Brasil

Dias con rastro

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Acostumbrados a criticar sin reservas y con estridencia a Estados Unidos, algunos gobiernos latinoamericanos deben haberse sentido incómodos cuando  hace una semana les cayó una crítica que no podían detener ni estaban en condiciones de replicar. El obispo sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de Paz y uno de los mayores activistas a favor de los derechos humanos, censuró “el silencio ensordecedor y la inacción de los vecinos de Venezuela (que) le han dado a Maduro una licencia para actuar con impunidad”.

La respuesta de los gobiernos de la región fue también un silencio ensordecedor que decía mucho de la actitud de algunos regímenes cuando deben lidiar con las realidades del país petrolero del norte sudamericano.

Tutu, anglicano ahora retirado de la función episcopal, ha sido hincha activo a favor de gobiernos de izquierda en la región. Estuvo entre quienes con mayor entusiasmo recibieron la elección del presidente Morales. Se mostró impresionado por la humildad que encontró en él cuando lo visitó en Sudáfrica en su primera gira tras su triunfo electoral en 2005.

Las palabras de Tutu estos días fueron el mayor  reproche a los gobiernos que se hacen los desentendidos de la crisis interna y violencia que prevalecen en Venezuela.

La respuesta que reclamaba Tutu ha venido de sectores no oficiales, con dirigentes que han intentado contactarse con los líderes presos y sus parientes, y a los que el gobierno de Maduro ha hostigado.

Muchos observadores creen que la intemperancia de los gobernantes venezolanos puede haber llegado al  límite al toparse con Brasil. Media docena de senadores, entre ellos Aecio Neves, quien en octubre estuvo cerca de vencer la contienda presidencial a la cabeza de la socialdemocracia brasileña, no logró su propósito de visitar a los prisioneros. Al ómnibus en que viajaba no consiguió continuar la ruta hacia la prisión militar de Ramo Verde, ahora con renombre internacional gracias a sus huéspedes. Decenas de manifestantes hostigaron al vehículo e hicieron temer por la seguridad de sus ocupantes. Renán Calheiros, otro de los frustrados visitantes, es el presidente del senado brasileño y su partido es fundamental en la coalición que apoya al gobierno de Dilma Rousseff. Calheiros telefoneó a la presidente y le pidió una reacción ante lo que ocurría. Itamarty emitió la noche del jueves una nota en la que lamentaba lo sucedido.

A partir del incidente, la “cuestión Venezuela” parece abierta en Brasil y es coincidencia entre los observadores políticos y diplomáticos que las relaciones bilaterales no serán más igual bajo el gobierno de Maduro. Brasil es el principal proveedor de alimentos y base de la industria automotriz venezolana. Con el colapso de su producción agrícola y pecuaria, el incidente no podía haber ocurrido en peor momento. El asombro que recorrió por algunas las cancillerías del continente con el trato despectivo recibido pocos días antes por el líder socialista español Felipe González parecía destinado a convertirse estupor.

El régimen de Maduro exhibió uno de sus rostros más temibles e hizo eco a la advertencia que había formulado el retirado obispo anglicano: “La situación actual de los derechos humanos en Venezuela es particularmente sombría. Incluso más preocupante que la situación económica y de seguridad del país es la respuesta del gobierno a las frustraciones de su pueblo”.

El Premio Nobel había comparado con Mahatma Ghandi y Martin Luther King a los prisioneros a los que los legisladores brasileños se proponían visitar y al repudiar el trato del régimen de Maduro a los opositores declaró: “Que un gobierno actúe de esta manera contra sus propios ciudadanos, cuando están ejerciendo sus derechos fundamentales de libertad de expresión y asamblea, es atroz.”

