Tipnis

Ley del embudo

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Gumercindo Pradel, el dirigente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente (CIDOB) de tendencia oficialista, fue castigado (azotado) de acuerdo a “usos y costumbres” de los nativos de la CIDOB original. La justicia se ha movilizado ordenando la detención de los cabecillas de la CIDOB original, y el Comité Cívico del Beni ha anunciado un paro en el departamento en respaldo a los líderes originarios Adolfo Chávez, Fernando Vargas, Lázaro Tacoó y el ex diputado Pedro Nuni, a quienes percibe como víctimas de una justicia que consideran deformada por su parcialidad con el oficialismo.
El Comité Cívico del Beni tiene algunos argumentos para caracterizar a la justicia de esa manera: Marcial Fabricano, también líder indígena y cabecilla de las primeras marchas de los pueblos indígenas hasta La Paz, recibió 50 azotes en 2009 según los términos de la “justicia comunitaria” incorporada a la Constitución Política del Estado. Mientras las fotografías de la espalda llagada de Fabricano daban la vuelta al mundo, la justicia decidió que el castigo era una cuestión de exclusiva aquella justicia nativa, con la que no debía interferir. Dos años después ocurrió la intervención policial sobre la marcha indígena que estaba en curso contra la construcción de la carretera que atravesaría el TIPNIS. Hasta ahora se desconoce quién dio la orden y la investigación sobre la represión salvaje contra los indígenas no avanza.
No ha ocurrido igual con el caso de Pradel. Los dirigentes del sector originario no asistieron a una audiencia judicial (temían ser arrestados) como parte de la investigación sobre la paliza a Pradel. La última línea de defensa de los originarios es ahora elanunio de un paro cívico dispuesto este jueves si los dirigentes son  arrestados. Nada sugiere que la calma esté a la vuelta de la esquina. La justicia está en entredicho y la parcialidad que le imputan los líderes benianos, nativos y urbanos, contribuye a la desconfianza creciente que parece levantarse contra uno de los pilares institucionales del estado. El Comité Cívico que ordenó el paro dice que la actitud de la justicia retrata una “ley del embudo”: amplia para unos, angosta para otros.

Entre la Iglesia y JR Quintana

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La Iglesia Católica se refirió este martes a expresiones del Ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana Taborga, quien en la noche del 26 de diciembre la había acusado de “tramposa” y “latifundista” al responder al informe que a mediados del mes pasado cuestionaba la consulta “a posteriori” ordenada por el gobierno entre las comunidades del Tipnis. Esa consulta busca avalar un controvertido proyecto para construir una carretera por el lugar.

Mons. Julio María Elías, obispo de Vicariato Apostólico del Beni, dijo que Quintana Taborga es mentiroso. Fue imprecisa la declaración del hombre del primer círculo de poder del gobierno pues no solamente sobrevoló la propiedad San Marcos que el vicariato posee cerca de Gundonovia, en el Tipnis, sino que estuvo allí, habló con empleados y habitantes del lugar e hizo promesas que nunca cumplió, dijo el obispo en una carta que reprodujo en su cuenta de Twitter el periodista Andrés Gómez, del sistema de noticias Erbol.

Molesto con el informe de la Conferencia Episcopal Boliviana que puso en entredicho toda la campaña del gobierno para construir una carretera que atravesaría el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, el ministro Quintana, entrevistado por la  Red Uno de TV (Que no me Pierda), afirmó que el vicariato beniano poseía una estancia de 5.000 hectáreas. En la carta que hoy le dirigió, el obispo lo corrigió: son 843,16 hectáreas de propiedad de extensión certificada, en la que funciona un centro de educación para los nativos del lugar. Allí existe un colegio secundario y un centro de formación agropecuaria, que podría ser un modelo para otros lugares de país y que el propio ministro visitó.

