Redacción

Guerra a la imprecisión

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La noticia pisó fuerte el 15 de septiembre y fue título principal en los diarios del día siguiente. El presidente Evo Morales confirmaba el hallazgo de un nuevo campo de gas natural y petróleo en Rio Grande, departamento Santa Cruz, que debía ser anunciado solo durante los festejos del aniversario cívico departamental, nueve días después. Pero los datos principales del anuncio fueron anticipados debido a que ya se había filtrado en los medios y no confirmarlo carecía de sentido.  La misma noche, el sitio internet de un respetable diario paceño decía en su página principal: El gobierno confirmó hoy el hallazgo de un yacimiento de gas y petróleo en el departamento de Santa Cruz a una profundidad de 3.500 metros del pozo 102D, ubicado en la población de Rio Grande¨. El párrafo siguiente detallaba: ¨Resultados preliminares de esta exploración dicen que hasta ahora aportaría 3,5 millones de pies cúbicos día (de gas natural) y en petróleo 65 barriles de petróleo por día¨, informó el presidente Evo Morales en la zona de Rio Grande, donde realizó una inspección de la construcción de plantas de gas licuado¨.

Todos los sitios informativos traían la misma versión y los mismos datos. El titular de un sitio digital era más llamativo:   El presidente Morales dijo que el pozo descubierto contaría con una ¨reserva preliminar¨ de 65 barriles día de petróleo.

Ningún medio se preocupó por verificar los datos del hallazgo. ¿Eran los 65 barriles diarios (unos tres barriles por hora) un remanente exiguo y necesario para la extracción de gas? Para visualizarlas, las cifras deben ser comparadas. Ese volumen equivale a 10.330 litros. Si Ud. tiene un vehículo que utiliza 50 litros por día, el hallazgo de YPFB le habría resuelto el suministro durante 206 días, casi siete meses. Seamos claros: Solo a usted. ¿Y el resto? Lo siento. Solo a usted.

Uno se pregunta si al presidente le dieron bien los datos que debía anunciar o si hubo algún cero o algunos ceros perdidos, o si la producción calculada para el nuevo campo es en efecto y sin ninguna duda 65. Era labor de los medios clarificar los números o cuando menos compararlos para que las autoridades los expliquen y para que todo el público pudiese entender de qué se hablaba.   Las comparaciones pueden ser muchas, incluso si se toman como referencia las inversiones programadas para desarrollar una mayor producción.

No por venir de una fuente oficial, o del más alto nivel oficial, las cifras deben pasar sin mayor filtro. Hace pocos días, el gobierno atribuyó al presidente haber dicho que ¨la producción de hidrocarburos líquidos llega este año a 52 millones de barriles por día¨ sin reparar que esa cifra era superior con creces a la de toda la OPEP, o a unas cinco veces la de Arabia Saudita. Tampoco hubo ninguna aclaración, ni oficial ni oficiosa, y los medios que divulgaron la información no agregaron ni una palabra. Es ineludible la sospecha de que algunos lectores pueden haber creído que Bolivia es un mar de petróleo.

Los volúmenes de gas del nuevo campo también despiertan hambre por precisiones. Los medios están habituados a hablar de metros cúbicos de gas natural, que es la medida utilizada para las exportaciones de Bolivia. Gran parte del público aferra mejor el concepto de metros cúbicos que de pies cúbicos. El anuncio, sin embargo, habla de pies cúbicos, y ahí uno se marea. ¿Cómo calcular la magnitud del nuevo hallazgo?

El total de 3,5 millones de pies cúbicos diarios que se estima que el área descubierta podría agregar al volumen que Bolivia exporta (o al que produce) es importante pero todavía exiguo. La magnitud del volumen anunciado es apreciada mejor si se habla en metros cúbicos: menos de 100.000 metros cúbicos por día. Para alcanzar el volumen que corresponde a las exportaciones actuales a Brasil la cifra tendría que ser 300 veces mayor. Sin comentarios.

