Saboia

Tiempos de cambio

Posted on

Libre de las obstrucciones que solía representar Venezuela, ahora suspendida del Mercosur, el bloque integracionista se dispone a retomar con ímpetu el diálogo con la Unión Europea, en un proceso llamado a dinamizar el comercio entre los dos bloques en momentos de desconcierto ante el proteccionismo de la administración de Donald Trump y la salida británica de la UE. Las expresiones de afecto entre los dos bloques llevan más de 20 años pero nunca como estos días parecen tan promisorias empujadas por el sentimiento común de que es imperativo oponer el libre comercio a la tendencia aislacionista estadounidense y a la ruptura británica con el continente europeo. Una alianza entre ambos puede estar más cerca que nunca.
Representantes del núcleo fundador del mayor bloque comercial del mundo en desarrollo se reúnen estos dias en Buenos Aires para definir pasos a seguir en un encuentro con la UE el mes venidero, demostrativo de la dinámica que empiezan a adquirir las relaciones entre países de la region. Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay están reunidos en Buenos Aires para discutir la agenda de Mercosur ante el bloque europeo, inclusive fórmulas para acelerar las negociaciones agrícolas donde el proteccionismo del viejo continente es mayor.
Excluidos de los desplazamientos de la diplomacia regional parecen los países del Socialismo del Siglo XXI, atados por ideologías que les impiden sumarse a las corrientes que se mueven en el hemisferio. Venezuela dejó de contar en el bloque sudamericano desde su apartamiento bochornoso en diciembre, al expirar su presidencia semestral. Fue un resultado ¨colateral¨ de los cambios de dirección política ocurridos en Brasil y Argentina. Bolivia era candidata a ingresar al grupo de manera plena, pero ahora que la brújula ideológica del continente ha dejado de apuntar a la izquierda, es incierto si todavía tiene interés en acoplarse. Ecuador dejará de ser una incógnita el 2 de abril, con la segunda ronda electoral.
Hace pocos días, asumió el mando de la política exterior brasileña el legislador Aloysio Nunes, como substituto de José Serra, quien en pocos meses trazó nuevas líneas a la política exterior de su país, distante de las del Socialismo Siglo XXI. Nunes acentuó esas líneas y acaba de declarar que Venezuela ha desbordado la normalidad democrática y es una dictadura indisimulada. Más aún, designó como jefe de su gabinete a Eduardo Saboia.
¿Recuerdan el nombre? Vale la pena tomar nota. Fue el diplomático que hace tres años condujo al senador boliviano Roger Pinto en una travesía épica por carretera La Paz-Corumbá, tras la negativa pertinaz de la cancillería de otorgarle salvoconducto. Llevaba 14 meses refugiado en la embajada brasileña.

Anuncios

Repercusiones de una fuga asistida

Posted on Actualizado enn

Una nota del diario Folha de S. Paulo publicada este domingo echa luces sobre algunos entretelones respecto al asilo y refugio del senador pandino Roger Pinto el año pasado y las vacilaciones de la diplomacia brasileña en un episodio que ha llevado a las relaciones entre los dos países a su nivel histórico más bajo. La situación carece de precedentes y tiene a Bolivia desde hace nueve meses sin embajador de su vecino más importante. El caso, dice la versión, causó contrariedad en el gobierno de Bolivia y el presidente Evo Morales no la ocultó en encuentros con la presidente Dilma Rousseff. La incomodidad de Brasil con el caso del legislador asilado en su embajada en La Paz derivó en presiones para que el senador renunciase  y fuese a un tercer país, sostiene la versión. La perspectiva inmediata es no contar con embajador de Brasil al menos hasta después de las elecciones de octubre en el vecino país.

La nota viene firmada por la periodista Patricia Campos Mello y parcialmente la transcribo a seguir.

“El gobierno brasileño presionó al senador boliviano Roger Pinto para que renunciase unilateralmente al asilo concedido por Brasilia raíz de exigencias insistentes del presidente de Bolivia Evo Morales. Eso lo revelan telegramas diplomáticos e informes secretos de la investigación sobre las acciones del diplomático Eduardo Saboia a los que Folha tuvo acceso.

