Presidente

Días para cambiar rumbos

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Anotaciones en torno al paro regional de Santa Cruz. Las barreras instaladas en las arterias viales más importantes de la ciudad empezaron a ser levantadas al anochecer del viernes, en la culminación de dos jornadas intensas capaces de llevar al Presidente Evo Morales a rediseñar su hoja de ruta para la carrera que deberá desembocar en las elecciones presidenciales de finales del próximo año. Al llamado de un corredor ante las cámaras que transmitían la llegada de los corredores del Dakar a La Paz, se sumó el viernes un movimiento cívico que convirtió a la mayor ciudad boliviana en una urbe paralizada al influjo del reclamo para que el Presidente desista de buscar un cuarto período de gobierno y derogue el nuevo código penal que ha crispado los nervios de gran parte del  país.  Que se tenga memoria, muy pocas veces la ciudad se detuvo como el viernes.

El paro estuvo precedido por la sorpresa que representó el llamado casi suplicante del piloto cruceño Leonardo Martínez en la carrera del Dakar para que el presidente abandone sus pretensiones reelecionistas y respete las reglas de la CPE en contra de re-re-reelegir a las autoridades. El pedido del deportista al culminar la etapa de ingreso a Bolivia desde Perú, conmovió los ambientes políticos del país y llegó a playas extranjeras, donde el presidente conserva simpatía de tendencias izquierdistas influyentes que no habría querido perjudicar por un episodio impredecible. Para muchos de los noticieros televisivos la noticia fue imperdible.

Las primeras reacciones fueron intentos fugaces de descalificación del corredor, cuyas palabras habían sido recibidas con Ia mirada incrédula del presidente y una media sonrisa del vicepresidente que pareció congelarse en cuanto percibió la avalancha que se venía. El Ministro de Defensa, Reymi Ferreira, les restó importancia diciendo que al gobierno le habrían importado las palabras del corredor si hubiesen provenido de ¨Chavo¨ Salvatierra o Walter Nosiglia, ¨que son los mejores¨. La declaración lució destemplada y no tuvo, de inmediato, mayor impacto.

La magnitud del ruego público de Martínez, ante las cámaras de la TV oficial en cadena deportiva mundial,  aún estaba bajo evaluación cuando, pocas horas después, a partir de la medianoche, comenzó un paro de todo Santa Cruz en protesta contra el nuevo Código Penal y contra la reelección indefinida del Presidente Morales. El paro fue compacto, con algunas excepciones en zonas populares como el Plan 3.000 y Villa Primero de Mayo, reductos tradicionales del gobierno, donde negocios de pulpería estuvieron relativamente activos en la mañana.

La disciplina con la que el paro fue acatado representó la demostración regional pacífica más contundente contra la reelección y el conflictivo Código Penal. Brigadas de jóvenes se instalaron desde el amanecer sobre las principales rotondas de la ciudad y cerraron el paso al escaso transporte que se asomaba por las avenidas. La mayoría de los vecinos se prodigó en darles asistencia con café al amanecer y meriendas al mediodía. El espectáculo que ofrecían muchos bloqueadores era de día campestre. Los asistía también el Comité Cívico pro Santa Cruz que, con el paro y la coordinación con todas las entidades que lo conforman para que fuese exitoso, retornó a sus días memorables de resistencia a las autoridades del gobierno.

En Santa Cruz la noche del viernes prevalecía la impresión de que la región había retomado iniciativas exitosas que ayudarían a tomar rumbos en el país. Para el martes está previsto un paro regional en Cochabamba, y luego en otros departamentos, dentro de un cronograma aún no definido que podría desembocar en un paro nacional.

 

Aversión al debate

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La posibilidad de que los bolivianos podamos asistir a un debate entre todos lo que aspiran a dirigir sus destinos en los próximos cinco años es casi nula tras el reiterado desaire del Presidente Morales y del Vicepresidente García hacia la idea. Los lugares que les correspondían en el debate promovido por la Asociación de Periodistas de La Paz estuvieron vacios.  No es claro si se discrimina a los candidatos rivales solo porque tienen ideas diferentes a las del gobierno, soberbia por la distancia de los dos mandatarios respecto a sus oponentes mostrada en sondeos de intención de voto, o por la perspectiva de perder electores que afectaría mayormente al oficialismo. (ED, 22-09-14). En cualquiera de esos escenarios, no cabe eludir una confrontación de ideas, a menos que se quiera disparar sobre el propio pie.

