Campesinos

A la espera de una sentencia

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El gobierno y muchos de sus allegados están en vilo, a la espera de la sentencia que leerá mañana la justicia de Estados Unidos contra el general René Sanabria, acusado de conspirar para enviar a ese país 144 kilogramos de cocaína.

“Prepárense. Qué no vendrá. Qué estarán prepardo…!” , dijo el presidente Morales poco antes de partir hacia Cuba y Nueva York. En esta última ciudad, en la sede de la la ONU, donde demandó la “refundación” del organismo mundial. Pronunció la exigencia pero sin precisar detalles importantes: ¿Cómo? ¿Cambiaría de sede? En los tiempos de su gloria comunista, ni la ahora ex URSS estaba dispuesta a acogerla. Cuesta mucho. Nadie dijo: Yo tomo la propuesta y ofrezco mi país para una nueva sede. Carlos Valverde, en su programa Sin Letra Chica que transmite por internet y Activa TV, declaró: “Se le cayó todo el arnés al Presidente”. Se refería al discurso pro indigenista y pro madre tierra del presidente Morales.

Las palabras del presidente respecto a la condena inminente revelaron un inusitado y contagioso nerviosismo.  Sanabria pertenecía el primer círculo del poder mientras fue jefe de la Fuerza de Lucha Contra el Narcotráfico (FLCN).  Sería improbable que siquiera algunos de sus compañeros en ese círculo hubiesen ignorado en qué andaba metido. El ex ministro Ramón Quintana cree que el ex comandante es de la DEA. Escuchó bien. El general Sanabria está vinculado a la DEA, de acuerdo a la informada opinión del ex ministro. Uno puede preguntarse: Si Sanabria era o aún es de la CIA, ¿quiénes más lo son en ese pequeño círculo?

Por Erbol se sabe que dirigentes del MAS procurarán que el ex zar de la droga transcurra en Bolivia su condena. La noticia la trajo en su página digital de la tarde. Erbol se basa en la contribución informativa de más de 300 emisoras rurales.

La impaciencia en torno a la resolución judicial estadounidense no ha sido neutralizada ni con el ruido de la marcha de los Tipnis, que ya demostró su fortaleza: en casi 50 días desde que partieron rumbo a La Paz a pie, el gobierno no ha conseguido doblarla, a pesar de haberla sometido a un cerco policial desde ayer.

EL SUPLICIO DE TANTALO

El  más reciente golpe se les ha dado con la prohibición de acercarse para tomar agua del arroyo Chaparina, cercano al campamento donde se encuentran. La policía se los ha impedido y no ha permitido que las mamás que llevaban a sus niños para poder lavarlos se aproximasen al lugar. Esta actitud va contra las convenciones sobre la guerra y el derecho humanitario.

Como en un suplicio de Tántalo, están a sólo 20 metros del agua que no les dejan beber. Las normas de comportamiento humanitario dicen que no se puede negar al enemigo  ni agua ni alimentación. Y no estamos en guerra, al menos que sepamos la mayoría de los bolivianos.

La actitud de negarles acceso al agua es considerada como delito de lesa humanidad. En menudo problema se han envuelto las autoridades. Porque ese delito puede perseguirlos dentro y fuera del gobierno.

Anoche leí en Erbol que venían para sumarse a la marcha campesinos de Ecuador  y Perú. No había detalles: no se sabía qué medio de transporte utilizarían ni cuándo ingresarían a Bolivia. Las noticias radiales decían que estaban por llegar al lugar dirigentes de La Paz, incluso ex autoridades del gobierno y ahora en la oposición, entre ellas el ex ministro de tierras, Alejandro Almaraz.

Resulta evidente que la marcha está en todas las sobremesas de Bolivia y en todo tema de conversación, salpicada con la llegada del día de la sentencia al ex comandante policial. Hasta la representación de las Naciones Unidas ha pedido al gobierno –al presidente Morales- que suspenda la construcción de la obra.

Todo esto coincide con informes que circulan en la red sobre una caída aguda de la aceptación del presidente Morales: siete puntos menos en septiembre, para llegar al 37 por ciento.  Es el peor porcentaje del año desde su caída al 32% en febrero, resultado del intento de “gasolinazo”. El vicepresidente García Linera estaría en un 35%.

“Haja coracao”, dirían los brasileños.

Periodistas salen en defensa del Tipnis

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La Asociación de Periodistas de La Paz se ha puesto en primera línea al lado de quienes defienden el Tipnis y  reclaman al presidente Evo Morales consecuencia con los principios ambientalistas  y devoción por la “pachamama” que hasta hace poco proclamaba.  “Exigimos de las autoridades y del Jefe de Estado, en particular, dejar a un lado la soberbia y acudir al diálogo conciliador para dar pronta solución a la justa demanda de nuestros hermanos que reclaman una vida digna amparado por el principio del  ‘suma a q’amaña’”(el vivir bien, que postula la constitución).

