Plebiscito

Meramente casual

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Los resultados del referéndum del 21 de febrero han sido el mayor sacudón recibido por el presidente Morales y el partido de gobierno. Cuando el frente oficialista no acaba de explicarse del todo por qué fue derrotado, todavía hay algunos dirigentes que quieren sembrar la idea de volver a hacerlo en 2018.

La derrota de febrero no ha sido el único caso de un Presidente cuyas intenciones reeleccionistas son frenadas por el voto popular. Releía estos días ¨Paula¨, (Plaza & Janes, 1994, Pág. 343-344) de Isabel Allende, que en Navidad me había regalado mi hija Paola. Sin comentarios, comparto unas líneas con ustedes:

¨Una de las cláusulas de la Constitución creada por Pinochet para legalizarse como Presidente, estipulaba  que en 1988 se consultaría al pueblo para determinar la continuidad de su gobierno, y en caso de ser rechazada se llamaría a elecciones democráticas al año siguiente. El general no imaginó que podría ser derrotado en su propio juego. Los militares, dispuestos a eternizarse en el poder, no calcularon que, a pesar de la modernización y el progreso económico, en esos años había aumentado el descontento y el pueblo había aprendido algunas lecciones y se había organizado. Pinochet organizó una campaña masiva de propaganda, en cambio la oposición solo obtuvo en la televisión 15 minutos diarios a las 11 de la noche cuando se esperaba que todo el mundo estuviera durmiendo. Instantes antes de la hora señalada sonaban las alarmas de tres millones de relojes y los chilenos se sacudían el sueño para ver ese fabuloso cuarto de hora en que el ingenio popular alcanzó niveles de genialidad. La campaña del NO se caracterizó por humor, juventud y espíritu de reconciliación y esperanza. La campaña del SI era un engendro de himnos militares, amenazas, discursos del General rodeado de emblemas patrióticos, trozos de antiguos documentales que mostraban al pueblo haciendo cola en los tiempos en tiempos de loa Unidad Popular. Si todavía quedaba indecisos, la chispa del NO venció a la pesada majadería del SI y Pinochet perdió el plebiscito ¨.

 

Elecciones en la bruma

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En medio de dudas y certezas, el país cumple hoy una jornada cívica con sabor a plebiscito. Esta sensación ha sido estimulada por la participación ostensible de las máximas autoridades empeñadas en lograr que la ciudadanía favorezca a los candidatos del gobierno. La Paz y Santa Cruz se han erguido en bastiones departamentales que contrarían ese empeño y que, junto a una decena de municipios mayores, pueden representar un revés electoral mayúsculo para las autoridades. En la capital política del país y en el mayor centro económico nacional los candidatos apoyados por el partido gobernante aparecen con un rezago sideral respecto a sus competidores. No es poco lo que entra al juego este domingo.
La demanda de aplazar las elecciones en el Beni creció en las horas previas a la elección con la información de que entre la veintena de municipios del departamento hay al menos tres en los que el partido de gobierno ganará por exclusión, o por “default”, en la terminología digital, pues con la eliminación de Unidad Demócrata desaparecieron las candidaturas de oposición. Tras la inhabilitación de ese partido, la salida forzosa de Ernesto Suárez y su reemplazo por otro candidato que a su vez era postulado por su propia organización, para muchos votantes el tarjetón electoral parecerá un laberinto. Confusión y caos eran los términos que más reflejaban la situación que surgida en todo el departamento.
Al concluir que los comicios benianos deberían ser aplazados hasta nueva fecha, la Defensoría de Pueblo dictaminó que no hay condiciones para llevarlas a cabo. Las autoridades electorales rechazaron las sugerencias para una suspensión y confirmaron que no habrá variación del calendario electoral. Puede hasta parecer una exageración, pero para muchos de los votantes de ese departamento, ir al recinto de votación es un camino hacia la oscuridad. ¿Puede haber elecciones legítimas así?
Será difícil que esta situación sea ignorada por los observadores de entidades supranacionales, inclusive por la UNASUR que promovió el fallecido comandante Chávez. No hay antecedentes conocidos en el país de una eliminación masiva de candidatos que afectase tan letalmente el derecho al sufragio. El incidente no podrá ser evitado en sus informes, así como tampoco referir que las principales autoridades estuvieron hasta el final de la campaña alentando la defensa del proceso que encabezan y que probablemente perciben amenazado por veredictos adversos del electorado. ¿A favor de quién creen que Samuel Doria Medina pediría implícitamente apoyo si un par de noches antes de la elección convocara al electorado a votar para defender “el proceso” del que él se identifica como vanguardia?
Una cosa es el propio presidente en el combate electoral y otra alentando y apoyando a los que representan a su partido. Está por verse en las urnas el resultado de los mensajes admonitorios de “voten por mis candidatos” si quieren obras, “retiraremos las graderías” o de seguir con la campaña inclusive en las últimas horas. Hasta antes del cierre del período de medición de intenciones de voto eso no parecía haber ayudado a los candidatos oficiales en La Paz ni en Santa Cruz.
Estas elecciones son la antesala del país post-gas, o el inicio de un período en el que se deberá ver cuánto Bolivia sembró o no sembró durante la bonanza de los precios de los hidrocarburos. Pasado el fervor electoral empezará un capítulo diferente en la vida del país con repercusiones que, oficialmente, aún no son calculadas.

