Prado Salmón

Los fantasmas de ayer

Posted on Actualizado enn

Las revelaciones del abogado Otto Ritter sobre el origen policial de las armas mostradas por el gobierno como una evidencia de la conspiración que atribuía a Eduardo Rózsa Flores han precipitado una avalancha que hoy luce incontenible. El caso que se inició el 16 de abril de 2009 parecía recubierto por una coraza irrompible, pero ahora ha aparecido una luz al final del túnel del episodio sangriento del Hotel Las Américas.
En la explicación que Ritter hizo el martes ante jueces, fiscales y público en el Palacio de Justicia, aparece la UTARC como origen de aquellas armas, que causaron asombro por su sofisticación. En la ecuación juega el papel de ariete el capitán Walter Andrade. El capitán era miembro prominente de la UTARC, de donde venían las armas.
No es lo más relevante, por el momento, determinar si hubo alguna transacción comercial para esta transferencia ilegal de armas. Una posibilidad es que Rózsa hubiese pagado por las armas y en ese caso habría que saber el origen del dinero y quién recibió el valor de la transacción; otra posibilidad es que hubiesen sido cedidas (poco probable) al grupo que supuestamente empezaba a formar el boliviano-húngaro-croata para desencadenar una campaña que se volvería más siniestra con la participación de una unidad de la policía boliviana o de alguno (s) de sus miembros. El hecho principal parece ser que armas de la policía estaban en manos de un grupo supuestamente irregular cuyos miembros se hacían fotografiar con ellas. Y la misión atribuida al grupo era nada menos que dividir Bolivia!
Una pieza esencial de todo este razonamiento es que la UTARC, disuelta poco después del episodio, o algunos de sus miembros, estuvieron envueltos en una operación que degeneró en el muerte violenta de tres personas y en persecuciones políticas y judiciales como nunca en la historia de Santa Cruz. Es aquí donde radica uno de los ángulos más graves de la denuncia formulada el martes por el abogado Ritter. Y es por esa gravedad que urge conocer todo el expediente misteriosamente desaparecido que revelaba detalles del enredo. El abogado dijo que hay copias de esa documentación y que está listo a hacerlas conocer en la medida en que avance el juicio instalado en Santa Cruz al comenzar la semana.
El enredo se vuelve más pantanoso al indagar sobre la “cadena de mando” para este caso. El presidente Morales dijo que él mismo había dado la orden de ejecutar la operación. Pero creo que la cuestión no se agota en quién dio la orden final, sino que se extiende hacia quienes conocían los pormenores de lo que ocurría.
Lo sucedido estos dos días en el Palacio de Justicia parece explicar el porqué de la insistencia de algunas autoridades en celebrar las audiencias en cualquier otro lugar, menos en Santa Cruz, donde comenzó el caso y donde ahora parece cerca del final. Pronto deberán ocurrir las presentaciones del general Prado Salmón y de “El Viejo”, que ha prometido decir todo cuanto sabe en cuanto le llegue el turno de hablar.

Abogado: Eran de la policía las armas atribuidas al grupo Rózsa

Posted on Actualizado enn

Muchos bolivianos han visto las fotografías de Eduardo Rózsa Flores, del irlandés Michel Dwyer y del húngaro Arpád Magyarosi mostrando armas de una manera casi morbosa. Las armas que supuestamente iban a apuntalar una campana de cuatro puntas (alzamiento armado, terrorismo, magnicidio y separatismo), habían sido robadas de la policía boliviana. EL robo fue denunciado y se inició una investigación. Pero todo el expediente de esa investigación desapareció y quienes perpetraron el robo habrían sido parte del grupo de élite que intervino el Hotel Las Americas el 16 de abril de 2009.

Hasta llegar a este punto el interés por la exposición del abogado Otto Ritter en el Palacio de Justicia venía creciendo este martes. A partir de ese momento y por los siguientes 20 minutos la fuerte atención que había concitado se consolidó.  Abogado principal del general Gary Prado Salmón, Ritter dijo que los autores del robo habían sido miembros del grupo especial conocido por sus siglas UTARC, que invadió el Hotel Las Américas en la madrugada de ese día y mató a aquel  trío de alojados, en la ocurrencia sangrienta que  el “Juicio del Siglo” intenta aclarar.

