Moneda

Al borde de un ataque de nervios

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La jornada de hoy ha sido escenario de protestas y desconcierto por doquier ante la intempestiva supresión total de los subsidios al diesel y la gasolina, cuando gran parte del país recién empieza a asimilar los efectos de esa medida. La Confederación de Choferes tiene previsto un paro nacional para mañana jueves, la COB anuncia medidas de protesta para la semana que viene y organizaciones cívicas preparan “cacerolazos” para hacer sentir su protesta contra la decisión y exigir que sea abrogada.  No creo que el gobierno dé marcha atrás. Si es cierto que el presidente Morales tiene abiertos los oídos a su colega venezolano Chávez, éste debe haberle mencionado un dicho típico de aquel país: “Chivo que se devuelve, se “esnuca” (se rompe el cuello).

El presidente habló en la noche e hizo algunos anuncios, a los que haré mención en otra entrada. Entretanto, los periódicos pueden haber causado más que un golpe a la memoria del presidente recordándole que en 2004 él, como diputado, había planteado el recorte del mandato del entonces presidente Carlos Mesa tras un decreto que subió los precios de la gasolina en un 10%. También lo declaró “el mayor enemigo de Bolivia”. Decía Erbol, a la cual citaron otras páginas web del país:  “De acuerdo con una publicación del periódico de La Razón de fecha 13 de enero de 2005, Morales criticó la ineficiencia de la administración gubernamental de Mesa y exigió que se revierta el Decreto Supremo que instruía el incremento del 10 por ciento en el precio de la gasolina, el diesel y otros combustibles.”

La jornada de este miércoles  había sido “caliente”. Los rumores de la jornada llevaron a muchos pequeños ahorristas a correr hacia sus instituciones para retirar su dinero y ver formas para protegerlo.  Algunos se encontraron con una información que los puso aún más nerviosos: No hay dólares.

La moneda norteamericana, que hasta hace sólo unos días era desdeñada por las autoridades que estimulaban a cambiar los ahorros denominados en dólares a pesos bolivianos, adquiere nuevamente características de refugio financiero. Las autoridades, que procuran que la población se mantenga en calma, reiteraron esta mañana que no tenían fundamento alguno versiones que pudiesen hablar de “corralitos” bancarios, “desdolarización” e incluso y una revaluación importante del peso boliviano hasta cinco por un dólar. La paridad actual es de 6,94-7,04 bolivianos por dólar. No obstante, en Santa Cruz la TV mostró colas de personas frente a casas de cambio cerca de la Plaza Principal en procura de dólares.  En otras ciudades había situaciones parecidas. Ahora es cuando la alegada fortaleza de la moneda nacional estará ante su prueba suprema.

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Alberto Arce, junto a los presidentes de, Banco Central de Bolivia, Marcelo Zabalaga, y de  la asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN), Juan Carlos Salaues,  convocaron a la calma “ante los infundados rumores de “corralitos bancarios”, “desdolarización” forzosa de los ahorros y depreciación de la divisa estadounidense hasta 5 bolivianos, según un despacho de Erbol. Ahora, también, es cuando el Ministro Arce ha puesto toda su credibilidad sobre la mesa de apuestas.

“Es la novena oportunidad en que salen estos rumores, la novena oportunidad en que yo tengo que salir a explicar que, por supuesto, ese tipo de acciones políticas no se van a dar en el país, por lo que son absolutamente falsas”, dijo, citado por Erbol. Afirmó que “ese tipo de rumores simplemente están queriendo desestabilizar” el sistema financiero para causar “no sé…qué tipo de actitudes por parte de la población”.

El nerviosismo, como se percibía por los mensajes que llegaban a los programas nocturnos de la TV, se mantenía.

Revaluación del peso boliviano?

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Leo en los periódicos, tras haberlo visto y escuchado anoche en la TV, que el Ministro de Finanzas anunciaba que el peso boliviano podría apreciarse a lo largo de 2011. Este puede ser un gafe muy grave en política económica. ¿Debe un ministro de finanzas anunciar cambios en la divisa nacional? No creo. Los resultados pueden ser corridas bancarias hacia el peso boliviano que contribuirían a valorizarlo aún más.

Con una medida como la propalada oficialmente, habrá ganadores y perdedores, pero sólo los especialistas y los que están en el gobierno y conocen todos los datos del comercio exterior, podrían determinar hacia qué lado se inclinará mayormente  la balanza. Por lo menos es lo que uno espera. Pero se puede asegurar, sin duda alguna, que los importadores estarán bien arriba en la lista de los ganadores. Comprar del exterior les costará menos.  Y entre ellos hay que contar como ganadores a los contrabandistas, los “importadores” no oficiales cuyas mercancías tienen repletos nuestros mercados. Y los exportadores –soya, minerales, gas- entre los más grandes perdedores. Los importadores tendrán un dólar más barato para importar. Los exportadores  recibirán menos dólares por lo que venden en el exterior y tendrán los mismos gastos en Bolivia. Es decir, tendrán un peso boliviano caro para pagar.  ¿Será cuantificable el desequilibrio? Hay que esperar que los técnicos del gobierno y del Banco Central hayan hecho bien sus cálculos. Me encuentro entre los escépticos.

