Piñera

Deshojando la cebolla

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Lejos de la unción cívica que caracterizaba la  jornada, transcurrió el primer Dia del Mar después del fallo del 1 de octubre pasado, cuando la Corte Internacional de Justicia decidió que Chile no está obligado a negociar con Bolivia ninguna salida al mar. Décadas de trabajo, apoyos de gran parte del mundo, fueron esfuerzos vanos. Muchos esperaron que el presidente Morales, cabeza de la gestión que llevó cinco años asumiese plenamente la responsabilidad por el fracaso y rindiera un informe. Pero esa palabra nunca apareció en las declaraciones presidenciales y el sábado 23 de marzo reiteró que el fallo de la corte contenía una convocatoria para que Chile y Bolivia siguieran dialogando. Para muchos pareció  un intento de volver atrás las manillas del reloj, un camino que muchos descartan por impracticable en las circunstancias actuales y con los mismos protagonistas. El tango se baila entre dos y Bolivia no tiene pareja.

En estas circunstancias, ha empezado a circular ¨Bolivia en La Haya – Lecciones del proceso contra Chile¨, (Editorial Plural, 140 páginas) con artículos de 14 internacionalistas que detallan el fracaso. El ramo de analistas aborda gran parte de los puntos que tienen en vilo a la sociedad boliviana, interesada en los pormenores del esfuerzo diplomático más grande del país en toda su historia. Entretanto,  todavía repercute la pregunta: ¿Por qué Bolivia se embarcó en una apuesta tan arriesgada que la llevó a dejar todo en la mesa de apuestas?  ¿De dónde partió la idea que el presidente Morales acogió con tanto entusiasmo y que llevó a muchos a creer que era, por fin, la estrategia correcta más de 100 años después del tratado de 1904? ¿Quiénes aconsejaron el paso? Es una historia fascinante aún no escrita. Las preguntas  llueven y no escampa.

Escuchemos preguntar al internacionalista Fernando Salazar Paredes en un artículo escrito para el libro presentado la semana pasada. Se refiere a la supuesta invocación que defienden el presidente y su gobierno para que Bolivia y Chile continúen negociando. ¨¿Dónde está la invocación? Una invocación es una acción de llamar a alguien, habitualmente con una connotación de urgencia¨, subraya en ¨El fallo de  La Haya, sofismas y mitomanía¨, y  recuerda que el llamado está en las líneas finales del fallo, en el párrafo 176 (en un punto seguido) cuando declara que ¨los hallazgos de la Corte no deben ser entendidos como si impidieran a las partes continuar su diálogo e intercambios en un espíritu de buena vecindad  para atender los asuntos relativos a la situación del enclaustramiento de Bolivia¨.

Los actos oficiales del ¨Dia del Mar¨ concluyeron con un mensaje presidencial, lejos de hacer eco en Chile como ocurría en ocasiones similares.

Los argumentos del presidente Morales diciendo que hasta Augusto Pinochet había reconocido (en una obra sobre geopolítica, antes de tomar el mando) que Bolivia había nacido con una costa de 400 kilómetros de longitud no tuvieron repercusión conocida.

Al abordar el tema de la supuesta invocación que Salazar lapida, el Presidente causó perplejidad en su audiencia cuando subrayó que la Corte no ha rechazado la demanda boliviana y, más bien, le ha abierto caminos para llegar al Pacífico soberanamente.

¿Era una forma de ¨posverdad¨?  Ante un público constituído mayormente por empleados públicos, cerró con la trillada arenga ¨Patria o Muerte, Venceremos¨.

Por una curiosa ironía, en esas horas los presidentes de Brasil Jair Bolsonaro y su anfitrión Sebastián Piñera suscribían una declaración en la que Bolivia quedaba excluída de un corredor entre Brasil y Chile. Ambos presidentes reafirmaban el compromiso con la construcción de un corredor para unir el centro-oeste brasileño con los puertos del norte de Chile. Bolivia quedaría cercada. Al escribir este artículo, la cancillería aún no había comentado el tema.

Un elemento importante del libro es el informe meticuloso que rinde Carlos Mesa, con una reseña de cada una de las intervenciones durante esa jornada. Es el informe que faltaba para el hombre de  la calle. Pero eso no justifica  la ausencia de una explicación oficial que solo podría ser compensada con actitudes efectivas inmediatas. Ellas pasan por el desarrollo moderno e intensivo de los puertos Busch y Aguirre (del visionario cochabambino Joaquín Aguirre Lavayén.) Un paso concreto sería establecer (y cumplir con) fechas para la entrega en operaciones totales de los puertos, con el compromiso del estado de desviar hacia ellos cuanto transporte de importación/exportación sea posible y demostrar a la agroindustria y los comerciantes pioneros que en el extremo oriental de Santa Cruz nace un polo de desarrollo de grandes proyecciones. Una acción paralela sería afianzar los puertos hacia el Atlántico que pueden partir desde el Beni.