Sin decirlo directamente, le exigen al presidente ética en su comportamiento político. Si postuló una causa incluida en la CPE y reiteradamente juró defensa a la madre tierra, deber ser consecuente con sus palabras y actitudes, y no intentar salir airoso por encima  de los que le están reclamando diálogo y que les explique por qué no hizo la consulta que señala la CPE para explotar y trabajar sobre tierras protegidas. Hay de por medio valores éticos con los que se debe ser consecuente y sobre  los que debía haber sido alertado. No creo que el gobierno quiera que este conflicto se ahonde. Pienso que, más bien, está buscando cómo salir de él relativamente ileso del conflicto en el que está inmerso.  No creo que políticamente salga inerme, pero moral y éticamente  una actitud de dar un paso atrás le permitiría una revaluación de su calidad de gobernante, a pesar de quienes desde dentro de su gobierno no se atrevieron a decírselo.

Es la primera vez que leo que los colegas periodistas colegiados se pronuncian decididamente a favor de la causa que defienden  los nativos del Tipnis  -con apoyos en todo el país – e inician un  movimiento que trasciende las fronteras.

Un comunicado difundido este lunes por la APLP subraya que el gobierno “debe cumplir con la Consulta Previa Obligatoria Constitucional y escuchar a los Indígenas que marchan en defensa del TIPNIS” como la manera de frenar “la creciente conflictividad que ha derivado en agresiones contra periodistas y  la libertad de expresión”.  El documento de los periodistas es tajante: “Consulta previa es consulta previa”, es decir ANTES de empezar la obra. El gobierno no lo hizo. Además, ha escuchado a una porción de nativos disidentes (¿cómo ocurrió la disidencia? Nadie nos lo ha contado, todavía) y con eso tiene la impresión de haber cumplido con lo que manda la CPE. O siaquiera haber mostrado el propósito de hacerlo.

Los periodistas dicen: “Utilizar eufemismos para disimular bloqueos que atentan contra el derecho a la protesta de los indígenas, publicitar el seguimiento a las conversaciones telefónicas de sus dirigentes, hostigar a los marchistas con acusaciones sin pruebas y amenazar a periodistas con procesos y torturas atroces, no resuelve el conflicto. Lo agrava”. Y  enseguida subrayan que tales actitudes  “revelan una actitud autoritaria  de desacato a las hormas básicas de convivencia democrática y de preservación del Estado de Derecho”.

La APLP dice que el gobierno, para mantener su discurso en defensa de la Pachamama,  debería recordar el artículo 32 de la Declaración de las NN.UU. sobre los derechos de los pueblos indígenas, que establece que estos pueblos “tienen derecho a determinar y elaborar las prioridades y estrategias para el desarrollo o la utilización de sus tierras o territorios y otros recursos”. Además recuerdan que los pueblos indígenas, de acuerdo a la misma declaración, tienen derecho a la “participación de los beneficios” que genere la explotación de riquezas naturales dentro de sus territorios. De este punto, no  he escuchado decir una palabra a las autoridades.

Al anochecer,  un grupo de mujeres y de dirigentes del CONAMAQ se declaró en vigilia en  las puertas del templo San Francisco, de La Paz, en actitud solidaria con los marchistas del Tipnis, sólo horas después de una escaramuza entre guaraníes y policías en la ruta Camiri-Santa Cruz, de la que resultó cu ando menos una docena de  heridos de ambos bandos. Lo decía Erbol, la  agencia noticiosa que reúne las informaciones de unas 300 emisoras radiales. Por la noche, los guaraníes, que expresaban a través de Radio Fides su protesta por la actitud del gobierno respecto a los Tipnis, aseguraban que la policía no había logrado reducirlos y que el bloqueo continuaba.

Desde dentro de la marcha

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Mientras en el pueblo de San Matías los restos de Eddy Martínez eran llevados a su morada terrena final, y mientras el país entero se conmovía con la sobrevivencia del dirigente chiquitano Minor Vidal Huerta del accidente del avión de Aeorocon,  no reparé en el mensaje que me envió un amigo desde La Paz. Se trata de una carta, tipo diario, de Olga Flores Bedregal, cuyo hermano murió al lado de Marcelo Quiroga Santa Cruz en el hoy desaparecido edificio de  la Central Obrera Boliviana, al estallar el golpe militar de julio de 1980. Se trata de la visión de una marchista, entre aproximadamente 2.000 personas que caminan rumbo a La Paz para frenar el proyecto del gobierno que partiría en dos del territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure  (TIPNIS). Es el primer relato escrito que leo proveniente del interior de la marcha.  Las informaciones y conceptos que trae la carta de Olga Flores, en la marcha desde sus inicios, tienen un tono ideológico marcado. Pero eso no invalida el testimonio de algunos episodios que ocurrieron en la última etapa de los fracasados contactos entre los ministros del gobierno y los dirigentes nativos.