En agosto del año pasado, Saboia, entonces encargado de negocios en La Paz, removió al senador boliviano Roger Pinto, asilado en la Embajada brasileña durante 453 días, y lo llevó en un vehículo oficial hasta Corumbá, desencadenando una crisis diplomática que causó la renuncia del entonces canciller Antonio Patriota.
Al deponer ante una comisión investigadora el 7 de octubre de 2013, Patriota admitió que se propuso al senador que renunciase al asilo. “Dentro de las hipótesis examinadas por el grupo de trabajo” aquella era una opción, dijo ante la comisión. Brasil nunca había presionado a ningún asilado a renunciar al beneficio del asilo.

Alegando ser perseguido políticamente, Pinto pidió asilo en la embajada en La Paz el 28 de mayo de 2012.
Itamaraty envió al secretario Eloi Ritter a La Paz con una carta lacrada para el entonces embajador en Bolivia, Marcel Biato. En la carta, instruía al embajador proponer al senador: ¿“Usted concuerda en renunciar a su asilo enviando una carta a la presidente Dilma Rousseff? ¿Está dispuesto a embarcarse en un avión con destino a un tercer país no especificado?”
El senador rechazó el plan. La defensa de Saboia durante la investigación dijo que el legislador habría afirmado: “Preferiría cortarme las venas a firmar ese papel”.
La comisión legislativa consultó a Patriota si la propuesta había sido analizada por la consultoría jurídica de la cancillería para determinar si era legal pedir a alguien que renunciase a la protección que le había otorgado el estado brasileño. Afirmó que no, y dijo que la propuesta era “sólo exploratoria.”
Según Patriota, Uruguay era una de las opciones pero el tema también había sido tratado “de manera general” con Venezuela. Esa propuesta vino tras el disgusto de la presidente Dilma Rousseff con el caso.
El 22 de febrero de 2013, Dilma se reunió con Evo durante la cumbre América del Sur-Africa en Guinea Ecuatorial. Folha ha sabido que Evo le dijo a Dilma que esperaba que Brasil resolviera la situación del senador y endureciese las condiciones de la estada del legislador en la embajada, afirmando que recibía visitas y “hacía política”.
La presidencia habría ordenado a Patriota encontrar una forma de sacar al senador de la embajada, pero no de llevarlo a Brasil. Poco después, Patriota ordenó restringir las vistas de abogados y familiares al senador. Y luego propuso al legislador renunciar al asilo.
En su declaración, Patriota dijo que la decisión de otorgar el asilo fue de Dilma, aconsejada por Itamaraty. Pero la presencia del senador en la embajada causaba tensiones crecientes con Evo. Y el gobierno quería resolver el problema sin el costo político de recular en la concesión del asilo.
Itamaraty dijo que no se pronunciaría mientras no concluya la investigación y mientras su resultado no sea público. Ahora representante de Brasil ante la ONU, el ex canciller fue consultado, pero no devolvió la llamada. En la posesión de su sucesor, Luis Alberto Figueiredo, el 28 de agosto, afirmó que Brasil siempre buscó “una solución negociada y jurídicamente sólida” que garantizase el tránsito seguro del senador hacia el territorio brasileño.
“Pedir que alguien renuncie al asilo que Brasil concedió echa por tierra todo el prestigio de Itamaraty”, dijo el senador de oposición Ricardo Ferraco, presidente de la Comisión de relaciones Exteriores del Senado.”Una cosa es ser solidario con el pueblo de Bolivia, otra es someterse a la industria del chantaje del presidente Evo Morales”.
La investigación en torno a Saboia se arrastra hace nueve meses. La postulación de Biato para la embajada en Suecia fue retirada por la presidente y no tiene funciones específicas. Y el senador aguarda la decisión de Brasil sobre su pedido de refugio.

Saboia: Bajo Patriota, ni un médico podia ver a Pinto

Posted on Actualizado enn

Eduardo Saboia, el diplomático brasileño que corrió el albur de trasladar en un auto oficial hasta Corumbá al senador Roger Pinto, sostiene que la cancillería de su país estaba informada de que en algún momento iba a tomar una decisión como la que tomó, y que los funcionarios hasta hace poco dirigidos por Antonio Patriota no dejaban que el asilado viese ni siquiera a un médico.

El diplomático confirma la versión de que el equipo que dirigía el ahora ex canciller Antonio Patriota permitía que visitaran al asilado sólo su hija y sus abogados, escribió este miércoles en el sitio de Veja el columnista Lauro Jardim.