Gustavo Fernández Saavedra, impulsor de la victoria diplomática de 1979, cuando la asamblea general de la OEA declaró que la cuestión marítima interesaba a todo el hemisferio, dice sin filtros que el resultado de la gestión fue una clara derrota para Bolivia. ¨Quien llevaba el estandarte era él, pero el fallo no le afecta solo a él¨ (el presidente Morales), dice el barroco título de su entrega  de solo siete páginas, transcripción de una entrevista con el diario Página 7, de La Paz. Su dictamen es que la via jurídica escogida por Bolivia no era la apropiada y que el estandarte queda ahora para las nuevas generaciones.

La frase entra en la bruma pues nadie, desde el 1 de octubre, se ha atrevido a estimar el tiempo para un nuevo empeño que, en cualquier caso, será con otros representantes bolivianos y con un interlocutor que ahora tiene todas las cartas en la mano.

 

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Círculo consolidado

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Repetición con ajustes en el texto original.

Jair Messías Bolsonaro tomó el timón de Brasil con mensajes que remarcan el cambio experimentado en su país. Las cancillerías de todo el mundo estuvieron atentas este 1 de enero a las señales que vinieron desde el planalto brasileño, donde el nuevo presidente, sin grandes estridencias, dejó claro que ahora su país marcha sobre una ruta distinta de la que durante tres lustros siguieron Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff y que sus vecinos, en especial Bolivia y Venezuela, deben tomar debida nota del cambio de dirección.  

Es posible que Bolivia hubiese percibido que con Bolsonaro, las relaciones con el vecino gigante no serán las mismas que con los gobernantes brasileños que lo precedieron este siglo. Si las expresiones faciales hablan, las del presidente Evo Morales y del canciller Diego Pari que lo acompañaba dijeron mucho. Vistos en las imágenes que transmitía la Red Globo, que encabezaba las emisiones para todo Brasil,, ambos lucían expresiones adustas, como de quienes muy poco agradable tenían para comentar. De hecho, ambos retornaron a Bolivia apenas acabaron las ceremonias de posesión.

Bolsonaro, en la primera de sus alocuciones, proclamó que Brasil no se dejará conducir por ¨ideologías nefastas¨ que lo dividan y describió la jornada de su posesión como ¨el día en que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto¨.

Con Bolsonaro se inaugura lo que empieza a configurarse como ¨el fin del compasionismo¨ en la política exterior y el comienzo de una realidad sustentada en valores prácticos exentos de las ideologías de izquierda que hasta ahora la caracterizaban.  Al declararse contrario al ¨gigantismo estatal¨, Bolsonaro marcó diferencias con países empeñados en grandes corporaciones del Estado que ayudan a dar empleo a legiones de burócratas de los partidos de gobierno, con frecuencia a costa de fuertes pérdidas que sacrifican inversiones productivas y aumentan los desequilibrios en las cuentas públicas.

El presidente Evo Morales, el único mandatario de la Izquierda del Siglo XXI presente en Brasilia, no debe haberse sentido cómodo con los discursos de un abierto anti-izquierdismo de su anfitrión, a quien saludó con un rostro grave que parecía inconmovible. Lo acompañaba con expresión aún más adusta su canciller Diego Pari, quien descollaba con un típico  sombrero negro y el cabello peinado con una enorme cola que le colgaba hasta media espalda.  

Contrastaba  con los líderes bolivianos, sentados en segunda fila, la comodidad alegre de líderes como el chileno Sebastián Piñera (en primera fila), quien tuvo un saludo de viejos amigos con el nuevo mandatario, de abrazos y palmadas en la espalda seguidas de fotografías. No se vio al mandatario boliviano tomarse una fotografía con el nuevo líder brasileño, como lo hizo la mayoría de los dignatarios asistentes. En el lenguaje de las cancillerías, eso podría decir mucho. El líder nacional carecía de interlocutores como en años pasados.

Piñera anunció que se reuniría con su anfitrión en las horas siguientes y que un acuerdo inminente sería una visita de Bolsonaro a Chile.

La posesión de Bolsonaro fue una muestra elocuente del cambio de orientación de la brújula mundial, con un predominio de representantes de corrientes adversas al Socialismo del Siglo XXI que abrazan los líderes gobernantes de Bolivia. Con la instalación de Bolsonaro, y sin Michelle Bachelet ni Maduro ni Daniel Ortega ( los dos últimos fueron ¨desinvitados¨ para las ceremonias, al igual que el cubano Miguel Díaz- Canel ), el círculo politico e ideológico que rodea a Bolivia ha quedado consolidado. En la posesión de Bolsonaro, el presidente Morales era un líder solitario.

Un viaje relámpago

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Pocas veces el Presidente Morales lució tan solo como el domingo que pasó, en las ceremonias de toma del mando del presidente Sebastián Piñera. Al menos respecto a otros invitados, era previsible esa soledad, pero el Presidente no tenia otra opción sino ir. No haber asistido a la toma de mando de Piñera habría servido para subrayar el aislamiento internacional de su régimen. Ir requirió coraje pero la soledad quedó, de todas maneras, expuesta en las seis horas que estuvo en Chile, un récord para una visita presidencial a un país vecino. Antes había jugado fútbol con el ahora nuevo presidente chileno, pero ahora aquel parece un pasado idílico sin señales de que volverá. En la ceremonia estuvo ubicado al lado del Rey Juan Carlos y la esposa del ex presidente uruguayo José Mujica, compañías con las que tenia muy poco para compartir, quizá solo un educado asentir con la cabeza ante cualquier ocurrencia. Partió de vuelta a La Paz apenas ocurrió el juramento de Piñera y en el aeropuerto, con el micrófono en una mano y el papel que iba a leer en la otra, se despidió.

