Periodistas

Crónica de un martes

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Corrige título: martes, no matres.

Los tres testigos llegaron protegidos por murallas compuestas por decenas de policías en traje de fajina, en una movilización raras veces vista para individuos de quienes se esperaban detalles esclarecedores para el mayor juicio penal de la historia boliviana y la muerte brutal de tres personas.
El episodio sucedió hace ocho años pero la presencia masiva de la policía y las decisiones del tribunal que preside el juez Sixto Fernández trajeron de nuevo a la memoria escenas que aún conmueven de manera especial al oriente boliviano. El martes, blindados por sus camaradas y en calidad de testigos de descargo, ingresaron al salón de audiencias Walter Andrade, Marilyn Vargas y Gary López, con jerarquías de capitán, dragoneante y subteniente de policías cuando, lanzado por una unidad policial ya disuelta de la que los tres eran parte, ocurrió el ataque al Hotel Las Américas.
La movilización hacía pensar en declaraciones capaces de quitar los velos que aún cubren lo ocurrido en el Hotel Las Américas al rayar la madrugada del 16 de abril de 2009. Tres huéspedes del hotel murieron esa madrugada: uno acribillado a balazos, otro con un disparo que le destrozó la tráquea y un tercero con un disparo que le partió el corazón.
Bajo protestas de la defensa de la docena de acusados, el juez dispuso que la audiencia fuese reservada. De la sala salieron parientes, amigos, periodistas, fotógrafos y camarógrafos antes de que los testigos llegasen. La medida fue inusual, pues otros policías e investigadores oficiales habían declarado en público sin que se alegase seguridad personal ni secretos vitales para la seguridad del estado.
La cuarentena para la prensa se extendió a todo el piso y solo estuvieron exentas las gradas hacia el primer piso. El Secretario del Tribunal ordenó que salieran de los pasillos para ampliar el perímetro-sin-prensa diciendo que el juez Fernández lo había dispuesto así. El diario El Deber informó al día siguiente que el magistrado había negado tres veces haber impartido tal orden. La ocurrencia parecía evocar el Viernes Santo que acababa de pasar.
La exclusión tuvo lugar en medio de protestas de los parientes de los juzgados y la inconformidad de los periodistas. Maria del Carmen Morales, esposa del general (r) Gary Prado Salmón, reclamó con vehemencia contra la que calificó como una censura ¨propia de dictaduras¨ para proteger al trio policial al que responsabilizó de gran parte de lo ocurrido en el hotel. Recordó que a su esposo, Héroe Nacional declarado por el Congreso, lo habían obligado a declarar aún convaleciente en su domicilio bajo el sistema de comunicaciones Skype, sin respeto a su privacidad.
Pese a la parafernalia protectiva, ninguno de los tres declaró, aseguraron personas que lograron informarse sobre la sesión. Una de ellas dijo que los policías ni siquiera llegaron a jurar, requisito indispensable para quienes van a declarar pero en este caso innecesario pues los policías no lo harían, amparados en el derecho a la reserva por cuestiones de seguridad nacional que el tribunal les reconoció.
Los policías habían sido traídos bajo el patrocinio de Alcides Mendoza, el ex dirigente de la Unión Juvenil Cruceñista preso, junto a otro dirigente de la agrupación, Juan Carlos Guedes, pocos días después del asalto al hotel. Ambos, junto a Svonko Matkovic, están en el penal de Palmasola, en Santa Cruz. Se los acusa de ser parte de un plan terrorista y separatista. El autor de la acusación, el ex fiscal Marcelo Soza, está refugiado en Brasil desde 2014 tras fugar del país y denunciar que la tesis acusatoria fue en gran parte obra de las autoridades para desarticular a la oposición al gobierno del presidente Morales en Santa Cruz.
Mendoza dijo que al trio se le pagó el transporte terrestre pero declinó el alojamiento. Los tres tenían reserva para pasar la noche en el Hotel Las Américas en las mismas habitaciones de los que murieron hace ocho años. Ninguno se presentó y las piezas estuvieron vacías, dijo el abogado Gary Prado Araúz, defensor de Mendoza. Las habitaciones suelen ser objeto de curiosidad de huéspedes del hotel atraídos por el recuerdo del violento episodio de 2009.

La mentira del cartel

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Si es seguro que la experiencia ayuda a pronosticar, en poco tiempo más puede haber legiones de periodistas bolivianos en los distintivos de los grandes medios de comunicación del mundo. El gobierno plurinacional del Presidente Evo Morales está prestando una ayuda invalorable para que eso ocurra y que pronto el periodista boliviano sea considerado sinónimo de lucha denodada por la libertad de prensa.