Las fotografías del trío posando con armas de alto calibre fueron divulgadas por el Ministerio del Interior y circularon profusamente en la internet. En poco tiempo se convirtieron en un ícono de la conspiración denunciada por las autoridades con la supuesta finalidad de dividir a Bolivia.

“Pero no hay crimen perfecto: hay copias del expediente perdido y todo será debidamente documentado a lo largo del juicio”, dijo el abogado poco antes que el juez Sixto Fernández dispusiera el cierre de la segunda jornada de sesiones. Las armas robadas incluirían las que después fueron encontradas en el pabellón de COTAS en la Feria Exposición de Santa Cruz.

La afirmación de Ritter, defensor del general del ejército Gary Prado Salmón, causó estupefacción en la sala de audiencias y puede revolver el caso, uno de los que mayor interés internacional ha tenido en Bolivia desde los juzgamientos del filósofo francés Regis Debray, en la década de1960, y del general Luis García Mesa en la de 1990.

Los gobiernos de Irlanda y de Hungría no comparten la versión oficial boliviana de que el grupo murió en un enfrentamiento y sostienen que sus súbditos fueron ejecutados. Ritter dijo: “Fue una operación armada por el gobierno”, tras calificar como “escuadrón de la muerte” al grupo de efectivos que invadió el hotel y ejecutó la operación.

Casi cuatro años después del episodio, en Santa Cruz no han desaparecido las secuelas de ese episodio.   Decenas de personas acabaron en el exilio o refugiadas en países vecinos y otras están presas o bajo libertad restringida y juzgadas en el proceso cuyas audiencias se llevan a cabo en esta ciudad.

El abogado atribuyó al capitán Walter Andrade el papel de agente infiltrado en el grupo que comandaba  Rózsa.   El abogado dijo que el capitán policial carecía de autorización judicial para la misión de infiltración en el grupo y que por eso sus actuaciones fueron ilegales y no podrían ser base legal para ninguna de las decisiones que habrían tomado las autoridades.

Este fue uno de los puntos fundamentales para alegar “defecto absoluto” de algunos de los pilares de la acusación que sostiene el gobierno contra 39 personas y para demandar la nulidad del proceso.

El abogado provocó hilaridad cuando refirió uno de los hecho más raros de todo el juicio: que semanas antes del estallido del episodio, autoridades del gobierno hubiesen presentado una denuncia de preparativos de “desestabilización” y actos criminales en Bolivia y ordenado una investigación. La denuncia sobre hechos que no habían sucedido aún fue activada el 14 de abril siguiente, pocas horas antes de que el contingente policial tomase el hotel. La orden clarividente para promover la acción judicial estaba suscrita por abogados ahora presos acusados de haber formado una banda de extorsionadores, dijo el abogado.

También subrayó que el primer expediente del caso contenía la denuncia de que su cliente había preparado para Rózsa un plan militar pero que cuando, por defectos en la documentación, se ordenó a la fiscalía efectuar correcciones, en el nuevo conjunto era Rózsa quien enviaba por internet el supuesto plan al general Prado Salmón. Como el cambio ocurrió cuando todo el episodio era  historia,  Ritter preguntó si el plan había sido dictado al general Para Salmón en alguna sesión espiritista.

Antes que interviniera Ritter, Mario Tádic, uno de los dos sobrevivientes del episodio, criticó que las autoridades no hubiesen dispuesto la detención del grupo sin llegar a la intervención policial. Si el gobierno disponía de informes sobre el grupo y sus propósitos, era su obligación detener a todo el grupo e iniciar una investigación, dijo. Reiteró también una de las mayores lagunas del caso: que semanas antes del estallido del episodio, sin que hubiese un hecho concreto que lo ameritase, autoridades del gobierno hubiesen presentado una denuncia de preparativos de “desestablización” en Bolivia y ordenado una investigación.