Mucho mejor para él. Sin Hugo Chávez ni Lula o Cristina Kirchner, y ni siquiera Humala, podía haber sido intolerable para el Presidente ver las atenciones prodigadas por Piñera a Macri y la desenvoltura del mandatario argentino en la capital chilena. Macri estuvo al lado del otra vez flamante mandatario durante gran parte de los actos protocolares que precedieron a su juramentación en el congreso. La empatía manifiesta que ambos exhibían, como firmes partidarios de la iniciativa privada, exteriorizaba una imagen de buena vecindad que entre Bolivia y Chile no existe. Los dos hablaron y rieron incluso de sus corbatas, prenda que el mandatario boliviano -así como muchos en Bolivia- ha excluido de su vestimenta por completo. Ver a su colega argentino brindando profusamente con champán, en medio de carcajadas con el anfitrión, tampoco habría entusiasmado al fugaz visitante.

En el aeropuerto lanzó una de las cartas más valiosas que llevaba en este viaje: un pedido de disculpas, probablemente a Chile, como país, por los medios ante los que hablaba (pues) ¨…nunca ha sido mi intención ofenderlo, agredirlo¨ para destacar enseguida que actuaba en defensa propia: ¨Aunque también recibo muchas ofensas por parte de algunos medios de comunicación, por redes sociales, algunos, seguramente son pocos hermanos chilenos, hasta me tratan de (…) indio sin pluma. Quiero decirles: no estoy resentido, no estoy molesto, entiendo perfectamente; somos tan diversos en América Latina; queremos que en esa diversidad haya gran unidad…¨

En ese contexto lanzó la mayor jugada de su viaje al reiterar una invitación ¨para cerrar una herida histórica¨ que permanece entre los dos países. ¨Vengo a extenderles y ofrecerles la mano de la fraternidad. Pongamos todo nuestro esfuerzo, no es imposible…Podemos vencer nuestras diferencias, escribamos juntos, con coraje y valentía, la página más significativa de la historia común de Bolivia y Chile¨.

Fue un cambio marcado en el lenguaje que ha tenido ante las autoridades chilenas, en especial ante las que ese domingo dejaban el gobierno junto con la Presidente Michele Bachelet. Para muchos observadores, era ¨la otra cara de Evo¨, la de los albores de su gobierno ahora con 12 años, con la que posiblemente espera convencer a sus interlocutores a ponerse a trabajar para resolver uno de los entuertos más antiguos del continente. Para la mayoría de los bolivianos, eso significa llegar al Pacífico con un acceso soberano; el adjetivo no ha tenido cabida en la diplomacia chilena. De inmediato, no hubo ninguna señal de que sus palabras fuesen a tener respuesta inmediata, menos ante la inminencia de los alegatos finales de la causa radicada en La Haya.

Cuestión de flores

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La elección de Sebastián Piñera ha completado un círculo desafiante para la diplomacia boliviana. Mientras gobernaron Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Roussef (Brasil), Cristina Kirchner (Argentina), Fernando Lugo (Paraguay), Michelle Bachelet (Chile) y Ollanta Humala (Perú), América del Sur fue el paraíso para la diplomacia nacional. Ahora, coinciden los analistas, el gobierno deberá extremar su habilidad para mostrarse amigable ante gobiernos y presidentes cuyas bases ideológicas siempre denostó. Al sur tiene a Mauricio Macri, al este y noroeste, a Horacio Cartes y a Michel Temer, al norte a Pedro Pablo Kucinsky, y ahora al oeste, a Piñera. Ha sorteado algunas dificultades, pero en sus 12 años de gobierno, Evo Morales nunca había estado ante un cerco así.

Una prueba para su capacidad de moverse en el nuevo terreno puede darse el 11 de marzo, cuando por segunda vez Piñera asuma el mando en Chile. En Santiago se congregarán jefes de estado de toda la región, incluso, y probablemente en primera fila, Donald Trump, del más puro linaje capitalista que Piñera gusta.

Si el presidente Morales asiste, muchos ojos lo seguirán. Con quiénes se saluda y conversa, qué comentarios hace. No estarán ni Chavez ni Lula, con quienes podía darse afectuosos apretones de manos, e intercambiar comentarios y bromas. En lugar del ecuatoriano Rafael Correa estará Lenín Moreno, que viene de retorno de las políticas del Socialismo del Siglo XXI que encomia el jefe de Estado boliviano y que para el nuevo mandatario chileno son anatema.