(*) https://haroldolmos.wordpress.com

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Ojo de editor: Malas costumbres

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Hay muchas maneras de cansar a los lectores y de apartarlos de un tema que podría ser importante o inclusive interesante. Es el recurrente ejercicio del no periodismo cuando las entrevistas se convierten en una manera cómoda de llenar espacios. Preguntas seguidas de la respuesta del entrevistado son una forma excepcional de presentar al lector una cuestión importante. Pero hay que tener cuidado para no caer en la monotonía y dejar al lector el trabajo que deben hacer el periodista y el editor: desmenuzar el tema y rodearlo de antecedentes para presentar una versión amena. Veo que esta forma pesada de informar se ha vuelto común en Bolivia -y en la mayoría de los países hispano-parlamentes. Detrás suele estar agazapada la incapacidad de convertir el tema que tratan las respuestas del entrevistado en una crónica agradable, legible de principio a fin.
Agarren Uds. su diario favorito de este domingo y recorra sus páginas. Vea cuánto espacio está cubierto por este tipo de trabajo. Un feriado reciente conté seis entrevistas pregunta-respuesta en un periódico ¿Será que hay tanta paciencia en los lectores para deglutir semejante dosis? A menos que el personaje sea alguien extraordinario, de ideas y lenguaje fluidos, cuyas palabras son importantes y las dice sin provocar tedio; que logra mantener la atención en todo momento y que el público no necesite de antecedentes para identificarlo… Esos personajes son muy raros, ustedes convendrán. En todo caso, deberían ser una excepción en el material que se presenta al lector.
Nada substituye una crónica bien armada, que contextualice con habilidad las ideas que expresa el entrevistado. Llevar un ramillete de preguntas para que el entrevistado las responda implica varias cosas. La primera es entregar injustamente al entrevistado el trabajo que debe hacer el reportero. Eso puede representar una abdicación profesional. La segunda es someter al lector a un suplicio cuando tiene que llenar los contextos y vacíos que deja un trabajo de cuestionario. Ese trabajo de cobertura de contextos y vacíos corresponde al redactor, no al lector. Esta monotonía ocurre con todas publicaciones que recurren a esa forma barata de escribir (o de transcribir), inclusive en folletos.
Creo que hay que empezar a decir !cuidado! con esta manera de informar (o desinformar).

Brumas (¿?) del G77

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A poco más de una semana del cierre de la reunión del G77 el público no ha tenido una lista cierta de los presidentes que asistieron a esa cita. El detalle pasó desapercibido y luego olvidado al fragor de otros acontecimientos que ocuparon la atención inmediata del país.  Página Siete se aproximó a la cifra cuando, el día de la clausura, registró: “En la foto oficial…aparecen 86 jefes de delegación, entre primeros mandatarios, primeros ministros y embajadores ante las Naciones Unidas. Según el embajador Reymi Ferreira, 129 de los 133 países que conforman el Grupo estuvieron representados, 15 de ellos por presidentes y cinco primeros ministros…” Una semana antes, los periódicos destacaban: “El gobierno boliviano anunció este lunes la asistencia de 27 presidentes, tres vicepresidentes y cuatro primeros ministros a la Cumbre de los 77 países en desarrollo y China (G77) prevista para este fin de semana en la ciudad de Santa Cruz…”
El número final de asistentes, del cual no se conoció una lista oficial, fue la mitad del estimado por el embajador. Hasta este momento se ignora si hubo alguna justificación para las inasistencias. Entre quienes vinieron, fue notable la presencia de Robert Mugawe, de Zimbabwe, quien se mostró vigoroso a pesar de sus 90 años, cumplidos el 23 de febrero. Un vigor mayor exhibió el presidente cubano, Raúl Castro, quien dos semanas antes, el 3 de junio, había cumplido 83.
De los 242 artículos de la declaración de Santa Cruz, no hay uno solo dedicado a los derechos humanos, menos a un compromiso por respetarlos. Una mención aparece en el artículo 34, que brilla por la cacofonía oscura de su redacción: “También reafirmamos la proclamación de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de que el derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todas las personas y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales para contribuir a ese desarrollo y para disfrutar del él, como se reconoce en la Declaración.”
Si el lector aún tiene aliento, aquí va otro trabalenguas: “43. Reconocemos que la pobreza es una afrenta a la dignidad humana y destacamos que la erradicación de la pobreza es el mayor problema que afronta el mundo en la actualidad, y concedemos la máxima prioridad a la erradicación de la pobreza en la agenda de desarrollo de las Naciones Unidas para después de 2015, que debe apoyarse con medios efectivos y adecuados de aplicación y con una alianza mundial para el desarrollo fortalecida, y que entre otros objetivos entraña la promoción del empleo y el trabajo decente para todos, el mejoramiento del acceso a los servicios sociales, la erradicación del analfabetismo y las enfermedades, y la aplicación de estrategias nacionales y regionales integradas, coordinadas y coherentes.”
¿Quiénes intervinieron en la elaboración de este documento? ¿Cuál fue el “toque boliviano” que se dijo que contenía? Urge saberlo para mantener a ese personal lejos de declaraciones futuras.
El capítulo sobre el mejoramiento de las prácticas de la democracia tiene una perla que debe ser examinada por los profesores y alumnos de redacción en las escuelas de comunicación: “36. Pedimos que los medios de comunicación dejen de utilizarse de modo que puedan difundir información distorsionada contra los Estados miembros del Grupo de los 77 haciendo caso omiso del principio del derecho internacional.”
¿Alguien entiende? Lo que efectivamente dice es que los medios de información puedan difundir información distorsionada. Es decir, que se les habilite para informar incorrectamente haciendo uso del derecho internacional.
En la cabeza de quienes redactaron el párrafo posiblemente estaba: Los medios de comunicación no deben difundir información distorsionada contra los estados miembros del Grupo de los 77 (aunque sí contra no miembros, podría decirse). Pero como la frase corre libremente, se deduce que sí lo pueden hacer, si omiten el derecho internacional. La redacción, Uds. convendrán, es como dejar caer un ladrillo en el pie de quien tiene gota.
P.S. En algunos periódicos, la declaración vino hoy como encarte del gobierno.