Nadie puede negar que debatir ideas y enfrentar cuestionamientos sea esencial para una democracia que se precie de serlo o que aspire seriamente a alcanzarla. Ninguno de los dos mandatarios ha ofrecido una excusa capaz de convencer que el debate es innecesario o irrelevante. Imaginen Uds. el bloqueo que habría sufrido el diálogo al final de la Sudáfrica del apartheid si uno de  los bandos decía: No discuto contigo porque eres racista o porque quieres manejar la economía de manera diferente a como yo lo hago.

Un ejemplo a la mano de comportamiento democrático está aquí al lado, en Brasil, donde habrá elecciones generales el 5 de octubre Nunca escuché a ninguno de los candidatos líderes decir “no debato contigo porque tienes menos del 1 por ciento de intenciones” (Luciana Genro, con 0,9%  o Pastor Everaldo con 0,8%), no me gusta tu pasado o solo debato con las “organizaciones sociales.” Esos argumentos habrían recibido rechiflas de burla y desaprobación que habrían hecho parecer el bullicio del Marcaná al de un cementerio a la medianoche.

La lista de temas que podrían ingresar a un debate es larga y nadie podría dudar de la trascendencia de abordarlos frente al país. Desde la conducción económica, la situación de la industria petro-gasífera, el narcotráfico, la deuda externa, los acuerdos con China y las obligaciones con ese país, la percepción de los candidatos en torno al Juicio del Siglo y los eventuales responsables del  episodio, inclusive el antisemitismo que también empieza a perfilase en esferas no oficiales, todos son temas de un menú muy amplio. El país habría querido que los candidatos expongan sus ideas “en vivo” y las articulen para llegar al mayor número de ciudadanos. La oportunidad la pintan calva, de acuerdo a un viejo dicho. Nadie sabe cuándo ni si habrá otra.

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Hasta aquí esta entrada. Un lector tuvo la gentileza de encontrar en este blog un artículo escrito hace cinco años, sobre el mismo tema de la negativa del presidente a debatir. Véanlo oprimiendo las palabras subrayadas.

 

En busca del “Subcomandante Marcos” colombiano

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Si con  raíces en este tema hubiere un nuevo juicio del gobierno contra medios de comunicación, la primera tarea de la defensa y la acusación será descubrir si existe un “Subcomandante Marcos” colombiano que también pertenezca a uno de los movimientos guerrilleros de ese país. Sobre este personaje con aquella combinación en la hoja de vida habló el domingo el Presidente Morales.
La Agencia de Noticias Fides informó sobre la visita del mandatario a la localidad Lauca Ñ del trópico cochabambino. Al citar las palabras del presidente en una reunión con cocaleros del lugar, escribió: “En su alocución, el Presidente Morales cometió presumiblemente un nuevo lapsus; afirmó que el subcomandante Marcos pertenece al “ejército de liberación nacional de Colombia” cuando el subcomandante insurgente es el líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) del estado de Chiapas, al sur de México”.
Luego citó la frase que contenía la afirmación: “Al subcomandante Marcos del Ejército de Liberación Nacional de Colombia le han acusado de narcotraficante. Claro, es antiimperialista, anticapitalista y lo acusan de narcotraficante públicamente, en los medios de comunicación he leído. A Venezuela que no tiene nada que ver con la producción de coca, no tiene nada y la acusaron de narcotraficante”.
Un despacho de Europa Press fechado en Madrid la madrugada de este lunes también dice que la frase del presidente “podría ser un lapsus ya que (el subcomandante) no es miembro del ELN sino el principal ideólogo, portavoz y mando militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)”.
En otro momento, el lapsus, que ANF considera como “presunto”, habría sido corregido o habría pasado desapercibido, pero el estado tenso al que han llegado las relaciones entre el gobierno y los medios no oficiales puede ser la causa para que las palabras del presidente sean reproducidas sin edición a fondo. A menos, claro, que el subcomandante Marcos colombiano exista en la realidad. Y en ese caso el presidente sería acreedor de disculpas de quienes dijeron que habría cometido un lapsus.