Desde San Borja, con fecha  4 de septiembre,  la crónica dice en uno de sus párrafos iniciales: “Todo lo que estoy viendo desde que inicié la VIII Marcha de los Pueblos Indígenas es muy intenso; me emociona, me hace pensar y, sobre todo, me llena de esperanza ver que los pueblos indígenas tienen mucha más vida de la que pensaba; se resisten, sí, al sistema, conservan otras lógicas y formas de pensar que, 500 años después, seguimos sin entender”.

Después afirma que el diálogo con el gobierno muestra, sin tanto aparato propagandístico, que los nativos han logrado mucho. “Hicieron venir a todos los ministros que pidieron; los hicieron sentar en el banquillo; les dijeron lo que quisieron y que debían escuchar…me siento identificada con lo que dijeron los líderes indígenas; …el ‘estado plurinacional’ que ellos gestaron no es más que de papel; no se cumplen sus leyes…Sería muy lindo mostrar los videos, porque podrían ver que no exagero…Cuando Walter Delgadillo les respondió gritando que debían pedir disculpas, le pidieron disculpas y lo desmarcaron…Es un diálogo de sordos…(pero ambos lados) saben cómo es el juego. No duden: los dirigentes indígenas saben muy bien lo que quieren”.

Asegura también que, bajo su visión, los nativos “han creado un escenario para el diálogo que les da la victoria” pues es un grupo plurinacional en el que cabe todo. “…es un verdadero parlamento, con oradores excelentes, dueños de sus propias palabras y expresiones; inventan sus palabras, que expresan exactamente lo que quieren decir”.

Sostiene también que los nativos tienen como interlocutores a un “bando” que dice “tonterías (cita a alguien del grupo oficial que habló de los “valles” del  Beni) al viejo estilo colonial”. “Mienten –dice- con descaro, diciendo por lo menos mil veces que (para la carretera) no hay (todavía) un diseño, cuando (la obra) ya está licitada y contratada la empresa…”

Dice que los ministros se vieron en aprietos cuando se les pidió que alguno de ellos dibujase  el trazo de la carretera “Los ministros en apuros,  (se pusieron)  rojos, nadie se animó a nada”. Les propusieron hacer el trazado con ellos, pero los indígenas les dijeron que no eran ingenieros, informa la cronista.

Concluye que “los  indígenas tienen más fuerza y dignidad; aunque a veces juegan en la lógica del engaño, lo hacen para despistar. Ellos saben  que la carretera no pasará por el Tipnis…saben que así, descalzos y con flechas, pueden enfrentar a todo el aparato estatal. Por eso los ministros tuvieron que “humillarse’… Lo que indigna es el precio (los nativos) que tienen que pagar por resistir…”

Tipnis: ¿empiezan las hostilidades?

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Erbol trajo la noticia de una denuncia del dirigente campesino  Rafael Quispe, quien asegura que los colonos que se encuentran en Yucumo, cerca de San Borja, han comenzado a registrar y decomisar enseres de todo “sospechoso”  de apoyar la marcha de los Tipnis. Quienes viajan a Trinidad “son víctimas de los abusos de los colonos” que han instalado dos barricadas sobre la carretera para llevar a cabo el control, dijo Quispe, citado por esa fuente informativa, que recoge despachos de más de 300 emisoras rurales de toda Bolivia.

Quispe, dirigente del Consejo Nacional de Markas y Ayllus del Qollasuyo (CONAMAQ),  dijo que  una decena de dirigentes que iban a sumarse a la marcha “fueron interceptados” pero que varios lograron escapar. Tres dirigentes fueron detenidos durante una hora, dijo Quispe, en la nota transmitida por Erbol. La revisión se extiende a todos los que viajan a la capital beniana.

El hecho representaría las primeras escaramuzas o un abierto hostigamiento para evitar que la marcha de los Tipnis continúe. Se trata de unos 2.000 nativos y simpatizantes de la reserva que iniciaron la marcha hace tres semanas para exigir al gobierno una alternativa a la construcción de la carretera San Ignacio-Villa Tunari, en el Chapare. El gobierno  ha dicho que no hay alternativa posible. Pero los nativos insisten en que debe procurar una ruta diferente que evite partir su territorio, protegido por la constitución.

Erbol cita el testimonio de uno de los afectados por el bloque de los colonos a la marcha, quien habría dicho: “Me decomisaron un kilo de pito de cañahua; tenía  un teléfono (celular) con el que estaba llamando y me (lo) quitaron bajo el argumento de que estaba comunicándome con los marchistas; me quitaron mi mochila y mi libreta de apuntes. Cuando pregunté (el motivo) me dijeron: Estamos en apoyo al gobierno nacional”.

