Iglesia

Sobre extranjeros y aguinaldos

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La sensación de holgura financiera que exhibe el gobierno se ha vuelto a manifestar con una orden que pocos países podrian soportar: pagar un sueldo mensual extraordinario a todos los asalariados este fin de año. Esa sensación apoya la creencia de que Bolivia es suficientemente fuerte como para sustraerse de los efectos de la contracción (Argentina) y recesión (en Brasil) de sus mercados de exportación de gas natural. En medio de esa convicción optimista de las autoridades, ha surgido la voz de la Iglesia Católica sobre las dificultades de muchas de sus obras para pagar el nuevo salario.

Los beneficiarios de esas obras expresadas en escuelas, hospitales, enfermería y gran variedad de servicios asistenciales en todo el país suman decenas de miles que, de otra manera, tendrían que recibir atención del estado. Si éste puede pagar 14 salarios o más, es suresponsabilidad adminisgtrar los recursos que pertenecen a todos los bolivianos, pero no debe obligar a todos a hacer lo mismo o pretender que la jauja alcanza a todos y que todos pueden realizar el mismo esfuerzo. Así como suben, los precios de las exportaciones pueden bajar y no es sensato decir “yo no me mojaré cuando llegue la lluvia”.

La pobreza que afecta a gran parte de la población sólo encontrará alivio permanente con la generación de empleo establey sueldos dignos, desafios mayores de todo país en desarrollo. Un estudio serio podría decir cuántas empresas privadas, pequeñas y medianas, pueden pagar el nuevo aguinaldo sin que el desembolso represente un tiro en la propia pierna.

A la orden que ha puesto un jaque financiero a obras de la Iglesia se ha sumado la exigencia de un legislador oficial de que todos los obispos en Bolivia sean bolivianos. Desde que Lucy emigró del lago Victoria hace dos millones de años en el largo sendero de la evolución, la humanidad camina en dirección diferente a toda forma de xenofobia. Bajo el criterio del legislador, el Papa Jorge Mario Bergoglio no habría llegado a ser obispo de Buenos Aires. La idea no tiene sustento y resultaría peligrosa de ser, siquiera en hipótesis negada de antemano, aplicada a otros ámbitos, al político, por ejemplo. Una mirada al mundo, inmediato o más allá de nuestras fronteras, lo haría sonrojar.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

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Un conflicto que, hasta ahora, sólo crece

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Anales de una jornada de abril

El paro convocado por la COB ha cumplido diez días con una tendencia incuestionable: hacia arriba. Cada vez es mayor la gente en las calles y las marchas empiezan a esparcirse por todo el país.  Esta noche había un desfile de teas en Potosí, ayer las marchas habían prendido en Sucre y Santa Cruz y otras ciudades, y las fuerzas del gobierno agrupadas en el MAS empezaban a buscar escudo en los campesinos: el Consejo Nacional para el Cambio (CONALCAM)  hizo saber que se preparaba para contrarrestar el movimiento obrero, apoyar el aumento del 10% para los salarios de determinados sectores ofrecido por el gobierno, y asumir la defensa del régimen y del proceso que encabeza. No anunció ningún cronograma,lo que arrojaba dudas sobre su postura,  pero el anuncio tuvo una réplica inmediata del Secretario General de la COB. Jaime Solares dijo que los obreros no tenían miedo de los trabajadores del campo.

“No hay que ser chupamedias”, dijo Solares e  invitó a los líderes de la organización circunstancialmente adversaria a ir a la sede de la COB y discutir los problemas que están sobre la piel del país. “Se trata de un pretexto de (el vicepresidente) García Linera para enfrentar a los obreros con los campesinos”, se lo escuchó decir en los noticieros de la TV. La Vicepresidencia no emitió ningún comentario. La sensación que uno tenía es que pocas veces -no he visto algo así en más de tres ños en Bolivia- el país ha estado tan convulsionnado, y sin una luz al final del túnel.