“Me extraña –dice el obispo- que el Sr. Ministro…, quien llegó a (el centro de educación) Kateri en helicóptero a mediados de mayo del 2012 y visitó algunos de los módulos, considere “San Marcos” simplemente como estancia ganadera y que pregunte a dónde va la plata. En dicha ocasión dialogó con los docentes y les prometió una cabina de ENTEL para el 16 de Junio con el objeto de poder comunicarse con sus familias a través de celulares. Dicha promesa no se ha cumplido”.
Esta tarde se ignoraba si el Ministro Quintana replicaría al obispo.

La cuestión originada en las declaraciones del ministro plantea un dilema para quienes siguen los programas noticiosos nocturnos bolivianos: ¿a quién creer? Al ministro o a la Iglesia Católica? Creo que no hay por donde perderse, pero la magnitud moral  de este entredicho sirve también como una medida para la credibilidad del ministro y de la institución que guía a la mayoría de los bolivianos.

Un hecho para reflexionar: Excepto el diario Estrella del Oriente, que publicó un breve resumen dela intervención de Quintana, ningún otro medio escrito boliviano registró la entrevista. (A propósito, ¿cuál fue la motivación noticiosa para realizarla?) Por lo menos, ninguno lo hizo, al dia siguiente o después, de la manera  encuadrada en antecedentes que permitan calibrar al acusador y al acusado y facilitar una mejor lectura del episodio importante en el mundo noticioso. No es cualquier día que una autoridad gubernamental denosta un documento de la Iglesia Católica y lo denomina “tramposo”.  Hoy, 9 de enero, veo que la mayoría informa sobre la carta del Obispo y del apoyo que le brinda a Conferencia Episcopal ante la avalancha verbal de la autoridad del gobierno.  Una información detallada no habría ignorado la mirada fija del Ministro ante las cámaras cuando, como quien anuncia un dogma, aseguraba que el vicariato del Beni poseía, según afirmaba, una estancia de 5.000 hectáreas, afirmación ahora desmentida por el obispo con una certificación del Instituto Nacional de Reforma Agraria.

La Iglesia y el Cardenal, según JR Quintana

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El año 2012 está siendo despedido por el Ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana con cañonazos contra la Iglesia Católica. El ministro habló esta noche durante una hora con el programa Que No Me Pierda, de Enrique Salazar.
Monaguillo de sotana blanca cuando tenía seis años, según sus propias palabras, el Ministro dijo que la Iglesia Católica es:
-Latifundista (5.000 hectáreas dentro del Tipnis, cerca de Gundonovia);
-Tramposa en su informe sobre la consulta post para construir el camino que atravesaría el lugar;
-Y que el Cardenal Julio Terrazas está políticamente parcializado con la oposición al gobierno.
E invitó a la Conferencia Episcopal Boliviana a reunirse con él en su despacho de La Paz para mostrar informes documentados sobre la erradicación de plantaciones de coca este año. Once mil hectáreas menos este año, dijo. Si el dato es corroborado, la extensión total de las plantaciones en Bolivia debería ser ahora de 20.000 hectáreas, o menos. ¿Será?  Los informes anteriores al que divulgó la oficina de las Naciones Unidas (27.000 hectáreas) hace algunos meses, señalaban que en el país había 31.000 hectáreas de sembradíos de coca. Con la cifra ofrecida por el Ministro, y manteniendo el ritmo, en dos años se podría llegar, por fin, a “coca cero”.  Es para no creer, ¿verdad?

Como para reafirmar que este será un final de año verdaderamente diferente.

N. de R. En 28 de diciembre. El  ministro habló de “racionalización” de 11.000 hectáreas, sin explicar si “racionalizar” equivalía a “erradicar” o a qué. El concepto tiene su raiz en “razón”. Y creo que, salvo una explicación muy clara, nadie entendería qué quiso decir el ministro con “racionalizar” 11.000 hectáreas. No aclaró si se refería a algún nuevo uso para esas hectáreas (un verdadero latifundio, más allá de la extensión que la ley permitiría si se tratase de un establecimiento agrícola). Un misterio.

