Potosí

Magistrada se inscribe en la historia

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La presidente de la Sala Segunda del Tribunal Constitucional Plurinacional hizo historia este viernes al sugerir que el gobierno dicte estado de sitio en Potosí. Citada por la Agencia oficial Boliviana de Noticias (ABI) la magistrada Mirtha Camacho dijo, en la mañana de este viernes: “Tengo entendido que los ministros intentaron dialogar, si no quieren, pues tenemos nomás que que hacer uso de lo que establece la Constitución Política del Estado y establecer un estado de sitio en el departamento de Potosí, donde se está convulsionado”.
La autoridad, por definición llamada a representar el rostro justo e imparcial de la justicia, tomó partido por decisiones radicales para el movimiento que tiene paralizado a Potosí desde hace 20 días. Es el mayor en la capital minera boliviana desde hace cinco anos y el juicio de la magistrada surgió en una jornada de endurecimiento contra líderes del movimiento detenidos el miércoles, el día de mayor tumulto en La Paz. Tres de los detenidos ese día fueron enviados a la cárcel de San Pedro acusados de promover violencias aquel día.
“Yo solicito que la parte ejecutiva del país tome ya las decisiones pertinentes, cuando no manda la razón, no manda la lógica tenemos que hacer uso el estado de sitio”, expresó la magistrada, de acuerdo al texto difundido por la agencia gubernamental.

El estado de sitio supone la suspensión de las garantías constitucionales. Fueron  muy efímeros los resutados de la encuesta que asegraba que un 57% de bolivianos creía que la visita del Papa Francisco iba a reconciiar a los bolivianos! En tres semanas ha ocurrido una mutación muy grande de sentimientos. Lo ocurrido estos días es diferente a lo que los resutados de la encuesta suguieren. Nadie puede alegar que la sugerencia de la Magistrada va hacia los brazos de los que quieren agravar el conflicto. Pedir, desde su alta investidura, reclamar estado de sitio es condenar la búsqueda de soluciones y de una reconciliación.

Potosí de pie – Otra vez

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Nota: La jornada de hoy miércoles en La Paz fue violenta y balances preliminares decian que hubo decenas de detenidos (entre 40 y 50, de acuerdo a las cuentas de los dirigentes cívicos potosinos, e incluso un policía por cuya libertad se exigía la de todos los que fueron aprehendidos hoy), y las perspectivas inmediatas eran de agravamiento. Con la violencia y la profusión de gases lacrimógenos, dinamitazos y pedradas resultó en llamas una esquina de las oficinas de la embajada de Alemania, destruidos algunos ventanales del Ministerio de Gobierno, Una conferencia de prensa convocada por ese ministerio acabó en pánico de periodistas y funcionarios, que abandonaron la sala con nerviosa precipitación, incluso el Ministro Carlos Romero, pues se afirmaba que un grupo de mineros dinamita en mano había ingresado al edificio. Los incidentes fueron un epílogo de un  intento fracasado de diálogo, que se atascó en la misma grieta de días pasados:  los líderes cívicos reclaman que el presidente Evo Morales al menos rubrique los acuerdos a los que se pudiere llegar, pues no creen en sus ministros, con quienes ya firmaron compromisos anteriores cuyo cumplimiento reclaman. En esos momentos la situación de toda esa zona céntrica de La Paz era de tumulto y evocaba momentos que en el pasado tuvieron graves consecuencias politicas y sociales.

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La de Potosí es una historia repetida de tensiones y frustraciones. El departamento lleva 16 días de huelga, cerca de tres meses de conflicto y de momento solo hay esperanzas de solución. El encuentro que debía ocurrir este martes 21 no se realizó, mientras en el departamento de Potosí, y en particular en su capital, crecía a sensación de ser menospreciado por el gobierno por el que su población, de una manera reiterada y mayoritaria, votó a lo largo de una década. Gran parte de las demandas actuales reitera las que el departamento, y su organismo cívico, reclamaban hace cinco años.

El aeropuerto internacional,  uno de los reclamos que el departamento hace con mayor vigor, fue promesa del gobierno en las elecciones presidenciales del año pasado.  El que todavía continúe la discusión es frustrante para los potosinos y explica por qué están movilizados y realizan vigilias en otras ciudades. La Paz, la caja de resonancia de los conflictos nacionales, estuvo tomada estos días por ciudadanos potosinos y mineros de las cooperativas seguidores activos del gobierno y que ahora marcharon cientos de kilómetros hasta llegar a la capital, con medidas muy similares a las que hicieron que el actual presidente adquiriese notoriedad y construyese su propia vía para llegar a la Primera Magistratura.  Una sensación de olvido prevalece en el departamento que durante tres siglos mantuvo a España y uno y medio adicional a la nación cuyo forjamiento arropó.