La más reciente contribución ha venido del anuncio del trabajo asignado a un profesional argentino para producir un documental sobre ¨El Cartel de la Mentira¨. En la visión gubernamental se trata del siniestro émulo boliviano de una cosa nostra comunicacional especializada en promover la desestabilización de gobiernos electos.

En una controvertida decision que aumenta el cuestionamiento sobre el uso de fondos públicos para generar propaganda gubernamental, el Ministerio de la Presidencia ha dispuesto luz verde para el documental sobre el grupo de medios a los que endilga el papel de bandoleros que incumplen el noveno mandamiento.

La retórica gubernamental dice que la cofradía la forman la Agencia de Noticias Fides (Iglesia Católica), Erbol (unas 300 emisoras Rurales, incluso católicas) junto a los diarios Página Siete y El Deber.

En algún momento todavía difuso, la CNNE, la cadena televisiva internacional en español, ingresó al grupo selecto, pero no hay precisión en cuanto al porqué.

Tomados en conjunto, esos medios bolivianos emplean a cientos de profesionales de la comunicación. Como las autoridades no han identificado a las personas militantes de la organización conspirativa, se teme que todos estén bajo el  ojo acucioso de las investigadores oficiales de la conjura.

La denominación de Cartel de la Mentira  tiene la misma matriz ideológica y metodológica que llevó a Ronald Reagan a identificar a la ex URSS como el ¨imperio del mal¨.

En esa categoría ominosa como miembros del cartel se encuentran los periodistas Carlos Valverde (Sin letra Chica) y Humberto Vacaflor (carta semanal Siglo XXI y columnas en varios diarios nacionales.)

El primero se vio obligado a buscar refugio en Argentina, en una derivación de  la primicia que ofreció sobre los amores furtivos del presidente, el nacimiento de una criatura cuya existencia está en el limbo y sobre la madre que de la oscuridad subió al jet-set empresarial sino-boliviano y después cayó en picada a las mazmorras carcelarias para librar ahora una pugna sigilosa por su libertad.

Vacaflor, hace solo pocos días, fue forzado a retractarse de la version que dio de un informe sobre un macabro crimen de tiempos cocaleros. La version fue  corroborada por el ex dirigente sindical minero Filemón Escóbar, ex alter ego del presidente en su época en el Chapare.

A estas alturas, pocos querrían estar en los zapatos del productor, cuya criatura es desdeñada antes de siquiera nacer.

Siete asociaciones de periodistas (La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Potosí, Beni y Tarija y la Asociación Nacional) se unieron en una sola crítica para reclamar por el trabajo encomendado para ¨lanzar acusaciones y agravios contra periodistas de larga y reconocida trayectoria¨. La agrupación de asociaciones manifiesta sorpresa por el uso de fondos públicos con el fin de ¨justificar   acusaciones difamatorias con las que el gobierno ha enfrentado de manera continua a la prensa boliviana¨. Las asociaciones dicen también que el productor trabaja en un canal televisivo estatal financiado por Irán, con lo que agregaron  a la controversia una cuestión política delicada y también controvertida.

El uso de las pantallas grande y chica parece una necesidad constante bajo los regimenes socialistas de este siglo.  Estaba en su apogeo la  noticia del documental cuando los diarios venezolanos registraron una declaración del presidente Nicolás Maduro en la que sugería a la TV española producir una serie sobre la infancia de la Primera Dama venezolana, Cilia Flores. Nacida en un remoto pueblito del interior venezolano, su madre la llevo a Caracas junto con sus otros siete hijos. Allí creció y con el esfuerzo materno y personal consiguió estudiar y ahora es ¨la primera combatiente de la república¨, dijo Maduro ante una asamblea de partidarios. De la vida de la dirigente podría hacerse una novela ¨bien aleccionadora¨, dijo. No se sabe cuál ha sido la respuesta española.

Las aguas levantadas en el embate contra Vacaflor han llegado a playas distantes. En San Juan, Puerto Rico, el Foro Iberoamérica emitió una declaración de solidaridad con el periodista nacional y denunció que el asedio legal al que ha sido sometido  representa ¨una coacción y veto al ejercicio del  periodismo crítico e independiente como el que practica Vacaflor, que lo ha hecho merecedor del  Premio Libertad concedido por la Asociación Nacional de la Prensa¨.

La solidariidad con Vacaflor ¨es un compromisso  con el espíritu del foro de promover y defender la libertad de expresión y el derecho a la información¨.