Heredarás el viento

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Una atmósfera de “Gran Hermano” ronda sobre  Bolivia con el anuncio de un juicio criminal (ahora será denuncia, unos decibelios menos) contra ANF, El Diario y Página Siete por reproducir trozos de un discurso del presidente Morales. Con una granizada de adjetivos, el gobierno sostiene que Agencia de Noticias Fides distorsionó las palabras del mandatario cuando dijo: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente no, sólo por flojos podemos hambrear”. El Ministro de Gobierno Carlos Romero dijo que ANF quiso “manipular la conciencia, el ánimo y los sentimientos” de los pueblos del oriente, y que había incurrido en una calumnia. “No inventamos nada”, replicó ANF. Por lo que leo, el “error” fue escribir flojo en lugar de flojera. No hay diferencia de fondo entre las dos palabras.
Como secuela del entripado, el tema vibra en los medios, los periodistas están alertas, ya hubo manifestaciones callejeras y un olor a autocensura flota en muchas redacciones.
Las informaciones periodísticas suelen ser como un espejo: reflejan lo que ocurre. ANF reflejó lo que había dicho el presidente. Ocurre que a veces no nos gusta la imagen que muestra el espejo. Algunos buscan mejorarla y la retocan. Otros destruyen el espejo. Al gobierno no le gustó la imagen que proyectaba el espejo y ha decidido cargar contra ¿contra quién? ¿Contra la imagen o contra el espejo? Contra el espejo, claro.
Como se presentan las cosas, la carga acabará sobre el propio presidente. No hay nada que cambie la imagen reflejada en el espejo. Sus palabras fueron dichas, aunque con el pincel de la experiencia del mandatario y una mejor articulación de sus expresiones para que representaran lo que efectivamente quería decir, podían haber sido “retocadas”. Ahora sus palabras serán constantemente repetidas, quizá las frases importantes que diga serán reproducidas tal cual, sin el beneficio de la edición. ¿Alguien se ruborizará?
Es importante que ocurra el juicio. Nada mejor para periodistas, maestros, académicos y alumnos que una clase monumental de gramática y sintaxis desde las dos esquinas del cuadrilátero. Para este duelo sin precedentes en la historia de las lenguas, los periodistas podrían convocar a jefes de redacción de grandes diarios del continente, columnistas, especialistas en el lenguaje para servir como testigos. Hasta Reporteros Sin Fronteras vendría.
Estaríamos ante un debate excepcional. Sería algo parecido al que ocurrió a mediados de la década de 1950, cuando una obra de teatro capturó la atención del público norteamericano por la fuerza de su contenido: lucha entre la racionalidad y las mentalidades conservadoras. “Heredarás el viento” fue llevada al cine con Spencer Tracy, Frederick March y Gene Kelly en los papeles estelares.
El título de la pieza teatral fue tomado de un texto bíblico (Proverbios 11:29) que nos dice: “El que turba su propia casa heredará el viento. Y el necio será el siervo del sabio de corazón.” El fondo es un debate entre la razón, que iba de la mano de la teoría de la evolución, y el inconmovible conservadurismo de quienes sostenían (y aún hay algunos) que el mundo fue creado en siete días exactamente.
Sería sensacional escuchar el testimonio de las autoridades repitiendo los adjetivos contra ANF y oír lo que opine sobre ellos un jefe de redacción. Las definiciones de “flojera” y sus diferencias respecto a “flojo” podrían ser piezas de antología para los almacenes informáticos. Puede ser el peor desastre de relaciones públicas para algunos. Entrarían al ruedo no solamente los adjetivos sino la forma de hablar y expresar ideas en cualquier idioma. Pero releer las frases del presidente conllevaría un riesgo que habría que calcular: dar razón plena a los medios que las registraron.

Enredos verdaderos

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Viceministros que traducen las palabras de ministros o que aclaran las de otras autoridades son noticia recurrente en el Estado Plurinacional. La semana antepasada, el presidente Morales amenazó con poner un candado a la Embajada de Estados Unidos, es decir romper totalmente relaciones con Washington. “(…Q)uiero advertir públicamente, no tengo ningún miedo. Si otra vez la embajada de  Estados Unidos sigue molestando a Bolivia como lo está haciendo ahora, mejor cerramos la embajada”, dijo en una reunión de su partido en Cochabamba. La declaración estuvo muy pronto en la Internet y se volvió noticia continental. Su eco saturó correos electrónicos y páginas de la red.