¿Sin rumbo?

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Vista desde el llano, la conducta del gobierno parece la de alguien que perdió el rumbo.
Algunos casos: Con el TIPNIS está en un avispero. La “consulta post” (como acertadamente la llama Erbol), no funcionó. No alcanzó sus objetivos mínimos. La mayoría de los nativos rechaza a los “postconsultores”. Y el plazo que el gobierno se dio a sí mismo para hablar con los nativos vence el 7 de septiembre. El mismo gobierno se dio el plazo pues fue el gobierno el que preparó la ley y la envió al Poder Legislativo para que, como ya es costumbre, le dé curso “sin cambiar una sola letra”. Con el plazo pisándole los talones, ha enviado una nueva propuesta para ampliarlo por dos meses más. Legisladores (del partido de gobierno, se entiende) han planteado una contra-propuesta. Que la consulta posterior sea indefinida. Es decir, per secula seculorum. El territorio viviría bajo una postconsulta indefinida. Como no hay certidumbre sobre cuánto tiempo le llevará al gobierno postconsultar a todas las comunidades, mejor perpetuarla. Así, en algún momento se postconsultará para no postconsultar más. El riesgo es que aquellos a los que favorece la postconsulta –a los colonos cocaleros- continúen avanzando sus cocales. Entretanto, la postconsulta que el gobierno juró que resultaría en un sí estruendoso, se ha vuelto un sí quejumbroso. Está detenida desde hace dos semanas. Habrá novedades pues el gobierno quiere un sí a-lo-Jalisco: o gana o arrebata.
Otro caso: El juicio contra los medios informativos se está volviendo un boomerang. La postura del gobierno raya en el ridículo. No tiene defensa. Nadie sabe dónde estuvo la “tergiversación”. ANF repite sin cesar la frase célebre del presidente y la TV la repone en sus noticieros. El riesgo es que quede registrada como el ejemplo de una forma de hablar para confundir que no debe ser aprendida en las escuelas.
Senador Pinto: La actitud del gobierno se parece a aquella frase anglosajona de querer comer la torta pero querer tenerla intacta. No se pueden cumplir los dos deseos a la vez.. No se puede tener una relación normal con Brasil y no otorgar salvoconducto al senador.

Senado confirma compromiso con DD.HH.

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El senado boliviano dio esta semana un paso de alta significación para la protección de  los derechos humanos al dar luz verde a la designación  del  ex Ministro de Gobierno Sacha Llorenti como embajador del país ante la Organización de las Naciones Unidas. Senadores que  endosaron la designación dijeron que el representante boliviano ante el organismo  mundial tendrá como tarea primordial mostrar ante el mundo que la defensa de los derechos de las personas es una norma respetada en Bolivia. Bajo el criterio de los legisladores, el ex ministro reune todas  las condiciones para exhibir las cualidades del gobierno boliviano como baluarte defensor de esos derechos.

La venia que dieron los senadores oficialistas a la designación fue la culminación de una estrategia que ignoró las acusaciones opositoras contra el ex ministro.

Se atribuye al ex Ministro responsabilidad en la orden, el 26 de septiembre de 2011,  para la brutal represión que sufrieron cientos de indígenas bolivianos que marchaban hacia La Paz para oponerse a la construcción de una carretera que los nativos creen que permitirá una expansión acelerada de los cultivos de coca, la materia prima de la cocaína.

El ex ministro tiene el “perfil perfecto” para poder asumir la representación boliviana, dictaminó Nélida Sifuentes, del partido de gobierno Movimiento al Socialismo, que acogió la designación y volcó todo el peso de sus senadores para darle curso. “Trabajará en los temas de derechos  humanos y  narcotráfico”, dijo.