La declaración, que circuló por todos los medios  del continente, provino de la comisión de organización del Foro. Entre sus firmantes figura Joao Roberto Marinho, alto ejecutivo de las Organizaciones O Globo que, entre otros conglomerados, incluye a la red televisiva brasileña O Globo.

Con el impacto que producen las imágenes cinematográficas, es possible que Vacaflor y todos los que sean mencionados en el documental, tengan asegurado un Segundo Aguinaldo de notoriedad no solicitada.

Premio Libertad de Prensa para Humberto Vacaflor

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La Asociación Nacional de la Prensa ha anunciado que el Premio Libertad de Prensa 2016 ha sido otorgado a Humberto Vacaflor, uno de los columnistas con mayor audiencia en Bolivia y un crítico pertinaz de las políticas de los gobiernos del Socialismo siglo XXI con miras a sofocar la libertad de expresión.

Cuando recibió el Premio Nacional de Periodismo que anualmente confiere la Asociación de Periodistas de La Paz escribí una entrada que quiero recordar hoy, más de tres años después.  Aquí hay un capítulo importante que merece ser tomado en cuenta por los medios nacionales, los periodistas y las organizaciones que defienden la libertad de expresión.

 

Días que dejan rastro

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Entre las lecciones que trajo el 21 de febrero para el país está el reconocimiento oficial del poder de las redes sociales de comunicación electrónica para influir sobre corrientes y decisiones políticas. El gobierno boliviano ha sido quizá el último en percibir la fuerza de esos medios, cuya relevancia política alcanzó el cénit hace cuatro años, en la ¨Primavera Árabe¨, el movimiento que cundió en millones de jóvenes árabes que entendieron que desde sus teléfonos celulares podían intercambiar mensajes, convocarse y reorientar la brújula política de sus países. Una chispa al parecer insignificante incendió la conflagración: la brutalidad de la policía al desalojar a un vendedor ambulante de frutas que defendía su instrumento de trabajo quien, en protesta, se prendió fuego y murió días después. Poco tiempo después se despeñaban el gobierno de Túnez y de otros a su alrededor.
En el continente sudamericano, el descubrimiento de la capacidad de convocarse a través de los teléfonos celulares fue el gatillo para las manifestaciones masivas de 2014 en Brasil, antes del Mundial de Fútbol de ese año. Fueron la primera tarjeta amarilla al gobierno de Dilma Rousseff sobre el descontento en la sociedad brasileña con sus autoridades políticas. La extensión y la magnitud de las protestas sorprendieron al gobierno, sin capacidad efectiva para apaciguar los clamores populares.
Los medios sociales también contribuyeron de manera decisiva a que el oficialismo perdiera por goleada las elecciones del 6 de diciembre pasado en Venezuela. La sociedad venezolana se manifestó en masa, exasperada con la escasez, la inflación, el desempleo, la delincuencia y la represión, y otorgó a la oposición dos tercios de la Asamblea Nacional ahora empeñada en desalojar a Nicolás Maduro de la presidencia. En Argentina el papel de la comunicación electrónica no fue menor en la derrota del peronismo que personificaba Cristina Kirchner.
Al atribuir a las redes sociales en forma genérica al menos parte de su derrota en el referéndum de febrero, el gobierno anunció su propósito de incorporar el uso de la comunicación electrónica entre las materias de enseñanza en las escuelas, inclusive la preparación de mensajes y texto vía Twitter y Facebook. Las propuestas, que incluían un diseño legal preparado por las federaciones de productores de coca del Chapare, fueron recibidas con escepticismo por los especialistas. Sería como enseñar a encender la luz de un apartamento. A partir de ahí todo es posible, incluso encender la computadora o enseñar el ABC. Pero de ahí a escribir una carta o un poema hay un océano de distancia. Y quizás bastante más. Uno de los valores adicionales de ese esfuerzo podría ser el uso del lenguaje, aprender a escribir con gramática mínima, uso de la S y no de Z, de la C y no de la S, de la V y no de la B, todo bajo una redacción correcta, con sujeto, verbo y predicado en cada oración completa.
Lo ocurrido durante estas semanas ha sido una señal para detectar por dónde marcha la generación de informaciones en Bolivia. Una buena tajada está en los pequeños dispositivos de los que al menos dos tercios de la población boliviana son usuarios incondicionales. No es difícil imaginar el futuro. Es una carrera sin tregua y, a menos que los medios, en especial los escritos, refuercen la información y los programas que ofrecen al público, estarán en camino irreversible al ocaso. Los medios escritos no pueden limitarse a reproducir, a menudo con graves limitaciones, lo que ya dijo la TV o, aún antes, lo que ya se conoce por los mensajes que circulan en las redes. Están compelidos a ofrecer información más rigurosa, más amplia y con mayor profundidad y contexto.
Los grandes periódicos del mundo están en esa lucha hace más de una década y, a pesar de exponer con frecuencia lo mejor de sus capacidades, apenas logran controlar el oleaje causado por la era digital. Y eso que, cuando analizan los grandes debates en una sociedad, suelen ofrecer a los lectores análisis precisos, compactos, rigurosos y bien elaborados que muy pocos internautas serían capaces de producir bajo las limitaciones de tiempo y espacio de los medios escritos. Es difícil no reconocer que para los periodistas los retos de estos tiempos son de los más grandes en las últimas generaciones.

