Uruguay

Tiempos de cambio

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Libre de las obstrucciones que solía representar Venezuela, ahora suspendida del Mercosur, el bloque integracionista se dispone a retomar con ímpetu el diálogo con la Unión Europea, en un proceso llamado a dinamizar el comercio entre los dos bloques en momentos de desconcierto ante el proteccionismo de la administración de Donald Trump y la salida británica de la UE. Las expresiones de afecto entre los dos bloques llevan más de 20 años pero nunca como estos días parecen tan promisorias empujadas por el sentimiento común de que es imperativo oponer el libre comercio a la tendencia aislacionista estadounidense y a la ruptura británica con el continente europeo. Una alianza entre ambos puede estar más cerca que nunca.
Representantes del núcleo fundador del mayor bloque comercial del mundo en desarrollo se reúnen estos dias en Buenos Aires para definir pasos a seguir en un encuentro con la UE el mes venidero, demostrativo de la dinámica que empiezan a adquirir las relaciones entre países de la region. Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay están reunidos en Buenos Aires para discutir la agenda de Mercosur ante el bloque europeo, inclusive fórmulas para acelerar las negociaciones agrícolas donde el proteccionismo del viejo continente es mayor.
Excluidos de los desplazamientos de la diplomacia regional parecen los países del Socialismo del Siglo XXI, atados por ideologías que les impiden sumarse a las corrientes que se mueven en el hemisferio. Venezuela dejó de contar en el bloque sudamericano desde su apartamiento bochornoso en diciembre, al expirar su presidencia semestral. Fue un resultado ¨colateral¨ de los cambios de dirección política ocurridos en Brasil y Argentina. Bolivia era candidata a ingresar al grupo de manera plena, pero ahora que la brújula ideológica del continente ha dejado de apuntar a la izquierda, es incierto si todavía tiene interés en acoplarse. Ecuador dejará de ser una incógnita el 2 de abril, con la segunda ronda electoral.
Hace pocos días, asumió el mando de la política exterior brasileña el legislador Aloysio Nunes, como substituto de José Serra, quien en pocos meses trazó nuevas líneas a la política exterior de su país, distante de las del Socialismo Siglo XXI. Nunes acentuó esas líneas y acaba de declarar que Venezuela ha desbordado la normalidad democrática y es una dictadura indisimulada. Más aún, designó como jefe de su gabinete a Eduardo Saboia.
¿Recuerdan el nombre? Vale la pena tomar nota. Fue el diplomático que hace tres años condujo al senador boliviano Roger Pinto en una travesía épica por carretera La Paz-Corumbá, tras la negativa pertinaz de la cancillería de otorgarle salvoconducto. Llevaba 14 meses refugiado en la embajada brasileña.

Hacia el epílogo, otra vez

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El régimen de Nicolás Maduro ha vuelto a ingresar a un callejón oscuro. A la tensión callejera se agregó el jueves un elemento cuya dimensión las autoridades del país boliviariano no parecen haber previsto. La Santa Sede, por razones cuyos detalles son reservados, decidió anular la visita que al final de la semana entrante proyectaba realizar a Venezuela una alta autoridad del Vaticano.

En uso de su magisterio para orientar a la sociedad venezolana en momentos de crisis, la  Iglesia Católica venezolana ha criticado los abusos e ilegalidades del gobierno, ahora cuestionado  de nuevo con demostraciones masivas en las calles por su negativa a dar curso a un referéndum que el propio presidente Maduro ha dado a entender que podría perder. En medio del ambiente caldeado bajo el que vive el país vecino, la Santa Sede hizo saber el jueves que ha sido cancelada la visita de un alto funcionario eclesiástico prevista para el fin de semana que viene.

¨Por motivos que no dependen de la Santa Sede, S.E. Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones Exteriores con los Estados de la Santa Sede, se ha visto obligado a anular su viaje a Venezuela previsto en los días 24-29 de mayo¨, anunció la escueta declaración. El funcionario iba a viajar para la ordenación de un obispo en San Cristóbal, cerca de la frontera con Colombia y uno de los centros de mayor descontento.

El viaje iba a ser una oportunidad inevitable para sentir el clima político que vive el todo país, que a ratos parece como una caldera de explosión inminente. Muchos observadores suponen que esa posibilidad, y el aliento que representaría para las multitudes que presionan por un cambio en Venezuela, no agradaban al régimen. Para algunos diplomáticos, el uso del verbo ¨anular¨ en vez de ¨cancelar¨ la visita traducía la inconformidad con la decisión, forzada al margen de la voluntad del Vaticano.