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El freno de la ballena

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No fue casualidad que las noticias llegaran casi simultáneamente. El valor de las exportaciones bolivianas sufría una baja de un 22% en enero en comparación con el mismo mes del año pasado y el grueso del declive tenía un nombre: hidrocarburos. La otra esquina noticiosa anunciaba que la inflación en Brasil rompía las metas anualizadas y llegaba al 7,7% en febrero (el límite oficial es 6,5%). El porcentaje era comparado con el 5,49% de Bolivia y el 3,07% de México.
La onda inflacionaria llevó al Banco Central a elevar las tasas básicas de interés al 12,75%, lo que volvió a colocarlas entre las más elevadas del mundo. La medida amenazaba esta semana con volverse un boomerang, pues afectaba también a la deuda interna y externa del país.
En línea con la economía que este año se encamina a una contracción, el real se depreciaba a niveles no vistos en una década y la presidente Dilma Rousseff continuaba acosada por el escándalo de sobornos y sobreprecios en Petrobras, la empresa bandera brasileña. Todos los países en desarrollo, incluso aquellos inmersos en una industrialización masiva y diversificada como China y Brasil, están en aprietos con el que asoma como el final de un ciclo en la economía mundial.
Las cifras y porcentajes del comercio exterior boliviano divulgados por el Instituto Nacional de Estadísticas trajeron un dato a tomar especialmente en cuenta. Las ventas de hidrocarburos (gas natural) cayeron de 568 millones de dólares en enero de 2014 a 385 millones de dólares un año después. La diferencia de 183 millones de dólares en solo un mes muestra el impacto sobre nuestra economía del descenso de los precios petroleros, que en menos de seis meses bajaron a la mitad.
El tamaño de la economía brasileña, una de las siete más grandes del mundo, hace que sus afanes repercutan por todo el continente. Para Argentina, de lejos el mayor socio comercial de Brasil en la región, la estabilidad económica brasileña es esencial. Lo mismo vale al revés, pues las exportaciones brasileñas se desequilibran con el interminable malestar económico y político de su vecino y puntal de Mercosur. Debido a una política de largo aliento para diversificar exportaciones y mercados, Chile es el vecino que menos sufre con la contracción económica del gigante continental. Uruguay tiene un paraguas para la tormenta representado por su comercio con la Unión Europea. Colombia y Perú tienen sus dificultades amortiguadas resultado de su pertenencia a la Alianza del Pacífico. Paraguay también observa preocupado las dificultades de su vecino, que representa casi un cuarto de todo su intercambio comercial. Venezuela es historia separada de una frustración interminable de oportunidades.
Con una economía mayor a los dos billones de dólares (doce ceros) y un ingreso per cápita de 10.000 dólares anuales, lo que ocurre estos días en el vecino país evoca una frase célebre de Richard Nixon: Por donde vaya Brasil, por ahí irá América Latina.
Cuando a mediados de la década de 1990 nuestro vecino vivía uno de sus ciclos económicos positivos esperanzadores, con políticas de mejor distribución del ingreso y fuertes inversiones del estado en toda su geografía, los críticos comparaban ese crecimiento con el que se daba en los “tigres asiáticos” (Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur). “Brasil, replicó el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso, no puede ser un tigre ni correr como tal. Es una ballena”. Aludía a la dimensión continental de su país. El ritmo decreciente que registra en estos meses la economía brasileña pone a prueba la capacidad de la ballena de frenar su deslizamiento o de dar marcha atrás.