En el primer gobierno Bachelet (2006-2009) las relaciones bilaterales fueron apacibles. La creencia que pudo tener el presidente Morales de que gobiernos con algunas similitudes ideológicas se entenderían mejor, mantuvo en calma las relaciones entre las dos naciones, hasta que el mandatario boliviano, a poco de Bachelet entregar el mando a Sebastián Piñera, dijo que había sido engañado y que llegaba el momento de reactivar la demanda marítima a toda máquina. Cuando Bachelet retomó el mando de Piñera, las flores de los primeros tiempos ya estaban secas y marchitas y no había besos que pudieran devolverles vida. Ahora que vuelve la misma inflexion y Bachelet entrega el mando a Piñera, no hay esperanzas de revivirlas. Las relaciones bilaterales han tocado fondo y no se vislumbra un rescate próximo. El caso fundamental de Bolivia aguarda en La Haya sin margaritas para deshojar.

Bolivia y Chile: Entre la confusión y la desazón

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— I —

Las relaciones entre Bolivia y Chile, probablemente las más quebradizas en América del Sur, están en un callejón del que no saldrán a menos que ocurra una extraordinaria buena voluntad  de las dos partes que,  por ahora, luce improbable.

Por las señales de los últimos meses, el callejón se volverá más oscuro  antes de que emerja alguna luz que ofrezca perspectivas reales de mejoramiento. De momento, mientras los gobiernos de los dos países continúen enfrascados en disputas políticas a corto plazo (Chile con elecciones presidenciales el próximo mes, y una probable segunda vuelta, y Bolivia el próximo año) tendrán la visión bilateral muy estrecha.  Ambos, al menos en sus niveles mejor preparados,  parecen conscientes de que la cuestión es en estos tiempos como brasa que quemará a quien quiera agarrarla.

Una invitación de la cancillería chilena a una docena de periodistas, observadores y ex diplomáticos bolivianos la semana pasada, dentro de un programa para mejorar las percepciones recíprocas, permitió conocer con más detalle el punto de vista chileno prevaleciente sobre el más que centenario reclamo boliviano:  la negociación debe continuar. Con el país desprovisto de aliados de peso dispuestos a apostar su prestigio en la causa boliviana, el rumbo que ha tomado la relación bilateral no parece dejar a Bolivia otro camino que persistir en el diálogo.

Esta conclusión puede valer también para Chile que, en ese horizonte de negociación sin plazos, se siente más confortable pues no tiene la urgencia que motiva a Bolivia para cerrar de una vez y de manera permanente las heridas de la Guerra del Pacífico.

Bajo la óptica de la actual oposición chilena, el rumbo que han tomado las relaciones bilaterales es responsabilidad de la administración del presidente Sebastián Piñera. En la calificación de uno de sus líderes, esa política ha sido “nefasta”.

Es imposible no pensar que la afirmación puede también expresar un propósito de eludir la cuenta que le correspondería al gobierno anterior, que presidió Michelle Bachelet, ahora favorita indiscutible para la reelección, en primera o segunda vuelta. Fue bajo su gobierno que los dos países llegaron a la “agenda de los 13 puntos” que no logró avanzar en abordar el tema que para Bolivia es la piedra angular de toda su política exterior: el acceso soberano al mar, perdido en la guerra de 1879. Los líderes opositores a quienes escuché no han precisado qué es lo que ellos habrían hecho para proseguir el curso de aquella agenda y evitar el desencanto que permeó los ánimos del presidente Morales y su gobierno y acabó conduciendo la controversia hacia la Corte Internacional de Justicia.            

En los dirigentes actuales existe “la voluntad de cumplir” el fallo que pudiere dar La Haya, quizá en tres o más años. Esta voluntad  debe ser examinada con rigor en Bolivia, pues gran parte de los líderes y pensadores con los que habló el grupo del que yo era parte  cree que ese tribunal se declararía incompetente para pronunciarse sobre el planteamiento boliviano y/o sugeriría a las partes dialogar y entenderse. Es decir, volver a la primera estaca de demarcación del problema y hacer lo que se hacía hasta antes de ir a La Haya.  

No están lejos de esa hipótesis algunos pensadores “entrantes”, uno de los cuales subrayó que Bolivia tiene que “asumir los riesgos” de haberse enrumbado hacia La Haya. “Vamos a pasar cuatro o cinco años para llegar a lo mismo. Nada habrá cambiado”.

Si Bolivia incluyó en sus cálculos estas visiones de la cuestión y las barajó con el debido cuidado, pertenece al ámbito especulativo.  Lo evidente es que el desplazamiento de las piezas bolivianas ha ocurrido cuando aún no se ha levantado el telón de la decisión del mismo tribunal en torno al diferendo marítimo Perú-Chile. Lo que se vea tras ser levantado el telón puede influenciar el curso de la relación Bolivia-Chile.  Como dijo un analista favorable al posible gobierno (re) entrante de Bachelet, un fallo de La Haya susceptible de ser  interpretado como adverso a los intereses chilenos condicionaría el ánimo respecto a Bolivia de quienquiera que ocupe La Moneda.   Es decir, el tiempo que el historiador y diplomático chileno (fue parte del Consulado en La Paz hasta hace poco) José Miguel Concha describe como la política chilena de sesgo boliviano se habría agotado.