El sabor del retorno

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Los periodistas tuvieron el martes 5 un día de gloria, cuando volvieron al hemiciclo de la Asamblea Nacional de Venezuela del que un lustro atrás habían sido expulsados por Diosdado Cabello, quien ese día dejaba de ser presidente del cuerpo legislativo consolidado en los primeros años de gobierno de Hugo Chávez. El pueblo venezolano y la audiencia de muchos países pudieron aquilatar la diferencia entre el Poder Legislativo dócil bajo un régimen autoritario y otro independiente, espontáneo y autónomo elegido bajo normas democráticas.
Las imágenes de la primera sesión del Poder Legislativo salieron del hemiciclo gracias a emisoras privadas que lograron instalarse para sustituir la oficial, depredada la noche anterior por agentes de la legislatura saliente.
Cabello vaticinó una vida breve al cuadro que pocas semanas antes era sólo una nostalgia profesional. A los periodistas que el martes, con mayor soltura, le preguntaban su opinión sobre el reingreso de la prensa al edificio legislativo, declaró: ¨No durará mucho¨. Abandonaba la sesión inaugural junto a todo el grupo legislador oficialista que salió del recinto alegando que los reglamentos habían sido rotos por las flamantes autoridades que acaban de jurar. La escena reflejaba de manera dramática el carácter efímero de la fortuna política y su fragilidad.
Camarógrafos, fotógrafos y reporteros flanquearon a los nuevos legisladores que ingresaban al recinto, en una simbiosis entre el poder legislativo y los trabajadores de la información raras veces vista. En pocos minutos atiborraron las galerías, en medio del desorden acostumbrado entre periodistas que con mucho afán volvían al ambiente del que habían sido excluidos y que ahora otra vez se apretujaban por un espacio mínimo vital para su trabajo. Consulten a cualquier periodista con alguna experiencia y les dirá que, bajo un régimen legal y democrático, eso es normalidad. No en la ANV que presidía Diosdado Cabello. Esa fue una de las razones por las que los desalojó del lugar desde donde registraban la vida legislativa del país. El martes, los periodistas presenciaron toda la sesión, tensa y aguerrida, sin tener que pedir permiso. Debe haber sido sofocante, pero para muchos fue un retorno al Edén informativo.
El retiro de la bancada oficialista simbolizó un retroceso sin vuelta del partido que hasta las elecciones del 6 de diciembre pretendía ser hegemónico y representó un quiebre mayor del sistema que ha dominado la vida política de gran parte del continente. No es complicado adivinar los días que vendrán. Para los cruzados del flujo libre de la información fue una victoria estruendosa.

Vuelta al hemiciclo

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Los periodistas venezolanos ven inminente que pronto se les autorice el ingreso al hemiciclo del Poder Legislativo del que fueron excluidos hace cinco años. Algo tan básico es una noticia extraordinaria que resulta de las elecciones legislativas del domingo antepasado. Los apartó Diosdado Cabello, quien dejará de presidir el cuerpo legislativo cuando otra directiva jure el 5 enero. El rodillo con el que trabajaba el oficialismo quedará diluido por la mayoría opositora que designó el electorado vecino.

La exclusión de los periodistas ha sido una de las medidas que definieron al chavismo como un régimen autoritario, molesto con que ojos reporteriles registren sus gestiones legislativas o que los reporteros tengan acceso directo a las fuentes de oposición.

La reaparición de las libretas de notas, cámaras fotográficas, filmadoras y grabadoras puede ser símbolo de los cambios que empiezan a ocurrir desde que los venezolanos eligieron a una mayoría legislativa contraria al sistema que hizo de la confrontación una virtud y del bozal sobre la prensa un instrumento de gobierno. (En otras latitudes pero en geografías políticas próximas, hace pocos años los periodistas cruceños dieron una cuota importante de resistencia cuando se amordazaron en su plaza principal y vistiendo camisetas blancas exhibieron un mantra democrático universal: sin libertad de prensa no hay democracia.)