El dirigente campesino Rafael Quispe, del Consejo de Ayllus y Markas del Qollasuyo (Conamaq), pronosticó que la designación derivará en “una vergüenza para el país… (será) funesto para el país que cuando esté ejerciendo sea llamado por la justicia”.

Tras la aprobación en el Comité de Política Exterior, el nombramiento pasó a la sala plena del Senado que no tuvo inconvenientes en darle paso con el voto mayoritario de los senadores del partido de gobierno. La aprobación abrumadora del senado es vista como un mensaje para exhibir el respeto impecable que en Bolivia se observa hacia los derechos de las personas, cuyo porta-estandarte  será quien estaba a la cabeza de los aparatos de seguridad del gobierno.

El flamante diplomático será ahora formalmente designado por el presidente Morales. El mandatario había tratado de preservar a Llorenti entre sus colaboradores más próximos,  pero tuvo que pedirle la  renuncia ante la presión política de los acontecimientos que surgieron con el asalto exitoso de la policía sobre la marcha de los indígenas. Los furibundos marchistas nada pudieron con sus cayados peligrosos ante la pacífica arremetida de la policía que sólo contaba con abundancia de gases lacrimógenos, sogas y mordazas, además de contactos  logísticos con La Paz, de donde partió la orden de ataque. La tranquila y estudiada arremetida contra los belicosos indígenas iba a tener un broche dorado con el traslado de los marchistas hacia otros lugares en camiones y aviones de la fuerza militar en Rurrenabque. Pero los marchistas, con el apoyo cómplice de las poblaciones de San Borja y Rurrenabaque, consiguieron  escapar.

El año pasado, al aceptar su renuncia y anunciar al sustituto, el actual ministro Carlos Romero, el presidente ensalzó las cualidades de Llorenti y dijo que esperaba tenerlo pronto de nuevo en la primera fila de su gobierno. El nombramiento otorgado a la ex autoridad es visto como un paso hacia la reincorporación plena del ex ministro injustamente apartado del círculo más estrecho de hombres del  gobierno.

El ex ministro se disponía a trasladarse en los próximos días a la nueva sede de sus funciones, en Nueva York, con el secreto sobre de dónde vino o quién dio expresamente la orden de ataque para frenar a los aguerridos  marchistas. Su aporte principal a las investigaciones sobre el suceso fue un dato esclarecedor: la “cadena de  mando” fue rota, sin que específicamente se sepa hasta ahora el nombre de la  persona que impartió la instrucción. Entre las declaraciones que persistieron tras el episodio de Chaparina figuran las de Justa Cabrera, la dirigente nativa oriental quien dijo que la orden había tenido  lugar en el Palacio de Gobierno. El vicepresidente Álvaro García había dicho, días después del episodio, que el gobierno sabía quién había dado la orden y que era cuestión que tuviesen un poco de paciencia los periodistas que le preguntaban sobre los orígenes de la exitosa intervención policial. La paciencia continúa.

La partida de Llorenti hacia sus funciones no será fácil. El dirigente Quispe, de Conamaq, dijo que presentará una solicitud de arraigo del ex ministro.

