Día: noviembre 24, 2010

El objetivo principal

Posted on Actualizado enn

En estas semanas se han multiplicado los focos de conflicto que provocan el interés de grandes segmentos de la población boliviana. Algunos de ellos: Las acusaciones a la Iglesia Católica porque un obispo ha dicho –y le piden pruebas!-  que el auge de las drogas, o la miseria absoluta, ha  llegado a tales niveles que hay niños que ofreciendo cocaína en el Chapare. (No dijo nada nuevo, pero dirigentes cocaleros y autoridades del gobierno se han rasgado las vestiduras.) El encarcelamiento de René Joaquino y de Jaime barrón, baluartes cívicos de Potosí y Sucre; las amenazas contra los gobernadores del Beni, Ernesto Suárez, y de Santa Cruz, Rubén Costas;  las colisiones verbales con Estados Unidos en la Conferencia de Ministros de Defensa y el reavivamiento de las tensiones bilaterales (en verdad, la tensión es unilateral, pues no creo que a Estados Unidos le muevan un pelo los gritos de Bolivia); los acuerdos con Irán, y hasta un concurso de “misses”. Todo copó las primeras páginas informativas y los espacios principales de la radio y la TV.

El tema más importante fue puesto en nivel secundario: las reservas de gas natural y su precipitada declinación. El gas se nos acaba y pocos se preocupan, pues tienen la atención fija en sucesos como los mencionados. Si contamos con reservas de 8,2 o 8,6 trillones de pies cúbicos, eso nos permitiría una vida gasífera  de unos 10 años o algo más. Pero sin termoeléctricas, sin Mutún, sin nuevas exportaciones. Eso significa adiós a la industrialización. El gobierno no quiere decirlo y por eso, más bien, parecería preferir trifulcas verbales. Vean ustedes: El plan de inversiones de YPFB hablaba de perforar dos pozos con fines exploratorios este año. Hace cuarenta años se perforaban 40 anualmente. Que se sepa, aún no se ha perforado siquiera uno enteramente exploratorio. Para el que sería el primer pozo se organizó una ceremonia especial a la que asistió el presidente de la república. Era como si el dueño de una casa asistiese a la colocación de una teja en su techo. “Reporte Energía” de la primera quincena de noviembre nos informa que han acabado los trabajos preparatorios del terreno donde ocurrirá la perforación del pozo Sararenda X-1, uno de los dos programados para el año. “Una vez montados los equipos de 3000 HP (caballos de fuerza. Noten bien: aún no habían sido montados)…se realizarán pruebas previas al inicio de la perforación programada para noviembre”. Dime cuándo, cuándo, cuándo, cantaría una intérprete italiana de los años de 1960.

Mientras esto ocurre, los cocaleros del Chapara dan un ultimátum de 48 horas para que uno de los obispos católicos más queridos y respetados del país, Mons. Tito Solari, se retracte de su declaración de que en el Chapare hay niños utilizados para vender cocaína hasta en bolsitas de plástico. Dijo el Vicepresidente de la Federación de Cocaleros del Trópico cochabambino: Si en ese tiempo el arzobispo no se retracta, los cocaleros pedirán, a través de la Asamblea Plurinacional, la expulsión del prelado de Bolivia, pues es italiano de nacimiento.

Muchos católicos han empezado a preocuparse por el destino del arzobispo, y por el poder cocalero. Que hay niños obligados o llevados a colaborar con el narcotráfico no es novedad. Los dirigentes cocaleros deberían saber que en  los morros de Río de Janeiro (a donde llega una porción importante de la droga boliviana) son niños los que previenen a sus jefes cuando se aproxima la policía. Y nadie se rasga las vestiduras porque la denuncia es extrapolada para involucrar a todos los niños de alguna favela. Y el tema del gas, -de qué vivirá el país mañana- pasa a segundo y tercer plano.

Entrada actualizada a las 21:00 del 24 de Nov. 2010

La batalla de Ingavi

Posted on Actualizado enn

El título corresponde a la más reciente entrega para este blog del dilomático Ramiro Prudencio Lizón.

o-o

La semana pasada se ha conmemorado un nuevo aniversario de la batalla de Ingavi, brillante triunfo alcanzado el 18 de noviembre de 1841, por el general José Ballivián, ante las huestes del presidente peruano, Agustín Gamarra.

