países vecinos: Irán al este, Turquía al norte con más de la mitad del territorio, Siria al oeste y, el sur ocupa parte del norte de Irak hasta Kirkuk. Todos pendiente de lo que los kurdos hagan. Su capital es Erbil y su presidente de facto es Bazoud Barzani. Su moneda es el dinar iraquí. Tiene un ejército de hombres y mujeres, o Pashmerga, que se ha destacado en las luchas contra el ISIS en el norte de Irak, y en el sur sobre todo por la toma de los pozos petroleros de Kirkuk en 2014, luego de que el ejército iraquí hubo emprendido la retirada.
 EEUU, el Reino Unido y otros países, excepto Rusia e Israel, se han opuesto a la independencia kurda aunque, en vista del resultado del voto, han intervenido para calmar los ánimos e impedir, entre otras cosas, el bloqueo aéreo que en su momento hizo cancelar vuelos comerciales a Erbil. Irán, que controla milicias que luchan en Irak contra ISIS, ha amenazado con avanzar sobre Kirkuk cuyo petróleo es crucial para la economía de Kurdistán. Los kurdos del norte han construido por Turquía un oleoducto hasta el Mediterráneo que permite la exportación. Por otro lado el comercio entre Erbil y Ankara alcanza diez mil millones de dólares al año y el presidente Erdogan de Turquía prefiere no entorpecerlo pese a las endémicas escaramuzas entre kurdos y turcos.
 Kurdistán tiene hoy una economía fuerte que se basa en el petróleo. Su población tiene un nivel de vida 20% más alto que el resto de Irak; además registra las más bajas tasas del pobreza y el más alto nivel de vida. Es una región organizada y segura que mantiene su propias relaciones exteriores y es sede de consulados de EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Suecia, Rusia y Holanda lo que hace que el actual gobierno de Irak no vea con buenos ojos una posible independencia de Kurdistán que, junto con Israel, son las únicas democracias estables de una región convulsa y violenta donde el fanatismo ha demostrado ser infame con la población civil que se ha visto obligada a emigrar por millones sobre todo a Europa… y lo continúa haciendo. 

En un atolladero

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El gobierno boliviano estaba esta noche  en un atolladero. Brasil confirmó oficialmente,  con un pronunciamiento del Ministerio de Defensa, que a fines de noviembre de 2011 el avión en que viajaba el titular de esa cartera, Celso Amorín, fue inspeccionado por autoridades bolivianas sin autorización de Brasil. El acto generó en su momento una enérgica protesta brasileña y una severa admonición a Bolivia contra esa actitud “abusiva”.  La portavoz del gobierno  boliviano había dicho ayer lunes que era “una tomadura de pelo” la versión sobre esa inspección, originada en la versión de un blog y hoy ampliada por el  diario financiero Valor.  Una expresión parecida tuvo el canciller. Esta noche, a ninguno  se le escuchó hablar del tema. Daba la impresión de que el gobierno había sido sorprendido con los pantalones a la altura de las rodillas y enfocado con las luces de la versión oficial brasileña.

¿Por qué, entonces, tanta bulla con la intención de  un diplomático español de inspeccionar el avión presidencial en Viena, donde el 2 de julio el avión presidencial estaba varado?  España pidió oficialmente disculpas al gobierno, pero el canciller David Choquehuanca dijo este martes que el pedido era insuficiente y que el gobierno lo examinaría el miércoles, al igual que otros recibidos en torno a la interdicción al avión presidencial. El gobierno  quiere saber quién  impartió la orden del bloqueo del avión. Hay ansiedad por saber los resultados de ese  examen, que tiene hora marcada: a partir de las 05:00.

Con la información del Ministerio de la Defensa de Brasil tambalean los cimientos éticos del reclamo boliviano en la porción relativa a la intención de un diplomatico español que quería inspeccionar la principal aeronave nacional. ¿Por qué sería aceptable inspeccionar un avión  oficial brasileño y no así un boliviano?

El avión presidencial acabó aterrizando de  emergencia en Austria tras informar que experimentaba problemas con su sistema de control de combustible. Estuvo durante 13 horas en Viena y el mandatario  boliviano consiguió contornar la iniciativa del embajador español en Austria que quería personalmente ingresar al avión. No hubo inspección alguna. En el caso del avión del ministro brasileño sí la hubo, pero Brasil consiguió mantener el incidente en un ámbito  discreto.

Ese episodio ocurrido hace casi dos años parecía confinado al  olvido, hasta que dos diputados de Convergencia Nacional –Luis Felipe Dorado y Adrián Oliva- lo trajeron a la mesa de actualidades al divulgar en Bolivia la  versión que traía  un blog (Diario do Poder)  y después el diario financiero Valor. En su edición del martes, el periódico tituló: “Bolivia inspeccionó el avión de Amorím en busca de opositor”.