Carece de sentido afirmar que el movimiento potosino es político. No se trata de ninguna novedad. Por definición, el potosino es un movimiento de reclamo de ejecución de políticas públicas, un hospital, una presa hidroeléctrica y otras necesidades infraestructurales, incluso, salvar al cerro histórico de Potosí del colapso como una vieja cartuja.  Es comprensible que los potosinos hubiesen exigido negociar solo con el presidente, pues a él podrían reclamarle el cumplimiento de promesas electorales y de compromisos que tienen al menos un quinquenio. No creen en los hombres del gobierno. Ya lo hicieron antes y ahora reclaman de nuevo lo que reclamaban antes Creo que el propio gobierno se siente incómodo con aquella afirmación, que equivale a decir que el departamento entero es opositor.  Los potosinos piden una mediación efectiva con participación de la Iglesia y de organizaciones periodísticas, que sean garantes del cumplimiento de eventuales acuerdos. Una entrada que este blog registro en agosto de 2010 decía:

El conflicto de Potosí ha estado agravándose cada vez más. Este 11  de agosto, residentes potosinos se ubicaron en la Plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz en el area de la brigada parlamentaria e iniciaron una huelga de hambre. Algo parecido ocurría en La Paz y otras ciudades. Lo que comenzó con un movimiento cívico de protesta por la desatención del departamento, el tercero de Bolivia en extensión después de Santa Cruz y Beni, se ha extendido por todas las fibras de la región, inclusive los ayllus. Uyuni, Uncía, Tupiza, también han suspendido labores y están en huelga indefinida.

Los dirigentes en ayuno en Santa Cruz gritaron por primera vez en la ciudad oriental el “Potosí Federal” que ahora resuena en todos los confines del departamentlo minero.

Eso era hace cinco años. El nuevo ciclo está en curso y su final es todavía impredecible.

Sabor de la derrota

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Las resultados no oficiales de las elecciones departamentales y municipales apuntaban la noche de este domingo el camino hacia una Bolivia de rostro políticamente diferente, con la mayoría de los candidatos oficialistas derrotados por una marea de votos de una oposición variada que resistió a las amenazas del gobierno de sabotear a las autoridades no alineadas con el oficialismo. De La Paz a Cobija y de Tarija a Santa Cruz una derrota oficialista de magnitud lucia inevitable.
La victoria opositora cobró dimensiones de desastre para las filas gubernamentales dentro de su mayor reducto: El Alto, a menos de una decena de kilómetros en línea recta desde el Palacio de Gobierno, en La Paz, el corazón político del país. La ciudad, a 4.000 metros sobre el nivel del mar, ha sido centro decisivo de gran parte de la luchas políticas bolivianas en las últimas tres décadas. La oposición ganó también la gobernación del departamento y el municipio de La Paz.
En un esfuerzo por prevenir un Waterloo político (la derrota  decisiva de Napoleón ante las fuerzas inglesas en 1815), el presidente Morales había demandado un par de días antes a sus partidarios de El Alto que le dieran la victoria y les advirtió que una derrota en la mayor urbe altiplánica del continente sería un mensaje negativo con amplias repercusiones. No lo escucharon o quienes lo hicieron no pudieron contener la avalancha que se venía el domingo. En la noche, los conteos no oficiales asignaban a la opositora Soledad Chapetón, el 55% de los votos, una distancia más que holgada respecto al 31% atribuido al candidato del MAS. El sabor para el  gobierno era aún más amargo con el hecho de que la joven venecedora fue promovida por la Unidad Nacional, de su  archienemigo Samuel Doria Medina.
El presidente no habló en la noche del domingo. La tarea la asumió el vicepresidente Álvaro García. Con expresión sombría, el segundo mandatario dijo que el Movimiento al Socialismo había ganado un número significativo de concejalías y que algunos de sus candidatos no habían sido apropiadamente escogidos. La explicación planteaba una cuestión grave para la militancia y los dirigentes del MAS.
En la cuenta negativa del partido de gobierno estaban también las gobernaciones de Tarija y Santa Cruz, respectivamente con el ex legislador Adrián Oliva y el veterano Rubén Costas, quien en el conteo rápido ofrecido por las redes de TV logró un contundente 56%. Al triunfo de Costas se sumaba el de Percy Fernández, que parecía también tener la reelección asegurada.
En Beni, ganaba el municipio de Trinidad un militante opositor (el MNR, con un estrecho 2%) en tanto que para resolver la disputa por la gobernación surgía una posible segunda vuelta en mayo. Los dos resultados fueron logrados en medio de la confusión que trajo al departamento el marginamiento repentino del ex gobernador y nuevamente candidato al cargo Ernesto Suarez, junto a 227 candidatos de su partido, Unidad Demócrata, purgado de la carrera electoral.
Otro desempate lucia probable para la gobernación de Chuquisaca. Solo en Potosí el partido de gobierno ganado la carrera por el municipio de la ciudad y la gobernación del departamento. En Oruro, el oficialismo ganó la gobernación pero perdió la ciudad. En Pando, visto como una plaza oficialista segura, se repitió la misma ecuación. El mismo fenómeno ocurría en Cochabamba. Al ex portavoz del gobierno Iván Canelas se le atribuía una victoria una victoria cómoda para la gobernación del departamento pero la ciudad parecía rumbo a un alcalde opositor.
A partir del lunes se abre una etapa de examen y debate sobre la elección. Los resultados oficiales provendrán de la Corte Nacional Electoral en la primera quincena de abril.