Salvo algunas objeciones de forma, no hubo réplica del fiscal Marcelo Soza, a cargo de la acusación desde el inicio del proceso.

La sesión fue suspendida a las 19:00 cuando debía empezar la presentación del general Prado Salmón, uno de los platos más fuertes del proceso en curso. El general, recluido en una silla de ruedas desde más de tres décadas, deberá exponer su defensa el miércoles por la tarde. La acusación lo considera como uno de los cerebros militares del grupo de Rózsa.

Orden para arrestar a los generales Prado y Áñez

Posted on Actualizado enn

Actualiza con suspensión de la sesión hasta la próxima semana

 “El Viejo”, el personaje dudosamente célebre que el fiscal Soza dijo que era un “testigo clave” para después mudar los términos y acusarlo de complicidad con toda la trama que atribuye a Eduardo Rózsa Flores, no pudo asistir a la audiencia en Tarija. Padece de una “trombosis pulmonar” y no puede emprender un viaje tan largo sin poner su vida en extremo peligro. El juez Víctor Fernández suspendió la audiencia por una semana. A la ausencia de Ignacio Villa Vargas se sumaba la de los generales Lucio Áñez y Gary Prado Salmón, los dos supuestos integrantes del Estado Mayor que habría formado Rózsa, el primero con dolencias cardíacas y el segundo en silla de ruedas Parecería una ficción del mago del suspenso Stepehn King, sólo que este caso no es ficción. Gary Prado araúz, hijo del general, ex comandante de la división militar de Santa Cruz y ex embajador en México y Londres, reiteró lo que su padre ha dicho muchas veces: es objeto de una “vendetta” del comunismo cubano que no le perdona haber sido el militar de un país, económicamente flaco y con un ejército supuestamente débil y fácil de derrotar, quien rindiera al mítico comandante guerrillero Ernesto ‘Ché’ Guevara. La audiencia concluyó cuando todavía esgtaba en curso la lectura de la acusación. Es posible que, al concluir esta parte de la audiencia, y quizá también la lectura de las defensas de los acusados, el proceso vuelva a suspenderse. Con la suspensión de hoy, también quedaría sin vigor la orden de arresto. Si no hay audiencia, el arresto de los dos generales carecería de sentido, pues la orden de detenerlos es para llevarlos a tal audiencia. Si los plazamientos continúan, llegará el fin de año, luego carnaval…

-0-

Hoy, 10 de octubre, a 30 años de la restitución de la democracia en Bolivia, las autoridades han ordenado la detención de los generales Lucio Áñez y Gary Prado Salmón, dos de las oficiales institucionalistas de las Fuerzas Armadas con mayores credenciales democráticas en el país. Se rebelaron contra la dictadura del general Hugo Bánzer, primero, y Luis García Meza Tejada, después. Pagaron caro su audacia pero lograron su propósito de contribuir a restablecer una patria democrática.

El fiscal Marcelo Soza, del “caso terrorismo”, o el complot magnicida secesionista cuyo comando atribuye al boliviano-croata Eduardo Rózsa Flores, pidió el arresto de ambos porque no se presentaron en Tarija, donde se lleva a cabo fase final del proceso. El fiscal Soza  había conseguido que el proceso se escenifique en Tarija alegando que Santa Cruz, donde se debía realizar la audiencia, no garantizaba la seguridad de la parte acusadora. En el caso hay 39 imputados, y varios presos en la ciudadela carcelaria de San Pedro, incluso dos sobrevivientes del episodio del 16 de abril de 2009. Otros están refugiados o exiliados países vecinos. La audiencia comenzó ayer, pero como ninguno de los dos generales se presentó, alegando razones de salud, el fiscal se encuentra ante un vacío que no logra llenar.
La orden, por lo que se sabía esta noche, no ha sido cumplida.