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Los que van y los que vienen

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La información sobre un inminente convenio de cooperación de Colombia con la OTAN, el bloque militar más poderoso del planeta, cayó en algunos países de América Latina como rayo en mañana asoleada. Sin esperar pormenores, algunos presidentes reaccionaron al instante, pues súbitamente sintieron que todos los esquemas geopolíticos bajo los que trabajaban eran remecidos. Que Colombia, que comparte con Venezuela una de las fronteras más extensas y porosas de América del Sur (2.000 kilómetros), estuviese a punto de suscribir un acuerdo que, al menos sicológicamente, conferiría un equilibrio a la balanza militar de las dos naciones, fue una noticia desagradable para Nicolás Maduro. Solo días antes, el presidente Juan Manuel Santos lo había enfurecido cuando recibió a Henrique Capriles.

Históricamente, Venezuela ha procurado mantener ventaja militar sobre Colombia. Fue el primer país latinoamericano en adquirir de EEUU una flotilla de cazas supersónicos F-16, en los 80. Años después, bajo el chavismo, incorporó 24 aviones rusos de combate SU-30 y media centena de helicópteros de ataque y defensa. A esas compras se sumaron 100.000 fusiles de asalto tipo AK-47 y, según informes en la red, plantas para fabricar esos fusiles y municiones. La cuenta militar de los últimos años es de miles de millones de dólares. Hasta ahora, la mayor ventaja colombiana ha sido la supuesta experiencia de su Ejército tras décadas de lucha contra las guerrillas.

Son aún desconocidos los alcances del acuerdo que, ciertamente, estará en los análisis de los movimientos guerrilleros colombianos que negocian la paz en La Habana bajo auspicios de Venezuela. Maduro, que acababa de anunciar que quería una milicia obrera con dos millones de hombres, consideró la noticia como una confirmación de sus sospechas contra el gobernante colombiano y acentuó sus recelos hacia Bogotá. Y el presidente Morales vio en el anuncio un peligro para los regímenes de izquierda en la región, incluso el boliviano, y pidió una reunión del Consejo de Seguridad de Unasur para discutir el paso dado por Bogotá. No hubo explicación sobre qué puede hacer ese organismo, del que participa la propia Colombia.

EL DEBER remachó la secuencia de noticias del vecindario con un hecho inesperado: Venezuela se encamina a normalizar plenamente sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Mientras La Paz se encuentra de ida con sus relaciones con Washington en acelerado deterioro, Caracas ya está de vuelta. Algo quizá aún más importante: Santiago, con la visita del presidente Piñera a la capital estadounidense, coloca las relaciones con la única superpotencia en un momento estelar. Uno se pregunta si todo esto es debidamente evaluado por el gobierno boliviano.

El discurso en la Cumbre de Santiago

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El siguiente es el texto que he recibido, y que tembién circula en la web, de una transcripción de la presentación del presidente Evo Morales en la reciente cumbre de América Latina y del Caribe en Santiago.

SANTIAGO DE CHILE, 28 de enero

Muchas gracias hermano Piñera, Presidente de Chile, saludar a todo el equipo que acompaña en esta excelente organización de dos cumbres como decían nuestros hermanos presidentes.

A todos los hermanos presidentes, presidentas, vicepresidentes, cancilleres y todas las delegaciones presentes en esta cumbre del CELAC.

Expresar nuestro respeto, nuestra admiración a quienes gestaron este movimiento de países de América Latina y del Caribe por la liberación de nuestros pueblos, Lula, Calderón, Hugo Chávez, hemos acompañado estas grandes iniciativas de unir a Latinoamérica y al Caribe, por eso quienes pasaron por las cumbres y estamos acá, siento que hacemos historia. Es un hito histórico, inédito para América Latina y el Caribe, seguiremos trabajando en la integración de nuestros pueblos.

Este movimiento de integración desde Latinoamérica y el Caribe será una enorme satisfacción para los movimientos sociales, indígenas, obreros, movimientos políticos que permanentemente cuestionaron políticas de imposición, de saqueo, políticas que violaban los derechos humanos, políticas que violaban la soberanía y la dignidad de nuestros pueblos en Latinoamérica y el Caribe.

Aquí hay una ausencia de dos hombres importantes: Fidel y Hugo, Fidel por la edad y Hugo por la enfermedad, seguramente quienes hacen seguimiento deben estar satisfechos de esta gran reunión, una reunión donde nos respetamos nuestras diferencias políticas, ideológicas, diferencias de carácter cultural y social, nuestras diferencias también de carácter económico y financiero.

Nos respetamos porque somos producto de las democracias, y este movimiento, CELAC, su primera tarea es defender la democracia y estamos defendiendo la democracia.

Yo me acuerdo perfectamente el año 2008, cuando en mi país empezó un golpe de Estado, era justamente en Chile, la Presidenta Bachellet por entonces, convoca de emergencia a UNASUR para defender la democracia en Bolivia, acompañado por el pueblo chileno, por todos sus partidos porque se trata de defender la democracia.