Horas después, el Ministerio de Defensa brasileño salió al paso de la versión y aclaró:

“Hubo, en el segundo semestre de 2011, acciones de autoridades bolivianas que configuraron violaciones a la inmunidad de aeronaves de la  Fuerza Aérea Brasileña, una de ellas involucrando al avión que trasladó al ministro de Defensa en viaje oficial a La Paz al fines de octubre de 2011”.

“El ministro brasileño de Defensa nunca autorizó esa inspección; los episodios ocurridos en 2011 fueron objeto de una nota de reclamación de la  Embajada de Brasil en La Paz a la cancillería boliviana; en el documento, la  embajada informó que la repetición de esos procedimientos abusivos llevaría a la  aplicación, por parte de Brasil, del  principio de la reciprocidad;  desde el envío  de esa nota, la Fuerza Aérea Brasileña no registró nuevos episodios de  inspecciones en sus aeronaves por parte de autoridades bolivianas”.

La actitud cautelosa de Brasil ante los episodios que culminaron con  la inspección del avión de su ministro en Santa Cruz podría ser explicada por el deseo de dar un arreglo diplomático al asunto y mantenerlo en un bajo perfil.  Amorím fue canciller bajo todo el  gobierno de Lula y sabe de las reglas del comportamiento para calmar el fuego cuando las llamas empiezan a quemar.

No solamente el gobierno boliviano está en un enredo. La nota compacta de Brasil puede reflejar impaciencia con actitudes de La Paz (su embajador fue acusado ser portavoz de la oposición boliviana por la aceptación del  pedido de asilo diplomático del senador Roger Pinto, y la cancillería brasileña de haber asumido una conducta imprudente). Es plausible pensar que la cuestión aún no está zanjada.

Nota: Edité esta entrada para separar la inspección del veto al avión presidencial por parte de Francia, Italia, España y Portugal. Son dos episodios en la historia grande. Hice también  ajustes en la redacción.

En el rastro de la noche

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El presidente Evo Morales se encontraba la noche que pasó en una tormenta diplomática que lo colocó en el epicentro de atención noticiosa mundial. En Rusia había dicho que evaluaría la concesión de asilo en Bolivia del controvertido contratista de la CIA Edward Snowden, brasa diplomática ardiente que nadie se atreve a agarrar, y al día siguiente, en la estela del temor de que en él estuviese el ex agente, el avión presidencial no podía sobrevolar ni Francia, Italia ni Epaña y le era negado aterrizar en Portugal. Entonces tuvo que ir de emergencia a Austria y de allí esperaba reemprender la ruta hacia La Paz y llegar a Bolivia este miércoles. El susto general del gobierno en Bolivia y, se supone, de la exclusiva comitiva que acompañaba al Presidente, empezó a apaciguarse cuando los países que habían vetado al avión levantaron la interdicción.
La noticia arrasó en los noticieros de la TV con las reacciones de perplejidad y enojo de funcionarios oficiales. Hubo reproches profusos de algunos comentaristas que identificaron el episodio como resultado de “ligerezas” en la conducción de las relaciones exteriores de Bolivia, ahora con escasos amigos en el mundo, y a la soltura verbal del presidente Morales. El analista Alfonso Román, en red Uno, y el ex presidente de la Cámara de Diputados, Héctor Arce, escenificaron un pugilato verbal. La mesa para los debates estaba servida por el discurso del vicepresidente Álvaro García en el Palacio de Gobierno, transmitido en directo por PAT (No Mentirás), precedido por la denuncia del canciller David Choquehuanca, quien aseguró que el presidente Morales era rehén y que la versión de que Snowden estaba en el avión presidencia era una mentira.
El vicepresidente lanzó una filípica contra los gobiernos europeos envueltos en la interdicción del avión y contra Estados Unidos, y llamó “a los pueblos del mundo” a cerrar filas para proteger al mandatario boliviano, de quien dijo que estaba “secuestrado por el imperialismo”. Fue un mensaje fuertemente emotivo. Acusó a los países europeos que intervinieron en la interdicción de doblegarse ante Estados Unidos y pidió que en, en aras de su fuerza cultural e histórica, Europa no asuma el papel de gendarme que secuestró a un gobernante indio. No se conocía oficialmente si Washington había jugado algún papel en la interdicción.
El analista Román, conocido en Santa Cruz pero desconocido por el ex presidente de la Cámara Baja, destacó que hablar de asilo para un perseguido por Estados Unidos había sido una irresponsabilidad que reflejaba una política exterior que no calibraba consecuencias. Arce replicó con dureza desde La Paz. Su respuesta provocó que, después, el conductor Enrique Salazar, dijera que Román había sido una víctima de la discriminación. Espero poder ver el segmento televisivo subido en la internet, pues se trata de una pieza que vale la pena ver lo mismo que el mensaje del Vicepresidente.
Otros asumieron un rol de ataque o defensa del gobierno y de solidaridad o con el presidente Morales y su gobierno. Hubo mención a casos irresueltos por la justicia, como la paliza sobre el Tipnis y Jacob Ostreicher. Fue una noche nada feliz que provocará más reacciones.