En nuestro país se ha tratado en general, de no efectuar grandes homenajes a la fecha de Ingavi por considerar que ello crearía susceptibilidades con el hermano pueblo peruano.  Pero esto es absurdo, porque las luchas devengadas en los primeros años de la república no tenían carácter nacional y menos entre el Bajo y Alto Perú.

Cabe señalar que Gamarra había venido a Bolivia llamado precisamente por Ballivián, quien se sintió incapaz de  imponerse en el país, porque el partido crucista (partidario del mariscal Santa Cruz) dominaba en Cochabamba, y el general Velasco, en el  sur.  Ahora bien, el grave error del general  peruano fue tratar de mantenerse en el departamento de La Paz y de cercenarlo de Bolivia.  Esto creó una situación nueva que trastocaba la costumbre imperante de prestarse apoyo entre los  caudillos de los dos Perú.

Por este motivo, los militares bolivianos comenzaron a agruparse y unirse frente a Gamarra a quien ya tildaron de “invasor”.  Así, el general Velasco, quien marchaba al norte para combatir a Ballivián, determinó retirarse y cederle sus tropas para la defensa de la integridad de Bolivia.

Mientras tanto, Gamarra ingresó a La Paz, el 15 de octubre, y una escuadra peruana ocupó el litoral boliviano, con el fin de impedir toda importación de armas.  Como el pueblo paceño ya consideraba a las tropas peruanas como invasoras, se preocupó con astucia de hacerles daño.  Es divertido recordar que las cholas les obsequiaban peras verdes en abundancia, lo que provocó, según el historiador José Agustín Morales, que en menos de quince días tuviesen varias bajas.

Al comprender que la inferioridad numérica de sus tropas no le deparaba posibilidad de triunfo ya que las fuerzas armadas peruanas doblaban a las bolivianas, el general Ballivián trató de llegar a un entendimiento con Gamarra.  Pero mientras se arreglaba un armisticio, se produjo un combate en Mecapaca, en cuyas alturas un destacamento boliviano trató de sorprender con mala fortuna a un sector del ejército enemigo, lo que determinó la conclusión de las negociaciones de paz.

Se tuvo que llegar a un enfrentamiento definitivo entre los ejércitos de ambos caudillos apostados muy cerca uno del otro.  A las ocho de la mañana del día 18 de noviembre, se rompieron los fuegos en Viacha, en una estancia llamada Ingavi perteneciente a un ciudadano cuzqueño, que dio su nombre a la batalla.  Esta tuvo una duración de sólo 50 minutos, pues con la muerte de Gamarra y con la irrupción por su retaguardia de la famosa caballería chicheña, cedida por el general Velasco a Ballivián,  sobrevino la derrota completa de sus tropas.  Casi todo el ejército enemigo quedó prisionero.

Cabe señalar que se ha elegido como fecha del inicio histórico del ejército nacional, al heroico combate de Aroma, llevado a cabo el 14 de noviembre de 1810.  Sería muy conveniente que también se determinara consagrar ahora al general Ballivián, quien consolidó nuestra independencia en la batalla de Ingavi y quien fuera el más grande militar nacido en suelo boliviano. Un justo homenaje sería que nuestro Colegio Miliar tuviera su nombre, ya que ha sido su verdadero creador.  Así, el 22 de abril de 1842, se estableció el Colegio Militar de caballeros cadetes.  El decreto de fundación disponía que “deberían concurrir a su formación en calidad de internos, cuatro jóvenes por cada departamento y dos por Tarija y Cobija”, lo que demostraba su espíritu integrador nacional.

Actualmente el Colegio Militar lleva el nombre de un discutido político militar, en cuyo gobierno hubo odios, persecuciones y gran separación de la familia boliviana. Pero en la época  de cambio en que vivimos, no pueden continuar siendo ensalzadas las personas que se han dedicado a dividir a los bolivianos,  sino a las que como Ballivián, los han unido para la defensa y grandeza de la patria.