El paro acompañado de bloqueos y marchas habían embotellado a La Paz, de acuerdo a las quejas escuchadas por los noticieros de la radio y la TV. La población exasperada empezaba a sentir los inconvenientes del movimiento. Igual que  “antes”. El reloj histórico de Bolivia parecía haber retrocedido de golpe seis años, por lo menos en lo que concernía a la tranquilidad social. En otras circunstancias, las llamas políticas también habrían empezado a  elevarse.  Era evidente que el gobierno del presidente Morales empezaba a sorber el cáliz amargo de la intranquilidad en las calles y las presiones para acceder a los reclamos por mejores salarios. Sólo que él no estaba en las calles y, más bien,  se enfrentaba a una demanda pertinaz y masiva para que el estado conceda un 15% de aumento general. De acuerdo a los cálculos del gobierno, un aumento así ensancharía el hueco actual de las arcas fiscales en más de mil millones de dólares, cerca de un 4% del PIB (el valor de todo cuanto un país produce en un año). El déficit con el aumento del 10% llegaría a 880 millones de dólares. Con 15%, el presupuesto nacional, según el gobierno, colapsaría. Todo bajo una administración que se jactabas de haber logrado un equilibrio entre ingresos y gastos fiscales. Como se puede ver y sentir, el slogan de “gobernar obedeciendo al pueblo” ha sido colocado entre el yunque y el martillo. Entre la realidad fiscal boliviana y las demandas obreras.

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En Santa Cruz, la población vivió la jornada con ojos y oídos en los noticieros de la radio y la TV para saber de la marcha de las investigaciones sobre quién es el pistolero que descargó dos disparos sobre el vehículo del gobernador Rubén Costas y lo hirió en la sien izquierda. Hay varios detenidos, incluso uno que portaba un revólver calibre .38, el calibre de la bala que hirió al gobernador. La atención pública también se dirigía hacia la salud de la autoridad departamental que, por los informes médicos, tendría que permanecer aún varios días en la Clínica Foianini. Pero estaba fuera de peligro, y eso era un alivio general.

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La atención cruceña estaba dividida. Al mismo tiempo la población también observaba preocupada el desarrollo del proceso contra 39 acusados del fiscal Marcelo Soza  y aguardaba perpleja sobre lo que ocurrirá tras la orden de aprehensión emitida contra cruceños prominentes: los generales retirados Gary Prado Salmón y Lucio Añez, y el médico Juan Carlos Santisteban (correcto), dirigente de Falange Socialista Boliviana, y el funcionario de la Cooperativa de Teléfonos COTAS, Hugo Paz (correcto).  Curiosamente, las acusaciones contra casi todos los acusados se basan en declaraciones de Ignacio Villa Vargas, “El Viejo”, quien poco después de declarar ante el fiscal el año antepasado,  fugó de Bolivia y afirmó que todo lo que dijo fue producto de presiones de sus interrogadores. La controversia remató con un video en el que se asigna un rol de principales protagonistas a Juan Carlos Núñez (hay una voz directora que muchos aseguran que es suya) y Edson Alí (se lo ve filmando), ambos (ex?) funcionarios próximos al gobierno y sus mecanismos de seguridad, aparentemente en el momento en que le entregan $US 31.500 como supuesto pago por las acusaciones que había formulado. Las preguntas en torno a ese video, pilar de las acusaciones del fiscal Soza, eran numerosas pero no tenían respuesta de los implicados. Hoy, por lo que se escuchó en la TV y la radio, se acogieron al derecho al silencio y rehusaron hablar. Pero las consecuencias de las acusaciones de “El Viejo”, que ha insistido en que en Santa Cruz había un movimiento separatista,  seguían invariables. Un grupo de parientes de los procesados se mantenía en vigilia en la Plaza 24 de Septiembre.

Sobre el entripado que representa el proceso, cayó un rayo cuando el acusado Juan Kudelka Zalles declaró a gritos en la audiencia que reconocía  en la voz de Núñez del Prado a la persona que lo había traído por tierra el año pasado desde Argentina. “He estado tres días con él. Me trajeron por tierra y entramos por Bermejo”, dijo.  También Mario Tadic Astorga consiguió hab;ar con los periodistas y les dijo que N’ñez lo había torturado.

Había una enorme curiosidad por saber si los investigadores mantendrán el rigor aplicado a los demás procesados para lograr que Núñez del Prado y Alí hablen en el proceso. El video es piedra angular en la pirámide acusatoria. Sin embargo, en el programa No Mentirás de PAT, a cargo de Sissi Añez, se recordó que en sus primeras declaraciones Kudelka dijo que había vuelto a Bolivia por su propia voluntad.

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En la jornada emergió con majestad evangélica un mensaje de la Iglesia Católica que abarca el conjunto de problemas que acosan a la sociedad boliviana. A diferencia de otras oportunidades, no ha habido ningún comentario del gobierno. Todavía. Tras las más recientes declaraciones de algunos obispos, el Vicepresidente García Linera les aconsejó que se dediquen a “salvar almas”. En su nueva carta, los obispos explican por qué la Iglesia se ocupa de los problemas que aquejan a las sociedades.