Consciente del sentimiento de los venezolanos, del que diversas encuestas dicen que más de un 70% lo reprueba, el gobierno esquiva enfrentar la decisión que podría deponer al mayor sobreviviente del socialismo del siglo XXI en el continente. (De salir Maduro del escenario, en América del Sur solo quedaría el presidente Evo Morales como representante de esa corriente.) Cuando eran necesarias 200.000 firmas para activar el mecanismo revocatorio, la oposición presentó casi ocho veces más.
El gobierno sostiene que los plazos para llegar al referéndum son insuficientes para realizarlo este año y que en el peor de los casos Maduro se alejaría sólo para que asuma su vicepresidente.

Cuando hace unos días le preguntaron qué le parecía que la oposición hubiese reunido tantas firmas en tan poco tiempo, Maduro comentó: ¨Cómo no las van a reunir, si en las elecciones sacaron siete millones de votos¨. El Consejo Supremo Electoral contabilizó 7,5 millones de votos para Maduro frente a 7,3 millones del opositor Henrique Capriles. Los analistas interpretaron la declaración como una velada admisión de una eventual derrota.

Las tensiones entraron al rojo con el pedido formal de la Asamblea Nacional venezolana para que la Organización de los Estados Americanos active contra el régimen la ¨Cláusula democrática¨ que podría llevar a la exclusión de Venezuela del sistema interamericano.

La presión sobre Venezuela para dar curso a la demanda revocatoria aumentó cuando Uruguay, a través de su canciller, manifestó su apoyo a esa iniciativa. Horas antes, el ex presidente Pepe Mujica había dicho que Maduro ¨está loco como una cabra¨. El ex mandatario apenas matizó su reacción diciendo que ¨en Venezuela todos están locos. Se dice de todo y así no se va a arreglar nada¨. Maduro replicó modificando algunas palabras de una canción popular que tarareó: ¨Estoy loco por ti, Venezuela¨.

El revocatorio era visto, incluso por militares del servicio pasivo, como la única salida que podría evitar un estallido capaz de arrastrar a todas las fuerzas armadas y llevarlas a la condición en que se encontraron los militares bolivianos cuando una rebelión popular acabó con el ejército, en 1952, y dio a una profunda modificación de sus instituciones.

Con los acontecimientos atropellándose, luce obvio para los observadores que la agitación cruza fronteras y llega a todos los países que hasta hace poco lucían como un bloque de izquierda, y obliga a pensar sobre las consecuencias de la intolerancia política y los abusos contra la democracia y los derechos humanos.

 

Escaramuzas en ciernes

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Los precios de los hidrocarburos continuaron esta semana su ruta de descenso, un curso que al cabo de año y medio aún no parece llegar al piso para iniciar una curva de recuperación sostenida. En la semana que acabó quedó consolidada una banda entre 30 dólares y 40 dólares el barril, la mitad de la que ocurría hace un año.

Con la OPEP atenazada por divergencias internas, quedó claro que para los productores lo importante es preservar y ampliar sus mercados antes que reducir volúmenes de producción, como quieren Venezuela e Irán.

En este marco, sorprendió la noticia de que Bolivia amenazaba con  cortar el suministro de gas natural a Argentina, su segundo mayor comprador (16 millones de metros cúbicos diarios, casi la mitad de lo que compra Brasil).

El vecino debe dos facturas mensuales y adeudaría a su vendedor unos 300 millones de dólares. Estos días, el ministro de Finanzas, Carlos Arce, dijo que si se acumulase una tercera factura, Bolivia tendría que tomar una decisión ¨contundente¨ y cerrar las válvulas de suministro al país vecino. En sus cálculos, el daño que sufriría Argentina por no recibir el gas boliviano sería mayor que el que sufriría Bolivia por dejar de vender. No se conocen detalles, que se presume importantes, que llevaron a esta convicción.

Era como una advertencia entre duelistas que provocaba escalofríos: veamos quién cae primero. Es difícil no imaginar escaramuzas económicas en el horizonte de las relaciones bilaterales.

