Radio Fides

Choquehuanca, los medios y el mar

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La página web de Radio Fides trae en la mañana de hoy esta perla:

El canciller del Estado, David Choquehuanca había revelado ayer jueves que durante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos realizada en junio del año pasado en Cochabamba se tocó el tema marítimo y se invocó a Chile a resolver este diferendo con Bolivia.

 “Hay una redacción, el presidente de la Asamblea Ordinaria de la Organización de Estado Americanos, que estaba bajo la presidencia de Venezuela termina con una redacción sobre el tema marítimo, ningún medio de comunicación ha publicado esa redacción, ninguno, y esa redacción obliga a Chile que se tiene que resolver este problema, que hay un problema pendiente”, dijo ayer Choquehuanca.

Hasta el mediodía no sabía de ningún medio que hubiese hecho el favor a su audiencia de presentar tal “redacción”. Y si es como el canciller dice, por qué él mismo no la dio a conocer? Podía haber agregado elegantemente: “Por si acaso, estas palabras están en el documento tal leído hace año y medio en la asamblea de la OEA en Cochabamba, pero ninguno de los medios que Uds. representan se dio cuenta de ella.”

Entre Radio Fides y el MAS

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Una preocupación de los partidos, en el gobierno o fuera, es mantener y aumentar el grado de confianza que la sociedad transitoriamente les confiere. Cuando esa confianza se rompe y empieza a declinar, se produce un contagio dinámico que en poco tiempo puede erosionar sus bases de sustentación y el resultado parece estar escrito en la pared. Por eso los “pulsos de opinión” son importantes para las organizaciones políticas, que suelen tener encuestadores que les dicen constantemente las marcas de desaprobación/aprobación que aparecen en los termómetros. Esas marcas les sirven para ajustar o rectificar el rumbo.
Una encuesta de Radio Fides ha provocado malestar en el círculo más estrecho del gobierno y sus seguidores. La razón: Tres de cada cuatro encuestados desaprueban la re-elección del presidente Evo Morales para un nuevo mandato. La encuesta es un retrato, una imagen del momento en que se lo toma y, por eso, pueden ocurrir variaciones a lo largo del tiempo. La persistencia del retrato dependerá del comportamiento de las personas o instituciones objeto de la encuesta.
Algunos datos: la encuesta fue realizada en 50 barrios de la sede de gobierno entre el 28 y 29 de abril, antes de los sacudones sociales ocurridos este mes. Circunscrita a la ciudad de La Paz, la encuesta consultó a mil personas. Una de las catorce preguntas de la cartilla era: ¿Usted estaría de acuerdo con un nuevo mandato de Evo Morales?
El 75,40% estaba en contra de un nuevo mandato para el actual presidente. Sólo un 24,50% respondió a favor de un nuevo mandato y un minúsculo 0,10% (una persona de las mil consultadas) no sabía responder o se excusó de hacerlo. Algo también relevante surgió de la encuesta. En esos días, el 70,20% no confiaba en el gobierno. Sólo el 29,70% dijo que confiaba.
Como La Paz fue en casi todas las elecciones de los cinco últimos años un bastión del gobierno que contribuyó notablemente al 54% de 2005 y más del 64% en la reelección que hubo después, la imagen que emergía de la encuesta tocó nervios vivos del partido oficial, el Movimiento al Socialismo (MAS). Los resultados semejaban un Waterloo en ciernes. Sus dirigentes los rechazaron y temerariamente dijeron que eran falsos. No presentaron otras encuestas que mostrasen un escenario diferente al que trajo la encuesta de la emisora católica, de manera que abrieron una apuesta entre su propia credibilidad y la de Fides. El público decidirá a quién dar la razón.
El senador masista Eugenio Rojas dijo que la finalidad de la encuesta era “hacer quedar mal al presidente”. Como no ofreció ningún argumento técnico a favor de su tesis, se deduce que su comentario fue solo un reflejo condicionado. Se limitó a expresar la creencia de que la encuesta había sido hecha entre los médicos que esos días –aún no había llegado lo peor- marchaban en las calles contra un decreto que les imponía mayores cargas horarias.
“Esas encuestas son falsas y no comparten (representan) la realidad de la opinión de la gente, principalmente en el área rural”, dijo el diputado Antonio Molina. Nadie le aclaró que el sondeo era exclusivo de La Paz y que la urbe capital había contribuido decisivamente a los triunfos presidenciales.
Las sociedades pueden soportar durante un tiempo situaciones que le desagradan y no comparten. Ese estado de ánimo puede llevar a un momento peligroso cuando la pregunta de qué vendrá después deja de angustiar y se vuelve secundaria ante la necesidad encontrar un nuevo curso. Es el punto en que la sociedad empieza a hastiarse. Durante un primer tiempo estaba dispuesta a aceptar errores y pequeñas mentiras. Pero transcurrida con creces la época de prueba, rehúsa concordar con sus líderes y es entonces que la caminata se vuelve empinada.