No será de fácil trámite el arresto de dos generales para un caso que se arrastra a paso de tortuga desde hace tres años y medio, menos para dos personas cuya hoja de servicios luce institucionalmente impecable. El general Áñez sufre de dolencias cardíacas y el general Prado Salmón está en silla de ruedas desde hace más de veinte años a raíz de una bala fortuita que lo hirió cuando trataba de reimplantar el orden en una zona convulsionada de Santa Cruz.  Por estos motivos no habían asistido a las audiencias en La Paz y Cochabamba.
Sobre estos ambos pesa la acusación de haber colaborado con Rózsa. Al general Prado por haber recibido al fallecido combatiente croata para una entrevista. La entrevista derivó en una publicación en la revista húngara en la que Rózsa escribía.  El general entregó al fiscal uno de los dos ejemplares con el reportaje. Al general Áñez se le acusa de haber participado en supuestas reuniones relacionadas con la causa que se atribuye a Rózsa.

La condición de los dos generales sería, en muchas partes, razón suficiente para descartar la acusación.Cómo podrían ser parte de  un estado mayor separatista con los problemas médicos que tienen?
La orden de arresto y la audiencia en Tarija son acontecimientos en pleno desarrollo.

Ché creyó que sería juzgado

Posted on Actualizado enn

Lo dice el general ® Gary Prado, en sus “Memorias virtuales”

Ernesto Ché Guevara creía que iba a ser juzgado por un tribunal militar en Santa Cruz, cuya octava división del ejército lo había capturado en los parajes selváticos de Ñancahuazú donde se había entregado. Estaba animado y unas horas antes había tenido una última, si bien fugaz, conversación con el capitán ante cuya compañía se rindió tras alertar a gritos quién era y que tendría valor más vivo que muerto. Algunos detalles de los últimos momentos del legendario guerrillero argentino-cubano han sido expuestos al público internauta en una extensa deposición en un canal de historia del Instituto Prisma, que lo ha colocado a disposición de su audiencia desde abril pasado.

El segmento inaugural de Videoteca Virtual  con deposiciones sobre la historia contemporánea de Bolivia trae, entre 16 personas entrevistadas, más de tres horas de testimonios del entonces capitán y ahora general retirado Gary Prado Salmón,  quien, en octubre de 1967,  selló la derrota de la insurgencia con la que el Ché quería crear “uno, dos, tres, muchos Vietnam” en América Latina.

El comandante guerrillero fue llevado prisionero a un cuarto de la escuela de La Higuera, donde estaba instalada la unidad del ejército que combatía a la guerrilla. Prado Salmón, -en la silla de ruedas que lo dejó un episodio cuando, años más tarde, dirigía una operación en Santa Cruz- afirma que en la noche del 8 al 9 de octubre fue con frecuencia a ver a su detenido, a quién le preguntaba cómo se encontraba, qué necesitaba;  le llevaba cigarros, café y alguna comida. Eso creó ambiente para alguna conversación que el general retirado describe lacónicamente, dentro de lo que puede haber sido un diálogo del prisionero con su captor.

¿“No supo Ud. que ya tuvimos una revolución aquí, que ya hicimos la reforma agraria?”

“Si, supe. Ya vine yo por aquí…estuve en el (19)53. Pero todavía hay mucho por hacer…”

“Claro…pero déjenos hacer a nosotros…una cosa que no nos gusta es que nos vengan a decir de afuera lo que debemos hacer”.

“Si. Tal vez nos equivocamos…”

“Entonces, ¿quién tomó la decisión de venir a Bolivia? ¿Usted?

“No. No fui yo…otros niveles…”

“Pero ¿qué otros niveles? ¿Fidel?”

La respuesta del guerrillero fue su silencio, enigmático pero elocuente, según evoca Prado Salmón. El diálogo es espartano y contiene sólo unas palabras más que las que aparecen en el libro del general boliviano “La Guerrilla Inmolada” (Imprenta Sirena, Santa Cruz, 2006), en la que narra su participación en la campaña de 1967, la mayor emprendida por el ejército de Bolivia desde la guerra del Chaco y la única victoria de las armas bolivianas desde Ingavi, en el siglo XIX.