La ausencia de Soza

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Cerca de un año después de su fuga de Bolivia, el ex fiscal Marcelo Soza continúa siendo una pieza fundamental para esclarecer la acusación con la que basó uno de los mayores casos de la historia penal boliviana. Los fiscales que lo sucedieron mantienen la premisa del ex fiscal Soza de que hubo terrorismo que pretendía desembocar en la la derrota del ejército y la creación de una nueva república en el centro de América del Sur. El tribunal, bajo el argumento de que no le corresponde producir pruebas, ha rehusado facilitar la obtención de copias autenticadas de la confesión del ex fiscal, que al fugar declaró que las bases que sostienen el caso fueron prefabricadas, y que el gobierno lo presionó para imputar a personalidades de Santa Cruz y desarticular a la oposición en el oriente.
A lo largo del proceso, nunca había parecido tan importante tener al ex fiscal presente en las audiencias que se llevan a cabo en Santa Cruz, para aclarar el que los abogados de la defensa califican como montaje para escenificar el mayor juicio penal boliviano en lo que va del siglo.
En las últimas semanas, los acusados han apuntado a las debilidades de la acusación en cuestiones militares y a la imposibilidad de que los acontecimientos del 16 de abril en el Hotel Las Américas hubiesen ocurrido como los describió el ex fiscal. Probablemente sólo él, dicen, podría ayudar a entender las falencias de su acusación.
En una sorpresiva acción que, vencido el plazo legal, aún no tiene respuesta, “El Viejo” Ignacio Villa Vargas planteó un proceso abreviado admitiendo que participó en la elaboración y traslado de explosivos a la casa de un concejal del partido de gobierno y a la del cardenal Julio Terrazas, pero dejando sentado que obedeció órdenes de funcionarios del gobierno; y un defensor quiso, sin éxito, exponer su alegato con apoyo de anotaciones electrónicas como antes hizo la acusación. El tribunal aceptó pero luego revirtió su aceptación.
La admisión de un abogado asistente de Soza de que efectivamente hubo extorsión, astilló más la acusación y dio sustento a Roberto Eduardo Justiniano, funcionario de la Feria Exposición de Santa Cruz y uno de los 39 acusados por Soza, para decir al tribunal que no debe sentirse obligado por un formato acusatorio fraudulento y que tomara en cuenta que “…estamos siendo acusados por un extorsionador”.
Nadie ha defendido a Soza, a quien las más altas autoridades llaman “delincuente confeso”, pero el pliego acusatorio que él elaboró es el ABC con el que trabajan los abogados del Ministerio Público y del Ministerio de Gobierno.
El abogado José Hoffman, del ex ejecutivo de COTAS Ronald Castedo y de Gelafio Santisteban, participante de las fuerzas de paz de la ONU en representación de Bolivia, acudió a un recurso didáctico. Dijo que la superioridad de la acusación que promueven los fiscales y los abogados del Ministerio de Gobierno deberá ser absoluta. Comparó la decisión que debe tomar el jurado que integran dos jueces técnicos y dos jueces ciudadanas, con un partido de fútbol que los acusadores tendrían que ganar al menos por 10-0 para que no haya duda de la acusación de alzamiento armado, terrorismo y separatismo. En los jueces, dijo, no debe existir la duda más mínima pues, de lo contrario, se aplicaría la máxima jurídica: mejor absolver a un culpable que condenar a un inocente. Entre otros argumentos, subrayó que el único hecho que el Ministerio Público tiene para apoyar su teoría es el estallido de una bomba en el portón de la residencia del cardenal Julio Terrazas la noche del 15 de abril. Para su defendido, dijo, es “un delito imposible” pues Santisteban se encontraba entonces en Estados Unidos.
El penalista paceño Alberto Morales, del ingeniero Hugo Paz Lavadenz, de COTAS, subrayó la ausencia de peritaje para todo el andamiaje de la teoría del fiscal ahora refugiado en Brasil, desde la invasión de la unidad policial sin orden judicial hasta la apertura arbitraria de computadoras y teléfonos celulares. Puso énfasis en una incoherencia de la historia oficial: ¿cómo un grupo al que se atribuían intenciones adversas al gobierno, inclusive magnicidas, iría a atentar contra el domicilio del cardenal Julio Terrazas, a quien el gobierno identificaba como uno de sus principales opositores?
Ridiculizó la conclusión del ex fiscal de que, al figurar en el teléfono atribuido a Eduardo Rózsa Flores un número con el nombre de Hugo Paz, éste era cómplice de los planes y actos que endilgaba a aquél. Enfatizó la irracionalidad de la conclusión diciendo que seguramente el celular del fiscal principal de la causa, Sergio Céspedes, contenía registros de llamadas hacia el ex fiscal Soza y viceversa. Eso no lo volvía cómplice de Soza, quien está acusado de extorsión, dijo. Paz Lavadenz emocionó a la audiencia al contar una fábula y pedir al tribunal que procure escuchar a quienes están limitados (padres, madres, esposas, hijos), y a quienes están en el exilio.
En la lista de más de 70 personas que el general Gary Prado Salmón ha pedido que comparezcan en el juicio está el ex fiscal, a quien se propone exigir que aclare contradicciones en la acusación y escuchar de la ex autoridad un informe detallado sobre por qué lo incluyó entre sus acusados.
El abogado Otto Ritter, entre cuyos defendidos está el ex dirigente cívico juvenil cruceño Alcides Mendoza, dijo que éste se encontraba preso “por yesca”, por no tener dinero para pagar extorsiones. Dijo a los jueces: “Alcides Mendoza se declara culpable del delito de ser yesca. Busquen ustedes en el Código Penal la tipificación de ese delito, por el que ya está preso hace más de cinco años”.
Svonko Matkovic Ribera también desmenuzó la teoría de Soza y en una de numerosas preguntas indagó sobre un scanner que el ex fiscal asegura que el acusado hizo llegar a Rozsa Flores y que no aparece en la lista de pruebas que el ex funcionario ofrece en su pliego acusatorio.