Ustedes saben hermanos y hermanas, presentes y oyentes de toda Latinoamérica y el mundo, tal vez las nuevas generaciones no saben cómo se vivían en las dictaduras militares. El Presidente Piñera, hermano Presidente, sabe todo su equipo, cómo era la dictadura militar, pero una dictadura militar impuesta desde afuera, desde arriba, con muchos intereses, y es nuestra obligación hacer una reflexión profunda, cómo vivíamos en las dictaduras militares.

Pero ¿con qué motivo había golpes de Estado en las décadas pasadas? Decían rojos, comunistas que eran los movimientos sociales, o los partidos de tendencia antiimperialista, anticapitalista, cuando los pueblos democráticamente se liberaban, ahí venían los golpes de Estado.

Va pasando el tiempo y nos acusaban de narcotraficantes, con el pretexto del narcotráfico y decían narco Estados, líderes políticos acusados de narcotraficantes, y hemos soportado, tal vez algunos o muchos presidentes esa clase de acusaciones.

Y a partir del 11 de septiembre del 2011 ya no era narcotráfico, sino era terrorismo y ahora con este movimiento siento que estamos cambiando.

Yo me siento muy contento, muy alegre, nuestro hermano Presidente de Chile, al medio del eje del mal, Cuba y Venezuela, ustedes saben que en el pasado a gobiernos y a líderes políticos de Cuba y Venezuela los acusaban del eje del mal, ahora nuestro hermano Presidente de Chile está al medio del eje del mal, hasta eso cambia.

Y por lo tanto estamos integrando, repito nuevamente, respetando nuestras diferencias, y nuestra tarea siempre será como contribuir y crear confianza, resolviendo los problemas, problemas que tenemos en nuestros países, solidaridad, complementariedad, toda una larga política que tenemos que implementarla.

Yo quiero pedir su paciencia, tal vez apelar a la conciencia no sólo de ustedes los presentes y también de la Comunidad Internacional, saludar a nuestros organismos internacionales que nos acompañan en este evento tan importante.

Temas pendientes históricos tenemos la obligación de resolver. Bolivia el año 1825 nace con salida al mar, lamentablemente se perdió la salida al mar de manera injusta, impuesta además de eso, y un tratado incumplido. Digo impuesto porque perdimos la salida al mar por la fuerza y con ayuda externa el año 1979, digo injusto, hermanos y hermanas, pónganse un minuto en ese niño que sabe por la historia, que su patria, su Bolivia, su nación, nació con Antofagasta, Calama, Cobija, Tocopilla, Mejillones, Taltal, por lo tanto el Litoral, el departamento, un departamento de Bolivia, cuando piensa que Bolivia tenía estas regiones y ahora no las tiene, pues siente y sufre. Esa abuela o ese abuelo que sabía que Bolivia nació con salida al mar, piensa ¿dónde está mi Mejillones, dónde está mi Cobija, mi Calama, mi Tocopilla? Después de 54 años de la fundación de la república se pierde un derecho del pueblo boliviano.

¿Por qué un tratado incumplido? Hermanos y hermanas, brevemente explicar sobre el incumplimiento de este tratado, por Constitución Política del Estado Plurinacional, quiero decirles que por fin una ley cósmica de nuestros antepasados reconocidos, el ama sua, ama llulla, ama k’ella, no robar, no mentir ni ser flojo, es la mejor norma que tenemos los pueblos indígenas, y por eso no quiero faltar el respeto a la verdad, sino respetando a nuestras autoridades de América Latina y el Caribe, tengo la obligación de aclararles sobre el incumplimiento del Tratado de 1904.

Sino respetando a nuestras autoridades de América Latina y el Caribe, tengo la obligación de aclararles sobre el incumplimiento del Tratado de 1904.

Chile violó y viola permanentemente el artículo 6 del Tratado de 1904 que dice:

La República de Chile reconoce a favor de Bolivia y a perpetuidad el más amplio y libre derecho al tránsito comercial por su territorio y puertos pacíficos.

El año 1933, durante la Guerra del Chaco, Chile prohibió el tránsito por territorio chileno de armas adquiridas por Bolivia afectando de esta manera el curso del conflicto de la Guerra del Chaco.

De igual manera, el año 1953 prohibió el tránsito de maquinaria minera cuando se nacionalizaron las minas en Bolivia. Es decir, cuando Bolivia defendía sus recursos naturales, bloqueado por gobiernos de entonces.

En 1996 se prohibió el almacenamiento de cargas IMO, violando el convenio sobre tránsito de 1937 que define que el libre tránsito comprende todo tipo de carga y en todo tiempo sin excepción alguna.

12 de diciembre de 1997, Chile prohíbe unilateralmente el acopio, transporte y manipulación de concentrados de plomo por el puerto de Antofagasta, afectando enormemente al comercio de minerales bolivianos.

En la actualidad se efectúan controles técnicos unilaterales, no acordados, que discriminan vehículos, que exigen documentos no acordados, se multa a los conductores por hacer necesidades básicas en su larga espera para cruzar la frontera, y se impide la venta de alimentos a los choferes.

Todas estas medidas unilaterales afectan enormemente al comercio boliviano, incumplen el Tratado, incluso se viola los derechos humanos. Hay una discriminación.