Un paso peligroso

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Los fiscales que buscan imputar al gobernador cruceño Rubén Costas están jugando con fuego. Los ánimos del país están crispados y una chispa puede provocar incendios que ciertamente nadie en juicio sano quiere. El gobernador es acusado por haber ordenado la erogación de los fondos necesarios para el referéndum que aprobó los estatutos para el gobierno departamental con una mayoría récord: más del 84%, porcentualmente el doble de lo que obtuvieron todos los jueces electos el año pasado, en la elección en la que los votos nulos y blancos arrasaron. El referéndum había sido mandato del cabildo más numeroso de la historia boliviana hasta entonces: un millón de personas, en los registros informativos..
Desde La Paz, el presidente Morales dio por cierta la destitución de Costas, el único gobernador de oposición de los cinco que ganaron las elecciones de hace tres años que todavía permanece en funciones. Más: dijo que telefonearía a sus seguidores del MAS para que el sustituto sea un concejal de los Verdes que eligieron a Costas. De Santa Cruz le respondieron: Cree que está a cargo de un sindicato, no de un país, y en un momento crítico para la democracia quiere digitar a su gente por teléfono. El gobernador Costas reiteró su acusación contra el presidente: Es un presidente golpista. Y advirtió: “Yo no me iré de Santa Cruz. Estaré al lado de mi pueblo”.
El contralor Gabriel Herbas Camacho dijo, también desde La Paz, que la inversión en el referéndum no siguió las normas legales porque el concepto de autonomía de los departamentos aún no estaba inscrito en las leyes nacionales. (El argumento del contralor Herbas Camacho no es sólido pues hay antecedentes de gastos del estado que no siguieron las normas necesarias de fiscalización. Uno de los casos más recientes ha sido la contratación de la fábrica de papel que, sin seguir el procedimiento de licitación, fue adjudicada directamente, con una inversión de unos 14 millones de dólares de los que ahora nadie ha respondido. No hay fábrica y la inversión ha sido casi diez veces la del referéndum.)
En la Plaza 24 de Septiembre un grupo de mujeres inició una vigilia, en tanto que militantes de los Verdes se mantenían alertas. El presidente del Comité Cívico Herland Vaca Díez dijo, desde el mismo lugar y al lado del gobernador: “Basta con la tiranía de los fiscales”. Convocó a las organizaciones cruceñas de todo el departamento a estar alertas.
Mi pálpito es: No creo que se llegue a defenestrar al gobernador. El paso es demasiado arriesgado y sería una “victoria de pirro”, pues catalputaría al gobernador a una condición de figura nacional que podría ser invencible en la urnas de 2014.
El destino político del gobernador era esta noche tema que probablemente rondaba las sobremesas de todos los hogares cruceños.