Quispe, de acuerdo a la versión de Erbol, responsabilizó de los incidentes a Adriano Lovera, secretario ejecutivo de la Federación de Colonizadores de las Comunidades Interculturales de Yucumo. Gran parte de los colonos, muchos de los cuales ya están asentados en el territorio Tipnis, apoya al gobierno.

Erbol dice también que Lovera aseguró que el comportamiento de los colonos había sido pacifico.

En marcha otro cerco sobre Santa Cruz?

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Desde San Juan de Yapacaní y San Julián han partido cientos de personas hacia Santa Cruz para presionar por el mantenimiento de la prisión que durante más de tres días guarda el presidente de la Asamblea Legislativa, Alcides Villagómez,  acusado negarse a posesionar a una representante de  una tribu indígena denominada Yuracaré-Mojeña. Villagómez se ha declarado preso político. Me lo dicen fuentes del Comité pro SantaCruz, que se ha declardo en emergencia y en vigilia para proteger a Villagómez y a otra autoridad legislativa que también sería enjuiciada.

La denominación Yuracaré-Mojeña debe significar que la tribu resulta de una fusión de dos tribus. Villagómez es del Partido Verde, que sustenta al gobernador Rubén Costas, cuya línea política antagoniza con la del gobierno del presidente Morales. El gobierno cruceño cree que la presión para defenestrar a Villagómez o para posesionar a la asambleísta Rosmery Gutiérrez, yuracarémojeña, representa un avance para apartar del gobierno departamental al gobernador Rubén Costas, pues aquella denominación no aparece en la constitución que lista a las tribus en Bolivia.

La marcha desde aquellas dos poblaciones del norte cruceño ha causado una situación de emergencia en las entidades cívicas y el Comité pro Santa Cruz se mantenían esta noche en sesión permanente para tomar determinaciones que contribuyan a detener la marcha y apagar el fuego del conflicto. La cuestión era  ¿cómo? Escuché de algunos dirigentes decir que esta vez Santa cruz no se dejará atemorizar. Parecía que las hachas de la guerra estaban siendo desenterradas.

El problema resulta de la fragmentación en la que se encuentra Bolivia con 34 tribus indígenas, algunas verdaderamente minúsculas, necesitadas de atención y no de conflictos.

Los aprestos parecían prolegómenos como los que ocurrían a mediados del año 2008, cuando miles de campesinos rodearon Santa Cruz y se temía un enfrentamiento sangriento que fue desactivado a último momento. El comité ha pedido la presencia en Santa Cruz de representantes de la comisión de DDHH de la OEA. En los próximos días habrá una “asamblea dela cruceñidad’.

Una solución para este problema estaría en realizar pruebas de DNA entre todos los pertenecientes a las diferentes tribus y rastrear los resultados con los de los mayores. Si concuerdan, OK. Habría  una simplificación étnica.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Arrecia el vendaval

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La de este jueves fue una jornada que el gobierno del presidente Evo Morales no habría querido jamás vivir. Las movilizaciones obreras hicieron un tormento político de la visita presidencial a Tarija, que celebra este viernes su aniversario cívico.  El país está por “desbocarse”. Lo dijo anoche en un programa de TV Jerjes Justiniano, ex candidato del MAS para la gobernación de Santa Cruz. El riesgo implícito es que el país se quede sin jinete.  En Yacuiba, grupos de manifestantes estuvieron cerca de llegar al lugar donde se encontraba el presidente Morales, quien fue al departamento para sumarse a los festejos cívicos. El presidente no tenía espacio geográfico para desplazarse: en Tarija  los maestros urbanos ocuparon el salón de honor donde debía rendir homenaje a la esfemérides departamental. El margen de desplazamiento territorial del presidente estaba otra vez reducido. Y, al menos en Tarija, estuvo colmado de gases lacrimógenos.

La atmósfera social y política del país continuó tensa, con organizaciones afines al gobierno reiterando que enfrentarían a las marchas y bloqueos obreros. El movimiento en pos de un 15% de aumento sobre los salarios básicos para todos los sectores laborales  era como una mancha de aceite que se extendía sin que hubiese hasta ahora una fuerza capaz de detenerla. El bloqueo de las mil esquinas en La Paz –no creo que hubieran sido exactamente mil- fue una nueva arma de los manifestantes. Era imposible hacer un cálculo cierto sobre cuántos trabajadores estarían movilizados, pero podría hablarse de decenas de miles en todo el país. Los campesinos afines al gobierno amenazaban con entrar al escenario desde el lunes.