Muchas preguntas han emergido de la disputa en curso. Los analistas están de acuerdo en que acudir a los medios informativos para decir que Argentina está en mora con sus pagos no contribuye a la relación armoniosa que corresponde a dos vecinos con múltiples intereses. Esta situación se agrega al apoyo que el presidente Evo Morales dio al candidato que perdió las elecciones presidenciales del 22 de noviembre y a sus premoniciones de que habría dificultades con Mauricio Macri presidente. La regla de oro de la diplomacia es la discreción, con frecuencia ignorada por las autoridades.

Cuando el atraso argentino fue hecho público, quedaron interrogantes por aclarar, importantes para comprender el paso anunciado. Por ejemplo, si en la historia de las ventas de gas al vecino país ha habido otros atrasos, cuándo y por cuántos meses antes que los pagos fuesen regularizados.

Los acuerdos binacionales establecen un suministro de hasta 27 millones de metros cúbicos. A aquel volumen se llegaría siempre que Argentina complete un gasoducto en su región norte.

Ese tramo ha dejado de ser una prioridad y lo será menos si Bolivia no logra aumentar sus reservas, cuyo volumen real es todavía una incógnita. El periodista Humberto Vacaflor, uno de los que más conoce de la industria petrolera boliviana, sostiene que no habrá interés argentino mientras Bolivia no demuestre que cuenta con reservas suficientes para garantizar los nuevos suministros.

La caída de precios del petróleo, con los que se calcula el del gas natural, es una señal de alarma. Ante una turbulencia en los precios, no son muchos los que juzgarían oportuno amenazar en público con un corte de suministros capaz de alterar la relación bilateral.

Ningún informe oficial ha explicado si existen disponibles en el corto plazo mercados alternativos e infraestructura para el gas que se dejaría de vender. Chile habría sido una alternativa sobre la cual hoy ni vale la pena pensar. Uruguay podría ser una opción, pero se desconoce si hay estudios económicos y técnicos que la respalden.   

Para un ex sacerdote

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Hace algunas noches escuché por TV a un ex sacerdote comentar con mucho pesimismo la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como Pontífice y vaticinar días muy difíciles para la Iglesia Católica. Desde entonces he leído informes e informaciones por doquier sobre la participación del Papa Francisco a favor de los perseguidos por la dictadura argentina, incluso los esfuerzos que realizó a favor de dos jesuitas, a quienes el ex sacerdote (dejó de ejercer formalmente por vountad propia hace muchos años)  mencionó en la entrevista que le hacia la televisión. Esos informes incluyen testimonios de personas de impecable militancia “progresista” como Adolfo Pérez Esquivel, argentino como Francisco. No escuché ninguna expresión del mismo ex sacerdote que suavizara sus opiniones, menos para explicarlas, pues salvo algunas voces extremadamente radicales, los episodios que provocaron el comentario mencionado han sido aclarados: Francisco hizo todo cuanto pudo, dentro, de incluso fuera, de los  límites que, bajo regímenes de la verdad única, era posible.
Recordé las palabras inusitadamente duras del ex sacerdote (con fuertes vínculos con el primero,  segundo y tercer círculos del gobierno) cuando, gracias a un amigo, leí un artículo-testimonio en el diario El País, de Montevideo, registrado ayer domingo. Lo tomo de la edición digital de aquel importante diario uruguayo:

Fui testigo

Jorge Scuro | Montevideo

@| «En febrero de 1966 ingresé en el Colegio Máximo de San Miguel, Seminario de la Compañía de Jesús en Buenos Aires y conocí a Jorge Mario Bergoglio; él tenía 29 años y yo 24. Trabajé junto a él en la cátedra de Metodología de la investigación científica hasta 1969 y fundamos una amistad que se perpetuó en el tiempo.

Volvimos a encontrarnos en otras condiciones. El Jueves Santo de 1975, mientras celebraba la liturgia, las Fuerzas Conjuntas detuvieron a Carlos Meharu, provincial, y a otros cinco jesuitas entre los que se encontraba Luis `Perico` Pérez Aguirre y treinta y tres laicos. Las circunstancias me llevaron a hacerme cargo del tema. La primera llamada fue a Carlos Mullin, obispo de Minas, a quien nunca vi retroceder ante ninguna adversidad. Llamó al Gral. Vadora: `Si no los libera el Domingo de Pascuas con las iglesias repletas hago leer un comunicado del Episcopado entablando juicio eclesiástico al Estado uruguayo`. Vadora redobló la apuesta y amenazó con poner soldados en las puertas de todas las iglesias, capillas y colegios de la República. La respuesta de Mullin fue fulminante: `Ud. no tiene fuerzas para controlar todos esos lugares entre las seis de la mañana y las nueve de la noche`.