Imprecisiones

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El lector es enemigo de las expresiones vagas y detesta llenar vacíos. Leía hace unos días: “El aeropuerto El Trompillo estrenó anoche un moderno sistema de iluminación que permitirá vuelos y aterrizajes nocturnos. Según los informes, la terminal aérea, enclaustrada en la creciente mancha urbana de la capital cruceña, recuperó el estatus de internacional perdido en 1983, cuando inició operaciones Viru Viru, el otro aeropuerto internacional del departamento de Santa Cruz”. Pasemos por alto aquel vago “según los informes” y preguntemos por qué tener un aeropuerto nuevo (Viru Viru) anuló el status del otro. ¿Se volvió innecesario? ¿Era demasiado costoso mantener operativos dos aeropuertos de ese nivel simultáneamente? La nota no lo dice. El lector que no lo sabía se quedó con la curiosidad.
La vaguedad e imprecisión de algunas informaciones brotan en todas partes. Un ejemplo: (De La República, Lima, el 31 de mayo) – Un juez condenó a un ex sacerdote católico que está muriendo de cáncer a 15 años de prisión por abusar sexualmente de un adolescente en una iglesia de Estados Unidos en la década de 1970. James Schook, de 62 años, fue detenido el viernes después de la audiencia de sentencia. La causa penal se había retrasado en varias ocasiones durante tres años, pues Schook argumentaba que estaba demasiado débil para enfrentar un juicio bajo varios cargos, entre ellos el de sodomía. Fue hallado culpable en abril y el jurado recomendó una pena de 15 años de prisión, etc.
El párrafo inicial equivale a ingresar a un laberinto ante el cual el lector debe decidir el camino correcto o perderse. ¿Está muriendo de cáncer por haber abusado a una adolescente en la década de 1970? ¿Tiene cáncer por haber cometido el abuso en una Iglesia? El lector no merece estar frente a laberintos y menos caer en ellos. Es obligación del editor mostrarle un camino derecho. En ninguna parte está escrito que todos los elementos de la noticia deben estar apiñados en el párrafo introductorio. Para beneficio del lector, claridad es un primer mandamiento. Pudo haberse escrito: “Un ex sacerdote moribundo fue condenado a 15 años de cárcel por haber abusado sexualmente de una joven. El delito ocurrió dentro de un templo en Estados Unidos en la década de 1970.” En total, 32 palabras versus 34.
Muera la intencionalidad. El martes leí: Diputada Viscarra: “El TSE tiene intencionalidad de favorecer el empadronamiento en provincias y no en la ciudad haciendo cálculo político”. La idea representa una manera más de ofuscar al lector. ¿Por qué ese adjetivo rimbombante (intencionalidad) cuando muy bien cabe intención? ¿Cree la persona que escribió la noticia que las 15 letras de intencionalidad dicen más que las nueve de intención?
Pena de muerta para “al interior”. Acabo de leer: “El ex Viceministro de Tierras Alejandro Almaraz reveló que hubo un debate AL INTERIOR DE LOS LIBRE PENSANTES”. Caramba. La frase no permite vislumbrar hacia qué parte interior de los libre pensantes se deslizó el debate. Pero sí es un deber asegurar al redactor y al editor de la nota que los debates se dan entre (debatieron entre cuatro paredes), con (el diputado debatió la propuesta con sus colegas) o simplemente en, que probablemente era lo que se quería decir: debatieron en el Congreso (no al interior del), en la Plaza Murillo. Lo mismo vale para el ex fiscal Marcelo Soza cuando dice que “al interior” del gobierno había pugnas que llevaron a su huida de Bolivia. Debía haber dicho en el gobierno había pugnas, etc.
No son pocos los ejemplos. Ocurren masivamente todos los días.
Uno enrojece cuando lee en una nota fechada en Asunción: Choquehuanca, citado por el periódico chileno La Tercera, dijo que en este siglo se debe “orientar a nuestros pueblos, a nuestros hijos, y restituir lo que se ha obrado mal”.
Hay un rubor adicional mayor. ¿No podían los medios bolivianos tener a un corresponsal, un enviado especial que reportase para medios bolivianos las noticias de interés del país? Un trabajo conjunto debía haberse hecho, pues para una cuestión tan esencial como la marítima no es elegante citar a un medio de Chile, el país con el que Bolivia está en disputa.
Verbo y artículos deben concordar. “El 72% de los brasileños están insatisfechos”, etc. Debe decirse el 72% está, etc.
Pedro Shimose tiene material inagotable para ls notas que escribe en El Deber procurando corregir entuertos de redacción.