Violencia entre indígenas

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Decenas de militantes de facciones indígenas rivales se enfrentaron en la madrugada de este domingo en el peor choque de la historia registrada entre originarios del oriente boliviano. Imágenes que esta noche mostró la Red Uno de TV (Programa Que no me Pierda) exhibieron un grado de violencia nunca visto entre los indígenas de las tierras bajas bolivianas. Antes, los choques violentos ocurrían entre facciones indígenas del occidente, de las zonas andinas y los valles. El número de heridos en la balacera, cohetería, piedras y guijarros rondaba la docena, de acuerdo a los informes de prensa que escuché.
La intensidad de la refriega hacía temer saldos mayores de víctimas de la violencia, pero no se conocía ningún parte oficial sobre los incidentes de la madrugada y la mañana del domingo. Una escena irritante ocurrió con el castigo que los originarios anti-gobierno propinaron a uno de los dirigentes oficialistas: fue reducido y puesto dentro de dos maderas que le sujetaban el cuello y los pies. Estuvo así, preso, durante cuatro a cinco horas, dijo el noticiero de TV de Red Uno. Como la policía resguardaba el local retomado, lo que favorecía a los “retomadores” del segmento indígena oficialista, el líder de los TIPNIS Adolfo Chávez decidió trasladar las oficinas ala Plazsa 24 de septiembre, frente a la Catedral Metropolitana.
Mientras cundía la violencia por el control de la sede de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) en Santa Cruz, en la región del TIPNIS las brigadas de la consulta ordenada por el gobierno empezaba su tarea para determinar quiénes favorecen y quiénes se oponen a la construcción de la carretera que el presidente Evo Morales quiere llevar adelante por esa región. La primera jornada se cumplió sin inconvenientes y el gobierno consiguió adhesión para su plan.

Pero este lunes los indígenas que no quieren la carretera mostraron su fuerza y empezaron a levantar barreras que volverían imposible la consulta, que subrayan que, por ley , debía haberse cumplido antes de siquiera el inicio de la obra. Los indígenas anti-carretera cuentan con apoyo masivo de ambientalistas nacionales y extranjeros, todos temerosos de que la carretera, aparte de causar destrucción en esa reserva, sirva principalmente a los productores de coca, que avanzarían sus fronteras hacia el lugar.  Un bloque con alambre de púas impedía el lunes el acceso a Gundonovia, un localidad que es nudo de ingreso al rio Isiboro y sus riberas, y de ahí,  hacia zonas profundas del lugar.  La cadena informativa Erbol citó a autoridades de Trinidad diciendo que no estaba descartada una intervención policial para despejar los obstáculos.  Heisen Ribera, el gobernador interino tras la salida forzada por el  of icialismo del gobernador titular Ernesto Suáre, dijo a la cadena que está dispuesto a abrir un proceso judicial contra los dirigentes  indígenas contrarios al  diseño elaborado por el gobierno para la carretera.

Para conseguir su objetivo de construir la obra a como de lugar, el gobierno ha estado en una intensa campaña. Ha entregado regales y ha prometido el oro y el moro a los campesinos del lugar. Tanto  empeño resulta fácilmente sospechoso a los ojos del menos avesado  observador.  La construcción de la carretera fue una oferta del presidente Morales al movimiento cocalero, del que es también presidente.

Esta semana comienza con malos augurios para un sector de bolivianos que nunca se habían enfrentado entre sí. El curso de los acontecimientos vuelve verosímil  la posibilidad de presenciar una versión viva y real de un “Avatar” boliviano, la ficción ecológica y futurista que en 2009 dominó las pantallas cinematográficas del planeta y contribuyó a acrecentar la conciencia ecológica en todo el mundo.

¿Sólo hasta luego?