Era improbable que el presidente hubiese ignorado el efecto, por lo menos informativo, de su declaración.  No sabemos si se trató de un riesgo calculado. Pero el vicecanciller Juan Carlos Aldurralde salió al día siguiente a aclarar que las palabras del presidente tenían como fondo lo que había ocurrido cuatro años antes, cuando arreciaron las tensiones diplomáticas con Estados Unidos y el gobierno boliviano expulsó al embajador estadounidense. Suscribir la aclaración del vicecanciller resulta un desproporcionado cuesta arriba.

No es novedad que mientras la cancillería se esfuerza en crear un clima favorable para  normalizar las relaciones bilaterales, las expresiones del presidente o de otras autoridades sacuden el tablero y el resultado es una vuelta varias jugadas atrás en el ajedrez diplomático en curso. Ha ocurrido más de una vez. Imaginémonos que Rusia amenazara a Estados Unidos con cerrarle la embajada en Moscú y un alto funcionario dijese que no hay nada de qué preocuparse porque la amenaza correspondía a tiempos de la guerra fría. ¿Quién le creería?

La razón que dio el presidente, que siguió de inmediato a la primera frase,  fue “porque somos antiimperialistas, anticapitalistas y anti neoliberales”. A ojos y oídos del partido de gobierno, la lógica pareció irrefutable.

El vicecanciller explicó: “Yo pienso que ha sido una declaración en base a los antecedentes que hubieron (es la transcripción original ofrecida por Erbol) en el pasado…y obviamente si es que esas acciones volvieran a reproducirse hacia el futuro, entonces obviamente volveríamos a ese escenario en el cual, incluso, expulsamos al embajador, pero es más un escenario futuro…” Tras este circunloquio, el vicecanciller aseguró que los dos países están preocupados por restablecer sus relaciones de manera plena. En efecto, ambos suscribieron un acuerdo marco en noviembre, y a fines de febrero anunciaron que se disponían a intercambiar embajadores, paso que aún está pendiente.

Aun si las palabras del presidente fueron “hacia el futuro”, el partido de gobierno, en la asamblea en la que habló el presidente, la entendió como “peligro presente e inmediato”, y le extendió el endoso correspondiente. Para quienes asistieron a la reunión partidaria quedó muy claro el “como lo está haciendo ahora”. De acuerdo a Gualberto Bustamante, vicepresidente de las  federaciones de productores de coca del trópico cochabambino, citado por Erbol el domingo pasado, la reunión partidaria respaldó las palabras del presidente en un “cien por ciento”.

Creo que nadie pide -en Bolivia o cualquier otra parte- que los dirigentes hablen de un modo gramaticalmente perfecto y coherente todo el tiempo. Pero en diplomacia vale mucho la prudencia y, aún más, el silencio. Me pregunto quiénes podrían apostar por la explicación del vicecanciller y creer que la declaración del presidente no fue una amenaza o un riesgo calculado tras la descalificación de la lucha contra las drogas (Estados Unidos dijo que Bolivia había fracasado y que ese fracaso era demostrable). El resultado podrá medirse en el tiempo que demore restablecer la normalidad en las relaciones bilaterales.