Tras el texto de un rechazo

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Hace más de una semana que los bolivianos nos enteramos que Estados Unidos había rechazado el pedido boliviano para la extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Han pasado ocho días y el país ignora el contenido de la nota oficial de rechazo. Hemos leído y escuchado especulaciones sobre lo que se cree que contiene la nota. Nadie puede discutir el interés en ese documento. Es sólo natural que los bolivianos quieran conocer la respuesta completa de Estados Unidos al pedido de extradición. Habría sido importante que los medios hicieran todos los esfuerzos para difundirla. La niebla y la imprecisión que cubrieron la información fueron patentes desde el principio.
Veamos los encabezamientos de la noticia en algunos medios:
El Día. El presidente Evo Morales rechazó rotundamente el viernes la negativa del gobierno de Estados Unidos de extraditar al ex mandatario Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-03) para que responda al juicio por genocidio que se le sigue en Bolivia, y consideró que el país del norte se convierte en “refugio de delincuentes y el paraíso de la impunidad”. Primera observación. No se rechaza una negativa. El verbo está mal aplicado. Se la puede condenar, criticar, censurar, expresar malestar. El siguiente párrafo dice que las autoridades han recibido una nota del gobierno de Estados Unidos en la que se justifica la negativa porque “la sociedad civil no puede ser responsable de las acciones militares”. Luego cita una frase del presidente Morales: “Rechazo rotundamente, no comparto ese término y con ese pretexto tratan de cómo Estados Unidos se convierta en refugio de delincuentes, que Estados Unidos sea el paraíso de la impunidad”. La frase es muy pobre y confusa. Podía haber sido mejorada de no mediar el juicio en curso contra ANF, Página Siete y El Diario. La nota asegura que existe una nota oficial de Estados Unidos, pero no explica si los reporteros trataron de conseguirla ni las razones para que las autoridades la hubieran vedado al público.
El Mundo. Estados Unidos rechazó la solicitud de extradición del ex presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada, según pudo confirmar el periódico digital Oxígeno en diversas fuentes. Mientras tanto, la Cancillería del Estado Plurinacional aún no emite el comunicado en el que dará a conocer su posición sobre esta versión informativa.
Comento: 1) No es profesional respaldar una información tan importante en “diversas fuentes” mencionadas por una publicación digital poco conocida. 2) El lector queda aguardando que le digan por qué, según “la fuente gubernamental consultada por el periódico digital Oxígeno”, la cancillería “no emite el comunicado en el que dará a conocer su posición sobre esta versión informativa”. ¿Por qué tanto sigilo? Uno grita por explicaciones. Luego, el lector se entera que es sólo una versión. Pregunto: ¿Habría otras versiones?
La Razón (digital): Evo morales condena el rechazo de EE.UU. a la extradición de Goni y ve “imposible” que ese país entregue a la ex autoridad. El uso del verbo es correcto. Luego vienen párrafos importantes: El presidente Evo Morales confirmó que Estados Unidos informó al gobierno, mediante una nota, que rechazó la solicitud de extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Cuestionó la decisión y consideró que, a partir de esta posición, será “imposible” que el país del norte entregue “a estos delincuentes que cometieron delitos de lesa humanidad”. Comento: El párrafo es trepidante. Debía decir: El presidente Evo Morales confirmó que Estados Unidos ha rechazado, etc. Luego, si