Otra vez la lengua

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No duró mucho la tregua de las autoridades de la Iglesia Católica y  el gobierno. Sólo pocos días.  El presidente Evo Morales tomó la tarea de romperla al querer comparar en Cancún a los obispos con el personaje cómico mexicano “El Chapulín colorado”. Se trata de un personaje de la TV que, según el presidente, muy versado en el tema: “Cuando los estados están cuestionados por los pueblos aparece un Chapulín colorado, que son los jerarcas de la Iglesia, pero cuando el Estado pone contra la pared al pueblo, no hay nadie”. El obispo de Cochabamba, Mons. Luis Sainz, dijo que la comparación era problema del presidente y que  “él tendrá que responder de las palabras que dice”.

Busco en la internet quién es este personaje y vean lo que leo en Wikipedia:

“El Chapulin Colorado cuenta las hazañas de un superhéroe torpe, que acude al llamado de los más necesitados cuando estos dicen la frase Oh.. Y ahora ¿Quién podrá defenderme?, o también Oh.. Y ahora ¿Quién podrá ayudarme?”.

En el programa, siempre se presenta al Chapulín de la siguiente manera:  “Más ágil que una tortuga… más fuerte que un ratón… más noble que una lechuga… su escudo es un corazón… es ¡El chapulín colorado!”

En otro segmento chapulinesco encuentro: “Chapulín con frecuencia y por equivocación atrapaba a las personas inocentes y dejaba ir a los criminales, causando situaciones graciosas. Sin embargo, al final, todo se aclaraba (típicamente por otros o por algún accidente debido a sus errores) y los malos finalmente eran llevados a la cárcel, obteniendo el Chapulín todo el crédito de su captura, aunque no todos los episodios tenían un final agradable por factores de la trama.”

Si quería ser sarcástico, Uds. convendrán en que el ejemplo fue mal escogido. Pues actuar a favor de los más necesitados no figura en los conceptos que el Presidente Morales ha expresado respecto a los obispos ni a la Iglesia. Más bien se parece a otros personajes.

En todo caso, los grandes responsables de estos desaciertos son los asesores, que probablemente son también afectos a ese personaje y quizá basan en él algunas de sus tertulias con la primera autoridad del país.

Ignoro la reacción del Presidente a las palabras  del obispo cochabambino, pero habrá entre quienes lo escucharon en Cancún algunos que percibieron la irreverencia. Otros habrán notado la sutileza de la respuesta del obispo. La Iglesia no hará cuestión del punto de vista oficial, que desconoce el trabajo de sacerdotes y monjas en las escuelas o en los hospitales, mucho menos de Teresa de Calcuta o Francisco de Assis, o del salesiano italiano Pedro Balzi, quien luego de años en Munaypata, en las laderas de La Paz, se fue a Teresinha, en el noreste brasileño, y allí murió hace poco. Lo  consideraban santo y le han erigido una estatua en una plaza pública. Tampoco debe saber de otro salesiano, Antonio Berta, quien aparte de llagar sus manos y quemar las pestañas trabajando en la Ciudad del Niño de La Paz, fundó una obra similar en Cochabamba, donde murió el año pasado.

La tregua acordaba era bajar el tono, pero los asesores del presidente no le hicieron notar la inconveniencia de ponerse otra vez frente a la Iglesia, precisamente en diciembre cuando la humanidad quiere respirar paz y rechaza las rencillas, odios y rencores.

Los irlandeses tienen un dicho: La lengua ha sido hecha para tenerla detrás de los dientes. Sólo seguirlo habría evitado muchos sinsabores.

Cruzaron el Rubicón

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Los dirigentes cocaleros del Chapare han ido mucho más allá de lo que la prudencia aconseja a quienes se dedican a  una actividad vista con sospecha en gran parte del mundo. Han pedido la expulsión del Arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, italiano de nacimiento pero boliviano hasta los tuétanos al cabo de décadas de vivir sobre la piel del país, entre sus miserias y sus pocas grandezas. A ese pedido se ha sumado la diputada del MAS Emiliana Aiza, quien tomó la delantera y pidió, según Erbol, la expulsión de  la Iglesia Católica.

Estas actitudes intolerantes están llevando a  los cocaleros a perder la simpatía que pudieron haber generado en Bolivia y en otras latitudes. La justificación de que su actividad está guiada por una condición de pobreza y de limitada educación, cuyas pruebas las acabamos de ver con los ataques al arzobispo y el reclamo por su expulsión, ahora empieza a extinguirse.