El verdadero desafío

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El ingreso del  presidente Evo Morales a su tercer mandato ha estado marcado por muchas de las referencias a las que el país está acostumbrado con este tipo de acontecimientos, desde la reiteración de datos macroeconómicos (reservas monetarias e indicadores sociales), proyectos de infraestructura (carreteras y hospitales) hasta las nuevas metas para reducir la pobreza.  El  gran ausente en su discurso de posesión fue el tema de mayor interés para Bolivia pues representa el sueldo del  que vive el país y sobre el que se basan los proyectos para el quinquenio que ha empezado: gas natural, petróleo y precios.

Nada dijo sobre el derrumbe de los precios que ha colocado en terapia intensiva a la economía de los exportadores, especialmente de Venezuela, Irán y Rusia, tres amigos predilectos de Bolivia, y surgieron algunas contradicciones entre  deseos y palabras.  A poco de reiterar que su gobierno desea restablecer relaciones con Estados Unidos, cargó contra el “imperio”. Y en cuestión de horas contradijo a su colega venezolano Nicolás Maduro, abochornado por el reclamo para que Venezuela pague sus deudas a Enatex, cuyos más de 1.000 operarios tienen el empleo amenazado y llevan meses sin recibir salario.

Antes de venir a Bolivia, Maduro había dicho “Dios proveerá” para abastecer de alimentos a su país.  Morales fue más preciso y pragmático al hablar el viernes en la posesión de sus nuevos ministros: “Si el imperio norteamericano nos ataca políticamente y económicamente…no nos va a salvar Dios; el pueblo nos va a salvar”.

En la misma jornada, el precio del petróleo volvió a caer, en una tendencia que aún no encuentra una  base firme sobre la cual asentarse y garantizar una relativa estabilidad. Haber pasado por alto la tempestad petrolera pareció reflejar la incomodidad de las autoridades para abordar el problema que representa dejar de recibir este año cientos de millones de dólares menos de lo que se esperaba de las ventas de gas natural a Brasil y Argentina.

No hay una cuantificación del impacto directo del derrumbe de precios, pero igualmente grave puede ser la declinación de las economías de nuestros dos vecinos. La de Argentina está en contracción  y  Brasil proyecta un exiguo 0,3% de crecimiento de su producto interno bruto este año. (Las autoridades nacionales anticipan un crecimiento superior al 5%, uno de los mayores previstos para el año que ha empezado).  Eso se traduce en dificultades para exportar otros productos que tienen mercado en esos países. No es buena noticia en momentos en que los técnicos bolivianos se preparan para empezar a hablar de un nuevo contrato de venta de gas a Brasil. El vigente acaba a mediados de 2019.

El declive también ocurre cuando YPFB debe contar con reservas más altas que las actuales, que solo bordean la mitad de los volúmenes que se creía hace ocho años, o apenas un sexto de  lo que se dijo que guardaba Bolivia cuando se aseguraba que el país era la cuna gasífera del continente.

El verdadero desafío del  gobierno que ha empezado a operar el pasado viernes es incrementar las reservas de gas. Eso requiere de inversiones en una escala que la empresa nacional no tiene condiciones de generar. Debe recurrir al capital privado internacional, lo que no concuerda con las frecuentes predicciones del presidente sobre la muerte del capitalismo.

Sobre extranjeros y aguinaldos

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La sensación de holgura financiera que exhibe el gobierno se ha vuelto a manifestar con una orden que pocos países podrian soportar: pagar un sueldo mensual extraordinario a todos los asalariados este fin de año. Esa sensación apoya la creencia de que Bolivia es suficientemente fuerte como para sustraerse de los efectos de la contracción (Argentina) y recesión (en Brasil) de sus mercados de exportación de gas natural. En medio de esa convicción optimista de las autoridades, ha surgido la voz de la Iglesia Católica sobre las dificultades de muchas de sus obras para pagar el nuevo salario.

Los beneficiarios de esas obras expresadas en escuelas, hospitales, enfermería y gran variedad de servicios asistenciales en todo el país suman decenas de miles que, de otra manera, tendrían que recibir atención del estado. Si éste puede pagar 14 salarios o más, es suresponsabilidad adminisgtrar los recursos que pertenecen a todos los bolivianos, pero no debe obligar a todos a hacer lo mismo o pretender que la jauja alcanza a todos y que todos pueden realizar el mismo esfuerzo. Así como suben, los precios de las exportaciones pueden bajar y no es sensato decir “yo no me mojaré cuando llegue la lluvia”.

