Juntas vecinales bajan de El Alto

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Actualización: Manifestantes piden la renuncia del presidente

El Alto se convirtió este jueves por la no0che en una zona del miedo, de acuerdo a la narración que le hacía a su directora la corresponsal de Radio Fides, Felipa Peña, cuando describía la ciudad desprovista de guardia y con grupos de maleantes amenazando negocios y casas privadas tras la jornada violenta que se vivió primero en la mañana y luego en la tarde en la urbe que se levanta dominante sobre la ciudad capital de La Paz. Un policía resultó herido y las oficinas de Vias Bolivia fueron destruídas, de acuerdo con la emisora. Por primera vez se esuchó un grito al unísono, hasta hace poco impensable: “Que renuncie…”, seguido de un epíteto expresivo de la indignación de los manifestantes con el “gasolinazo”. Igual grito resonó en Sucre, donde grupos de manifestantes salieron espontáneamente, dijo la emisora, sin presencia de dirigente alguno, cívico o sindical. El presidente Morales, al comentar lo que ocurría a pocos kilómetros, en las planicies de El Alto, dijo que los manifestantes estaban pagados por “los neoliberales”. No sé quién le dá ese tipo de información al presidente, que al ser entregada a los medios de comunicación, suena artificial o artificiosa, y ya parece devaluada.

En La Paz y El Alto, hubo dos hechos emblemáticos expresivos de la furia popular: en la capital, la bandera de Venezuela fue arriada del mastil en el que flameaba en la plaza que lleva el nombre del vecino país,y de inmediato icinerada, y en El Alto se prendió una fogata a los pies de la estatua de Ché Guevara, en las orillas alteñas. El mismo destino de acabar en cenizas tuvo por lo menos un retrato del presidente Morales.

En todo el país había algún tipo de convulsiones sociales. En Santa Cruz, hubo una concentración convocada por dirigentes cívicos y organizaciones afines, que se congregó frente al Palacio de Justicia, en el centro de la ciudad. También allí se pidió la renuncia del presidente Morales y se llamó de “traidores” a los transportistas, porque no acataron el paro ordenado por su entidad matriz, que sí fue obedecido en casi todo el resto del país.

La mayor parte de las centrales obreras departamentales decidió no acudir a ninguna negociación que convoque el gobierno si antes no deroga el decreto que dispuso la la eliminación de los subsidios para el diesel y la gasolina.

El descontento se manifestó incluso en El Chapare, a donde el vicepresidente García Linera deberá ir este viernes a explicar la eliminación de subsidios a las federaciones de cocaleros y cómo podrán enfrentar el alza de los precios de los carburantes. Las manifestaciones en La Paz dieron lugar a 15 policías heridos, dos de ellos de gravedad, según informó en la noche la red estatal de TV, y en los enfrentamientos con la policía hubo daños en la puerta de la vicepresidencia de la república. Quince personas fueron detenidas en Cochabamba y seis en La Paz, informó el Ministro del Interior, Sacha Llorenti, quien en la noche formuló declaraciones a los periodistas. El ministro culpó de las movilizaciones en todo el país al ex aliado gubernamental Movimiento Sin Miedo, cuyo líder, Juan del Granado, ha planteado al presidente que convoque a un plebiscito sobre la eliminación de los subsidios.

La jornada

Al mediodía la TV mostró imágenes de La Paz que presentaban a la audiencia una ciudad ocupada por carabineros en su parte más céntrica: el Palacio de Gobierno y zonas aledañas, mientras empezaba una marcha de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, en protesta contra el decreto que eliminó los subsidios y a favor de la eliminación de esa medida para restituir los precios anteriores. Las imágenes mostraban calles desiertas y una Plaza Murillo con tanquetas, como en los momentos más críticos de la vida boliviana. El presidente Evo Morales reafirmó anoche, en un breve mensaje al país, la vigencia de las medidas anti-subsidios.

En El Alto, grupos enardecidos de manifestantes lograron ingresar al edificio de Vías Bolivia y destruyeron puertas y ventanas, y echaron muebles a la calle y les prendieron fuego. Los manifestantes reclamaban la renuncia del Alcalde del municipio, Edgar Patana, del partido de gobierno. La policía intervino y los desalojó del local que ocupaban y estableció un cordón alrededor del edificio. Pero la tensión persistía hasta pasadas las 13:00 horas de este jueves, mientras en La Paz, había estado de alerta entre las fuerzas policiales. Pasado el mediodía, la fuerza policial se replegó a sus cuarteles y hacia el atardecer volvieron a estallar disturbios.

El sistema de radios comunitarias ERBOL informó que en la mañana se habían movilizado unas 14.000 personas en Oruro, El Alto y Llallagua bajo la bandera común de exigir la abrogación del popularmente llamado “gasolinazo” del gobierno del presidente Morales. La versión de ERBOL dice queen Oruro se movilizaron unas ocho mil personas que recorrieron las principales calles de la capital bajo el estruendo de explosiones de cartuchos de dinamita y consignas “anti-gasolinazo”‘. Algunos portavoces de la marcha amenazaron con romper la alianza que tienen con Morales si no deroga la eliminación de los subsidios. En Lallagua, 37 organizaciones de esa región minera se movilizaron en marchas callejeras contra el “gasolinazo”. La versión cita a la emisora Pio XII diciendo que había unos 5.000 manifestantes que coreaban gritos contra las medidas que eliminaron los subsidios.

Unos 1.000 manifestates de El Alto marcharon hacia La Paz y llegaron cerca de la Plaza Murillo para hacer pública su protesta contra el “gasolinazo”. La policía se mantenía vigilante y  no intervino de inmediato. Pero cerca del mediodía, dijo ERBOL, un grupo de por lo menos 150 jóvenes destruyó las siete casetas de peaje de la autopista que vincula las ciudades de La Paz y El Alto. La turba enardecida fue dispersada por efectivos policiales, que usaron gases lacrimógenos. También hubo protestas en Cocabamba y Potosí. En la primera ciudad, dirigentes del transporte proclamaron que el paro decretado para la jornada había sido acatado por casi todos los afiliados al gremio. La próxima semana,  el autotransporte realizaría un paro de 48 horas seguido de ogtro de 72, en una presión escalonada sobre el gobierno para abolir el decreto que eliminó los subsidios a los carburantes.

El fin de año se aproximaba bajo una atmósfera de creciente tensión.

Versión actaloizada a las 19:30

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