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Los TIPNIS han empezado esta semana su retorno a los parajes de la selva amazónica de los que partieron el 27 de abril para llegar a La Paz dos meses más tarde. En las dos semanas de permanencia en la capital politica del país, se enfrentaron varias veces con la policía, que los gasificó con eficiencia e impidió que ingresaran a la Plaza Murillo. El gobierno rehusó recibirlos.
En contraste con la firmeza policial de negarles acceso a la principal plaza pública del país, ganaron la simpatía del país. especialmente de la población paceña, que otra vez les brindó solidaridad y les mostró que no están solos en su lucha por la protección del parque que ha marcado los sentimientos de los bolivianos.
El repliegue supone concentrar fuerzas dentro de su hábitat para oponerse y resistir a la consulta que pretende realizar el gobierno para lograr la aprobación a su decisión de partir el TIPNIS en dos con una carretera reclamada principalmente por los cocaleros.
La actitud estoica de los marchistas, que en una “larga marcha” atravesaron más de 600 kilómetros y que de 500 participantes llegaban a 1.500 al entrar a La Paz el 27 de junio, ha sido una epopeya de Bolivia en el Siglo XXI. La resistencia que anuncian se compararía  a un Avatar II, una versión de las películas más taquilleras del mundo.
He escuchado que la lucha de estos hombres de la selva será postulada al Premio Nobel de la Paz. Esa lucha difícilmente podrá ser ignorada por los jurados del Nobel, que tendrán entre los postulantes a una causa universal por la naturaleza conducida con métodos pacíficos. Los marchistas colocaron la otra mejilla cuando la fuerza pública del gobierno los agredió en Chaparina, en septiembre del año pasado, cuyo epílogo fue un acuerdo por cuya vigencia se movilizaron en una nueva marcha este año. O también cuando autoridades y parte de la población de San Ignacio de Mojos alambraron la ciudad para impedirles entrar y reclinar la cabeza para reposar. O cuando la policía volvió a reprimirlos y al gas lacrimógeno agregó gas pimienta (“sólo unos gramos”), dijo el comandante de la policía. Pero también tuvieron momentos en que la solidaridad los arropó y pudieron celebrar, como cuando esta semana Trinidad se detuvo en un homenaje silencioso a los marchistas asediados y reprimidos por la fuerza pública. El solo hecho de ser postulados, convertiría a su morada natural en un patrimonio que atraería a turistas de todo elmundo y que estaría protegido contra el aance, a veces despiadado, de una modernidad mal entendida.
Los TIPNIS están de retorno, pero tengo la sensación de que su partida es sólo un hasta luego.

Otra vez policías versus TIPNIS

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La policía descargó chorros de agua a presión sobre marchistas del TIPNIS que se encaminaban hacia la Plaza San Francisco para participar del Cabildo abierto que convocaron para determinar cuál será el próximo paso que habrán de dar al cabo de casi diez días de haber llegado a La Paz tras haber caminado a lo largo de más de 600 kilómetros. El gobierno dijo que la policía habia sido atacada y que había por lo menos un agente herido.
Tras haber corrido escapando de aquella máquina que vomitaba agua y del gas lacrimógeno que lanzaban los policías, la columna de los marchistas quedó rota momentáneamente. Después de reordenar sus filas, los marchistas pretendían continuar su recorrido hasta aquella plaza histórica.
La emisora Erbol afirma que la policía ha lanzado gas pimienta sobre los marchistas, en tanto que el portavoz del gobierno aseguraba que la policía había sido agredida con botellas y palos. El Viceministro Jorge Pérez dijo que los dirigentes de la marcha habían actuado de forma violenta contra la policía. “Quieren generar conflicto, al parecer quieren muertos, quieren victimarse, que la policía reaccione y los ataque”, dijo al asegurar que a la marcha se han plegado “fuerzas extremistas a objeto de desprestigiar al gobierno y atacar a la policía”. Para sus afirmaciones citó como testigos a los periodistas que están cubriendo los incidentes en La Paz. Uno de los periodistas de Erbol describió aquel lugar de la capital política boliviana como “un campo de batalla”.
Es un día más en la lucha perenne de los TIPNIS para preservar su heredad, que ellos consideran amenazada por una carretera que el gobierno quiere construir y que partiría aquel santuario natural en dos. Los marchistas quieren dialogar con el gobierno, el gobierno dice que aceptará dialogar, pero con los que sus autoridades consideren que son legítimos representantes de los marchistas del TIPNIS.

Tiempos de zozobra

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Lo ocurrido esta noche en Santa Cruz puede marcar una señal aguda de los tiempos que vive el país, convulsionado como pocas veces bajo el gobierno del presidente Evo Morales. No pasaban muchas horas de la represión desencadenada por la policía de La Paz sobre mujeres que apoyaban al TIPNIS y a las mujeres marchistas y su precario campamento frente al edificio de la vicepresidencia cuando miles de cruceños hicieron ondear sus banderas verde y blanco en el centro de la ciudad y se concentraron en la plaza principal para brindar respaldo al gobernador Rubén Costas.