La pobreza que afecta a gran parte de la población sólo encontrará alivio permanente con la generación de empleo establey sueldos dignos, desafios mayores de todo país en desarrollo. Un estudio serio podría decir cuántas empresas privadas, pequeñas y medianas, pueden pagar el nuevo aguinaldo sin que el desembolso represente un tiro en la propia pierna.

A la orden que ha puesto un jaque financiero a obras de la Iglesia se ha sumado la exigencia de un legislador oficial de que todos los obispos en Bolivia sean bolivianos. Desde que Lucy emigró del lago Victoria hace dos millones de años en el largo sendero de la evolución, la humanidad camina en dirección diferente a toda forma de xenofobia. Bajo el criterio del legislador, el Papa Jorge Mario Bergoglio no habría llegado a ser obispo de Buenos Aires. La idea no tiene sustento y resultaría peligrosa de ser, siquiera en hipótesis negada de antemano, aplicada a otros ámbitos, al político, por ejemplo. Una mirada al mundo, inmediato o más allá de nuestras fronteras, lo haría sonrojar.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

No es cheque en blanco

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El triunfo logrado por el presidente Morales el domingo ha sido demostrativo del poder impresionante que él y su partido ejercen sobre casi todo el territorio nacional, en uno de los momentos de mayor afluencia económica para el país y de menor sintonía de los partidos políticos opositores con las necesidades y aspiraciones de gran parte de la población.
De nueve años en el gobierno, ni uno solo ha sido de angustias económicas, lo que también explica la sintonía del presidente con la mayoría de la población. Todos estos años han sido de “vacas gordas” que facilitaron los esfuerzos distributivos emprendidos bajo la bandera de un gobierno marcadamente anticapitalista en la retórica y fuertemente capitalista en sus relaciones con los empresarios nacionales.
La prueba para administrar una economía sin holguras parece haber comenzado a tocar las puertas. Una mirada a algunos de nuestros vecinos permite atisbar tormentas.
Tras dos trimestres de recesión, el crecimiento económico de Brasil, nuestro principal socio comercial, será del 0,2 a 0,3 por ciento para todo el año. No hay mejorías significativas para 2015.
En los nueve primeros meses del año, la economía argentina se encogió en un 2%. Es un proceso recesivo que no tiene signos de amainar, salvo un acuerdo con los fondos especulativos que se negaron a aceptar una disminución del valor de los bonos que compraron años atrás. Nada indica que esté próximo que involucraría el pago de miles de millones de dólares. Entretanto, la escasez de dólares continua y el valor de la divisa estadounidense llega a niveles récord en el mercado paralelo. Cristina Kirchner no cuenta más para las elecciones presidenciales y luce probable un nuevo gobierno menos afín con tendencias populistas.
Venezuela es el caso más dramático. Con una oposición temporalmente calma y la producción petrolera en declive (antes de la llegada de Hugo Chávez se preveía llegar a 5,5 millones de barriles diarios y ahora, sin estadísticas oficiales, se la estima en 2,4 millones de barriles diarios), sólo parece cuestión de tiempo para la llegada de una nueva ola de inestabilidad. El país empieza a importar petroleo liviano del Medio Oriente, un giro sin precedentes desde que el país surgió como exportador en la primera mitad del siglo pasado. Está obligado a hacerlo por el agotamiento de los campos de donde surge el crudo liviano que mezcla con crudo pesado para lograr un fluido adecuado para sus refinerías.
Fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Venezuela no tiene la influencia que ostentaba. Hace poco, no recibió mayor simpatía de sus socios una gestión para reunir de emergencia a los ministros de petróleo del grupo y discutir una posible reducción de la producción para contener la caída de precios. Arabia Saudita, el país exportador líder de la OPEP, tiene memoria de la crisis de precios de hace 30 años, cuando redujo drásticamente su producción sin lograr reponer las cotizaciones. Los sauditas perdieron mercado para el petróleo del Mar del Norte. De bajar la producción, temen consolidar y ampliar las perspectivas del gas que Estados Unidos obtiene de los esquistos bituminosos (shale gas) y que empieza a exportar. Si interéses defender mercados, no precios.
Si la cotización del petróleo se coloca 70 y 80 dólares el barril, la factura boliviana podría bajar en cientos de millones de dólares respecto a los valores recibidos en el último bienio. Se agrega a esta situación a la de otros productos que exportamos (soya y minerales) y la combinación se vuelve aún más desagradable.
Es comprensible que el Presidente del Banco Central, Marcelo Zabalaga, hubiese afirmado que la caída de precios no tendrá efectos en Bolivia. Ninguna autoridad monetaria habría dicho lo contrario. Pero es necesario estar alertas. Las ofertas antes de las elecciones fueron abultadas y de las urnas ha salido un veredicto. Resultado del horizonte que muestra a nuestros vecinos en crisis, el veredicto no es un cheque en blanco aunque algunos dirigentes crean la fiesta sigue.