Las posibilidades de diálogo era muy reducidas, tras el fiasco del jueves: los dirigentes de la COB no asistieron a la cita con los ministros y han reiterado que sólo se reunirán con el presidente. Hay  una leve esperanza de que el diálogo se renueve hoy, tras las palabras conciliatorias de Jaime Solares, el dirigente minero y  líder de la COB, en el breve intercambio de ideas que sostuvo en la  TV con Justiniano.

Mientras tanto, en Cochabamba la audiencia en la que el fiscal Marcelo Soza acusa a 39 personas, a mayoría de Santa Cruz, ingresaba a un momento crítico: la red televisiva ATB informó que el juez que preside la audiencia, Rolando Sarmiento, accedió al pedido de los abogados defensores para que el fiscal presente las pruebas de sus acusaciones. Eso pondría en aprietos a la parte acusatoria pues tendría que demostrar, con evidencias, que hubo  una conjura terrorista-separatista. Ya no serían suficientes las declaraciones de Ignacio Villa Vargas, “El Viejo”, que fueron la base para acusar a la mayoría de los cruceños en el grupo. Entre otras cosas, tendría que presentar el armamento supuestamente incautado, del cual hubo profusión de fotografías pero no se ha establecido de dónde provinieron, lo mismo que  los supuestos explosivos. De no haber esas evidencias, todo el proceso se tambalearía. Además, tendría que presentar las computadoras atribuidas a Rózsa. Expertos en computación y electrónica podrían determinar si fueron manipuladas. ¿Qué hacía en una de esas computadoras el disco duro de la entonces  Delegada Presidencial y ahora Senadora de la República Gabriela Montaño? Ahora la carga de  la prueba está sobre el fiscal, por lo menos es lo que uno entiende escuchando las noticias de Cochabamba. Muchos “misterios” deberán ser develados, inclusive el que no se quiere tocar directamente a fondo como el del popularmente conocido como video-soborno. Los generales retirados Gary Prado Salmón y Lucio Añez lograron una tregua momentánea: sus acusadores tendrán que esperar nuevos informes médicos sobre la salud de ambos.

La jornada de este viernes promete traer más acción y echar más luces sobre la oscuridad que ha rodeado el caso Hotel las Américas que en la madrugada que se aproxima cumplirá dos años. Se aproxima el momento en que el telón deberá ser levantado.

Segregación de la pollera

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La más reciente entrada del diplomático Ramiro  Prudencio  Lizón trae un tema polémico. Un punto de vista diferente cuya lectura es interesante:

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Hace unos días sucedió algo extraño: una alumna de derecho en Cochabamba acusó a sus compañeros de haber modificado una fotografía relativa a su promoción de la facultad, donde todos portaban toga y birrete.  Ella consideró un insulto el estar así vestida, porque deseaba salir fotografiada de pollera.  Posiblemente la muchacha consideraba que era un símbolo de su raza y de su posición social el mantenerse siempre en traje de campesina.

Lo raro es que con atuendo de pollera recibió el diploma de graduación, pero no de las autoridades universitarias sino de las gubernativas de Cochabamba.  Posiblemente las de la universidad exigían que encima de su pollera se pusiese la toga y el birrete, como todos los alumnos que egresan en esa universidad.  Pero ella no podía hacer tal cosa.  El fundamentalismo de nuestros campesinos de la zona andina impide todo acercamiento a la gente citadina.

Ahora bien, si uno ve esa fotografía, observa que todos los demás alumnos son tan morenos como la muchacha de pollera.  Y eso es lógico, porque la mayoría de la población boliviana es mestiza.  Es decir, que no existe racismo en el país sino sólo una discriminación por el vestido.

Evidentemente, no puede haber racismo en un país como el nuestro donde el 95% de la población desciende de los pueblos indígenas.  Por este motivo, desde la fundación de la República sólo hubo diferencias económicas y culturales.  Se podría afirmar que Bolivia es el país menos racista del continente.  Pero pese a ello, existe una marcada segregación por la indumentaria: los que usan el traje occidental se distancian de los que continúan con la vestimenta popular tradicional.

En consecuencia, para superar todo vestigio de racismo en el país, bastaría con educar a los campesinos sobre la conveniencia de usar el traje occidental que ahora es mundial, sobre todo si se van a avecindar a las ciudades.

Pero, lamentablemente, ahora ha surgido una especie de deificación de todo lo indígena, lo que ha determinado que haya muy fuertes presiones para que nuestros campesinos ya no piensen en cambiar ropajes y convertirse en ciudadanos urbanos, sino que se les obliga moralmente a continuar con sus atavíos tradicionales.  Esto sucede sobre todo con las mujeres, quienes deben continuar portando la pollera, pese a ser un vestido caro, incómodo y que no condice con la tremenda actividad de la vida cotidiana del evolutivo mundo moderno.  Además, es menester recordar que la pollera no es traje indígena sino español del siglo dieciocho.  Precisamente ella se constituyó en el símbolo de las discriminaciones sociales que existieron en el país durante casi tres siglos.