El Sábado Santo empezaron a liberar a los laicos menores. Se nos informó que el lunes se retomaría el tema, pero que a Perico y a Meharu los pasarían a la Justicia militar. Entonces me fui a Buenos Aires. Bergoglio ya era provincial de los jesuitas. Nos encontramos en un bar de Corrientes y Callao. No me pidió detalles. Decidimos que había que lograr la intervención del superior general de la Compañía, el padre Arrupe. `Esperame en la puerta del Salvador, necesito conseguir un auto`. Volvió en un ratito, se sacó el cuello romano y lo metió en la guantera. Dimos vueltas por Buenos Aires en busca de una cabina telefónica segura. Terminamos en una de Avellaneda. Se comunicó con Arrupe y me pasó el teléfono para que yo le explicara. Le pedí que pidiera a la Santa Sede que enviara telegramas al Presidente, ministros del Interior y Defensa y a las FF.CC.

El lunes a primera hora llegaron todos los telegramas. Siguieron liberando a los laicos, los jesuitas y el martes por la mañana sin más trámite a Pérez Aguirre y Meharu.

Pasaron muchos años. En 1997, imprevistamente, me viene a ver Juan Luis Moyano, el viceprovincial argentino de los jesuitas, para pedirme que reciba a Orlando Yorio, uno de los jesuitas argentinos, junto a Francisco Jalics, secuestrado en 1976, de quienes tanto se ha hablado en los últimos días. Ambos, junto a Luis Dourron fueron mis compañeros y amigos durante los años de seminario. Jalics se radicó en Alemania, hasta hoy. Nunca escuché una sola palabra de reproche ni resentimiento en privado o en público contra el hoy Papa Francisco. En cambio Yorio, recuperada la democracia, volvió a la Argentina y fue nombrado párroco en Berazategui.

Un día, sufrió un atentado, pero quien resultó muerto fue su teniente cura, un joven sacerdote.

Instalamos a Yorio en una casita en la Costa de Oro y al poco tiempo Mons. Gottardi le confió la parroquia de Santa Bernardita, en Avenida Italia. Nos volvimos a tratar con frecuencia y conversamos mucho. Falleció tres años más tarde, el 9 de agosto de 2000.

Hay quienes hacen gárgaras con los dolores ajenos. Que se animen a presentar pruebas y no suspicacias, el que se sienta libre de errores que acuse con evidencias. Siento a Francisco como uno más de nosotros. ¿No era eso lo que queríamos? ¿O esperábamos al Arcángel Gabriel?»

Los fantasmas del sur

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La crisis desatada por la destitución de Fernando Lugo en Paraguay me llevó a hojear una obra de dos periodistas, Walter Sotomayor (boliviano, de Cochabamba) y Alberto Carbone, ambos vinculados al área internacional. “Stroessner, anatomía de una dictadura” (Paralelo 15, 2003) es un relato didáctico de la historia paraguaya contemporánea y un manual para conocer con rapidez, claridad y precisión detalles importantes que culminaron en la caída de Alfredo Stroessner, el último dictador de la vieja estirpe sudamericana depuesto en 1989 por un golpe militar.

Tras leer la obra se puede concluir que de los tres socios de Paraguay en MERCOSUR, Brasil es el que tiene la mayor apuesta y mayores riesgos con la situación surgida en estas semanas con la destitución de Lugo.

Dos premisas dominan el escenario diplomático actual en la guerra fría sudamericana de los últimos años. La primera es que Lugo no volverá. En un destello de realismo, él mismo dijo que eso sería “un milagro”. La segunda es que el sucesor de Lugo, en las elecciones  de abril  venidero, estará lejos de lo que el presidente destituido representa y de lo que algunos de sus vecinos querrían para reacomodarse con cierto confort.