El gobernador, amenazado con una imputación por una supuesta malversación de fondos públicos para realizar el referéndum que aprobó los estatutos autonómicos vigentes y ante una probable suspensión como autoridad departamental, desafió a la lluvia, quitó el paraguas que le ponían sobre la cabeza sus ayudantes y gritó a la multitud que los fiscales “serviles” del gobierno “se equivocan”. “Cuidado, cuidado”, dijo. “El león está despierto”.

Fue un desafío como raras veces se planteó al gobierno del Movimiento al Socialismo estos años. El presidente Morales daba por descontado hace tres días que Costas sería sustituido y arriesgó, incluso, un gesto generoso (?) al decir que telefonearía a los asambleístas de su partido para que no aprovechen la circunstancia para elegir a un partidario del gobierno sino, más bien, a un dirigente del partido Verdes, que eligió al gobernador.

Los más altos funcionarios del gobierno hicieron fila para apoyar la apuesta del presidente por la destitución de Costas. En Santa Cruz se manifestaron miles de cruceños, muchos venidos desde las provincias, para apoyar al gobernador, el único todavía en funciones de los que fueron electos desde agrupaciones opositoras. Todos los demás han sido destituidos por supuestos delitos y presiones de los partidarios del Movimiento al Socialismo. (Creo que, en el fondo, se trata de un “hambre por “pegas”. Alquien puede decir los n;umeros en que han aumentado las planillas de las empresas nacionalizadas?)

El mano a mano ocurre cuando el gobierno central está en la peor fase de un infierno astral. No es sólo el TIPNIS o las disputas entre mineros, ni del fraccionamiento de su partido ni su frágil política exterior. Ocurre cuando encuestas independientes parecen indicar que ha ingresado en un tobogán de impopularidad. El apoyo que tendría en estas últimas semanas no pasaría del 30%, menos de la mitad del poercentaje que lo reeligió para un segundo mandato.
Las cartas están dadas y la partida está en curso. Mucha gente espera que el acoso gubernamental sobre las autoridades elegidas que le hacen sombra se manifieste también tras hechos notoriamente irregulares. Costas siguió el mandato del cabildo más numeroso realizado en Bolivia hasta 2008. Elcabildo costó unos 10  millones de bolivianos. En cambio, nadie aprobó la compra al contado de  un fábrica de papel de casi 15 millones de dólares (diez veces el costo del cabildo) que no funciona. El país fue estafado. Tampoco nadie desde dentro del gobierno se ha pronunciado sobre la compra irregular, igualmente al contado, del avión presidencial de casi 40 millones de dólares, 26 veces el costo del cabildo. No es que un error cubra otro error, pues Costas ha dicho que está dispuesto a defenderse y que demostrará su inovencia, pero gran parte del país desconfía de la imparcialidad de la justicia boliviana. Vale una pregunta, como hace 2000 años: Quo vadis?

Chaparina II

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Edita anterior versión con mayor precisión de detalles e informe de Erbol

Los mariscales de campo del gobierno al mando de tropas policiales y de un carro lanza-agua se impusieron esta mañana de jueves 5 de julio en los campos de las calles Ayacucho y Potosí, en La Paz, donde lograron que mujeres que apoyaban la marcha del TIPNIS retrocedieran tras un avance temerario hacia la Plaza Murillo. La fuerza enemiga de apoyo al TIPNIS acusó el poder policial. Entre las mujeres del TIPNIS que estaban en la retaguardia cundió el desconcierto. Las primeras reacciones fueron procurar protección para los niños que estaban con ellas. Tuvieron que ceder posiciones en el lugar donde estaban acampadas, en el empinado curso  de la calle Ayacucho hacia la plaza que aloja a los poderes Ejecutivo y Legislativo. Algunas quedaron intoxicadas y unidades médicas las socorrieron. Con algunos niños sucedió algo similar, pero hasta el mediodía no se había reistrado ninguna fatalidad. El gobierno afirma que los policías fueron provocados y que no tuvieron otra opción que lanzar gases.