La falta de argumentación y desconocimiento del mundo del Siglo XXI  lleva a  los cocaleros a manifestarse iracundos contra quien solamente ha repetido una realidad. No vi jamás que las sociedades de Rio de Janeiro o de Medellín se sintiesen estigmatizadas porque hay niños en las favelas que ayudan a los narcotraficantes, pues es entre los niños y jóvenes donde más reclutas encuentra el comercio ilícito de drogas.  Razones hay de sobra, pero sobresalen la falta de empleo, educación y la ausencia de hogares estables. En un día, esos niños pueden ganar más que sus padres en un mes. Es una realidad monstruosa que nadie puede cuestionar.

En Bolivia, sin embargo, se han rasgado las vestiduras los cocaleros del Chapare, la diputada que quiere expulsar a la iglesia y algunos colegas suyos que ven subversión en cada expresión de algún obispo o sacerdote que contradiga afirmaciones, decisiones u obras del gobierno. Quizá nunca se sabrá con certeza cuánto ayudaron –laicos y sacerdotes y religiosas- a pavimentar el camino que en años pasados llevó a Evo Morales a la Presidencia.

Uno podría preguntarse: ¿Por qué tanta bulla por declaraciones de un obispo que conoce la región cocalera hubiera dicho algo que probablemente muchos otros conocen? Al fin y al cabo, el propio presidente Morales recomendó a sus dirigidos del Chapare que se limiten a cultivar coca en el cato que cada persona tiene asignada en la región, en una declaración que implícitamente reconocía el crecimiento de los cultivos. Además, el jefe de la Policía Boliviana, general Nina, acaba de reconocer que menores de 21 años son frecuentemente utilizados como intermediarios del tráfico.

La cadena de eventos tuvo su primer eslabón cuando la Conferencia Episcopal, que congrega a todos los obispos bolivianos, hizo conocer unas reflexiones al pueblo boliviano al concluir su reunión anual, en Cochabamba. El documento repasa algunos de los males políticos y económicos nacionales, entre ellos la falta de empleo, las limitaciones de la educación, las flaquezas de la justicia ante un poder ejecutivo fuerte, y las debilidades de una democracia que, en vez de fortalecerse, parece encogerse. El gobierno dijo que era un manifiesto político y algunos repitieron que la iglesia debía dedicarse a “salvar almas” y circunscribirse a la espiritualidad. Quienes así hablaron probablemente jamás leyeron ni escucharon sobre “Rerum Novarum”, “Quadragessimo Anno”, “Mater et Magistra”, “Pacem in  Terris”, “Populorum Progressio”, y muchos otros documentos de tantos papas desde el siglo pasado y antepasado. Y probablemente olvidan que cuando el régimen comunista polaco se vio forzado a convocar, en 1988, a verdaderas elecciones, de cien escaños en disputa sólo ganó uno. Los otros 99 los obtuvo Solidaridad, el movimiento obrero entonces apoyado por curas y obispos católicos. Fue el comienzo del fin del “comunismo real”.

Un comisario ataca al Cardenal

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La acusación de un fiscal de La Paz formulada el lunes contra el Cardenal Primado Julio Terrazas, a quien sindica de haber recibido fondos reservados por un valor de  115.000 bolivianos  en 1999, vino como trueno ominoso en plena Semana Santa. Acostumbrado a la lógica de sus superiores de dispara primero, averigua después,  el fiscal Félix Peralta no se preocupó por determinar si se trataba de un homónimo, menos aún de determinar qué fin tuvo esa supuesta entrega ni la magnitud de la calumnia que podía tejer. Se trataba de denigrar al Primado boliviano, la máxima autoridad de la Iglesia Católica en este país, cuya voz serena y firme molesta visiblemente a los mandamases del gobierno.

Se cuenta que San Agustín, en una visión mientras meditaba sobre el mal de la calumnia sobre la reputación de las personas, vio a un niño que echaba agua en una canasta interminablemente. Movido por la curiosidad, se le acercó y le preguntó qué hacía. El niño respondió que quería llenar de agua la canasta. “Es imposible”, le replicó el santo. “El agua siempre se saldrá”. El muchacho despareció ante el asombro del santo mientras una voz le decía: “Lo mismo ocurre con la reputación de las personas. Por más que trates de reparar el daño hecho, jamás lograrás restablecerle plenamente la reputación.”