el presidente de un país afirma que aquellos cuya extradición es solicitada son “delincuentes que cometieron delitos de lesa humanidad” hay escasas posibilidades de que esas personas reciban un juicio imparcial. Especialmente cuando se sospecha de la dependencia del Poder Judicial en Bolivia respecto al Ejecutivo. El siguiente párrafo requiere de precisión: “El Estado boliviano solicitó la extradición del ex mandatario para que responda por los sucesos de octubre de 2003, que concluyó (¿sí?) con la muerte de 67 personas. Es decir: Los sucesos concluyó…Norma básica es que el sujeto (los sucesos) guarde correspondencia con el verbo.
Página Siete tiene un titular apropiado: “Morales condena rechazo de EEUU a extradición de Goni”. Los dos párrafos siguientes, sin embargo, deben llevar muletas para sostenerse: …y consideró que el país del norte se convierte en “refugio de delincuentes…” Más preciso sería: Con esa decisión tiende a convertirse, etc. Todas las crónicas hablan de un presidente ‘visiblemente molesto”. Pegunto: ¿Podía ser invisible la molestia? Sus palabras ya expresan su molestia. El adverbio es innecesario.
El Deber. Estados Unidos rechazó la solicitud boliviana de extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, según confirmaron fuentes gubernamentales. La Cancillería anunció un comunicado oficial sobre el tema, pero hasta anoche no dio a conocer ningún reporte. Observación: El “según” es innecesario. “Pero hasta anoche no dio…Mejor: no había dado. Sigue la pregunta: ¿Por qué no intentar una explicación del sigilo en torno a la nota oficial? Por ejemplo: Eran desconocidas las razones por las cuales la Cancillería no difundió de inmediato el texto de la nota estadounidense. Las agencias informativas internacionales que sirven a El Deber tampoco trajeron información o el texto de la decisión.
El Diario. Tuvo mayor fluidez: “Estados Unidos negó la solicitud de extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien se encuentra en Miami desde octubre de 2003 y a quien se acusa como principal responsable de la masacre de octubre de ese año. Aunque no se dieron a conocer los pormenores de la decisión adoptada por el país del Norte, las fuentes que lograron contactarse con los medios, etc.
Hoy Bolivia.com. Comentario previo: Los medios no están obligados a transcribir disparates que, por definición, son desechables. El siguiente párrafo viene al caso: El Diputado del Movimiento al Socialismo Galo Bonifaz informó que su partido pedirá al gobierno de Evo Morales que encabece una campaña para que las sedes de la ONU y la OEA se trasladen a países defensores de los derechos humanos. Comento: El proponente ignora la magnitud de esa proposición. Ni cuando estaba viva la URSS hubo un planteamiento semejante. Habría que ver qué países apoyarían la sugerencia. Y cuáles los candidatos donde los derechos humanos sean respetados plenamente. Quizá en Marte, ahora que Curiosity se desplaza por ese planeta. Qué trabajo le pidieron al Presidente Morales!

Defensa del Lector – Comunicación a tropezones

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Hay palabras que se han vuelto de uso común pero que están lejos de su significado original. Es una manera torcida de utilizar el lenguaje sin que sean muchos los que se ruboricen. Es cierto que el origen de los defectos puede estar en la escuela, pero los medios pueden ayudar a corregirlos. No lo hacen con la frecuencia que deberían y al repetirlos acentúan el error y estimulan el mal uso del lenguaje. Pena por la audiencia, y por los niños que resultarán contaminados por estos virus contra los cuales la única vacuna es extirparlos de raíz.