Ahí viene Marina

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 El ex presidente norteamericano Richard Nixon dijo una vez que por donde fuera Brasil por allí iría América Latina. Eran las últimas semanas de 1971 y el ex presidente norteamericano brindaba por su huésped en ese momento, uno de los dictadores del régimen militar que comandó el destino del país vecino durante casi dos décadas.  Mientras hubo dictadura en Brasil, en el resto del continente se afirmaron los regímenes de fuerza. Cuando se reinstauró la democracia, ésta cundió firme entre sus vecinos. Cuando asomó Lula da Silva, los regímenes de izquierda se fortalecieron bajo características variadas y, en algunos casos, reacios a aceptar naturalmente una esencia de la democracia: la alternancia en el poder.

Una encuesta divulgada hace una semana en Brasil remeció las creencias que hasta pocos  días antes predominaban. La actual presidente Dilma Rousseff dejaba de ser favorita para ganar en la primera vuelta del domingo 5 de octubre y en el desquite sería vencida por la ecologista María Osmarina Silva de Souza, destacada ambientalista ex dirigente del Partido dos Trabalhadores, de Luiz Inacio Lula da Silva, y ahora con la bandera del Partido Socialista Brasileño.  Marina, simplemente así, como se la conoce en Brasil, emergía con un sorprendente 21% de las preferencias, encima de Aécio Neves (20%), hasta entonces el segundo favorito después de Dilma (43%).

El porcentaje que le otorgó la encuesta no era desconocido para Marina. Ya estuvo cerca en las elecciones presidenciales de 2010, cuando alcanzó 19,33% de los votos válidos de la primera vuelta, con el respaldo de cerca de 20 millones de brasileños. Dilma y el socialdemócrata José Serra disputaron la final, que ganó la actual mandataria.

El porcentaje de hace unos días no resultó de la pérdida de simpatías para Dilma o Neves sino de una disminución drástica de indecisos que se volcaron hacia el nuevo fenómeno electoral brasileño.  Los nuevos sondeos son aguardados con expectativa creciente pues la lucha en curso, de consolidarse la tendencia a favor de Marina, podría efectivamente reflejarse en los porcentajes de los dos favoritos.  Favorecerían a Marina los cansados con 12 años de gobierno del PT, que tuvieron una fuerte expresión en las manifestaciones callejeras activas hasta las primeras fechas del reciente mundial de fútbol. Las encuestas no han determinado con certeza qué candidato opositor cosecharía ese descontento, si Neves o Marina. En una de sus primeras declaraciones, la candidata opositora dio una señal nítida contra el continuismo que predomina en naciones vecinas: si llegase a ganar, sería presidente por un solo período.  

La candidata socialista tiene un camino empinado cuesta arriba y cualquier vaticinio es todavía prematuro.  De su lado cuenta con la solidaridad que ha despertado la muerte del líder de la “tercera vía” Eduardo Campos, cuando la avioneta en que viajaba el 13 de agosto se estrelló cerca de Sao Paulo. Si esa solidaridad crecerá o se debilitará, es algo que nuevos sondeos podrían detectar pronto. Pero tiene como haber principal su propia lucha política que la proyectó desde los siringales del Acre, donde nació (Rio Branco) en 1958. Su defensa del medio ambiente le dio renombre internacional y su figura, menuda y de apariencia frágil, se volvió una muralla contra la devastación de la floresta y  la utilización de las aguas de los ríos amazónicos en presas hidroeléctricas, un tema sensible en Bolivia, cuya región amazónica sufrió desastres naturales devastadores este año.

Un gobierno ambientalista en Brasil sería también un mensaje a favor del Tipnis (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), el tema que llenó los horarios estelares de la TV y acaparó los titulares de los medios impresos hasta hace poco tiempo. Sólo una semana antes de los comicios generales en Bolivia, los que habrá en el gigante vecino dentro de mes y medio serán seguidos con atención cuidadosa por todo el continente, presumiblemente por todo el mundo. El volumen de su economía está entre los primeros del planeta y el peso gravitacional de sus inclinaciones repercute sensiblemente entre sus vecinos.