Cabe señalar que no son los campesinos los que insisten en mantener sus ritos y vestiduras.  Son los denominados “intelectuales de izquierda”, gente urbana y salida de las universidades nacionales, quienes ahora se han convertido en grandes defensores de la tradición y del conservadurismo.  Ellos han determinado exaltar todo lo que sea costumbre ancestral, calificándola de cultura endógena.

En vez de copiar a los países del Asia, sobre todo a China y Japón, con culturas milenarias pero que han comprendido que debían modernizarse y eliminar sus variadas vestimentas e idiomas, para integrarse en el actual mundo globalizado, dichos intelectuales  han preferido convertir a Bolivia en un país fundamentalista como los más atrasados y conservadores países islámicos.

Al dejar atrás las concepciones progresistas, basadas en la igualdad entre los seres humanos, se ha adoptado en el país una posición eminentemente reaccionaria, que ampara la discriminación, el mantenimiento de las tradiciones vernáculas y, por último, la segregación de razas. De este modo, mientras en el resto del continente se preocupan por la igualdad  ciudadana, en Bolivia se retrocede cien años y se decide mantener a su gente separada y enfrentada, lo que a la postre podría poner en peligro la propia integridad nacional.

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Recibí la siguiente nota de Sr. Teco Villa, a quien respondo:

Estimado señor Teco Villa: Por un error lamentable, quien envió la nota en su lista de distribución me atribuyó la autoria de esta nota hábilmente elaborada. En realidad pertenece al diplomático Ramiro Prudecio Lizón. Pido disculpas de antamano por cualquier otra confusón.

Señor Olmos:
La pollera es una imitación de los vestidos largos que usaban las españolas en la colonia (la mujer aymara es la que más mantiene el largo de su vestido español y la quechua, actualmente, lo usa más corto.
El chaleco que usan los tarabuqueños es igual o parecido a los que usan en algunas regiones de españa incluso similar al de los toreros.
Esos son solamente un par de los ropajes similares al de los españoles (no incluyo la manta actual que reemplaza a la mantilla española y la botina – medio taco – del mismo origen), y hay más…
El Virrey Toledo sacó una ordenanza instruyendo que todos los nacidos en estos territorios, usen ropa igual a la de los españoles de la península radicados en América.
Sergio Villa U.

Cruzaron el Rubicón

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Los dirigentes cocaleros del Chapare han ido mucho más allá de lo que la prudencia aconseja a quienes se dedican a  una actividad vista con sospecha en gran parte del mundo. Han pedido la expulsión del Arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, italiano de nacimiento pero boliviano hasta los tuétanos al cabo de décadas de vivir sobre la piel del país, entre sus miserias y sus pocas grandezas. A ese pedido se ha sumado la diputada del MAS Emiliana Aiza, quien tomó la delantera y pidió, según Erbol, la expulsión de  la Iglesia Católica.

Estas actitudes intolerantes están llevando a  los cocaleros a perder la simpatía que pudieron haber generado en Bolivia y en otras latitudes. La justificación de que su actividad está guiada por una condición de pobreza y de limitada educación, cuyas pruebas las acabamos de ver con los ataques al arzobispo y el reclamo por su expulsión, ahora empieza a extinguirse.

La falta de argumentación y desconocimiento del mundo del Siglo XXI  lleva a  los cocaleros a manifestarse iracundos contra quien solamente ha repetido una realidad. No vi jamás que las sociedades de Rio de Janeiro o de Medellín se sintiesen estigmatizadas porque hay niños en las favelas que ayudan a los narcotraficantes, pues es entre los niños y jóvenes donde más reclutas encuentra el comercio ilícito de drogas.  Razones hay de sobra, pero sobresalen la falta de empleo, educación y la ausencia de hogares estables. En un día, esos niños pueden ganar más que sus padres en un mes. Es una realidad monstruosa que nadie puede cuestionar.

En Bolivia, sin embargo, se han rasgado las vestiduras los cocaleros del Chapare, la diputada que quiere expulsar a la iglesia y algunos colegas suyos que ven subversión en cada expresión de algún obispo o sacerdote que contradiga afirmaciones, decisiones u obras del gobierno. Quizá nunca se sabrá con certeza cuánto ayudaron –laicos y sacerdotes y religiosas- a pavimentar el camino que en años pasados llevó a Evo Morales a la Presidencia.

Uno podría preguntarse: ¿Por qué tanta bulla por declaraciones de un obispo que conoce la región cocalera hubiera dicho algo que probablemente muchos otros conocen? Al fin y al cabo, el propio presidente Morales recomendó a sus dirigidos del Chapare que se limiten a cultivar coca en el cato que cada persona tiene asignada en la región, en una declaración que implícitamente reconocía el crecimiento de los cultivos. Además, el jefe de la Policía Boliviana, general Nina, acaba de reconocer que menores de 21 años son frecuentemente utilizados como intermediarios del tráfico.