El verbo advertir se ha vuelto sinónimo forzado de amenazar. Como cuando leo el siguiente titular: “Trabajadores de la CNSS advierten con paro de 72 horas”. Es claro que la forma verbal correcta habría sido “amenazan”. Un sinnúmero de ejemplos aparecerá al recorrer las páginas de nuestros medios impresos. Advertir tampoco es equivalente a “vaticinar”, como insinúa un titular: “Presidente del Comité pro Santa Cruz advierte lucha contra el centralismo”. Probablemente, el redactor quiso decir: Presidente del Comité pro Santa Cruz anticipa nuevas luchas contra el centralismo.

Más pernicioso es el uso incorrecto del verbo socializar, que se ha adueñado del concepto que expresan sus hermanos “debatir” “analizar”. “discutir”. Ahora todo se “socializa” como si se hablara de la apropiación de un bien o de un instrumento a favor del Estado. Qué tal suena decir: “Te vas a casar, pero antes socializa la propuesta con tus futuros suegros”. O  “vamos a tener un hijo, pero antes vamos a socializar la idea.”  Igualmente nociva es la metamorfosis aplicada al sustantivo intención. Las formas rebuscadas de hablar y escribir han encontrado un substituto: intencionalidad. Filosóficamente se puede debatir mucho sobre los dos términos y sus equivalencias, pero en el lenguaje diario me quedo, con firmeza, con intención.

La congruencia entre el artículo y el verbo pone a una prueba elemental a quienes escriben. Un ejemplo al paso: La Ministra de Comunicación, Amanda Dávila, admitió ayer que los problemas registrados en el proceso censal en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra fue una situación que salió del control del gobierno debido a la gran cantidad de personas a registrar por un número reducido de empadronadores.  Aparte de que el verbo debía estar en plural (fueron, no fue), la frase dilapida palabras (proceso, situación, control del gobierno, etc.) sin compasión por el lector, que tal vez habría estado más feliz si leía: La Ministra de Comunicación, Amanda Dávila, dijo que los problemas durante el censo en Santa Cruz tuvieron origen en el escaso número de empadronadores.

El siguiente párrafo grita que le den una  “limpieza” y se ampute el “por” que deslumbra por entrometido: El gobierno de Evo Morales puso ayer punto final a la consulta sobre la carretera entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos que atravesará por el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure (Tipnis) en medio de tensiones con un grupo de indígenas que se opone a la construcción y que intentó ingresar al recinto donde se desarrollaba el acto organizado en Trinidad. Comento: La oración que empieza “en medio de…” debía ir separada por un punto, para no atravesar la comprensión del lector.

Este otro párrafo apareció el 8 de diciembre en El Día y El Deber. La similitud en ambos es extraordinaria y, sin examinar formas ni contenido, concluyo que debe haber tenido el mismo origen: CARACAS – El presidente venezolano Hugo Chávez regresó a Caracas tras someterse a un tratamiento en Cuba, a días de unas regionales en las que busca carta blanca para profundizar su plan socialista con un triunfo total sobre la oposición que pelea por conservar sus bastiones. (Las fuentes para ambas versiones son AFP y EFE).

El lector lidia con acertijos cuando la información que le llega no es clara o deliberadamente imprecisa. El porteñísimo Página 12 informaba este martes, al citar declaraciones del canciller y presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro, que Chávez mejora tras su problema respiratorio, y reseñaba: “El vicepresidente y canciller precisó que el jefe del Estado venezolano está en proceso progresivo de estabilización. Dijo que los familiares le dieron a Chávez un informe sobre la victoria en las elecciones regionales del domingo”. Comento: Tantas palabras vagas oscurecen lo que se quiere decir: Su condición es aún inestable y delicada y los médicos se esfuerzan para estabilizarlo.  Nadie entiende lo del  “proceso progresivo”. Lo dicho por Maduro quizá se podría traducir en: “Oye, chico, el comandante está  mal, pero no está empeorando. Y eso ya es bueno porque creemos que pasito a pasito se va recuperando”. (La transcripción de las declaraciones de Maduro viene de la selección diaria que prepara el InstitutoPrisma, de La Paz.)