En este tema, hermano Presidente Sebastián Piñera, quisiera que usted haga buenos oficios para que se respete los derechos humanos y nuestros hermanos transportistas no sean discriminados.

El año 2004, Chile viola nuevamente el artículo 6 del Tratado de 1904 al privatizar unilateralmente los puertos de Arica y Antofagasta, ocasionando serios perjuicios a Bolivia, a su marca y flujo comercial.

El operador privado incumple cada día el Tratado en los siguientes puntos:

Imposición unilateral de la estructura de tarifas.

Ajustes unilaterales de tarifas. Se viola la gratuidad del almacenamiento por un año, acordado entre ambos países, demandando el pago ilegal de grandes sumas a nuestros importadores.

¿Saben?, por acuerdo debe estar almacenado un año, pero acá en 72 horas si no retiran productos que están en tránsito, multa y sanciones y cobros ilegales.

Se discrimina unilateralmente al tipo de carga, existe un pésimo servicio donde Bolivia está condenada a un solo operador desde la privatización.

Chile impuso el traslado unilateral de los almacenes aduaneros, ocasionándole a Bolivia nuevamente perjuicios de su tránsito, comercio, estiaje, etcétera, violando una vez más los términos del Tratado suscrito en 1904.

Chile ha incumplido el artículo 3 del Tratado de 1904, descontinuando el funcionamiento del ferrocarril Arica – La Paz, por espacio de más de diez años, ocasionando enormes perjuicios económicos a Bolivia por esta suspensión.

Qué bueno sería una delegación de los países verificar estas denuncias que hago, sobre todo para verificar cómo ha sido cortado por años el ferrocarril.

Chile viola el artículo 7 del Tratado de 1904, que dice:

La República de Bolivia tendrá el derecho de constituir agencias aduaneras en los puertos que designe para hacer su comercio.

Sin embargo Chile ha negado permanentemente otorgar las condiciones necesarias para que Bolivia constituya agencias aduaneras en otros puertos de Chile, ocasionando que la presencia del pueblo boliviano sólo se restrinja en Arica y Antofagasta.

Podemos seguir enumerando el cumplimiento; pero acá no estoy pidiendo cumplimiento sino que se repare un derecho del pueblo boliviano, ese es nuestro gran deseo, por eso demostramos cómo lamentablemente no se ha cumplido un tratado de mucha importancia para dos pueblos.

Hermanas y hermanos, nuestra CELAC debería tocar temas muy importantes, ayer al escuchar la intervención de nuestros hermanos presidentes representantes del Caribe, entiendo perfectamente, tenemos diferencias, y aquí trabajar de manera conjunta.

El tema de narcotráfico es un tema que de verdad es un problema serio para nuestros países.

Cuando hablamos de responsabilidad compartida, siento que algunos países no están asumiendo su responsabilidad compartida.

Los países especialmente vistos como productores de coca, Colombia, Perú, Bolivia hacemos muchos esfuerzos para reducir los cultivos de coca, en algunos años con resultados, a veces también con debilidades; pero cómo regionalizar la lucha contra el narcotráfico, sin imposiciones.

Ustedes saben, hermanas y hermanos, Estados Unidos son buenos para descertificar a los países que no están de acuerdo con las políticas económicas que impone el Gobierno de Estados Unidos, sin tomar en cuenta que el crecimiento del consumo de droga está en los países desarrollados, reconocemos su desarrollo.

Yo diría, no sé si es mucho atrevimiento, pero también por qué nosotros no tenemos un mecanismo de descertificar a esos países que sólo imponen políticas, y sus políticas, como guerra de las drogas, no ha dado ningún resultado a nuestros países. Esa es la experiencia boliviana.

Ayer decía y reitero una vez más, ¿por qué no el control al secreto bancario?, es el mejor aporte, ¿dónde está la reducción del mercado? Como productor de la hoja de coca, ahora he abandonado mi producción, y allá en mi sector, imagínense, hemos reducido a cato.

¿Qué significa cato? Por familia 40 metros por 40, es el mejor aporte en la lucha contra el narcotráfico de un movimiento social, la racionalización y a veces la erradicación, control sindical, y por eso los resultados en Bolivia.

Se erradica, se reduce la coca; antes se erradicaba la coca pero también a la persona, al cocalero, hemos sido víctimas de estas políticas, además de eso con la presencia extranjera.

Entonces, es nuestra obligación cómo también decidir políticas para dignificar a todos los latinoamericanos y caribeños.

Mira, yo me he convencido, detrás de la lucha contra el narcotráfico, impuesta desde Estados Unidos, había intereses de carácter geopolítico: estaban detrás de nuestros recursos naturales.

Cuando hay conflictos en un país, ya están pensando la intervención de cascos azules, Naciones Unidas, y lo que está pasando en el mundo, cuando hay problemas, militarmente intervenir, y no estamos en tiempos de intervención ni militarización, estamos en tiempos de soluciones pacíficas, soluciones a la pobreza, y creo que Latinoamérica puede aportar bastante, porque tenemos tantos recursos naturales, el medio ambiente, nuestras amazonias, y ahí, a partir de esta reunión de CELAC, a la cabeza del Gobierno de Cuba  con seguridad vamos a avanzar en la organización de estos temas pendientes  que tienen nuestros países; pero también quiero decir, hermanas y hermanos presidentes,  cómo resolver otros conflictos.