Defensor del Pueblo al Presidente: Hay que respetar la ley

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El Defensor del Pueblo, Rolando Villena, sumó este martes su voz para que las autoridades, empezando por el presidente Evo Morales, asuman una actitud coherente con las leyes que el mismo gobierno aprobó y respeten las normas respecto al TIPNIS. Sólo de ese modo, de acuerdo al defensor, se evitará una confrontación entre indígenas de aquel territorio, uno de los mayores focos de tensión en el país desde que el gobierno puso en marcha la construcción de una carretera cuyo diseño original parte en dos el lugar. El TIPNIS es considerado uno de los principales tesoros eclógicos bolivianos.
“…alentar para que en algún momento este conflicto se polarice aún más, nos podría llevar a un enfrentamiento, incluso entre los mismos indígenas, lo cual sería deplorable”, dijo Villena en una declaración a Erbol, el conglomerado radial que agrupa a unas 300 emisoras rurales. Ha sido la primera vez que una alta autoridad ha mencionado la posibilidad de un enfrentamiento en ese parque nacional.
El Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), está protegido por la constitución y por acuerdos internacionales. Una ley aprobada en octubre blindó legalmente aún más a la zona, al cabo de una marcha de más de dos meses emprendida desde San Ignacio de Moxos, en el Beni, hasta La Paz. La marcha fue brutalmente reprimida por la policía, que a palos y golpes intentó dispersarla. El procedimiento policial conmovió, con muy pocas excepciones, a todo del país y cuando los marchistas llegaron a la sede de gobierno fueron recibidos como héroes por la población paceña. El recibimiento fue más que  un plebiscito nacional.
A los dos días el presidente Morales firmó una ley para asegurar la protección del parque. Pero casi simultáneamente alentó a otros indígenas del lugar, considerados colonos porque viven en propiedades individuales y no en comunidad, a manifestarse a favor de la carretera que había sido prohibida por la ley que promulgó. Con ese aliento, una segunda marcha llegó a La Paz, pero desprovista del entusiasmo que había acompañado a la primera y bajo una indiferencia notoria de los lugares por los que pasó. En La Paz, el presidente recibió cordialmente a los contra-marchistas. Anoche, tras entregarles ropa y comida en el Coliseo Cerrado de La Paz, y tras decirles que consideraba legítima y auténtica la demanda para que sí se construya la carretera, les prometió que no volverían al TIPNIS con las manos vacías. La expresión fue entendida como una manera de asegurarles que la ley que había promulgado sería modificada para dar paso a la carretera, a cargo de una empresa de Brasil.
Las argumentaciones a favor de la obra, que está paralizada, recibieron un golpe demoledor de un reconocido dirigente y mentor del partido de gobierno, Rafael Puente, ex alcalde de Cochabamba. La ex autoridad, también ex vice-ministro de régimen interior (gobierno), dijo que el Consejo Indígena del Sur (CONISUR), protagonista de la contramarcha, es parte de las seis federaciones de cocaleros del Chapare que encabeza el presidente Morales.
En declaraciones que también recogió Erbol, Puente dijo: “Para colmo de descalificación, el núcleo conductor de la marcha, que es el que dirige (Gumercindo) Pradel y que es del llamado Conisur, esos tienen la tierra parcelada en términos de propiedad individual, no son miembros de una TCO (Territorio Comunitario de Origen). Peor (aún), están inscritos en las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba; entonces, ¿con qué legitimidad pueden enarbolar las banderas del TIPNIS como tal?”
Las palabras de Puente pusieron en carne viva el dilema ético y moral que enfrenta el gobierno.  Para leer por entero la nota de Erbol con la declaración del ex prefecto, oprimir aquí.

¿Otra vez?

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Veo en El Mundo, via Agencia Fides y Erbol, y El Deber, conglomerados mayores de noticias de Bolivia, que el presidente Morales no ha desistido de construir la carretera por el Tipnis.

El presidente habló este jueves ante colonos. Puede parecer una jugarreta, pues  las expresiones del mandatario abren la posibilidad de que, por falta de consecuencia, no se crea más en su palabra ni en los actos del gobierno. Porque es la fe del gobierno la que es puesta en juego con este zigzagueo.

La crónica de El Mundo (www.elmundo.com.bo) cita al presidente diciendo ante organizaciones campesinas y de colonos en San Ignacio de Moxos: “Tal vez mi error fue no  haber venido acá, durante la marcha, a escucharlos a ustedes, pero también es su responsabilidad hacerse escuchar con el pueblo boliviano. Lamento mucho que algunos compañeros velen por sus intereses políticos y económicos y no así por los intereses del Beni; ahora es decisión de ustedes”; exijan a sus dirigentes y a sus representantes en el parlamento la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos para que atraviese por (sic) el territorio indígena del Tipnis”, manifestó Morales.

El Deber (www.eldeber.com.bo) dice que la Iglesia Católica, a través del cardenal Julio Terrazas, espera que el gobierno respete el acuerdo con los nativos del Tipnis.

El canciller David Choquehuanca terció en el súbito enturbiamiento del affaire Tipnis al sostener (también en El Deber) que “posiblemente ni los mismos indígenas hemos tenido la capacidad de escuchar el rugir del jaguar de la selva verde de esta marcha”. La frase parecía una confesión que también involucraba al presidente Morales.

Desde mi rincón digo que este zigzagueo nos invita con urgencia al diván del sicólogo. A todos.

Y esta noche del 12 de noviembre agrego: el presidente se ha olvidado de la CPE, que protege al Tipnis. Y también de los convenios internacionales suscriptos por Bolivia. Es allí, entre otros pilares, que se asentó la fortaleza de la marcha de los Tipnis y de la simpatía que despertaron en  Bolivia y en toda latitud del mundo en sintonía con las causas ambientalistas. Parece que hay muchos que no lo han entendido.