La obra de Sotomayor y Carbone retrata la influencia Argentina,  decisiva sobre su vecino en las primeras décadas del siglo pasado. Esa influencia alcanzó el cénit con Juan Domingo Perón, hecho general paraguayo al plasmarse la Unión Paraguayo-Argentina. Corría el año 1954 y en el escenario paraguayo irrumpió Stroessner quien, a la cabeza de un movimiento militar, derribó al gobierno de entonces; el movimiento convocó a elecciones que Stroessner ganó con facilidad para regir Paraguay con mano implacable en los siguientes 35 años. Fue un ejemplo inaudito de reelección indefinida (siete veces) que algunos envidiarían. A lo largo de capítulos breves y ágiles, los dos periodistas marcan en el ascenso de Stroessner la declinación de la influencia argentina y el asentamiento de la de Brasil, todo en el rastro de una corrupción de escala mayor y un trato cruel a los opositores.

Tiempo después vendría Itaipú, un proyecto que, destacan los autores, Argentina intentó bloquear a toda costa y que desde su inauguración hace 25 años es el ariete de las relaciones brasileño-paraguayas.

La relación de los dos vecinos fue sólida. MERCOSUR la afianzó aún más. Y Stroessner encontró en Brasilia el asilo que le negaron otros países cuando fue depuesto en 1989 y donde fue enterrado al morir, en 2006, a los 93 años.

A lo largo del Siglo XX las heridas del siglo antepasado parecieron restañar. Pero en estos días, el fantasma de la Triple Alianza que arrasó a Paraguay geográfica y demográficamente otra vez ha resurgido. La suspensión de Paraguay y el ingreso polémico de Venezuela que ordenaron los presidentes activos de MERCOSUR, trae a la memoria sucesos que América del Sur quisiera olvidar. Paraguay grita que al haber sido suspendido por Brasil, Argentina y Uruguay, se ha restablecido, al menos verbalmente, la Triple Alianza, ahora repotenciada y aplaudida por algunos vecinos. Nada peor que reabrir las heridas del pasado para un continente que desde hace décadas busca su integración económica mientras jura una sólida hermandad. La racha de expulsiones de embajadores en curso días desmiente ese juramento y muestra un ambiente diplomático más cerca de un gallinero alborotado que de una academia de relaciones exteriores.

En vilo el ingreso venezolano a MERCOSUR

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El ingreso de Venezuela a MERCOSUR, decidido supersónicamente por los presidentes reunidos en Mendoza, Argentina, el pasado viernes, empieza a mostrar aristas más allá de las que Caracas habría deseado desde que hace  ocho años empezó a buscar  incorporarse al mayor bloque de integración comercial del continente sudamericano. Acaba de saberse que Uruguay no estaba de acuerdo con el ingreso expedito del rico país petrolero y que su presidente José Mujica no impuso el veto uruguayo para evitar una crisis mayor que habría disgregado al bloque forjado hace 21 años. La revelación puede colocar en entredicho el pase de ingreso venezolano al grupo.

La versión sobre la actitud uruguaya, mantenida a lo largo de los encuentros previos a los que sostuvieron los presidentes de Brasil, Argentina y Uruguay (Paraguay, el cuarto del grupo, fue excluido de la reunión y luego suspendido del grupo) fue dada por el canciller Luis Almagro a un canal de TV de su país y divulgadas este mediodía por el sitio digital de El País, de Montevideo.
“En el marco negociador que teníamos el día jueves, nosotros fuimos especialmente contrarios al ingreso de Venezuela en el MERCOSUR en estas circunstancias” (la crisis en Paraguay), dijo Almagro, citado por el sitio periodístico.
Las presidentes de Brasil y Argentina, en ese orden, presionaron por dar luz verde al ingreso venezolano en vista del comercio robusto que esos dos países tienen con el vecino del norte sudamericano y acabaron convenciendo al uruguayo Mujica a unirse al dúo en vista de las relaciones comerciales uruguayas, también fuertes (es el cuarto socio comercial uruguayo), con Venezuela.
Hasta ese momento, el único socio de la agrupación que había impedido el ingreso venezolano era Paraguay. Pero suspendido, Paraguay no fue obstáculo para el planteamiento de aceptación del nuevo socio, presentado por la mandataria brasileña Dilma Rousseff, informó el sitio de El País. “La iniciativa fue más bien brasileña. El posicionamiento de Brasil fue decisivo en esta historia”, dijo Almagro.
Sin embargo, no es que el ingreso venezolano sea un hecho totalmente consumado y pueden ocurrir discusiones y controversias dentro del grupo, que ahora tendría a dos socios de tamaño económico mayor, uno mediano (Venezuela) y un peso pluma, que sería Uruguay. Es posible que a los uruguayos, aún sin admitirla, no les agrade esta ecuación.
“Para mí, la última palabra aún no está dicha”, afirmó Almagro. De inmediato dijo que la cuestión pasará a los servicios jurídicos de la cancillería para “analizar nuevamente la legalidad de esta medida”. Dijo también que si los tres presidentes hubiesen estado de pleno acuerdom ek ungreso veneolano habría ocurrido el mismo viernes pasado.
El ingreso formal de Venezuela estará pendiente hasta el 31 del mes que acaba de comenzar. Ese día deberían reunirse en Rio de Janeiro los presidentes  del todavía trío MERCOSUR (Argentina, Brasil y Uruguay), para dar la bienvenida a Venezuela, que los diarios paraguayos dicen que ha entrado al grupo por la ventana. En Brasil, por los comentarios que aparecen en los medios,  hay una notoria insatisfacción con lo corrido y con la postura de su gobierno. Los días que restan para la reunión en Rio pueden ser extremadamente prolongados.