La cadena de eventos tuvo su primer eslabón cuando la Conferencia Episcopal, que congrega a todos los obispos bolivianos, hizo conocer unas reflexiones al pueblo boliviano al concluir su reunión anual, en Cochabamba. El documento repasa algunos de los males políticos y económicos nacionales, entre ellos la falta de empleo, las limitaciones de la educación, las flaquezas de la justicia ante un poder ejecutivo fuerte, y las debilidades de una democracia que, en vez de fortalecerse, parece encogerse. El gobierno dijo que era un manifiesto político y algunos repitieron que la iglesia debía dedicarse a “salvar almas” y circunscribirse a la espiritualidad. Quienes así hablaron probablemente jamás leyeron ni escucharon sobre “Rerum Novarum”, “Quadragessimo Anno”, “Mater et Magistra”, “Pacem in  Terris”, “Populorum Progressio”, y muchos otros documentos de tantos papas desde el siglo pasado y antepasado. Y probablemente olvidan que cuando el régimen comunista polaco se vio forzado a convocar, en 1988, a verdaderas elecciones, de cien escaños en disputa sólo ganó uno. Los otros 99 los obtuvo Solidaridad, el movimiento obrero entonces apoyado por curas y obispos católicos. Fue el comienzo del fin del “comunismo real”.

El objetivo principal

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En estas semanas se han multiplicado los focos de conflicto que provocan el interés de grandes segmentos de la población boliviana. Algunos de ellos: Las acusaciones a la Iglesia Católica porque un obispo ha dicho –y le piden pruebas!-  que el auge de las drogas, o la miseria absoluta, ha  llegado a tales niveles que hay niños que ofreciendo cocaína en el Chapare. (No dijo nada nuevo, pero dirigentes cocaleros y autoridades del gobierno se han rasgado las vestiduras.) El encarcelamiento de René Joaquino y de Jaime barrón, baluartes cívicos de Potosí y Sucre; las amenazas contra los gobernadores del Beni, Ernesto Suárez, y de Santa Cruz, Rubén Costas;  las colisiones verbales con Estados Unidos en la Conferencia de Ministros de Defensa y el reavivamiento de las tensiones bilaterales (en verdad, la tensión es unilateral, pues no creo que a Estados Unidos le muevan un pelo los gritos de Bolivia); los acuerdos con Irán, y hasta un concurso de “misses”. Todo copó las primeras páginas informativas y los espacios principales de la radio y la TV.

El tema más importante fue puesto en nivel secundario: las reservas de gas natural y su precipitada declinación. El gas se nos acaba y pocos se preocupan, pues tienen la atención fija en sucesos como los mencionados. Si contamos con reservas de 8,2 o 8,6 trillones de pies cúbicos, eso nos permitiría una vida gasífera  de unos 10 años o algo más. Pero sin termoeléctricas, sin Mutún, sin nuevas exportaciones. Eso significa adiós a la industrialización. El gobierno no quiere decirlo y por eso, más bien, parecería preferir trifulcas verbales. Vean ustedes: El plan de inversiones de YPFB hablaba de perforar dos pozos con fines exploratorios este año. Hace cuarenta años se perforaban 40 anualmente. Que se sepa, aún no se ha perforado siquiera uno enteramente exploratorio. Para el que sería el primer pozo se organizó una ceremonia especial a la que asistió el presidente de la república. Era como si el dueño de una casa asistiese a la colocación de una teja en su techo. “Reporte Energía” de la primera quincena de noviembre nos informa que han acabado los trabajos preparatorios del terreno donde ocurrirá la perforación del pozo Sararenda X-1, uno de los dos programados para el año. “Una vez montados los equipos de 3000 HP (caballos de fuerza. Noten bien: aún no habían sido montados)…se realizarán pruebas previas al inicio de la perforación programada para noviembre”. Dime cuándo, cuándo, cuándo, cantaría una intérprete italiana de los años de 1960.

Mientras esto ocurre, los cocaleros del Chapara dan un ultimátum de 48 horas para que uno de los obispos católicos más queridos y respetados del país, Mons. Tito Solari, se retracte de su declaración de que en el Chapare hay niños utilizados para vender cocaína hasta en bolsitas de plástico. Dijo el Vicepresidente de la Federación de Cocaleros del Trópico cochabambino: Si en ese tiempo el arzobispo no se retracta, los cocaleros pedirán, a través de la Asamblea Plurinacional, la expulsión del prelado de Bolivia, pues es italiano de nacimiento.