El paso equivaldrá a colocar el pie en la puerta hacia mayores libertades y quizá a un retorno progresivo a la normalidad informativa, en Venezuela y en otros países. Quienes observan de cerca el oleaje en curso creen que la mejor guía a adoptar, inclusive como mecanismo de defensa propia, deberá ser un mayor compromiso con el rigor y la calidad profesionales.

Lleno de un simbolismo que se extiende al hemisferio, el eventual retorno  de los periodistas venezolanos al hemiciclo legislativo se vio el jueves fortalecido en el otro extremo del continente, con palabras de Mauricio Macri al asumir el mando argentino: ¨Quiero pedirles que nuestro lugar de encuentro sea la verdad. La política no es un escenario para mentir a la gente con datos falsos, hay que reconocer los problemas para que juntos encontremos las mejores soluciones”. La expresión del mandatario pudo valer para cualquier lugar del continente donde una propaganda masiva y persistente suele oscurecer la realidad.

Los nuevos vientos en la región soplan también hacia otro segmento mayor y elemental: la justicia. Las palabras de Macri sonaron admonitorias más allá de sus fronteras. Repudió a los ¨jueces militantes¨, a los que declaró no bienvenidos por su gobierno.

El retorno de Tal Cual

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Tras poco más de dos meses de repliegue uno de los periódicos más críticos del continente acaba de reaparecer en las calles venezolanas encarnado en semanario. Tal Cual se presentó con un formato novedoso en sus versiones digital e impresa y desafió: “Aquí nadie se rinde y aquí nadie se asusta. Seguiremos plantándole cara al autoritarismo. Estamos listos. Lo que viene es mejor”.

La reaparición del periódico ocurrió dos días después de la decisión de un tribunal que prohibió a 22 periodistas salir de Venezuela para responder a un juicio por reproducir la información de un diario español que alegaba que el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dirigía un cartel de narcotraficantes. El hombre fuerte venezolano los acusó de “difamación agravada continuada” y un juez les abrió causa. La misma información había sido difundida por The Miami Herald.

La prohibición ha sido criticada por organizaciones periodísticas en muchos países y se ha sumado a los temores cada vez mayores de un languidecimiento total de la libertad de expresión en uno de los países que más la defendió. (La cobertura informativa irrestricta durante el golpe que, en 2002, apartó del poder fugazmente al entonces presidente Hugo Chávez, es vista como la causa del fracaso de la asonada y la consiguiente consolidación del “chavismo”, que habría sido imposible en un ambiente como el que luego instaló el gobierno.)

Los medios en los que trabajan los periodistas prohibidos de salir de su país habían reproducido informaciones que citaban al jefe de la guardia presidencial venezolana bajo el fallecido comandante Chávez como el origen de las denuncias que involucraban a Cabello.

En los últimos tiempos ha sido frecuente acusar a periodistas por las informaciones que reciben, en una tendencia a condenar al mensajero y prescindir del mensaje.  En Bolivia se intentó, hace pocas semanas, levantar un juicio contra la periodista de Erbol Amalia Pando por expresiones del ex asesor jurídico de la Octava División, Cnl. Germán Cardona, sobre una autoridad del gobierno durante una entrevista radial. En este caso, el oficial que se declara perseguido político y procura refugio en España, había citado la frase de un subordinado. La autoridad aludida tuvo serenidad y cordura suficientes para descartar toda acción legal de su parte.

La nueva época de Tal Cual (www.talcualdigital.com) es vista como un punto destacado en el desempeño de la libre expresión en el continente bajo los regímenes del Socialismo del Siglo XXI.  La publicación explicó las razones para volver a circular: “El gobierno ha logrado crear, a punta de presiones y dinero, su tan anhelada hegemonía comunicacional. La censura se impone hoy en los medios tradicionales, un cerco que se debe romper”.

El lenguaje desembozado del fundador del periódico, Teodoro Petkoff, guerrillero combatiente de la década de 1960, reapareció en su primer comentario en la nueva versión: “Hola, Diosdado. Pues sí señor. Aquí estamos otra vez. No nos da la gana de desaparecer.” Y como blandiendo el índice: “Nos acusas por dar tratamiento a una noticia que de cualquier manera las redes sociales ya habían hecho de conocimiento general; por reproducir una información internacional en la que has resultado aludido; que perfectamente habrías podido aclarar, de haberlo deseado en realidad, en estas mismas páginas”.

El resurgimiento de la publicación parece llamado a probar hasta qué punto el régimen venezolano puede soportar una oposición con la calidad profesional y el calibre que representa Tal Cual.