Venezuela en Mercosur; el diesel retorna a Paraguay

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La cumbre de países del MERCOSUR (Brasil, Argentina y Uruguay) decidió formalmente suspender la presencia de Paraguay en sus instituciones, aceptó el ingreso de Venezuela al grupo sudamericano y de hecho revirtió la decisión venezolana de suspender los envíos de diesel al vecino suroriental boliviano. La reunión de presidentes, a la que asistieron también los mandatarios de Bolivia, Chile, Perú, Ecuador y el canciller venezolano, fue un toma y daca del que salió con una ganancia relativa Venezuela, que consiguió lo que buscaba desde hace ocho años: convertirse en miembro pleno de MERCOSUR, pero pagó caro. Ahora deberá mantener el suministro de diesel al miembro suspendido del grupo de integración. La reunión no aplicó ninguna sanción económica a Paraguay y removió el castigo que había aplicado Venezuela a causa de la destitución de Fernando Lugo. La remoción del castigo es automática, pues entre los miembros de MERCOSUR no ocurren retaliaciones económicas.
Hasta ahora, el Senado paraguayo era el baluarte que rechazaba el ingreso de Venezuela al mercado común del sur. Para el gobierno del presidente Hugo Chávez, quien no pudo estar en Asunción, el veto paraguayo era intragable. Paraguay, según leo, tiene razones económicas poderosas que sostenían su decisión: sus lazos económicos con Taiwán son especialmente fuertes, isla con la que tiene relaciones diplomáticas en desmedro de China Continental. Ésta tiene lazos económicos también fuertes con Caracas, que recibirá sus credenciales de miembro pleno a fines de julio, en Rio de Janeiro.
El gobierno de Federico Franco estará ausente de las reuniones del grupo hasta la celebración de elecciones, en abril. De allí en adelante, podrá retornar a ocupar su lugar. Si se diera lo peor y tuviera que salir del grupo, algunos funcionarios del gobierno de Franco han insinuado que tendrían el camino abierto para firmar acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y otros países. Esa es una perspectiva que no debe agradar a las industrias brasileñas y argentinas.
En todo este juego de equilibrio, dicen los informes de Mendoza y Asunción, tuvo un papel preponderante la habilidad moderadora de Dilma Rousseff y de José Mujica. Con la resolución de los tres presidentes -incluida la de jefe de estado argentina- la reunión de UNASUR sólo ratificó la decisión de trio y tampoco aplicó medidas económicamente punitivas.

Pero ahora, al menos geográficamente, MERCOSUR será un poco menos sur y algo de norte. No era lo que sus fundadores imaginaron hace veinte años. Las consecuencias políticas de la amputación temporal y la incorporación plena que acaban de ocurrir todavía están por verse. Lo peor,en el fondo, es que están reabiertas las suspicacias que se instalaron hace siglo y medio, a las que los medios paraguayos -y de otros paises- se han referido todos estos día. El fantasma de la Guerra de la Triple Alianza (que diezmó a Paraguay tanto demográfica como territorialmentee) ha vuelto y probablemente por mucho tiempo. No es bueno para esta región del mundo que ahora sean dos las naciones que tienen a su frente el pasado que se yergue como una muralla de desconfianza. Ambas son mediterráneas, las únicas con esa condición en América del Sur. Tampoco es bueno que una de ellas -Bolivia- hubiese participado del ritual punitivo con el vecino con el tuvo una guerra hace 80 años y con el que debería tener relaciones de excelencia.