Por eso el buen nombre de las personas es uno de los mayores valores a respetar. No hacerlo constituye una de las mayores afrentas morales.  Eso explica la reacción de toda la Conferencia Episcopal Boliviana y de la Arquidiócesis de Santa Cruz. En un comunicado este martes, la institución declaró que  “lo que  causa  aún más extrañeza es que el mencionado fiscal lanza las acusaciones a la opinión pública sin haber confirmado la identidad de la persona, demostrado de esta manera una falta de ética profesional y contraviniendo las normas legales”. Agrega: “A nombre del señor Cardenal, luego de haber dialogado con su persona, podemos afirmar categóricamente que durante los largos años de su ministerio episcopal, nunca él ha recibido dinero de parte de ningún gobierno”.

El siguiente párrafo dice: “Estas declaraciones desaprensivas, basadas en una documentación no verificada legalmente y que por lo tanto hacen sospechar en la manipulación, causaron un grave daño a la persona del Cardenal, a su dignidad y sus derechos, además a su investidura y trayectoria, y en el Pastor, a toda la Iglesia Católica”.

Concluye: Este hecho doloroso se da significativamente durante la Semana Santa, días sagrados para la comunidad católica que vive intensamente los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor” y de inmediato invita a todos los cristianos a participar de las celebraciones litúrgicas, a “intensificar la oración” y a solidarizarse con el Pastor católico.

Menudo problema ha creado para su gobierno el fiscal Peralta, quien tendrá que mostrar todas sus cartas. Parte del problema queda transferido a los candidatos del partido de gobierno en las elecciones del Domingo de Resurrección.

La lista de fiscal incluye unos 50 nombres, de personas y empresas, incluso el ex Defensor del Pueblo Waldo Albarracín, quien  ha reconocido que recibió no los 150.000 bolivianos que señalo el fiscal Peralta, sino mucho más. Recibió, según dijo, más de un millón, que distribuyó entre víctimas de la violencia en el Chapare. El ex defensor deberá ahora, en su propia defensa, dar los nombres de los receptores.

Una  huelga de hambre

En un hecho separado, pero que exhibe el grado de tensión que existe entre Santa Cruz y el gobierno, el Presidente del Comité Cívico, Luis Núñez, decidió declararse desde este miércoles en huelga de hambre ante los que denomino “atropellos continuos del gobierno” contra la región. Para el candidato del gobierno para la elección de gobernador, Jerjes Justiniano, ni la huelga de hambre ni la carga sobre el Cardenal son buenas noticias.

Questo pazzo, pazzo mondo

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El Nuncio Apostólico ha tenido un prólogo nada augural para su gestión diplomática en Bolivia. El presidente Evo Morales lo recibió con un una sorpresa de calibre mayor. Ante todo el cuerpo diplomático, se quejó del Cardenal Primado Julio Terrazas. Poco le faltó para pedir su destitución. El problema era que la lógica (¿?) del presidente corría por un carril y la del Nuncio y los presentes, por otro. Fue un lamentable desencuentro. Nadie entendió al presidente, probablemente ni sus propios colaboradores, menos el Nuncio y los embajadores. Pues la queja era sobre expresiones que atribuía al Cardenal pero que, en realidad, NO había dicho el Cardenal. El Primado fue víctima de una situación calumniosa.

Vean lo que dijo el Cardenal, motivo de la augusta queja presidencial:

(El país) “se está convirtiendo en el espacio donde están dominando los narcotraficantes, sin Dios y sin ley” y pidió “hacer un esfuerzo para que Bolivia no sea el centro donde se acumula la droga, y con la droga el crimen y la maldad y la falta de perspectiva para salir por un horizonte más claro del lugar donde nos encontramos”.

Y lo que dijo el Primer Magistrado: …”Decir que Bolivia está gobernada por el narcotráfico me duele mucho Nuncio Apostólico. Eso lo recibí mucho, en los anteriores años, del Departamento de Estado de Estados Unidos que soy narcotraficante. Ahora, que me diga el cardenal que Bolivia está gobernada por narcotraficantes, es muy grave. No quiero pensar que el cardenal puede substituir al Departamento de Estado. Quiero pedir, con mucho respeto, reparar esos daños que hace a una persona, a un pueblo y a un gobierno.”

Una de dos: a) El presidente tiene graves dificultades de entender el castellano. 2) Sus asesores le informan mal, lo que es peor. Lo inducen al error y lo hacen quedar mal.