Al público le interesa saber con precisión qué pasa con el líder de la “revolución bolivariana”. Matizar términos y esquivar palabras no ayudan a la claridad  que el lector espera. Uno queda más confundido cuando se lee que el comandante está bajo reposo absoluto, pero que sus familiares le informaron sobre las elecciones del domingo. Sigue el informe de P12: “El vicepresidente también hizo referencia a la elección regional y manifestó que los familiares más cercanos al jefe de Estado le dieron a Chávez un informe sobre la abrumadora victoria del oficialismo en las elecciones regionales del domingo, en las que ganó 20 de 23 gobernaciones en disputa. “Ha expresado una gran felicidad y un agradecimiento profundo a todo el pueblo, a todos los hombres y mujeres de nuestra patria”, resaltó.

Es decir, el reposo no es tan absoluto. Y la información es una comunicación a tropezones.

Defensa del lector

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La redacción debe seguir, preferentemente, el orden que nos enseñaron en la escuela: sujeto, verbo y predicado. Hay muchas formas de ensamblar una oración, pero cuando se sigue ese orden son muy pocos y controlables los tropiezos en la construcción de la frase. El cambiar el orden suele llevar a lo que equivaldría a poner los bueyes delante de la carreta. El sábado pasado había un ejemplo que daba gritos: “Después de que los dirigentes de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob) enviaran una carta al gobierno para pedir un diálogo en la localidad de Chaparina, el Gobierno ha respondido que no asistirá al encuentro”. Comento: Sorprendería que hubiese respondido antes de que le enviaran la carta. Quizá lo que se quería decir era: El gobierno respondió  negativamente a la sugerencia que le hicieron los dirigentes de la Cidob para reunirse en Chaparina el día 26. Es una frase directa que evita esa horrible “cnneniana” expresión del “después de que” tan inmerecidamente difundida en nuestro medio.

Para la claridad de una oración, los tiempos de los verbos son fundamentales, como la plomada que indica al albañil dónde colocar el ladrillo. Vean esta frase que recogí también el sábado:  La elección de la nueva directiva de la Asamblea Legislativa Departamental, prevista para anoche, continuaba hasta las 2:00 de la madrugada de hoy, debido a que las diferentes bancadas que conforman el ente (¿?) no lograron ponerse de acuerdo para definir a sus candidatos. Comento: Hay dos tiempos verbales sin coordinación. Continuaba porque no lograron es incorrecto. Continuaba porque no habían logrado (o también porque no lograban) es la forma correcta que permite colocar los ladrillos verbales en su lugar. Si decimos no lograron, estamos afirmando que el proceso acabó, y por tanto no tenía por qué continuar.  En cambio, si decimos que no  habían logrado estamos precisando que hasta el momento de redactar la noticia no  había humo blanco pero que quedaba abierta la posibilidad de lograrlo. Ojo: el verbo definir no es correcto en este contexto. La acción es designar, elegir, nombrar, nominar.

El mismo día leo: La Asociación Nacional de la Prensa (ANP) expresó su extrañeza porque hasta la fecha el gobierno nacional no les ha proporcionado el proyecto de ley de seguro de vida de los trabajadores de la prensa, que se viene anunciando.

Primera observación: La extrañeza (lo menos que, en este caso, podía decirse) ha sido expresada por una sola entidad, no por varias.  Entonces, ¿por qué  les?  Luego, hay un complemento, precedido de una coma: que se viene anunciando. Esta aclaración (que se viene anunciando) está colgada como una rama golpeada por un rayo. Una forma correcta de redacción habría sido: …dijo que desconocía el proyecto anunciado por las autoridades para instituir un seguro de vida para los trabajadores de la prensa.

Otra observación: Ninguna de las notas que leí sobre el asunto describió las características de ese seguro. Supongo que si se lo ha venido anunciando, como asegura el párrafo inicial de la noticia,  sus elementos principales deben ser muy conocidos. Eso no significa que se los puede ignorar así nomás pues, ciertamente, no todos los lectores los conocen. Hay que  reiterarlos. Cierro el tema con una preocupación: Si en una cuestión tan importante para el gremio periodístico la información es  incompleta, ¿cómo será en las demás?