El ingreso a la plaza a partir de la calle Potosí esquina Ayacucho estaba cerrado por vallas y policías en uniforme anti-motín.

La versión que ofreció Erbol en sus  páginas electrónicas dice que un grupo de aproximadamente 30 personas de Mujeres Creando pretendió hacer presión sobre la policía que resguardaba una de las bocacalles de la Plaza Murillo. No está claro si había mujeres del TIPNIS con ellas, pero el grupo empezó a presionar sobre las barreras y tras unos instantes de forcejeos la policía recurrió a los gases lacrimógenos. Hizo su ingreso al campo de la calle Mercado y Socabaya un carro lanza-aguas que descargó chorros sobre marchistas y sus tiendas de campaña.

Erbol dice que mientras el forcejeo y las explosiones de gas empezaban a cundir en el ambiente, indígenas tacanas se ubicaron en una de las esquinas y empezaron a tocar flauta con tonadas de su tierra. Los niños fueron llevados a la Municipalidad de La Paz, a pocos metros, donde se les prestó atención, en tanto que algunas mujeres trataban de recuperar sus carpas y enseres personales mojados por los chorros de agua.

Una de las mujeres del grupo gritó que el gobierno era hipócrita al pretender que no puede dialogar con la dirigente de la marcha Bertha Bejarano, porque fue convicta por narcotráfico en Brasil. Había tragado cápsulas con cocaína y la policía la descubrió. Cumplió algunos meses en una prisión brasileña y luego fue puesta en libertad.  “Que el gobierno no sea hipócrita”, gritó una de las participantes de Mujeres Creando. “Dialoga con Sebastián Mejillones, el narco amauta,  pero no con Bertha Bejarano”, dijo. Mejillones, el amauta que entregó el bastón de mando presidencial al presidente en 2006, fue sorprendido con paquetes de cocaína en su domicilio de El Alto, donde la droga era procesada.

Desde la Plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz los que mantienen una vigilia ante la posibilidad de un juicio y el alejamiento del gobernador Rubén Costas reclamaron solidaridad nacional con los indígenas en La Paz.

El dirigente de la confederación de Pueblos Indígenas del Oriente (CIDOB), Adolfo Chávez, declaró a gritos que los indígenas se quedarán en La Paz. “Si cree el gobierno que nos iremos de aquí, está equivocado. Nos quedaremos”, dijo, escuchado en la TV, y acusó al gobierno de ser responsable de las muertes en los lugares donde ha habido violencia en los últimos años. “Elgobierno no va a venir a lacearnos y a decidir quiénes conversan (con las autoridades). No somos sus vacas”.

Al cerrar al mediodía, escuché gritos que anunciaban un cabildo abierto para este viernes en la Plaza San Francisco. Y en  la tarde, los  marchistas hicieron saber que daba un plazo de 24 al gobierno para sentarse a negociar con ellos. Caso contrario, retornarían al TIPNIS y ejercerían el derecho a la autodeterminación que les brinda la constitución aprobada en 2009, una perspectiva que, de alcanzar éxito pleno, podría llevarlos a establecer un estado dentro del estado.

La iglesia católica, conmovida por la represión de la mañana, hizo un llamado urgente para que la violencia sea superada, que se instale el diálogo que los nativos marchistas reclaman y que el gobierno los escuche. Deploró la humillación que sufrieron los marchistas qye, por extensión, la trasladó a todos los bolivianos. Al llamado de la iglesia se sumó el cantautor Luis Rico, cuyo “Coraje, coraje” ha galvanizado los sentimientos nacionales en favor de la preservación del lugar que defienden los nativos.