Alguien más perderá: los remitentes bolivianos en el exterior, los que envían dinero a sus familias en Bolivia. Ahora tendrán que enviar más euros o más dólares para que sus familias compren la misma cantidad de bolivianos y paguen por sus obligaciones en Bolivia. Lo mismo ocurrirá con los turistas que vienen del exterior. Les costará más caro venir a Bolivia.  Y –por qué no decirlo- perderán también los que venden drogas prohibidas, verbigracia, cocaína. Tendrán que vender más “producción final” para pagar por  la misma cantidad de coca con la que producen la droga. Y los consumidores tendrán también quepagar algo más. ¿Qué ocurrirá entonces? Transfiero la pregunta al Ministro de Finanzas o a  los portavoces oficiales. Es un asunto policial, dirán. Es cierto que también es un asunto policial. Pero no es así de cristalino.  Este  un sector que se sentirá indudablemente estimulado para equilibrar ingresos con egresos.

Pues no creo que los narco productores se resignen a recibir menos y que, más bien, sentirán la compulsión por producir más y mantener su “flujo de caja” intacto, si no creciente. Todo lo cual puede ser un traspié grave para Bolivia y sus esfuerzos por controlar el narcotráfico. Nuestros vecinos, en especial Brasil, Chile (que tiene más de 50 pasos fronterizos clandestinos) y Argentina, estarán alertas.

Ganarán también las empresas públicas que deben en dólares, pues pagarán menos bolivianos por sus deudas. Pero para quienes se habían vivido bajo a un cambio “congelado” drante un par de años no es buena noticia. Tendrán menos pesos bolivianos. Ahora la tendencia será prestarse dinero en dólares. Por cuanto tiempo? Y a qué tasas? Los bancos, que están entre los grandes ganadores de estos últimos años, no han logrado equiparar sus tasas de  interés a las que prevalecen en otras partes. En materia bancaria, estamos muy lejos de la Suiza que alguna vez mencionó el presidente Morales como modelo para emular. Pero quizá estemos más cerca en cuanto a los porcentajes sobre capital de las ganancias de sus bancos respecto a  los nuestros. Pregunte cuánto debe pagar de mensualidad sólo por el uso -no por el consumo- de una tarjeta de crédito (en otras partes se la dan gratis al cuenta correntista), y verá que la afirmación tiene base.

Moneda bajo alerta

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Al anunciar la devaluación de la moneda venezolana a principios de este año, el gobierno del presidente Hugo Chávez creyó que el poder de las reservas venezolanas, entonces en más de 35.000 millones de dólares, iría a cubrir con creces la demanda por divisas, en ese entonces crecientes.

No acertó. La sábana de divisas venezolana es corta para la demanda, que continúa mayor que las entregas que el gobierno puede realizar al mercado abierto, es decir al mercado paralelo. Allí, la divisa estadounidense se cotiza en un 20% a 25% más que el máximo fijado el 9 de enero por el Banco Central venezolano: 4,30 bolívares fuertes (el bolívar quedó tan debilitado por la erosión inflacionaria a lo largo de los años que hubo que agregarle un calificativo para cortar algunos ceros de su relación con el dólar). La diferencia en la cotización debería inhibir el apetito en el mercado paralelo. No ha sido así y las reservas monetarias venezolanas han caído un 20% entre el 31 de diciembre y el pasado 15 de abril: de $34,89 mil millones a $27,86 mil millones. Desde nuestra perspectiva, parecerá una cifra gigante, pero no para un país que importa unos $23.000 millones anuales, más de tres veces que Bolivia, y que necesita un colchón equivalente a 18 meses de importaciones para mantener sus finanzas en equilibrio. Conclusión: la sábana llega sólo hasta las rodillas.

La situación se complica cuando se agrega un factor fundamental: los suministros de divisas son insuficientes para la demanda de importaciones. Una porción cada vez mayor proviene del mercado paralelo, que es más costoso. Esto ocasiona una presión creciente sobre los precios y explica sus consecuencias: una economía que adolece de la mayor inflación de América del Sur, con más del 5,8% en el trimestre pasado (30,9% en 2009).

Es en este marco que Venezuela ha celebrado el pasado 19 de abril el bicentenario de la gesta que la llevó a la independencia de España. Pero las señales que emite la economía contrastan con los festejos que el gobierno del presidente Chávez ha ofrecido a sus compatriotas.

Como habrá elecciones legislativas en septiembre, es probable anticipar que, al igual que la mayoría de los gobiernos sudamericanos, el del presidente Chávez meterá la mano en el bolsillo para aumentar gastos y aparentar bonanza. Eso puede empeorar las cosas. Es como si a un bebedor de cerveza le pusieran más latas de la bebida (fiada) en el refrigerador.

Las autoridades monetarias bolivianas deben seguir con lupa lo que ocurre en Venezuela. Le debemos sumas importantes no contabilizadas por importaciones de diesel y por los cheques que recibían los alcaldes de la embajada venezolana hasta el año pasado. No es deuda registrada  pero es deuda. Y el acreedor nos puede cobrar.

El otro día fui a una casa de cambios y pregunté cuanto se estaba pagando por el dólar billete. El locuaz cambista me respondió: 7,05 bolivianos. La cotización es aproximadamente el 1% superior al tipo de cambio para la compra señalado por el Banco Central. No es una diferencia que preocupe, lo saben los economistas, pero es una demostración de que las paridades cambiarias no son rígidas ni permanentes. Al final, economías como la boliviana están atadas a las de sus vecinos. Un sismo leve por allí puede convertirse en terremoto devastador por acá.