El diplomático, refiere el periodista en la columna Radar, “evita a toda costa detallar los episodios de los contactos con Brasilia, pero dice que los mensajes oficiales eran enviados directamente al gabinete de Antonio Patriota.”  

La información sobre la entrevista con Saboia recoloca el caso del senador Pinto en los medios brasileños, tras una pausa de varios días y ocurre cuando está por reunirse en Brasilia una comisión de ministros bolivianos para informar en detalle sobre la posición del  gobierno de Bolivia en el bullado caso del senador.

“Yo enviaba informaciones al gabinete del ministro. Imagino que la mayoría le llegaba. Y en la misma semana en que retiramos al senador de allí, cerca de dos días antes, elaboré un nuevo comunicado diciendo que de la forma en que las cosas estaban yo tendría que toar una decisión”, cita el columnista. Agrega que Saboia no dijo si detalló a sus superiores lo que tenía en mente, pero reafirmó que la atmósfera era ala a causa de la situación en la que estaba el senador.

La salida del legislador pandino precipitó a su vez la salida del canciller Patriota y su substitución por Luiz Alberto Figueiredo, en un enroque que llevó a las Naciones Unidas al ahora ex canciller y trajo a Figueiredo a Brasilia.

Saboia visto como un héroe

Posted on Actualizado enn

La actitud del diplomático brasileño Eduardo Saboia al atravesar Bolivia y  llevar a su país al senador opositor Roger Pinto “fue un gesto enorme de coraje” (Folha de S. Paulo), fue un “acto de audacia” (O Estado de S. Paulo), “fue una osadía” (O Globo). En los diarios del vecino país no se ve a un infractor de las normas diplomáticas sino a un héroe. Ante esa visión está la presidente Dilma Rousseff, disgustada con la acción de su representante en Bolivia, pero especialmente por los riesgos que pudo haber corrido la seguridad del senador. Esa visión del episodio deberá ser también evaluada por las autoridades bolivianas que anuncian un proceso para extraditar al legislador.

Un editorial de O Estado de S. Paulo decía la mañana de este martes: “La diferencia entre la teoría y la práctica puede ser eliminada por un acto de audacia. Eso fue lo que ocurrió  el fin de semana, cuando un diplomático resolvió aplicar, por su cuenta y riesgo, los principios humanitarios considerados como inseparables de la política externa del país. En todas partes, Itamaraty exhorta a la comunidad internacional a dar prioridad a los derechos humanos. Le faltó hacer lo mismo en su propia casa, la embajada en La Paz. La omisión llevó al encargado de negocios de la representación, Eduardo Saboia, a tomar una iniciativa inédita. Puede haber salvado la vida del senador boliviano…”

El comentarista editorial de O Globo, José Casado, afirmó: “Dilma Rousseff puede no haberlo percibido, pero su gobierno ha comenzado a acabar…El sábado, la presidente fue sorprendida con la información de que el senador y líder opositor en Bolivia, Roger Pinto, había llegado a Brasil (quien) durante 455 días había sido mantenido en confinamiento en un cuarto de 20 metros cuadrados en la embajada brasileña en La Paz, a pesar de haber recibido asilo político del gobierno…Adversario político principal del presidente boliviano Evo Morales, el senador Pinto Molina le debe la vida al diplomático Eduardo Saboia…”

Reportera y columnista de Folha de S. Paulo, Eliane Cantanhede escribió: “La reacción un tanto extraña del diplomático Saboia no fue un gesto pequeño. Fue  un enorme gesto de coraje que expuso la cobardía de la política exterior, que tiene en el nuevo ministro, Luiz Figueiredo, las expectativas de menos más de lo mismo y más acción”.

Correio Braziliense, líder en circulación en la capital, Brasilia, subraya el disgusto de la presidente Rousseff por los riesgos que habría corrido la vida del senador estando bajo la custodia de su embajada en Bolivia. “Lamento profundamente que un asilado haya sido sometido a la inseguridad en la que estuvo… Brasil jamás podrá aceptar, sin salvoconducto del gobierno boliviano, colocar en riesgo la vida de una persona que estaba bajo su protección”.

Los cuatro periódicos suman cerca de dos millones de ejemplares por día.