Pozo

Elección y desvaríos

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En poco mas de una semana, los partidos políticos bolivianos elegirán por primera vez a sus candidatos a presidente y vicepresidente, en una extraña elección en la que no  habrá contrincantes y solo una ratificación de nombres ya conocidos. ¿Puede haber elección cuando no se nos presenta sino una sola ruta? El proceso es rechazado por la oposición por considerar que no se trata de  una elección pues solo se han presentado binomios únicos y por juzgar que tiene como único fin el de validar la participación de Morales-García, ganar legitimidad electoral y así ocultar el 21F, todo frente a la elección presidencial de fin de año. El president Morales ha dicho que el 27 de enero ¨aplastarᨠal 21 de febrero, en una jactancia vista como admisión elocuente del valor que  confiere a la fecha en que el voto NO se impuso a su pretensión de buscar una nueva elección por encima de la prohibición constitucional de hacerlo.

Parece una constante entre los líderes autoritarios el temor a ser alejados del poder. El temor es mayor cuando se trata de perderlo por vías democráticas, que demostrarían que ya no cuentan  con el apoyo popular del que un tiempo gozaron. El ego sufriría un desaire magno. Los estudiosos subrayan que de esos temores nacen desvaríos. Hace pocos días, el líder venezolano Nicolás Maduro dijo que había viajado al futuro y que retornaba tranquilizado pues había visto que a su país le iba bien.

En nuestro medio, dos semanas atrás el presidente Morales anunció orgulloso que en cuestión de días el país batiría un récord al haber perforado el pozo más profundo de Sudamérica, con 8.000 metros. ¨Es una buena noticia, no solo para Bolivia, también para Sudamérica y el mundo¨, dijo en un discurso. Los entendidos andaban perplejos. Hasta el 11 de enero, los equipos de perforación  habían llegado a 7.862 metros al cabo de 18 meses de trabajo pero la producción era cero. En los días que siguieron el país estuvo en vilo a la espera del grito de victoria.

El presidente habría tenido más prudencia si le hubieran dicho que en Rusia, el pozo Chaivo, cerca de la frontera con Noruega, tiene una profundidad de 12.376 metros. Todo el campo produce más de dos millones de barriles diarios. Pero principalmente si  le hubieran hecho notar que el resultado final es más importante que el esfuerzo empleado para cumplir una meta. Si Colón no hubiese llegado a América toda su empresa habría sido un fracaso y su nombre no habría aparecido en los libros de historia a pesar del esfuerzo financiero y el coraje que la epopeya representó. De nada vale ejecutar excelentes jugadas en un partido de fútbol si se pierde el encuentro. La moraleja es que no hay que anticiparse a la realidad, aún si hay premura por hacerlo para compensar infortunios (no haber descubierto aún nuevos yacimientos, por ejemplo, y tener a la vuelta de la esquina compromisos que deben cumplirse o mostrar a los clientes que el país tiene capacidad exportadora.) Como solía decir un notable político y pensador boliviano, Walter Guevara Arze: Lo importante es el resultado.

Otro ejemplo: El Tribunal Electoral no se ha pronunciado oficialmente todavía sobre la legalidad de la candidatura oficial para los comicios de fin de año. Debe pronunciarse sobre el asombroso paralelo con el caso que, un trienio atrás, le llevó a dictar con celeridad la anulación de la candidatura del gobernador del Beni Ernesto Suárez, y de más de doscientos candidatos de su partido. Fue una medida que claramente favoreció a las candidaturas del gobierno. Ahora que, dentro del período de veda propagandística, se ha publicado una encuesta que favorece al Presidente Morales, el Tribunal vacila pues la medida consecuente sería anular la candidatura del presidente y su vicepresidente.

La oposición, desconfiada de la imparcialidad del órgano electoral, propone una asistencia minima a la elección de ¨pre candidatos¨ este fin de mes. Votarían solo algunos dirigentes de modo que se evidencie el reclamo de los partidos por la parcialidad del órgano electoral. La medida ocurriría cuando la comunidad internacional empieza a observar con cuidado el curso de la democracia boliviana. Nada contribuiría a desvalorizar una elección el hecho de que que no es tal porque ocurrirá sin alternativas; sería ¨un sí o sí¨, y eso no es elección.  

Podrían ocurrir resultados inverosímiles: el Partido de gobierno obtendría cientos de miles de votos, y el principal candidato opositor apenas una decena. ¿Alguien creería en esa ¨elección¨?