El ex comandante militar y ex embajador en varios países refuerza la creencia de que el Ché vino a Bolivia porque ya no había lugar para él en Cuba. Por eso se fue al Africa (El Congo), donde luchó con Laurent Kabila (muerto en 2001 en un confuso incidente armado). Salió de allí decepcionado. “Allá están colgados de los arboles, todavía”, dice el general retirado, citando al comandante guerrillero. “Continúan así…El problema es tribal allá”.

El diálogo se volvió más fluido en la tercera o cuarta conversación aquella noche, cuando el prisionero pregunta  ¿“Qué van a hacer conmigo?”

“Va a ser juzgado…”

¿“En Camiri?

“No. En Santa Cruz. Ud. ha sido capturado por tropas de la 8ª División y corresponde que el consejo de guerra, el juicio, la corte marcial, sea allá, en la sede del comando”.

“Ah, si.”

Prado dice que el prisionero parecía más animado con la perspectiva del juicio y que él, después, salió hacia la zona de operaciones. Al retornar supo que había sido ejecutado.

El general retirado habla de los errores de la insurgencia a partir de sus primeros momentos y a lo largo de  la campaña de siete meses. Uno de los primeros fue enviar al francés Regis Debray a determinar la zona en  la que se desarrollaría la campaña. En vez de procurar el norte de La Paz, en Caranavi y Alto Beni, se fue al Chapare y tras emitir su informe, se decidió lanzarla desde el sudeste, testimonia.

Es inevitable preguntarse si, para una empresa de la magnitud que se estaba forjando, no era posible un comisionado más confiable, independientemente de la coincidencia ideológica, que conjurase errores fatales y pudiese determinar bases logísticas apropiadas: caminos, población, centros de acopio de alimentos, etc. No fue así. El “informe Debray” fue suficiente para optar por el sudeste, subraya Prado Salmón.

En las “memorias virtuales” también destaca “cosas raras” en la guerrilla, como la dedicación a lo largo de horas por parte de su comandante para que los combatientes aprendiesen quechua en una región en la que se hablaba castellano y guaraní. “Allí nadie habla quechua”.

Una de las mayores “rarezas” fue haber dividido, de entrada, la columna en dos. “Un día chocábamos con la guerrilla aquí y al día siguiente nos tropezábamos con la guerrilla a 180 kilómetros y nos preguntábamos: ¿Cómo pueden moverse tan rápido, si no había ni caminos?  Era que la guerrilla se había dividido en dos grupos y no podían encontrarse. Ese fue uno de los de los grandes errores. Un error infantil de un comandante: dividir sus fuerzas y perderse. Cada  uno por su lado. Nunca más se encontraron.”

El ejército boliviano decidió rodear la zona de operaciones y luego combatir la insurgencia con pequeñas unidades cuyos integrantes habían sido entrenados durante 16 semanas en Santa Cruz, en una zona entre La Esperanza y Guabirá, recuerda Prado Salmón. Subraya que aún antes de comenzar, la impreparación llevó a que el “contacto cubano”, como lo llama Prado Salmón, desapareciera y se uniese a la guerrilla, en vez de coordinar tareas con Humberto Vásquez Viaña, quien debía actuar como “enlace urbano”. (Vásquez Viaña ha escrito “Dogmas y Herejías de la Guerrilla del Ché”, es un conocedor de primera magnitud de la fallida campaña y coincide con Prado Salmón. En su obra, menciona una docena de elementos para afirmar que Fidel Castro “le quemó las naves” al Ché.)

La guerrilla guevarista, dice Prado Salmón, aislada del mundo, se hundió en “un abandono total”.

Para explicarlo subraya que Guevara ya no tenía más papel alguno para jugar en Cuba. Y que fue al África poco menos que forzado. Pero retornó desilusionado al cabo de un tiempo sin haber conseguido nada.  Poco después, en Bolivia, emprendería su aventura final.

(*) Soy uno de los entrevistados por TVTK y escribo esta nota debido al valor testimonial de la entrevista al general Prado.