Gasolinazo: Un salto al vacío?

Posted on Actualizado enn

Actualizado a las 22:45.

El gobierno decretó este domingo un aumento de hasta el 83% en el precio de los carburantes. Lo anunció el vicepresidente Alvaro García Linera, en la culminación de años de subsidios que mantenían congelados los valores de los carburantes.  La medida es la mayor en el campo económico y social adoptada por el gobierno social-indigenista del presidente Evo Morales. El nuevo precio por litro es superior al que rige en Estados Unidos, donde la gasolina no es subsidiada (ver párrafo final), pero los vendedores se benefician con la escala de consumidores: tienen el mercado que más consume carburantes en el mundo.

Es probable que el aumento,  por su magnitud porcentual  uno de los más agudos en los precios de los carburantes en América Latina,  se haga sentir en el resto de la economía del país. La gasolina pasa de 3,74 bolivianos el litro a 6,47 (un alza del 73%) y el diesel de 3,72 a 6,80 (un alza del 82,79%). Pero no había reacciones inmediatas de los sectores productivos.  El vicepresidente anunció aumentos salariales superiores a la inflación, que ha sido calculada oficialmente en menos del 5%.

“Estamos nivelando los precios, no podemos mantener precios bajos aquí en Bolivia y en el extranjero altos, porque toda nuestra gasolina y diesel se va afuera como ríos. Hemos intentado proteger del contrabando, hemos movilizado a las Fuerzas Armadas, todo hemos hecho, pero es imposible”, dijo García, citado por la red informativa Erbol. No mencionó cifras del consumo boliviano de gasolina o diesel, pero la producción de petróleo ha estado declinando lentamente en los últimos años: unos 41.000 barriles diarios, frente a más de 50.000 que eran producidos hace cuarenta años.En sentido inverso, el consumo de carburantes y derivados ha ido creciendo reflejo no solamente del precio menor respecto a los mercados de los países fronterizos, sino por el aumento progresivo del parque automotor.

La autoridad dijo que el dinero destinado a la subvención será destinado a beneficiar a los sectores más necesitados. Informó que el Estado subvenciona los carburantes con unos 380 millones de dólares anuales, aproximadamente un cuarto de  los ingresos por exportaciones de gas natural. “Compramos el diesel caro y lo vendemos barato. No queremos que esto continúe”, dijo. Hizo el anuncio en  una transmisión especial del canal oficial de TV.

El precio del diesel, ampliamente utilizado en el transporte porque resulta más barato que la gasolina, está congelado desde hace seis años. Por lo general, todo intento de modificar precios o aumentar impuestos ha resultado en convulsiones sociales y políticas. El más reciente ocurrió en 2003, cuando Gonzalo Sánchez de Lozada, en busca de mitigar el costo de las subvenciones, decretó un aumento de impuestos conocido como “el impuestazo”. El aumento impositivo era, por entonces, considerado como esencial tanto por el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional para continuar asistiendo financieramente a Bolivia. Uno de los más decididos opositores a ese aumento fue el actual presidente Morales, quien este domingo estaba en Venezuela, el principal proveedor de diesel para Bolivia.

El sector de transportistas anunció en Santa Cruz un paro general  con efecto inmediato, en tanto las autoridades anunciaban un congelamiento de precios. El gobierno anunció que se autorizará la importación sin impuestos de algunas partes y piezas del sector automotor, como compensación para el sector. García Linera estimó que los nuevos precios se reflejarían en un aumento de tarifas en el transporte “no mayor al 20 por ciento”, de acuerdo a un informe en la página web de El Deber. El aumento ha estado precedido de reiterados informes sobre una fuerte declinación de las reservas bolivianas de gas natural, el principal producto boliviano de exportación.

Para la mayoría de los bolivianos, los anuncios parecían la repetición de una película y para algunos constituía un salto de repercusiones políticas graves. Una de las señales más visibles del aumento se vio reflejada de inmediato con filas de miles de vehículos -en Santa Cruz- en las estaciones distribuidoras de carburantes. También en los supermercados hubo una afluencia más allá de lo normal tras las fiestas dde Navidad. Un cliente estimuaba a sus amigos diciéndoles: “Compren todo lo que puedan”. Pero no había pánico alguno. Por lo menos en la cadena de supermercados “Hiper”, las compras parecían normales, salvo una mayor afluencia de clientes.

Hace menos de diez días, Irán aumentó el precio de la gasolina en un 75%. El aumento ha generado una ola de descontento en ese país, uno de los primeros productores mundiales de petróleo.

Hace 21 años, el gobierno venezolano decretó un aumento que descadenó los disturbios más graves en décadas. La intervención de las fuerzas armadas para reimplantar el orden determinó la muerte de decenas de personas y, años después, fue el detonante para dos intentonas de golpe militar encabezadas por el entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías.

El anuncio hecho en domingo parecía dictado por la prisa,  sólo pocas horas antes de la reanudación de actividades tras el feriado de Navidad. Normalmente, estas medidas son tomadas los viernes por la noche o el sábado, pues tienden a evitar los días ordinarios para evitar disturbios mayores. El propósito es dar el mayor espacio de tiempo a las autoridades financieras para adecuarse al nuevo régimen.

La medida, sin embargo, no fue del todo sorpresiva. Ya parecía anunciada por una propaganda televisiva en la que se advertía que era creciente el contrabando de carburantes bolivianos en zonas fronterizas. No hay una cuantificación de lo que el contrabando representa en barriles o litros de carburantes.

El nuevo precio coloca a la gasolina boliviana en un nivel que no apatecerá más a quienes hacen contrabando con este carburante. Traducido en dólares, cuesta 93 centavos el litro. Con todo lo alto que pueda parecer, está lejos del precio que vigentes en algunos países desarrollados. En Bélgica, el costo es de $US2,03 el litro.   En  Alemania es un poco más bajo: $US 1,90. En Brasil un litro cuesta $US 1,38. El nuevo precio de la gasolina boliviana es superior al que rige en Estados Unidos: 0.80 centavos de dólar por un  litro. Es decir, nuestra gasolina tiene hoy un precio superior en 13 centavos por litro. Los datos provienen del Departamento de Energía de los Estados Unidos.

Cerca de la media noche, camiones con policías patrullaban los surtidores más importantes de Santa Cruz, donde algunos compradores ya pagaban el nuevo precio.

Anuncios