Muchos católicos han empezado a preocuparse por el destino del arzobispo, y por el poder cocalero. Que hay niños obligados o llevados a colaborar con el narcotráfico no es novedad. Los dirigentes cocaleros deberían saber que en  los morros de Río de Janeiro (a donde llega una porción importante de la droga boliviana) son niños los que previenen a sus jefes cuando se aproxima la policía. Y nadie se rasga las vestiduras porque la denuncia es extrapolada para involucrar a todos los niños de alguna favela. Y el tema del gas, -de qué vivirá el país mañana- pasa a segundo y tercer plano.

Entrada actualizada a las 21:00 del 24 de Nov. 2010

Cuatro patas bueno, dos mejor

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No es ni el precio ni el confort del avión presidencial adquirido del Manchester United, uno de los más ricos clubes ingleses de fútbol. El problema es el momento en que se lo compra y el mensaje que la adquisición trae para los bolivianos que en mayo pedían un aumento salarial mejor. Es un mensaje que toca también las fibras de los más de mil indígenas del oriente que marchan y que desde el sábado y hasta hoy domingo reposan en Ascensión de Guarayos y de todos aquellos a quienes representan. Los intentos de detenerlos no han surtido efecto. Se los ha acusado de desestabilizadores, de trabajar para USAID, de plantear demandas anticonstitucionales. A ellos, por acto de conciencia, se han sumado seis diputados de las etnias que marchan. Con mucha consecuencia, virtud siempre rara en Bolivia, han dicho que no podrían permanecer en los hemiciclos legislativos reclamando por los marchistas mientras la marcha se desarrollaba.

Y ¿qué es lo que reclaman? Que se cumplan los preceptos de la CPE que ellos contribuyeron a  aprobar. Por ejemplo, el artículo 403, que dice:

Se reconoce la integralidad del territorio indígena originario campesino, que incluye el derecho a la tierra, al uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables en las condiciones determinadas por la ley; a la consulta previa e informada y a la participación en los beneficios por la explotación de los recursos naturales no renovables que se encuentran en sus territorios; la facultad de aplicar sus normas propias, administrados por sus estructuras de representación y la definición de su desarrollo de acuerdo a sus criterios culturales y principios de convivencia armónica con la naturaleza. Los territorios indígena originario campesinos podrán estar compuestos por comunidades.

O el 290:

I. La conformación de la autonomía indígena originario campesina se basa en los territorios ancestrales, actualmente habitados por esos pueblos y naciones,  y en la voluntad de su población, expresada en consulta, de acuerdo a la Constitución y  la ley.

II. El autogobierno de las autonomías indígenas originario campesinas se ejercerá de acuerdo a sus normas, instituciones, autoridades y procedimientos, conforme a sus atribuciones y competencias, en armonía con la Constitución y la ley.

Lo que los indígenas del oriente le piden al gobierno es consecuencia. Quienes dijeron que el texto constitucional se volvería contra el propio gobierno y volvería al país ingobernable, deben estar sonriendo. Aunque no deja de causar un cierto desánimo, como el que sentían los animales de la fábula de Orwell (“Animal farm” o Rebelión en la Granja), que creyeron que la revolución y toma de la hacienda para ellos mismos conducirla les traería igualdad y que se liberarían para siempre de la tiranía del hombre. Los últimos párrafos de la fábula muestran el desengaño de los animales que habían buscado una quimera:

“Había (entre los cerdos y los hombres reunidos para sellar la paz y la amistad) el mismo entusiasmo de antes, y las copas eran vaciadas hasta la última gota. Pero cuando los animales que estaban afuera  contemplaban la escena parecía que algo extraño estaba ocurriendo. ¿Qué  había de alterado en las caras de los cerdos? Los viejos ojos de Clover (la yagua) se movían de una cara hacia otra. Algunos tenían cinco papadas, otros tenían cuatro, algunos tres. Pero ¿qué era lo que parecía fundirse y cambiar?  Luego, con el aplauso concluido, el grupo tomó las cartas y continuó el juego que había interrumpido, y los animales se retiraron en silencio.

No habían caminado 15 metros cuando se detuvieron de golpe. Un murmullo de voces venía de la casa de hacienda. Corrieron de vuelta y miraron desde las ventanas de nuevo. Sí, una violenta disputa estaba en curso. Había gritos, golpes sobre la mesa, miradas agudas de sospecha, negativas furiosas. La fuente del problema parecía que Napoleón (el cerdo erigido en autócrata)  y el Sr. Pilkington habían jugado al mismo tiempo un as de espadas.

Doce voces estaban gritando airadas, y todas eran parecidas. Y ahora no había dudas de qué había ocurrido con la cara de los cerdos. Las criaturas que estaban afuera miraron al cerdo y al hombre, y al hombre y al cerdo, y al cerdo y al hombre otra vez; pero ya era imposible decir quién era quién”.