Mi respeto, mi admiración al Presidente de Colombia, ayer se refirió a las FARC, los hermanos de las FARC tienen que entender, en estos tiempos las revoluciones no se hacen con bala, sino con voto; la revolución se hace en democracia, no con violencia; nuestra experiencia, las revoluciones se hacen con  conciencia  y no con plata.

Digo esto, cuando empezábamos con nuestro movimiento político, el MAS –IPSP en Bolivia, algunos políticos me decían: “yo no quiero ser presidente porque no tengo plata”. Evo ¿qué plata tiene para ser Presidente? Sólo es la conciencia del pueblo boliviano.

Por eso, ese esfuerzo que hace el Presidente de Colombia, mi respeto, mi admiración, de cómo acabar con ese conflicto, y los hermanos de las FARC tienen que entender ese gran desfuerzo  que hace el Gobierno de Colombia, a la cabeza del Presidente Santos, para acabar el conflicto; el trabajo, el apoyo de cuba, de Venezuela, de otros presidentes  en la solución de un conflicto armado como decía, de hace 60 años.

Hermanas y hermanos, es importante ampliar nuestros mercados, mercado regional, porque imagínense, donde haya crisis financiera  internacional  o crisis de algunos países  como EEUU, Europa o Asia, si nuestros mercados se caen ahí, eso afecta directamente a nuestros pueblos.

Cómo solidariamente, cómo  complementariamente  podemos ampliar nuestros mercados, es política de complementariedad, ¿para qué? Para resolver tema de pobreza, con experiencias podemos reducirlas.

En salud, educación, Cuba nos enseña. Quiero expresar a Fidel, mediante Raúl, a Hugo mediante el hermano Maduro,  los dos primeros años de mi Gobierno, del Gobierno de esta revolución democrática cultural, si no hubieran sido estos dos países  hubiera tenido muchas debilidades de la gestión, administración. Solidaridad incondicional  del hermano pueblo cubano, a la cabeza de sus comandantes, el pueblo venezolano, ha sido tan importante. Nunca olvidaré esa solidaridad.

Por eso, hermanas y hermanos, no podemos abandonar al pueblo cubano  tan solidario con los pueblos de América Latina  y el Caribe, y con algunos y muchos pueblos  del planeta.

Es una misión interna de una lucha permanente para acabar con el bloqueo económico  a Cuba.

Cuando hablo de complementariedad, cómo compartir  juntos para resolver los problemas que tienen nuestros países.

Hermano Presidente de Chile, resuelto el tema del mar, cómo compartir lo poco que tenemos en Bolivia: tema del gas. He visto la preocupación de nuestras Fuerzas Armadas de Chile, proyecto de 2011 a 2024, que tuviéramos problemas en agua y energía, juntos como países hermanos, vecinos, tenemos que resolver, solución con trabajo conjunto y no con violencia, ni amenazarnos.

Mira, si resolvemos, si  no es todos algunas  de nuestras familias en Chile, en vez de pagar 500 dólares de gas domiciliario, pagarían por lo menos  250 dólares  por gas domiciliario.

Queremos trabajar y es dar soluciones  de esta naturaleza, en vez de pagar a 300 dólares mes  del gas domiciliario, pagarían menos del 50 por ciento  inclusive.

El Estado chileno hace mucho esfuerzo de importar gas, cuesta por supuesto, cómo será ese esfuerzo.  Incluso si resolviendo este tema, el Estado chileno  ahorraría como 900  millones de dólares año.

Tenemos que pensar en esta clase de soluciones conjuntamente,  bilateralmente,  buscando el vivir bien,  el buen vivir para nuestros pueblos, pensando en nuestros pueblos.

El enclaustramiento marítimo, según estudios internacionales, nos afecta con 1,5 por ciento de crecimiento año, y por eso apelamos a gobiernos  en cómo resolver de manera conjunta  estas demandas y su acompañamiento.

Mi obligación, nuestra obligación, apelar a ustedes queridos presidentes  para una solución de este problema  histórico.

Finalmente,  expresar nuestra admiración, el esfuerzo que hacen nuestros presidentes para participar  y reconocer una excelente organización para dos cumbres en dos o tres días, no es sencillo organizar esta clase de cumbres. Saludo la capacidad de organización y movilización  para garantizar seguridad,  muchas gracias Presidente.

Quiero pedir disculpas, ayer no estuve en la cena, pero también para compartir con nuestro pueblo chileno deportivamente, como el Presidente de Chile no me esperó esta vez con un equipo de fútbol, tuve que apelar al pueblo chileno para compartir deportivamente co los hermanos mapuches. Ganamos esta vez, no empatamos como hace  tiempo, Presidente.

Esperamos seguir compartiendo nuestros esfuerzos, nuestra lucha, esperamos también que estos procesos de liberación  sean en beneficio para futuras generaciones.

Muchas gracias.