Condena a Paraguay es ahora cuesta arriba

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Tras el griterío que proclamaba que en Paraguay se había registrado un “golpe” ahora surgen voces menos estridentes que anticipan que por lo menos una de esas voces –la de Brasil- puede imponer orden en el bullicio que  estaba cundiendo. Dos editoriales que leo en la prensa del vecino país me hacen pensar que la actitud de Brasil en las próximas reuniones de MERCOSUR y UNASUR, será moderada y que no se llegará al extremo de expulsar al socio fundador de esas organizaciones. Una moderación de Brasil tiene fuerza para influenciar a Chile, Colombia y Costa Rica entre otros, a adoptar posturas semejantes, y dejar aislados a los proponentes de la línea más dura: Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Con el título de “Paraguay Soberano” Folha de S. Paulo dice que pese al cercenamiento del derecho de la defensa, el juicio al ahora ex presidente Fernando Lugo fue constitucional y “es abuso de los países vecinos pretender imponer sanciones”.
El comentario subraya que la decisión de la Corte Suprema paraguaya de rechazar la noción de que el fulminante proceso de enjuiciamiento fue inconstitucional echa por tierra las pretensiones de invalidar la asunción del vicepresidente Federico Franco. A eso se añade la decisión del Tribunal Electoral de rechazar una anticipación de las elecciones presidenciales, previstas para abril.
Subraya también que la constitución paraguaya no norma el tiempo a conceder a un presidente enjuiciado para su defensa sino que su alejamiento lo deciden dos tercios del Senado. Por el alejamiento de Lugo votaron más de nueve décimos de los legisladores en las dos cámaras.

Luego tiene frases dignas de la mayor atención: “Elegido con una plataforma izquierdista el ex obispo católico conducía un gobierno populista y errático, perjudicado por la conducta personal del mandatario…” “Pero el motivo principal del derrocamiento fueron los efectos desastrosos de la crisis económica de Paraguay, cuyo Producto Interno Bruto encogerá este año un 1,5%…”
“Por afinidad ideológica –mayor en el caso de Argentina y menor en el de Brasil y Uruguay- los demás gobiernos de Mercosur decidieron suspender la presencia del vecino en la reunión de la organización que culminará el viernes, cuando examinarán posibles sanciones contra el gobierno de Asunción”.

Luego argumenta: “Ese comportamiento es injustificable, Las cláusulas democráticas previstas por Mercosur y por a Organización de los Estados Americanos (OEA) se aplican a violaciones flagrantes del orden constitucional, Aunque el proceso contra Lugo sea criticable, las instituciones paraguayas han funcionado de acuerdo a las leyes paraguayas”.
Y concluye: “Con una historia triste de injerencia en la política interna de Paraguay… lo mejor que Itamaraty puede hacer es callarse y respetar la soberanía de su vecino”.

El diario carioca O Globo subraya que ante la compleja situación en Paraguay, lo mejor es la serenidad, distante del escalonamiento verbal de bolivarianos y chavistas. Fuerza de la teoría del “golpe parlamentario”, Brasil tiene enormes intereses en Paraguay, como la energía de Itaipú y una amplia comunidad de “brasiguayos”  responsables del crecimiento agrícola paraguayo.

El comentario subraya la similitud de lo que ocurre con Paraguay con la que se dio en Honduras hace tres años y agrega que Brasil siguió la misma línea de Venezuela y otros países de posición radical. Ahora, dice, la situación es más crítica pues Paraguay es de interés estratégico para Brasil. Asegura que aun si el juicio hubiese durado semanas, Venezuela, Honduras, Ecuador y Bolivia habrían dicho que se trataba de un “golpe”.

Concluye: Los casos de Honduras y Paraguay que instituciones celosas de su misión “Itamaraty en particular, no dejen pasar sin análisis las manipulaciones que Venezuela, Ecuador y Bolivia –para citar los notorios- hacen del Congreso y del Poder Judicial  a fin de destrozar lo que resta de democracia en sus regímenes por medio de instrumentos apenas formalmente democráticos”.