El retorno de Joaquino

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René Joaquino vivió hoy tiempos de gloria, tras el oprobio de su desalojo de la Alcaldía de Potosí. Había sido electo en 2010 con el 65% de los sufragios emitidos entonces, en la consolidación de una cadena de  varias victorias en su joven carrera política (tiene 47 años). La racha de triunfos electorales  tuvo un fin abrupto cuando los concejales del partido de gobierno votaron para alejarlo del cargo, acusándolo de corrupción administrativa  por haber comprado vehículos de segunda mano para la limpieza de la ciudad pues las  unidades nuevas habrían costado demasiado al municipio. Su celo por ahorrar le costó el cargo por dos años.

La justicia es lenta pero llega y el Tribunal Constitucional que asumió funciones el año pasado declaró nulos los artículos de la ley fundamental de autonomías bajo los cuales fueron acusados y destituidos de sus funciones varios alcaldes y gobernadores, notablemente Joaquino y los gobernadores Ernesto Suárez Satttori (Beni) y Mario Cossio (Tarija). El líder beniano optó por renunciar para dar curso a nuevas elecciones que, hace tres semanas, ganó su compañero de ruta política, Carmelo Lens. Cossío está exiliado en Paraguay y quienes gobiernan su departamento todavía deben llevar el elegante pero expresivo título de “interino”.

El retorno de Joaquino  quedó expedito cuando el TC decidió que iba contra la ley el raro principio de que bastaba una acusación para deponer a una autoridad, que debía probar su inocencia en los tribunales. Los potosinos premiaron el estoicismo de su alcalde llevándolo en hombros de vuelta al Palacio Municipal.

No habían transcurrido tres meses de la sentencia del juez No. 1 del Tribunal de sentencia, Jaime Choquevilque que lo sentenció a tres años de prisión. Los sentenciados fueron el burgomaestre y seis concejales que lo apoyaron en su gestión.

Sin rencor y con la mano tendida, Joaquino reiteró el compromiso de trabajar por los potosinos. “He actuado en el marco de la ley. No tengo ninguna sentencia que pese contra mí”, dijo.

El fallo del TC ha sido precedido por otros tres, que han puesto de manifiesto la inconstitucionalidad de algunas de las decisiones más críticas del gobierno, entre ellas la figura del “desacato”, que fue excluida de las normas penales bolivianas, al igual que un gran número de países. La prueba de amor por la ley y de independencia del poder político  puede venir en los meses próximos cuando el máximo tribunal deba decidir si una nueva candidatura presidencial del actual mandatario Evo Morales es legal. El mandatario ha dicho que su aún no definida candidatura para las elecciones presidenciales de 2014 es legal.  Constitucionalistas y opositores consideran que no.

El Art. 168 de la CPE dispone que el mandato presidencial sea de cinco años y que el mandatario y su vicepresidente puedan ser reelectos “por una sola vez de manera continua”. En las disposiciones transitorias se establece que los mandatos anteriores a la vigencia de la CPE serán tomados en cuenta para computar los períodos de funciones. El gobierno sostiene que el primer mandato del presidente fue interrumpido y que por eso el que está en curso es el primero. Pero quienes piensan de manera diferente replican que es claro a quién se refiere la CPE cuando habla de un “mandato anterior” y que los constituyentes y legisladores lo sabían, sólo que ninguna carta magna legisla específicamente sobre personas.

Se espera el pronunciamiento del tribunal durante el semestre en curso.