Suspenso

Juicio del Siglo: Recomienza el suspenso

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En medio de la marea levantada alrededor del ex fiscal Marcelo Soza por las aseveraciones de que él fue recipiente de sobornos y partícipe de extorsiones a algunos de  los acusados, para este lunes está prevista la reiniciación de las audiencias del juicio del siglo, suspendidas hace un mes en virtud de la vacación judicial.  Fueron  suspendidas a fines de junio cuando acababa la primera fase de la defensa de Elöd Tóásó, el húngaro sobreviviente del ataque policial al Hotel Las Américas de Santa Cruz.

Una novedad inmediata que podrá traer la reiniciación de las sesiones: Siquiera un nuevo traductor para el húngaro, quien se siente inseguro –al  igual que  la defensa y la acusación- de la calidad de la traducción que realiza la persona a cargo de ese trabajo. En la sesión final de la serie a fines de junio fueron notorios los vacios e imperfecciones de la traducción. El asunto tiene algunas espinas que hoy podrían ser removidas.

El juez Sixto Fernández pidió a la defensa conseguir un traductor adicional, pero no está claro si el Estado sufragará los gastos de una efectiva labor de traducción técnica, tan perfecta como posible. El detenido dijo que el ahora ex fiscal Soza le había asegurado que sería él, el propio Tóásó quien tendría que hacerlo (no es lo que indica la legislación ni lo que prescriben las convenciones que defienden los derechos humanos).

El telón de fondo de la nueva serie de sesiones son las incriminaciones que ahora pesan sobre Soza. El ex prefecto de Santa Cruz Svonko Matkovic ha dicho con detalles (18 de julio) que pagó una voluminosa extorsión para que el fiscal liberase a su hijo, preso en La Paz. De acuerdo a la denuncia de la ex autoridad departamental, entre Soza y sus emisarios le pidieron 200.000 dólares. Pagó $US50.000 en un sobre que dejó a una persona que ahora está presa en Palmasola. Un emisario le pidió después la segunda suma. Con estas acusaciones, agregadas a la patética condición de Tóásó que no ha podido establecer una comunicación confiable con el tribunal, todo el proceso está sobre una cuerda floja. La serie que empieza este lunes es, como las demás, de suspenso.

El juicio del siglo: La ronda continúa

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El juez Sixto Fernández abrió un nuevo paréntesis  en el “juicio del siglo” hasta el 1 de abril, sin atender a la defensa que exigía conocer el fallo sobre las incidencias y excepciones ni a los fiscales que reclamaban que el proceso continuase a pesar del visible deterioro de la salud de dos acusados cuyos exámenes clínicos no habían sido completados debido a un paro médico.

¿“No ve cómo estoy sudando? El médico que me atendía esta mañana estaba en cirugía”, exclamó “El Viejo” Luis Ignacio Villa Vargas dirigiéndose al juez y al jurado, mientras que el abogado  del ex dirigente juvenil cruceño Alcides Mendoza decía que lo que ocurría en la sala mostraba las anomalías del proceso y que el juez debía ordenar que los enfermos permaneciesen en Santa Cruz sin volver a La Paz.  “El Viejo”, trémulo y cansado, las manos y el pecho sudorosos, recordó al tribunal que él mismo se pagaba los pasajes desde Cochabamba para venir a Santa Cruz, y corría con los gastos de alimentación de su guardia. (Las autoridades le reembolsan sus gastos tardíamente, explicó después.) Mendoza lucía similar palidez a la de la víspera, cuando su frecuencia cardíaca había marcado 50 latidos por minuto.

Los alegatos presentados por los enfermos y sus abogados desde los primeros minutos de la breve audiencia no habían impresionado a la acusación. El nuevo fiscal Iván Ortiz, sumado al caso tras la ausencia aún inexplicada del acusador principal Marcelo Soza, había dicho que el tribunal estaba ante “una burla cruel” y que la sesión debía continuar pues los enfermos tenían condiciones de escuchar la lectura del dictamen del juez por completo, o parcial, solamente la parte resolutiva. (“Soza es nuestro testigo estrella. No puede estar ausente”, dijo sarcásticamente el general Gary Prado Salmón después de la sesión, al subrayar que su decisión era llevar el caso hasta el final.)

El abogado del gobierno Sergio Céspedes introdujo en el debate una duda: los dos acusados no podían comprobar que habían estado en la víspera y hasta la mañana del viernes en la clínica Bilbao, de Santa Cruz, para someterse a los exámenes médicos cuyos resultados parciales no estaban certificados. La defensa le tomó la palabra y propuso que los guardias de los detenidos declaren si habían estado en la clínica. El juez no tuvo  opción sino trasladar la pregunta a los guardias. El sargento primero Juan Quispe Velasco dijo brevemente: “Hemos estado toda la noche en la clínica Bilbao”. El oficial a cargo del sargento, el subteniente Richard Gutiérrez Cuéllar, corroboró a su subordinado.

La abogada del gobierno reclamó que los abogados de la defensa no habían actuado lealmente y que debían haber procurado certificar el tratamiento de los defendidos.

Restaba escuchar la declaración del juez, quien se aproximaba a levantar la sesión y fijar nueva fecha para la audiencia sin revelar su dictamen. La defensa intentó sin éxito que el juez leyese su resolución, entre las cuales debía estar un pronunciamiento sobre la extinción del caso por vencimiento de plazo.  Uno de los abogados dijo que ya se conocía cuál sería el veredicto: rechazo a todas las excepciones, y que la parte considerativa podía ser entregada a la defensa para su análisis. El magistrado no dio curso al pedido y dijo que la nueva audiencia empezaría el 1 de abril, a las 11:30 de la mañana.

La nueva fecha es la misma que, en La Paz, se ha fijado para que el fiscal desaparecido Marcelo Soza declare sobre la grabación que se le atribuye y las fotografías que lo muestran  al lado de otros abogados del gobierno ahora presos por extorsión. Es también el Día de la Mentira, en un gran número de países.