Una conclusión: Extrapolando situaciones, es legítimo pensar que el presidente entenderá mal los consejos de Lula en Puerto Quijarro de “gobernar para todos” y no pelearse con la prensa. Y como pésimo presagio, escucho a Radio Panamericana decir que el traductor interpretó la palabra portuguesa “convito”, que es el participio pasivo de convencer (convencido) como “convicto”, culpable, en castellano.

Dunque, il mondo e’ pazzo proprio…

(*) Título italiano de una comedia cinematográfica con Spencer Tracy and Katharine Hepburn : “It is a mad, mad, mad world,” en la que todo tiende a ocurrir de una manera calamitosa.

La ira con el Cardenal

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Las palabras del cardenal Julio Terrazas el domingo 30 de noviembre han caído como un relámpago en el cielo que el gobierno creía límpido. El cardenal se encargó de recordarle que no puede haber paz en la confrontación y que Bolivia está en camino a convertirse en nación paria por nutrir al narcotráfico y mantener una actitud complaciente con la materia prima que da lugar a la droga. Al paso de las palabras del Cardenal salieron las de los principales comisarios del gobierno, que intentaron descalificarlo.

En este nuevo imbroglio el Ministro del Interior, Alfredo Rada, fue el funcionario que mejor sintonizó las ideas del cardenal. Paradójicamente, dijo las hacía suyas, pues encontraba en ellas un verdadero sentimiento cristiano. En cambio, el Viceministro de las Organizaciones Sociales Sacha Llorenti puso el pecho al frente de una situación difícilmente defendible en el exterior (aquí en Bolivia, no tiene problemas con su audiencia. Pero vaya a Viena o a Nueva York a decir lo mismo y verá que le pedirán que explique convincentemente el crecimiento de las plantaciones y la producción de droga). Otros comisarios del gobierno siguieron la línea de Llorenti e ignoraron la prudencia de darle un pitazo a la lengua.

¿Qué dijo el Cardenal que tanto irritó al presidente, a su Viceministro y otros comisarios? Advirtió que el país “se está convirtiendo en el espacio donde están dominando los narcotraficantes, sin Dios y sin ley” y pidió “hacer un esfuerzo para que Bolivia no sea el centro donde se acumula la droga, y con la droga el crimen y la maldad y la falta de perspectiva para salir por un horizonte más claro del lugar donde nos encontramos”.

¿Quién tiene argumentos para negar lo que dijo el Cardenal? Con la Ley 1008 de 1988, se decidió que el país podría cultivar hasta 12.000 hectáreas de coca para cubrir su “consumo doméstico”. Desde entonces, la extensión real se ha más que duplicado y llega a 28.000 hectáreas entre El Chapare y Yungas. De ese total, menos de un quinto sirve al mercado interno, al “acullico”. Gran parte del resto va a la producción de droga. ¿Quién puede negarlo? El propio gobierno reconoce que las incautaciones de droga han aumentado. Ningún funcionario se atreve a decir que no habría tal incremento si la oferta de materia prima no hubiese también aumentado (5% más de cultivos en 2007 respecto al año anterior. Aún no se conocen las cifras para 2008).

Los efectos ecológicos de esta explosión están en la misma escala. Un estudio dice que en los últimos años unas 15.000 hectáreas han sido desboscadas en el Chapare para la producción de coca. El incremento de químicos para convertir la producción en droga ha seguido el mismo curso ascendente: 30.000 toneladas de químicos tóxicos fueron desechadas sólo en 1988. Ese material, resultado de procesar 127.000 toneladas de hoja de coca, fue vertido mayormente sobre ríos y vertientes con consecuencias aún no cuantificadas. Eso fue hace 20 años y es fácil suponer que los desechos han aumentado al aumentar los cultivos y el tráfico. Es lógico sospechar también de “ecocidios” de magnitud desconocida.

Las turbulencias económicas baten en las puertas de todos los sectores productivos: minería, agropecuaria y hasta las remesas para el país, que tiene en el sudor de los compatriotas en el extranjero el 10% de su PIB, están amenazados con la desocupación que cunde. Algunos creen que la coca y la droga serían los únicos “sectores” que supuestamente no serían afectados. Pero eso es sólo una especulación. La crisis también mermará el dinero del narcotráfico. Si aún así el Chapare y otras regiones se vuelven nuevamente refugios contra la desocupación, el fenómeno no pasará desapercibido a ojos extranjeros. El país no es una isla como algunos quisieran. Y el Cardenal sólo trajo la carta con la noticia.